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Cátedra Internacional Hugo Chávez: Debate sobre propiedad social y socialismo

Prensa LAUICOM– Este miércoles, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), presentó la Clase Magistral «Propiedad Social, libertad individual y socialismo», bajo la dirección de la Cátedra Internacional Hugo Chávez Comunicador, coordinada por Julio Chirinos.

En el encuentro participaron la vicerrectora de Asuntos Internacionales, Tamara Díaz, el diputado a la Asamblea Nacional, Rodolfo Sanz, así como movimientos estudiantiles y comuneros.

Esta sesión, buscó esclarecer la tesis socialista frente a las campañas de desinformación, explicando mediante el debate académico y la praxis revolucionaria cómo la transferencia de medios de producción a las comunidades garantiza la independencia individual y el bienestar colectivo.

La vicerrectora Tamara Díaz dio la bienvenida a los presentes, destacando la importancia de estos espacios para la descolonización del pensamiento. Por su parte, Julio Chirinos enfatizó que la cátedra es una herramienta permanente para profundizar en las líneas de investigación del pensamiento del Comandante Chávez.

Un punto clave del debate fue la transición del «valor de cambio» hacia el «valor de uso», orientado a satisfacer las necesidades humanas reales en lugar de la acumulación de capital. Se subrayó que en el socialismo, la producción debe planificarse para garantizar derechos fundamentales como la vivienda, la salud y la alimentación.

Finalmente, los ponentes hicieron un llamado a la juventud universitaria a estudiar el legado de Chávez como una doctrina universal necesaria para enfrentar la crisis del sistema capitalista.

La sesión concluyó reafirmando que solo a través del amor y la conciencia del deber social se podrá construir una sociedad plenamente humana y racional.

Pulse aquí:
Clase Magistral con el Comandante Hugo Chávez: «Propiedad social, libertad individual y socialismo»

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​¡Inscripciones abiertas! LAUICOM presentó la Cátedra Seán MacBride

​Prensa LAUICOM- Desde la Galería José Vicente Rangel en la sede de LAUICOM, se realizó la presentación formal de la Cátedra Internacional Seán MacBride, cuyo objetivo primordial es defender la
comunicación y la información como derechos humanos y como derechos sociales que dan
garantía de libertad de expresión.

Beverly Serrano, Directora de Planificación Internacional, informó que esta jornada de formación arranca el próximo 07 de mayo, además reveló los desafíos y el contenido de la Cátedra, que puede ser revisado a través del siguiente enlace: Curso Introductorio Cátedra Seán MacBride – Registro LAUICOM

​Por su parte, la vicerrectora académica, Tibisay León explicó detalladamente los pasos para formalizar la inscripción en este programa que consta de siete encuentros presenciales los días jueves para formar al pueblo comunicador y que construya nuevas formas de expresión social.

El rector internacional de LAUICOM​, Dr. Fernando Buen Abad Domínguez, dirige el programa académico, el cual profundizará en el estudio de los problemas mundiales de la comunicación desde una perspectiva marxista.

Formalice su inscripción aquí: https://forms.gle/TW7LVh7AwLqdpRYi8

​La formación se divide en cinco módulos educativos que incluyen ética de la comunicación y el desarrollo de un laboratorio semiótico especializado. Las autoridades invitan a los interesados a formalizar su registro para participar activamente en esta batalla por las ideas.

​Este ciclo formativo busca fortalecer la alfabetización mediática y asegurar un uso ético de las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial.

La Cátedra Seán MacBride representa un esfuerzo institucional por democratizar la información y defenderla como un derecho humano fundamental.

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¡Victoria histórica! LAUICOM y agencia de noticias Xinhua forjan una alianza inquebrantable para transformar la comunicación de los pueblos

Prensa LAUICOM – La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) se convirtió en el escenario de un intercambio académico de alto nivel con el inicio del taller de formación «Gestión de Comunicación Política en Medios Internacionales», con la agencia de noticias Xinhua.

La jornada busca estrechar los lazos diplomáticos, de cooperación y de intercambios entre Venezuela y China.

La rectora de LAUICOM, Tania Díaz, dio la bienvenida a la delegación china, calificándolos como «gigantes informativos» y destacando la importancia de compartir visiones sobre el nuevo orden comunicacional global.

Por su parte, He Bing, directora de edición de la oficina regional para América Latina de Xinhua, explicó que China está ofreciendo respuestas claras ante la incertidumbre mundial a través de su XV Plan Quinquenal.

Bing subrayó que existen amplias oportunidades para expandir la cooperación con Venezuela en áreas como la infraestructura, las energías renovables, la economía digital y la logística comercial.

En el ámbito ambiental, el ponente Lu Qiqing, tercer secretario de la Embajada China en Venezuela, detalló los avances de la «economía verde».

Resaltó que el uso masivo de bicicletas compartidas y vehículos eléctricos ha logrado reducir las emisiones de carbono en 43 millones de toneladas.

Finalmente, el ponente Ke Da, agregado de la Embajada de China, ofreció una mirada al bienestar social chino. Explicó que, gracias a los subsidios gubernamentales, estudiar en una universidad pública en China cuesta solo $1,200 anuales, una cifra muy inferior a la de países como Estados Unidos con costos de $70,000.

Esto, sumado a políticas de empleo y préstamos sin intereses, permite que una familia promedio ahorre cerca de $500 mensuales, garantizando una clase media en expansión y la eliminación de la pobreza absoluta.

Saberes compartidos y cooperación técnica

Para enriquecer el intercambio, el corresponsal jefe Tian Rui presentó los reportes del Think Tank de Xinhua, donde analizó diversas claves de investigación estratégica que resultan fundamentales para comprender el actual panorama informativo global.

En esta misma línea, la jornada cobró un matiz más visual y vibrante gracias a la intervención de Zhou Mi, fotógrafo de la oficina de la provincia de Jiangxi. Al relatar sus vivencias en grandes eventos, el experto logró inspirar a los asistentes resaltando la poderosa fuerza narrativa de las imágenes capturadas en el lugar de los hechos.

El ámbito digital también tuvo un papel protagonista cuando la coordinadora regional Zhang Tuo lideró el debate sobre el impacto de las redes sociales. Su presentación brindó valiosas estrategias para conectar con las audiencias digitales, con el objetivo de impulsar una comunicación más dinámica, cercana y efectiva para los pueblos.

Como broche de oro, el taller culminó con una emotiva entrega de certificados, rodeados de aplausos y alegría, los participantes celebraron este logro académico y sellaron la jornada con una histórica foto grupal, una imagen que quedará como símbolo de la hermandad y el rotundo éxito de esta alianza.

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​Venezuela conmemora 216 años de la Proclamación de la Independencia

Prensa LAUICOM- El espíritu de la patria se desborda en cada rincón de nuestra geografía nacional para conmemorar el 19 de abril de 1810, en aquella fecha histórica, un grupo de valientes criollos y mantuanos alzaron su voz en Caracas para proclamar la sagrada independencia de Venezuela.

Figuras inmortales como Francisco de Miranda, Andrés Bello y Simón Bolívar lideraron este paso crucial que rompió las cadenas del imperio español, este acto de rebeldía y amor por la tierra propia se convirtió en el cimiento de nuestra soberanía y en un símbolo eterno.

Hoy, las calles se llenan de banderas tricolores y de orgullo de ser venezolanos. Es un día para recordar el valor inquebrantable de quienes sacrificaron todo por entregarnos una nación libre, próspera y con determinación propia.

Esta gesta refuerza nuestro compromiso de preservar los ideales de autodeterminación que nacieron hace más de dos siglos en el cabildo.

Que el fuego sagrado de la libertad siga iluminando el sendero de este pueblo valiente y noble. Miramos hacia adelante con determinación, llevando en el pecho el orgullo de un legado que jamás permitirá que seamos colonia de nadie.

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​19 años de UNASUR: El sueño vivo de la Patria Grande en Suramérica

Prensa LAUICOM- ​Hoy se cumplen 19 años desde que Margarita se convirtió en el faro de la unidad regional. En el 2007, nació la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) para sellar un compromiso de hermandad histórica.

Bajo el sol de Nueva Esparta, comenzó a escribirse un nuevo capítulo de soberanía para nuestros pueblos, el Comandante Hugo Chávez lideró este esfuerzo con la convicción de quien construye el futuro presente.

«UNASUR recoge una identidad, es un nombre identificatorio», resonó en aquel debate cargado de esperanza y visión. Su voz hoy sigue vigente, recordándonos que la integración es el único camino hacia la verdadera independencia.

​Este organismo nació para abrazar la diversidad cultural, económica y social que nos define como nación suramericana. Respetando la realidad de cada país, se alzaron las banderas de la paz, la democracia y los derechos.

Es un espacio donde la conciencia de los pueblos se transforma en acciones concretas para el bienestar común, a casi dos décadas de aquel hito, el Gobierno Bolivariano mantiene intacta su voluntad de unión inquebrantable

La premisa de la Patria Grande, impulsada por Bolívar y Chávez, sigue siendo nuestro motor y guía. Cada paso dado busca fortalecer los lazos de cooperación que garantizan la felicidad de nuestras familias suramericanas; celebramos 19 años de un proyecto que late en el corazón de cada hombre y mujer libre.

La integración no es solo un objetivo político, es la esencia misma de nuestra identidad y destino. ¡Que viva la Unión de Naciones Suramericanas en su compromiso eterno con la libertad de la región!

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¡Juventud venezolana defiende la verdad!

Prensa LAUICOM- El profesor Rafael Rosales dirigió este martes una jornada cargada de fe y patriotismo. Desde los estudios de LAUICOM, el programa «Por ahora y para siempre», vibró con esperanza. La invitada especial, Francheli Toledo, representó la gallardía de la juventud venezolana en formación.

Toledo, de 19 años, es pionera de la primera promoción en comunicación digital universitaria. Tras brillar en el diplomado, hoy asume el reto de defender la verdad de Venezuela, ella encarna el compromiso de una generación que no se rinde ante ningún asedio extranjero.

Durante la entrevista, recordaron con emoción el impacto global de las entrevistas al rapero Tekashi. El artista reconoció al presidente Nicolás Maduro como un «hombre legendario», de dignidad inquebrantable. Este testimonio desde la prisión en Nueva York evangeliza y fortalece el espíritu del pueblo.

Por otra parte, celebramos una Semana Santa victoriosa donde trece millones de personas disfrutaron en paz y alegría. A esto se suma el orgullo de ser campeones mundiales de béisbol, un hito histórico, pues se demostró que nuestra mejor herramienta de combate es la sonrisa y la unidad familiar.

La Universidad Internacional de las Comunicaciones abre sus puertas a un futuro brillante y soberano. Rafael Rosales y Francheli Toledo invitan a la juventud a sumarse a esta batalla ética. Aquí se forjan los comunicadores que llevarán la verdad de nuestra patria al infinito.

¡Venceremos con la fuerza de la educación y la alegría en esta tierra de libertadores! LAUICOM trasciende como estandarte de soberanía comunicacional para los nuevos tiempos de gloria eterna.

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Celebrando el ingenio humano: Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología

La ciencia y la tecnología: motor del ingenio para transformar el mundo

Prensa LAUICOM – Cada 10 de abril, el mundo se detiene un instante para celebrar una fuerza invisible pero imparable: la curiosidad humana, desde 1982, esta fecha no es solo un día en el calendario; es un tributo vivo al legado del Dr. Bernardo Houssay, el primer argentino y latinoamericano en alcanzar las cumbres del Premio Nobel. Su nacimiento marca el inicio de una jornada dedicada a honrar a quienes, como él, decidieron que los límites estaban para ser desafiados.

Hoy celebramos ese brillo en los ojos de miles de mujeres, hombres y jóvenes que dedican sus vidas a la investigación, es un aplauso a la creatividad que nace en laboratorios, pero también en mentes inquietas que no aceptan un «no se puede» por respuesta.

Detrás de cada avance en salud, de cada conexión en telecomunicaciones y de cada revolución en la industria, hay historias de sacrificio, desvelos y una voluntad inquebrantable.

La ciencia no es solo fría lógica; es el acto de amor más grande por la humanidad. Es el médico buscando una cura, el ingeniero conectando pueblos lejanos y el docente sembrando preguntas en sus alumnos.

Gracias a esa inteligencia impulsada por el corazón, nuestra especie ha demostrado que su mayor superpoder no es la fuerza, sino la capacidad de aprender y crear.

En este Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología, recordemos que cada gran descubrimiento comenzó con un pequeño sueño.

Honremos a quienes trabajan hoy para que nuestro mañana sea más brillante, más sano y más humano, porque al final del día, el amor por el conocimiento es la herramienta más poderosa para transformar el mundo.

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Efectos de las guerras imperiales en la moral de los pueblos

Las guerras imperiales moldean la moral, imponen valores del poder dominante y transforman la conciencia colectiva mediante control cultural y simbólico.

Uno de los efectos más profundos de las guerras imperiales es la producción de una subjetividad alienada que asume como propias las categorías del opresor. Esta alienación no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de un complejo entramado de dispositivos mediáticos, educativos y culturales que operan de manera articulada para reconfigurar el sentido común.

La moral de los pueblos colonizados deja de basarse en sus propias tradiciones y experiencias históricas, y pasa a estructurarse en torno a modelos exógenos que se presentan como universales. Este proceso implica una des-historización de la conciencia, en la medida en que se borran o distorsionan las memorias de resistencia, y se reemplazan por relatos que glorifican la dominación o la presentan como inevitable.

Todo el impacto de las guerras imperiales sobre la moral de los pueblos sometidos a procesos de colonización cultural, constituye uno de los fenómenos más complejos y persistentes de la historia moderna y contemporánea, en tanto no se limita a la devastación material ni a la reconfiguración geopolítica, sino que penetra en las estructuras profundas de la subjetividad, reorganizando los sistemas de valores, las percepciones de lo justo y lo posible, y los horizontes mismos de la acción colectiva.

En este sentido, la guerra imperial no es únicamente un dispositivo de dominación territorial o económica, sino un mecanismo de producción semiótica que modela conciencias, desarticula identidades y reconfigura la moral social en función de los intereses de la clase dominante global.

Sus guerras imperiales operan, en primer término, como pedagogías violentas de la subordinación. Su función no se agota en la imposición de una derrota militar, sino que se prolonga en la instauración de un régimen simbólico donde la violencia del dominador se naturaliza como inevitable, racional o incluso civilizatoria.

Este proceso implica la producción sistemática de narrativas que justifican la agresión bajo categorías como progreso, seguridad o defensa de valores universales, ocultando la lógica de acumulación que subyace a tales conflictos. La moral de los pueblos sometidos se ve así tensionada entre la experiencia directa de la violencia y la internalización de los discursos que la legitiman, generando una fractura entre la vivencia concreta y la interpretación ideológica de esa vivencia.

En el marco de las disputas entre clases sociales, estas guerras deben entenderse como extensiones de la dominación capitalista a escala global. La expansión imperial no responde a una mera voluntad de poder abstracta, sino a la necesidad estructural de reproducir las condiciones de acumulación en contextos de crisis o saturación de mercados.

En este proceso, los pueblos colonizados culturalmente son convertidos en objetos de intervención, despojados de su capacidad de autodeterminación y reconfigurados como sujetos dependientes de las lógicas del capital transnacional.

La moral colectiva, en este contexto, se ve atravesada por un doble movimiento, por un lado, la desmoralización producida por la derrota, la destrucción y la humillación; por otro, la moralización impuesta desde el exterior, que redefine los criterios de legitimidad en función de los intereses del dominador.

Su guerra imperial actúa, en este sentido, como un laboratorio de ingeniería moral. A través de la violencia directa y de la producción simbólica, se ensayan formas de control que luego se institucionalizan en tiempos de paz relativa. La normalización de la violencia, la banalización del sufrimiento ajeno y la fragmentación de la solidaridad son algunos de los efectos más visibles de este proceso.

La moral colectiva se ve así erosionada en sus fundamentos, perdiendo su capacidad de articular proyectos emancipatorios y de sostener prácticas de resistencia coherentes.

Sin embargo, esta dinámica no es unívoca ni lineal. La imposición de una moral imperial encuentra resistencias que se expresan en múltiples niveles, desde la insurgencia armada hasta las prácticas culturales cotidianas que desafían la hegemonía simbólica. La lucha de clases se manifiesta aquí no sólo en el terreno económico o político, sino también en el ámbito de la producción de sentido.

Los pueblos colonizados no son meros receptores pasivos de la ideología dominante, sino sujetos activos que reinterpretan, resignifican y, en muchos casos, subvierten los discursos que se les imponen.

En este marco, la conciencia de clase adquiere un papel central como herramienta de descolonización moral. La capacidad de identificar las raíces estructurales de la dominación, de reconocer la articulación entre guerra, capital y cultura, y de construir alternativas colectivas basadas en la solidaridad y la justicia, constituye un elemento clave para contrarrestar los efectos de la colonización cultural.

La moral emancipadora no puede surgir de una simple negación de la moral imperial, sino que requiere la elaboración de nuevos marcos éticos que integren la experiencia histórica de los pueblos y las demandas de transformación social.

Su guerra imperial, al desarticular las formas tradicionales de organización social, genera también condiciones para la emergencia de nuevas configuraciones de la moral colectiva.

En contextos de crisis, las comunidades se ven obligadas a redefinir sus valores y prioridades, lo que puede dar lugar tanto a procesos de fragmentación como a formas renovadas de solidaridad. La dirección que tomen estos procesos depende en gran medida de la capacidad de las fuerzas sociales para articular proyectos políticos que canalicen el descontento hacia la transformación estructural, en lugar de permitir su cooptación por discursos reaccionarios o individualistas.

Desde una perspectiva crítico semiótica, es necesario analizar las guerras imperiales no sólo como eventos históricos, sino como procesos continuos que se reconfiguran en función de las transformaciones del sistema capitalista. La colonización cultural no se limita a los contextos de ocupación militar, sino que se extiende a través de mecanismos más sutiles como la industria cultural, los medios de comunicación y las plataformas digitales, que reproducen y amplifican las lógicas de dominación.

En este sentido, la moral de los pueblos colonizados se encuentra permanentemente en disputa, atravesada por tensiones entre la reproducción de la hegemonía y la posibilidad de su superación.

Nuestra crítica a las guerras imperiales debe, por tanto, ir más allá de la denuncia de sus efectos inmediatos y abordar las condiciones estructurales que las hacen posibles.

Esto implica cuestionar no sólo las políticas específicas de los Estados hegemónicos, sino también las formas de organización económica y social que sustentan la expansión imperial. La lucha por una moral emancipadora está indisolublemente ligada a la lucha por la transformación de estas estructuras, en la medida en que la ética no puede separarse de las condiciones materiales que la hacen posible.

Porque el impacto de las guerras imperiales sobre la moral de los pueblos colonizados revela la profundidad de la articulación entre poder, cultura y subjetividad.

La dominación no se ejerce únicamente a través de la fuerza, sino también mediante la producción de sentidos que configuran lo que los sujetos consideran legítimo, deseable o inevitable. Frente a esta realidad, la construcción de una moral alternativa requiere no sólo resistencia, sino también creatividad y rigor crítico, capaces de desarticular las narrativas dominantes y de abrir espacios para la imaginación de otros mundos posibles.

La tarea no es menor, se trata de reconstruir la dignidad colectiva en un contexto donde esta ha sido sistemáticamente erosionada, y de afirmar la capacidad de los pueblos para definir sus propios destinos en contra de las imposiciones de un orden que, bajo la apariencia de universalidad, encubre las formas más sofisticadas de explotación y subordinación.

Sus guerras imperiales no sólo destruyen territorios y economías, instauran un régimen de violencia material y simbólica que reconfigura la moral de los pueblos sometidos, imponiendo como “natural” la dominación y como “inevitable” la subordinación.

En ese proceso, la conciencia de clase es sistemáticamente atacada mediante dispositivos culturales que fragmentan la memoria histórica, disuelven la solidaridad y convierten la explotación en norma, de modo que la verdadera magnitud del crimen imperial no radica únicamente en la devastación visible, sino en la colonización profunda de los criterios con que los oprimidos interpretan su propia realidad, y por ello toda ética emancipadora exige desenmascarar esa operación, restituir la historicidad de la lucha de clases y reconstruir una moral colectiva capaz de nombrar la dominación, negarla radicalmente y organizar su superación.

Fuente: ALMAPLUSTV

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LAUICOM: Verdad global y una nueva era en la comunicación

Prensa LAUICOM- El programa «Humanamente», sacudió los micrófonos de Radio LAUICOM en una transmisión inolvidable. Fue un encuentro de sentimientos encontrados que transitó desde la indignación profunda hasta la alegría transformadora.

La experta Carolina Escarrá y el profesor Martín Román desataron una tormenta de conciencia al revelar la oscura red de Jeffrey Epstein, denunciaron con firmeza cómo las élites globales utilizan el tráfico humano para someter a los pueblos.

Con voz valiente, Escarrá vinculó a Donald Trump y al Mossad en estos crímenes transnacionales que estremecen al mundo, por su parte, Román alertó sobre la «infoxicación» digital que busca esclavizar y neutralizar el pensamiento crítico de la juventud.

¡Pero la luz venció a la sombra en el segundo bloque del programa!

Entre sonrisas y una emoción contagiosa, Tibisay León y Damelis Viloria anunciaron el glorioso nacimiento del Programa Nacional de Formación en Comunicación.

«¡LAUICOM está de fiesta!», exclamó León al recibir con orgullo a 180 estudiantes llenos de sueños patrios. Esta nueva licenciatura ofrece cuatro menciones vanguardistas para formar a los comunicadores que la nueva época exige.

Ibrahim Infante cerró la emisión con un llamado vibrante a la comunicación para la verdadera y definitiva liberación. ¡En LAUICOM seguimos construyendo patria con conciencia, técnica y un amor infinito por la verdad!

Comunicado

COMUNICADO | LAUICOM repudia detención y deportación de Thiago Ávila

La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) repudia la detención y deportación de Thiago Ávila, coordinador de la Global Sumud Flotilla, por parte de las autoridades argentinas, impidiéndole participar en las actividades programadas en la tierra de San Martín, a favor del pueblo de Gaza.
 
LAUICOM llama a la unidad de las organizaciones sociales y políticas del mundo y especialmente de Nuestramérica en la condena a estas acciones de persecución a los líderes y activistas internacionales que apoyan la causa palestina y el derecho de la humanidad a vivir en paz.
 
Viva la solidaridad con los pueblos oprimidos del mundo y la lucha por las causas justas.
 

¡Venceremos!