Prensa LAUICOM- Este jueves, la rectora Tania Díaz, en compañía de los historiadores Alí Rojas Olaya y José Gregorio Linares realizaron un «contrapunteo» entre el panamericanismo frente a la unidad suramericana que Bolívar diseñó hace dos siglos, en el marco del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá.
El profesor José Gregorio Linares explicó que existen dos visiones contrapuestas sobre el congreso de 1826: una de tutelaje y otra de liberación. Mientras Washington impulsaba el panamericanismo, Bolívar aspiraba a consolidar un coloso de poder para lograr el equilibrio del universo. El Libertador rechazó la presencia estadounidense por considerarla una amenaza racista contra nuestros pueblos.
Alí Rojas Olaya resaltó que el istmo de Panamá pertenecía a la República de Colombia, nacida políticamente tras la victoria de Carabobo. Advirtió sobre los riesgos de la desinformación digital, instando a estudiar documentos originales para defender la soberanía cognitiva nacional. Se concluyó que mecanismos como la CELAC y el ALBA son herederos del proyecto que Santander traicionó.
El debate integró reflexiones de la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez sobre la histórica contradicción política entre Venezuela y el imperio norteamericano.
Los expertos afirmaron que el pueblo venezolano no se rinde, sino que se repliega para acumular fuerzas ante las agresiones externas.
Finalmente, invitaron al coloquio «La Patria es América» para conmemorar este bicentenario y forjar la independencia definitiva.
Prensa LAUICOM- El viceministro para África, Yuri Pimentel fue entrevistado por el vicerrector de Tecnología y Plataformas Digitales de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), Rafael Rosales Benítez en el programa «Por ahora y para siempre» para analizar la cooperación entre Venezuela y África. Este encuentro, buscó fortalecer la visión pluripolar y el legado del comandante Hugo Chávez.
Esta edición destacó la importancia estratégica de las relaciones diplomáticas y culturales con las 55 naciones que integran el continente africano. Durante la transmisión, Pimentel subrayó que la Revolución Bolivariana ha logrado establecer vínculos con todos los países de la «Madre África», superando los esquemas coloniales de extracción. Actualmente, Venezuela mantiene 21 embajadas activas que promueven el intercambio en áreas como minería, agricultura y formación universitaria para jóvenes de ambas regiones.
Rosales resaltó el papel de LAUICOM en la descolonización del pensamiento y la creación de una comunicación para la liberación de los pueblos.
En el programa, se recordó el éxito del 8° Festival con los Pueblos de África, el cual celebró la herencia afrodescendiente presente en la identidad nacional. Pimentel señaló que más del 50% de los venezolanos posee raíces africanas, factor que une indisolublemente a las dos regiones.
Finalmente, se abordó la necesidad de preservar la paz y la estabilidad económica como pilares fundamentales para vencer el impacto de las sanciones internacionales actuales. Pimentel,proyectó a África como un polo de desarrollo esencial, con más de mil millones de habitantes y un potencial inmenso para el comercio sur-sur.
Prensa LAUICOM- Los profesores e historiadores Alí Rojas Olaya y José Gregorio Linares, respectivamente, analizaron la geopolítica con el inicio del Mundial 2026. Denunciaron el blanqueamiento deportivo para concientizar sobre la necesaria soberanía cultural y resistencia popular. La emisión reveló cómo eventos masivos encubren crímenes imperiales y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
Dursnte la emisión, se cuestionó la doble moral de la FIFA al sancionar a Rusia mientras permite la participación de naciones agresoras.
Asimismo, enfatizaron que el fútbol no debe funcionar como el circo romano diseñado para adormecer el pensamiento crítico social.
Mediante una conexión con Argentina, los ponentes reivindicaron el Sur Cultural y la memoria de luchadores sociales latinoamericanos. Figuras como Víctor Jara y Violeta Parra fueron citadas como ejemplos de arte comprometido con la liberación regional importante.
Finalmente, se instó a mantener la solidaridad con causas de Palestina e Irán. Bajo el lema de Bolívar contra Monroe, la radio universitaria reafirma su papel firme como tribuna para la difusión de la verdad histórica en nuestra lucha americana.
Prensa LAUICOM – Este jueves, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) ejecutó el cuarto módulo de la Cátedra Internacional Seán MacBride, titulado “Ejes metodológicos para una nueva comisión internacional para estudiar los problemas de la comunicación”. El Dr. Fernando Buen Abad lideró este encuentro virtual con el fin de actualizar los desafíos del Informe MacBride y promover la democratización de la palabra frente a los monopolios mediáticos, destacando que la comunicación no es una mercancía, sino un derecho humano fundamental.
Buen Abad enfatizó que la verdadera calidad de la palabra no reside en retóricas académicas, sino en una expresión sensible y compañera que entienda la historia del otro, bajo esta premisa humanista, sostuvo que una sola palabra basta para sanar o incendiar la cabeza» con reflexiones que transforman permanentemente nuestra mirada del mundo. La comunicación debe recuperar su capacidad curativa mediante el vínculo interpersonal y la fraternidad.
Advirtió que no encontrar la palabra precisa para denunciar las injusticias equivale a sucumbir mudos ante la realidad. Instó a los comunicadores a no ser víctimas de la guerra psicológica impuesta por modelos hegemónicos y a recuperar el sentido ético de la información. La comunicación real requiere ser interpelada y dialogada, trascendiendo la simple descarga de datos o mandamientos digitales que a menudo impone la virtualidad.
Finalmente, se resaltó la importancia de la consigna «más territorio y menos escritorio», promoviendo el contacto directo de calle a calle para vencer el aislamiento burocrático. Buen Abad defendió la «radio bemba» y el mirarse a los ojos como una base ética inquebrantable para la movilización social. LAUICOM reafirma así su compromiso de formar gestores de una comunicación insurgente que una la teoría con la praxis transformadora.
Prensa LAUICOM- En Radio LAUICOM se transmitió en vivo el programa «Bolívar vs Monroe», donde los historiadores Alí Rojas y José Linares denunciaron la manipulación mediática histórica. Este espacio busca fomentar comunicación para la liberación ante tácticas de guerra cognitiva que anulan el pensamiento crítico de los ciudadanos.
Durante la emisión se analizó el caso Nayirah de 1990, farsa orquestada por firmas de relaciones públicas para justificar la invasión a Irak. Esta operación emocional convenció al Congreso estadounidense de autorizar el uso de fuerza militar basándose en mentiras ensayadas por potencias extranjeras.
Los ponentes repasaron hitos de desinformación como el hundimiento del acorazado Maine y el incidente falso del Golfo de Tonkín. Estos eventos demuestran cómo las élites fabrican pretextos bélicos para apoderarse de territorios y recursos estratégicos mediante el engaño masivo y sistemático.
También recordaron el bombardeo de Guernica, donde el franquismo culpó inicialmente a los republicanos para sembrar terror psicológico en la población. Frente a esta mentira política, los expertos recalcaron que la formación y el estudio son las únicas herramientas eficaces para defender la soberanía cognitiva.
El debate abordó la Masacre de las Bananeras en Colombia y el modelo paramilitar actual para proteger intereses de las multinacionales, se denunció que el despojo de tierras y los falsos positivos buscan impedir transformaciones sociales a favor de la paz del pueblo colombiano.
Finalmente, la institución instó a estudiantes a cuestionar las narrativas impuestas por algoritmos y grandes corporaciones de comunicación. Bajo la rectoría de Tania Díaz, se prioriza la verdad histórica y la dignidad sobre las estrategias de dominación imperial que actualmente persisten.
Hablar hoy de “excelencia académica” en Comunicación exige desarrollar un instrumental crítico riguroso contra una serie de mistificaciones que han colonizado el campo durante décadas. Entre ellas destaca la reducción de la comunicación a un conjunto de destrezas técnicas destinadas a optimizar flujos informativos, incrementar audiencias, gestionar reputaciones corporativas o perfeccionar mecanismos de persuasión. Tal reducción empobrece el objeto de estudio, mutila su complejidad histórica y lo convierte en un simple apéndice funcional de estructuras económicas y políticas cuya legitimidad permanece fuera de examen. La excelencia académica que nos importa comienza precisamente allí donde la crítica se niega a aceptar semejante clausura epistemológica y asume que toda práctica comunicacional forma parte de procesos sociales más amplios, atravesados por contradicciones materiales, conflictos de intereses, disputas por el sentido y luchas permanentes en torno a la revolución de las conciencias.
Hoy la comunicación, emancipada y emancipadora, constituye una dimensión decisiva de la existencia humana porque ninguna sociedad produce cultura, organiza trabajo, transmite conocimiento, construye memoria ni proyecta horizontes colectivos al margen de sistemas simbólicos compartidos. Cada signo nace en una trama histórica determinada. Cada lenguaje porta huellas de relaciones sociales concretas. Cada narrativa expresa, reproduce o combate determinadas formas de poder. En consecuencia, la excelencia académica no puede medirse por la capacidad de repetir teorías consagradas, acumular métricas bibliométricas o adaptarse dócilmente a las tendencias intelectuales burguesas. Su medida fundamental reside en la potencia crítica con que investiga las condiciones materiales que hacen posible la producción, circulación y apropiación social de significados.
Una formación comunicacional de alto nivel demanda rigor histórico. Ninguna teoría surge por generación espontánea. Todo concepto responde a problemas específicos de una época determinada. La excelencia implica romper el fardo ideológico del capitalismo y reconstruir genealogías intelectuales, identificar intereses en disputa, comprender transformaciones tecnológicas y examinar las estructuras económicas que condicionan la evolución de los sistemas mediáticos. Quien ignora la historia de las luchas sociales corre el riesgo de confundir fenómenos transitorios con leyes universales.
Quien desconoce la historia de las instituciones y monopolios comunicacionales termina naturalizando mecanismos de dominación que poseen orígenes perfectamente identificables. La investigación sobresaliente tampoco ha de limitarse a describir fenómenos visibles. Su tarea consiste en revelar, denunciar y transformar estructuras profundas, conexiones ocultas y dinámicas contradictorias. Allí donde la apariencia ofrece neutralidad, el análisis riguroso descubre intereses. Allí donde el discurso dominante proclama consenso, la observación crítica identifica conflictos y focos revolucionarios. Allí donde la retórica empresarial celebra innovación, la investigación examina concentración económica, monopolización tecnológica y desigualdad en el acceso a los recursos comunicacionales. La excelencia académica exige capacidad para atravesar la superficie de los acontecimientos y penetrar en la lógica que articula sus determinaciones fundamentales y la reorganización de las fuerzas productivas en comunicación emancipadora.
Resulta imposible comprender la comunicación contemporánea sin estudiar la lucha de clases como fuerza histórica constitutiva. Los sistemas simbólicos no flotan sobre la sociedad como entidades autónomas. Participan activamente en la organización de consensos, en la legitimación de jerarquías y en la reproducción de determinadas relaciones sociales. Los grandes aparatos mediáticos, las plataformas digitales, las industrias culturales y los complejos publicitarios intervienen cotidianamente en la formación de imaginarios colectivos. Determinan agendas, jerarquizan acontecimientos, modelan sensibilidades y orientan percepciones.
Frente a ello, la excelencia académica reclama una mirada capaz de identificar quién produce los discursos hegemónicos, qué intereses representan, qué silencios administran y qué formas de conciencia contribuyen a consolidar. La conciencia de clase constituye una categoría indispensable para cualquier comprensión profunda de la comunicación. No se trata de un residuo doctrinario ni de una reliquia conceptual. Representa una herramienta analítica para comprender cómo los sujetos interpretan su posición en el entramado social y cómo construyen horizontes de acción colectiva. Toda comunicación participa, de manera directa o indirecta, en procesos de formación de conciencia. Cada noticia, cada representación audiovisual, cada plataforma digital y cada dispositivo educativo intervienen en la elaboración de percepciones acerca del mundo social.
Una academia comprometida con la excelencia debe estudiar rigurosamente esas mediaciones, evitando tanto el determinismo simplista como las fantasías individualistas que atribuyen toda capacidad transformadora a decisiones puramente subjetivas. La revolución tecnológica contemporánea plantea desafíos inéditos. Las infraestructuras digitales reorganizan escalas temporales, modalidades perceptivas y formas de interacción social. Sin embargo, la fascinación tecnológica constituye uno de los principales obstáculos para el pensamiento crítico. La excelencia académica no consiste en celebrar acríticamente cada innovación técnica. Consiste en examinar quién controla las plataformas, cómo se extraen datos, qué modelos económicos sustentan la circulación informativa y cuáles son las consecuencias culturales de la concentración tecnológica. La técnica jamás aparece aislada de relaciones de poder. Cada arquitectura digital incorpora criterios de selección, exclusión y jerarquización que influyen decisivamente sobre la producción social de conocimiento.
Particular atención merece el papel de los algoritmos. Con frecuencia se los presenta como instrumentos neutrales gobernados exclusivamente por procedimientos matemáticos. Tal representación encubre una realidad mucho más compleja. Los algoritmos son construcciones humanas desarrolladas en contextos institucionales específicos, financiadas por intereses concretos y orientadas hacia finalidades determinadas. Incorporan criterios de clasificación, prioridades económicas y supuestos ideológicos que afectan la visibilidad de contenidos, la distribución de información y la configuración de debates públicos. Una concepción exigente de excelencia académica rechaza toda confianza ingenua en sistemas automatizados incapaces de justificar críticamente sus operaciones. El examen permanente de sus sesgos, limitaciones y efectos sociales constituye una obligación intelectual ineludible.
Y la excelencia requiere además una sólida formación filosófica. La comunicación no puede reducirse a estadísticas, encuestas o análisis de audiencias. Tales herramientas poseen enorme valor cuando se integran en marcos interpretativos consistentes. Sin reflexión epistemológica, la acumulación de datos degenera en empirismo estéril. Sin ontología social, la descripción pierde capacidad explicativa. Sin teoría crítica del conocimiento, la investigación corre el riesgo de reproducir inconscientemente los prejuicios de la época. El pensamiento comunicacional de mayor calidad articula observación empírica, elaboración conceptual y análisis histórico en una síntesis dinámica capaz de iluminar la complejidad de los procesos sociales.
Porque la dimensión humanista ocupa un lugar central en esta perspectiva. La comunicación existe para ampliar capacidades humanas de comprensión, cooperación, creación y emancipación. Toda excelencia académica que ignore la dignidad de las personas termina subordinada a intereses ajenos al desarrollo pleno de la humanidad. El conocimiento adquiere sentido cuando contribuye a disminuir formas de explotación, opresión, alienación y exclusión.
Desde esta óptica, la investigación comunicacional no persigue únicamente explicar el mundo; procura también identificar posibilidades históricas para transformarlo en favor de relaciones más justas, solidarias y democráticas. La producción científica de excelencia demanda igualmente independencia intelectual. Ninguna comunidad académica puede alcanzar altos niveles de desarrollo cuando se somete pasivamente a modas teóricas, financiamientos condicionantes o agendas impuestas por centros de poder económico. La autonomía crítica representa una condición esencial para el avance del conocimiento. Dicha autonomía no equivale a aislamiento. Implica capacidad para dialogar con tradiciones diversas, evaluar argumentos según su consistencia y sostener posiciones fundamentadas aun cuando resulten incómodas para intereses dominantes.
En última instancia, excelencia académica en Comunicación significa cultivar una inteligencia histórica capaz de comprender la totalidad social en movimiento; desarrollar instrumentos analíticos aptos para descifrar la compleja producción de sentido en sociedades atravesadas por desigualdades estructurales; fortalecer la conciencia crítica frente a dispositivos de manipulación ideológica; examinar sin complacencias las nuevas formas de poder concentrado que emergen en el ecosistema digital; promover una cultura científica comprometida con la verdad, la justicia cognitiva y la emancipación humana; contribuir a la formación de sujetos capaces de interpretar críticamente su realidad y participar conscientemente en su transformación.
Allí donde el conformismo intelectual celebra la adaptación, la excelencia busca comprensión profunda. Allí donde la superficialidad exalta la velocidad informativa, la excelencia exige conocimiento riguroso. Allí donde los relatos dominantes intentan naturalizar privilegios históricos, la excelencia académica convierte la crítica en herramienta de esclarecimiento colectivo y en fuerza cultural orientada hacia la construcción consciente de una humanidad más libre, más culta y más dueña de su propio destino histórico.
Al conocer las comunas tuve la noción real de lo que significa conciencia de clase y poder popular
Hace exactamente 5 meses, un sábado, día 3 de enero de 2026, me despertaron temprano en la mañana con una llamada urgente de una querida amiga: “EE. UU. atacó a Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores. Más de 100 personas muertas, la mayoría jóvenes”. Lo que no sabía en aquel momento es que poco tiempo después estaría pisando por primera vez este país que suscita tantas “narrativas”
En el feriado, el 21 de abril, recibí una nueva llamada. Esta vez del coordinador del Movimiento de Amistad y Solidaridad Venezuela y Cuba, Yhonny García Calles, invitándome a formar parte de la II Cohorte Internacional de Comunicación Política de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), en Caracas.
Llegué al país el 10 de mayo, sin tener la mínima noción de todo lo que viviría en aquellos 15 días. Encontré una ciudad en pleno movimiento, llena de bellezas y un pueblo acogedor. Llevaba mucho tiempo esperando ese momento; de hecho, desde la elección del comandante Hugo Chávez Frías en 1999, mi corazón ya vibraba junto al pueblo venezolano. Acompañé de lejos el proceso constituyente que elaboró la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo preámbulo es algo que debería leerse y releerse muchas veces. También sufrí con el golpe de 2002 y festejé el regreso de Chávez en brazos del pueblo.
Mural con el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el salón de Lauicom | Crédito: Katia Marko
Tuve el honor de ver y oír a Hugo Chávez en el asentamiento del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), en Tapes, durante el Foro Social Mundial en 2005. Su liderazgo y carisma eran incuestionables. Lloré cuando lo perdimos por un cáncer, hasta hoy muy sospechoso. Sigo el proceso de formación de las comunas, tarea dejada a Nicolás Maduro por el comandante Chávez. Y mi corazón y plena atención estaban allí el 3 de enero de 2026.
Una comunicación para la liberación
Llegar a Venezuela fue como volver a ver a amigos de hace mucho tiempo. Y, realmente, fue así como me sentí durante estas dos semanas con las más de 100 personas, de 23 países, que participaron en este rico encuentro para estudiar la “artillería del pensamiento”, como decía el libertador Simón Bolívar. Estaba allí toda América Latina representada, además de EE. UU., España, Armenia, Mozambique y Rusia; periodistas, comunicadores, militantes políticos.
Tras más de 30 años actuando en la comunicación popular, llegué a casa. Encontré una universidad creada para formar comunicadores capaces de enfrentar los desafíos de la comunicación contemporánea y de la guerra semiótica. La universidad tiene como objetivo central entrenar especialistas, investigadores y comunicadores para utilizar la semiótica como una herramienta de combate en la “disputa por el sentido”. Busca superar las escuelas tradicionales (funcionalistas y estructuralistas) para desarrollar una semiótica marxista y crítica.
La institución alberga la Cátedra Sean MacBride, que recupera y actualiza el informe MacBride de la Unesco de 1980 (“Un solo mundo, voces múltiples”). Esta cátedra se enfoca en la denuncia de la concentración monopólica de los medios y en la búsqueda de un nuevo orden mundial de la información y la comunicación.
Lauicom también cuenta con un laboratorio de semiótica que funciona como un centro de análisis e intervención. Su papel es desconstruir “signos operadores”; es decir, analiza términos como “narcoterrorismo”, identificándolos no como descripciones de hechos, sino como operaciones estratégicas que crean un “cierre cognitivo” en la opinión pública para aceptar intervenciones militares o bloqueos económicos como si fuesen medidas de seguridad. Además, denuncia la “Ingeniería del Consentimiento”. La institución desenmascara cómo el imperialismo fabrica “metáforas absolutas” (el bien contra el mal) para criminalizar Estados y esconder razones materiales, como el control de recursos energéticos y el petróleo
El proyecto fue diseñado por el doctor en filosofía y actual rector internacional, Fernando Buen Abad, en colaboración directa con Hugo Chávez, para crear una estructura que ofreciera respuestas técnicas y científicas a la manipulación industrializada operada por los grandes monopolios mediáticos. El lugar no podría ser más simbólico: la antigua sede del diario El Nacional, que fue entregada para pagar una indemnización tras un proceso por difamación al ministro Diosdado Cabello, quien cedió la propiedad para la creación de Lauicom por el presidente Nicolás Maduro Moros, el 4 de diciembre de 2019. Hoy el proyecto universitario es liderado por la diputada de la Asamblea Nacional por el PSUV, Tania Díaz, quien asumió la rectoría en marzo de 2022.
‘Abriendo cortinas’
El doctor en filosofía y actual rector internacional, Fernando Buen Abad, diseñó el proyecto de Lauicom junto a Hugo Chávez | Crédito: Divulgación/Lauicom
En sus clases de Semiótica Crítica, inspirado en conceptos de Umberto Eco, Buen Abad defendió que la guerrilla semiótica es una forma de intervención política donde las fuerzas populares utilizan creatividad y ciencia para desorganizar la narrativa hegemónica.
Utilizó la historia del “Mago de Oz” como una metáfora central para explicar la “ciencia de las apariencias” y el funcionamiento de las máquinas de guerra ideológica. Buen Abad mostró la escena final de la película donde se descubre que el “monstruo enorme” que amenazaba a todos era, en realidad, una farsa operada por un “viejito” escondido detrás de una cortina, manejando todo el aparato tecnológico.
En la semiótica crítica, el monstruo representa las apariencias fabricadas, el discurso hegemónico, las noticias falsas (fake news) y los estigmas creados para atemorizar a la población. La cortina es el aparato mediático y los flujos ideológicos que ocultan la realidad material y los intereses de clase. Por último, el mago (el viejito) son los dueños del capital, los laboratorios de guerra psicológica y los “especialistas” asalariados que fabrican esos monstruos para mantener el control social.
El autor sostiene que existen equivalentes de ese ‘mago’ en todas partes, fabricando monstruos que angustian y paralizan a los pueblos para que estos acepten la explotación. La tarea de la semiótica emancipadora es, por lo tanto, desmontar ese ‘teatro’ y mostrar que el poder de esos monstruos reside en la manipulación técnica y simbólica, permitiendo que la realidad vuelva a ser comprendida en su densidad material e histórica.
Para Buen Abad, la semiótica no debe ser un ejercicio de mera clasificación de signos, sino una herramienta para ‘correr la cortina’. Para él, las inversiones ideológicas funcionan como una ‘teología comunicacional’ que posiciona al poder imperial como salvador universal, mientras que cualquier forma de resistencia o soberanía es percibida por la opinión pública como una ‘amenaza diabólica’.
En la visión del filósofo, vivimos una Guerra de Cuarta Generación donde las mentes humanas son los ‘campos de batalla’, y estamos atravesando la mayor migración cognitiva de la historia.
La revolución no será transmitida
En mayo de 2025, Venezuela inauguró en Caracas la Plaza de la Victoria de la Gran Guerra Patria contra el nazifascismo, que rinde homenaje a los 27 millones de soviéticos muertos durante la Segunda Guerra Mundial | Crédito: Katia Marko
Parafraseando el documental, filmado y dirigido por los irlandeses Kim Bartley y Donnacha O’Briain, que reveló al mundo los acontecimientos del golpe contra el gobierno del presidente Hugo Chávez en abril de 2002, puedo afirmar que lo que vi y viví en Caracas va mucho más allá de lo que aparece en los grandes periódicos, televisoras y radios, o en las redes propiedad de las big techs, las llamadas redes sociales. Lo esencial no nos fue invisible y sentimos, de corazón a corazón, el nuevo mundo que está naciendo ahora.
Me traje en la maleta una infinidad de conocimientos. Las más de 120 horas de clases de historia, economía, disputa de sentido, el ‘Mundo Feliz’ de la Inteligencia Artificial, guerra cognitiva, dictadura de las fake news, fascismo tecnológico, análisis crítico del discurso, liderazgo, agitación política… Pero, mucho más que eso, vi a un pueblo unido, construyendo el poder popular. Un pueblo que tiene conciencia de que la mayor arma es el colectivo. Y que necesita estudiar mucho su historia, conocer a sus verdaderos héroes y tener a los medios en manos de la clase trabajadora.
Un pueblo que resiste desde hace más de 20 años bloqueos y ataques. Un pueblo que fue bombardeado y cuyo presidente y la primera combatiente fueron secuestrados, sin acusaciones reales, y que se encuentran bajo el tacón de hierro del imperio. Un pueblo organizado en 5.418 comunas y miles de consejos comunales, liderados en su mayoría por mujeres. En Venezuela, el futuro ancestral, comunal y feminista ya comenzó.
Un pueblo que alimenta en su corazón la mística de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Un pueblo que solo quiere vivir en paz. Y es para eso que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien se quedó con la misión diseñada junto a Maduro, está peregrinando por el país. Como recordó la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, en una visita que realizamos a la Casa del Obrero: ‘La última proclama de nuestro comandante Chávez fue: «Vendrán tiempos difíciles». Pero ante esos tiempos difíciles, «la unidad, la unidad, la unidad de los patriotas»‘. Y aún cuestionó: ‘¿Quién calza los zapatos de Delcy?
Final de la tarde en la comuna del Fuerte Tiuna, cuando fuimos a escuchar los relatos de quienes sufrieron el bombardeo del 3 de enero de 2026 | Crédito: Katia Marko
Finalmente, recuerdo unas lindas y emotivas palabras de despedida del ahora hermano de Cuba, el doctor en filosofía y profesor universitario Carlos Alberto Suárez Arcos. Simón Bolívar tenía dos monturas principales: una yegua negra llamada Tormenta, usada para el trayecto cotidiano por ser fuerte, y un caballo blanco de batalla llamado Palomo
En palabras de Carlos, el pueblo venezolano aprendió a ‘caminar montado sobre una tormenta’, tal como hacía Bolívar en sus viajes diarios. Resistiendo, avanzando y persistiendo incluso en medio de crisis o dificultades severas. Y ‘cabalga sobre una paloma’ (paz) para librar su guerra y alcanzar la victoria
¿Qué espera de nosotros este pueblo que resiste y está en la primera línea de la construcción de la Patria Grande? ¡Coraje! En este momento, nuestro papel, como hermanas y hermanos, es unir nuestras voces por la liberación de Nicolás y Cilia y contra las sanciones y el bloqueo criminal de EE. UU. a Venezuela y Cuba. Las cartas están sobre la mesa, solo no lo ve quien no quiere
¡Venezuela no es una amenaza, es esperanza!
Katia Marko, editora jefa de Brasil de Fato RS, vicepresidenta del Sindicato de Periodistas Profesionales de RS (SindJoRS) y coordinadora general del Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC)
Este es un artículo de opinión y no necesariamente representa la línea editorial de Brasil de Fato
Ao conhecer as comunas tive a real noção do que significa consciência de classe e poder popular
Há exatos 5 meses, num sábado, dia 3 de janeiro de 2026, era acordada cedo da manhã com um chamado urgente de uma querida amiga: “EUA atacou a Venezuela, sequestrou o presidente Nicolás Maduro e a deputada Cília Flores. Mais de 100 pessoas mortas, a maioria jovens”. O que eu não sabia naquele momento é que pouco tempo depois estaria pisando pela primeira vez neste país que suscita tantas “narrativas”.
No feriado, 21 de abril, uma nova ligação. Agora do coordenador do Movimento de Amizade Solidariedade Venezuela e Cuba, Yhonny Garcia Calles, me convidando para fazer parte da II Corte Internacional de Comunicação Política da Universidade Internacional de Comunicação (Lauicom), em Caracas.
Cheguei no país no dia 10 de maio, sem ter a mínima noção de tudo que viveria naqueles 15 dias. Encontrei uma cidade em pleno movimento, cheia de belezas e um povo acolhedor. Esperava por esse momento há bastante tempo, aliás desde a eleição do comandante Hugo Chávez Frías em 1999, meu coração já vibrava junto com o povo venezuelano. Acompanhei de longe o processo constituinte que elaborou a Constituição da República Bolivariana de Venezuela. Aliás, o preâmbulo é algo que deveria ser lido e relido muitas vezes. Também sofri junto com o golpe de 2002 e festejei a volta de Chávez nos braços do povo.
Mural com o preâmbulo da Constituição da República Bolivariana de Venezuela no salão da Lauicom | Crédito: Katia Marko
Tive a honra de ver e ouvir Hugo Chávez no assentamento do Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST), em Tapes, durante o Fórum Social Mundial em 2005. Sua liderança e carisma eram inquestionáveis. Chorei quando o perdemos de um câncer até hoje muito suspeito. Acompanho o processo de formação das comunas, tarefa deixada a Nicolás Maduro pelo comandante Chávez. E meu coração e plena atenção estavam lá no 3 de janeiro de 2026.
Uma comunicação para a libertação
Chegar à Venezuela foi como rever amigos de muito tempo. E, realmente, foi como me senti durante estas duas semanas com as mais de 100 pessoas, de 23 países, que participaram desse rico encontro para estudar a “artilharia do pensamento”, como dizia o libertador Simón Bolívar. Estava lá toda a América Latina representada, além dos EUA, Espanha, Armênia, Moçambique e Rússia. Jornalistas, comunicadores, militantes políticos.
Após mais de 30 anos atuando na comunicação popular, cheguei em casa. Encontrei uma universidade criada para formar comunicadores capazes de enfrentar os desafios da comunicação contemporânea e da guerra semiótica. A universidade tem como objetivo central treinar especialistas, pesquisadores e comunicadores para utilizar a semiótica como uma ferramenta de combate na “disputa pelo sentido”. Ela busca superar as escolas tradicionais (funcionalistas e estruturalistas) para desenvolver uma semiótica marxista e crítica.
A instituição abriga a Cátedra Sean MacBride que recupera e atualiza o relatório MacBride da Unesco de 1980 (“Um só mundo, vozes múltiplas”). Esta cátedra foca na denúncia da concentração monopólica dos meios e na busca por um novo ordenamento mundial da informação e da comunicação.
A Lauicom também abriga um laboratório de semiótica que funciona como um centro de análise e intervenção. Seu papel é desconstruir “signos operadores”, ou seja, analisa termos como “narcoterrorismo”, identificando-os não como descrições de fatos, mas como operações estratégicas que criam um “fechamento cognitivo” na opinião pública para aceitar intervenções militares ou bloqueios econômicos como se fossem medidas de segurança. Além disso, denuncia a “Engenharia do Consentimento”. A instituição desmascara como o imperialismo fabrica “metáforas absolutas” (o bem contra o mal) para criminalizar Estados e esconder razões materiais, como o controle de recursos energéticos e o petróleo.
O projeto foi desenhado pelo doutor em filosofia e atual reitor Internacional, Fernando Buen Abad, em colaboração direta com Hugo Chávez para criar uma estrutura que oferecesse respostas técnicas e científicas à manipulação industrializada operada pelos grandes monopólios midiáticos. E o local não poderia ser mais simbólico: a antiga sede do jornal El Nacional, que a entregou para pagar uma indenização após um processo por difamação ao ministro Diosdado Cabello, que cedeu a propriedade para a criação do Lauicom pelo presidente Nicolás Maduro Moros, em 4 de dezembro de 2019. Hoje o projeto universitário é liderado pela deputada da Assembleia Nacional pelo PSUV, Tania Díaz, que assumiu a reitoria em março de 2022.
‘Abrindo cortinas’
O doutor em filosofia e atual reitor Internacional, Fernando Buen Abad, pensou o projeto da Lauicom junto com Hugo Chávez | Crédito: Divulgação/Lauicom
Em suas aulas de Semiótica Crítica, inspirado em conceitos de Umberto Eco, Buen Abad defendeu que a guerrilha semiótica é uma forma de intervenção política onde as forças populares utilizam criatividade e ciência para desorganizar a narrativa hegemônica.
Ele utilizou a história do “Mágico de Oz” como uma metáfora central para explicar a “ciência das aparências” e o funcionamento das máquinas de guerra ideológica. Buen Abad mostrou a cena final do filme onde, após uma longa jornada cheia de obstáculos, descobre-se que o “monstro enorme” que ameaçava e assustava a todos era, na verdade, uma farsa operada por um “velhinho” escondido atrás de uma cortina, manejando todo o aparato tecnológico.
Na semiótica crítica, omonstro representa as aparências fabricadas, o discurso hegemônico, as notícias falsas (fake news) e os estigmas criados para amedrontar a população. A cortina é o aparato midiático e os fluxos ideológicos que ocultam a realidade material e os interesses de classe. Por fim, o mágico (o velhinho), são os donos do capital, os laboratórios de guerra psicológica e os “especialistas” assalariados que fabricam esses monstros para manter o controle social.
O autor argumenta que existem equivalentes desse “mágico” em todos os lugares, fabricando monstros que angustiam e paralisam os povos para que estes aceitem a exploração. A tarefa da semiótica emancipadora é, portanto, desmontar esse “teatro” e mostrar que o poder desses monstros reside na manipulação técnica e simbólica, permitindo que a realidade volte a ser compreendida em sua espessura material e histórica.
Para Buen Abad, a semiótica não deve ser um exercício de mera classificação de signos, mas sim uma ferramenta para “correr a cortina”. Para ele, as inversões ideológicas funcionam como uma “teologia comunicacional” que posiciona o poder imperial como salvador universal, enquanto qualquer forma de resistência ou soberania é percebida pela opinião pública como uma “ameaça diabólica”.
Na visão do filósofo, vivemos uma Guerra de Quarta Geração onde as mentes humanas são os “campos de batalha”, e estamos passando pela maior migração cognitiva da história.
A revolução não será transmitida
Em maio de 2025, a Venezuela inaugurou em Caracas a Praça da Vitória da Grande Guerra Patriótica contra o nazifascismo, que presta homenagem aos 27 milhões de soviéticos mortos durante a Segunda Guerra Mundial | Crédito: Katia Marko
Parafraseando o documentário, filmado e dirigido pelos irlandeses Kim Bartley e Donnacha O’Briain, que descortinou ao mundo os acontecimentos do golpe contra o governo do presidente Hugo Chávez, em abril de 2002, posso afirmar que o que vi e vivenciei em Caracas vai muito além do que está nos grandes jornais, Tvs e rádios ou nas redes proprietárias das big techs, ditas sociais. O essencial não nos foi invisível, e sentimos, coração a coração, o novo mundo que está se dando agora.
Trouxe na mala uma infinidade de conhecimentos. As mais de 120 horas de aulas de história, economia, disputa de sentido, o “admirável mundo novo” da Inteligência Artificial, guerra cognitiva, ditadura das fake news, fascismo tecnológico, análise crítica do discurso, liderança, agitação política… Mas, muito mais do que isso, vi um povo unido, construindo o poder popular. Um povo que tem consciência que a maior arma é o coletivo. E que precisa muito estudar sua história, conhecer seus verdadeiros heróis e ter os meios nas mãos da classe trabalhadora.
Um povo que resiste há mais de 20 anos de bloqueios e ataques. Um povo que foi bombardeado e teve seu presidente e a primeira combatente sequestrados, sem acusações reais, e estão sob o tacão de ferro do império. Um povo organizado em 5.418 comunas e milhares de Conselhos Comunais, na sua maioria comandadas por mulheres. Na Venezuela, o futuro ancestral, comunal e feminista já começou.
Um povo que alimenta em seu coração a mística de Simon Bolívar, Hugo Chávez e Nicolás Maduro. Um povo que só quer viver em paz. E é para isso que a presidenta encarregada Delcy Rodrigues, que ficou com a missão pensada junto com Maduro, está peregrinando pelo país. Como lembrou a prefeita de Caracas, Carmen Meléndez, em uma visita que fizemos à Casa Del Obrero. “A última proclama do nosso comandante Chávez foi: ‘Virão tempos difíceis’. Mas diante desses tempos difíceis, ‘a unidade, a unidade, a unidade dos patriotas’. E ainda questionou: “quem veste os sapatos de Delcy?”
Final de tarde na comuna do Forte Tiuna, quando fomos ouvir os relatos de quem sofreu o bombardeio de 3 de janeiro de 2026 | Crédito: Katia Marko
Por fim, recordo uma linda e emocionante fala de despedida do agora hermano de Cuba, o doutor em filosofia e professor universitário Carlos Alberto Suárez Arcos. Simón Bolívar possuía duas montarias principais: uma égua negra chamada Tormenta, utilizada para o trajeto cotidiano por ser forte, e um cavalo branco de batalha chamado Palomo.
Nas palavras de Carlos, o povo venezuelano aprendeu a “caminhar montado sobre uma tormenta”, assim como Bolívar fazia em suas viagens diárias. Resistindo, avançando e persistindo mesmo em meio a crises ou dificuldades severas. E “cavalga sobre uma pomba” (paz) para travar sua guerra e alcançar a vitória.
O que esse povo que resiste e está na linha de frente da construção da Pátria Grande espera de nós? Coragem! Nesse momento, nosso papel, enquanto hermanas e hermanos, é unirmos nossas vozes pela libertação de Nicolás e Cília e contra as sanções e o bloqueio criminoso dos EUA à Venezuela e Cuba. As cartas estão na mesa, só não vê quem não quer.
Venezuela não é uma ameaça, é esperança!
* Katia Marko, editora-chefe do Brasil de Fato RS, vice-presidenta do Sindicato dos Jornalistas Profissionais do RS (SindJoRS) e coordenadora-geral do Fórum Nacional pela Democratização da Comunicação (FNDC).
**Este é um artigo de opinião e não necessariamente representa a linha editorial do Brasil de Fato.
En aras de profundizar alianzas estratégicas en diversos ámbitos, se desarrolló este jueves el encuentro entre la Presidenta (E) de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el ministro de Asuntos Exteriores de la República de la India, Subrahmanyam Jaishankar. En el contexto de su agenda oficial en Nueva Delhi, donde se ratificó la voluntad del Gobierno Nacional de expandir los lazos de cooperación bilateral, con especial énfasis en áreas como energía, defensa, tecnología, agricultura y salud, siempre bajo los principios de respeto mutuo y beneficio compartido.
Durante el encuentro, la Presidenta (E) Delcy Rodríguez destacó la importancia de fortalecer el diálogo político y la cooperación entre ambas naciones, así como la necesidad de impulsar proyectos conjuntos que respondan a los intereses de los pueblos. Por su parte, el canciller Jaishankar expresó la disposición de la India a seguir trabajando con Venezuela en la construcción de un orden internacional más multipolar y equitativo, en línea con la visión de soberanía y autodeterminación que guía la política exterior venezolana.
Activista del MST y líder de ALBA MOVEMENTS y la Asamblea Internacional de los Pueblos-AIP
3 de junio de 2026
La situación política actual en Venezuela no puede explicarse únicamente por los acontecimientos posteriores al 3 de enero.
Es necesario contextualizar lo sucedido en las últimas cuatro décadas. En la década de 1990, existía una hegemonía estadounidense total en el continente, que impuso el TLCAN y posteriormente buscó imponer el ALCA, creando así un área bajo el control absoluto del capital estadounidense. Todos los gobiernos, excepto Cuba, apoyaron a los estadounidenses.
Pero los pueblos de algunos países se rebelaron. Y entonces llegó el Caracazo en 1989, luego la rebelión militar y finalmente la victoria electoral de Chávez, quien tomó el poder en el 99, rompió la ola neoliberal, abriendo un nuevo ciclo de gobiernos progresistas, que continuó con Lula, Correa, Evo y Kirchner, y alteró el equilibrio de poder en el continente. Ahora se proponía otra integración en lugar de ALCA, formalmente derrotada en 2005: ALBA.
El imperialismo estadounidense, los gobiernos demócratas y republicanos y la clase dominante de Estados Unidos no perdonaron la audacia de Chávez. Y en estas cuatro décadas impusieron todas las tácticas posibles dentro de la fórmula descrita por el investigador Andrew Korybko, basada en documentos oficiales de las fuerzas armadas estadounidenses, como estrategias de GUERRAS HÍBRIDAS.
Durante todo este largo periodo, intentaron por todos los medios derrotar el proceso bolivariano en Venezuela. Recordemos: el golpe de Estado que apartó a Chávez del gobierno durante dos días, en el que las repercusiones internacionales y la inmediata movilización popular impidieron que los golpistas lo ejecutaran. ¡Incluso el Cardenal de Caracas le administró la extremaunción en la prisión de la Isla La Orchila, donde estuvo cautivo!
La huelga política de los trabajadores petroleros para desmantelar PDVSA. La escasez de combustible y el caos se mitigaron gracias a la ayuda del entonces gobierno de Fernando Henrique Cardoso, de Brasil.
Luego vinieron los disturbios callejeros con violencia extrema, que provocaron terrorismo, incendios en escuelas y hospitales, escasez artificial y decenas de muertos. Muchos presos han sido amnistiados.
La muerte de Chávez, causada por un extraño cáncer que no respondió a la medicación, sigue sin explicación hasta el día de hoy. Casualmente, Lugo, Dilma, Kirchner y Lula también padecieron cáncer durante el mismo periodo.
Rápidamente se reconoció al gobierno títere de Guaidó, al que se transfirieron todos los depósitos de dólares y oro del Estado venezolano, para que esta lumpenburguesía venezolana pudiera enriquecerse.
Provocaron una inflación galopante mediante la manipulación del tipo de cambio desde Miami. Bloquearon todas las cuentas del país en el extranjero. Impidieron las inversiones en petróleo, y la producción cayó por debajo del 30%, con una disminución del PIB de hasta el 90%. Todo esto causó numerosos problemas económicos a toda la población y generó una migración sin precedentes de trabajadores y trabajadoras venezolanos.
Impugnaron la reelección de Maduro, con el apoyo y la ilusión de algunas figuras supuestamente progresistas.
Todo esto, sumado a una campaña mediática constante y permanente que sin duda costó millones de dólares en el uso de redes, computadoras y los llamados influencers pagados por la CIA y sus agencias. Una campaña que continúa hasta el día de hoy.
El golpe final llegó con el segundo gobierno de Trump, que, sediento de petróleo y perdiendo la hegemonía económica frente a Eurasia, reinstauró la Doctrina Monroe y quiso convertir el continente en su patio trasero, imponiendo el control económico, político y militar.
El 3 de enero, tras movilizar a toda su fuerza militar, invadió el país por aire y secuestró al presidente Maduro y a la diputada Cilia Flores. Hubo resistencia, combates y más de 100 muertos. Solo dentro de unos años sabremos cuántos soldados estadounidenses murieron. Lo único que sabemos es que eran en su mayoría soldados latinos del grupo de élite Delta Force, armados con las mejores armas del planeta.
Venezuela, su pueblo y sus fuerzas armadas fueron derrotados. Perdieron vidas y a su presidente.
Pero el imperio no tenía a quién reemplazar, ya que su agente, María Corina Machado, está desmoralizada ante la sociedad venezolana y, con ella, toda la oposición pro-extranjera.
La solución fue entonces mantener al presidente secuestrado y negociar con el gobierno chavista, bajo amenaza o a punta de pistola.
Algunos sectores de la izquierda institucional y quienes solo siguen la política a través de las redes sociales no tardaron en calificar la situación de traición. O de falta de resistencia. Y ahora comienzan a difundir la idea de que existe una división entre los gobiernos de Venezuela y Cuba. Estas tesis son solo parte de las tácticas de Estados Unidos, difundidas por medios influenciados por la CIA para dividir a la izquierda y a la opinión pública.
El pueblo venezolano, en su inmensa mayoría chavista, continúa con su vida, trabajando, produciendo, organizando las comunas. Dolidos, siguen apoyando al gobierno chavista, conscientes de todo lo sucedido.
Nuestro movimiento tiene vínculos históricos con el movimiento campesino venezolano, con las comunas productivas y con el gobierno chavista. Contamos con numerosos proyectos de cooperación en la producción de semillas y alimentos, así como con intercambios para la formación de personal técnico.
Estaremos eternamente agradecidos por las becas de la Escuela Latinoamericana de Medicina, Salvador Allende —ELAM— que permiten a decenas de jóvenes campesinas y campesinos pobres convertirse en médicos y médicas.
El pueblo venezolano sigue siendo víctima de la guerra híbrida del imperio. El gobierno chavista cuenta con el apoyo de su pueblo. Nuestro movimiento siempre se solidarizará con el pueblo chavista.
Esperamos que el equilibrio de poder internacional cambie a favor de la humanidad y la paz. Esperamos que el equilibrio de poder interno en Estados Unidos cambie y que las fuerzas progresistas puedan modificar su política exterior y su vocación beligerante de agresión contra los pueblos. Que la Doctrina Monroe quede enterrada.
Esperamos que el gobierno y el pueblo chavista encuentren las mejores maneras de aumentar la producción de petróleo y otros bienes que necesitan. Que mantengan la soberanía sobre el petróleo, los minerales y su territorio.
Defender a Venezuela y Cuba es una obligación moral y política de las fuerzas progresistas y democráticas de nuestro continente. Y no nos engañemos: si ellos fuesen derrotadas, el imperio aumentará su presión sobre México, Brasil, Colombia y todo el continente, como ya lo hizo; primero, utilizando el fantasma de los comunistas y la URSS; luego, se centraron en los terroristas islámicos, a quienes financiaron; y ahora han creado la marioneta del narcotráfico —como si no fueran el mayor mercado— y también la política en contra de los inmigrantes.
Lucharemos por la liberación del presidente Maduro y la Di Cilia Flores, pues no han cometido ningún delito y Estados Unidos no tiene ni el derecho ni la autoridad moral para condenarlos por nada. Por el contrario, espero que en el futuro el tribunal de La Haya juzgue y condene a los actuales líderes estadounidenses por sus bombardeos y crímenes en Gaza, Irán, Siria, Sudán, el Caribe, Venezuela, Cuba y, dentro de su propio país, por la persecución de los pobres y los migrantes.
La historia de la lucha de clases tiene sus altibajos, avances y retrocesos, pero la humanidad siempre avanzará hacia la construcción de sociedades más justas e igualitarias, con soberanía popular y paz.