Este es un excelente consejo en estos tiempos de #fakenews y de guerra cognitiva, para evitar sucumbir ante las continuas operaciones de terror psicológico que lanzan sobre nuestro país desde #estadosunidos.
Lo que estamos viendo en el primer video es un hecho real: la Fuerza Armada Nacional Bolivariana neutralizó 9 aeronaves del narcotráfico en el estado Amazonas, frontera con Brasil, como parte de la política del estado venezolano de lucha contra las drogas.
En el segundo video, el mismo Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, frente a altos mandos militares, reporta cifras oficiales del resultado que esta política arrojó este año 2025.
Pero la tercera imagen es una patética táctica dramatizada por el Presidente de Estados Unidos, en la que anuncia un hecho tan grave como haber ordenado una acción militar invasora e ilegal contra Venezuela, sin datos verificables, ni pruebas, ni respaldo institucional, ni vergüenza. #fake
La última imagen fue titular en medios de todo el mundo occidental. Los golpes al narcotráfico documentados y reportados oficialmente por la República Bolivariana de Venezuela son censurados internacionalmente.
Son los tiempos en que vivimos. No crean todo lo que leen.
Prensa LAUICOM – Con la participación de más de 750 representantes internacionales provenientes de más de veinte países, se llevó a cabo la primera reunión preparatoria rumbo al undécimo aniversario de la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en La Habana por los 33 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
La actividad, realizada desde Caracas en la Universidad Internacional de las Comunicaciones y coordinada por la Secretaría de Asuntos Internacionales del PSUV, contó con la conducción de la Secretaria de Asuntos Internacionales y Victoria Mundial del PSUV, Tania Díaz, acompañada por el Diputado Roy Daza, insistiendo en la importancia de articular una respuesta colectiva frente a la ofensiva imperial contra Venezuela y la región.
Díaz reafirmó con firmeza que Venezuela vive en paz, al tiempo que recordó que el país mantiene relaciones solidarias y respetuosas con todos sus pueblos hermanos de la región y no sostiene ninguna confrontación con sus vecinos. Denunció, sin embargo, que el único conflicto proviene de la agresión unilateral y criminal del gobierno de Estados Unidos, cuyas políticas imperiales buscan asfixiar al país y desestabilizar a toda Nuestra América.
Voces del mundo
Gloria Flórez, presidenta de Colombia Humana, subrayó con contundencia que Venezuela constituye un pilar fundamental del proyecto de integración latinoamericana y caribeña por su defensa inquebrantable de la soberanía, la justicia social y la autodeterminación de los pueblos.
Por su parte, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba evocó con profundo sentido histórico el legado compartido del Comandante Fidel Castro y del Comandante Hugo Chávez, visionarios de una patria grande fundada en la resistencia antiimperialista, la cooperación Sur-Sur y la dignidad de los pueblos. En su mensaje, reiteró con firmeza que la lucha que hoy libra Venezuela no es solo por su propio destino, sino por el futuro de toda América.
Agenda Política Comunicacional:
Esta agenda busca articular una campaña política y comunicacional internacional en defensa de la soberanía venezolana, promoviendo la Declaración de la CELAC como instrumento de unidad regional y resistencia ante las amenazas externas.
Desde el 5 al 11 de enero, movilización en parlamentos nacionales para consignar la Declaración de la CELAC y respaldar las instituciones venezolanas;
Del 12 al 24 de enero, presentación ante oficinas de la ONU acompañada de pronunciamientos de partidos y movimientos sociales, junto con actividades movilizadoras;
Del 26 al 31 de enero, actos conmemorativos del undécimo aniversario en Venezuela y otros países. También se lanzará un canal en Telegram como repositorio de difusión colectiva, y se realizará una segunda reunión preparatoria el 16 de enero.
En este contexto, las palabras de Miguel Ángel Pérez Pirela, de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, adquieren una relevancia estratégica: su llamado a la unidad como condición para la resistencia, y su recordatorio de que, como ha dicho el presidente Maduro, “no basta con resistir: hay que atacar y contraatacar”, se alinea con la lógica movilizadora de la agenda.
Por su parte, el canciller Yván Gil reafirmó que el 97% de la población venezolana rechaza de forma contundente cualquier forma de agresión externa, consolidando un frente de defensa basado en la soberanía y la autodeterminación. Lejos de dividir al país, las presiones han fortalecido la unidad cívico-militar-popular, demostrando que la resistencia es una práctica arraigada en el tejido social.
Y en un escenario global marcado por la creciente oposición ciudadana a las aventuras bélicas, Gil remarcó un dato clave: el 70% del pueblo estadounidense se opone a la gestión de Donald Trump, consciente de que está siendo arrastrado a una guerra que no desea. Reforzando la urgencia de construir alianzas internacionales que pongan fin al unilateralismo y defiendan la paz como bien común de la humanidad.
La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) emite el presente pronunciamiento público en respaldo y agradecimiento a la valentía ética del periodista y activista Julián Assange, por su histórica denuncia penal contra la Fundación Nobel ante la desvirtuación criminal del objeto fundacional del Premio Nobel de la Paz 2025.
Denunciamos que la concesión del Premio Nobel de la Paz a la instigadora sistemática de violencia y de crímenes de agresión contra Venezuela, María Corina Machado, no constituye un desliz de apreciación, sino parte de una vasta operación de guerra cognitiva de quinta generación.
Como estudiosos de la epistemología de la comunicación, advertimos que estamos ante un plan para resemantizar las palabras: para que «Paz» signifique «intervención», y «Democracia» signifique «sumisión colonial».
Julián Assange, con la lucidez de quien ha largamente padecido en carne propia los rigores del aparato de persecución imperial, ha puesto al desnudo el fraude fiduciario y moral de las autoridades de la Fundación Nobel. Al otorgar prestigio y dotar de fondos a una persona que solicita explícitamente la invasión militar de la República Bolivariana de Venezuela, la Fundación Nobel no solo traiciona el testamento de Alfred Nobel, sino que se constituye en cómplice necesario de una arquitectura del crimen organizado para la agresión internacional que hoy mina la estabilidad y los derechos de Venezuela y de toda la región caribeña.
Coincidimos con Assange en que el premio está siendo utilizado como cobertura diplomática para justificar el mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe desde 1962. El uso del portaaviones USS Gerald R. Ford y el movimiento de 15.000 efectivos no constituyen «ejercicios de rutina», sino parte de una operación de amenaza existencial que el Comité Nobel ha resuelto financiar además con 11 millones de coronas suecas.
Desde una perspectiva de la guerra cognitiva, el premio a la activista Machado intenta:
1. Convertir a una instigadora sistemática del uso de la fuerza imperialista y colonialista en una supuesta vocera legitima de los derechos humanos.
2. Enlodar el prestigio del Premio Nobel de la Paz.
3. Utilizar el prestigio de una institución centenaria para intentar quebrar la voluntad de soberanía del pueblo venezolano, así como de otros pueblos.
Es imperativo que se investigue la apropiación indebida de fondos y el colaboracionismo sistemático con crímenes de agresión y de guerra, entre otros.
Asimismo rescatamos la máxima del argentino Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: otorgar este premio a quien pide una invasión es una «burla» y un acto de cinismo sin precedentes. La historia recordará a Julián Assange no solo como el hombre que liberó la información, sino como el defensor de la verdad que, desde la coherencia absoluta, intentó salvar el concepto de Humanidad del secuestro supremacista-militarista pentagonista.
La Universidad Internacional de las Comunicaciones se suma al clamor de Assange y exige:
• El congelamiento inmediato de los fondos suecos destinados a la promoción del ataque unilateral y absurdo..
• El cese de la instrumentalización de las instituciones culturales y científicas de Europa como operadoras del Pentágono.
• El reconocimiento de la información veraz como un derecho humano fundamental contra a la intoxicación mediática y la vulneración de la democracia.
¡La comunicación abona a la comunidad y la soberanía o es propaganda de guerra!¡Gracias, Julián Assange, por devolverle la brújula a la comunidad de comunicación internacional!
Constatamos la continua y deliberada escalada de tensión en torno a la amistosa Venezuela.
Especial preocupación causa el carácter unilateral de las decisiones que plantean una amenaza para la navegación internacional.
Esperamos que la Administración de Donald Trump, caracterizada por un enfoque racional y pragmático, no cometa un error fatal y se abstenga de seguir deslizándose hacia una situación que amenaza con consecuencias impredecibles para todo el Hemisferio Occidental.
Llamamos a no caer en la obcecación ideológica que limita la visión de lo que está ocurriendo.
No pierden actualidad las palabras del eminente hijo de América Latina, Simón Bolívar:
«Cada pueblo tiene el derecho de elegir por sí mismo a sus gobernantes, y las demás naciones deben respetar esa elección».
Nos pronunciamos consecuentemente por la normalización del diálogo entre Washington y Caracas. Estamos convencidos de que es necesario dar pasos adecuados para la distensión de la situación y encontrar soluciones a los problemas y discrepancias existentes de manera constructiva y respetando las normas del Derecho Internacional.
América Latina y el Caribe deben seguir siendo una zona de paz que garantice el desarrollo estable e independiente de los países de la región.
Reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano ante las pruebas que atraviesa, así como nuestro apoyo al rumbo del Gobierno de Nicolás Maduro, orientado a defender los intereses nacionales y la soberanía de la Patria.
Centro de Contenidos Decoloniales Comunales Hugo Chávez
Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de la Universidad Internacional de las Comunicaciones
Introducción: El marco neocolonial de la ofensiva Occidental
La actual ofensiva geopolítica occidental ha trascendido el campo de batalla principalmente político, diplomático, económico, comercial, científico tecnológico y cibernético militar. Hoy, la fase superior de esta confrontación asume la forma de un nuevo tipo de Guerra de naturaleza Neuro Cognitiva. Hablamos de una operación integral de naturaleza dialéctica cuyo objetivo se plantea no solo destruir la base material de todo pueblo etiquetado como amenaza geopolítica, sino reestructurar y bloquear el metabolismo mismo de todas las dimensiones de su cognición. El imperialismo cognitivo se propone asumir el control total, no solo de la tierra, el mar, el cielo y el ciberespacio sino particularmente de la mente, lo cual incluye percepciones y emociones, imaginarios sociales e identidades, creencias y conceptos, la atención a lo estratégico, la inteligencia comunitaria/ nacional popular y raizal, la gloriosa memoria histórica y la voluntad acomunada e irreductible para resistir y vencer.
La tesis central de mi presentación, basada en el análisis de un artículo más extenso que está actualmente en prensa para ser en breve publicado por la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom) en donde hago vida intelectual (Delgado Arria, en prensa); y una investigación colectiva sobre el Uso de las Redes Sociales en la Guerra Cognitiva para Generar Odio e Insurrección Popular en Venezuela y Bolivia ―promovida por El Celarg y financiada por Fonacit (Delgado Arria et al., en curso)― es que la guerra cognitiva constituye una profunda mutación del aparato ideológico-militar occidental que busca hoy imponer el marco ideológico cognitivo de una distopía inescapable, pero presentada como única utopía posible. Mediante una premeditada e incesante saturación cognitiva vehiculada desde medios de comunicación y principalmente desde redes digitales, Occidente está construyendo una nueva realidad paralela dirigida a sitiar la comprensión de la totalidad concreta; y anular la voluntad de lucha y la capacidad de resistencia tanto de las vanguardias como de los pueblos. Tal ofensiva se está desplegando fundamentalmente mediante la colonización de dos dominios de la experiencia humana: la Fenomenología (cómo experimentamos y vivimos la realidad) y la Epistemología (cómo construimos y deconstruimos el conocimiento).
1. La Ingeniería de la enacción: de la experiencia auténtica a la parálisis traumática
El metabolismo social de la guerra cognitiva opera hoy mediante la degradación y la manipulación, la cosificación y la mercantilización sistemáticos de la experiencia humana. Francisco Varela (1946-2001), con su Teoría de la Mente Encarnada (Embodied Mind), sostiene que la cognición no es una mera representación pasiva de un mundo cósico y desencantado, sino una (re)presentación activa y puesta en acto (enactment) de la realidad. Actuamos conforme a lo que percibimos, experimentamos y a su vez, a lo que instituimos como mundo humano (Varela et al., 1991). La sustancia de la guerra cognitiva es, por tanto, una suerte de reIngeniería de la Enacción.
En este mismo sentido, revisemos ahora lo que planteaba el filósofo judío alemán Walter Benjamin (1892-1940) quien distinguía entre la experiencia auténtica, acumulativa (Erfahrung) y la vivencia superficial, fugaz (Erlebnis) (Benjamin, 2008). La ofensiva occidental opera mediante un flujo incesante y pornográfico de «data-catástrofe» (memes, videos impactantes, relatos apremiantes y videos de porno light, cada vez más usuales en las redes sociales). Tal sobredosis de Erlebnis fragmentario, ética y políticamente degradado es adrede desplegado para reprimir y bloquear la sedimentación de la memoria histórica y la praxis crítica. El sujeto, sobrecargado de estímulos sin sentido, achicharrado de superexplotación y traumatizado por una suerte de sociedad cada vez más de signo psicopático digital, entra así en una suerte de estado de anestesia cognitiva y de delirio narcisista colectivo.
Otra destacada pensadora judío alemana, Hannah Arendt (1906-1975), describió la «banalidad del mal» como la incapacidad para pensar y para actuar en el mundo desde la perspectiva del Otro (Arendt, 2003). La guerra cognitiva exacerba esta banalidad del mal hasta el extremo de convertirla en la «banalidad de la catástrofe»: el bombardeo constante de imágenes de tensiones internas y externas históricamente acumuladas hasta el colapso social (Ruanda, Colombia), conflagraciones armadas recurrentes (Irak, Siria, Libia, Yemen), genocidios sistemáticos y colonialismo de asentamiento (Palestina/ Gaza); y bloqueos y diásporas programadas tras un largo ciclo de sanciones unilaterales/ ilegales (Cuba, Haití, Venezuela), intoxicación de la clase trabajadora mediante el fentanilo (Estados Unidos, etc.) se nos presenta hoy cada vez más como un paisaje de fondo inevitable y como un fatum o un destino inquebrantable dirigido a desactivar la pulsión crítica y la voluntad de lucha. La indignación y la solidaridad se disuelven así en la fatiga escapista del imaginario anestésico hollywoodiense y del compulsivo scroll infinito.
De esta forma, el Marco de una Distopía Inescapable, como la profetizada por Franz Kafka (1883-1924) en El Castillo, La Colonia Penitenciaria, La metamorfosis o El artista del hambre (Kafka, 2011) describe hoy, de manera casi hiperrealista, nuestra trampa jaula cognitiva y civilizatoria. Al saturar el sensorio con imágenes de aberración, crueldad e indefensión, éxito inalcanzable y relatos humorísticos/ pornográficos normalizados, el sistema nervioso lo enacta—es decir, los pone en acto como absurda normalidad. El sujeto no solo percibe el mundo de vida genuinamente humano como una distopía, sino que asimismo lo construye, naturaliza y en algún modo justifica mediante su propia inacción y complicidad. La parálisis generalizada se convierte así en la prueba de que el desastre era y es inevitable, clausurando el ciclo de negación crítica y poniendo en entredicho la ética, la política, los derechos sociales, la soberanía y hasta la vida misma.
2. La crisis epistémica: inconmensurabilidad y colonialidad cognitiva
El segundo asalto se dirige contra la razón crítica y la construcción de conocimiento objetivo, es decir, la colonialidad cognitiva. A grandes brochazos repasemos el estado del arte respecto de este particular.
El epistemólogo austriaco británico Karl Popper (1902-1994) estableció el falsacionismo como el criterio vertebral de la ciencia: esto es, toda teoría debe ser refutable al interno de su respectiva comunidad científica/ discursiva para alcanzar un carácter o estatuto propiamente científico (Popper, 2002). La guerra cognitiva no busca instituir la verdad, sino imponer como fatalidad el bombardeo incesante de «mundos paralelos, absurdos e irreconciliables» al interior de una cámara algorítmica de espionaje y de tortura psíquica llamada hoy “cámaras de eco” que deviene en «burbujas de filtro», tornándose así estos mundos paralelos inmunes a toda comprensión y refutación. Estas narrativas postapocalípticas que prescriben círculos viciosos, operan con su propia lógica interna, haciendo que la verdad externa—histórica, ética o científica—simplemente “se disuelva en el aire” como anunciara Marx.
Thomas S. Kuhn (1922-1996) nos enseñó que diferentes paradigmas (o, en este caso, comunidades ideológicas ―que son comunidades de comunicación― mediadas por algoritmos) viven en «mundos» conceptuales tan distintos que el cuestionamiento o la puesta entre paréntesis de lo dado y la refutación mutua se tornen casi inimaginables. La guerra cognitiva occidental explota esta inconmensurabilidad al punto de asegurar que ninguna verdad descolonizadora pueda penetrar el Paradigma Distópico/Post-Apocalíptico liberal burgués internalizado por la víctima (Kuhn, 2013). El síndrome de Estocolmo de la clase expropiada, urgida pero impedida de devenir clase revolucionaria en sí y para sí, se torna así un paisaje hoy de pesadilla global.
Desde el pensamiento decolonial, este asalto a la razón es claramente una guerra colonial-cognitiva. No se limita a controlar el territorio, sino que busca controlar la «geografía de la razón» (Hinkelammert, 1990), imponiendo un horizonte cósico/ único: el futuro occidental-distópico-tecnocrático. Al coartar la memoria histórica de luchas y alternativas civilizatorias (Zemelman, Dussel, Bautista Segales, Grosfoguel), la guerra cognitiva bloquea la proyección de cualquier utopía distinta de la extensión del presente moderno/ burgués/ mercantil/ colonial. La guerra cognitiva es el disciplinamiento del inconsciente colectivo para la aceptación incondicional del orden neocolonial/ neoliberal en su momento de ensayo de limpieza étnica y de clase social de todo el proletariado mundial.
3. El caso práctico: Venezuela como laboratorio de distopía enactada
Venezuela es, hoy, seguramente, el principal globo de ensayo de esta nueva guerra neurocognitiva. Aquí, la ofensiva occidental ha operado una convergencia dialéctica de caotización económica e imposición de un nuevo marco narrativo/ conceptual que nosotros llamamos narrativa gris.
Las SCU no son solo medidas económicas punitivas, son, primordialmente, operaciones mediáticas/psicológicas dirigidas a prescribir un nuevo sentido común catastrofista, sacrificial y nihilista (Hinkelammert, 1990). El colapso económico inducido no se presenta mediáticamente como la consecuencia directa del bloqueo occidental. Se enmarca metafóricamente como la prueba irrefutable de la incompetencia intrínseca del gobierno y muy en particular, del presidente Constitucional de la República, mancillado al punto de buscar degradarlo a la categoría de peligroso forajido internacional.
Se desplaza el locus de la culpa. El culpable de la crisis es el gobierno, el presidente de la república, los ministros y el partido socialista, nunca el imperialismo occidental ni sus sirvientes disfrazados de “oposición”. Y el sufrimiento del pueblo se enactúa como un destino merecido y fatal. Prototipos de esto son los enunciados: “Este país se acabó”, “de aquí me iría demasiado” y “en Venezuela ya no hay futuro”, entre otros.
El ilegal y descarado desfalco de activos (CITGO, Monómeros, reservas en lingotes de oro, reservas monetarias internacionales), la hiperinflación inducida y el reconocimiento por todo el Occidente apandillado de un títere presidencial paralelo, del todo írrito, han operado no solo como nuevo (des)orden político internacional y gravosos desfalcos económicos sino, sobre todo, como actos de guerra cognitiva en el plano geopolítico. El discurso implícito es: «Mientras siga la agenda socialista, Venezuela no tendrá control sobre su propio futuro”. Tales prácticas socavan la percepción de la soberanía nacional y de realización comunitaria, resintiendo gravemente la autodeterminación popular, praxis indispensables para una acción política eficaz, justa y soberana.
El discurso mediático occidental ha creado una suerte de polifonía del delirio y de la desesperanza que en Venezuela emerge bajo enunciados tales como: “Éramos ricos y no lo sabíamos”, reelaborando y reencarnado así el lema “Con AD se vive mejor”. Los enunciadores (expertos catastróficos, imágenes de colapso, amenazas militares, inminencia de bombardeos e invasiones) convergen en un único ethos: la rendición inevitable. Este discurso de fondo neomalthusiano se presenta como la voz de la realidad misma, derogando la posibilidad de un contra discurso de resistencia y mucho menos, de renacer civilizatorio.
Para contrarrestar esta ofensiva, la salida del laberinto nos exige no solo refutar los datos sino reemplazar el marco enactivo/ cognitivo (la propuesta de Varela/ Lakoff). Es preciso desplazar el marco cognitivo catastrofista de la destrucción por el Marco cognitivo ético y épico, estético y celebratorio endógeno de nuestra irreductibilidad histórica y de nuestro renacer nacional popular y civilizatorio (Lakoff & Johnson, 1980).
Marcos a reemplazar (la distopía impuesta):
Metáfora central: LA NACIÓN ES UNA LANCHA O UN BARCO A LA DERIVA. Este marco promueve la búsqueda delirante de un «capitán externo», la huida desesperada o la justificación de una extracción quirúrgica de la vanguardia política y epistémica de la revolución. Que como sabemos en Nuestra América, desde el magnicidio de Salvador Allende, es una forma disimulada de justificar la limpieza ideológica y étnica.
Metáfora oculta: LA CRISIS ES UN HURACÁN INESCAPABLE. Este marco banaliza el origen ideológico y político de la crisis, encubriendo la culpa del agresor.
Marcos a promover (calma, aplomo y soberanía):
Marco de la nación fortificada (soberanía):
Metáfora: LA NACIÓN ES UN OASIS DE RELACIÓN FRATERNA, CULTIVADO Y PROTEGIDO.
Implicación: Cambia el foco de la destrucción al cuidado mutuo, la producción y la defensa. Cada episodio productivo o de resistencia es un acto de cultivo y soberanía. Esto exige la atención profunda y la pausa reflexiva (Benjamin, 2008) para reponerse al choque necrológico.
Marco del constructor (calma y aplomo):
Metáfora: EL CONFLICTO ES UNA OBRA DE CONSTRUCCIÓN HISTORICA COMPLEJA.
Implicación: Sustituye la parálisis por sobrecarga traumática, por la necesidad de planificación, trabajo sostenido y medición de avances. Las agresiones externas son «sabotajes a la obra» que deben ser reparados, no el fin del proyecto.
A modo (táctico) de conclusión
La guerra cognitiva construye el estatuto ontológico y epistemológico de la dominación contemporánea. Exige una descolonización epistémica/cognitiva y a su vez ética y estética que recupere la memoria histórica y una praxis crítica revolucionaria para producir una enunciación propia y pertinente a la cada día más grave crisis civilizatoria del capital. Solo al restaurar la soberanía cognitiva y desarrollar nuevas gramáticas de la reflexión y la acción, podremos trascender la lógica de la colonia penitenciaria global y restaurar la posibilidad de la acción política revolucionaria de signo socialista, esto es, el amanecer de una civilización en que el ser humano sea digno y pleno por primera vez en la historia.
Si la ofensiva es contra las mentes y los corazones, solo prevaleceremos si entre todos anudamos de nuevo nuestros imaginarios, saberes y haceres campesinos, populares y raizales. Nuestra salvación de esta mezcla de Armagedón nuclear y Armagedón cognitivo dependerá de que logremos reencuadrar nuestro presente y nuestra voluntad utópica en clave de diversidad epistémica, épica irreductible y renacimiento comunal y civilizatorio.
Referencias
Arendt, H. (2003). Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal (R. Polito, Trad.). Lumen.
Benjamin, W. (2008). Sobre algunos temas en Baudelaire. En Sobre el lenguaje y otros ensayos (pp. 177–221). Taurus.
Delgado Arria, L., et alt. (en curso). Uso de las Redes Sociales en la Guerra Cognitiva para Generar Odio e Insurrección Popular en Venezuela y Bolivia [Informe de investigación no publicado]. Centro de Contenidos Decoloniales Comunales Hugo Chávez/ Universidad Internacional de las Comunicaciones.
Delgado Arria, L. (en prensa). La guerra cognitiva contra Venezuela en la última década. Centro de Contenidos Decoloniales Comunales Hugo Chávez/ Universidad Internacional de las Comunicaciones.
Hinkelammert, F. J. (1990). La fe de Abraham y el Edipo occidental. Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI).
Kafka, F. (2011). Cuentos completos. Austral.
Kuhn, T. S. (2013). La estructura de las revoluciones científicas (A. Contín, Trad.). Fondo de Cultura Económica.
Lakoff, G., & Johnson, M. (1980). Metaphors we live by. University of Chicago Press.
Popper, K. R. (2002). The logic of scientific discovery. Routledge.
Varela, F. J., Thompson, E., & Rosch, E. (1991). The embodied mind: Cognitive science and human experience. MIT Press.
Poeta, ensayista y licenciado en Letras (UCV). Magister in Arts (University of Pittsburgh). Doctorante en Creación Intelectual (UNESR). Catedrático de Análisis crítico del discurso, vocería política y comunicación decolonial. Investigador de Guerra Cognitiva en LAUICOM. Miembro de la Red Internacional de Investigación Antifascista. Vicerrector de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM.
Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual
Aquella era una navidad bastante fría para los estándares caribeños, y por eso, contraria a los pegostosos calores de los largos meses que la precedían. En la madrugada se podía sentir cómo soplaba fuerte el viento que bajaba del Junquito y por las tardes, Catia lucía una neblina que obligaba a ponerse boina y chaqueta. Por aquellos días decembrinos, las hostilidades hacia Venezuela se habían hecho cada vez más frecuentes por parte del imperio gringo; tanto que los colocaba en la inequívoca condición de país asediado. Les pusieron unos buques de guerra a pocos kilómetros de sus costas y todos los días disparaban sus misiles comunicacionales con mentiras repugnantes diciendo que vaciaron las cárceles y los manicomios para enviar a Gringolandia todo tipo de malvivientes y enfermos mentales. Alcanzaron verdaderos “prodigios de engaños” cuando dijeron que Venezuela les enviaban miles de toneladas de drogas para matar gringos inocentes. Esas eran las típicas excusas con las que el imperialismo trataba de escudarse cuando preparaba una invasión; simplemente recordemos las “temibles armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein. Por si fuera poco, les robaron un buque petrolero y dijeron con todo desparpajo, que se iban a quedar con el petróleo. Y Todo esto apoyado por el portaviones más grande del mundo y bombarderos que iban y venían entre República dominicana, Puerto Rico y Trinidad. En terminología de guerra podríamos decir que el conflicto estaba en “Zona gris”, que es zona difusa donde no se sabe si es paz o es guerra, o lo que encierra el oxímoron: “Tensa calma”.
Ante esta situación, lo que más llamaba la atención a los focus group gringos, era que los venezolanos, además de prepararse para la guerra, como lo demostró el increíble número de personas que se alistaron (incluyendo opositores), alternaban su entrenamiento militar con gaitas, fiestones y parrandas. Los conciertos navideños habían estado particularmente abarrotados en aquellos días y el aforo de grandes salas como el Teresa Carreño o el Aula Magna se habían visto sobrepasado, por la inmensa cantidad de aguinalderos que habían comprado sus entradas para esos decembrinos musicales. En las calles caraqueñas que tradicionalmente ofrecen los consabidos estrenos, no cabía un alfiler y el gentío, como cada año, aumenta con la cercanía del 24 de diciembre.
Esos focus group que pagaba la CIA, para que les dijeran, minuto a minuto, cómo estaba el “Tono emocional” de la población venezolana, debieron sorprenderse por el contrasentido más grande que habrían visto jamás, porque los venezolanos se preparaban con la misma alegría para la parranda que para la guerra. A los gringos les debió asombrar que los venezolanos pusieran el mismo entusiasmo en defender la patria que en inventar una fiesta, y justamente en eso último radicaba el tesoro venezolano; en la creación, en hacer aparecer algo que antes no estaba. Lo que los gringos no sabían es que ese pueblo era fundamentalmente creador. Aquello que decía Aquiles Nazoa: “Creo en los poderes creadores del pueblo” refiere una verdad muy difícil de entender para los que no han nacido en Venezuela (léase gringos). Los poderes creadores del pueblo son la capacidad de crear vida y belleza donde antes no la había. Como aquella mata verdecita a la que Alí Primera bautizó “Dorotea” y que creció obstinadamente entre el cemento y el asfalto de la autopista que conduce a El Valle. Así, cada venezolano ya había visto una Dorotea en algún insólito lugar lleno de cemento, en el que nadie sospechó nunca que haya podido albergar vida alguna vez. Así los venezolanos son por naturaleza inventores de vida, y ante cada situación difícil que han atravesado, han sabido crear algo, (algo que no estaba), para así ir enfrentado los temporales que se les han venido encima. Los venezolanos son creativos, ingeniosos, producen vida y si les dan la oportunidad, brillarán por su inventiva y por dar lo mejor que tienen a los demás. Ya lo hicieron hace doscientos años cuando salieron de sus fronteras para dar libertad con un poderoso ejército, pero no sometieron a nadie, sino que ofrecieron el bien más preciado, ese que tanto les constó alcanzar, la libertad. Pues así son, Martí dijo alguna vez; “Los venezolanos son gente hermosa, no saben contar”, y todavía son así. Los venezolanos son prolijos hasta el extremo cuando dan. No miden, sino que dan en demasía, llegando a veces a atosigar al que recibe; pero eso es algo que se perdona con un rápido guiño de ojos y una complicidad clandestina de sentimientos. Y en eso si son buenos los venezolanos, en despertar, emociones, sentimientos y camaraderías, que también forman parte del repertorio del poder de creación que tienen.
Se cuenta que cuando el Buda andaba por esta tierra, hace 2.500 años, había un bandolero terrible. Angulimala era asesino despiadado y ladrón inmisericorde, y tenía atemorizada a varias poblaciones. El Buda fue a buscarlo y Angulimala se dio cuenta de que no le tenía miedo; por el contrario, fue a darle una enseñanza. Buda le ordenó a Angulimala que cortara la rama de un árbol. Una vez que la cortó, Buda le ordenó:
—Ahora ponla otra vez en su lugar.
Cuando Angulimala se dio cuenta de que no podía hacer eso, Buda le explicó:
—Tu poder es tan limitado que sólo puede destruir la vida. ¿Y qué hay del poder de dar y preservar la vida?
Hoy, 2.500 años después, podemos hacer la comparación: ellos, los que asedian, con sus portaviones y sus destructores, lo único que pueden hacer con tanto poder es destruir, pero son incapaces de crear nada. Podemos preguntar ¿Cuál presidente de los EE. UU., ha dado a su pueblo más de 5.000.000 de viviendas? ¿Cuál presidente de EE. UU., ha salvado miles de niños de morir por haber nacido con cardiopatías congénitas? ¿Cuál presidente de EE. UU., ha garantizado un beneficio de alimentación a más del 85 % de las familias? ¿Cuál presidente de los EE. UU., ofreció vacunas gratuitas a toda la población de su país en la pandemia del Covid-19? ¿Cuál presidente de EE. UU., ofreció gasolina subsidiada a su pueblo? (y la lista de preguntas es larga). Es verdaderamente lamentable darse cuenta, de que la élite que gobierna EE. UU., con tanto dinero, solamente tiene el poder de destruir.
Recuerdo que en una presentación en el interior del país, conocí a una mujer que tenía tomada de la mano a una niña de unos cuatro años, y me decía: ¿Cómo no voy a amar a mi Presidente Chávez? ¡Es que gracias a Chávez, esta niña está viva! y le abrió la camisita a la pequeña, y pude verle una cicatriz que le corría por su pecho, se trataba de una operación de corazón que la niña recibió en Cuba, al inicio de la Revolución. Si dejamos esta narración hasta aquí, ya tiene suficiente mérito, pero todavía hay más. A esta mujer la había abandonado el marido y le habían matado a sus dos hijos durante los sucesos del Caracazo, y por eso fue a vivir a esa localidad del interior. Ya había triunfado la Revolución, y en ese pueblo conformó un círculo bolivariano, y luego una cooperativa con otras mujeres del lugar. Con la cooperativa pidieron un crédito y compraron dos máquinas profesionales de coser, con las que hicieron sábanas y lencerías, que vendían en ese y otros pueblos cercanos. Con las ganancias decidieron recoger a niños de la calle. Ya habían recogido a NUEVE niños de la calle, y una de esos niños, era justamente la niñita que me mostraba y a la que habían operado en Cuba.
De cierto os digo que esa mujer tenía mucho más poder que cualquier hipermultimillonario gringo. Y como suele ocurrir en los cuentos de navidad, en el momento en el que les cuento esto, el ángel de la navidad, hizo que el hipermultimillonario gringo se diera cuenta de la grandeza de esta mujer y de sus maravillosas virtudes potenciadas por la organización y la vida comunal. Y cuando este hombre, que cuenta sus ganancias en billones, reflexionó sobre esta mujer, por sus ojos asomaron dos grandes y cristalinas lágrimas, y al ser consciente de que estaba enternecido, inmediatamente, ordenó que la sacaran del algoritmo y le dirigieran un ataque con drones y misiles, para no perder la costumbre.
Este cuento termina diciendo que, independientemente los hipermultimillonarios persistan en sus costumbres, los venezolanos ya no pudieron evitar ser creadores de vida. Los gringos seguirían destruyendo porque su limitado poder sólo sirve para eso, pero los venezolanos seguirían regando y creando vida en todos los órdenes de sus competencias. Y así, siguieron ofreciendo a los demás, de forma prolija y en demasía, las cosas que creaban y a las que les daban vida. Y como nunca aprendieron a contar, los hijos de Bolívar siguieron regalando lo mejor que tenían; maravillas, descubrimientos y secretos de la vida en comunidad. Y así como creaban vida, siguieron disfrutando de sus navidades durante muchos años, en la convicción de que el amor es la fuerza más poderosa que existe y la organización la más efectiva. Los venezolanos aprendieron la lección de Shantideva: “No hay nada más destructivo que el odio, ni fuerza más poderosa que la paciencia” (y la tuvieron bien aprendida, un portaaviones se los enseñó).
Investigador del Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de Lauicom. Psicólogo clínico. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos. Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva.
Defender a Venezuela es defender a Cuba y toda a América Latina. Es defender a la humanidad frente a la barbarie.
El Partido Comunista de España condena de la forma más firme la decisión del presidente estadounidense Donald Trump, de imponer “un bloqueo total y completo contra los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela”. Esta declaración constituye una violación flagrante del Derecho Internacional, un acto de piratería internacional y una agresión directa contra la soberanía del pueblo venezolano.
No se trata de una provocación retórica, sino de una política de Estado criminal que normaliza el saqueo, el castigo colectivo y la ley del más fuerte. Un bloqueo petrolero total es un acto de guerra destinado a asfixiar económicamente a un país, atacar a su población civil y forzar una rendición política. Las acusaciones fabricadas contra Venezuela cumplen la misma función que en su día las falsas “armas de destrucción masiva” en Iraq: mentiras para justificar el robo de recursos estratégicos.
Esta agresión no afecta solo a Venezuela. Es una amenaza directa contra Cuba y contra toda América Latina y el Caribe, y sienta un precedente extremadamente peligroso que pone en riesgo la paz regional y global. Defender a Venezuela hoy es defender el principio mismo de soberanía de los pueblos y la vigencia de un orden internacional basado en normas.
El Partido Comunista de España expresa su apoyo total, incondicional e irreductible al pueblo venezolano, a su gobierno legítimo, a la Revolución Bolivariana y al presidente constitucional Nicolás Maduro, que hoy resisten no solo por sí mismos, sino por todos los pueblos que se niegan a vivir sometidos al imperialismo.
Al mismo tiempo, exigimos a los Estados que no estén dispuestos a arrodillarse ante el imperio que se coordinen activamente en la resistencia frente a esta escalada belicista, imperialista y fascista. Las declaraciones formales ya no son suficientes: hacen falta medidas políticas y diplomáticas concretas.
Hacemos un llamamiento a los partidos políticos democráticos, a los sindicatos, a las organizaciones sociales y a los movimientos de defensa de los derechos humanos para que se movilicen y presionen para que nuestro gobierno se sitúe del lado correcto de la historia, rompa cualquier tibieza o complicidad con esta agresión y defienda de forma activa la soberanía del pueblo venezolano y de todos los pueblos del mundo.
Defender a Venezuela hoy es defender a Cuba, a América Latina y el Caribe. Es defender el derecho de los pueblos a existir sin ser saqueados. Es defender a la humanidad frente a la barbarie imperial.
La declaración de Donald Trump, ordenando “un bloqueo total y completo contra los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela”, marca un punto de inflexión de extrema gravedad en la agresión permanente contra la República Bolivariana de Venezuela. No se trata de una provocación retórica ni de un exceso verbal, sino de la formulación explícita de una criminal política de Estado, asumida con plena conciencia y ejecutada desde la impunidad que otorga el poder imperial.
Estados Unidos ya no intenta ocultar ni maquillar sus acciones. Ha decidido situarse abiertamente fuera del derecho internacional, sustituyendo las normas jurídicas y las instituciones multilaterales por la ley del más fuerte, y normalizando prácticas que solo pueden definirse como piratería internacional y como una peligrosa espiral de neofascismo imperialista, en la que la violencia sustituye definitivamente a la legitimidad y el chantaje reemplaza a la diplomacia.
Un bloqueo petrolero total es un acto de guerra. Se trata de un instrumento de asfixia económica diseñado para destruir la base material de un país, colapsar su vida social y castigar colectivamente a su población con el objetivo explícito de forzar una rendición política.
El petróleo constituye el eje central de la economía venezolana y un recurso indispensable para garantizar derechos básicos. Impedir su comercialización equivale a atacar directamente a la población civil. Esta práctica, prohibida por el derecho internacional humanitario, convierte al bloqueo en un arma de destrucción social masiva que se inscribe en una lógica abiertamente criminal y de castigo colectivo.
Estados Unidos pretende imponer, por la vía de la piratería, el robo y la agresión directa, lo que no ha logrado ni mediante la desestabilización interna, ni mediante la guerra psicológica, ni mediante el sabotaje económico prolongado. La economía se convierte así en un campo de batalla permanente y el comercio marítimo en un espacio crecientemente militarizado.
La acusación de “narcotráfico” contra Venezuela cumple exactamente la misma función política que las supuestas “armas de destrucción masiva” en Iraq hace veinticinco años. Es una mentira deliberada, construida para fabricar consenso, justificar la agresión y encubrir el verdadero objetivo: el saqueo de recursos estratégicos y el control de un espacio de enorme importancia geopolítica.
Ayer fue Iraq; hoy es Venezuela. Cambian los pretextos, pero no el método ni el fin. La mentira se consolida como pilar ideológico del imperialismo contemporáneo y como paso previo indispensable para legitimar la violencia, la ocupación y el robo ante la opinión pública internacional.
No existe lucha alguna contra el narcotráfico ni defensa real de la legalidad. Lo que hay es una operación de rapiña a gran escala en un contexto de crisis energética global, ejecutada con el mismo cinismo con el que se destruyeron países enteros en nombre de una legalidad inexistente, y una operación de escarmiento dirigida contra un pueblo y un gobierno que pretenden ejercer su soberanía sin aceptar los dictados de una potencia imperialista que se resiste a asumir su decadencia histórica.
Cuando Trump se refiere al petróleo venezolano como “SU” petróleo y afirma que debe ser “recuperado”, no comete un error ni incurre en un exceso retórico: confiesa abiertamente una concepción colonial del mundo en la que los recursos naturales de los pueblos del Sur Global son considerados propiedad del imperio.
Este lenguaje niega de raíz la soberanía venezolana y la de los pueblos de Nuestra América, y reduce a sus poblaciones a simples obstáculos que deben ser sometidos, disciplinados o eliminados. Es el mismo razonamiento que justificó siglos de colonialismo, esclavitud y saqueo, ahora reformulado bajo la cobertura de la superioridad militar, la coerción económica y la impunidad política.
Aceptar este discurso equivale a aceptar la muerte definitiva del principio de soberanía nacional y del propio orden internacional basado en normas.
Este atropello no es solo una agresión contra Venezuela. Es una agresión contra toda América Latina y el Caribe. Es un mensaje inequívoco dirigido a todos los pueblos: quien se niegue a someterse será castigado.
La decisión unilateral, imperial e ilegal de imponer un bloqueo petrolero total sienta un precedente de una peligrosidad extrema. Normaliza la idea de que Estados Unidos puede decidir quién comercia, quién gobierna y quién merece existir. América Latina vuelve a ser tratada como un espacio colonial, como una zona de sacrificio disponible para el saqueo, la coerción y el disciplinamiento político.
Defender a Venezuela hoy es defender también a Cuba y a todos los pueblos de América Latina y el Caribe que aspiran a vivir sin tutelas imperiales ni amenazas militares encubiertas.
La magnitud de esta agresión exige una respuesta a la altura. Los comunicados diplomáticos y las declaraciones de condena pueden ser necesarios, pero resultan claramente insuficientes. Es imprescindible e inaplazable que los gobiernos que no estén dispuestos a arrodillarse ante el imperio, aquellos Estados que defienden el derecho internacional, el respeto a la soberanía de los pueblos y la igualdad entre naciones, asuman que tienen una responsabilidad histórica ineludible.
Es necesario que los Estados soberanos adopten medidas políticas, económicas y diplomáticas concretas, que incluyan la coordinación activa de la resistencia, por todas las vías posibles, frente a esta espiral violenta del neofascismo imperialista; la condena firme y coherente de cualquier intento de bloqueo ilegal contra Venezuela; la defensa efectiva de la libre navegación y del comercio legítimo conforme al derecho internacional; la creación de mecanismos de protección colectiva frente a sanciones extraterritoriales; y acciones coordinadas en los organismos internacionales que enfrenten de forma directa la impunidad imperial.
Defender a Venezuela es defender la posibilidad misma de un orden internacional basado en normas. Quien no actúe hoy, mañana no podrá reclamar soberanía para sí.
El pueblo venezolano, su gobierno revolucionario y el presidente legítimo y constitucional, Nicolás Maduro, deben sentir nuestro apoyo total, incondicional e irreductible. Venezuela no resiste solo por sí misma: resiste por todos los pueblos que se niegan a vivir sometidos.
La valentía con la que Venezuela enfrenta al imperio más salvaje de la historia la convierte en una trinchera avanzada de la humanidad en la defensa de la paz, la soberanía y la justicia internacional.
La decisión unilateral e ilegal de imponer un bloqueo petrolero total contra Venezuela cruza una línea roja histórica. Si este crimen se normaliza, ningún país del Sur Global estará a salvo. Hoy es Venezuela; mañana será cualquier otro.
Defender a Venezuela es defender a Cuba, a América Latina y el Caribe. Es defender el derecho de los pueblos a existir sin ser saqueados. Es defender a la humanidad frente a la barbarie imperial.
(*) Responsable de Relaciones Internacionales del PCE
“La incitación de María Corina Machado al mayor despliegue militar de EEUU desde la guerra de Irak la hace categóricamente inelegible”
Assange señala que los miembros de la Fundación Nobel han ejercido previamente su autoridad de supervisión sobre los premios y sus desembolsos al retener los desembolsos del Premio de Literatura en 2018. “La falta de intervención aquí, a pesar de los crímenes de guerra de EE. UU. frente a la costa venezolana y el papel clave de Machado en promover la agresión» incurre en responsabilidad penal.
“La dotación de Alfred Nobel para la paz no puede usarse para la promoción de la guerra”. declara Assange.
La denuncia señala cómo el anuncio y la ceremonia del Nobel han ocurrido en lo que analistas militares describen como «el mayor despliegue militar de EE. UU. en el Caribe desde la Crisis de los Misiles en Cuba» —superando ahora los 15.000 efectivos, incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford. La concentración militar sigue en curso.
El fundador de WikiLeaks alega que el premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado constituye apropiación indebida y facilitación de crímenes de guerra bajo la ley sueca; busca congelar 11 millones de coronas suecas (1,18 millones de USD) de transferencias pendientes a Machado.
Julian Assange presentó hoy una denuncia penal en Suecia acusando a 30 individuos asociados con la Fundación Nobel, incluyendo su liderazgo, de cometer presuntos delitos graves, incluyendo el delito de apropiación indebida grave de fondos, facilitación de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y el financiamiento del crimen de agresión.
La denuncia muestra que el testamento de Alfred Nobel de 1895 manda explícitamente que el premio de la paz se otorgue al individuo que durante el año anterior «haya conferido el mayor beneficio a la humanidad» haciendo «la mayor o mejor obra por la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y promoción de congresos de paz».
Assange argumenta que: “la decisión política del comité de selección noruego no suspende el deber fiduciario de los administradores de fondos suecos». «Cualquier desembolso que contradiga este mandato constituye una apropiación indebida de la dotación».
La denuncia, presentada simultáneamente ante la Autoridad de Delitos Económicos de Suecia (Ekobrottsmyndigheten) y la Unidad de Crímenes de Guerra de Suecia (Krigsbrottsenheten), afirma que los sospechosos, incluidas la presidenta de la Fundación Nobel, Astrid Söderbergh Widding, y la directora ejecutiva, Hanna Stjärne, convirtieron: “un instrumento de paz en un instrumento de guerra».
Esta presunta «criminalidad grave» incluye:
1) Apropiación indebida grave y conspiración en relación con el desembolso pendiente de 11 millones de SEK (1,18 millones de USD) del dinero del Premio de la Paz a María Corina Machado, cuyas acciones previas y en curso la excluyen categóricamente de los criterios establecidos en el testamento de Alfred Nobel;
2) Facilitación de crímenes de guerra, incluido el crimen de agresión y crímenes de lesa humanidad, violando las obligaciones de Suecia bajo el Artículo 25(3)(c) del Estatuto de Roma, porque los acusados son conscientes de la incitación y respaldo de Machado a la comisión de crímenes internacionales por parte de EE. UU., y sabían o deberían haber sabido que el desembolso del dinero del Nobel contribuiría a ejecuciones extrajudiciales de civiles y supervivientes de naufragios en el mar, y están incumpliendo su obligación de cesar los desembolsos.
Mi jefis querida: De WIKILEAKS
NOTA DE PRENSA PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA
JULIAN ASSANGE PRESENTA DENUNCIA PENAL CONTRA LA FUNDACIÓN NOBEL POR CONVERTIR EL PREMIO DE LA PAZ EN “INSTRUMENTO DE GUERRA”
El fundador de WikiLeaks alega que el premio de 2025 a María Corina Machado constituye apropiación indebida y facilitación de crímenes de guerra bajo la ley sueca; busca congelar 11 millones de coronas suecas (1,18 millones de USD) de transferencias pendientes a Machado
ESTOCOLMO — 11:00 am CET, 17 de diciembre de 2025
Julian Assange presentó hoy una denuncia penal en Suecia acusando a 30 individuos asociados con la Fundación Nobel, incluyendo su liderazgo, de cometer presuntos delitos graves, incluyendo el delito de apropiación indebida grave de fondos, facilitación de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y el financiamiento del crimen de agresión.
La denuncia muestra que el testamento de Alfred Nobel de 1895 manda explícitamente que el premio de la paz se otorgue al individuo que durante el año anterior “haya conferido el mayor beneficio a la humanidad” haciendo “la mayor o mejor obra por la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y promoción de congresos de paz”.
Assange argumenta que “La decisión política del comité de selección noruego no suspende el deber fiduciario de los administradores de fondos suecos”. “Cualquier desembolso que contradiga este mandato constituye una apropiación indebida de la dotación”.
La denuncia, presentada simultáneamente ante la Autoridad de Delitos Económicos de Suecia (Ekobrottsmyndigheten) y la Unidad de Crímenes de Guerra de Suecia (Krigsbrottsenheten), afirma que los sospechosos, incluidas la presidenta de la Fundación Nobel, Astrid Söderbergh Widding, y la directora ejecutiva, Hanna Stjärne, convirtieron “un instrumento de paz en un instrumento de guerra”. Esta presunta “criminalidad grave” incluye:
1) Apropiación indebida grave y conspiración en relación con el desembolso pendiente de 11 millones de SEK (1,18 millones de USD) del dinero del Premio de la Paz a María Corina Machado, cuyas acciones previas y en curso la excluyen categóricamente de los criterios establecidos en el testamento de Alfred Nobel;
2) Facilitación de crímenes de guerra, incluido el crimen de agresión y crímenes de lesa humanidad, violando las obligaciones de Suecia bajo el Artículo 25(3)(c) del Estatuto de Roma, porque los acusados son conscientes de la incitación y respaldo de Machado a la comisión de crímenes internacionales por parte de EE. UU., y sabían o deberían haber sabido que el desembolso del dinero del Nobel contribuiría a ejecuciones extrajudiciales de civiles y supervivientes de naufragios en el mar, y están incumpliendo su obligación de cesar los desembolsos.
Assange señala que los miembros de la Fundación Nobel han ejercido previamente su autoridad de supervisión sobre los premios y sus desembolsos al retener los desembolsos del Premio de Literatura en 2018. “La falta de intervención aquí, a pesar de los crímenes de guerra de EE. UU. frente a la costa venezolana y el papel clave de Machado en promover la agresión” incurre en responsabilidad penal.
“La dotación de Alfred Nobel para la paz no puede usarse para la promoción de la guerra,” declara Assange. Los acusados tienen obligaciones legales concretas de “garantizar el cumplimiento del propósito previsto en el testamento de Alfred Nobel, es decir, poner fin a las guerras y los crímenes de guerra, y no de facilitarlos.”
LA INCITACIÓN DE MACHADO AL MAYOR DESPLIEGUE MILITAR DE EE.UU. DESDE LA GUERRA DE IRAK LA HACE CATEGÓRICAMENTE INELEGIBLE
La denuncia señala cómo el anuncio y la ceremonia del Nobel han ocurrido en lo que analistas militares describen como “el mayor despliegue militar de EE. UU. en el Caribe desde la Crisis de los Misiles en Cuba” —superando ahora los 15.000 efectivos, incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford.
La Internacional Antifascista condena la amenaza imperial y neofascista contra la República Bolivariana de Venezuela y califica las acciones del gobierno estadounidense como crímenes de lesa humanidad.
A continuación el comunicado íntegro:
La Internacional Antifascista condena con la mayor firmeza la amenaza imperial, supremacista y neofascista formulada por el imperialismo norteamericano contra la República Bolivariana de Venezuela, al pretender bloquear todo buque petrolero que se dirija hacia su territorio. Esta acción constituye un crimen de lesa humanidad, una violación abierta del Derecho Internacional y un ataque directo contra los derechos sagrados de los pueblos a existir, comerciar y desarrollarse libremente.
Esta amenaza expresa una de las formas más horrendas, vulgares y peligrosas del neofascismo, la pretensión de decidir quién puede comerciar y quién no, quién puede vivir con dignidad y quién debe ser arrodillado por la fuerza. Es la negación absoluta de la soberanía, la legalidad y la humanidad misma. El bloqueo como arma política revela el desprecio profundo del imperialismo por la vida humana y por cualquier norma civilizatoria que limite su ambición de dominio.
Al imperialismo Neofascista le decimos que NO podrán con la fuerza histórica bolivariana, ni con la sangre viva que corre por las venas del pueblo venezolano, forjada en siglos de lucha contra el colonialismo y el imperialismo. Esta nueva agresión reafirma la posición bolivariana de los Venezolanos, su compromiso inquebrantable con la defensa irrestricta de la soberanía, la autodeterminación y la dignidad nacional. Los recursos de Venezuela pertenecen exclusivamente a su pueblo, y solo el pueblo venezolano tiene derecho a disponer de ellos.
Lo que hoy se intenta es reeditar el pasado oscuro del siglo XX, cuando una oligarquía débil, temerosa y subordinada entregaba las riquezas nacionales al imperialismo norteamericano. Ese tiempo fue derrotado por la conciencia popular y no regresará. Venezuela ya no es colonia, ni protectorado, ni botín de guerra. Pretender lo contrario es desconocer la historia, la realidad y la voluntad soberana de un pueblo decidido a ser libre.
Desde la Internacional Antifascista hacemos un llamado urgente a todos los movimientos sociales, partidos políticos, organizaciones populares y fuerzas democráticas del mundo a pronunciarse con claridad frente a esta amenaza criminal. El silencio ante el fascismo es complicidad. Defender a Venezuela hoy es defender el derecho de los pueblos a existir sin bloqueos, sin saqueo y sin sometimiento. Venezuela no está sola. Los pueblos del mundo se levantan.
Frente al imperialismo y al neofascismo, la respuesta será colectiva, firme y consciente: NO PODRÁN.