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Programa Bolívar vs. Monroe desenmascara la guerra cognitiva

Prensa LAUICOM- En Radio LAUICOM se transmitió en vivo el programa «Bolívar vs Monroe», donde los historiadores Alí Rojas y José Linares denunciaron la manipulación mediática histórica. Este espacio busca fomentar comunicación para la liberación ante tácticas de guerra cognitiva que anulan el pensamiento crítico de los ciudadanos.

Durante la emisión se analizó el caso Nayirah de 1990, farsa orquestada por firmas de relaciones públicas para justificar la invasión a Irak. Esta operación emocional convenció al Congreso estadounidense de autorizar el uso de fuerza militar basándose en mentiras ensayadas por potencias extranjeras.

Los ponentes repasaron hitos de desinformación como el hundimiento del acorazado Maine y el incidente falso del Golfo de Tonkín. Estos eventos demuestran cómo las élites fabrican pretextos bélicos para apoderarse de territorios y recursos estratégicos mediante el engaño masivo y sistemático.

También recordaron el bombardeo de Guernica, donde el franquismo culpó inicialmente a los republicanos para sembrar terror psicológico en la población. Frente a esta mentira política, los expertos recalcaron que la formación y el estudio son las únicas herramientas eficaces para defender la soberanía cognitiva.

El debate abordó la Masacre de las Bananeras en Colombia y el modelo paramilitar actual para proteger intereses de las multinacionales, se denunció que el despojo de tierras y los falsos positivos buscan impedir transformaciones sociales a favor de la paz del pueblo colombiano.

Finalmente, la institución instó a estudiantes a cuestionar las narrativas impuestas por algoritmos y grandes corporaciones de comunicación. Bajo la rectoría de Tania Díaz, se prioriza la verdad histórica y la dignidad sobre las estrategias de dominación imperial que actualmente persisten.

Autora: Daymar R.V

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Ponte al día con LAUICOM: la comunicación como herramienta de liberación

LAUICOM impulsa la comunicación estratégica para la liberación y el saber popular

El programa «Ponte al día con LAUICOM», presentado por la vicerrectora académica Tibisay León, se consolida como un espacio de vanguardia para la difusión de los valores institucionales, esta iniciativa radiofónica busca proyectar el trabajo académico de la Universidad Internacional de las Comunicaciones, enfocándose en la creación de una conciencia crítica indispensable para los comunicadores contemporáneos.

La formación en LAUICOM se fundamenta en un modelo humanista que prioriza la ética soberana y el análisis profundo de las matrices de opinión globales que afectan al país. A través de este enfoque, se dota a los participantes de herramientas estratégicas que les permiten actuar no solo como transmisores de información, sino como sujetos activos en la defensa de la verdad.

En el área de Expresión Oral y Escrita, la profesora Odalis Cuaurma enfatiza la necesidad de desarrollar habilidades transversales de producción y recepción de contenidos con una alta madurez política. El objetivo primordial es que los estudiantes logren decodificar tanto los textos escritos como la realidad social, fomentando una lectura del mundo basada en la curiosidad y la investigación constante.

En cuanto a la Vinculación Social, el profesor Merwin Pérez destaca la importancia de generar un arraigo real con el territorio y sus habitantes mediante un trabajo colaborativo y horizontal. Esta metodología busca la descolonización del pensamiento, utilizando la legislación del poder popular y las leyes comunales como base fundamental para transformar el entorno y resolver problemáticas sociales concretas.

La universidad también promueve la «ecología de los saberes», concepto discutido en el segmento «El Conuco del Saber», el cual propone un diálogo integrador entre la ciencia académica y el conocimiento ancestral. Este intercambio busca democratizar el saber, permitiendo que las diversas formas de conocimiento convivan en igualdad de condiciones para el beneficio de la sociedad y el desarrollo del poder popular.

Finalmente, se anunció la próxima oferta de formación especializada, que incluye diplomados sobre el pensamiento contrahegemónico de Bolívar y la redacción creativa en entornos digitales. Con estas acciones, LAUICOM reafirma su compromiso con una comunicación para la liberación, operando bajo la premisa fundamental de que el aula es el territorio de lucha y construcción colectiva.

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¿Quién calza los zapatos de Venezuela?

Al conocer las comunas tuve la noción real de lo que significa conciencia de clase y poder popular

Hace exactamente 5 meses, un sábado, día 3 de enero de 2026, me despertaron temprano en la mañana con una llamada urgente de una querida amiga: “EE. UU. atacó a Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores. Más de 100 personas muertas, la mayoría jóvenes”. Lo que no sabía en aquel momento es que poco tiempo después estaría pisando por primera vez este país que suscita tantas “narrativas”

En el feriado, el 21 de abril, recibí una nueva llamada. Esta vez del coordinador del Movimiento de Amistad y Solidaridad Venezuela y Cuba, Yhonny García Calles, invitándome a formar parte de la II Cohorte Internacional de Comunicación Política de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), en Caracas.

Llegué al país el 10 de mayo, sin tener la mínima noción de todo lo que viviría en aquellos 15 días. Encontré una ciudad en pleno movimiento, llena de bellezas y un pueblo acogedor. Llevaba mucho tiempo esperando ese momento; de hecho, desde la elección del comandante Hugo Chávez Frías en 1999, mi corazón ya vibraba junto al pueblo venezolano. Acompañé de lejos el proceso constituyente que elaboró la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo preámbulo es algo que debería leerse y releerse muchas veces. También sufrí con el golpe de 2002 y festejé el regreso de Chávez en brazos del pueblo.

Tuve el honor de ver y oír a Hugo Chávez en el asentamiento del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), en Tapes, durante el Foro Social Mundial en 2005. Su liderazgo y carisma eran incuestionables. Lloré cuando lo perdimos por un cáncer, hasta hoy muy sospechoso. Sigo el proceso de formación de las comunas, tarea dejada a Nicolás Maduro por el comandante Chávez. Y mi corazón y plena atención estaban allí el 3 de enero de 2026.

Una comunicación para la liberación

Llegar a Venezuela fue como volver a ver a amigos de hace mucho tiempo. Y, realmente, fue así como me sentí durante estas dos semanas con las más de 100 personas, de 23 países, que participaron en este rico encuentro para estudiar la “artillería del pensamiento”, como decía el libertador Simón Bolívar. Estaba allí toda América Latina representada, además de EE. UU., España, Armenia, Mozambique y Rusia; periodistas, comunicadores, militantes políticos.

Tras más de 30 años actuando en la comunicación popular, llegué a casa. Encontré una universidad creada para formar comunicadores capaces de enfrentar los desafíos de la comunicación contemporánea y de la guerra semiótica. La universidad tiene como objetivo central entrenar especialistas, investigadores y comunicadores para utilizar la semiótica como una herramienta de combate en la “disputa por el sentido”. Busca superar las escuelas tradicionales (funcionalistas y estructuralistas) para desarrollar una semiótica marxista y crítica.

La institución alberga la Cátedra Sean MacBride, que recupera y actualiza el informe MacBride de la Unesco de 1980 (“Un solo mundo, voces múltiples”). Esta cátedra se enfoca en la denuncia de la concentración monopólica de los medios y en la búsqueda de un nuevo orden mundial de la información y la comunicación.

Lauicom también cuenta con un laboratorio de semiótica que funciona como un centro de análisis e intervención. Su papel es desconstruir “signos operadores”; es decir, analiza términos como “narcoterrorismo”, identificándolos no como descripciones de hechos, sino como operaciones estratégicas que crean un “cierre cognitivo” en la opinión pública para aceptar intervenciones militares o bloqueos económicos como si fuesen medidas de seguridad. Además, denuncia la “Ingeniería del Consentimiento”. La institución desenmascara cómo el imperialismo fabrica “metáforas absolutas” (el bien contra el mal) para criminalizar Estados y esconder razones materiales, como el control de recursos energéticos y el petróleo

El proyecto fue diseñado por el doctor en filosofía y actual rector internacional, Fernando Buen Abad, en colaboración directa con Hugo Chávez, para crear una estructura que ofreciera respuestas técnicas y científicas a la manipulación industrializada operada por los grandes monopolios mediáticos. El lugar no podría ser más simbólico: la antigua sede del diario El Nacional, que fue entregada para pagar una indemnización tras un proceso por difamación al ministro Diosdado Cabello, quien cedió la propiedad para la creación de Lauicom por el presidente Nicolás Maduro Moros, el 4 de diciembre de 2019. Hoy el proyecto universitario es liderado por la diputada de la Asamblea Nacional por el PSUV, Tania Díaz, quien asumió la rectoría en marzo de 2022.

‘Abriendo cortinas’

En sus clases de Semiótica Crítica, inspirado en conceptos de Umberto Eco, Buen Abad defendió que la guerrilla semiótica es una forma de intervención política donde las fuerzas populares utilizan creatividad y ciencia para desorganizar la narrativa hegemónica.

Utilizó la historia del “Mago de Oz” como una metáfora central para explicar la “ciencia de las apariencias” y el funcionamiento de las máquinas de guerra ideológica. Buen Abad mostró la escena final de la película donde se descubre que el “monstruo enorme” que amenazaba a todos era, en realidad, una farsa operada por un “viejito” escondido detrás de una cortina, manejando todo el aparato tecnológico.

En la semiótica crítica, el monstruo representa las apariencias fabricadas, el discurso hegemónico, las noticias falsas (fake news) y los estigmas creados para atemorizar a la población. La cortina es el aparato mediático y los flujos ideológicos que ocultan la realidad material y los intereses de clase. Por último, el mago (el viejito) son los dueños del capital, los laboratorios de guerra psicológica y los “especialistas” asalariados que fabrican esos monstruos para mantener el control social.

El autor sostiene que existen equivalentes de ese ‘mago’ en todas partes, fabricando monstruos que angustian y paralizan a los pueblos para que estos acepten la explotación. La tarea de la semiótica emancipadora es, por lo tanto, desmontar ese ‘teatro’ y mostrar que el poder de esos monstruos reside en la manipulación técnica y simbólica, permitiendo que la realidad vuelva a ser comprendida en su densidad material e histórica.

Para Buen Abad, la semiótica no debe ser un ejercicio de mera clasificación de signos, sino una herramienta para ‘correr la cortina’. Para él, las inversiones ideológicas funcionan como una ‘teología comunicacional’ que posiciona al poder imperial como salvador universal, mientras que cualquier forma de resistencia o soberanía es percibida por la opinión pública como una ‘amenaza diabólica’.

En la visión del filósofo, vivimos una Guerra de Cuarta Generación donde las mentes humanas son los ‘campos de batalla’, y estamos atravesando la mayor migración cognitiva de la historia.

La revolución no será transmitida

Parafraseando el documental, filmado y dirigido por los irlandeses Kim Bartley y Donnacha O’Briain, que reveló al mundo los acontecimientos del golpe contra el gobierno del presidente Hugo Chávez en abril de 2002, puedo afirmar que lo que vi y viví en Caracas va mucho más allá de lo que aparece en los grandes periódicos, televisoras y radios, o en las redes propiedad de las big techs, las llamadas redes sociales. Lo esencial no nos fue invisible y sentimos, de corazón a corazón, el nuevo mundo que está naciendo ahora.

Me traje en la maleta una infinidad de conocimientos. Las más de 120 horas de clases de historia, economía, disputa de sentido, el ‘Mundo Feliz’ de la Inteligencia Artificial, guerra cognitiva, dictadura de las fake news, fascismo tecnológico, análisis crítico del discurso, liderazgo, agitación política… Pero, mucho más que eso, vi a un pueblo unido, construyendo el poder popular. Un pueblo que tiene conciencia de que la mayor arma es el colectivo. Y que necesita estudiar mucho su historia, conocer a sus verdaderos héroes y tener a los medios en manos de la clase trabajadora.

Un pueblo que resiste desde hace más de 20 años bloqueos y ataques. Un pueblo que fue bombardeado y cuyo presidente y la primera combatiente fueron secuestrados, sin acusaciones reales, y que se encuentran bajo el tacón de hierro del imperio. Un pueblo organizado en 5.418 comunas y miles de consejos comunales, liderados en su mayoría por mujeres. En Venezuela, el futuro ancestral, comunal y feminista ya comenzó.


Un pueblo que alimenta en su corazón la mística de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Un pueblo que solo quiere vivir en paz. Y es para eso que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien se quedó con la misión diseñada junto a Maduro, está peregrinando por el país. Como recordó la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, en una visita que realizamos a la Casa del Obrero: ‘La última proclama de nuestro comandante Chávez fue: «Vendrán tiempos difíciles». Pero ante esos tiempos difíciles, «la unidad, la unidad, la unidad de los patriotas»‘. Y aún cuestionó: ‘¿Quién calza los zapatos de Delcy?

Finalmente, recuerdo unas lindas y emotivas palabras de despedida del ahora hermano de Cuba, el doctor en filosofía y profesor universitario Carlos Alberto Suárez Arcos. Simón Bolívar tenía dos monturas principales: una yegua negra llamada Tormenta, usada para el trayecto cotidiano por ser fuerte, y un caballo blanco de batalla llamado Palomo

En palabras de Carlos, el pueblo venezolano aprendió a ‘caminar montado sobre una tormenta’, tal como hacía Bolívar en sus viajes diarios. Resistiendo, avanzando y persistiendo incluso en medio de crisis o dificultades severas. Y ‘cabalga sobre una paloma’ (paz) para librar su guerra y alcanzar la victoria

¿Qué espera de nosotros este pueblo que resiste y está en la primera línea de la construcción de la Patria Grande? ¡Coraje! En este momento, nuestro papel, como hermanas y hermanos, es unir nuestras voces por la liberación de Nicolás y Cilia y contra las sanciones y el bloqueo criminal de EE. UU. a Venezuela y Cuba. Las cartas están sobre la mesa, solo no lo ve quien no quiere

¡Venezuela no es una amenaza, es esperanza!

Katia Marko, editora jefa de Brasil de Fato RS, vicepresidenta del Sindicato de Periodistas Profesionales de RS (SindJoRS) y coordinadora general del Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC)

Este es un artículo de opinión y no necesariamente representa la línea editorial de Brasil de Fato

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Editado por: Vivian Virissimo

Fuente: Brasil de Fato.

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Quem veste os sapatos da Venezuela?

Ao conhecer as comunas tive a real noção do que significa consciência de classe e poder popular

Há exatos 5 meses, num sábado, dia 3 de janeiro de 2026, era acordada cedo da manhã com um chamado urgente de uma querida amiga: “EUA atacou a Venezuela, sequestrou o presidente Nicolás Maduro e a deputada Cília Flores. Mais de 100 pessoas mortas, a maioria jovens”. O que eu não sabia naquele momento é que pouco tempo depois estaria pisando pela primeira vez neste país que suscita tantas “narrativas”.

No feriado, 21 de abril, uma nova ligação. Agora do coordenador do Movimento de Amizade Solidariedade Venezuela e Cuba, Yhonny Garcia Calles, me convidando para fazer parte da II Corte Internacional de Comunicação Política da Universidade Internacional de Comunicação (Lauicom), em Caracas.

Cheguei no país no dia 10 de maio, sem ter a mínima noção de tudo que viveria naqueles 15 dias. Encontrei uma cidade em pleno movimento, cheia de belezas e um povo acolhedor. Esperava por esse momento há bastante tempo, aliás desde a eleição do comandante Hugo Chávez Frías em 1999, meu coração já vibrava junto com o povo venezuelano. Acompanhei de longe o processo constituinte que elaborou a Constituição da República Bolivariana de Venezuela. Aliás, o preâmbulo é algo que deveria ser lido e relido muitas vezes. Também sofri junto com o golpe de 2002 e festejei a volta de Chávez nos braços do povo.

Tive a honra de ver e ouvir Hugo Chávez no assentamento do Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST), em Tapes, durante o Fórum Social Mundial em 2005. Sua liderança e carisma eram inquestionáveis. Chorei quando o perdemos de um câncer até hoje muito suspeito. Acompanho o processo de formação das comunas, tarefa deixada a Nicolás Maduro pelo comandante Chávez. E meu coração e plena atenção estavam lá no 3 de janeiro de 2026.

Uma comunicação para a libertação

Chegar à Venezuela foi como rever amigos de muito tempo. E, realmente, foi como me senti durante estas duas semanas com as mais de 100 pessoas, de 23 países, que participaram desse rico encontro para estudar a “artilharia do pensamento”, como dizia o libertador Simón Bolívar. Estava lá toda a América Latina representada, além dos EUA, Espanha, Armênia, Moçambique e Rússia. Jornalistas, comunicadores, militantes políticos.

Após mais de 30 anos atuando na comunicação popular, cheguei em casa. Encontrei uma universidade criada para formar comunicadores capazes de enfrentar os desafios da comunicação contemporânea e da guerra semiótica. A universidade tem como objetivo central treinar especialistas, pesquisadores e comunicadores para utilizar a semiótica como uma ferramenta de combate na “disputa pelo sentido”. Ela busca superar as escolas tradicionais (funcionalistas e estruturalistas) para desenvolver uma semiótica marxista e crítica.

A instituição abriga a Cátedra Sean MacBride que recupera e atualiza o relatório MacBride da Unesco de 1980 (“Um só mundo, vozes múltiplas”). Esta cátedra foca na denúncia da concentração monopólica dos meios e na busca por um novo ordenamento mundial da informação e da comunicação.

A Lauicom também abriga um laboratório de semiótica que funciona como um centro de análise e intervenção. Seu papel é desconstruir “signos operadores”, ou seja, analisa termos como “narcoterrorismo”, identificando-os não como descrições de fatos, mas como operações estratégicas que criam um “fechamento cognitivo” na opinião pública para aceitar intervenções militares ou bloqueios econômicos como se fossem medidas de segurança. Além disso, denuncia a “Engenharia do Consentimento”. A instituição desmascara como o imperialismo fabrica “metáforas absolutas” (o bem contra o mal) para criminalizar Estados e esconder razões materiais, como o controle de recursos energéticos e o petróleo.

O projeto foi desenhado pelo doutor em filosofia e atual reitor Internacional, Fernando Buen Abad, em colaboração direta com Hugo Chávez para criar uma estrutura que oferecesse respostas técnicas e científicas à manipulação industrializada operada pelos grandes monopólios midiáticos. E o local não poderia ser mais simbólico: a antiga sede do jornal El Nacional, que a entregou para pagar uma indenização após um processo por difamação ao ministro Diosdado Cabello, que cedeu a propriedade para a criação do Lauicom pelo presidente Nicolás Maduro Moros, em 4 de dezembro de 2019. Hoje o projeto universitário é liderado pela deputada da Assembleia Nacional pelo PSUV, Tania Díaz, que assumiu a reitoria em março de 2022.  

‘Abrindo cortinas’

Em suas aulas de Semiótica Crítica, inspirado em conceitos de Umberto Eco, Buen Abad defendeu que a guerrilha semiótica é uma forma de intervenção política onde as forças populares utilizam criatividade e ciência para desorganizar a narrativa hegemônica.

Ele utilizou a história do “Mágico de Oz” como uma metáfora central para explicar a “ciência das aparências” e o funcionamento das máquinas de guerra ideológica. Buen Abad mostrou a cena final do filme onde, após uma longa jornada cheia de obstáculos, descobre-se que o “monstro enorme” que ameaçava e assustava a todos era, na verdade, uma farsa operada por um “velhinho” escondido atrás de uma cortina, manejando todo o aparato tecnológico.

Na semiótica crítica, o monstro representa as aparências fabricadas, o discurso hegemônico, as notícias falsas (fake news) e os estigmas criados para amedrontar a população. A cortina é o aparato midiático e os fluxos ideológicos que ocultam a realidade material e os interesses de classe. Por fim, o mágico (o velhinho), são os donos do capital, os laboratórios de guerra psicológica e os “especialistas” assalariados que fabricam esses monstros para manter o controle social.

O autor argumenta que existem equivalentes desse “mágico” em todos os lugares, fabricando monstros que angustiam e paralisam os povos para que estes aceitem a exploração. A tarefa da semiótica emancipadora é, portanto, desmontar esse “teatro” e mostrar que o poder desses monstros reside na manipulação técnica e simbólica, permitindo que a realidade volte a ser compreendida em sua espessura material e histórica.

Para Buen Abad, a semiótica não deve ser um exercício de mera classificação de signos, mas sim uma ferramenta para “correr a cortina”. Para ele, as inversões ideológicas funcionam como uma “teologia comunicacional” que posiciona o poder imperial como salvador universal, enquanto qualquer forma de resistência ou soberania é percebida pela opinião pública como uma “ameaça diabólica”.

Na visão do filósofo, vivemos uma Guerra de Quarta Geração onde as mentes humanas são os “campos de batalha”, e estamos passando pela maior migração cognitiva da história.

A revolução não será transmitida

Parafraseando o documentário, filmado e dirigido pelos irlandeses Kim Bartley e Donnacha O’Briain, que descortinou ao mundo os acontecimentos do golpe contra o governo do presidente Hugo Chávez, em abril de 2002, posso afirmar que o que vi e vivenciei em Caracas vai muito além do que está nos grandes jornais, Tvs e rádios ou nas redes proprietárias das big techs, ditas sociais. O essencial não nos foi invisível, e sentimos, coração a coração, o novo mundo que está se dando agora.

Trouxe na mala uma infinidade de conhecimentos. As mais de 120 horas de aulas de história, economia, disputa de sentido, o “admirável mundo novo” da Inteligência Artificial, guerra cognitiva, ditadura das fake news, fascismo tecnológico, análise crítica do discurso, liderança, agitação política… Mas, muito mais do que isso, vi um povo unido, construindo o poder popular. Um povo que tem consciência que a maior arma é o coletivo. E que precisa muito estudar sua história, conhecer seus verdadeiros heróis e ter os meios nas mãos da classe trabalhadora.

Um povo que resiste há mais de 20 anos de bloqueios e ataques. Um povo que foi bombardeado e teve seu presidente e a primeira combatente sequestrados, sem acusações reais, e estão sob o tacão de ferro do império. Um povo organizado em 5.418 comunas e milhares de Conselhos Comunais, na sua maioria comandadas por mulheres. Na Venezuela, o futuro ancestral, comunal e feminista já começou.

Um povo que alimenta em seu coração a mística de Simon Bolívar, Hugo Chávez e Nicolás Maduro. Um povo que só quer viver em paz. E é para isso que a presidenta encarregada Delcy Rodrigues, que ficou com a missão pensada junto com Maduro, está peregrinando pelo país. Como lembrou a prefeita de Caracas, Carmen Meléndez, em uma visita que fizemos à Casa Del Obrero. “A última proclama do nosso comandante Chávez foi: ‘Virão tempos difíceis’. Mas diante desses tempos difíceis, ‘a unidade, a unidade, a unidade dos patriotas’. E ainda questionou: “quem veste os sapatos de Delcy?”

Por fim, recordo uma linda e emocionante fala de despedida do agora hermano de Cuba, o doutor em filosofia e professor universitário Carlos Alberto Suárez Arcos. Simón Bolívar possuía duas montarias principais: uma égua negra chamada Tormenta, utilizada para o trajeto cotidiano por ser forte, e um cavalo branco de batalha chamado Palomo.

Nas palavras de Carlos, o povo venezuelano aprendeu a “caminhar montado sobre uma tormenta”, assim como Bolívar fazia em suas viagens diárias. Resistindo, avançando e persistindo mesmo em meio a crises ou dificuldades severas. E “cavalga sobre uma pomba” (paz) para travar sua guerra e alcançar a vitória.

O que esse povo que resiste e está na linha de frente da construção da Pátria Grande espera de nós? Coragem! Nesse momento, nosso papel, enquanto hermanas e hermanos, é unirmos nossas vozes pela libertação de Nicolás e Cília e contra as sanções e o bloqueio criminoso dos EUA à Venezuela e Cuba. As cartas estão na mesa, só não vê quem não quer.

Venezuela não é uma ameaça, é esperança!

* Katia Marko, editora-chefe do Brasil de Fato RS, vice-presidenta do Sindicato dos Jornalistas Profissionais do RS (SindJoRS) e coordenadora-geral do Fórum Nacional pela Democratização da Comunicação (FNDC).

**Este é um artigo de opinião e não necessariamente representa a linha editorial do Brasil de Fato.

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Editado por: Vivian Virissimo

Fuente: Brasil de Fato.

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Presidenta (E) Delcy Rodríguez inicia agenda oficial en reunión con Canciller de India Subrahmanyam Jaishankar

En aras de profundizar alianzas estratégicas en diversos ámbitos, se desarrolló este jueves el encuentro entre la Presidenta (E) de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el ministro de Asuntos Exteriores de la República de la India, Subrahmanyam Jaishankar. En el contexto de su agenda oficial en Nueva Delhi, donde se ratificó la voluntad del Gobierno Nacional de expandir los lazos de cooperación bilateral, con especial énfasis en áreas como energía, defensa, tecnología, agricultura y salud, siempre bajo los principios de respeto mutuo y beneficio compartido.

Durante el encuentro, la Presidenta (E) Delcy Rodríguez destacó la importancia de fortalecer el diálogo político y la cooperación entre ambas naciones, así como la necesidad de impulsar proyectos conjuntos que respondan a los intereses de los pueblos. Por su parte, el canciller Jaishankar expresó la disposición de la India a seguir trabajando con Venezuela en la construcción de un orden internacional más multipolar y equitativo, en línea con la visión de soberanía y autodeterminación que guía la política exterior venezolana.

Fuente: MIPPCI

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Por qué seguimos apoyando a Venezuela, por Joao Pedro Stedile

Activista del MST y líder de ALBA MOVEMENTS y ​​la Asamblea Internacional de los Pueblos-AIP

3 de junio de 2026

La situación política actual en Venezuela no puede explicarse únicamente por los acontecimientos posteriores al 3 de enero.

Es necesario contextualizar lo sucedido en las últimas cuatro décadas. En la década de 1990, existía una hegemonía estadounidense total en el continente, que impuso el TLCAN y posteriormente buscó imponer el ALCA, creando así un área bajo el control absoluto del capital estadounidense. Todos los gobiernos, excepto Cuba, apoyaron a los estadounidenses.

Pero los pueblos de algunos países se rebelaron. Y entonces llegó el Caracazo en 1989, luego la rebelión militar y finalmente la victoria electoral de Chávez, quien tomó el poder en el 99, rompió la ola neoliberal, abriendo un nuevo ciclo de gobiernos progresistas, que continuó con Lula, Correa, Evo y Kirchner, y alteró el equilibrio de poder en el continente. Ahora se proponía otra integración en lugar de ALCA, formalmente derrotada en 2005: ALBA.

El imperialismo estadounidense, los gobiernos demócratas y republicanos y la clase dominante de Estados Unidos no perdonaron la audacia de Chávez. Y en estas cuatro décadas impusieron todas las tácticas posibles dentro de la fórmula descrita por el investigador Andrew Korybko, basada en documentos oficiales de las fuerzas armadas estadounidenses, como estrategias de GUERRAS HÍBRIDAS.

Durante todo este largo periodo, intentaron por todos los medios derrotar el proceso bolivariano en Venezuela. Recordemos: el golpe de Estado que apartó a Chávez del gobierno durante dos días, en el que las repercusiones internacionales y la inmediata movilización popular impidieron que los golpistas lo ejecutaran. ¡Incluso el Cardenal de Caracas le administró la extremaunción en la prisión de la Isla La Orchila, donde estuvo cautivo!

La huelga política de los trabajadores petroleros para desmantelar PDVSA. La escasez de combustible y el caos se mitigaron gracias a la ayuda del entonces gobierno de Fernando Henrique Cardoso, de Brasil.

Luego vinieron los disturbios callejeros con violencia extrema, que provocaron terrorismo, incendios en escuelas y hospitales, escasez artificial y decenas de muertos. Muchos presos han sido amnistiados.

La muerte de Chávez, causada por un extraño cáncer que no respondió a la medicación, sigue sin explicación hasta el día de hoy. Casualmente, Lugo, Dilma, Kirchner y Lula también padecieron cáncer durante el mismo periodo.

Rápidamente se reconoció al gobierno títere de Guaidó, al que se transfirieron todos los depósitos de dólares y oro del Estado venezolano, para que esta lumpenburguesía venezolana pudiera enriquecerse.

Provocaron una inflación galopante mediante la manipulación del tipo de cambio desde Miami. Bloquearon todas las cuentas del país en el extranjero. Impidieron las inversiones en petróleo, y la producción cayó por debajo del 30%, con una disminución del PIB de hasta el 90%. Todo esto causó numerosos problemas económicos a toda la población y generó una migración sin precedentes de trabajadores y trabajadoras venezolanos.

Impugnaron la reelección de Maduro, con el apoyo y la ilusión de algunas figuras supuestamente progresistas.

Todo esto, sumado a una campaña mediática constante y permanente que sin duda costó millones de dólares en el uso de redes, computadoras y los llamados influencers pagados por la CIA y sus agencias. Una campaña que continúa hasta el día de hoy.

El golpe final llegó con el segundo gobierno de Trump, que, sediento de petróleo y perdiendo la hegemonía económica frente a Eurasia, reinstauró la Doctrina Monroe y quiso convertir el continente en su patio trasero, imponiendo el control económico, político y militar.

El 3 de enero, tras movilizar a toda su fuerza militar, invadió el país por aire y secuestró al presidente Maduro y a la diputada Cilia Flores. Hubo resistencia, combates y más de 100 muertos. Solo dentro de unos años sabremos cuántos soldados estadounidenses murieron. Lo único que sabemos es que eran en su mayoría soldados latinos del grupo de élite Delta Force, armados con las mejores armas del planeta.

Venezuela, su pueblo y sus fuerzas armadas fueron derrotados. Perdieron vidas y a su presidente.

Pero el imperio no tenía a quién reemplazar, ya que su agente, María Corina Machado, está desmoralizada ante la sociedad venezolana y, con ella, toda la oposición pro-extranjera.

La solución fue entonces mantener al presidente secuestrado y negociar con el gobierno chavista, bajo amenaza o a punta de pistola.

Algunos sectores de la izquierda institucional y quienes solo siguen la política a través de las redes sociales no tardaron en calificar la situación de traición. O de falta de resistencia. Y ahora comienzan a difundir la idea de que existe una división entre los gobiernos de Venezuela y Cuba. Estas tesis son solo parte de las tácticas de Estados Unidos, difundidas por medios influenciados por la CIA para dividir a la izquierda y a la opinión pública.

El pueblo venezolano, en su inmensa mayoría chavista, continúa con su vida, trabajando, produciendo, organizando las comunas. Dolidos, siguen apoyando al gobierno chavista, conscientes de todo lo sucedido.

Nuestro movimiento tiene vínculos históricos con el movimiento campesino venezolano, con las comunas productivas y con el gobierno chavista. Contamos con numerosos proyectos de cooperación en la producción de semillas y alimentos, así como con intercambios para la formación de personal técnico.

Estaremos eternamente agradecidos por las becas de la Escuela Latinoamericana de Medicina, Salvador Allende —ELAM— que permiten a decenas de jóvenes campesinas y campesinos pobres convertirse en médicos y médicas.

El pueblo venezolano sigue siendo víctima de la guerra híbrida del imperio. El gobierno chavista cuenta con el apoyo de su pueblo. Nuestro movimiento siempre se solidarizará con el pueblo chavista.

Esperamos que el equilibrio de poder internacional cambie a favor de la humanidad y la paz. Esperamos que el equilibrio de poder interno en Estados Unidos cambie y que las fuerzas progresistas puedan modificar su política exterior y su vocación beligerante de agresión contra los pueblos. Que la Doctrina Monroe quede enterrada.

Esperamos que el gobierno y el pueblo chavista encuentren las mejores maneras de aumentar la producción de petróleo y otros bienes que necesitan. Que mantengan la soberanía sobre el petróleo, los minerales y su territorio.

Defender a Venezuela y Cuba es una obligación moral y política de las fuerzas progresistas y democráticas de nuestro continente. Y no nos engañemos: si ellos fuesen derrotadas, el imperio aumentará su presión sobre México, Brasil, Colombia y todo el continente, como ya lo hizo; primero, utilizando el fantasma de los comunistas y la URSS; luego, se centraron en los terroristas islámicos, a quienes financiaron; y ahora han creado la marioneta del narcotráfico —como si no fueran el mayor mercado— y también la política en contra de los inmigrantes.

Lucharemos por la liberación del presidente Maduro y la Di Cilia Flores, pues no han cometido ningún delito y Estados Unidos no tiene ni el derecho ni la autoridad moral para condenarlos por nada. Por el contrario, espero que en el futuro el tribunal de La Haya juzgue y condene a los actuales líderes estadounidenses por sus bombardeos y crímenes en Gaza, Irán, Siria, Sudán, el Caribe, Venezuela, Cuba y, dentro de su propio país, por la persecución de los pobres y los migrantes.

La historia de la lucha de clases tiene sus altibajos, avances y retrocesos, pero la humanidad siempre avanzará hacia la construcción de sociedades más justas e igualitarias, con soberanía popular y paz.

Fuente: PSUV

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La tiranía del capitalismo global

Por: Isabel Rivero D’Armas

Profesora e Investigadora de LAUICOM

Claves del Análisis de Coyuntura:

Tesis Central:

  • El capitalismo global y el neoliberalismo operan como marcos cognitivos impuestos que mercantilizan los derechos fundamentales (salud, educación) y criminalizan las alternativas de soberanía e igualdad bajo la etiqueta de «tiranías».

Ejes Temáticos:

  • Estructuras mentales y marcos cognitivos, cohesión social y juicio colectivo a través de las emociones (Charaudeau), distinción entre persuasión y manipulación por condicionamiento, y el mito neoliberal del esfuerzo personal en detrimento de la justicia social.

Enfoque Crítico:

  • Desmontaje de la narrativa libertaria que reduce la libertad al consumo y normaliza el linchamiento social de los pueblos que luchan por su soberanía. 

La realidad siempre es representada; cada uno la ve a su manera. Podemos coincidir en muchos aspectos, pero también podemos discrepar. La interpretación de lo real está condicionada por marcos cognitivos, que son estructuras mentales que nos ayudan a organizar el conocimiento y que se activan a través de emociones, las cuales tienen mucho de cognición, como el ruido de una ambulancia en pandemia que nos genera miedo al pensar que un enfermo por contagio es trasladado al hospital en ese vehículo.

Las emociones mantienen la cohesión social, nos dice Charaudeau, mediante estas el individuo desarrolla un sentimiento de pertenencia a un grupo político o religioso y, por estar condicionadas a una perspectiva moral, actúan como una especie de juicio colectivo porque responden a un marco moral; de la coincidencia con esa moralidad viene la empatía, en que lo que nos causa bienestar genera una emoción positiva, mientras que aquello que nos vulnera nos ocasiona rechazo; esto incide en nuestras acciones. Generar emociones para conectar es persuasión; activarlas por condicionamiento, manipulación.

«Generar emociones para conectar es persuasión; activarlas por condicionamiento para penetrar nuestra mente con creencias falsas es manipulación.»

La ideología representa un marco cognitivo desde el cual operamos; es una especie de cristal desde el que interpretamos los hechos para validarlos o rechazarlos. Desde el sistema capitalista, o mejor el capitalismo global, buscar penetrar nuestra mente con creencias falsas, que damos por ciertas, como la de la movilidad social, promovida por la burguesía u oligarquía.

De igual manera, nos hablan de una democracia sustentada en la libertad, que no es otra cosa que alcanzar la ilusoria prosperidad a costa del esfuerzo personal, que se convierte en un valor en el sistema neoliberal, en desmedro de la justicia social o de la vida en todas sus formas, mientras que las alternativas al capitalismo global se transforman en tiranías o democracias imperfectas.

«Luchar por la soberanía y la igualdad, desde la moral del capitalismo global, se convierte en la etiqueta de ‘tiranía’ para justificar el linchamiento social.»

Los neoliberales, ahora mutados a libertarios, dicen algo como “si no se lo ha ganado, no se lo merece” o “quiere todo regalado”, porque la educación deja de ser un derecho y la salud también, mientras la libertad se mide por el consumo y no por el bienestar integral. Luchar por la soberanía y la igualdad, desde la moral del capitalismo global, se convierte en tiranía, usada como una etiqueta para aislar y justificar el linchamiento social.

Continúa profundizando la geopolítica, la soberanía y el pensamiento crítico con LAUICOM:

  • Educación Neocolonial: Revisa el análisis de la Dra. Isabel Rivero D’Armas sobre la educación transformadora frente a los planes de privatización de las élites. 
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  • Hermenéutica y Espiritualidad: Sigue la línea del Prof. Roger Garcés analizando las claves de unificación nacional y la preeminencia del amor en los mensajes presidenciales.
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La guerra cognitiva como mutación del imperialismo contemporáneo: efectos sobre las subjetividades de clase y de los pueblos en Venezuela, América Latina y el mundo


Una aproximación desde la dialéctica del materialismo histórico

Pedro Penso
Director General del Centro de Investigación Contrahegemónica de la Universidad Internacional de las Comunicaciones
Red Internacional de Investigación Antifascista

La guerra como forma fenoménica de la lucha de clases en el siglo XXI


Para comprender lo que hoy llamamos guerra cognitiva y sus efectos sobre las subjetividades en Venezuela, América Latina y el mundo, es necesario partir de una proposición fundamental del materialismo histórico: la guerra no es un accidente de la historia ni una patología de las relaciones internacionales, sino una continuación de la política —y, por tanto, de la lucha de clases— por otros medios. Como nos enseñó Clausewitz, mediado por la lectura leninista, la guerra expresa, en su forma más concentrada y violenta, las contradicciones que atraviesan un modo de producción determinado.
Ahora bien, la mutación que nos ocupa —la emergencia de la guerra cognitiva como modalidad predominante de agresión imperialista en el siglo XXI— no representa un mero cambio técnico en los instrumentos bélicos. Tampoco es un fenómeno que pueda explicarse por la simple adición de «nuevas tecnologías» al repertorio militar. Se trata, más bien, de una transformación cualitativa en la forma que asume la guerra imperialista cuando las condiciones objetivas de la correlación de fuerzas global —el ascenso de nuevos polos de poder, la crisis de la hegemonía unipolar estadounidense, la emergencia de proyectos contrahegemónicos en el Sur Global— vuelven inviable la guerra clásica de ocupación territorial. Es, en palabras de algunos analistas, una guerra vicaria (Waldman, 2021) [1], que busca lograr los objetivos del imperialismo sin exponer a sus fuerzas al costo político y humano de una invasión directa.
Como sostienen Tan y Perlmutter (2006) [2], el concepto mismo de «guerra de información» encierra una paradoja: cuanto más se cree saber sobre ella, menos se comprende su dinámica real, pues la información no es un recurso neutral sino un campo de batalla donde se dirimen proyectos de sociedad antagónicos.

Mutaciones de la guerra cognitiva
Del 11 de septiembre al 3 de enero

La trayectoria de la guerra cognitiva como modalidad imperialista puede trazarse a partir de hitos que marcan saltos cualitativos en su desarrollo. Si la guerra mediática contra Irak en 1991 y 2003 mostró el poder de la manufactura del consenso (Herman y Chomsky, 1988) aplicada a gran escala, la experiencia venezolana de 2002 —el golpe de Estado mediático contra Hugo Chávez— reveló que, en América Latina, los medios de comunicación privados podían operar como arietes de desestabilización política con la misma eficacia que un batallón de infantería. Como documenta Cañizález (2003) [3], el golpe de abril de 2002 contra Chávez fue un «golpe mediático»: la televisión privada venezolana no solo informó, sino que produjo los acontecimientos, creando una realidad virtual que justificaba la ruptura del orden constitucional.


Esta primera fase —que podríamos llamar guerra mediática clásica— evolucionó hacia una forma más sofisticada con la irrupción de las plataformas digitales y las redes sociales. El uso de bots políticos para la manipulación de la opinión pública en Venezuela, estudiado por Forelle et al. (2015) [4], muestra cómo actores automatizados generan contenido que simula apoyo o rechazo popular, creando una falsa impresión de consenso o disenso. Los investigadores encontraron que los bots más activos en la conversación política venezolana eran utilizados por la oposición radical, y que se hacían pasar por líderes políticos y agencias gubernamentales más que por ciudadanos comunes.


Sin embargo, el salto cualitativo más significativo ocurre en la coyuntura que usted señala: el período pre y post 3 de enero. En esta fase, la guerra cognitiva ya no se limita a informar tendenciosamente o a manipular la opinión pública, sino que busca reconfigurar las subjetividades mismas de los pueblos, alterando su percepción de la realidad, su memoria histórica y su capacidad de agencia política. Se trata de una guerra que opera en el plano de lo que Gramsci llamó la hegemonía: la disputa no es solo por el gobierno, sino por la dirección intelectual y moral de la sociedad (Hesketh, 2019) [5].


En el caso venezolano, esta mutación se expresó en la estrategia de doble poder implementada a partir de enero de 2019, cuando Juan Guaidó se autoproclamó «presidente encargado» con el respaldo inmediato de Estados Unidos y sus aliados. Como señala Buxton (2019) [6], la estrategia de la oposición venezolana estuvo marcada por errores de cálculo y por una dependencia excesiva del respaldo internacional, lo que revela que la guerra cognitiva no puede suplir indefinidamente la falta de arraigo social y de correlación de fuerzas favorable en el terreno material.

El secuestro del derecho internacional y la ruptura del orden jurídico.


El desconocimiento de los principios más elementales del derecho internacional —la soberanía, la autodeterminación de los pueblos, la no intervención— constituye la base jurídico-política sobre la cual se despliega la guerra cognitiva contra Venezuela. La estrategia de reconocimiento selectivo de gobiernos, analizada por López-Rodríguez (2021) [7] a través del caso venezolano, revela cómo las potencias imperialistas instrumentalizan el derecho internacional para legitimar injerencias: más de cincuenta países reconocieron a Guaidó como presidente legítimo, a pesar de que Maduro ejercía el control efectivo del territorio, de las instituciones y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.


Esta fractura del orden jurídico internacional tiene consecuencias profundas sobre las subjetividades. Cuando el derecho se convierte en un arma de guerra, la percepción de lo legítimo y lo ilegítimo se desestabiliza. Sectores enteros de las clases medias venezolanas —formadas en la idea de que «Occidente» representa la legalidad y la democracia— experimentaron una ruptura cognitiva al ver que sus referentes tradicionales de autoridad moral avalaban una ficción jurídica: la de un «presidente» sin control territorial, sin ejército y sin capacidad de gobernar. Para las clases populares, en cambio, la defensa de la soberanía se convirtió en una experiencia de reafirmación identitaria, en la medida en que la agresión externa operó como catalizador de una conciencia nacional y antiimperialista.


Las sanciones económicas unilaterales impuestas por Estados Unidos —que, como documenta Mooney (2021) [8], fueron tan severas que la propia relatora especial de Naciones Unidas sugirió que podrían constituir crímenes de lesa humanidad— operan no solo como mecanismo de asfixia económica, sino como dispositivo de guerra cognitiva. Al bombardear a la población venezolana con la narrativa de que «las sanciones no afectan al pueblo sino al gobierno», y al mismo tiempo generar escasez inducida e hiperinflación, se produce una disociación esquizofrénica en la conciencia popular: se vive la catástrofe económica mientras se niega su causa real.

Efectos sobre las subjetividades de clase


El materialismo histórico nos enseña que la conciencia de clase no es un reflejo mecánico de la posición en las relaciones de producción, sino una construcción política y cultural mediada por la lucha ideológica. En este sentido, la guerra cognitiva opera directamente sobre lo que Lukács denominó la conciencia de clase psicológica (la percepción inmediata que los individuos tienen de su situación) para impedir el desarrollo de la conciencia de clase atribuida (la comprensión de los intereses históricos objetivos de su clase) (Melo, 2018) [9].


En Venezuela, el efecto ha sido paradójico y contradictorio. Por un lado, la guerra cognitiva ha profundizado la polarización de clase que ya caracterizaba la sociedad venezolana desde la llegada de Chávez al poder. Como documentan Hawkins et al. (2018) [10], la polarización en Venezuela no fue simplemente política, sino que expresó la división de la clase en la sociedad venezolana: el chavismo aglutinó a los sectores populares y a las clases medias empobrecidas, mientras que la oposición concentró a las élites económicas, a las clases medias altas y a los sectores profesionales formados bajo el paradigma neoliberal. La guerra cognitiva intensificó esta división de las clases al naturalizar las diferencias de clase como diferencias morales e identitarias: el chavista era presentado como «ignorante», «populista» o «violento», mientras que el opositor era retratado como «ciudadano», «demócrata» o «profesional».


En América Latina, la guerra cognitiva ha producido un efecto de archaización de la conciencia política, como lo denominan Morozov y Erofeev (2017) [11] en su análisis de las guerras híbridas. Este concepto se refiere al retorno de mitologías políticas arcaicas —el «enemigo interno», la «conspiración comunista», la «amenaza a la civilización occidental»— que reemplazan el análisis racional de las contradicciones sociales por una lógica amigo-enemigo despolitizada. En Brasil, la elección de Bolsonaro fue un caso paradigmático: el uso de WhatsApp como arma de propaganda masiva —analizado por Luz y Miller (2020) [12]— permitió construir una realidad paralela donde la amenaza del «comunismo» justificaba cualquier atrocidad. La guerra cognitiva, en este sentido, produce una involución de la subjetividad política: en lugar de la conciencia crítica que debiera emerger de la experiencia material de la explotación, se implanta una conciencia mistificada que identifica como enemigos a otros explotados o a proyectos emancipatorios.

La dimensión geopolítica y los pueblos: imperialismo y guerra vicaria.


La guerra cognitiva no puede entenderse al margen de la reconfiguración geopolítica global. La tesis de la «guerra vicaria» —desarrollada por Waldman (2021) [1] y retomada por otros analistas (Krieg y Rickli, 2018) [13]— sostiene que Estados Unidos ha optado por delegar en actores proxies la realización de sus guerras, manteniendo su propia fuerza militar en la sombra, operando desde las sombras (operaciones encubiertas, fuerzas especiales, drones, guerra cibernética), mientras transfiere los costos humanos y políticos a otros.


En el contexto latinoamericano, esta guerra vicaria asume la forma de una agresión multidimensional que combina sanciones económicas, manipulación mediática, financiamiento de oposiciones, reconocimiento selectivo de gobiernos y guerra cognitiva digital. El objetivo es producir un colapso inducido que justifique la intervención humanitaria o el cambio de régimen. Como señalan Main y Dangl (2019) [14], el caso venezolano representa un momento crítico para desafiar la intervención imperialista en la región: lo que está en juego no es solo un país, sino la posibilidad de que exista un proyecto soberano, independiente y antiimperialista en el hemisferio.


Para los pueblos de América Latina, la guerra cognitiva produce una subjetividad escindida. Por un lado, las clases populares que han sido protagonistas de procesos emancipatorios —el bolivarianismo en Venezuela, el evismo en Bolivia, el correísmo en Ecuador, el lulismo en Brasil— desarrollan una conciencia defensiva, una subjetividad de resistencia que se fortalece frente a la agresión externa pero que corre el riesgo de cristalizarse en una postura reactiva que dificulta la autocrítica y la renovación. Por otro lado, las clases medias y altas que se identifican con el discurso hegemónico occidental experimentan una subjetividad de resentimiento: al ver bloqueadas sus expectativas de consumo y movilidad social por la crisis económica —crisis que la guerra cognitiva les presenta como resultado de la «incompetencia» o «corrupción» del gobierno popular, y no como efecto de las sanciones y la guerra económica—, estas clases se vuelcan hacia posiciones políticas cada vez más radicalizadas, llegando a justificar la intervención extranjera.


A escala global, la guerra cognitiva produce un efecto aún más inquietante: la disolución del principio de realidad. En un mundo donde cada hecho puede ser negado, cada verdad puede ser disputada y cada narrativa puede ser fabricada, la posibilidad misma del conocimiento objetivo —condición de posibilidad de cualquier política emancipatoria— se ve socavada. La guerra cognitiva no busca convencer, sino confundir; no busca ganar adeptos, sino neutralizar la capacidad de juicio. Es, en este sentido, una guerra contra la razón histórica misma.

Para cerrar en tono dialéctico.


Entre la determinación estructural y la agencia histórica
Desde una perspectiva dialéctica, la guerra cognitiva no es un destino ineluctable ni una fuerza todopoderosa. Como toda forma de lucha de clases, encuentra sus límites en las condiciones materiales y en la praxis de los sujetos históricos. El fracaso del intento de derrocar a Maduro en 2019 —a pesar de la maquinaria cognitiva global desplegada a su favor— demuestra que la guerra cognitiva, por sí sola, no puede suplir la ausencia de una base social sólida ni la falta de una correlación de fuerzas favorable en el terreno material (Buxton, 2019) [6].


La guerra cognitiva ha mutado y se ha sofisticado, pero la contradicción fundamental que recorre la historia latinoamericana —la que enfrenta a los proyectos de soberanía popular con los intereses del imperialismo y sus aliados locales— permanece intacta. Lo que ha cambiado es el escenario donde esta contradicción se dirime: de los campos de batalla físicos, la guerra se ha trasladado a los territorios de la conciencia. Pero la conciencia, como nos enseñó Marx, no es una esfera autónoma de la realidad: es expresión y reflejo —activo, no pasivo— de las condiciones materiales de existencia.


El mayor peligro de la guerra cognitiva no reside en su capacidad de engañar, sino en su capacidad de desmovilizar, de producir una subjetividad fatalista que acepte la realidad presente como inmutable. Frente a ello, la tarea del pensamiento crítico —y de la praxis política que le corresponde— es restituir el vínculo entre la experiencia vivida y la comprensión de la totalidad social, entre el sufrimiento cotidiano y sus causas estructurales, entre la memoria histórica de las luchas pasadas y la posibilidad de un futuro emancipado.


Como sostienen Petras y Veltmeyer (2018) [15] en su análisis de la lucha de clases en América Latina, cada avance del capital en la región ha generado una respuesta correspondiente de las clases trabajadoras y populares. La guerra cognitiva es el más reciente capítulo de esta dialéctica de dominación y resistencia. La pregunta que se abre ante nosotros —pueblos de Venezuela, de América Latina y del mundo— es si seremos capaces de desarrollar las formas organizativas, las subjetividades y las conciencias que nos permitan no solo resistir, sino vencer en este nuevo terreno de batalla.

Referencias:


[1] Waldman, T. (2021). Vicarious Warfare: The Counterproductive Consequences of Modern American Military Practice. Contemporary Security Policy, 38(3), 409-431. https://doi.org/10.1080/13523260.2017.1393201
[2] Tan, A., & Perlmutter, D. (2006). The more you know, the less you understand: The problem with information warfare. Journal of Strategic Studies, 29(3), 497-521. https://doi.org/10.1080/01402390600765900
[3] Cañizález, A. (2003). Breaking Democracy: Venezuela’s Media Coup. Media International Australia, 108(1), 75-85. https://doi.org/10.1177/1329878×0310800114
[4] Forelle, M., Howard, P., Monroy-Hernández, A., & Savage, S. (2015). Political Bots and the Manipulation of Public Opinion in Venezuela. SSRN Electronic Journal. https://doi.org/10.2139/ssrn.2635800
[5] Hesketh, C. (2019). A Gramscian Conjuncture in Latin America? Reflections on Violence, Hegemony, and Geographical Difference. Antipode, 51(4), 1179-1199. https://doi.org/10.1111/anti.12559
[6] Buxton, J. (2019). The Missteps of Venezuela’s Opposition—Again. NACLA Report on the Americas, 51(2), 125-130. https://doi.org/10.1080/10714839.2019.1617472
[7] López-Rodríguez, A. M. (2021). Legal Consequences of and Approaches to the Question of Recognition of a Government of a State: Disputes involving Venezuela. ICSID Review – Foreign Investment Law Journal, 36(3), 491-514. https://doi.org/10.1093/icsidreview/siab022
[8] Mooney, J. (2021). Economic Sanctions, International Law, and Crimes Against Humanity: Venezuela’s Referral to the International Criminal Court. American Journal of International Law, 115(2), 305-312. https://doi.org/10.1017/ajil.2021.20
[9] Melo, B. P. (2018). To Be or Not to Be, That Is the Question?—Fragments of Marxist Theory on the Movements of Class Consciousness. International Critical Thought, 8(1), 102-118. https://doi.org/10.1080/21598282.2018.1430602
[10] Hawkins, K., Rovira Kaltwasser, C., & Andreadis, I. (2018). Polarization, Participatory Democracy, and Democratic Erosion in Venezuela’s Twenty-First Century Socialism. The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science, 681(1), 62-79. https://doi.org/10.1177/0002716218817733
[11] Morozov, E., & Erofeev, S. (2017). Hybrid wars: the archaization of political consciousness and involution of media. Russian Journal of Communication, 9(1), 62-76. https://doi.org/10.1080/19409419.2017.1323177
[12] Luz, N., & Miller, E. (2020). Minimal Effects, Maximum Panic: Social Media and Democracy in Latin America. Social Media + Society, 6(4), 1-12. https://doi.org/10.1177/2056305120984452
[13] Krieg, A., & Rickli, J.-M. (2018). Surrogate warfare: the art of war in the 21st century? Defence Studies, 18(2), 159-186. https://doi.org/10.1080/14702436.2018.1429218
[14] Main, A., & Dangl, B. (2019). Venezuela: A Critical Moment to Challenge Intervention. Socialism and Democracy, 33(2), 118-125. https://doi.org/10.1080/08854300.2019.1638184
[15] Petras, J., & Veltmeyer, H. (2018). Class Struggle Back on the Agenda in Latin America. Journal of Developing Societies, 34(1), 1-23. https://doi.org/10.1177/0169796×17753000
[16] Youngers, C. (2000). Cocaine Madness Counternarcotics and Militarization in the Andes. NACLA Report on the Americas, 34(3), 16-23. https://doi.org/10.1080/10714839.2000.11722614
[17] Morales, G. (2018). Comparative analysis of the emerging projects in Latin America after the crisis of the neoliberal modernity project in the early 21st century. Thesis Eleven, 149(1), 48-66. https://doi.org/10.1177/0725513618813382
[18] Robinson, W. I. (2024). Downplaying U.S. Imperialism Despite its Ongoing Tenacity: The Latin American Dimension. Latin American Perspectives, 51(2), 3-22. https://doi.org/10.1177/0094582×241256896

Nota al pie

La archaización de la conciencia política, es un fenómeno contemporáneo en el que los discursos, comportamientos y estructuras mentales de la política moderna retroceden hacia formas más primitivas, emocionales o tribales. Este proceso implica abandonar el debate racional y la complejidad democrática en favor de la dinámica basadas en la división, la identidad grupal y lideres.


Se puede reconocer en este fenómeno características y formas de expresión que evidencia culturas políticas populista y emocionales, donde la conciencia política se deforma a alejarse de la comprensión estructural de los problemas y enfocarse en el odio, el rencor social y la división. As mismo, encontramos formas de tribalismo, como un retorno a la lógica de “amigo-enemigo”, donde la pertenencia al grupo es más importante que las propuestas políticas. Se expresa también el liderazgo paternalista, que muestra la reaparición de figuras de autoridad vistas como “pastores del pueblo”, un concepto arcaico descrito por plato donde el líder asume un rol educador o paternalista sobre la ciudadanía. Por último, podemos encontrar la desinformación como herramienta, creando un contexto que permite que la desinformación alimente este retroceso, afectando la toma de decisiones razonables.


Este fenómeno se ve alimentado por la lucha por recursos, la polarización y la arremetida de intereses económicos. En lugar de una conciencia política basada en la ciudadanía moderna, se promueve una que busca “salvadores” o respuestas simples a crisis complejas. La archaización busca concentrar el poder en figuras que apelan a pasiones primarias, eliminado la racionalidad. Es un retroceso hacia formas autoritarias o tribales de entender el poder, impulsando por la polarización y la manipulación emocional, mientras la conciencia política sana busca transformar las relaciones de poder de manera horizontal y colectiva.

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Presidenta (E) Delcy Rodríguez lidera lanzamiento de la Gran Consulta Nacional para la Reforma de la Justicia Penal

Caracas, 01 de junio de 2026

La Presidenta (E) de la República, Delcy Rodríguez, lideró el lanzamiento de la Gran consulta Nacional para la Reforma de la Justicia Penal en el municipio Sucre del estado Miranda, y así diseñar una hoja de ruta para mejorar el proceso de la justicia penal del país, junto a los magistrados y jueces de paz.

En esta jornada, la Presidenta (E) Delcy Rodríguez explicó que «estamos dando un paso estratégico en la construcción de una nueva Venezuela que busca el camino de la justicia y garantizar los derechos humanos de nuestros ciudadanos».

Asimismo, Juan Díaz, representante de todos los comuneros de la parroquia Petare, comentó que en el año 2024 las comunas comenzaron una reforma de elección de jueces y cuadrantes de paz «estamos muy agradecidos por estar en este evento y tener la oportunidad de aportar a esta reforma para poder avanzar y nutrirse desde el pueblo».

La iniciativa tiene como propósitos centrales combatir la corrupción, agilizar las respuestas frente al retardo procesal y evitar la criminalización de las comunidades vulnerables, al mismo tiempo la Presidenta (E) Delcy Rodríguez aseveró que la tarea «no la veo difícil, sabemos cómo hacerlo y lo haremos»

Fuente: MIPPCI.

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Rectora Tania Díaz: Cuba y Venezuela son una sola bandera y un solo corazón

CARACAS – En un mensaje de profunda integración regional, la rectora de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) y secretaria de Asuntos Internacionales del PSUV, Tania Díaz, ratificó el compromiso de solidaridad inquebrantable con Cuba y su liderazgo.

Durante su intervención, Díaz destacó el «fusilamiento moral» promovido por centros de poder contra el General de Ejército Raúl Castro, señalando que es la misma estrategia de ataques que han enfrentado el presidente Nicolás Maduro y el comandante Hugo Chávez.

En respuesta, destacó el despliegue de la campaña «Amor con amor se paga», una iniciativa de recolección de insumos destinada a apoyar al pueblo cubano.

Enfatizó que Cuba y Venezuela comparten una misma lucha y un destino común, recordando las palabras del comandante Fidel Castro sobre la importancia del trabajo colectivo y la soberanía frente a los intereses de las élites y la banca. «Nosotros trabajamos para el pueblo y con eso nos bastamos y nos sobramos», citó Díaz, reafirmando la confianza en la victoria de la unidad latinoamericana.