Pedro Penso guerra cognitiva

La guerra cognitiva como mutación del imperialismo contemporáneo:

efectos sobre las subjetividades de clase y de los pueblos en Venezuela, América Latina y el mundo

Una aproximación desde la dialéctica del materialismo histórico.

Profesor – Investigador Pedro Penso+

Una aproximación desde la dialéctica del materialismo histórico

La guerra como forma fenoménica de la lucha de clases en el siglo XXI

Para comprender lo que hoy llamamos guerra cognitiva y sus efectos sobre las subjetividades en Venezuela, América Latina y el mundo, es necesario partir de una proposición fundamental del materialismo histórico: la guerra no es un accidente de la historia ni una patología de las relaciones internacionales, sino una continuación de la política —y, por tanto, de la lucha de clases— por otros medios. Como nos enseñó Clausewitz, mediado por la lectura leninista, la guerra expresa, en su forma más concentrada y violenta, las contradicciones que atraviesan un modo de producción determinado.

Ahora bien, la mutación que nos ocupa —la emergencia de la guerra cognitiva como modalidad predominante de agresión imperialista en el siglo XXI— no representa un mero cambio técnico en los instrumentos bélicos. Tampoco es un fenómeno que pueda explicarse por la simple adición de «nuevas tecnologías» al repertorio militar. Se trata, más bien, de una transformación cualitativa en la forma que asume la guerra imperialista cuando las condiciones objetivas de la correlación de fuerzas global —el ascenso de nuevos polos de poder, la crisis de la hegemonía unipolar estadounidense, la emergencia de proyectos contrahegemónicos en el Sur Global— vuelven inviable la guerra clásica de ocupación territorial. Es, en palabras de algunos analistas, una guerra vicaria (Waldman, 2021) [1], que busca lograr los objetivos del imperialismo sin exponer a sus fuerzas al costo político y humano de una invasión directa.

Como sostienen Tan y Perlmutter (2006) [2], el concepto mismo de «guerra de información» encierra una paradoja: cuanto más se cree saber sobre ella, menos se comprende su dinámica real, pues la información no es un recurso neutral sino un campo de batalla donde se dirimen proyectos de sociedad antagónicos.

Mutaciones de la guerra cognitiva: Del 11 de septiembre al 3 de enero

La trayectoria de la guerra cognitiva como modalidad imperialista puede trazarse a partir de hitos que marcan saltos cualitativos en su desarrollo. Si la guerra mediática contra Irak en 1991 y 2003 mostró el poder de la manufactura del consenso (Herman y Chomsky, 1988) aplicada a gran escala, la experiencia venezolana de 2002 —el golpe de Estado mediático contra Hugo Chávez— reveló que, en América Latina, los medios de comunicación privados podían operar como arietes de desestabilización política con la misma eficacia que un batallón de infantería. Como documenta Cañizález (2003) [3], el golpe de abril de 2002 contra Chávez fue un «golpe mediático«: la televisión privada venezolana no solo informó, sino que produjo los acontecimientos, creando una realidad virtual que justificaba la ruptura del orden constitucional.

Esta primera fase —que podríamos llamar guerra mediática clásica— evolucionó hacia una forma más sofisticada con la irrupción de las plataformas digitales y las redes sociales. El uso de bots políticos para la manipulación de la opinión pública en Venezuela, estudiado por Forelle et al. (2015) [4], muestra cómo actores automatizados generan contenido que simula apoyo o rechazo popular, creando una falsa impresión de consenso o disenso. Los investigadores encontraron que los bots más activos en la conversación política venezolana eran utilizados por la oposición radical, y que se hacían pasar por líderes políticos y agencias gubernamentales más que por ciudadanos comunes.

Sin embargo, el salto cualitativo más significativo ocurre en la coyuntura que usted señala: el período pre y post 3 de enero. En esta fase, la guerra cognitiva ya no se limita a informar tendenciosamente o a manipular la opinión pública, sino que busca reconfigurar las subjetividades mismas de los pueblos, alterando su percepción de la realidad, su memoria histórica y su capacidad de agencia política. Se trata de una guerra que opera en el plano de lo que Gramsci llamó la hegemonía: la disputa no es solo por el gobierno, sino por la dirección intelectual y moral de la sociedad (Hesketh, 2019) [5].

En el caso venezolano, esta mutación se expresó en la estrategia de doble poder implementada a partir de enero de 2019, cuando Juan Guaidó se autoproclamó «presidente interino» con el respaldo inmediato de Estados Unidos y sus aliados. Como señala Buxton (2019) [6], la estrategia de la oposición venezolana estuvo marcada por errores de cálculo y por una dependencia excesiva del respaldo internacional, lo que revela que la guerra cognitiva no puede suplir indefinidamente la falta de arraigo social y de correlación de fuerzas favorable en el terreno material.

El secuestro del derecho internacional y la ruptura del orden jurídico

El desconocimiento de los principios más elementales del derecho internacional —la soberanía, la autodeterminación de los pueblos, la no intervención— constituye la base jurídico-política sobre la cual se despliega la guerra cognitiva contra Venezuela. La estrategia de reconocimiento selectivo de gobiernos, analizada por López-Rodríguez (2021) [7] a través del caso venezolano, revela cómo las potencias imperialistas instrumentalizan el derecho internacional para legitimar injerencias: más de cincuenta países reconocieron a Guaidó como presidente legítimo, a pesar de que Maduro ejercía el control efectivo del territorio, de las instituciones y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Esta fractura del orden jurídico internacional tiene consecuencias profundas sobre las subjetividades. Cuando el derecho se convierte en un arma de guerra, la percepción de lo legítimo y lo ilegítimo se desestabiliza. Sectores enteros de las clases medias venezolanas —formadas en la idea de que «Occidente» representa la legalidad y la democracia— experimentaron una ruptura cognitiva al ver que sus referentes tradicionales de autoridad moral avalaban una ficción jurídica: la de un «presidente» sin control territorial, sin ejército y sin capacidad de gobernar. Para las clases populares, en cambio, la defensa de la soberanía se convirtió en una experiencia de reafirmación identitaria, en la medida en que la agresión externa operó como catalizador de una conciencia nacional y antiimperialista.

Las sanciones económicas unilaterales impuestas por Estados Unidos —que, como documenta Mooney (2021) [8], fueron tan severas que la propia relatora especial de Naciones Unidas sugirió que podrían constituir crímenes de lesa humanidad— operan no solo como mecanismo de asfixia económica, sino como dispositivo de guerra cognitiva. Al bombardear a la población venezolana con la narrativa de que «las sanciones no afectan al pueblo sino al gobierno», y al mismo tiempo generar escasez inducida e hiperinflación, se produce una disociación esquizofrénica en la conciencia popular: se vive la catástrofe económica mientras se niega su causa real.

Efectos sobre las subjetividades de clase

El materialismo histórico nos enseña que la conciencia de clase no es un reflejo mecánico de la posición en las relaciones de producción, sino una construcción política y cultural mediada por la lucha ideológica. En este sentido, la guerra cognitiva opera directamente sobre lo que Lukács denominó la conciencia de clase psicológica (la percepción inmediata que los individuos tienen de su situación) para impedir el desarrollo de la conciencia de clase atribuida (la comprensión de los intereses históricos objetivos de su clase) (Melo, 2018) [9].

En Venezuela, el efecto ha sido paradójico y contradictorio. Por un lado, la guerra cognitiva ha profundizado la polarización de clase que ya caracterizaba la sociedad venezolana desde la llegada de Chávez al poder. Como documentan Hawkins et al. (2018) [10], la polarización en Venezuela no fue simplemente política, sino que expresó la división de la clase en la sociedad venezolana: el chavismo aglutinó a los sectores populares y a las clases medias empobrecidas, mientras que la oposición concentró a las élites económicas, a las clases medias altas y a los sectores profesionales formados bajo el paradigma neoliberal. La guerra cognitiva intensificó esta división de las clases al naturalizar las diferencias de clase como diferencias morales e identitarias: el chavista era presentado como «ignorante», «populista» o «violento», mientras que el opositor era retratado como «ciudadano», «demócrata» o «profesional».

En América Latina, la guerra cognitiva ha producido un efecto de archaización de la conciencia política*,  como lo denominan Morozov y Erofeev (2017) [11] en su análisis de las guerras híbridas. Este concepto se refiere al retorno de mitologías políticas arcaicas —el «enemigo interno», la «conspiración comunista», la «amenaza a la civilización occidental»— que reemplazan el análisis racional de las contradicciones sociales por una lógica amigo-enemigo despolitizadas. En Brasil, la elección de Bolsonaro fue un caso paradigmático: el uso de WhatsApp como arma de propaganda masiva —analizado por Luz y Miller (2020) [12]— permitió construir una realidad paralela donde la amenaza del «comunismo» justificaba cualquier atrocidad. La guerra cognitiva, en este sentido, produce una involución de la subjetividad política: en lugar de la conciencia crítica que debiera emerger de la experiencia material de la explotación, se implanta una conciencia mistificada que identifica como enemigos a otros explotados o a proyectos emancipatorios.

La dimensión geopolítica y los pueblos: imperialismo y guerra vicaria

La guerra cognitiva no puede entenderse al margen de la reconfiguración geopolítica global. La tesis de la «guerra vicaria» —desarrollada por Waldman (2021) [1] y retomada por otros analistas (Krieg y Rickli, 2018) [13]— sostiene que Estados Unidos ha optado por delegar en actores proxies la realización de sus guerras, manteniendo su propia fuerza militar en la sombra, operando desde las sombras (operaciones encubiertas, fuerzas especiales, drones, guerra cibernética), mientras transfiere los costos humanos y políticos a otros.

En el contexto latinoamericano, esta guerra vicaria asume la forma de una agresión multidimensional que combina sanciones económicas, manipulación mediática, financiamiento de oposiciones, reconocimiento selectivo de gobiernos y guerra cognitiva digital. El objetivo es producir un colapso inducido que justifique la intervención humanitaria o el cambio de régimen. Como señalan Main y Dangl (2019) [14], el caso venezolano representa un momento crítico para desafiar la intervención imperialista en la región: lo que está en juego no es solo un país, sino la posibilidad de que exista un proyecto soberano, independiente y antiimperialista en el hemisferio.

Para los pueblos de América Latina, la guerra cognitiva produce una subjetividad escindida. Por un lado, las clases populares que han sido protagonistas de procesos emancipatorios —el bolivarianismo en Venezuela, el evismo en Bolivia, el correísmo en Ecuador, el lulismo en Brasil— desarrollan una conciencia defensiva, una subjetividad de resistencia que se fortalece frente a la agresión externa pero que corre el riesgo de cristalizarse en una postura reactiva que dificulta la autocrítica y la renovación. Por otro lado, las clases medias y altas que se identifican con el discurso hegemónico occidental experimentan una subjetividad de resentimiento: al ver bloqueadas sus expectativas de consumo y movilidad social por la crisis económica —crisis que la guerra cognitiva les presenta como resultado de la «incompetencia» o «corrupción» del gobierno popular, y no como efecto de las sanciones y la guerra económica—, estas clases se vuelcan hacia posiciones políticas cada vez más radicalizadas, llegando a justificar la intervención extranjera.

A escala global, la guerra cognitiva produce un efecto aún más inquietante: la disolución del principio de realidad. En un mundo donde cada hecho puede ser negado, cada verdad puede ser disputada y cada narrativa puede ser fabricada, la posibilidad misma del conocimiento objetivo —condición de posibilidad de cualquier política emancipatoria— se ve socavada. La guerra cognitiva no busca convencer, sino confundir; no busca ganar adeptos, sino neutralizar la capacidad de juicio. Es, en este sentido, una guerra contra la razón histórica misma.

Para cerrar en tono dialéctico

Entre la determinación estructural y la agencia histórica

Desde una perspectiva dialéctica, la guerra cognitiva no es un destino ineluctable ni una fuerza todopoderosa. Como toda forma de lucha de clases, encuentra sus límites en las condiciones materiales y en la praxis de los sujetos históricos. El fracaso del intento de derrocar a Maduro en 2019 —a pesar de la maquinaria cognitiva global desplegada a su favor— demuestra que la guerra cognitiva, por sí sola, no puede suplir la ausencia de una base social sólida ni la falta de una correlación de fuerzas favorable en el terreno material (Buxton, 2019) [6].

La guerra cognitiva ha mutado y se ha sofisticado, pero la contradicción fundamental que recorre la historia latinoamericana —la que enfrenta a los proyectos de soberanía popular con los intereses del imperialismo y sus aliados locales— permanece intacta. Lo que ha cambiado es el escenario donde esta contradicción se dirime: de los campos de batalla físicos, la guerra se ha trasladado a los territorios de la conciencia. Pero la conciencia, como nos enseñó Marx, no es una esfera autónoma de la realidad: es expresión y reflejo —activo, no pasivo— de las condiciones materiales de existencia.

El mayor peligro de la guerra cognitiva no reside en su capacidad de engañar, sino en su capacidad de desmovilizar, de producir una subjetividad fatalista que acepte la realidad presente como inmutable. Frente a ello, la tarea del pensamiento crítico —y de la praxis política que le corresponde— es restituir el vínculo entre la experiencia vivida y la comprensión de la totalidad social, entre el sufrimiento cotidiano y sus causas estructurales, entre la memoria histórica de las luchas pasadas y la posibilidad de un futuro emancipado.

Como sostienen Petras y Veltmeyer (2018) [15] en su análisis de la lucha de clases en América Latina, cada avance del capital en la región ha generado una respuesta correspondiente de las clases trabajadoras y populares. La guerra cognitiva es el más reciente capítulo de esta dialéctica de dominación y resistencia. La pregunta que se abre ante nosotros —pueblos de Venezuela, de América Latina y del mundo— es si seremos capaces de desarrollar las formas organizativas, las subjetividades y las conciencias que nos permitan no solo resistir, sino vencer en este nuevo terreno de batalla.

Referencias

[1] Waldman, T. (2021). Vicarious Warfare: The Counterproductive Consequences of Modern American Military Practice. Contemporary Security Policy, 38(3), 409-431. https://doi.org/10.1080/13523260.2017.1393201

[2] Tan, A., & Perlmutter, D. (2006). The more you know, the less you understand: The problem with information warfare. Journal of Strategic Studies, 29(3), 497-521. https://doi.org/10.1080/01402390600765900

[3] Cañizález, A. (2003). Breaking Democracy: Venezuela’s Media Coup. Media International Australia, 108(1), 75-85. https://doi.org/10.1177/1329878×0310800114

[4] Forelle, M., Howard, P., Monroy-Hernández, A., & Savage, S. (2015). Political Bots and the Manipulation of Public Opinion in Venezuela. SSRN Electronic Journal. https://doi.org/10.2139/ssrn.2635800

[5] Hesketh, C. (2019). A Gramscian Conjuncture in Latin America? Reflections on Violence, Hegemony, and Geographical Difference. Antipode, 51(4), 1179-1199. https://doi.org/10.1111/anti.12559

[6] Buxton, J. (2019). The Missteps of Venezuela’s Opposition—Again. NACLA Report on the Americas, 51(2), 125-130. https://doi.org/10.1080/10714839.2019.1617472

[7] López-Rodríguez, A. M. (2021). Legal Consequences of and Approaches to the Question of Recognition of a Government of a State: Disputes involving Venezuela. ICSID Review – Foreign Investment Law Journal, 36(3), 491-514. https://doi.org/10.1093/icsidreview/siab022

[8] Mooney, J. (2021). Economic Sanctions, International Law, and Crimes Against Humanity: Venezuela’s Referral to the International Criminal Court. American Journal of International Law, 115(2), 305-312. https://doi.org/10.1017/ajil.2021.20

[9] Melo, B. P. (2018). To Be or Not to Be, That Is the Question?—Fragments of Marxist Theory on the Movements of Class Consciousness. International Critical Thought, 8(1), 102-118. https://doi.org/10.1080/21598282.2018.1430602

[10] Hawkins, K., Rovira Kaltwasser, C., & Andreadis, I. (2018). Polarization, Participatory Democracy, and Democratic Erosion in Venezuela’s Twenty-First Century Socialism. The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science, 681(1), 62-79. https://doi.org/10.1177/0002716218817733

[11] Morozov, E., & Erofeev, S. (2017). Hybrid wars: the archaization of political consciousness and involution of media. Russian Journal of Communication, 9(1), 62-76. https://doi.org/10.1080/19409419.2017.1323177

[12] Luz, N., & Miller, E. (2020). Minimal Effects, Maximum Panic: Social Media and Democracy in Latin America. Social Media + Society, 6(4), 1-12. https://doi.org/10.1177/2056305120984452

[13] Krieg, A., & Rickli, J.-M. (2018). Surrogate warfare: the art of war in the 21st century? Defence Studies, 18(2), 159-186. https://doi.org/10.1080/14702436.2018.1429218

[14] Main, A., & Dangl, B. (2019). Venezuela: A Critical Moment to Challenge Intervention. Socialism and Democracy, 33(2), 118-125. https://doi.org/10.1080/08854300.2019.1638184

[15] Petras, J., & Veltmeyer, H. (2018). Class Struggle Back on the Agenda in Latin America. Journal of Developing Societies, 34(1), 1-23. https://doi.org/10.1177/0169796×17753000

[16] Youngers, C. (2000). Cocaine Madness Counternarcotics and Militarization in the Andes. NACLA Report on the Americas, 34(3), 16-23. https://doi.org/10.1080/10714839.2000.11722614

[17] Morales, G. (2018). Comparative analysis of the emerging projects in Latin America after the crisis of the neoliberal modernity project in the early 21st century. Thesis Eleven, 149(1), 48-66. https://doi.org/10.1177/0725513618813382

[18] Robinson, W. I. (2024). Downplaying U.S. Imperialism Despite its Ongoing Tenacity: The Latin American Dimension. Latin American Perspectives, 51(2), 3-22. https://doi.org/10.1177/0094582×241256896

Nota al pie

* La archaización de la conciencia política, es un fenómeno contemporáneo en el que los discursos, comportamientos y estructuras mentales de la política moderna retroceden hacia formas más primitivas, emocionales o tribales. Este proceso implica abandonar el debate racional y la complejidad democrática en favor de la dinámica basadas en la división, la identidad grupal y líderes. Se puede reconocer en este fenómeno características y formas de expresión que evidencia culturas políticas populistas y emocionales, donde la conciencia política se deforma a alejarse de la comprensión estructural de los problemas y enfocarse en el odio, el rencor social y la división. As mismo, encontramos formas de tribalismo, como un retorno a la lógica de “amigo-enemigo”, donde la pertenencia al grupo es más importante que las propuestas políticas. Se expresa también el liderazgo paternalista, que muestra la reaparición de figuras de autoridad vistas como “pastores del pueblo”, un concepto arcaico descrito por plato donde el líder asume un rol educador o paternalista sobre la ciudadanía. Por último, podemos encontrar la desinformación como herramienta, creando un contexto que permite que la desinformación alimente este retroceso, afectando la toma de decisiones razonables.

Este fenómeno se ve alimentado por la lucha por recursos, la polarización y la arremetida de intereses económicos. En lugar de una conciencia política basada en la ciudadanía moderna, se promueve una que busca “salvadores” o respuestas simples a crisis complejas. La archaización busca concentrar el poder en figuras que apelan a pasiones primarias, eliminado la racionalidad. Es un retroceso hacia formas autoritarias o tribales de entender el poder, impulsando por la polarización y la manipulación emocional, mientras la conciencia política sana busca transformar las relaciones de poder de manera horizontal y colectiva.

+ Ingeniero y magíster en Historia egresado de la UCV. Actualmente, doctorante en Creación Intelectual (UNESR). Decano Honorario de la Universidad Iberoamericana. Profesor Honorario de la Universidad Politécnica Territorial Alonso Gamero. Diplomático. Director del Centro de Investigación Contrahegemónica Luis Acuña de LAUICOM, investigador de la línea guerra cognitiva en LAUICOM.  Coordinador de la Red Internacional de Investigación Antifascista. / pedropenso@gmail.com

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Guerra total, control de la conducta y pueblo creador

Prof. Julio C Valdez,

Profesor e Investigador

Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM).

Claves de este ensayo:

  • Tesis Central: El fracaso del conductismo y la guerra híbrida frente a la imprevisibilidad del comportamiento colectivo venezolano.
  • Ejes Temáticos: Guerra total e interdimensional, control de la conducta (Skinner/Bolonia), Pueblo Creador (Soberanía cognitiva) y Proyecto Identitario Transformador.
  • Contexto Histórico: Análisis de la agresión contra Venezuela iniciada el 03 de enero de 2026.

La película El huevo de la serpiente (Ingmar Bergman, 1977) plantea la posibilidad de un control absoluto del comportamiento humano. Supone el encuentro entre las autoridades del régimen nazi con científicos dedicados a experimentar sobre cómo condicionar al ser humano para lograr una obediencia absoluta… No obstante, esa intención no es nada nueva en el mundo; las guerras lo atestiguan: se trata de dominar, controlar, al “otro”, al enemigo, al rival…

La misma ciencia se ha prestado para proponer caminos que van en esta dirección. La psicología conductista (B. F. Skinner dixit) establece que, a través de un sistema de reforzadores (castigos o recompensas), es factible controlar, y por lo tanto predecir, el comportamiento humano. Y ello se implantó en el trabajo, en el ejército y en el sistema educativo. Al respecto, recordamos que maestros y maestras, a finales de los 80, debían atender en su trabajo a los llamados “objetivos conductuales”, a los diseños instruccionales, etc… El plan Bolonia, en las universidades europeas, desde finales de los 90, programa a las personas para resolver problemas en ámbitos laborales bien localizados,  a través del desarrollo de determinadas competencias. 

El propósito central de una confrontación bélica es someter al enemigo, neutralizarlo y hacer que se comporte como los atacantes quieran.

Pero nos interesa ahora hablar de la guerra como propiciadora del control de la conducta humana. Es decir, en el fondo es el propósito central de una confrontación bélica: someter al enemigo, neutralizarlo, hacer que se comporte como los atacantes quieran que se comporte: indefenso, dócil, obediente. Y esto hace que la guerra deba ser simultáneamente un asunto militar, económico, psicológico, social y también cultural. Por ello se habla de guerra híbrida, guerra total…

Por ejemplo, el brutal ataque sufrido por Venezuela a partir del 03 de enero de 2026, pretendía someter a gobernantes y pueblo, bajo algunos supuestos básicos: 1) dependencia del líder, 2) el país está a punto de estallar por graves descontentos en diversos órdenes, 3) El gobierno está lleno de facciones enfrentadas entre sí. De ser ciertos estos supuestos, el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente, diputada Cilia Flores, debía generar en el país una situación de revueltas, fuego y sangre, algo similar a una guerra civil, y una secuencia de intentos de golpes de estado que agravarían la crisis. Ante este caos terrible, cualquier gobierno poderoso pudiera llegar para implantar un nuevo estado de orden en el país.

Sólo que el comportamiento humano, en este caso colectivo, nacional, es imprevisible. La misma ciencia, ante un universo hipercomplejo, señala la imposibilidad de hacer predicciones lineales (Física Cuántica, Estructuras Disipativas, Pensamiento Complejo, Teoría del Caos), por lo que las mismas ciencias físicas son probabilísticas…  Así, también los cálculos de los atacantes resultaron erróneos: se mantiene el gobierno venezolano, con Delcy Rodríguez al frente; predomina la paz en la nación; no se han dividido ni el partido del gobierno ni los movimientos que le apoyan. El pueblo sigue en sus actividades, en su diario trajinar. 

Ante un universo hipercomplejo, los cálculos de los atacantes resultaron erróneos: el comportamiento colectivo nacional es imprevisible.

Y es que el pueblo venezolano, desde hace rato, viene, desarrollando un proceso de aprendizaje profundo. Es un pueblo que ha venido sobreviviendo a las medidas coercitivas unilaterales (MCU), mal llamadas sanciones, que restringen grandemente la posibilidad de que nuestro país realice intercambios y transacciones económicas y financieras con otros países, en el marco legal y de acuerdos internacionales vigentes. Ello ha traído a la nación momentos de precariedad, de limitaciones para tener acceso a los bienes básicos. Y sumado a este evento, Venezuela ha sobrevivido a la pandemia del Covid 19, de un modo eficiente, gracias a las medidas implementadas en su momento por el presidente Nicolás Maduro.

Este pueblo venezolano ha venido recreando y aprendiendo múltiples modos y metódicas para resolver los problemas fundamentales de alimentación, salud, convivencia. Ha desplegado, por ejemplo, procesos de entreayuda (al decir de Simón Rodríguez), desde lo familiar y vecinal, incluso entre compañeras y compañeros de trabajo; ha revitalizado prácticas ancestrales, como el trueque; la siembra urbana; huertos caseros y comunitarios; ollas comunitarias; economía del gasto; subconsumo de algunos aspectos; nuevas prácticas gastronómicas; entre otras.

Si bien son procesos para lograr las condiciones básicas para el vivir, nos han ayudado como pueblo a mantenernos a flote ante el acoso de la guerra económica, política y comunicacional. Así, ha fallado el intento de control de las potencias imperiales, en su pretensión de llevarnos a la derrota histórica, a la desesperanza inducida, a las divisiones hirientes. Hemos roto las estrategias que han pretendido controlarnos mediante el miedo vestigial (amenaza, hambre, aislamiento), y nos seguimos constituyendo como sociedad.

Hemos roto las estrategias que pretendían controlarnos mediante el miedo vestigial: amenaza, hambre y aislamiento.

No obstante, aún tenemos caminos por transitar. Hemos referido diversos modos mediante los cuales, nosotras y nosotros, como pueblo, hemos preservado la vida, cómo luchamos por la salud y por los insumos necesarios para seguir andando. Pero, por la premura, lo hemos venido haciendo de manera aislada, particular, en pequeños círculos de familiares y amistades. Y es momento propicio para seguir profundizando en un proceso social que nos convoque, que nos dé sentido de unidad, más allá de los movimientos, los movimientos y organizaciones sociales, e incluso de los partidos políticos. Nos espera la continuidad de un proyecto histórico que fortalezca nuestra identidad nacional y continental, que apunte a una transformación radical progresiva, en paz, en diálogo pleno. De ese modo, la diversidad de formas y estrategias de vida que hemos venido construyendo, pueden apuntar a un sentido más amplio, incluyente, cargado de sentido histórico.

Ejes temáticos:

  • Guerra total, híbrida, interdimensional: económica, política, social, cultural, comunicacional.
  • Control de la conducta: estrategias de los hacedores de guerras para inducir tipos de comportamientos en los enemigos o rivales.
  • Pueblo creador: comportamiento colectivo, diverso, multiestratégico,  para garantizar lo necesario para sustentar la vida y la sociedad.
  • Proyecto identitario transformador: Construcción colectiva (nacional) que fundamente un proyecto de sociedad colaborativa, topárquica, equitativa, con reciprocidad.

Vínculos con otros artículos:

https://lauicom.edu.ve/venezuela-libre/  Venezuela libre, por: Carolina Escarrá.

 https://lauicom.edu.ve/sur-global-versus-la-gran-america-del-norte/  Sur global vs. La gran América del Norte. Por: Isabel Rivero D’ Armas.

https://lauicom.edu.ve/propaganda-digital-guerra-cognitiva-y-la-emergencia-de-la-soberania-en-la-revolucion-bolivariana/  Propaganda digital, guerra cognitiva y la emergencia de la soberanía en la revolución bolivariana. Por: Pedro Penso. 

Peregrinación, la ruta a la paz

Peregrinación

Por Carolina Escarrá Gil*

El 19 de abril inició la gran peregrinación “Unidos por una Venezuela sin sanciones y en paz”, anunciada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien hizo un llamado a “todos los sectores políticos a dejar de lado las diferencias” y “luchar en conjunto para que cese el bloqueo y cesen las sanciones a nuestro país”, además de que continúa impulsándose la cohesión social y el reclamo por justicia en el caso de nuestro presidente Nicolás Maduro, prisionero de guerra secuestrado, así como de la primera Dama y diputada Cilia Flores, también secuestrada por el gobierno de los EE. UU.

La peregrinación inició con Zulia, Amazonas y Táchira. En Táchira, en el marco de la peregrinación, sectores productivos y sociales firmaron el “Acuerdo de Convivencia y Paz por la Eliminación de los Bloqueos y la Recuperación Económica de Venezuela”, el cual fue refrendado por representantes de la banca, empresarios, ganaderos, sector médico, universitario, deportistas y emprendedores, y fue entregado al gobernador Freddy Bernal y al ministro Diosdado Cabello. En Cojedes, en presencia de la Presidenta encargada, el gobernador opositor Alberto Galíndez, se unió a la peregrinación, indicando que el levantamiento de las medidas coercitivas unilaterales, y el acceso a nuestros recursos congelados en el extranjero, “pueda convertirse en mejoras en las condiciones de vida de los venezolanos” y en “mejores salarios para nuestro pueblo”. Así han seguido las peregrinaciones en otros estados del país.

Algunos elementos a precisar:

Por un lado, el hecho de que el inicio haya sido el 19 de abril, justo el día en que se celebra nuestro grito de independencia hace 226 años, del yugo del imperio de turno. Esto no solo refuerza el valor histórico de la fecha, sino que también refuerza un elemento identitario y soberano. 

Por otro lado, no es una marcha con consignas políticas, orientada por un partido con una ideología. Se trata de una peregrinación con sentido espiritual, de fe, de esperanza, en el marco de un reclamo de justicia social, ante esas medidas coercitivas unilaterales. Medidas  que no solo han afectado enormemente nuestra economía, sino también nos han afectado en lo social, en lo jurídico, en lo espiritual, y en el marco de nuestra resistencia contrahegemónica a la superestructura dominante que pretende ser hegemónica.

Un recorrido por lo  largo y ancho del país, para sumar voluntades en esta lucha contra las medidas coercitivas unilaterales, pero también a favor de una prosperidad que nos pertenece, porque “Venezuela vuela libre”.  Además, la peregrinación cuenta con el apoyo del presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama, Cilia Flores, quienes se expresaron a través de las redes sociales, recalcando las ideas de unidad, libertad y unión superior del pueblo venezolano en el marco de esta peregrinación.

Venezuela Vuela Libre

Un elemento fundamental es nuestro derecho a estar libre de la coacción económica que ejercen EE. UU., la UE, Panamá, Reino Unido, Suiza y Canadá, los cuales han impuesto esas medias ilegales a nivel internacional, ya que no cuentan con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, y dependen en gran medida de una visión de supremacismo de parte de las élites que gobiernan esos países.

Se trata de medidas que afectan a algunas figuras políticas que se encuentran en la lista de nacionales especialmente designados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro de los EE. UU., pero también de medidas que afectan instituciones que permean la “sanción” contra todo el pueblo venezolano, cuando impiden el acceso a recursos que nos pertenecen a todas y todos los venezolanos y que pueden servir para aliviar algunos problemas sociales, especialmente vinculados a los servicios públicos y a la calidad de vida en el buen vivir de nuestro pueblo, que nos permitan lograr la máxima esgrimida por el Libertador en Angostura en relación al gobierno más perfecto: aquel que produzca la mayor suma de estabilidad política, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de felicidad posible para nuestro pueblo.

Algunos datos

De acuerdo con la página web del Observatorio Venezolano Antibloqueo, tenemos 1088 medidas coercitivas unilaterales, aunque la presidenta encargada habla de 1081; 31 toneladas de oro congeladas en el Banco de Inglaterra, además de más de 7 mil millones de dólares en otros bancos extranjeros. Llegamos a perder el 99 % del ingreso por concepto de hidrocarburos y aún así en lugar de disminuir, aumentó la inversión social de nuestro presupuesto en términos porcentuales.

En 2013 teníamos un ingreso petrolero de 53 mil millones de dólares, que en el año 2020, se ubicó en apenas 742 millones de dólares. En 2015 se producían 2,4 millones de barriles diarios, lo que bajó a apenas 400 mil barriles diarios en 2020, aunque hemos remontado a poco más de 1 millón en los momentos actuales. Hemos perdido activos importantes como Citgo que ha sido subastado por un tribunal, aunque gracias a una “licencia” del gobierno estadounidense, no se puede ejecutar hasta el 5 de mayo. 

Todo ello, con el contubernio de grupos no solo extremistas sino apátridas que mal administraron esos recursos que le fueron secuestrados al pueblo de Venezuela y entregados a esos pseudo líderes que aún hoy, abogan por más medidas coercitivas unilaterales.

Licencias no levantan “sanciones”

Además, eso nos lleva al tema de la diferencia entre las medidas coercitivas unilaterales, llamadas sanciones, por ellos, y las licencias que otorgan como migajas que pueden recoger cuando quieran para seguir presionando y afectando nuestra economía y buen vivir, licencias que cuentan con algunas limitaciones, especialmente temporales y algunas veces espaciales, pudiendo ser la mayoría de ellas modificadas según lo considere pertinente la secretaría de Estado estadounidense, que dirige actualmente Marco Rubio.

Además, me parece interesante que nosotros que abogamos por definirlas como medidas coercitivas unilaterales, ahora las llamemos sanciones, por lo cual considero que debe tener de trasfondo el hecho de que se trata de un factor de unificación, como los cinco consensos planteados por el presidente Maduro en 2024, pero que el mensaje es más para los estadounidenses que para nosotros mismos. 

En todo caso, el inicio de la campaña estuvo acompañado por mucho pueblo como lo señaló la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien destacó que la gente “se volcó, de verdad, a las calles en oración, en canto, en conversación”, y sobre todo en unidad nacional, para exigir se eliminen las medidas coercitivas unilaterales, como condición para la mejora del entorno económico y social del país, pues contrario a lo que se ha dicho en ciertos medios de in-comunicación, no afectan solo a particulares, sino a todo el pueblo venezolano.

* Investigadora y docente universitaria desde el año 2007, doctora en Pedagogía Crítica de la UNESR, magíster en Ciencias Políticas en la Sorbona, y en Diplomacia y Negociación Estratégica en la Universidad de Sceaux, miembro del Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM y de la Red Internacional de Investigadores Antifascistas, articulista semanal en Correo del Orinoco desde 2012 / cescarragil@gmail.com.

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Develando los símbolos y misterios encriptados en los mensajes del presidente Maduro en X

Por Prof. José Garcés.
Vicerrectorado de Investigación.
LAUICOM


El Presidente Maduro ha publicado una serie de interesantísimos mensajes en su cuenta de X que darán mucho qué hablar.  Estos mensajes son de una profundidad arrolladora y sospecho que la mayoría de gente todavía no lo nota.

Es muy importante señalar que en este ensayo argumentativo no pretendemos dar cabida a la conspiranoia ni tratar de escudriñar secretos encerrados en símbolos y misterios, tipo «Código Da Vinci», pero es asombroso comprobar que la realidad siempre supera la imaginación.

La costumbre en las sociedades filosóficas secretas y en muchas religiones es ocultar los misterios, pero la manera de ocultarlos es dejándolos a la vista de todos. Y el lector se preguntará ¿Cómo puede ocultarse algo dejándolo a plena vista? Justo por la tendencia que tiene el ser humano de no ver las cosas que tiene frente a sus ojos. El gran psicólogo Fritz Pearls escribió; «La gran dificultad del ser humano es la dificultad de ver lo OBVIO». Es como aquel cuento de Allan Poe titulado «La carta robada», en el que todos buscaban una carta comprometedora que estaba justo encima de la mesa.  Todos buscaban por los rincones y por supuestos lugares secretos, y a nadie se le ocurrió ver qué había encima de la mesa, a la vista de todos. Por eso Picasso advertía: «Hay que mirar, mirar, mirar, hasta poder ver», ya que tenemos esa tendencia a no darnos cuenta a la primera vista y por eso tenemos que detenernos a mirar. Justo por eso un gran maestro terminaba sus monumentales conferencias diciendo: «Miren bien lo que hay en la punta de sus tenedores».

Si cuando van a misa, ustedes se detienen a observar, el  decorado de la mesa ceremonial, se van a dar cuenta de la presencia de cientos de signos y símbolos que rodean el misterio de la misa cristiana. Ahí hay símbolos de muerte y resurrección, de amor, de entrega y sacrificio, de unión, de alimentar el cuerpo y el alma, de trascendencia de la materia hacia lo espiritual que hace que cada misa sea una experiencia transformacional, pero todo eso ocurre ante nuestras narices y no nos damos cuenta.  Hoy quiero iniciar con el estudio de los mensajes del presidente, con el que les quiero invitar a mirar, mirar, mirar, hasta poder ver.  Pues bien, teniendo en cuenta lo anterior, comencemos con los análisis.

El presidente Maduro ha elegido publicar tres mensajes señalando explícitamente tres palabras en un orden específico. Llama la atención que ha sido muy claro en ese orden y por eso suponemos que se trata de una ruta.

Y esta ruta comienza con una primera palabra, y esa palabra es UNIÓN. Para explicar la unión se apoya en la metáfora de Pablo de Tarso. Es sabido que en la biblia hay muchísimas referencias a la unión, muchas de estas referencias las hace el mismo Jesús. Ahora cabe la pregunta: ¿Por qué el presidente Maduro elige justamente una cita de Pablo y no una de Jesús? Sabido es también que el Maestro es Jesús y Pablo un aprendiz, un apóstol. Sobre todo si recordamos las vicisitudes y contradicciones del propio Pablo.  Fue justamente Pablo, quien en la Carta a los romanos confesó: «Hago lo que no quiero, y lo que quiero no hago».  De manera que el Presidente Maduro está pidiendo unión, pero no a cualquier persona, está pidiendo unión a los confundidos, que como Pablo, salen de su confusión y se dan cuenta de que son «miembros de un solo cuerpo» y que «somos miembros los unos de los otros». Si se pide unión a los miembros de un equipo de fútbol, lo más probable es que se fortalezca la unión muy rápida y fácilmente, pero el presidente está rogando por la unión de los que todavía no saben que deben unirse y tienen grandes dudas para ello. Ellos todavía desconfían los unos de los otros y saben, en lo más profundo de si, que deben amar a su prójimo para consolidar la unión, pero «hago lo que no quiero y lo que quiero no hago».

De manera que este primer paso de la ruta nos pide que salgamos en forma voluntaria de la confusión y que decididamente ofrezcamos al otro las condiciones para unirnos y reunirnos.  La confusión en nuestros días es inoculada a través de los grandes medios de comunicación y las RRSS. De manera que dejar un rato la pantalla, olvidar un tiempo los celulares y las redes y darle paso a que el otro ocupe nuestra mirada, y solo nuestra mirada, sin estereotiparlo, sin ponerle una etiqueta, sin prejuicios, sino SOLAMENTE mirar a un ser humano tal como es, sin ponerle ni quitarle. Sin demonizarlo porque lo veo en la acera de enfrente, ni santificarlo inmediatamente porque lo veo en mi misma acera.  ¡Eso es salir de la confusión!  Debemos recordar: «La realidad es solo lo que está y no lo que uno cree que está».  Salir de la confusión significa alejarnos de las predisposiciones y entrar en el dominio de lo real. Tal vez por eso Liv Ullman clamaba en  la película «Persona» de Igmar Bergman: «Hazme sentir real».  La gran mayoría de las personas con que nos topamos diariamente, para nosotros no son en realidad personas, son el depósito de nuestros miedos e inseguridades. Cuando «hacemos sentir real» al otro, lo incorporamos como algo distinto a las invenciones de nuestra mente.  Tal vez el resquemor que siente un opositor frente a un chavista (y viceversa) sea producto de una imaginación exagerada, por eso recordamos a Mark Twain: «Mi vida ha estado llena de grandes tragedias, la mayoría de ellas nunca sucedieron». Estoy absolutamente seguro de que, si pasamos revista muy honestamente a nuestros pesares, nos daremos cuenta de que la mayoría de las tragedias que me han causado los chavistas «nunca sucedieron».


Ejes temáticos:

  • Análisis de Medios: Interpretación de los mensajes recientes en la cuenta de X del mandatario.
  • Concepto Central: La Unión Nacional como eje de la ruta política venezolana.
  • Referentes Académicos: Metáforas de Pablo de Tarso, simbología de Picasso y Mark Twain.
  • Comunicación Estratégica: Decodificación de lo «obvio» en el discurso público.

Salir de la confusión y enfrentarse con la verdad verdadera, significa entrar en la realidad y salirnos del dominio de «la loca de la casa», que es como llamaba Santa Teresita de Jesús a la imaginación desbocada, significa comenzar a hacer lo que quiero y no hacer lo que no quiero. A estas alturas del partido podemos preguntar: ¿Quién va a querer odiar? Absolutamente nadie va a querer voluntariamente odiar, se odia porque algunos canallas infunden miedo y por ello trata uno de defenderse a través de la rabia, pero si «Todos somos miembros de un solo cuerpo». ¿De qué tenemos que defendernos?

Por todo esto, el llamado a la unión es primeramente un llamado a salir de la confusión, por eso se elige a Pablo, de entre los muchos que pudo haber elegido el Presidente, y este solo es el primer paso.

Para abordar los siguientes mensajes y tratar de escudriñar ¿Qué quiere decirnos el presidente Maduro? Vamos siempre a recordar a Picasso: «Hay que mirar, mirar, mirar, hasta poder ver «, y también vamos a recordar al insigne Maestro que decía: «Miren bien lo que hay en la punta de sus tenedores «.

Explora más investigaciones de nuestro cuerpo docente:

Soberanía, justicia social y conciencia histórica: Dra. Isabel Rivero.

RECONOCIMIENTO, RECONOCEDORES Y RECONOCIENTES: Prof. Julio Valdés.

¿Escuchaste a la presidenta (E) Delcy Rodríguez el 8 de abril? Prof. William Capó.

Tapas - Prensa (2)

Entre la civilización de lego y el nacionalismo cristiano

Por: Carolina Escarrá Gil

A nivel geopolítico, cada vez está más complejo el tema de la guerra de la élite gringa y sionista contra Irán. Mediante un post de Truth social, Trump amenaza con acabar la civilización de Irán si no desbloquea el estrecho de Ormuz: “toda una civilización morirá esta noche y nunca será traída de regreso. Yo no quiero que esto suceda pero probablemente pasará. Sin embargo ahora que nosotros tenemos un cambio de régimen total y completo donde prevalecen mentes diferentes más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez puede pasar algo revolucionariamente maravilloso. Quién sabe. Lo sabremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la historia larga y compleja del mundo. 47 años de extorsión corrupción y muerte, terminarán finalmente. Dios bendiga a la gran gente de Irán”.

Esto se puede interpretar de muchas maneras en medio de su gran ambigüedad: Se puede ver como una amenaza de genocidio, una amenaza del uso de armas nucleares, o elementos que permitan hacer desaparecer a la civilización iraní entera.

Negociación

Irán respondió de manera contundente, con escudos humanos protegiendo centrales eléctricas. Trump anunció el alto el fuego por quince días. El país mediador fue Pakistán y el documento base, el acuerdo de diez propuestas iraníes que contemplaba entre otras cosas el respeto a la propiedad del estrecho de Ormuz, la permisología que decida Irán para transitarlo, el derecho de cobro, la libertad de enriquecimiento de uranio, además de un alto al fuego en toda la región, así como la indemnización por las pérdidas materiales sufridas en la guerra.

Se reunieron las delegaciones en Islamabad. Por la parte estadounidense, el responsable de la negociación es JD Vance, el que menos estaba de acuerdo con la guerra contra Irán, así como dicen que tampoco estuvo de acuerdo con la agresión a Venezuela. Como era de esperarse ante puntos tan contundentes, no hubo acuerdo. Entre otras cosas, porque apenas inició la tregua, Israel bombardeó al Líbano, claramente entorpeciendo y saboteando el proceso de paz, si se hubiera llevado a cabo.

Trump anunció que si no se abre el estrecho de Ormuz, EE. UU., bloqueará a todas las embarcaciones que vayan o vengan de Irán por el estrecho. Está solo. Sus aliados de la OTAN no le acompañan en esta aventura. Los iraníes dijeron que no es más que un “acto de piratería”. El presidente del parlamento de Irán dijo “disfruten los precios actuales de las gasolineras”, mientras la economía internacional presenta un precio por barril de petróleo mayor a 100 dólares, pero el tema no es solo petrolero, la ONU advirtió de la posibilidad de una posible “catástrofe alimentaria” por el aumento de los precios.

Mientras tanto, Trump y su hijo se lucran de la guerra, además de la industria armamentista. Su hijo y otros allegados hicieron apuestas especulando con el precio del petróleo antes y después de los anuncios de Trump, ganando más de 274 millones de dólares el fin de semana, lo que denota el gran negocio que es la especulación con la narrativa para que suba o baje el precio del petróleo y se genere inestabilidad. Ahora Trump dice que después puede venir Cuba.

Ocultamiento

En todo caso, los anuncios alarmantes sirven para especular en la bolsa, pero también sirven para opacar otros temas: el caso Epstein que incluye 3 millones de archivos, 180 mil fotos, 2000 videos documentando abuso sexual canibalismo, pedofilia, tráfico de personas, tortura, asesinato, muertes, y adolescentes sodomizados en los archivos de Jeffrey Epstein, por el cual hasta los momentos no hay un solo preso en EE. UU., a pesar de las pruebas; la especulación financiera que se vuelve un negocio para apoyar a los mega ricos; la inflación; el desempleo; las manifestaciones sociales no King, y hasta el tema de la Gran América del Norte, que casi no fue reseñada en los medios. Igualmente, el tema de la solicitud cada vez por más gente de invocar la enmienda 25 para destituirlo o realizar impeachment.

Incluso las encuestas no le favorecen. Según la encuesta de Navigator research del 8 de abril, el 65 % de los votantes no está de acuerdo con la gestión de Trump respecto al precio de la gasolina y el 71 % de los entrevistados creen que la guerra en Irán fue la que causó el aumento en el precio de la gasolina, por lo cual se retroalimenta la guerra en Irán con el descontento interno, lo que explica la desesperación que tiene Trump de abrir el estrecho de Ormuz.

Costo de la guerra

Según el Irán war cost tracker, desde el punto de vista financiero, en las dos primeras semanas la factura por la guerra en Irán fue de más de 16.000 millones de dólares, lo cual proyectado podría ascender a muchísimo más. De hecho se prevé que se habían gastado 51.308.770.456 a las 11 y media de la noche del martes 14 de abril, en las semanas que iban desde el inicio de la guerra contra Irán, es decir, 46 días. Esta cifra incluye un aumento de 11.574 dólares por segundo y de 417.666.667 por hora, así como 1.000 millones por día.

En cuanto al gasto más importante que es el humano, en el mismo portal hablan de 13 militares gringos fallecidos, 346 heridos; más de 5.000 militares iraníes asesinados, más de 1.500 civiles asesinados y más de 21.079 heridos, colocando aparte las 175 personas asesinadas por el bombardeó una escuela de niñas en Minab.

Propaganda contrahegemónica

En el campo comunicacional, Irán lanzó una brillante serie de videos cortos usando un símbolo de la cultura infantil occidental como es el lego, usando música y formas de los países de “occidente”: dan cuenta de los archivos de Epstein, de las insólitas masacres a niños y niñas en Irán, del significado de ciertas figuras que le acompañan como Hegseth, Melania (Trump) y otros, de la victoria de Irán sobre los guerreristas de Trump y Netanyahu; entre otras muchas cosas que dejan en evidencia que Trump sigue a Netanyahu y que pretende tapar el escándalo de los archivos de Epstein, utilizando el código mediático occidental.

Nacionalismo cristiano

Por su parte, en medio de una controversia con el Papa León XIV, quien realizó una crítica al uso de la religión para la violencia que llamó teología de la guerra; Trump posteó una imagen de inteligencia artificial, en la cual se presenta con las vestiduras de Cristo, aunque luego dice que era una bata de médico, resaltando la ideología del nacionalismo cristiano.

Varios elementos a resaltar en la imagen: Trump en el centro, la bandera de EE. UU., la estatua de la libertad, el capitolio a lo lejos y muy difuminado, águilas y cazas 16 en el aire, las sombras de unos seres que parecen sacados de Marvel en la parte superior, hasta la mano de Trump sobre la frente de un hombre fisionómicamente parecido a Jeffrey Epstein en una mano y un halo de luz en la otra. Pareciera que Trump se presenta más allá del bien y del mal, capaz de darle luz al “mal”, rodeado de seres fantásticos y de un soldado, una enfermera, un típico seguidor de Maga y una joven rezando.

La propaganda es un instrumento importante para cualquier escenario de confrontación. ¿Quién gana la narrativa? La muerte de una civilización a manos de alguien que se cree Cristo, o de manera contrahegemónica, todo un pueblo que moviliza y sensibiliza al resto del mundo, ¡a través de un juego infantil? El mundo se debate en la narrativa, entre la civilización de lego y el nacionalismo cristiano.

*Carolina Escarrá Gil: Profesora universitaria desde el año 2007, doctora en Pedagogía Crítica de la UNESR, magister en Ciencias Políticas en la Sorbona, y en Diplomacia y Negociación Estratégica en la Universidad de Sceaux de Francia, miembro del Vicerrectorado de Investigación de la UICOM y de la Red Internacional de Investigadores Antifascistas, articulista semanal en Correo del Orinoco desde 2012.

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Tapas - Prensa (1)

¿Escuchaste a la presidenta (E) Delcy Rodríguez el 8 de abril?

Por Profesor William Capó
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Abril, 2026

Escuchar no es sólo oír, es prestar toda la atención necesaria para procesar cada palabra o expresión. Es un acto voluntario y consciente por comprender lo que nos están diciendo e ir más allá proyectando los significados en tiempo y espacio. El acto de escuchar exige respeto y análisis, detenerse en los detalles para explorar sus sentidos y dimensionar sus alcances. Oír, por su parte, es simplemente una capacidad física e involuntaria de percibir sonidos.

Una primera reflexión que me gustaría compartir con ustedes tiene que ver con esto de escuchar, ¿qué tanto escuchamos o estamos en disposición de escuchar? Probablemente debamos de manera autocrítica reconocer que en muchas oportunidades y desde hace bastante tiempo no nos detenemos a escuchar a nuestra dirigencia, o al menos en la totalidad e integralidad de sus mensajes.

El pasado 8 de abril la presidenta (E) Delcy Rodríguez dirigió un importantísimo mensaje especial a la nación: ¿Lo escuchaste? ¿Recuerdas cómo organizó su contenido? ¿Cuáles fueron los aspectos clave que nos ayudan a comprender la difícil coyuntura y las tareas que en el marco de esta debemos asumir? ¿Te sirvió para disipar dudas, preguntas, confusiones?

Fueron aproximadamente 28 minutos, y en ese breve instante lanzó contundentes y esclarecedoras palabras que abonan respuestas a muchas preguntas que, sin duda, nos hemos estado haciendo en todo este tiempo, particularmente desde el 3 de enero hasta acá. A continuación un vuelo rasante sobre el discurso, en un intento de recuperar parte de la riqueza del mismo, pero sobre todo invitándoles a revisarlo, es decir, escucharlo.

En primer lugar precisó el propósito, definiendo a ese espacio como una oportunidad para compartir informaciones en aras de la construcción de un futuro para todos y para todas, “… hoy me quiero dirigir a toda Venezuela, sin exclusión alguna”, “… compartir información para que tengamos claro el panorama, de dónde venimos, dónde estamos, hacia dónde vamos”.

En segundo lugar hizo un análisis retrospectivo que nos ayuda a comprender la situación actual, describiendo los crueles impactos de la guerra de agresión imperial, que se expresa de múltiples formas, particularmente en lo económico: “… y sin duda alguna destacar una década de bloqueo económico contra Venezuela, que produjo siete años de pérdida del valor del producto interno bruto, decrecimiento durante siete años, llegamos a tener una inflación anualizada de seis dígitos, si ustedes recuerdan bien en el año 2019 tuvimos una inflación anualizada que superó el 344 mil por ciento, desabastecimiento de un 39 por ciento, y en algunos rubros esenciales un desabastecimiento crítico, quizá lo más doloroso fue la pérdida del valor adquisitivo de nuestros trabajadores y nuestras trabajadoras, la pérdida del poder adquisitivo de las pensiones, y el socavamiento del concepto legal del salario… tuvimos también una migración inducida por situación económica”.

La presidenta (E) detalla cómo las políticas del gobierno revolucionario lograron resistir la agresión y superarla y entre otras cosas nos dice: “… en el año 2018 nos reencaminamos con el programa de recuperación económica que presentó el presidente Nicolás Maduro al país en agosto de ese año. Este programa de recuperación económica permitió y ha permitido un crecimiento durante veinte trimestres consecutivos, cinco años de recuperación económica donde hemos incluso llegado durante los últimos 4 años a liderar el crecimiento en Suramérica y en América Latina”. “… derrotamos el desabastecimiento y hoy Venezuela tiene pleno abastecimiento…, derrotamos de igual manera la hiperinflación … recuperamos paulatinamente el ingreso mínimo de los trabajadores”, pasando de 30$ en octubre 2021 a 190$ en marzo 2026. “… esto estuvo acompañado a lo que pudiéramos decir el ingreso no monetario, ingreso social, que se ha expresado a través de subsidios directos a la electricidad, al agua, a la gasolina, … estimado en 189$” que no incluye subsidios en otros ámbitos, vía para hacer justicia social, para acompañar a nuestras trabajadoras, a nuestros trabajadores. En esta dirección continúa la presidenta (E) abordando detalles necesarios que manejemos.

En tercer lugar se pregunta ¿Qué queremos hoy los venezolanos y las venezolanas?, “… queremos recuperar tiempo perdido, queremos recuperar nivel de vida para nuestra población como lo concibió el comandante Hugo Chávez con el sistema de protección social en las misiones, en las grandes misiones sociales”. Exhortándonos a la rectificación, a la corrección de errores pasados y a no repetirlos.

Enfatiza: “… este mensaje hacia el futuro, hacia una Venezuela que debe estar definitivamente libre de bloqueo, libre de sanciones, … sé que la recuperación, y así lo hemos demostrado, no se hace del día a la noche …” “… nuestro objetivo inmediato, mediano y a largo plazo, es recuperar sostenida y paulatinamente el ingreso de los trabajadores, mediante el crecimiento productivo tanto del área de los hidrocarburos como de la minería, que generan ingresos inmediatos …”

En cuarto lugar la presidenta (E) ahonda en detalles de carácter económico, presentando información clave para comprender el ahora y lo que vendrá, destacando siempre el objetivo de recuperar sistémicamente el poder adquisitivo y la calidad de vida de las trabajadoras y los trabajadores, y en esa dirección anuncia de forma razonada con análisis de datos históricos: un aumento responsable de salarios para este primero de mayo, dejando claro a lo largo de todo el mensaje que eso es apenas un aspecto de todo un sistema en pleno proceso de construcción.

Para profundizar en el estudio del mensaje de la presidenta (E) les recomiendo en primer lugar revisar el video completo del mensaje, así como tres materiales relacionados que el Colectivo Soberanía Cognitiva Manuela Sáenz de LAUICOM ha publicado en el sitio web e instagram, estos son:

Soberanía, Justicia Social y conciencia histórica por la Profesora Isabel Rivero D’Armas y,

Mapa de Ruta para Venezuela: A propoósito del discurso de la presidenta (E) Delcy Rodríguez por el Profesor Julio Valdez.

¡Resistencia, Estabilidad y Futuro! Los 10 pilares de la estabilidad victoriosa de Venezuela.  Por olectivo Soberanía Cognitiva Manuela Sáenz de LAUICOM.

Tapas - Prensa

Mapa de ruta para Venezuela: A propósito del discurso de la presidenta (E) Delcy Rodríguez

Por Profesor Julio Valdez
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Abril, 2026

Requerimos claridad de horizontes, y pautas estratégicas definidas para orientar nuestros procesos institucionales, organizacionales y populares en la Venezuela de hoy. Vivimos, sin duda, momentos intensamente difíciles, de ejercicio del poder de unos países sobre otros, en ausencia de mecanismos de control del ordenamiento jurídico internacional. Las guerras cada vez tienen un mayor escalamiento, amenazando con alcanzar dimensiones planetarias.

Es así como, confiando en nuestros gobernantes, requerimos poner la máxima atención a sus mensajes, y a las implicaciones profundas que conllevan. Ello ha de propiciar las orientaciones necesarias para nuestras acciones, en todos los escenarios organizacionales y populares donde nos movemos, fortaleciéndonos cada vez más para el ejercicio creciente de nuestra soberanía plena.

En este sentido, atendemos el discurso a la nación, de nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, el día 08 de abril de 2026. Allí podemos encontrar un mapa de ruta para el momento político actual en nuestro país.

  1. Convocar a todo el país, independientemente de posiciones políticas, gremialistas, grupos de interés. Nuestra presidenta nos llama a abrir las posibilidades de participación a “toda Venezuela sin exclusión alguna, para que tengamos claro el panorama de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos”. Es una convocatoria a la inclusión total, al derribo de barreras que nos fragmentan como nación, asunto, como sabemos, nada sencillo, pero necesario para reencontrarnos y andar juntos.

  2. Comprender amplia y profundamente que la situación del país ha sido causada, en gran medida, por una década de bloqueo económico “que produjo 7 años de pérdida de valor del producto interno bruto”, con sus repercusiones en el poder adquisitivo de la población, en inflación, en desabastecimiento, hechos que afectaron tanto al sector público como al privado. Y, sumado a la campaña mediática y por redes, también incidió en las migraciones a otras latitudes. Es importante que, atendiendo a la situación planteada, debatamos sobre el origen de este bloqueo, y de las medidas coercitivas, hechos asociados con presiones políticas y económicas de unos países sobre otros, en detrimento de la legislación y los acuerdos internacionales.

  3. Destacó que, a partir del 2018, nos “reencaminamos con el programa de recuperación económica que presentó el presidente Nicolás Maduro al país, que nos ha permitido un crecimiento durante 20 trimestres consecutivos”, superando incluso los índices de diversas naciones en el mundo. También hemos ido derrotando la hiperinflación “que golpeó muy duramente a los trabajadores y a las trabajadoras de nuestra patria”, logrando una recuperación progresiva del salario de las y los trabajadores a través de subsidios directos a los servicios y los bonos del sistema patria. Ello nos reta a comprender y apreciar el alcance de las estrategias del gobierno nacional, con efectos positivos en la nación, hecho al que de seguro no hemos brindado la suficiente información y la pertinente reflexión.

  4. También pidió, nuestra presidenta encargada, en un ejercicio de autocrítica, “que corrijamos errores propios del pasado”, reconocerlos, corregirlos y no volver a repetirlos. Es necesario vestirnos de futuro, gestionar una Venezuela “libre de bloqueos, libre de sanciones”, aprendiendo de los errores, pero también reconocimiento y afianzando los logros. Pues, nuestro objetivo inmediato, mediano y a largo plazo es “recuperar sostenida y paulatinamente el ingreso de los trabajadores, mediante un crecimiento productivo”. Ambos aspectos, es importante recordarlos, van de la mano. Requerimos fortalecer la producción, la distribución, atendiendo al plan de la nación en marcha, a sabiendas de que esto “no se logra de la noche a la mañana, ni de la mañana a la noche ni de un día a otro, pero tenemos que empezar”. La recuperación sostenida, pero esto hay que hacerlo con prudencia, con conciencia, con paciencia, pero con “un profundo espíritu de optimismo sobre lo que le depara el futuro a Venezuela”.

  5. Y en la línea de enfatizar estrategias de carácter humanístico y de espíritu de justicia social que nos legara Hugo Chávez, declaró un eventual y responsable aumento de salario a partir de mayo próximo. Para ello, hemos de recorrer un camino para proteger a nuestras y nuestros trabajadores, así como a los jubilados; y es un camino que hay que recorrer desde la unidad de toda la población. Al efecto, instaló la comisión para el diálogo laboral que abarca “la constituyente laboral en curso y de seguridad social con participación del Estado venezolano, con participación del sector privado y con participación de los trabajadores, las trabajadoras”, y para ello pide “la máxima colaboración, que sea una Venezuela que converse, que estos sectores se sienten a conversar, a dialogar y que de allí salga un consenso sobre cuál es el modelo que necesitamos para garantizar el futuro de los venezolanos y de las venezolanas”.

  6. De igual manera, pidió una nueva institucionalidad del Estado, “un estado ágil, un estado digital, transparente, eficiente, profesional”, un nuevo modelo tributario para Venezuela. Del mismo modo, convoca a todos los sectores sociales del país a dejar de lado las diferencias y sumarnos a una gran peregrinación para luchar en conjunto para elevar nuestras voces como una sola voz “para que cese el bloqueo y cesen las sanciones a nuestro país”. Aquí, acuñó las palabras de Simón Bolívar en Angostura:

Volando por entre las próximas edades,
mi imaginación se fija en los siglos futuros y observando desde allá con
admiración y pasmo la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta
vasta región, me siento arrebatado y me parece que ya la veo en el corazón del
universo, extendiéndose sobre sus dilatadas costas entre esos océanos que la
naturaleza había separado y que
nuestra patria reúne con prolongados y anchurosos canales.
Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana. Ya la veo
enviando a todos los recintos de la tierra los tesoros que abrigan sus montañas de plata y de oro. Ya la veo
distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres dolientes del
Antiguo Universo. Ya la veo
comunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuán superior es la
suma de las luces a la suma de las
riquezas que le ha prodigado la naturaleza.

En síntesis, nuestra presidenta encargada Delcy Rodríguez marca la ruta que hemos de seguir para avanzar hacia nuestra soberanía, nuestro bienestar, la suprema felicidad social. Se trata de forjar la unidad de todas y todos, de los diversos sectores sociales de nuestra patria, de la mano con una nueva institucionalidad, es decir, un estado ágil, transparente, altamente eficiente. En este cauce, hemos de sustentar todas nuestras iniciativas para lograr una nación productiva, económicamente fuerte, que garantice la satisfacción de las necesidades de la población. Ello, avanzando hacia la solicitud de un levantamiento de todas las medidas coercitivas que limitan la vida social, económica y política del país.

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Efectos de las guerras imperiales en la moral de los pueblos

Las guerras imperiales moldean la moral, imponen valores del poder dominante y transforman la conciencia colectiva mediante control cultural y simbólico.

Uno de los efectos más profundos de las guerras imperiales es la producción de una subjetividad alienada que asume como propias las categorías del opresor. Esta alienación no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de un complejo entramado de dispositivos mediáticos, educativos y culturales que operan de manera articulada para reconfigurar el sentido común.

La moral de los pueblos colonizados deja de basarse en sus propias tradiciones y experiencias históricas, y pasa a estructurarse en torno a modelos exógenos que se presentan como universales. Este proceso implica una des-historización de la conciencia, en la medida en que se borran o distorsionan las memorias de resistencia, y se reemplazan por relatos que glorifican la dominación o la presentan como inevitable.

Todo el impacto de las guerras imperiales sobre la moral de los pueblos sometidos a procesos de colonización cultural, constituye uno de los fenómenos más complejos y persistentes de la historia moderna y contemporánea, en tanto no se limita a la devastación material ni a la reconfiguración geopolítica, sino que penetra en las estructuras profundas de la subjetividad, reorganizando los sistemas de valores, las percepciones de lo justo y lo posible, y los horizontes mismos de la acción colectiva.

En este sentido, la guerra imperial no es únicamente un dispositivo de dominación territorial o económica, sino un mecanismo de producción semiótica que modela conciencias, desarticula identidades y reconfigura la moral social en función de los intereses de la clase dominante global.

Sus guerras imperiales operan, en primer término, como pedagogías violentas de la subordinación. Su función no se agota en la imposición de una derrota militar, sino que se prolonga en la instauración de un régimen simbólico donde la violencia del dominador se naturaliza como inevitable, racional o incluso civilizatoria.

Este proceso implica la producción sistemática de narrativas que justifican la agresión bajo categorías como progreso, seguridad o defensa de valores universales, ocultando la lógica de acumulación que subyace a tales conflictos. La moral de los pueblos sometidos se ve así tensionada entre la experiencia directa de la violencia y la internalización de los discursos que la legitiman, generando una fractura entre la vivencia concreta y la interpretación ideológica de esa vivencia.

En el marco de las disputas entre clases sociales, estas guerras deben entenderse como extensiones de la dominación capitalista a escala global. La expansión imperial no responde a una mera voluntad de poder abstracta, sino a la necesidad estructural de reproducir las condiciones de acumulación en contextos de crisis o saturación de mercados.

En este proceso, los pueblos colonizados culturalmente son convertidos en objetos de intervención, despojados de su capacidad de autodeterminación y reconfigurados como sujetos dependientes de las lógicas del capital transnacional.

La moral colectiva, en este contexto, se ve atravesada por un doble movimiento, por un lado, la desmoralización producida por la derrota, la destrucción y la humillación; por otro, la moralización impuesta desde el exterior, que redefine los criterios de legitimidad en función de los intereses del dominador.

Su guerra imperial actúa, en este sentido, como un laboratorio de ingeniería moral. A través de la violencia directa y de la producción simbólica, se ensayan formas de control que luego se institucionalizan en tiempos de paz relativa. La normalización de la violencia, la banalización del sufrimiento ajeno y la fragmentación de la solidaridad son algunos de los efectos más visibles de este proceso.

La moral colectiva se ve así erosionada en sus fundamentos, perdiendo su capacidad de articular proyectos emancipatorios y de sostener prácticas de resistencia coherentes.

Sin embargo, esta dinámica no es unívoca ni lineal. La imposición de una moral imperial encuentra resistencias que se expresan en múltiples niveles, desde la insurgencia armada hasta las prácticas culturales cotidianas que desafían la hegemonía simbólica. La lucha de clases se manifiesta aquí no sólo en el terreno económico o político, sino también en el ámbito de la producción de sentido.

Los pueblos colonizados no son meros receptores pasivos de la ideología dominante, sino sujetos activos que reinterpretan, resignifican y, en muchos casos, subvierten los discursos que se les imponen.

En este marco, la conciencia de clase adquiere un papel central como herramienta de descolonización moral. La capacidad de identificar las raíces estructurales de la dominación, de reconocer la articulación entre guerra, capital y cultura, y de construir alternativas colectivas basadas en la solidaridad y la justicia, constituye un elemento clave para contrarrestar los efectos de la colonización cultural.

La moral emancipadora no puede surgir de una simple negación de la moral imperial, sino que requiere la elaboración de nuevos marcos éticos que integren la experiencia histórica de los pueblos y las demandas de transformación social.

Su guerra imperial, al desarticular las formas tradicionales de organización social, genera también condiciones para la emergencia de nuevas configuraciones de la moral colectiva.

En contextos de crisis, las comunidades se ven obligadas a redefinir sus valores y prioridades, lo que puede dar lugar tanto a procesos de fragmentación como a formas renovadas de solidaridad. La dirección que tomen estos procesos depende en gran medida de la capacidad de las fuerzas sociales para articular proyectos políticos que canalicen el descontento hacia la transformación estructural, en lugar de permitir su cooptación por discursos reaccionarios o individualistas.

Desde una perspectiva crítico semiótica, es necesario analizar las guerras imperiales no sólo como eventos históricos, sino como procesos continuos que se reconfiguran en función de las transformaciones del sistema capitalista. La colonización cultural no se limita a los contextos de ocupación militar, sino que se extiende a través de mecanismos más sutiles como la industria cultural, los medios de comunicación y las plataformas digitales, que reproducen y amplifican las lógicas de dominación.

En este sentido, la moral de los pueblos colonizados se encuentra permanentemente en disputa, atravesada por tensiones entre la reproducción de la hegemonía y la posibilidad de su superación.

Nuestra crítica a las guerras imperiales debe, por tanto, ir más allá de la denuncia de sus efectos inmediatos y abordar las condiciones estructurales que las hacen posibles.

Esto implica cuestionar no sólo las políticas específicas de los Estados hegemónicos, sino también las formas de organización económica y social que sustentan la expansión imperial. La lucha por una moral emancipadora está indisolublemente ligada a la lucha por la transformación de estas estructuras, en la medida en que la ética no puede separarse de las condiciones materiales que la hacen posible.

Porque el impacto de las guerras imperiales sobre la moral de los pueblos colonizados revela la profundidad de la articulación entre poder, cultura y subjetividad.

La dominación no se ejerce únicamente a través de la fuerza, sino también mediante la producción de sentidos que configuran lo que los sujetos consideran legítimo, deseable o inevitable. Frente a esta realidad, la construcción de una moral alternativa requiere no sólo resistencia, sino también creatividad y rigor crítico, capaces de desarticular las narrativas dominantes y de abrir espacios para la imaginación de otros mundos posibles.

La tarea no es menor, se trata de reconstruir la dignidad colectiva en un contexto donde esta ha sido sistemáticamente erosionada, y de afirmar la capacidad de los pueblos para definir sus propios destinos en contra de las imposiciones de un orden que, bajo la apariencia de universalidad, encubre las formas más sofisticadas de explotación y subordinación.

Sus guerras imperiales no sólo destruyen territorios y economías, instauran un régimen de violencia material y simbólica que reconfigura la moral de los pueblos sometidos, imponiendo como “natural” la dominación y como “inevitable” la subordinación.

En ese proceso, la conciencia de clase es sistemáticamente atacada mediante dispositivos culturales que fragmentan la memoria histórica, disuelven la solidaridad y convierten la explotación en norma, de modo que la verdadera magnitud del crimen imperial no radica únicamente en la devastación visible, sino en la colonización profunda de los criterios con que los oprimidos interpretan su propia realidad, y por ello toda ética emancipadora exige desenmascarar esa operación, restituir la historicidad de la lucha de clases y reconstruir una moral colectiva capaz de nombrar la dominación, negarla radicalmente y organizar su superación.

Fuente: ALMAPLUSTV

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Jaque mate a la soberanía y al Estado Nación

Por Profesora Isabel Rivero D’ Armas

Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)

Abril, 2026

Es bien sabido que el asedio a Venezuela comenzó al poco tiempo de que Hugo Rafael Chávez Frías llegara a la presidencia de la República. Esa arremetida desde la extrema derecha con su acostumbrado guion orientado a crear las condiciones de un golpe de Estado o de una intervención militar (eufemismo de invasión), asumió diversas caras que iban mutando, pero con un mismo objetivo: justificar la injerencia extranjera bajo la premisa de violación de derechos humanos y sus mutaciones, lo cual los llevó a adoptar diversas calificaciones, entre ellas, Estado represivo, Estado fallido, crisis humanitaria, persecución, narcotráfico por cartel ficticio, entre otras.

Haciendo un recuento, el 11 abril de 2002 la cúpula empresarial, desde Fedecámaras, asumió la desestabilización política y los medios de entonces la acompañaron en una especie de autoría intelectual respaldando e incitando a una marcha cuyo destino fue desviado para orquestar una masacre y con esta responsabilizar al gobierno en materia de represión y violación de derechos humanos. Ya lo anunciaba el medio fascista con su gran titular central “La batalla final será en Miraflores”. Era una muerte anunciada. Ahí empezaría el expediente de los falsos positivos.

En ese escenario, el dictadorcillo por 24 horas, Carmona Estanga, presidente de Fedecámaras, le exigió la renuncia al presidente Chávez mientras lo acusaba de “no haber sido capaz de cultivar el diálogo en diferentes sectores del país”. Esa renuncia la demandaba en nombre de la sociedad democrática, también llamada sociedad civil, un sector objeto de manipulación por la inducción del modelo que la burguesía y/u oligarquía hace de sí misma, en que inocula a las masas la posibilidad de ascenso para posicionar una supuesta movilidad social. Esto llevó este sector a creer que les tocaban sus intereses cuando ocurría lo contrario. Mientras tanto se secuestró al mandatario y al golpe de Estado se le llamó vacío de poder, pero no contaban con su restitución. No obstante, después, vino otra arremetida, el paro petrolero, que tampoco logró su objetivo primario: un cambio de gobierno, derrocar al adversario político por la fuerza violentando la soberanía, un obstáculo para avalar la injerencia extranjera.

En 2008, ese fascismo mutó a una de sus formas, la del Estado fallido, que buscaba el aislamiento del gobierno del mandatario Hugo Chávez. Se le acusaba de expropiaciones, discriminación y persecución política, pero lo cierto era que no le perdonaron el aumento del barril del petróleo a 100 dólares antes regalado a siete dólares. La abundancia permitió el impulso de programas sociales, uno de los salarios más altos de la región, que la vivienda, junto la educación y la salud, constituyera un derecho, acción tremendamente imperdonable para la derecha extremista, así como la derogación de medidas bancarias como las cuotas balón o los créditos indexados, los intereses elevados de las tarjetas de créditos, las altas tarifas de los servicios, en pocas palabras, desmontar el Estado liberal que empezaba a mutar a su degeneración mayor, la del capitalismo global.

En el 2017, arremeten con la condición de crisis humanitaria, de la mano con la crisis de salud. La crisis humanitaria ha sido un recurso utilizado para justificar intervenciones militares en Irak, Libia y Siria. En Latinoamérica, con ella, se justificó la invasión a Haití en 2010, y en Venezuela representó un intento frustrado en 1999 cuando el deslave de Vargas.

El objetivo de la crisis humanitaria, recurso retomado en 2019 porque el guion se repite con algunas mutaciones, es exactamente el mismo: crear las condiciones que justificaran una invasión en territorio venezolano: insistían en que venezolanos pasaban hambre; no tenían medicamentos ni insumos médicos en hospitales, pero saboteaban con la escasez inducida, el bloqueo, en fin, con el asedio en uno de sus momentos más álgidos.

Ahora, en el contexto de la Ley de Amnistía, de la reconciliación y diálogo nacional liderado por la presidenta (E) Delcy Rodríguez, con un saldo importante de amnistiados, siguen asechando, acusando nuevamente de represión mientras llaman a desmontar el Estado nación con la derogación de leyes que garantizan la seguridad de la nación, la cuales se dieron en un contexto de persecución al chavismo, de asedio económico y bloqueo de insumos médicos, e incluso en pandemia, así como de intentos de golpe de Estado y llamados a invasión por parte de una derecha extremista servil, parásita y apátrida.

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Propuestas transformadoras reales en la universidad venezolana. A propósito del PNF en comunicación

Profesor: Julio Valdez. Equipo Académico de LAUICOM

Queremos colocar algunas reflexiones sobre la universidad venezolana, a partir de un suceso feliz. Nos referimos al inicio de actividades previas al desarrollo del Programa Nacional de Formación en Comunicación (PNFC), por parte de nuestra Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM). Las y los aspirantes a cursar estudios de licenciatura en Comunicación transitan un proceso de preparación y actualización que propiciará un soporte de aprendizaje para luego asumir plenamente el PNFC, una vez que nos sea aprobada su gestión por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria. Este programa constituye, sin duda, una propuesta educativa integral y profundamente innovadora, orientada a responder desde el Sur-Sur, a los desafíos comunicacionales más urgentes del contexto nacional e internacional actual

¿Y por qué hablamos de una reflexión general a partir de este grato evento? Porque consideramos que el presente PNFC emerge en un proceso que puede constituir referencias significativas al quehacer de la universidad venezolana del presente. Veamos:

1- El PNFC surge del diálogo, articulación e integración de diversas instituciones de educación universitaria: La Universidad Politécnica Territorial de los Altos Mirandinos Cecilio Acosta (UPTAMCA), la Universidad Nacional de las Comunas (UNACOM) y la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM). Un equipo de docentes de estas tres instituciones, incluyendo autoridades, debatieron durante meses, partiendo de sus propias realidades y estudios de la sociedad, logrando una visión común, integradora, que se incorporó al diseño del programa. Por vía del ejemplo, se logró un diálogo fructífero entre universidades, una reflexión de alto nivel, y un producto académico de alta relevancia que tendrá un inevitable impacto positivo en el país.

2- En la concepción y diseño del PNFC, hubo acuerdos interinstitucionales en orientarlo con una visión de futuro, concibiendo la comunicación como un asunto de interés público en general. Es decir, el programa no se refiere únicamente a la formación de profesionales en comunicación social (periodistas), sino que se dirige a cualquier ciudadana o ciudadano (carácter inclusivo) que pretenda asumir un rol de comunicadora o comunicador en lo político, digital, popular o de gestión de medios y plataformas. Ello sustentado en una concepción plasmada en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, bolivariana, humanista, dialógica, participativa, nuestramericana, emancipadora y crítica. Esta visión encarna una concepción de la universidad como espacio de encuentro vivencial, de reflexión colectiva, creador, de la mano con las causas y las organizaciones públicas y populares.

3- Las universidades autoconvocadas acuerdan que el programa, así como la estrategia de implementación, han de favorecer la formación integral (ética, teórica, práctica) de las y los participantes. De este modo, las y los estudiantes que decidan asumirlo tendrán la oportunidad de fortalecer su compromiso social y su liderazgo, propiciando y sustentando la transformación favorable de los modos de vida de seres humanos concretos, la dignidad, el respeto, la democracia participativa, elementos que han de propiciar el máximo aprovechamiento posible de las capacidades de nuestros estudiantes, destacando su papel protagónico en el presente proceso.

4- Por otra parte, la concepción y desarrollo del PNFC asume la transformación curricular como una propuesta factible, en pleno desarrollo. Ello ocurre en varias dimensiones simultáneas: a) Integración teoría-práctica, hecho que ocurre desde el principio de los estudios, vinculando siempre las reflexiones teóricas al desarrollo práctico de proyectos socio-integradores pertinentes para comunidades y organizaciones; b) El ejercicio de sustentar una triada entre la calidad académica, la pertinencia social y la innovación permanente; c) Incorporación, en el recorrido curricular, de certificaciones intermedias (técnico superior especialista, licenciatura en educación, entre otras), que aporta a las/los estudiantes un aval para el ejercicio laboral; d) Sinergia de todos los componentes curriculares (unidades curriculares, pasantías, proyectos socio-integradores, servicio comunitario, trabajos de grado) con acciones directas en contextos sociales específicos, desde una intencionalidad transformadora; e) Uso de la Acreditación del Aprendizaje por Experiencia, que consiste en un proceso académico sistemático y riguroso para reconocer y certificar aprendizajes previos de las/los participantes, hecho que propicia un avance parcial en sus estudios de licenciatura. Esto constituye, sin duda, la corporización de una propuesta curricular que, cumpliendo con toda la normativa existente, aporta elementos innovadores y transformadores a la concepción y gestión curricular en la universidad venezolana, asunto de la mayor relevancia en la educación actual.

Finalmente, queremos invitar a las universidades venezolanas a proseguir este debate, desde visiones y propuestas específicas. La creación y puesta en práctica del Programa Nacional de Formación en Comunicación implica aportes significativos a la transformación universitaria venezolana, entre otros aspectos, en la integración interuniversitaria saludable, en el redimensionar institucional de los procesos académicos hacia el máximo aprovechamiento académico y el más significativo impacto social, en la promoción organizada y sistemática de la participación protagónica estudiantil y en la concepción-desarrollo de propuestas curriculares innovadoras, de calidad y con alta pertinencia social.