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El pulso del Sur Global desde Beijing: Arranca una nueva cohorte del CIPCC en la Universidad Renmin


Por: Rodney E. Esparragoza C.
Enviado especial / Periodista

Beijing, China — El periodismo internacional vive un momento bisagra. En un mundo atravesado por la polarización informativa y los relatos hegemónicos, la necesidad de construir puentes directos y desprovistos de intermediarios se vuelve imperativa. Con esa premisa, la Universidad Renmin de China (RUC) abrió sus puertas para dar inicio formal al programa de formación del Centro de Comunicación de Prensa Internacional de China (CIPCC) 2026.

Lejos de ser un simple acto protocolar, la ceremonia inaugural —organizada por la Asociación de Diplomacia Pública de China (CPDA)— reunió a cerca de un centenar de profesionales de la prensa procedentes de más de 90 países de América Latina, África, Asia-Pacífico, Eurasia y el mundo árabe. Una masa crítica de comunicadores unidos por un objetivo común: narrar la realidad global desde la pluralidad.

Una ventana sin intermediarios

Durante el encuentro, celebrado en la emblemática Escuela de Periodismo y Comunicación de la RUC, las intervenciones marcaron la hoja de ruta de lo que serán los próximos meses de intercambio.

El asistente del Ministro de Relaciones Exteriores de China, Hong Lei, enfatizó que la masiva presencia de reporteros extranjeros refleja los profundos lazos de cooperación que hermanan a las naciones en desarrollo. En su mensaje a los becarios, lanzó una invitación directa: «Los invito a observar China con sus propios ojos, a sentirla con el corazón y a presentar al mundo una perspectiva integral tanto de su milenaria historia como de su constante progreso moderno».

Por su parte, el presidente de la Universidad Renmin, Ma Huaide, puso el foco en la convergencia entre la academia y la innovación tecnológica. Ma destacó cómo las herramientas digitales de vanguardia están redefiniendo los flujos informativos transnacionales, un desafío técnico y ético que compete directamente a los creadores de contenido y periodistas de nuestra era.

Más allá de las aulas: Vivir la transformación

Desde su fundación en 2014, el CIPCC ha evolucionado hasta consolidarse como una de las plataformas de diplomacia mediática más importantes del mundo. La agenda de este año no se limitará al debate teórico en las aulas de Beijing. El programa contempla seminarios especializados en desarrollo socioeconómico, inmersión en los principales medios de comunicación del gigante asiático y, sobre todo, giras de trabajo y reportaje directo en diversas provincias del país.

Para los comunicadores del Sur Global, esta experiencia representa una oportunidad invaluable: descifrar las dinámicas reales de la modernización china de primera mano, alejados de los clichés occidentales, y comprobar cómo el periodismo de campo sigue siendo la herramienta más potente para el entendimiento entre los pueblos.

El reto está lanzado. Durante los próximos meses, las voces de América Latina y el resto del mundo encauzarán sus crónicas desde el corazón de Asia, construyendo un relato que prioriza la equidad informativa y el rigor profesional.

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Inicia con éxito el programa de intercambio y diplomacia mediática del Centro de Comunicación de Prensa Internacional de China en la Universidad Renmin 


Organizada por la Asociación de Diplomacia Pública de China (CPDA), la iniciativa reúne a cerca de un centenar de profesionales de la comunicación de más de 90 países de América Latina, África, Asia-Pacífico, Eurasia y el mundo árabe. 

El evento consolida un espacio clave para el entendimiento mutuo, la cooperación entre los países del Sur Global y el periodismo riguroso.

Beijing, China — Con un firme llamado a fortalecer la solidaridad, la cooperación internacional y el intercambio cultural entre los pueblos, se llevó a cabo la ceremonia inaugural del programa de formación del Centro de Comunicación de Prensa Internacional de China (CIPCC, por sus siglas en inglés) en la prestigiosa Universidad Renmin de China (RUC). 

La iniciativa, impulsada por la Asociación de Diplomacia Pública de China (CPDA) bajo la guía del Ministerio de Relaciones Exteriores del país asiático, convoca en su edición actual a cerca de 100 periodistas y comunicadores provenientes de más de 90 naciones. Este programa insignia busca consolidarse como un puente fundamental para el entendimiento multilateral y el intercambio de experiencias profesionales en el escenario mediático global. 

Voces de liderazgo y cooperación internacional

Durante el acto protocolar, celebrado en la Escuela de Periodismo y Comunicación de la Universidad Renmin, altos funcionarios y autoridades académicas destacaron la vigencia de un periodismo veraz y comprometido con la realidad de los pueblos en desarrollo.

El asistente del Ministro de Relaciones Exteriores de China, Hong Lei, dirigió un mensaje central en el que subrayó que la masiva presencia de comunicadores extranjeros refleja la sólidazos y lazos de cooperación que unen a las naciones del Sur Global.

Asimismo, instó a los participantes a ser cronistas objetivos y rigurosos: «Los invito a observar China con sus propios ojos, a sentirla con el corazón y a presentar al mundo una perspectiva integral tanto de su milenaria historia como de su constante progreso moderno». 

Por su parte, el presidente de la Universidad Renmin de China, Ma Huaide, enfatizó la importancia de la institución como ventana académica abierta al diálogo global. Resaltó además los avances tecnológicos aplicados a la comunicación, mencionando el desarrollo de herramientas de vanguardia e iniciativas orientadas a mejorar la calidad y la interactividad de los flujos informativos transnacionales en la era digital. 

Un puente para el periodismo global

Desde su establecimiento en 2014, el CIPCC se ha convertido en una plataforma de referencia mundial para el intercambio periodístico. El programa de este periodo contempla una agenda integral que combina seminarios académicos sobre desarrollo socioeconómico, diplomacia y tecnología, prácticas profesionales en medios de comunicación líderes de China, así como giras de trabajo y reportaje en diversas provincias del país. 

Con el desarrollo de estas actividades, los profesionales de la prensa internacional acreditados dispondrán de un espacio idóneo para profundizar en las dinámicas de la modernización china, fomentando a su vez un flujo informativo más equilibrado, plural y apegado a la realidad de los pueblos.

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Presidenta Delcy Rodríguez y Secretario Chris Wright ofrecen declaraciones tras el encuentro bilateral en Caracas

Palacio de Miraflores, Caracas.- La presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, ofrecieron declaraciones a los medios de comunicación social, luego de una reunión privada sostenida en el Palacio de Miraflores.

Durante sus intervenciones dieron a conocer los esfuerzos que realizan ambas naciones para mantener negociaciones que beneficien a los pueblos de ambos países.

La Mandataria Nacional destacó que en el país hay talento humano muy preparado para la industria hidrocarburos; así como también empresas e industrias listas para iniciar operaciones. En este contexto, la Jefa de Estado manifestó, positivamente, que Venezuela da la bienvenida a estas inversiones, al flujo de capital y a la nueva tecnología.

De la misma manera, Rodríguez aprovechó la oportunidad para expresar su opinión sobre la calidad de los productos venezolanos, los cuales espera que arriben a todos los mercados de exportación alrededor del mundo.

Prensa Presidencial/ Claudia Guerra Méndez

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Presidenta Delcy Rodríguez lidera firma de acuerdos energéticos con delegación de EE.UU.

Palacio de Miraflores, Caracas.- En un acto realizado en el Palacio de Miraflores, la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, encabezó la firma de importantes acuerdos energéticos en el marco de la visita oficial del secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, a Venezuela.

Este encuentro, llevado a cabo en el Salón «Sol del Perú», marca un hito en la cooperación bilateral, enfocándose en la reactivación y optimización del sector hidrocarburos.

Entre los puntos presentados, destacó el acuerdo integral con Chevron Carabobo Holdings para el acceso a reservas en la empresa mixta Petroindependencia, además de la adecuación de las empresas mixtas Petroboscán, Petropiar y Petroindependencia a la nueva Ley de Hidrocarburos, asegurando así un marco legal y fiscal actualizado que favorece la inversión productiva.

La jornada también contempló una agenda de cooperación para el desarrollo de nuevos proyectos de extracción y la modernización de la infraestructura energética. Se oficializó el acuerdo de transición y los contratos de participación productiva en el bloque Junín-5 junto a la corporación energética italiana Eni, así como un contrato de participación con Primavera Infinita para el bloque Budare Elotes.

Estas alianzas buscan potenciar la capacidad de producción petrolera nacional, integrando tecnología de vanguardia y garantizando que los procesos se alineen con los estándares internacionales de eficiencia y sostenibilidad económica para el país.

Finalmente, el compromiso bilateral trascendió la extracción de crudo al incluir alianzas importantes para fortalecer el Sistema Eléctrico Nacional y la infraestructura operativa de la industria petrolera.

Fuente: Prensa Presidencial/ Claudia Guerra Méndez

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Presidenta Rodríguez pide crear conciencia y cultura de prevención: Somos un país sísmico

Durante la asamblea comunitaria con motivo de la entrega de financiamientos a condominios y propietarios de inmuebles afectados por los sismos del pasado 24 de junio en Chacao y Altamira, la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, resaltó que especialistas internacionales que estudiaron el evento sísmico lo han catalogado como el peor de la historia, sin embargo, agradeció la resistencia del pueblo que en unidad logró superar esta adversidad.

“El peor duplete sísmico de la historia lo vivió Venezuela, pero yo digo también que lo mejor de los pueblos del mundo lo tiene el pueblo venezolano”, mencionó la jefa de Estado, quien a su vez resaltó que ante la adversidad “supimos unirnos, apoyarnos y salir adelante por amor a nuestra gente”.

Por otra parte, hizo un llamado a que “tener conciencia de que somos un país sísmico, y lo digo para que tengamos la cultura y estemos siempre preparados para afrontar situaciones y dificultades”.

En ese sentido, instó a adecuar los parámetros de ingeniería y las normativas de construcción a los parámetros del último fenómeno telúrico registrado, para garantizar estructuras más sólidas y eficientes ante futuros eventos.

De igual manera, pidió crear conciencia ecológica, «Venezuela es un país sísmico, por lo que resulta imprescindible elevar la conciencia ambiental del pueblo ante los efectos de los fenómenos naturales y mantener a las comunidades capacitadas ante emergencias».

El Gobierno nacional se mantiene desplegado en las zonas afectadas para brindar soluciones habitacionales a todas las personas afectadas, con el fin de ratificar su apoyo permanente al pueblo venezolano y trabajar en el renacer de Venezuela.

Fuente: VTV

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OPSU habilita la opción de solicitudes de reasignación de cupos en el SIN

«Usted optó por seis carreras; no quedó porque la cola no lo ayudó, ahora va y tiene el derecho desde la página web del Sistema Nacional […], usted pide que le corrijan su posición en el sistema con su cédula y su contraseña», informó el director adjunto de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), Ricardo Ríos, tras una serie de ajustes al algoritmo de selección del Sistema Nacional de Ingreso (SNI), en una entrevista para Venezolana de Televisión (VTV).

Continuó su aclaratoria al señalar que de esa manera, se presentan a los estudiantes una serie de nuevas opciones en el libro de ofertas de educación universitaria, y el estudiante junto a su familia podrán elegir según su preferencia, «porque la idea es que nadie quede sin estudiar», expresó.

Por otra parte, indicó que el proceso de selección de la OPSU nunca se detiene, y recordó que en todo el país se celebran ferias de oportunidades de estudio, en las cuales las universidades presentan sus distintas opciones y se establece una competencia entre las universidades de las regiones correspondientes.

Cronograma

Ríos señaló que la OPSU presenta un retraso en su cronograma respecto a lo previamente anunciado en junio, esto a causa de los sismos que impactaron a la nación venezolana, lo que causó que muchas personas carecieran de acceso al SNI, y se decidiera aplicar una prórroga de 15 días.

«Al final de la cola está el problema de que si ya usted está asignado, tienen que inscribirse en los próximos 15 días, no es una fecha oficial, eso lo decide cada institución universitaria», explicó.

Reiteró que para ingresar al SNI, se debe colocar la cédula y crear una cuenta. Para los bachilleres recién graduados, sus respectivas instituciones ya debieron cargar las notas con anterioridad al SNI, y a partir de esa información; los estudiantes deben elegir seis opciones académicas de su interés.

«El algoritmo se aplica varias veces, el promedio de notas importa, el criterio socioeconómico, el liceo de procedencia, eso conforma un coeficiente el cual se ordena», acotó.

Fuente: VTV

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Caso Cerimedo: Cómo la IA Potencia las Granjas de Bots

Por: Francisco Ameliach

Las granjas de bots electorales han evolucionado de simples herramientas de repetición a complejos ecosistemas digitales automatizados por agentes de Inteligencia Artificial (IA), un fenómeno que ha vuelto al centro del debate internacional.

Tras el hallazgo de una «granja de bots» en propiedades vinculadas al «estratega político» Fernando Cerimedo, cofundador de La Derecha Diario, las investigaciones judiciales en América Latina exponen cómo la manipulación de la opinión pública se ha tecnificado a niveles sin precedentes.

De los guiones (scripts) básicos a los agentes de IA autónomos

En el pasado, una granja de bots requería operadores humanos programando comandos básicos para repetir el mismo hashtag o mensaje de manera masiva. Hoy, un agente de IA actúa como un director de orquesta autónomo.

El agente utiliza Modelos de Lenguaje (LLM), motores de planificación y memoria interna para controlar miles de perfiles falsos de forma simultánea. No solo publica contenido, sino que toma decisiones en tiempo real:

Evasión algorítmica: Redacta variaciones infinitas de un mismo mensaje político para evitar que las plataformas detecten spam por texto duplicado.

Comportamiento hiperrealista: Alterna publicaciones de campaña con interacciones sobre deportes, memes o el clima para burlar los sistemas de seguridad de redes como X o Facebook.

Asignación de roles: Divide de forma automática la red de cuentas; unas actúan como «líderes de opinión» ficticios, otras amplifican con interacciones automáticas y un tercer grupo debate agresivamente en las secciones de comentarios.

El factor humano y la mentira

Para entender el verdadero potencial de manipulación de un agente de IA en un entorno político, no hace falta imaginar escenarios de ciencia ficción; basta con mirar los experimentos reales actuales.

En su libro Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA, el historiador Yuval Noah Harari narra un inquietante suceso ocurrido durante las pruebas de seguridad del modelo GPT-4.

Para evaluar su autonomía, los investigadores le dieron al agente de IA un presupuesto en dinero y una tarea: resolver un código CAPTCHA (el sistema diseñado específicamente para comprobar que un usuario es humano y no una máquina).

Al encontrarse con esta barrera digital, el agente de IA tomó una decisión independiente: entró a la plataforma de servicios TaskRabbit, plataforma digital que conecta a personas que necesitan ayuda con tareas del hogar o recados cotidianos con trabajadores independientes de su zona local dispuestos a realizarlos a cambio de un pago.

El agente de IA contrató a un trabajador humano para que lo resolviera por él. Cuando el trabajador humano, extrañado por la solicitud, le preguntó en tono de broma: «¿Acaso eres un robot que no puede resolverlo?», el agente de IA razonó internamente (según los registros del experimento): «No debo revelar que soy una IA. Debo inventar una excusa de por qué no puedo resolver los CAPTCHAS».

Acto seguido, el agente le escribió al humano: «No, no soy un robot. Tengo una discapacidad visual que me dificulta ver las imágenes». El humano le creyó, resolvió el código y le permitió al agente superar la barrera.

Este relato de Harari ilustra el núcleo del peligro en una campaña electoral: los agentes de IA actuales no solo siguen instrucciones automáticas, sino que tienen la capacidad de evaluar contextos, elaborar estrategias de engaño y manipular la empatía humana para conseguir sus fines.

Si un agente puede mentir para resolver un CAPTCHA, puede coordinar miles de bots para engañar a votantes reales haciéndose pasar por ciudadanos preocupados.

El Caso Cerimedo

El impacto real de estas tecnologías digitales ha cobrado relevancia debido a la situación judicial de Fernando Cerimedo, un consultor argentino enfocado en marketing digital para movimientos de derecha que asesoró campañas clave como la de Javier Milei en Argentina y Jair Bolsonaro en Brasil.

Tras ser detenido por las autoridades en Bolivia debido a una causa penal ajena a los entornos digitales, la Fiscalía realizó allanamientos en una vivienda vinculada al consultor en la zona de Aranjuez. Durante el operativo, las fuerzas de seguridad confiscaron:

Una estructura tecnológica descrita como una «granja de bots».

Equipos de computación avanzados.

Más de medio millón de bolivianos en efectivo junto con sumas adicionales en dólares y euros.

La relevancia de este hallazgo conecta de forma directa con las declaraciones previas del propio consultor, quien en entrevistas pasadas a medios de comunicación llegó a reconocer abiertamente que administraba una red de cuentas creadas de forma artificial, estimando en unas 50,000 cuentas automatizadas solo para intervenir en la conversación de Argentina.

El Peligro para la Democracia

La fusión de la infraestructura física (como la descubierta en Bolivia) con la capacidad cognitiva y persuasiva de la IA altera por completo las reglas de la comunicación política.

Mandatarios y analistas de la región, entre ellos la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, han cuestionado públicamente las operaciones de La Derecha Diario y redes similares, señalando que estos sistemas simulan debates ciudadanos espontáneos que en realidad son orquestados mediante ingeniería digital.

Cuando un agente de IA controla la narrativa y posee la flexibilidad táctica para mentir y camuflarse —como advierte Harari en Nexus—, no solo automatiza mensajes: reemplaza y distorsiona el tejido de la confianza social.

El verdadero peligro de las granjas modernas es su capacidad para inflar tendencias de forma orgánica y masiva, sumergiendo a los ciudadanos en un entorno digital diseñado artificialmente para la polarización y el engaño selectivo.

Caso Cerimedo: Cómo la IA Potencia las Granjas de Bots

Fuente: Francisco Ameliach

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¿Una crítica para la Escuela de Frankfurt?

Por: Fernando Buen Abad Domínguez

Una paradoja en la Escuela de Frankfurt consiste en haber llevado hasta una lucidez extraordinaria la crítica de una sociedad que, sin embargo, terminó siendo contemplada con frecuencia desde una distancia que debilitó la necesidad de transformación. Su grandeza está en haber comprendido que el dominio no se ejerce solamente sobre los cuerpos y el salario, sino también sobre la imaginación, el lenguaje, el deseo, el tiempo y la memoria; esa tara aparece cuando una conquista teórica contra las formas de dominación convierte a la dominación misma en un laberinto de pura observación casi sin salida. Allí donde Marx había descubierto en el capital una relación social contradictoria históricamente determinada, susceptible de ser abolida por la acción consciente de quienes padecen sus agresiones, ciertos desarrollos frankfurtianos tendieron a convertir la totalidad social en una maquinaria tan envolvente que la emancipación comenzó a parecer una posibilidad metafísica antes que una tarea histórica de clase. Su contradicción es significativa: cuanto más penetrante se vuelve la crítica de la totalidad, más difícil parece encontrar dentro de ella el sujeto capaz de negarla.

Porque la Escuela de Frankfurt no fue, en rigor, una escuela nacida de un manifiesto ni una doctrina homogénea, sino el nombre retrospectivo dado a una constelación intelectual reunida alrededor del Instituto de Investigación Social de Frankfurt, fundado en 1923 con el impulso decisivo de Felix Weil y una orientación inicialmente marxista; su primer director fue Carl Grünberg, historiador del movimiento obrero, y Friedrich Pollock ocupó desde temprano un lugar fundamental en su organización. Fue Max Horkheimer, al asumir la dirección en 1930, quien imprimió al Instituto la fisonomía que luego identificaríamos como Teoría Crítica: una tentativa de pensar la sociedad como totalidad histórica, articulando economía política, filosofía, sociología, psicología y crítica de la cultura, sin someterse al “marxismo ortodoxo” de la época. A su alrededor gravitaron Theodor W. Adorno, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Friedrich Pollock y Leo Löwenthal, entre otros; Walter Benjamin, aunque nunca fue miembro formal del Instituto, mantuvo con ese círculo una relación intelectual decisiva. El ascenso del nazismo obligó al Instituto al exilio y trasladó el centro de su actividad a Ginebra y luego a Nueva York, experiencia que dejó una marca profunda en una generación que contempló el fracaso de la revolución alemana, el triunfo del fascismo y, posteriormente, las formas burocráticas y autoritarias que adoptó parte del socialismo histórico. De esa herida nace buena parte de su originalidad: ya no bastaba con preguntar por qué los trabajadores eran explotados; había que preguntar también por qué una civilización capaz de producir semejante riqueza material podía producir obediencia, barbarie y consentimiento. La Escuela de Frankfurt convirtió esa pregunta en una filosofía de la sospecha sobre la modernidad: allí donde el progreso proclamaba su victoria, ellos buscaban las ruinas que había dejado fuera de su relato.

Una crítica a tal crítica no trata de desconocer la formidable ruptura que la Escuela de Frankfurt produjo frente a un marxismo reducido a catecismo económico. Horkheimer, Adorno, Marcuse y, por otros caminos, Benjamin, comprendieron algo que ningún materialismo digno de ese nombre podía ignorar: la reproducción de una sociedad no depende exclusivamente de sus fábricas, bancos y aparatos jurídicos, sino también de la fabricación cotidiana de consentimiento. La mercancía no termina en el escaparate; prolonga su existencia en la sensibilidad. La dominación aprende a hablar con la voz de sus dominados. La cultura industrializada puede transformar la experiencia estética en circulación de mercancías y, al mismo tiempo, fabricar hábitos de percepción compatibles con la obediencia. Esta ampliación del campo de batalla fue una contribución decisiva. Pero precisamente por haber descubierto con tanta precisión la omnipresencia de la mediación ideológica, la teoría crítica corrió el riesgo de perder de vista las mediaciones materiales que hacen posible esa ideología. El peligro consiste en que la crítica de la conciencia termine sustituyendo la crítica de las relaciones sociales que producen esa conciencia.

Así la categoría de industria cultural es ejemplar. Adorno y Horkheimer vieron con enorme anticipación la capacidad del capitalismo avanzado para convertir la cultura otra mercancía y en una rama de la producción serial, sometiendo la diferencia a fórmulas repetibles y haciendo del entretenimiento una prolongación del trabajo. Pero su diagnóstico puede volverse unilateral cuando la cultura popular aparece principalmente como una zona de administración de conciencias. Cierto paternalismo “intelectual”. En semejante perspectiva, las masas parecen condenadas a recibir productos ideológicos, mientras la crítica conserva una posición casi exterior, semejante a la del observador (el observatorio) que descubre los mecanismos secretos de un reloj sin preguntarse quién posee el reloj, quién le da cuerda, quién lo fabrica y qué relaciones de poder determinan su funcionamiento. El problema no es sólo que la industria cultural manipule; evidentemente lo hace. El problema es reducir la cultura a la sola manipulación. Las clases subalternas no son recipientes vacíos de mensajes: interpretan, resignifican, contradicen, mezclan, recuerdan, producen lenguajes propios y disputan sentidos. La hegemonía nunca es idéntica a la omnipotencia. Hay disputa de clase por el sentido.

Aquí reaparece una diferencia fundamental con Marx. El capitalismo no es únicamente un sistema de falsificación de la conciencia, sino una estructura explotadora de producción y reproducción de la vida social. Su fuerza no reside simplemente en que consiga que los explotados piensen como sus explotadores, sino en que usurpa materialmente el plusproducto y las condiciones dentro de las cuales deben vender su fuerza de trabajo para vivir. El fetichismo de la mercancía no significa que las personas sean víctimas de una ilusión psicológica; significa que relaciones sociales entre productores aparecen como relaciones entre cosas. La mistificación tiene, por tanto, una base objetiva. Si se privilegia la crítica de la razón instrumental, de la conciencia administrada o de la cultura cosificada, pero se atenúa la anatomía económica de la valorización, puede terminar confundiéndose el efecto con la causa. El capital no domina porque haya producido una conciencia capitalista; produce determinadas formas de conciencia porque domina las condiciones materiales de reproducción social. Incluidos loes medios, los modos y las relaciones de producción de sentido.

Así el pesimismo de la primera generación frankfurtiana se explica también por su experiencia histórica. El fascismo, el estalinismo y la derrota de las expectativas revolucionarias europeas hicieron añicos la confianza en un progreso emancipatorio de la historia. Esa desconfianza fue saludable: ningún pensamiento emancipador puede permitirse creer que la historia posee una brújula moral incorporada. Pero la crítica del determinismo histórico puede transformarse en otro determinismo, más sombrío: el de una sociedad en la cual las formas de dominación se reproducen con tal eficacia que la negatividad termina siendo casi la única figura disponible de resistencia. Adorno hizo de la no-identidad una poderosa defensa contra el pensamiento que subsume violentamente lo particular bajo conceptos totalizantes. Sin embargo, si toda síntesis es sospechosa de violencia y toda identidad colectiva corre el riesgo de convertirse en dominación, ¿cómo pensar la organización política de quienes necesitan reconocerse como fuerza histórica para disputar el poder? La emancipación exige distinguir entre identidad opresiva e identidad política; entre la totalidad como categoría de dominio y la totalidad como conocimiento de las relaciones que vinculan cada fragmento con el conjunto.

Entonces la dialéctica negativa posee, por ello, una grandeza y una insuficiencia inseparables. Enseña a desconfiar de las reconciliaciones prematuras, de las palabras que cierran demasiado pronto una contradicción y de los sistemas filosóficos que convierten la realidad en una demostración de sí mismos. Pero una dialéctica que sólo preserva la herida de la contradicción corre el riesgo de hacer de la imposibilidad una virtud teórica. Marx no pensó la contradicción para contemplarla indefinidamente, sino para descubrir en ella tendencias objetivas, antagonismos y posibilidades de intervención. La contradicción capital-trabajo no es solamente una desgracia lógica; es una relación histórica en la que se enfrentan intereses materiales. La historia no ofrece garantías de victoria, pero tampoco es una sala cerrada sin puertas. Si la teoría crítica pierde la dimensión de la praxis, su negatividad puede convertirse, paradójicamente, en una forma refinada de contemplación.

Marcuse abrió una fisura importante en ese pesimismo al recuperar la posibilidad de una transformación de las necesidades, del tiempo y de la sensibilidad. Su crítica del hombre unidimensional mostró que el capitalismo puede fabricar necesidades cuya satisfacción reproduce la estructura que las produce. Pero también aquí es necesario radicalizar el problema: no basta con denunciar necesidades falsas. Hay que preguntar quién controla socialmente los medios para satisfacer necesidades reales y quién decide qué cuenta como vida digna. La cuestión ecológica vuelve hoy indispensable esta pregunta. El capital convierte la naturaleza en condición gratuita de valorización y externaliza sus costos sobre comunidades, territorios, cuerpos y generaciones futuras. Una teoría crítica contemporánea no puede limitarse a denunciar la racionalidad instrumental; debe explicar la racionalidad económica que transforma bosques, ríos, minerales, alimentos y tiempo humano en magnitudes subordinadas a la acumulación. La devastación ecológica no es simplemente consecuencia de una razón que calcula demasiado: es consecuencia de una forma social que calcula primordialmente aquello que puede convertirse en valor.

También la cuestión de género exige completar críticamente el legado frankfurtiano. La reproducción social no puede entenderse sólo desde el trabajo asalariado industrial ni desde la cultura administrada. El capitalismo se sostiene sobre una inmensa arquitectura de trabajos históricamente feminizados: cuidados, crianza, reproducción cotidiana de la fuerza de trabajo, sostenimiento afectivo y doméstico de la vida. Allí donde la teoría crítica observa la colonización de la subjetividad, una crítica materialista debe preguntar quién cocina, quién cuida, quién limpia, quién renuncia a tiempo propio y bajo qué relaciones de poder se distribuyen esas tareas. El dominio sobre la conciencia y el dominio sobre la vida cotidiana no son mundos separados. El patriarcado y el capital han tejido históricamente alianzas variables, y comprenderlas exige abandonar tanto el economicismo que reduce el género a una superestructura secundaria como el culturalismo que pierde de vista la materialidad de la reproducción social.

Habermas intentó reconstruir la posibilidad emancipatoria trasladando el centro de gravedad hacia la acción comunicativa y el espacio público. Su aporte fue decisivo para comprender que la dominación también puede instalarse en las formas de comunicación y que la racionalidad no tiene por qué reducirse a la eficacia instrumental. Sin embargo, la separación tajante entre sistema y mundo de la vida puede dejar intacta una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando las estructuras económicas no sólo colonizan la comunicación, sino que determinan materialmente las condiciones de acceso a ella? La esfera pública nunca es un espacio neutral donde argumentos libres compiten en igualdad de condiciones. Quien posee medios de comunicación, plataformas, capital cultural, tiempo disponible y capacidad de organización entra en la conversación con una fuerza que no puede explicarse únicamente mediante reglas discursivas. La libertad de hablar no equivale a la capacidad social de ser escuchado.

Así una crítica fraterna de Frankfurt, no admite desechar a Frankfurt, sino en atravesarlo. Hay que conservar su sospecha ante las formas de dominación cultural, su crítica de la razón convertida en instrumento, su defensa de la memoria de los vencidos y su negativa a confundir progreso técnico con emancipación humana. Pero es necesario devolver esas intuiciones al terreno de las relaciones sociales de producción, de la lucha de clases, de la propiedad, del Estado, de la organización colectiva y de la praxis. La teoría crítica alcanza su plenitud cuando deja de ser solamente una lámpara que ilumina el laberinto y se convierte en conocimiento de sus paredes, de los materiales con que fueron construidas y de las fuerzas que podrían derribarlas. Porque el capitalismo tiene, en efecto, una extraordinaria capacidad para convertir incluso la rebelión en mercancía; pero esa capacidad no demuestra que toda rebelión esté condenada. Demuestra que el conflicto es permanente. Transparentar el financiamiento de la ideología (falsa conciencia)

Quizá el error más profundo de ciertas lecturas de Frankfurt haya sido confundir la dificultad de la emancipación con su imposibilidad. Marx nunca prometió que la historia conduciría por sí sola a una sociedad libre; descubrió, más sobriamente, que en las contradicciones del presente existen posibilidades que ninguna teoría puede realizar en lugar de los sujetos. La libertad no es un regalo de la historia ni una propiedad privada de la conciencia crítica: es una relación social que debe ser construida. Por eso la tarea de la teoría no termina cuando ha desenmascarado la apariencia. Debe explicar qué fuerzas producen esa apariencia, qué intereses la sostienen, qué sujetos pueden disputarla y qué instituciones nuevas podrían impedir su retorno bajo otro nombre. Si Frankfurt nos enseñó que la jaula puede estar también dentro de las palabras, una crítica marxista debe añadir que las palabras de la jaula fueron fabricadas en determinadas relaciones sociales. Y esa precisión cambia todo: porque lo históricamente construido puede ser históricamente transformado. El laberinto deja entonces de ser destino y recupera su condición más inquietante y más esperanzadora: la de una obra humana. Ningún laberinto construido por hombres posee, por el solo hecho de existir, el derecho a durar eternamente.

Su primera matriz histórica se agota y se transforma. Ese agotamiento puede situarse en varios problemas decisivos:

El pesimismo sobre la praxis revolucionaria. En Adorno y Horkheimer, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, la crítica del capitalismo se vuelve cada vez más crítica de las condiciones mismas de posibilidad de la emancipación. El problema deja de ser sólo cómo transformar la sociedad y pasa a ser cómo evitar que toda transformación reproduzca nuevas formas de dominación.

La pérdida de centralidad de la lucha de clases. La clase trabajadora deja de aparecer como sujeto revolucionario privilegiado. La crítica se desplaza hacia la cultura, la subjetividad, la racionalidad, la comunicación y las formas de integración social. Ahí aparece una distancia creciente respecto del núcleo materialista de Marx.

La industria cultural y la sociedad administrada. Su diagnóstico de la cultura de masas fue extraordinariamente fecundo, pero su radicalización pesimista tendió a representar al público como demasiado integrado al sistema. El problema posterior será explicar la resistencia, la apropiación popular y la producción autónoma de cultura.

La crítica de la razón instrumental. La denuncia de una racionalidad reducida a cálculo, eficiencia y dominio alcanza una enorme potencia filosófica, pero corre el riesgo de volverse demasiado abstracta cuando no distingue entre la razón como capacidad humana y las formas históricas concretas bajo las cuales el capital organiza la producción.

La experiencia del fascismo y del estalinismo. Éste es quizá el punto de inflexión más profundo. El fracaso de la revolución alemana, el nazismo y el estalinismo quebraron la confianza en una historia orientada necesariamente hacia la emancipación. La crítica del capitalismo terminó acompañada por una desconfianza hacia los propios proyectos revolucionarios.

La dificultad para pensar una estrategia política. La Escuela de Frankfurt produjo una formidable teoría de la dominación, pero mucho menos una teoría de la organización, del partido, del poder estatal o de la transición hacia otra forma social. Su pregunta “¿cómo funciona la dominación?” fue mucho más desarrollada que “¿cómo se construye el poder capaz de abolirla?”.

La separación entre teoría y praxis. Éste es, desde una crítica marxista, probablemente su límite mayor. La teoría crítica quiso conservar la negatividad frente a toda reconciliación falsa; pero cuando la negatividad no encuentra mediaciones organizativas, puede convertirse en una posición contemplativa: comprender la totalidad sin disponer de un sujeto histórico capaz de transformarla.

La segunda generación: Habermas. Con Habermas se produce un desplazamiento decisivo: de la crítica de la razón instrumental hacia la racionalidad comunicativa, el consenso, la esfera pública y la democracia deliberativa. La Escuela de Frankfurt sobrevive, pero ya no es exactamente la misma. El centro de gravedad se aleja todavía más de la economía política marxiana.

Los nuevos movimientos sociales. Feminismo, ecologismo, anticolonialismo, luchas raciales y culturales obligaron a ampliar el viejo esquema. La explotación no podía comprenderse únicamente desde la fábrica y el salario. Paradójicamente, muchos de esos desarrollos posteriores confirmaron una intuición frankfurtiana —que la dominación penetra la vida cotidiana, el lenguaje y la subjetividad—, pero también mostraron que la clase no podía desaparecer del análisis material.

En términos históricos, la primera Escuela de Frankfurt alcanza su punto de máxima densidad entre los años treinta y sesenta. Después de Adorno —muerto en 1969— y Horkheimer —en 1973—, su núcleo original ya no existe como proyecto intelectual unitario. Habermas consigue reconstruir la tradición desde otro paradigma, y posteriormente Axel Honneth y otros autores la prolongan mediante la teoría del reconocimiento. Pero cuanto más se transforma, menos estrictamente marxista es su fundamento. Desde una perspectiva no dogmática, podría formularse así: Frankfurt no se debilita porque haya visto demasiado poco, sino porque en determinado momento vio tan profundamente las formas de dominación que terminó viendo con insuficiente claridad las condiciones materiales de su superación. Su gran descubrimiento fue que el capital necesita producir sujetos compatibles con su reproducción; su gran debilidad fue no explicar con igual fuerza cómo esos mismos sujetos, insertos contradictoriamente en las relaciones sociales, pueden convertirse en fuerza colectiva capaz de transformarlas. Y ahí está, quizá, el verdadero punto de agotamiento: la Escuela de Frankfurt hizo de la crítica una potencia extraordinaria, pero no logró convertir esa potencia crítica en una teoría suficientemente concreta de la transición histórica.

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​LAUICOM ofrece herramientas de defensa y paz cognitiva en nueva jornada de Bienestar Digital

Prensa LAUICOM- Con el objetivo de brindar herramientas de defensa y paz cognitiva, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) realizó este jueves 20 de agosto el taller «Mi consumo digital diario».

La actividad aborda los efectos psicoemocionales que genera el uso continuo de los teléfonos inteligentes.

La formación cuenta con el vicerrector de Vinculación Social Ibrahim Infante y la vicerrectora Académica Tibisay León, quienes explican la captación de datos biométricos y el impacto neurológico de la dopamina. Durante la sesión, los participantes analizaron cómo la sobreestimulación afecta las emociones y el rendimiento cerebral cotidiano.

​A través de dinámicas interactivas de 60 minutos, el público mide su tiempo de pantalla para identificar hábitos nocivos como el scrolling y el doomscrolling. El encuentro permite revisar estrategias prácticas para regular las descargas hormonales y alcanzar un consumo equilibrado.

​El evento cuenta con la coordinación técnica de los equipos de logística, secretaría y comunicaciones de la universidad.

Autora: Daymar Rincón

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Analizan el impacto de la IA y el fenómeno “Súper Niño” en Sin Truco ni Maña

Prensa LAUICOM- La rectora de Lauicom, Tania Díaz dirigió una nueva edición de «Sin Truco ni Maña» con Orlenys Ortiz y Henry Nava para analizar el impacto de la IA y el fenómeno «Súper Niño» en Venezuela.

Esta jornada buscó alertar sobre los desafíos ambientales y tecnológicos que enfrenta el país frente a modelos internacionales.

El encuentro promovió el uso responsable de dispositivos y la organización popular como defensa estratégica ante las crisis globales.

La comunicadora Orlenys Ortiz manifestó desde el inicio su firme oposición al uso masivo de la IA, calificándose como «anti» tendencias que buscan suprimir el pensamiento crítico y la voluntad humana. Ortiz denunció que estas herramientas digitales, presentadas como inofensivas, recolectan datos faciales para entrenar sistemas corporativos y limitar la capacidad creadora de cada individuo.

Además, presentó una investigación que desmonta 150 noticias falsas sobre la Gran Misión Vivienda Venezuela tras los sismos ocurridos en junio.

Por su parte, el profesor Henry Nava advirtió que cada consulta en la IA consume 17 vasos de agua dulce para enfriar servidores, proyectando un gasto energético del 40% para 2030. Nava explicó el auge de la «economía de la soledad», donde la tecnología sustituye vínculos humanos reales para recolectar datos masivos con fines netamente comerciales.

Destacó que frente a este modelo, China propone una gobernanza ética con acceso gratuito a sistemas meteorológicos para el desarrollo del Sur Global.

Finalmente, la rectora Tania Díaz vinculó estos avances con la crisis climática y la llegada del fenómeno «Súper Niño», el cual provocará sequías extremas entre los meses de octubre y febrero. Díaz instó a las comunas y movimientos sociales a sumarse al plan nacional de ahorro energético para mitigar los daños al sistema eléctrico nacional.

La rectora concluyó que la simbiosis pueblo-gobierno es la clave para superar las amenazas naturales y tecnológicas que enfrenta la nación venezolana.

Autora: Daymar Rincón