La probabilidad de tokenización de la economía global en la era de la IA es del 100% por una razón puramente operativa: el software avanzado no puede funcionar sobre las vías del dinero analógico.
A medida que la IA se despliega a escala global, los «tokens» se están convirtiendo en el estándar universal para medir el coste, la energía y otros bienes y servicios en todo el planeta. Esta transición es tan real que las mayores potencias del mundo ya no debaten si ocurrirá; están legislando sobre cómo cobrarle impuestos.
La inevitable tokenización
La Inteligencia Artificial (IA) opera bajo lógicas que rompen por completo los paradigmas de la economía del siglo XX.
En los próximos años, la mayor parte de las transacciones económicas del mundo no serán realizadas por humanos, sino por agentes de IA autónomos (Machine-to-Machine o M2M). Un agente de IA diseñado para optimizar el inventario de una fábrica global necesitará comprar materias primas, contratar servidores y asegurar fletes por sí mismo.
Una IA no puede abrir una cuenta bancaria tradicional, firmar un pagaré físico, ni esperar 48 horas a que una transferencia SWIFT internacional «se haga efectiva». La IA requiere activos tokenizados y dinero programable (stablecoins) que se liquiden en milisegundos mediante contratos inteligentes.
La propia IA se computa y se cobra en «tokens» (fracciones de palabras o imágenes que los modelos procesan). Tokenizar los recursos que alimentan esa IA (como los chips de silicio o los megavatios de energía) permite que todo el ecosistema hable el mismo idioma matemático.
El caso de Estados Unidos (impuesto al token de IA)
El impacto de la IA en el mercado laboral y la infraestructura energética ha encendido las alarmas. Un reflejo directo de esto es la introducción de iniciativas como el proyecto de ley H.R.10044 en el Congreso de los Estados Unidos, una pieza legislativa histórica orientada a abordar el desplazamiento de trabajadores debido a la automatización.
Este proyecto prevé de manera específica la aplicación de un impuesto federal sobre el uso de tokens de IA consumidos por las corporaciones. El proyecto de ley establece que los fondos recaudados mediante este impuesto al token se destinarán directamente a la creación de fideicomisos públicos para financiar programas de reentrenamiento laboral y protecciones para los trabajadores desplazados.
Esto demuestra que, para el gobierno estadounidense, el token ya no es un concepto técnico abstracto, sino la unidad base de la productividad económica nacional.
BlackRock y JPMorgan
BlackRock: Lidera la integración de fondos y activos del mundo real (RWA). Su CEO, Larry Fink, impulsa firmemente la visión de que el futuro de los mercados está en la tokenización. Operan el masivo fondo monetario tokenizado BUIDL y evalúan estrategias completas en tokens individuales.
JPMorgan: Enfocado en la eficiencia operativa e interbancaria. Ha calificado la tokenización como un «salto significativo» y utiliza sus propias redes blockchain corporativas para agilizar la gestión de garantías institucionales y acelerar la velocidad de liquidación de fondos.
La integración del ecosistema mediante stablecoins
Mientras que el token de IA representa la capacidad de cómputo y el token de energía representa el electrón físico, la stablecoin es el pegamento financiero.
Permite que las corporaciones tradicionales interactúen con la economía automatizada de las máquinas sin sufrir las fluctuaciones de precio de los criptoactivos especulativos.
Una ola imparable y la oportunidad histórica para Venezuela
Desde las propuestas tributarias en el Congreso de los Estados Unidos hasta las iniciativas de Wall Street para digitalizar activos del mundo real, las señales son claras: el futuro de la economía global se escribirá en bloques de código y se medirá en tokens.
En este escenario de transformación radical, Venezuela debe asumir un rol pionero en la tokenización de América del Sur. Esto no es solo una alternativa económica, sino una necesidad estratégica de supervivencia y vanguardia.
Para un país que posee una de las reservas de energía más grandes del planeta -tanto en potencial hidroeléctrico como en gas natural subutilizado-, convertirse en el primer impulsor regional de activos energéticos tokenizados representaría beneficios inmediatos:
Atracción de capital directo y blindado:
Al utilizar contratos inteligentes y liquidaciones automatizadas en stablecoins, Venezuela puede saltarse los cuellos de botella de la banca corresponsal tradicional. Esto permite atraer inversiones multimillonarias de corporaciones de IA globales que buscan energía de forma transparente, auditable y segura.
Solución estructural a la crisis eléctrica:
Al integrar a las empresas de datos como «clientes ancla», se puede financiar la modernización de la infraestructura nacional. Esto estabiliza el servicio sin endeudamiento público convencional.
Soberanía tecnológica y reputacional:
Liderar la emisión de activos del mundo real en el continente posicionaría a Venezuela como un referente de innovación regulatoria y tecnológica, atrayendo talento, centros de desarrollo de software e IA.
La era de la Inteligencia Artificial premia la velocidad y la audacia. Venezuela tiene en sus manos la energía que el mundo digital necesita con urgencia; el desafío y la gran oportunidad radican en transformarlos en los tokens que financiarán el desarrollo del país en el siglo XXI.
¿Qué ocurre cuando obligas a millones de personas desinteresadas en la política a elegir a sus gobernantes, mientras pasan más de tres horas al día expuestas a los algoritmos de las redes sociales? El resultado no es solo producto de una campaña electoral; es la ejecución a escala real de una operación sociológica que ha transformado la democracia. Estudiaremos el caso Brasil.
Las próximas elecciones generales de Brasil se perfilan como el mayor laboratorio político y digital del planeta. En este escenario, una tríada de factores estructurales – cobertura masiva de redes, despolitización ciudadana y voto obligatorio – ha creado el ecosistema perfecto para la manipulación del voto a través de la pantalla.Brasil: el gran laboratorio de la tríada electoral DROBrasil: el gran laboratorio de la tríada electoral DRO.
Los tres componentes de la tríada electoral DRO
Para entender el fenómeno que se avecina en las urnas electorales brasileñas, debemos desarmar los tres engranajes que operan de forma simultánea:
Despolitización y rechazo institucional
El ciudadano brasileño promedio experimenta una profunda desconexión con el sistema democrático tradicional. De acuerdo con los datos históricos, el 76% de la población manifiesta desafección o falta de identificación con los partidos políticos.
Al carecer de una formación política de fondo y de una militancia orgánica, las masas quedan desprovistas de filtros críticos ante la desinformación. Las propuestas técnicas y los planes de gobierno complejos son reemplazados por una volatilidad ideológica permeable a estímulos puramente emocionales.
2. Redes sociales digitales
Brasil es un gigante hiperconectado. Con una cobertura de internet que supera los 185 millones de usuarios, la población cuenta con una de las infraestructuras móviles más robustas de la región.
El verdadero factor de inclinación no es solo el acceso, sino la intensidad del consumo: el internauta promedio brasileño registra un tiempo de consumo en pantalla de 3 horas y 49 minutos diarios, esta cifra supera ampliamente la media global, que se sitúa en las 2 horas y 21 minutos diarios. (Fuente: DataReportal: Digital 2026 en Brasil).
Una porción masiva de este tiempo estrictamente a plataformas sociales como TikTok, Instagram y sistemas de mensajería encriptada como WhatsApp y Telegram. La plaza pública tradicional ha sido completamente sustituida por el ecosistema móvil.
3. Obligatoriedad del voto
El factor legal que cierra el circuito es la obligatoriedad del sufragio en Brasil para los ciudadanos de entre 18 y 70 años. En los sistemas de voto voluntario, el ciudadano apático o desinteresado simplemente opta por la abstención. En Brasil, esa vía de escape está cerrada por ley.
Decenas de millones de votantes despolitizados se ven forzados a tomar una decisión ante la urna. Para resolver este dilema con el menor esfuerzo cognitivo posible, el elector recurre de manera natural a los insumos que tiene más a mano: los contenidos de consumo diario en sus redes sociales.
Brasil como el gran laboratorio de América
La contienda electoral actual —donde figuras clave de la política polarizan el entorno móvil mediante narrativas altamente fragmentadas— demuestra que el debate tradicional de la televisión ha muerto. Hoy, la intención de voto se disputa en el terreno de los «candidatos influencers», los videos de formato corto creados para viralizarse por algoritmos y las cadenas de mensajería directa.
El elector atrapado en esta dinámica no vota necesariamente por una ideología o una propuesta económica estructurada. Vota movilizado por la última campaña de segmentación psicológica que inundó su celular, reaccionando a la simpatía, el miedo, el meme o el escándalo del día.
Reflexión Final
La hipótesis de la tríada electoral DRO nos obliga a reformular la salud democrática de la región. Cuando las redes sociales poseen un alcance casi total, las masas pierden el interés cívico profundo y la ley obliga a las personas a sufragar, la balanza del poder deja de inclinarse a favor de quien tiene las mejores ideas.
En el laboratorio brasileño, la balanza se inclina hacia quien domina la ingeniería de datos, el algoritmo y la atención del ciudadano desinteresado. La pantalla ya no solo refleja la realidad política; la fabrica.
Sabías que Venezuela alcanzó en el año 2014 la mayor igualdad social entre los países de América Latina según consta en la base de datos de la CEPAL y la ONU? Sabías que Simón Bolívar fijó como principio fundamental de nuestro sistema republicano la igualdad establecida y practicada?
En las siguientes líneas se analizan estos aspectos y como los niveles de igualdad social alcanzados en 2014 cambiaron drásticamente con la implementación sistemática de las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU), sanciones colectivas ilegales contra Venezuela por parte del gobierno de Estados Unidos, inducidas por actores políticos con nacionalidad venezolana.
La raíz más profunda del Bolivarianismo Republicano es la igualdad establecida y practicada
El Padre Libertador Simón Bolívar, en su discurso ante el Congreso de Angostura (1819), dijo que: “… El principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada…” El contenido del discurso de Bolívar situó su pensamiento en lo que hoy clasificaríamos como una izquierda republicana: un espacio que buscaba con urgencia la justicia social y la equidad sin renunciar al marco de la legalidad constitucional.
En el mapa de las ideas políticas, los conceptos de izquierda y derechaencuentran su raíz más profunda en cómo se interpreta la desigualdad social. Mientras que las corrientes de derecha la asumen como un orden natural derivado de las diferencias biológicas de los individuos, la tradición de izquierda la define como una anomalía estructural; una injusticia artificial creada por el diseño de las sociedades que el Estado tiene el deber ético de corregir.
El testimonio definitivo de esta síntesis política quedó plasmado el 15 de febrero de 1819 en su célebre Discurso ante el Congreso de Angostura. Allí, Bolívar pronunció un fragmento que condensa magistralmente su interpretación de la desigualdad social como una injusticia histórica que el legislador debe intervenir:
“… El principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente dela igualdad establecida y practicada…La naturaleza hace a los hombres desiguales en el genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia, porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad, propiamente llamada política y social”.
Agregando que: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.
La igualdad establecida: la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela fue aprobada envotación universal, directa y secreta por el pueblo venezolano. El texto Constitucional, en su Artículo 1 establece que la República Bolivariana de Venezuela fundamenta sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar. Es decir, la igualdad establecida y practicada.
Medición de la desigualdad por el coeficiente Gini
El coeficiente Gini es una formula matemática que utilizan los gobiernos y organismos multinacionales como la ONU y la CEPAL para medir la desigualdad en la distribución de los ingresos o riquezas dentro de una población. El coeficiente se expresa mediante una escala numérica que va desde el 0 hasta el 1:
Valor 0 (Igualdad perfecta): Todos los ciudadanos reciben exactamente los mismos ingresos.
Valor 1 (Desigualdad perfecta): Una sola persona concentra todos los ingresos y los demás no reciben nada.
Se utilizan los siguientes valores de referencia:
Gini de 0,200 a 0,350: Desigualdad Baja (Sociedades Equitativas)
Gini de 0,351 a 0,450: Desigualdad Moderada (Sociedades en Desarrollo o Transición)
Gini de 0,451 a 0,550: Desigualdad Alta (Sociedades Fracturadas)
Gini mayor a 0,550: Desigualdad Extrema (Sociedades con fracturas críticas)
La igualdad practicada
En el siglo XX: El pico histórico se ubicó en el año 1981, registrando un coeficiente Gini de 0,556. Es decir, desigualdad extrema (sociedad con fracturas críticas). Ocho años después, en 1989 se dio en Venezuela la rebelión popular conocida como el “caracazo”.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), una de las cinco comisiones regionales de la ONU, en el año 2014, el coeficiente Gini en Venezuela cayó a su mínimo histórico de 0,378 ubicando a Venezuela como una sociedad en transición hacia niveles de igualdad altos.
Para el año 2014, Venezuela registró el coeficiente de Gini más bajo de América Latina, es decir, con el mayor nivel de igualdad establecida y practicada y mejor distribución de ingresos de la región según la base de datos de la CEPAL».
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente con la implementación sistemática de las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU), sanciones colectivas contra Venezuela por parte del gobierno de Estados Unidos. Las estadísticas publicadas por el Observatorio Venezolano Antibloqueo demuestran cómo la asfixia financiera internacional revirtió estos avances.
Corresponsabilidad Interna: el repudio a los promotores del bloqueo y sanciones colectivas contra Venezuela
Este desmantelamiento del estado de bienestar no solo fue planificado desde el exterior; contó con la complicidad y el auspicio activo de actores políticos de la oposición interna. Resulta inadmisible y merece el más enérgico repudio que dirigentes venezolanos hayan recorrido capitales extranjeras solicitando el embargo económico de su propio país.
Quienes aplaudieron, justificaron y gestionaron estas mal llamadas «sanciones» operaron bajo una agenda de desestabilización que puso los intereses de poder por encima de la vida de millones de ciudadanos. Este sector político local es corresponsable directo del sufrimiento de las familias venezolanas, al haber instrumentalizado el secuestro de los activos nacionales para provocar deliberadamente el colapso social.
La Asfixia de los Ingresos: Caída del 99% de ingresos en divisas
El principal vector de afectación económica fue el bloqueo a la comercialización de hidrocarburos y la persecución a las transacciones financieras del Estado. El Observatorio Venezolano Antibloqueo expone una contracción de divisas fulminante:
El desplome financiero: Venezuela pasó de percibir 39.639 millones de dólares en divisas en el año 2014 a tan solo 743 millones de dólares en 2020.
Pérdida casi absoluta: Esta reducción representa una caída del 98% del flujo de moneda extranjera que entraba formalmente a las arcas públicas.
Daño acumulado: Las pérdidas en la producción petrolera estatal de PDVSA entre 2015 y 2022 superaron los 232.000 millones de dólares, limitando el margen de maniobra fiscal para las importaciones esenciales de medicinas, alimentos y materiales esenciales para mantener la eficiencia de los servicios públicos, así como también el daño al poder adquisitivo de los venezolanos.
Culpables de la desigualdad social
Las cifras del Observatorio Venezolano Antibloqueo demuestran que las medidas coercitivas unilaterales operaron como un mecanismo de castigo colectivo. El juicio de la historia recae no solo sobre las potencias que ejecutaron el bloqueo, sino de manera muy particular sobre aquellos actores nacionales que, traicionando los intereses de la patria, promovieron la miseria y destruyeron los niveles históricos de equidad y justicia social que Venezuela había consolidado con tanto esfuerzo hacia el año 2014.
Al conocer las comunas tuve la noción real de lo que significa conciencia de clase y poder popular
Hace exactamente 5 meses, un sábado, día 3 de enero de 2026, me despertaron temprano en la mañana con una llamada urgente de una querida amiga: “EE. UU. atacó a Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores. Más de 100 personas muertas, la mayoría jóvenes”. Lo que no sabía en aquel momento es que poco tiempo después estaría pisando por primera vez este país que suscita tantas “narrativas”
En el feriado, el 21 de abril, recibí una nueva llamada. Esta vez del coordinador del Movimiento de Amistad y Solidaridad Venezuela y Cuba, Yhonny García Calles, invitándome a formar parte de la II Cohorte Internacional de Comunicación Política de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), en Caracas.
Llegué al país el 10 de mayo, sin tener la mínima noción de todo lo que viviría en aquellos 15 días. Encontré una ciudad en pleno movimiento, llena de bellezas y un pueblo acogedor. Llevaba mucho tiempo esperando ese momento; de hecho, desde la elección del comandante Hugo Chávez Frías en 1999, mi corazón ya vibraba junto al pueblo venezolano. Acompañé de lejos el proceso constituyente que elaboró la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo preámbulo es algo que debería leerse y releerse muchas veces. También sufrí con el golpe de 2002 y festejé el regreso de Chávez en brazos del pueblo.
Mural con el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el salón de Lauicom | Crédito: Katia Marko
Tuve el honor de ver y oír a Hugo Chávez en el asentamiento del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), en Tapes, durante el Foro Social Mundial en 2005. Su liderazgo y carisma eran incuestionables. Lloré cuando lo perdimos por un cáncer, hasta hoy muy sospechoso. Sigo el proceso de formación de las comunas, tarea dejada a Nicolás Maduro por el comandante Chávez. Y mi corazón y plena atención estaban allí el 3 de enero de 2026.
Una comunicación para la liberación
Llegar a Venezuela fue como volver a ver a amigos de hace mucho tiempo. Y, realmente, fue así como me sentí durante estas dos semanas con las más de 100 personas, de 23 países, que participaron en este rico encuentro para estudiar la “artillería del pensamiento”, como decía el libertador Simón Bolívar. Estaba allí toda América Latina representada, además de EE. UU., España, Armenia, Mozambique y Rusia; periodistas, comunicadores, militantes políticos.
Tras más de 30 años actuando en la comunicación popular, llegué a casa. Encontré una universidad creada para formar comunicadores capaces de enfrentar los desafíos de la comunicación contemporánea y de la guerra semiótica. La universidad tiene como objetivo central entrenar especialistas, investigadores y comunicadores para utilizar la semiótica como una herramienta de combate en la “disputa por el sentido”. Busca superar las escuelas tradicionales (funcionalistas y estructuralistas) para desarrollar una semiótica marxista y crítica.
La institución alberga la Cátedra Sean MacBride, que recupera y actualiza el informe MacBride de la Unesco de 1980 (“Un solo mundo, voces múltiples”). Esta cátedra se enfoca en la denuncia de la concentración monopólica de los medios y en la búsqueda de un nuevo orden mundial de la información y la comunicación.
Lauicom también cuenta con un laboratorio de semiótica que funciona como un centro de análisis e intervención. Su papel es desconstruir “signos operadores”; es decir, analiza términos como “narcoterrorismo”, identificándolos no como descripciones de hechos, sino como operaciones estratégicas que crean un “cierre cognitivo” en la opinión pública para aceptar intervenciones militares o bloqueos económicos como si fuesen medidas de seguridad. Además, denuncia la “Ingeniería del Consentimiento”. La institución desenmascara cómo el imperialismo fabrica “metáforas absolutas” (el bien contra el mal) para criminalizar Estados y esconder razones materiales, como el control de recursos energéticos y el petróleo
El proyecto fue diseñado por el doctor en filosofía y actual rector internacional, Fernando Buen Abad, en colaboración directa con Hugo Chávez, para crear una estructura que ofreciera respuestas técnicas y científicas a la manipulación industrializada operada por los grandes monopolios mediáticos. El lugar no podría ser más simbólico: la antigua sede del diario El Nacional, que fue entregada para pagar una indemnización tras un proceso por difamación al ministro Diosdado Cabello, quien cedió la propiedad para la creación de Lauicom por el presidente Nicolás Maduro Moros, el 4 de diciembre de 2019. Hoy el proyecto universitario es liderado por la diputada de la Asamblea Nacional por el PSUV, Tania Díaz, quien asumió la rectoría en marzo de 2022.
‘Abriendo cortinas’
El doctor en filosofía y actual rector internacional, Fernando Buen Abad, diseñó el proyecto de Lauicom junto a Hugo Chávez | Crédito: Divulgación/Lauicom
En sus clases de Semiótica Crítica, inspirado en conceptos de Umberto Eco, Buen Abad defendió que la guerrilla semiótica es una forma de intervención política donde las fuerzas populares utilizan creatividad y ciencia para desorganizar la narrativa hegemónica.
Utilizó la historia del “Mago de Oz” como una metáfora central para explicar la “ciencia de las apariencias” y el funcionamiento de las máquinas de guerra ideológica. Buen Abad mostró la escena final de la película donde se descubre que el “monstruo enorme” que amenazaba a todos era, en realidad, una farsa operada por un “viejito” escondido detrás de una cortina, manejando todo el aparato tecnológico.
En la semiótica crítica, el monstruo representa las apariencias fabricadas, el discurso hegemónico, las noticias falsas (fake news) y los estigmas creados para atemorizar a la población. La cortina es el aparato mediático y los flujos ideológicos que ocultan la realidad material y los intereses de clase. Por último, el mago (el viejito) son los dueños del capital, los laboratorios de guerra psicológica y los “especialistas” asalariados que fabrican esos monstruos para mantener el control social.
El autor sostiene que existen equivalentes de ese ‘mago’ en todas partes, fabricando monstruos que angustian y paralizan a los pueblos para que estos acepten la explotación. La tarea de la semiótica emancipadora es, por lo tanto, desmontar ese ‘teatro’ y mostrar que el poder de esos monstruos reside en la manipulación técnica y simbólica, permitiendo que la realidad vuelva a ser comprendida en su densidad material e histórica.
Para Buen Abad, la semiótica no debe ser un ejercicio de mera clasificación de signos, sino una herramienta para ‘correr la cortina’. Para él, las inversiones ideológicas funcionan como una ‘teología comunicacional’ que posiciona al poder imperial como salvador universal, mientras que cualquier forma de resistencia o soberanía es percibida por la opinión pública como una ‘amenaza diabólica’.
En la visión del filósofo, vivimos una Guerra de Cuarta Generación donde las mentes humanas son los ‘campos de batalla’, y estamos atravesando la mayor migración cognitiva de la historia.
La revolución no será transmitida
En mayo de 2025, Venezuela inauguró en Caracas la Plaza de la Victoria de la Gran Guerra Patria contra el nazifascismo, que rinde homenaje a los 27 millones de soviéticos muertos durante la Segunda Guerra Mundial | Crédito: Katia Marko
Parafraseando el documental, filmado y dirigido por los irlandeses Kim Bartley y Donnacha O’Briain, que reveló al mundo los acontecimientos del golpe contra el gobierno del presidente Hugo Chávez en abril de 2002, puedo afirmar que lo que vi y viví en Caracas va mucho más allá de lo que aparece en los grandes periódicos, televisoras y radios, o en las redes propiedad de las big techs, las llamadas redes sociales. Lo esencial no nos fue invisible y sentimos, de corazón a corazón, el nuevo mundo que está naciendo ahora.
Me traje en la maleta una infinidad de conocimientos. Las más de 120 horas de clases de historia, economía, disputa de sentido, el ‘Mundo Feliz’ de la Inteligencia Artificial, guerra cognitiva, dictadura de las fake news, fascismo tecnológico, análisis crítico del discurso, liderazgo, agitación política… Pero, mucho más que eso, vi a un pueblo unido, construyendo el poder popular. Un pueblo que tiene conciencia de que la mayor arma es el colectivo. Y que necesita estudiar mucho su historia, conocer a sus verdaderos héroes y tener a los medios en manos de la clase trabajadora.
Un pueblo que resiste desde hace más de 20 años bloqueos y ataques. Un pueblo que fue bombardeado y cuyo presidente y la primera combatiente fueron secuestrados, sin acusaciones reales, y que se encuentran bajo el tacón de hierro del imperio. Un pueblo organizado en 5.418 comunas y miles de consejos comunales, liderados en su mayoría por mujeres. En Venezuela, el futuro ancestral, comunal y feminista ya comenzó.
Un pueblo que alimenta en su corazón la mística de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Un pueblo que solo quiere vivir en paz. Y es para eso que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien se quedó con la misión diseñada junto a Maduro, está peregrinando por el país. Como recordó la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, en una visita que realizamos a la Casa del Obrero: ‘La última proclama de nuestro comandante Chávez fue: «Vendrán tiempos difíciles». Pero ante esos tiempos difíciles, «la unidad, la unidad, la unidad de los patriotas»‘. Y aún cuestionó: ‘¿Quién calza los zapatos de Delcy?
Final de la tarde en la comuna del Fuerte Tiuna, cuando fuimos a escuchar los relatos de quienes sufrieron el bombardeo del 3 de enero de 2026 | Crédito: Katia Marko
Finalmente, recuerdo unas lindas y emotivas palabras de despedida del ahora hermano de Cuba, el doctor en filosofía y profesor universitario Carlos Alberto Suárez Arcos. Simón Bolívar tenía dos monturas principales: una yegua negra llamada Tormenta, usada para el trayecto cotidiano por ser fuerte, y un caballo blanco de batalla llamado Palomo
En palabras de Carlos, el pueblo venezolano aprendió a ‘caminar montado sobre una tormenta’, tal como hacía Bolívar en sus viajes diarios. Resistiendo, avanzando y persistiendo incluso en medio de crisis o dificultades severas. Y ‘cabalga sobre una paloma’ (paz) para librar su guerra y alcanzar la victoria
¿Qué espera de nosotros este pueblo que resiste y está en la primera línea de la construcción de la Patria Grande? ¡Coraje! En este momento, nuestro papel, como hermanas y hermanos, es unir nuestras voces por la liberación de Nicolás y Cilia y contra las sanciones y el bloqueo criminal de EE. UU. a Venezuela y Cuba. Las cartas están sobre la mesa, solo no lo ve quien no quiere
¡Venezuela no es una amenaza, es esperanza!
Katia Marko, editora jefa de Brasil de Fato RS, vicepresidenta del Sindicato de Periodistas Profesionales de RS (SindJoRS) y coordinadora general del Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC)
Este es un artículo de opinión y no necesariamente representa la línea editorial de Brasil de Fato
Ao conhecer as comunas tive a real noção do que significa consciência de classe e poder popular
Há exatos 5 meses, num sábado, dia 3 de janeiro de 2026, era acordada cedo da manhã com um chamado urgente de uma querida amiga: “EUA atacou a Venezuela, sequestrou o presidente Nicolás Maduro e a deputada Cília Flores. Mais de 100 pessoas mortas, a maioria jovens”. O que eu não sabia naquele momento é que pouco tempo depois estaria pisando pela primeira vez neste país que suscita tantas “narrativas”.
No feriado, 21 de abril, uma nova ligação. Agora do coordenador do Movimento de Amizade Solidariedade Venezuela e Cuba, Yhonny Garcia Calles, me convidando para fazer parte da II Corte Internacional de Comunicação Política da Universidade Internacional de Comunicação (Lauicom), em Caracas.
Cheguei no país no dia 10 de maio, sem ter a mínima noção de tudo que viveria naqueles 15 dias. Encontrei uma cidade em pleno movimento, cheia de belezas e um povo acolhedor. Esperava por esse momento há bastante tempo, aliás desde a eleição do comandante Hugo Chávez Frías em 1999, meu coração já vibrava junto com o povo venezuelano. Acompanhei de longe o processo constituinte que elaborou a Constituição da República Bolivariana de Venezuela. Aliás, o preâmbulo é algo que deveria ser lido e relido muitas vezes. Também sofri junto com o golpe de 2002 e festejei a volta de Chávez nos braços do povo.
Mural com o preâmbulo da Constituição da República Bolivariana de Venezuela no salão da Lauicom | Crédito: Katia Marko
Tive a honra de ver e ouvir Hugo Chávez no assentamento do Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST), em Tapes, durante o Fórum Social Mundial em 2005. Sua liderança e carisma eram inquestionáveis. Chorei quando o perdemos de um câncer até hoje muito suspeito. Acompanho o processo de formação das comunas, tarefa deixada a Nicolás Maduro pelo comandante Chávez. E meu coração e plena atenção estavam lá no 3 de janeiro de 2026.
Uma comunicação para a libertação
Chegar à Venezuela foi como rever amigos de muito tempo. E, realmente, foi como me senti durante estas duas semanas com as mais de 100 pessoas, de 23 países, que participaram desse rico encontro para estudar a “artilharia do pensamento”, como dizia o libertador Simón Bolívar. Estava lá toda a América Latina representada, além dos EUA, Espanha, Armênia, Moçambique e Rússia. Jornalistas, comunicadores, militantes políticos.
Após mais de 30 anos atuando na comunicação popular, cheguei em casa. Encontrei uma universidade criada para formar comunicadores capazes de enfrentar os desafios da comunicação contemporânea e da guerra semiótica. A universidade tem como objetivo central treinar especialistas, pesquisadores e comunicadores para utilizar a semiótica como uma ferramenta de combate na “disputa pelo sentido”. Ela busca superar as escolas tradicionais (funcionalistas e estruturalistas) para desenvolver uma semiótica marxista e crítica.
A instituição abriga a Cátedra Sean MacBride que recupera e atualiza o relatório MacBride da Unesco de 1980 (“Um só mundo, vozes múltiplas”). Esta cátedra foca na denúncia da concentração monopólica dos meios e na busca por um novo ordenamento mundial da informação e da comunicação.
A Lauicom também abriga um laboratório de semiótica que funciona como um centro de análise e intervenção. Seu papel é desconstruir “signos operadores”, ou seja, analisa termos como “narcoterrorismo”, identificando-os não como descrições de fatos, mas como operações estratégicas que criam um “fechamento cognitivo” na opinião pública para aceitar intervenções militares ou bloqueios econômicos como se fossem medidas de segurança. Além disso, denuncia a “Engenharia do Consentimento”. A instituição desmascara como o imperialismo fabrica “metáforas absolutas” (o bem contra o mal) para criminalizar Estados e esconder razões materiais, como o controle de recursos energéticos e o petróleo.
O projeto foi desenhado pelo doutor em filosofia e atual reitor Internacional, Fernando Buen Abad, em colaboração direta com Hugo Chávez para criar uma estrutura que oferecesse respostas técnicas e científicas à manipulação industrializada operada pelos grandes monopólios midiáticos. E o local não poderia ser mais simbólico: a antiga sede do jornal El Nacional, que a entregou para pagar uma indenização após um processo por difamação ao ministro Diosdado Cabello, que cedeu a propriedade para a criação do Lauicom pelo presidente Nicolás Maduro Moros, em 4 de dezembro de 2019. Hoje o projeto universitário é liderado pela deputada da Assembleia Nacional pelo PSUV, Tania Díaz, que assumiu a reitoria em março de 2022.
‘Abrindo cortinas’
O doutor em filosofia e atual reitor Internacional, Fernando Buen Abad, pensou o projeto da Lauicom junto com Hugo Chávez | Crédito: Divulgação/Lauicom
Em suas aulas de Semiótica Crítica, inspirado em conceitos de Umberto Eco, Buen Abad defendeu que a guerrilha semiótica é uma forma de intervenção política onde as forças populares utilizam criatividade e ciência para desorganizar a narrativa hegemônica.
Ele utilizou a história do “Mágico de Oz” como uma metáfora central para explicar a “ciência das aparências” e o funcionamento das máquinas de guerra ideológica. Buen Abad mostrou a cena final do filme onde, após uma longa jornada cheia de obstáculos, descobre-se que o “monstro enorme” que ameaçava e assustava a todos era, na verdade, uma farsa operada por um “velhinho” escondido atrás de uma cortina, manejando todo o aparato tecnológico.
Na semiótica crítica, omonstro representa as aparências fabricadas, o discurso hegemônico, as notícias falsas (fake news) e os estigmas criados para amedrontar a população. A cortina é o aparato midiático e os fluxos ideológicos que ocultam a realidade material e os interesses de classe. Por fim, o mágico (o velhinho), são os donos do capital, os laboratórios de guerra psicológica e os “especialistas” assalariados que fabricam esses monstros para manter o controle social.
O autor argumenta que existem equivalentes desse “mágico” em todos os lugares, fabricando monstros que angustiam e paralisam os povos para que estes aceitem a exploração. A tarefa da semiótica emancipadora é, portanto, desmontar esse “teatro” e mostrar que o poder desses monstros reside na manipulação técnica e simbólica, permitindo que a realidade volte a ser compreendida em sua espessura material e histórica.
Para Buen Abad, a semiótica não deve ser um exercício de mera classificação de signos, mas sim uma ferramenta para “correr a cortina”. Para ele, as inversões ideológicas funcionam como uma “teologia comunicacional” que posiciona o poder imperial como salvador universal, enquanto qualquer forma de resistência ou soberania é percebida pela opinião pública como uma “ameaça diabólica”.
Na visão do filósofo, vivemos uma Guerra de Quarta Geração onde as mentes humanas são os “campos de batalha”, e estamos passando pela maior migração cognitiva da história.
A revolução não será transmitida
Em maio de 2025, a Venezuela inaugurou em Caracas a Praça da Vitória da Grande Guerra Patriótica contra o nazifascismo, que presta homenagem aos 27 milhões de soviéticos mortos durante a Segunda Guerra Mundial | Crédito: Katia Marko
Parafraseando o documentário, filmado e dirigido pelos irlandeses Kim Bartley e Donnacha O’Briain, que descortinou ao mundo os acontecimentos do golpe contra o governo do presidente Hugo Chávez, em abril de 2002, posso afirmar que o que vi e vivenciei em Caracas vai muito além do que está nos grandes jornais, Tvs e rádios ou nas redes proprietárias das big techs, ditas sociais. O essencial não nos foi invisível, e sentimos, coração a coração, o novo mundo que está se dando agora.
Trouxe na mala uma infinidade de conhecimentos. As mais de 120 horas de aulas de história, economia, disputa de sentido, o “admirável mundo novo” da Inteligência Artificial, guerra cognitiva, ditadura das fake news, fascismo tecnológico, análise crítica do discurso, liderança, agitação política… Mas, muito mais do que isso, vi um povo unido, construindo o poder popular. Um povo que tem consciência que a maior arma é o coletivo. E que precisa muito estudar sua história, conhecer seus verdadeiros heróis e ter os meios nas mãos da classe trabalhadora.
Um povo que resiste há mais de 20 anos de bloqueios e ataques. Um povo que foi bombardeado e teve seu presidente e a primeira combatente sequestrados, sem acusações reais, e estão sob o tacão de ferro do império. Um povo organizado em 5.418 comunas e milhares de Conselhos Comunais, na sua maioria comandadas por mulheres. Na Venezuela, o futuro ancestral, comunal e feminista já começou.
Um povo que alimenta em seu coração a mística de Simon Bolívar, Hugo Chávez e Nicolás Maduro. Um povo que só quer viver em paz. E é para isso que a presidenta encarregada Delcy Rodrigues, que ficou com a missão pensada junto com Maduro, está peregrinando pelo país. Como lembrou a prefeita de Caracas, Carmen Meléndez, em uma visita que fizemos à Casa Del Obrero. “A última proclama do nosso comandante Chávez foi: ‘Virão tempos difíceis’. Mas diante desses tempos difíceis, ‘a unidade, a unidade, a unidade dos patriotas’. E ainda questionou: “quem veste os sapatos de Delcy?”
Final de tarde na comuna do Forte Tiuna, quando fomos ouvir os relatos de quem sofreu o bombardeio de 3 de janeiro de 2026 | Crédito: Katia Marko
Por fim, recordo uma linda e emocionante fala de despedida do agora hermano de Cuba, o doutor em filosofia e professor universitário Carlos Alberto Suárez Arcos. Simón Bolívar possuía duas montarias principais: uma égua negra chamada Tormenta, utilizada para o trajeto cotidiano por ser forte, e um cavalo branco de batalha chamado Palomo.
Nas palavras de Carlos, o povo venezuelano aprendeu a “caminhar montado sobre uma tormenta”, assim como Bolívar fazia em suas viagens diárias. Resistindo, avançando e persistindo mesmo em meio a crises ou dificuldades severas. E “cavalga sobre uma pomba” (paz) para travar sua guerra e alcançar a vitória.
O que esse povo que resiste e está na linha de frente da construção da Pátria Grande espera de nós? Coragem! Nesse momento, nosso papel, enquanto hermanas e hermanos, é unirmos nossas vozes pela libertação de Nicolás e Cília e contra as sanções e o bloqueio criminoso dos EUA à Venezuela e Cuba. As cartas estão na mesa, só não vê quem não quer.
Venezuela não é uma ameaça, é esperança!
* Katia Marko, editora-chefe do Brasil de Fato RS, vice-presidenta do Sindicato dos Jornalistas Profissionais do RS (SindJoRS) e coordenadora-geral do Fórum Nacional pela Democratização da Comunicação (FNDC).
**Este é um artigo de opinião e não necessariamente representa a linha editorial do Brasil de Fato.
efectos sobre las subjetividades de clase y de los pueblos en Venezuela, América Latina y el mundo
Una aproximación desde la dialéctica del materialismo histórico.
Profesor – Investigador Pedro Penso+
Una aproximación desde la dialéctica del materialismo histórico
La guerra como forma fenoménica de la lucha de clases en el siglo XXI
Para comprender lo que hoy llamamos guerra cognitiva y sus efectos sobre las subjetividades en Venezuela, América Latina y el mundo, es necesario partir de una proposición fundamental del materialismo histórico: la guerra no es un accidente de la historia ni una patología de las relaciones internacionales, sino una continuación de la política —y, por tanto, de la lucha de clases— por otros medios. Como nos enseñó Clausewitz, mediado por la lectura leninista, la guerra expresa, en su forma más concentrada y violenta, las contradicciones que atraviesan un modo de producción determinado.
Ahora bien, la mutación que nos ocupa —la emergencia de la guerra cognitiva como modalidad predominante de agresión imperialista en el siglo XXI— no representa un mero cambio técnico en los instrumentos bélicos. Tampoco es un fenómeno que pueda explicarse por la simple adición de «nuevas tecnologías» al repertorio militar. Se trata, más bien, de una transformación cualitativa en la forma que asume la guerra imperialista cuando las condiciones objetivas de la correlación de fuerzas global —el ascenso de nuevos polos de poder, la crisis de la hegemonía unipolar estadounidense, la emergencia de proyectos contrahegemónicos en el Sur Global— vuelven inviable la guerra clásica de ocupación territorial. Es, en palabras de algunos analistas, una guerra vicaria (Waldman, 2021) [1], que busca lograr los objetivos del imperialismo sin exponer a sus fuerzas al costo político y humano de una invasión directa.
Como sostienen Tan y Perlmutter (2006) [2], el concepto mismo de «guerra de información» encierra una paradoja: cuanto más se cree saber sobre ella, menos se comprende su dinámica real, pues la información no es un recurso neutral sino un campo de batalla donde se dirimen proyectos de sociedad antagónicos.
Mutaciones de la guerra cognitiva: Del 11 de septiembre al 3 de enero
La trayectoria de la guerra cognitiva como modalidad imperialista puede trazarse a partir de hitos que marcan saltos cualitativos en su desarrollo. Si la guerra mediática contra Irak en 1991 y 2003 mostró el poder de la manufactura del consenso (Herman y Chomsky, 1988) aplicada a gran escala, la experiencia venezolana de 2002 —el golpe de Estado mediático contra Hugo Chávez— reveló que, en América Latina, los medios de comunicación privados podían operar como arietes de desestabilización política con la misma eficacia que un batallón de infantería. Como documenta Cañizález (2003) [3], el golpe de abril de 2002 contra Chávez fue un «golpe mediático«: la televisión privada venezolana no solo informó, sino que produjo los acontecimientos, creando una realidad virtual que justificaba la ruptura del orden constitucional.
Esta primera fase —que podríamos llamar guerra mediática clásica— evolucionó hacia una forma más sofisticada con la irrupción de las plataformas digitales y las redes sociales. El uso de bots políticos para la manipulación de la opinión pública en Venezuela, estudiado por Forelle et al. (2015) [4], muestra cómo actores automatizados generan contenido que simula apoyo o rechazo popular, creando una falsa impresión de consenso o disenso. Los investigadores encontraron que los bots más activos en la conversación política venezolana eran utilizados por la oposición radical, y que se hacían pasar por líderes políticos y agencias gubernamentales más que por ciudadanos comunes.
Sin embargo, el salto cualitativo más significativo ocurre en la coyuntura que usted señala: el período pre y post 3 de enero. En esta fase, la guerra cognitiva ya no se limita a informar tendenciosamente o a manipular la opinión pública, sino que busca reconfigurar las subjetividades mismas de los pueblos, alterando su percepción de la realidad, su memoria histórica y su capacidad de agencia política. Se trata de una guerra que opera en el plano de lo que Gramsci llamó la hegemonía: la disputa no es solo por el gobierno, sino por la dirección intelectual y moral de la sociedad (Hesketh, 2019) [5].
En el caso venezolano, esta mutación se expresó en la estrategia de doble poder implementada a partir de enero de 2019, cuando Juan Guaidó se autoproclamó «presidente interino» con el respaldo inmediato de Estados Unidos y sus aliados. Como señala Buxton (2019) [6], la estrategia de la oposición venezolana estuvo marcada por errores de cálculo y por una dependencia excesiva del respaldo internacional, lo que revela que la guerra cognitiva no puede suplir indefinidamente la falta de arraigo social y de correlación de fuerzas favorable en el terreno material.
El secuestro del derecho internacional y la ruptura del orden jurídico
El desconocimiento de los principios más elementales del derecho internacional —la soberanía, la autodeterminación de los pueblos, la no intervención— constituye la base jurídico-política sobre la cual se despliega la guerra cognitiva contra Venezuela. La estrategia de reconocimiento selectivo de gobiernos, analizada por López-Rodríguez (2021) [7] a través del caso venezolano, revela cómo las potencias imperialistas instrumentalizan el derecho internacional para legitimar injerencias: más de cincuenta países reconocieron a Guaidó como presidente legítimo, a pesar de que Maduro ejercía el control efectivo del territorio, de las instituciones y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Esta fractura del orden jurídico internacional tiene consecuencias profundas sobre las subjetividades. Cuando el derecho se convierte en un arma de guerra, la percepción de lo legítimo y lo ilegítimo se desestabiliza. Sectores enteros de las clases medias venezolanas —formadas en la idea de que «Occidente» representa la legalidad y la democracia— experimentaron una ruptura cognitiva al ver que sus referentes tradicionales de autoridad moral avalaban una ficción jurídica: la de un «presidente» sin control territorial, sin ejército y sin capacidad de gobernar. Para las clases populares, en cambio, la defensa de la soberanía se convirtió en una experiencia de reafirmación identitaria, en la medida en que la agresión externa operó como catalizador de una conciencia nacional y antiimperialista.
Las sanciones económicas unilaterales impuestas por Estados Unidos —que, como documenta Mooney (2021) [8], fueron tan severas que la propia relatora especial de Naciones Unidas sugirió que podrían constituir crímenes de lesa humanidad— operan no solo como mecanismo de asfixia económica, sino como dispositivo de guerra cognitiva. Al bombardear a la población venezolana con la narrativa de que «las sanciones no afectan al pueblo sino al gobierno», y al mismo tiempo generar escasez inducida e hiperinflación, se produce una disociación esquizofrénica en la conciencia popular: se vive la catástrofe económica mientras se niega su causa real.
Efectos sobre las subjetividades de clase
El materialismo histórico nos enseña que la conciencia de clase no es un reflejo mecánico de la posición en las relaciones de producción, sino una construcción política y cultural mediada por la lucha ideológica. En este sentido, la guerra cognitiva opera directamente sobre lo que Lukács denominó la conciencia de clase psicológica (la percepción inmediata que los individuos tienen de su situación) para impedir el desarrollo de la conciencia de clase atribuida (la comprensión de los intereses históricos objetivos de su clase) (Melo, 2018) [9].
En Venezuela, el efecto ha sido paradójico y contradictorio. Por un lado, la guerra cognitiva ha profundizado la polarización de clase que ya caracterizaba la sociedad venezolana desde la llegada de Chávez al poder. Como documentan Hawkins et al. (2018) [10], la polarización en Venezuela no fue simplemente política, sino que expresó la división de la clase en la sociedad venezolana: el chavismo aglutinó a los sectores populares y a las clases medias empobrecidas, mientras que la oposición concentró a las élites económicas, a las clases medias altas y a los sectores profesionales formados bajo el paradigma neoliberal. La guerra cognitiva intensificó esta división de las clases al naturalizar las diferencias de clase como diferencias morales e identitarias: el chavista era presentado como «ignorante», «populista» o «violento», mientras que el opositor era retratado como «ciudadano», «demócrata» o «profesional».
En América Latina, la guerra cognitiva ha producido un efecto de archaización de la conciencia política*, como lo denominan Morozov y Erofeev (2017) [11] en su análisis de las guerras híbridas. Este concepto se refiere al retorno de mitologías políticas arcaicas —el «enemigo interno», la «conspiración comunista», la «amenaza a la civilización occidental»— que reemplazan el análisis racional de las contradicciones sociales por una lógica amigo-enemigo despolitizadas. En Brasil, la elección de Bolsonaro fue un caso paradigmático: el uso de WhatsApp como arma de propaganda masiva —analizado por Luz y Miller (2020) [12]— permitió construir una realidad paralela donde la amenaza del «comunismo» justificaba cualquier atrocidad. La guerra cognitiva, en este sentido, produce una involución de la subjetividad política: en lugar de la conciencia crítica que debiera emerger de la experiencia material de la explotación, se implanta una conciencia mistificada que identifica como enemigos a otros explotados o a proyectos emancipatorios.
La dimensión geopolítica y los pueblos: imperialismo y guerra vicaria
La guerra cognitiva no puede entenderse al margen de la reconfiguración geopolítica global. La tesis de la «guerra vicaria» —desarrollada por Waldman (2021) [1] y retomada por otros analistas (Krieg y Rickli, 2018) [13]— sostiene que Estados Unidos ha optado por delegar en actores proxies la realización de sus guerras, manteniendo su propia fuerza militar en la sombra, operando desde las sombras (operaciones encubiertas, fuerzas especiales, drones, guerra cibernética), mientras transfiere los costos humanos y políticos a otros.
En el contexto latinoamericano, esta guerra vicaria asume la forma de una agresión multidimensional que combina sanciones económicas, manipulación mediática, financiamiento de oposiciones, reconocimiento selectivo de gobiernos y guerra cognitiva digital. El objetivo es producir un colapso inducido que justifique la intervención humanitaria o el cambio de régimen. Como señalan Main y Dangl (2019) [14], el caso venezolano representa un momento crítico para desafiar la intervención imperialista en la región: lo que está en juego no es solo un país, sino la posibilidad de que exista un proyecto soberano, independiente y antiimperialista en el hemisferio.
Para los pueblos de América Latina, la guerra cognitiva produce una subjetividad escindida. Por un lado, las clases populares que han sido protagonistas de procesos emancipatorios —el bolivarianismo en Venezuela, el evismo en Bolivia, el correísmo en Ecuador, el lulismo en Brasil— desarrollan una conciencia defensiva, una subjetividad de resistencia que se fortalece frente a la agresión externa pero que corre el riesgo de cristalizarse en una postura reactiva que dificulta la autocrítica y la renovación. Por otro lado, las clases medias y altas que se identifican con el discurso hegemónico occidental experimentan una subjetividad de resentimiento: al ver bloqueadas sus expectativas de consumo y movilidad social por la crisis económica —crisis que la guerra cognitiva les presenta como resultado de la «incompetencia» o «corrupción» del gobierno popular, y no como efecto de las sanciones y la guerra económica—, estas clases se vuelcan hacia posiciones políticas cada vez más radicalizadas, llegando a justificar la intervención extranjera.
A escala global, la guerra cognitiva produce un efecto aún más inquietante: la disolución del principio de realidad. En un mundo donde cada hecho puede ser negado, cada verdad puede ser disputada y cada narrativa puede ser fabricada, la posibilidad misma del conocimiento objetivo —condición de posibilidad de cualquier política emancipatoria— se ve socavada. La guerra cognitiva no busca convencer, sino confundir; no busca ganar adeptos, sino neutralizar la capacidad de juicio. Es, en este sentido, una guerra contra la razón histórica misma.
Para cerrar en tono dialéctico
Entre la determinación estructural y la agencia histórica
Desde una perspectiva dialéctica, la guerra cognitiva no es un destino ineluctable ni una fuerza todopoderosa. Como toda forma de lucha de clases, encuentra sus límites en las condiciones materiales y en la praxis de los sujetos históricos. El fracaso del intento de derrocar a Maduro en 2019 —a pesar de la maquinaria cognitiva global desplegada a su favor— demuestra que la guerra cognitiva, por sí sola, no puede suplir la ausencia de una base social sólida ni la falta de una correlación de fuerzas favorable en el terreno material (Buxton, 2019) [6].
La guerra cognitiva ha mutado y se ha sofisticado, pero la contradicción fundamental que recorre la historia latinoamericana —la que enfrenta a los proyectos de soberanía popular con los intereses del imperialismo y sus aliados locales— permanece intacta. Lo que ha cambiado es el escenario donde esta contradicción se dirime: de los campos de batalla físicos, la guerra se ha trasladado a los territorios de la conciencia. Pero la conciencia, como nos enseñó Marx, no es una esfera autónoma de la realidad: es expresión y reflejo —activo, no pasivo— de las condiciones materiales de existencia.
El mayor peligro de la guerra cognitiva no reside en su capacidad de engañar, sino en su capacidad de desmovilizar, de producir una subjetividad fatalista que acepte la realidad presente como inmutable. Frente a ello, la tarea del pensamiento crítico —y de la praxis política que le corresponde— es restituir el vínculo entre la experiencia vivida y la comprensión de la totalidad social, entre el sufrimiento cotidiano y sus causas estructurales, entre la memoria histórica de las luchas pasadas y la posibilidad de un futuro emancipado.
Como sostienen Petras y Veltmeyer (2018) [15] en su análisis de la lucha de clases en América Latina, cada avance del capital en la región ha generado una respuesta correspondiente de las clases trabajadoras y populares. La guerra cognitiva es el más reciente capítulo de esta dialéctica de dominación y resistencia. La pregunta que se abre ante nosotros —pueblos de Venezuela, de América Latina y del mundo— es si seremos capaces de desarrollar las formas organizativas, las subjetividades y las conciencias que nos permitan no solo resistir, sino vencer en este nuevo terreno de batalla.
Referencias
[1] Waldman, T. (2021). Vicarious Warfare: The Counterproductive Consequences of Modern American Military Practice. Contemporary Security Policy, 38(3), 409-431. https://doi.org/10.1080/13523260.2017.1393201
[2] Tan, A., & Perlmutter, D. (2006). The more you know, the less you understand: The problem with information warfare. Journal of Strategic Studies, 29(3), 497-521. https://doi.org/10.1080/01402390600765900
[4] Forelle, M., Howard, P., Monroy-Hernández, A., & Savage, S. (2015). Political Bots and the Manipulation of Public Opinion in Venezuela. SSRN Electronic Journal. https://doi.org/10.2139/ssrn.2635800
[5] Hesketh, C. (2019). A Gramscian Conjuncture in Latin America? Reflections on Violence, Hegemony, and Geographical Difference. Antipode, 51(4), 1179-1199. https://doi.org/10.1111/anti.12559
[7] López-Rodríguez, A. M. (2021). Legal Consequences of and Approaches to the Question of Recognition of a Government of a State: Disputes involving Venezuela. ICSID Review – Foreign Investment Law Journal, 36(3), 491-514. https://doi.org/10.1093/icsidreview/siab022
[8] Mooney, J. (2021). Economic Sanctions, International Law, and Crimes Against Humanity: Venezuela’s Referral to the International Criminal Court. American Journal of International Law, 115(2), 305-312. https://doi.org/10.1017/ajil.2021.20
[9] Melo, B. P. (2018). To Be or Not to Be, That Is the Question?—Fragments of Marxist Theory on the Movements of Class Consciousness. International Critical Thought, 8(1), 102-118. https://doi.org/10.1080/21598282.2018.1430602
[10] Hawkins, K., Rovira Kaltwasser, C., & Andreadis, I. (2018). Polarization, Participatory Democracy, and Democratic Erosion in Venezuela’s Twenty-First Century Socialism. The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science, 681(1), 62-79. https://doi.org/10.1177/0002716218817733
[11] Morozov, E., & Erofeev, S. (2017). Hybrid wars: the archaization of political consciousness and involution of media. Russian Journal of Communication, 9(1), 62-76. https://doi.org/10.1080/19409419.2017.1323177
[12] Luz, N., & Miller, E. (2020). Minimal Effects, Maximum Panic: Social Media and Democracy in Latin America. Social Media + Society, 6(4), 1-12. https://doi.org/10.1177/2056305120984452
[15] Petras, J., & Veltmeyer, H. (2018). Class Struggle Back on the Agenda in Latin America. Journal of Developing Societies, 34(1), 1-23. https://doi.org/10.1177/0169796×17753000
[17] Morales, G. (2018). Comparative analysis of the emerging projects in Latin America after the crisis of the neoliberal modernity project in the early 21st century. Thesis Eleven, 149(1), 48-66. https://doi.org/10.1177/0725513618813382
[18] Robinson, W. I. (2024). Downplaying U.S. Imperialism Despite its Ongoing Tenacity: The Latin American Dimension. Latin American Perspectives, 51(2), 3-22. https://doi.org/10.1177/0094582×241256896
Nota al pie
* La archaización de la conciencia política, es un fenómeno contemporáneo en el que los discursos, comportamientos y estructuras mentales de la política moderna retroceden hacia formas más primitivas, emocionales o tribales. Este proceso implica abandonar el debate racional y la complejidad democrática en favor de la dinámica basadas en la división, la identidad grupal y líderes. Se puede reconocer en este fenómeno características y formas de expresión que evidencia culturas políticas populistas y emocionales, donde la conciencia política se deforma a alejarse de la comprensión estructural de los problemas y enfocarse en el odio, el rencor social y la división. As mismo, encontramos formas de tribalismo, como un retorno a la lógica de “amigo-enemigo”, donde la pertenencia al grupo es más importante que las propuestas políticas. Se expresa también el liderazgo paternalista, que muestra la reaparición de figuras de autoridad vistas como “pastores del pueblo”, un concepto arcaico descrito por plato donde el líder asume un rol educador o paternalista sobre la ciudadanía. Por último, podemos encontrar la desinformación como herramienta, creando un contexto que permite que la desinformación alimente este retroceso, afectando la toma de decisiones razonables.
Este fenómeno se ve alimentado por la lucha por recursos, la polarización y la arremetida de intereses económicos. En lugar de una conciencia política basada en la ciudadanía moderna, se promueve una que busca “salvadores” o respuestas simples a crisis complejas. La archaización busca concentrar el poder en figuras que apelan a pasiones primarias, eliminado la racionalidad. Es un retroceso hacia formas autoritarias o tribales de entender el poder, impulsando por la polarización y la manipulación emocional, mientras la conciencia política sana busca transformar las relaciones de poder de manera horizontal y colectiva.
+ Ingeniero y magíster en Historia egresado de la UCV. Actualmente, doctorante en Creación Intelectual (UNESR). Decano Honorario de la Universidad Iberoamericana. Profesor Honorario de la Universidad Politécnica Territorial Alonso Gamero. Diplomático. Director del Centro de Investigación Contrahegemónica Luis Acuña de LAUICOM, investigador de la línea guerra cognitiva en LAUICOM. Coordinador de la Red Internacional de Investigación Antifascista. / pedropenso@gmail.com
El 19 de abril inició la gran peregrinación “Unidos por una Venezuela sin sanciones y en paz”
Por Carolina Escarrá Gil*
El 19 de abril inició la gran peregrinación “Unidos por una Venezuela sin sanciones y en paz”, anunciada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien hizo un llamado a “todos los sectores políticos a dejar de lado las diferencias” y “luchar en conjunto para que cese el bloqueo y cesen las sanciones a nuestro país”, además de que continúa impulsándose la cohesión social y el reclamo por justicia en el caso de nuestro presidente Nicolás Maduro, prisionero de guerra secuestrado, así como de la primera Dama y diputada Cilia Flores, también secuestrada por el gobierno de los EE. UU.
La peregrinación inició con Zulia, Amazonas y Táchira. En Táchira, en el marco de la peregrinación, sectores productivos y sociales firmaron el “Acuerdo de Convivencia y Paz por la Eliminación de los Bloqueos y la Recuperación Económica de Venezuela”, el cual fue refrendado por representantes de la banca, empresarios, ganaderos, sector médico, universitario, deportistas y emprendedores, y fue entregado al gobernador Freddy Bernal y al ministro Diosdado Cabello. En Cojedes, en presencia de la Presidenta encargada, el gobernador opositor Alberto Galíndez, se unió a la peregrinación, indicando que el levantamiento de las medidas coercitivas unilaterales, y el acceso a nuestros recursos congelados en el extranjero, “pueda convertirse en mejoras en las condiciones de vida de los venezolanos” y en “mejores salarios para nuestro pueblo”. Así han seguido las peregrinaciones en otros estados del país.
Algunos elementos a precisar:
Por un lado, el hecho de que el inicio haya sido el 19 de abril, justo el día en que se celebra nuestro grito de independencia hace 226 años, del yugo del imperio de turno. Esto no solo refuerza el valor histórico de la fecha, sino que también refuerza un elemento identitario y soberano.
Por otro lado, no es una marcha con consignas políticas, orientada por un partido con una ideología. Se trata de una peregrinación con sentido espiritual, de fe, de esperanza, en el marco de un reclamo de justicia social, ante esas medidas coercitivas unilaterales. Medidas que no solo han afectado enormemente nuestra economía, sino también nos han afectado en lo social, en lo jurídico, en lo espiritual, y en el marco de nuestra resistencia contrahegemónica a la superestructura dominante que pretende ser hegemónica.
Un recorrido por lo largo y ancho del país, para sumar voluntades en esta lucha contra las medidas coercitivas unilaterales, pero también a favor de una prosperidad que nos pertenece, porque “Venezuela vuela libre”. Además, la peregrinación cuenta con el apoyo del presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama, Cilia Flores, quienes se expresaron a través de las redes sociales, recalcando las ideas de unidad, libertad y unión superior del pueblo venezolano en el marco de esta peregrinación.
Venezuela Vuela Libre
Un elemento fundamental es nuestro derecho a estar libre de la coacción económica que ejercen EE. UU., la UE, Panamá, Reino Unido, Suiza y Canadá, los cuales han impuesto esas medias ilegales a nivel internacional, ya que no cuentan con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, y dependen en gran medida de una visión de supremacismo de parte de las élites que gobiernan esos países.
Se trata de medidas que afectan a algunas figuras políticas que se encuentran en la lista de nacionales especialmente designados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro de los EE. UU., pero también de medidas que afectan instituciones que permean la “sanción” contra todo el pueblo venezolano, cuando impiden el acceso a recursos que nos pertenecen a todas y todos los venezolanos y que pueden servir para aliviar algunos problemas sociales, especialmente vinculados a los servicios públicos y a la calidad de vida en el buen vivir de nuestro pueblo, que nos permitan lograr la máxima esgrimida por el Libertador en Angostura en relación al gobierno más perfecto: aquel que produzca la mayor suma de estabilidad política, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de felicidad posible para nuestro pueblo.
Algunos datos
De acuerdo con la página web del Observatorio Venezolano Antibloqueo, tenemos 1088 medidas coercitivas unilaterales, aunque la presidenta encargada habla de 1081; 31 toneladas de oro congeladas en el Banco de Inglaterra, además de más de 7 mil millones de dólares en otros bancos extranjeros. Llegamos a perder el 99 % del ingreso por concepto de hidrocarburos y aún así en lugar de disminuir, aumentó la inversión social de nuestro presupuesto en términos porcentuales.
En 2013 teníamos un ingreso petrolero de 53 mil millones de dólares, que en el año 2020, se ubicó en apenas 742 millones de dólares. En 2015 se producían 2,4 millones de barriles diarios, lo que bajó a apenas 400 mil barriles diarios en 2020, aunque hemos remontado a poco más de 1 millón en los momentos actuales. Hemos perdido activos importantes como Citgo que ha sido subastado por un tribunal, aunque gracias a una “licencia” del gobierno estadounidense, no se puede ejecutar hasta el 5 de mayo.
Todo ello, con el contubernio de grupos no solo extremistas sino apátridas que mal administraron esos recursos que le fueron secuestrados al pueblo de Venezuela y entregados a esos pseudo líderes que aún hoy, abogan por más medidas coercitivas unilaterales.
Licencias no levantan “sanciones”
Además, eso nos lleva al tema de la diferencia entre las medidas coercitivas unilaterales, llamadas sanciones, por ellos, y las licencias que otorgan como migajas que pueden recoger cuando quieran para seguir presionando y afectando nuestra economía y buen vivir, licencias que cuentan con algunas limitaciones, especialmente temporales y algunas veces espaciales, pudiendo ser la mayoría de ellas modificadas según lo considere pertinente la secretaría de Estado estadounidense, que dirige actualmente Marco Rubio.
Además, me parece interesante que nosotros que abogamos por definirlas como medidas coercitivas unilaterales, ahora las llamemos sanciones, por lo cual considero que debe tener de trasfondo el hecho de que se trata de un factor de unificación, como los cinco consensos planteados por el presidente Maduro en 2024, pero que el mensaje es más para los estadounidenses que para nosotros mismos.
En todo caso, el inicio de la campaña estuvo acompañado por mucho pueblo como lo señaló la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien destacó que la gente “se volcó, de verdad, a las calles en oración, en canto, en conversación”, y sobre todo en unidad nacional, para exigir se eliminen las medidas coercitivas unilaterales, como condición para la mejora del entorno económico y social del país, pues contrario a lo que se ha dicho en ciertos medios de in-comunicación, no afectan solo a particulares, sino a todo el pueblo venezolano.
* Investigadora y docente universitaria desde el año 2007, doctora en Pedagogía Crítica de la UNESR, magíster en Ciencias Políticas en la Sorbona, y en Diplomacia y Negociación Estratégica en la Universidad de Sceaux, miembro del Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM y de la Red Internacional de Investigadores Antifascistas, articulista semanal en Correo del Orinoco desde 2012 / cescarragil@gmail.com.
A la comunidad crítica mundial de pensadores, comunicadores y agentes de transformación de la historia:
Tras el reciente y sensible fallecimiento de Jürgen Habermas, la filosofía y la teoría de la comunicación pierden a uno de sus gigantes. Su obra, vasta y profunda, ha sido un faro ineludible para comprender la modernidad, la democracia y el papel del lenguaje en la vida social. Sin embargo, desde la perspectiva situada de Nuestra América, desde el dolor y la esperanza de los pueblos del Sur Global, y armados con las herramientas críticas del materialismo histórico y la filosofía de la liberación, tenemos la obligación ética y epistemológica de realizar un balance crítico de su legado. No para demolerlo, sino para situarlo, para reconocer sus luces y, fundamentalmente, para señalar sus sombras, aquellas que su racionalidad moderna occidental no alcanzó a iluminar. Este breve ensayo busca contribuir a ese necesario debate en el alba de este complejo siglo XXI.
I. El legado incontestable: La comunicación como condición de posibilidad de lo humano
El aporte principal de Habermas, su “Teoría de la Acción Comunicativa”, constituye un hito epistemológico. Al desplazar el eje de la filosofía de la conciencia (el sujeto cartesiano que se relaciona con objetos) a la filosofía del lenguaje (sujetos que se relacionan entre sí a través de símbolos), Habermas nos dotó de una praxis epistémica fundamental: el reconocimiento de que la comunicación no es un mero acto informativo, sino el sustrato mismo de la socialización y la reproducción social.
Su uso del concepto de “mundo de la vida” (Lebenswelt), tomado de sus maestros Husserl y Heidegger, con el trasfondo de certezas incuestionadas y saberes compartidos, es el horizonte desde el cual nos comunicamos. Y es precisamente desde allí que, para Habermas, se despliega la fuerza racionalizadora de la “acción comunicativa”, orientada al entendimiento mutuo. En un mundo crecientemente colonizado por los imperativos sistémicos del dinero y el poder (el mercado y la burocracia), su propuesta de una “ética del discurso” se erige como un importante baluarte defensivo. Los “presupuestos universales de la comunicación” (inteligibilidad, verdad, veracidad y rectitud normativa) no son meras idealizaciones; son condiciones de posibilidad de cualquier interacción social genuina. Para la comunicación del siglo XXI, sumergida en la vorágine de la desinformación digital, las fake news, los deep fakes y la fragmentación algorítmica, reivindicar la posibilidad del entendimiento y la validez del mejor argumento es, sin duda, un acto de resistencia. La pedagogía comunicacional que emerge de su obra nos llama a formar ciudadanos capaces no solo de emitir mensajes, sino de argumentar y, sobre todo, de escuchar.
II. El diálogo de sordos con la tradición crítica: Marx, Gramsci y la materialidad de la dominación
Sin embargo, desde nuestra perspectiva, el edificio habermasiano se sostiene sobre una base de arenas movedizas. Su crítica a Marx, a quien reconoce pero al que acusa de reducir la acción social al “trabajo” (acción teleológica o estratégica), olvidando la “interacción” (acción comunicativa), resulta en una escisión problemática. Para pensadores como Marx, Engels y Lukács, la cosificación no es solo un problema sistémico, sino que penetra la propia conciencia individual y social y, por ende, el mundo histórico de la vida. La lucha de clases no es solo un conflicto por la distribución de la riqueza, sino una batalla por la interpretación del mundo, una batalla que se libra en el terreno de la hegemonía, como bien señaló Gramsci.
Aquí reside una de las limitaciones más profundas de Habermas: su formalismo procedimental. Al concentrarse en las condiciones del diálogo (la “situación ideal de habla”), descuida las condiciones materiales que determinan quién puede hablar, con qué autoridad y con qué posibilidades de ser escuchado. La comunicación no ocurre en un éter puro de intersubjetividad, sino en el seno de relaciones de poder asimétricas. Un campesino sin tierra en Brasil, una mujer racializada en Colombia, un trabajador precarizado en Argentina, no pueden entablar un diálogo en pie de igualdad con un terrateniente canadiense o un gerente transnacional de Alemania. La ideología, ese concepto central que Bajtin exploró a través del signo como “arena de la lucha de clases”, se diluye en la propuesta habermasiana. La pregunta que nos lega Lenin no es solo cómo lograr un acuerdo, sino para qué y contra quién. La comunicación liberadora no puede ser neutral; debe tomar partido en favor de su de clase y de sus pueblos.
III. La ceguera eurocéntrica: La crítica desde la Filosofía de la Liberación
La objeción más radical, sin embargo, proviene de nuestra propia tradición. Figuras cardinales como Enrique Dussel y Franz Hinkelammert han deconstruido el universalismo abstracto de la ética del discurso. Habermas, a pesar de su esfuerzo por superar la filosofía de la conciencia, permanece anclado en lo que Dussel denomina el “eurocentrismo” de la Modernidad. Su “mundo de la vida” es, en esencia, el de la Europa de la posguerra, el del Estado de bienestar y la socialdemocracia occidental y occidentalizada. No logra ver que ese mundo de la vida se constituyó, históricamente, a costa de negar otras culturas, otros mundos y otras vidas.
Desde la “analéctica” dusseliana, el otro, la víctima, el excluido del diálogo, no es simplemente un participante más que aún no ha llegado a la mesa de la argumentación. Es un “otro” que interpela desde la exterioridad del sistema. Antes del diálogo, está el clamor del expropiado, el empobrecido, la exigencia de justicia del oprimido. La “comunicación” para la Filosofía de la Liberación no es primariamente un acto de entendimiento mutuo, sino un acto de revelación y dev asunción de una responsabilidad histórica. Como señalaba Juan Bautista Segales, siguiendo a Dussel, se trata de aprender a “pensar desde la negatividad”, desde la vida concreta de quienes fueron y siguen siendo expoliados, explotados, expropiados y culturalmente negados por el sistema. La razón dialógica de Habermas, al no historizar su propia posición histórica de clase, deviene una razón que, sin quererlo, legitima el statu quo, al presuponer un espacio de interlocución horizontal que el capitalismo occidental ha destruido y sigue destruyendo sistemáticamente.
A esto cabe sumarle la crítica de Joseph Estermann desde una perspectiva intercultural e “inter-filosófica”. El pensamiento de Habermas, pese a su pretensión universalista, es profundamente monocultural. Se basa en una concepción del lenguaje y la argumentación occidental que privilegia la lógica formal, la coherencia interna y la abstracción, dejando de lado otras formas de comunicación, otras racionalidades, como las que perviven en las comunidades populares y los pueblos indígenas de nuestra Abya Yala: la ritualidad, el mito, la corporalidad, el baile, el sueño, la comunión con la naturaleza (la Pachamama). Estas no son etapas superadas hacia la modernidad comunicativa, sino racionalidades alternativas que ofrecen otras claves para enfrentar y superar la crisis civilizatoria. La comunicación del siglo XXI, si quiere ser verdaderamente universal, debe ser, ante todo, intercultural y transmoderna, capaz de escuchar no solo argumentos racionales y lógicos, sino también alteridades, silencios, ritos y memorias.
IV. Llamado a un balance crítico para la nueva comunicación
Estimada comunidad crítica mundial, al despedir a Habermas, no podemos caer en la hagiografía ni en una crítica simplista. Su obra es un espejo trizado de las contradicciones de la modernidad occidental que habitamos. Su llamado a la razón, al debate público y a la resistencia contra la colonización sistémica es más necesario que nunca en la era de la comunicación algorítmica y la posverdad.
Pero la nueva comunicación del siglo XXI, la que necesita la humanidad para sobrevivir a la crisis de valores, ecológica y a la barbarie del capital, debe ir más allá. Debe ser una comunicación que:
1. Parta de la materialidad de la vida, como nos recuerdan Hinkelammert y Dussel, reconociendo que no hay diálogo posible con estómagos vacíos, tierras robadas y vidas precarizadas.
2. Se reconozca como un campo de lucha contrahegemónica, donde el desafío no es solo el mejor argumento, sino la construcción de un nuevo sentido común anticapitalista y descolonial, recogiendo la lección de Gramsci, Dalton, Estermann, Grosfoguel y Bautista Segales, entre otros.
3. Aprenda a escuchar las voces de la exterioridad, las de los pueblos originarios, las feministas comunitarias, los movimientos afrodescendientes, los pueblos indígenas y campesinos que han sido sistemáticamente silenciados por el diálogo sin dialéctica materialista de los poderosos.
4. Se oriente no solo al entendimiento, sino a la liberación. La comunicación debe ser un acto de creación heroica de poder popular, de renovada concientización, como postularon Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora, Paulo Freire y Hugo Chávez; y de organización para la transformación de las estructuras que imposibilitan un diálogo verdaderamente simétrico.
Honremos a Habermas debatiendo, situando, superando. Construyamos una comunicología para el siglo XXI que, sin renunciar a la razón, se abra a la imaginería, la teología y la sabiduría de nuestros pueblos y se ponga al servicio de la vida, incluyendo la Madre Tierra. Esa es la tarea urgente y candente que nos convoca una nueva comunicología desde el Sur.
En Caracas, a los 15 días del mes de marzo de 2026.
En algún divertido e imaginario momento ¿No le ha pasado por la cabeza que eso de los therians se acabaría con un contundente y excepcionalmente preciso chancletazo? No importa que la mente racional esgrima argumentos y profundos razonamientos explicativos, siempre hay lugar para una broma o para una jugarreta. Varios videos que circulan en las redes parecen dar fe que lo del chancletazo es una idea que pulula en la mente colectiva.
En este texto vamos a intentar analizar el fenómeno de los therians desde la óptica de la “Imaginación activa” y vamos a situar este fenómeno como una más de las muchas manipulaciones sociales con los que se ha manipulado a grandes poblaciones.
2. Antecedentes
Es sabido que los grandes medios comienzan a hacer circular ideas que impactan a la población y lo hacen con la intención de desviar la atención sobre los grandes y verdaderos problemas de una nación. Aquí en Venezuela vivimos en los años 60 el furor que causaron los medios con lo de la picadura de la “Machaca”. Este animalito, supuestamente causaba la muerte a quien lo picaba y éste solo podía salvarse si hacía el amor en un lapso de 24 horas. Y entre chanza y preocupación los venezolanos bordeaban el tema de la machaca que ayudaba también a desviar la atención sobre el proceso de represión militar y policial que se conoció como la “Pacificación” o el aplastamiento de los movimientos de izquierda.
Se recuerda también el fenómeno de los ovni y hasta se han hecho suposiciones de que los Ovnis han ayudado a derrocar gobiernos. RT titula: “¿Utilizó EE. UU. historias de ovnis para encubrir un golpe de Estado en Latinoamérica?” La historia es conocida por todos, cuando una noticia salta de portal en portal y de primera plana en primera plana, lo más probable es que se cumpla el axioma: “Pon una idea en la primera página de los periódicos, luego en las redes sociales y muy pronto estará en las mentes de todas las personas”.
3. Los Therians
Más recientemente hemos visto el fenómeno de los therians; el bizarro y extraño fenómeno protagonizado por adolescentes e impulsado por las redes y las plataformas hegemónicas. Como ya sabemos, estas bizarrías tienen una función psicológica y comunicacional. Como hemos visto, este último fenómeno de los therians ocupa grandes espacios en las plataformas digitales, y al igual que las antiguas y ya olvidadas rarezas impulsados en el pasado, va más allá de una simple curiosidad.
Sabido es que los adolescentes son fácilmente sugestionables y manipulables. Basta que un grupo de pares le ofrezca aceptación y apoyo a otro adolescente, para que éste comience a ejecutar las conductas más insólitas e impensables que les son exigidas por ese grupo de pares. Estas conductas van desde los retos virales, en los que no pocos han perdido la vida, hasta participar en bandas transgresionales o el consabido consumo de drogas; esto es algo que se tiene bien estudiado. Los adolescentes son proclives a ejecutar conductas que a los ojos de sus mayores resultan extrañas e incompresibles y no pocas veces estas conductas pueden resultar lesivas para ellos mismos. También es conocida la llamada “Actitud oposicionista” con la que el joven se empeña de un modo acérrimo e irreductible, en llevar la contraria a sus padres. La mayoría de las veces los padres terminan perdiendo la batalla contra el oposicionismo de sus hijos. Paralelo al oposicionismo está el negativismo con el que el adolescente se niega a cumplir las peticiones o demandas de sus padres. Con los therians puede haber un poco de todo esto. Sin embargo, lo que nos impulsa a hacer este análisis es la posible dinámica que generan en la sociedad. Ya circulan los memes y videos en los que el “chacletazo” parece ser la respuesta sabia y natural de los padres o mayores para “corregir” tal desatino. Es decir, el “Castigo positivo” para eliminar conductas, usando la terminología de la Teoría de la Conducta se pone de manifiesto para “curar” tales males. De cualquier manera, es el castigo lo que sustenta la imaginaria respuesta de los mayores ante la metamorfosis simbólica de sus hijos que los convierte de alguna forma en animales. Es decir, ante la inmadurez, un chancletazo puede ser muy útil significar: ¡Crece y sé adulto! Por eso la frase: “Provoca darle un cachetón” gravita en nuestra mente. Como podemos ver, todo queda a nivel de la imaginación.
4. Dinámica psicosocial del fenómeno de los therians
En primer lugar, el joven se identifica con un animal. Es decir, se identifica con lo irracional. De hecho, se ha hecho correr la especie de que, como los perros, los therians pueden llegar a morder a personas en la calle.
En segundo lugar, los animales más frecuentemente publicitados son perros y gatos. De manera que la conexión con el imago de “Mascota” es lo que más aparece en las plataformas. Pero las mascotas no son cualquier animal, son animales muy queridos y en este momento histórico, parecen ser los compañeros afectivos de muchas parejas que deciden no tener hijos por el elevado costo de su manutención. En países como Argentina, Uruguay y España, es ya una tendencia generalizada que las parejas opten por mascotas en vez de tener hijos.
Como tercer punto, la bizarría de que un humano se comporte como animal, es lo que causa rechazo, por la falta de “coherencia” entre lo que verdaderamente se es y lo que se pretende ser. Esta incongruencia constituye un absurdo y se tiende a rechazar lo absurdo. La idea de rechazo está presente, por eso la tesis del “chancletazo” ronda nuestras mentes y hasta nos parece graciosa en honor a nuestra propia experiencia. La trashumante idea de un chancletazo, significante de la sentencia “¡Crece y sé adulto!”, aparece como la brújula que guía este barco.
Hay que hacer notar que lo “imaginal” es el punto clave de todo esto, el proceso de “Imaginar” cuál sería el tratamiento que se le debe dar a los therians es lo que es el núcleo de toda esta campaña. Recordemos a James Hillman “Primero imaginamos y después percibimos”. No importa si lo llegamos a realizar o no, basta con imaginarlo. La “Imaginación activa” (Jung) va conformando los procesos para que posteriormente podamos percibir la realidad. No importa si alguna vez lanzamos el chancletazo, lo que importa es que la mente ya imaginó esa escena, y ya está preparada para tratar a otro ser humano de la misma manera. Estas últimas ideas son derivadas de nuestras investigaciones en Imaginación activa, técnica que desarrolló Jung, y que está suficientemente cerca de la “Visualización”. En estas investigaciones nos estamos dando cuenta de que la imaginación sirve para bastante más que para perder el tiempo. De hecho, en determinadas circunstancias sirve como un órgano de percepción; recordemos a Corbin y a Hillman: “Primero imaginamos y después percibimos”.
Si unimos estos elementos, la ecuación nos quedaría así:
“Castigar incluso a quien le tenemos cariño para que se incorpore en la norma lo hará crecer”. Así, el rechazo (chancletazo imaginario) implica la necesidad de imponer control para que alguien que se ha salido de la norma, se incorpore a la misma. Como hemos visto, es una forma de advertirle: “¡Crece y sé adulto!
De ser cierta esta aproximación, estaremos viendo que el entrenamiento que los medios y redes están aplicando a la población, no es sobre los therians, sino sobre nosotros los no therians. Es decir, nos están entrenando a rechazar inclusive a los que les tenemos cariño, si no se adaptan a las exigencias. Escuché en algún momento que en algún curso de “Comando”, también llamado “Fuerzas especiales”, se le entrega a cada uniformado un animalito a manera de mascota que tiene que cuidar a toda costa, incluso por encima de su propia vida. El participante debe alimentar, curar y velar por todas las necesidades de ese conejito o gatito hasta el final del curso. Entonces, el día de su graduación se les obliga a matarlos. Esto con el objeto de que el comando debe cumplir su misión incluso por encima de sus afectos. Pues, este más o menos sería el entrenamiento que todos nosotros estaríamos recibiendo. Es decir, se nos está entrenando a ignorar nuestros afectos para cumplir con nuestra misión.
Condiciones geopolíticas avizoran un futuro complicado para la humanidad. Por ejemplo: el peligro de una tercera guerra mundial para que el gran hegemón de occidente pueda mantener algo de su antiguo poder, el inminente ataque a Irán por parte de los EE. UU., el avance del neoliberalismo en nuestramérica que implicó una reforma laboral claramente antiobrera en Argentina, la asfixia a Cuba, el secuestro de un Presidente en ejercicio en Venezuela. Todas estas cosas son verdaderamente graves, pero la preocupación mayor en algunos medios y plataformas es que unos adolescentes se crean perros. Sobre esta confusión de identidad, ponen a psicólogos, a filósofos y a muchos comunicadores a discutir sobre la etiología del por qué una chica se cree gato, se arma una alharaca planetaria cuando unos muchachos juegan como si fueran perros, pero nadie se asombra cuando un pobre se cree rico. Nadie pone a discutir en los medios a sociólogos para averiguar el por qué un pobre no se reconoce como pobre y apoya la reforma laboral en Argentina o vota por Edmundo Ganzález y promovido por María Corina Machado en Venezuela. Nadie hace un live (en vivo) para discutir por qué un pobre cacerolea al gobierno bolivariano en apartamentos que les dio ese mismo gobierno. Como hemos sugerido, el problema no es que haya un trastorno de identidad en los therians, el verdadero problema es el entrenamiento a que estamos siendo sometidos. Este entrenamiento consiste en hacer imaginar, muchas veces en forma jocosa, el tratamiento (chancletazo) que deben recibir los therians para ajustarse a las normas sociales. Cuando estas normas sociales establezcan la jornada laboral de 12 horas y alguien muy cercano o querido no se ajuste, ya tenemos el software instalado: ¡Chancletazo y listo! ¡Crece y sé adulto!
Debió llamarnos la atención cuando los grandes medios comenzaron a publicar fotos y videos de la “Droga zombie”. Hacer ver al planeta que el fentanilo afectaba la salud de los estadounidenses nos parecía una crítica al sistema al develar tan cruenta verdad; nunca nos imaginamos que esas fotos y esos videos tenían el objetivo de sensibilizar a la opinión pública mundial con el objeto de condicionarlos para que apoyen la “Guerra contra los cárteles de la droga” que “matan a millones de personas en EE. UU.”, y así, nos hicieron creer que el jefe de uno de esos cárteles estaba en Miraflores. De manera que las personas que apoyaron el secuestro del Presidente Maduro, nunca recordaron que desde hace muchos años los vienen atormentando con las imágenes de muchos seres retorcidos en las calles de California. Aunque la historia del fentanilo se remonta a más de 50 años, es recién a partir del 2015 cuando comienza a publicitarse como un problema de salud pública (interesante coincidencia). Los que vieron y aplaudieron los helicópteros aquella madrugada, primero vieron a piltrafas humanas retorcidas en las calles de EUA. Como hemos visto, “primero se imagina y después se percibe”. De nuevo, el problema no eran los que consumían drogas, el verdadero objetivo de esa campaña era buscar apoyo para lo que vendría el 3 de enero.
5. Corolario
Los therians no tienen un desenlace inmediato, su promoción va a ir creciendo en las redes y en las plataformas, y de alguna manera, esta campaña nos va a hacer que imaginemos una posible solución. Cuando la imaginemos, por improbable que sea, ya habrán alcanzado su objetivo los que manejan las sociedades. «Ten cuidado con lo que deseas, porque se puede convertir en realidad». Ya ellos han encontrado la forma de cómo convertir en realidad esas imaginaciones aparentemente inofensivas. Tal es el efecto de la imaginación y cómo se puede usar en la manipulación de grandes poblaciones. Agrippa explicaba: “No hay nadie que ignore cuán grande es la fuerza de la imaginación sobre el alma: pues se halla más cerca de la sustancia del alma que de los sentidos; es por ello que actúa más sobre el alma que sobre los sentidos”.
José Garcés*
Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual (VICI) / LAUICOM
Psicólogo clínico y cantautor. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos. Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva. Investigador en LAUICOM.
La semana pasada empecé a escribir un artículo en el que integraba el discurso de memoria y cuenta de Drunk (borracho de poder) en EEUU justo antes de partir hacia el Foro de Davos, los 14 años de la partida física de Carlos Escarrá Malavé y una visita que pude hacer acompañando a la Gran Misión Equidad y Justicia Social Hugo Chávez, a una comunidad en la cual participé en un conversatorio junto con voceras y voceros de la comunidad, para escucharlos y también darles algunos argumentos esperanzadores de los análisis que realizo.
Lamentablemente no terminé a tiempo y perdí el espacio, por lo que aprovecho para mencionar los temas, aunque me enfoque más en la humanidad y en el peligro que corremos no solo ante los discursos de Drunk como vocero de la política America First, que no es sino un refrito del Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense adaptado a estos tiempos y que no es otro que el inquilino que quiere los derechos de propiedad de la Casa Blanca, como lo dejó claro en Davos.
Junta de paz
De lo más grave que sucedió en Suiza, fue la presunta Junta de paz organizada por Drunk con la invitación a 59 países, cuya membresía implica el aporte de al menos mil millones de dólares, que pueden ser pagados de distintas maneras, como por ejemplo la sesión de la región de Ushuaia por parte del arrastrado de Milei, rompiendo no solo con la soberanía argentina, sino con su estructura federal, tal cual está haciendo su papi Drunk en EEUU, donde parece estar forzando una especie de guerra civil.
Luego de la inacción y la indolencia de la comunidad internacional ante la economía del genocidio, planteada por la relatora de la ONU para Palestina, Francesa Albanese, en julio del año pasado, entre otras muchas pruebas y evidencias; finalmente Drunk apuntó a su yerno Jared Kushner para explicar la propuesta de paz palestina, consistente en la construcción del emporio turístico y hotelero que Drunk ya había presentado desde inicios de su segundo gobierno, plan en el cual el yerno ha estado trabajando desde antes del supuesto ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023, como lo dejó ver su socio Daniel Lambert en una entrevista.
¿ONU paralela?
Y si esto es grave, es mucho más grave el pretender que dicha supuesta junta de paz, con reglas y leyes aplicadas según la moral drunkiana y la diplomacia de cañoneras, se perfile como una especie de ONU paralela, que cuenta con el apoyo de una cantidad de países similar a la que reconoció a un supuesto interino venezolano en 2019, y que no llega ni a la tercera parte de los países que conforman la ONU en la actualidad, además de no dejar espacio para el pueblo palestino que ha colocado los muertos.
Podemos pensar como lo hemos explicado en otros artículos, que la ONU no solo es disfuncional sino que nació muerta al permitir derecho a veto de los cinco países que habían lanzado alguna vez un arma nuclear; pero al menos existía la ilusión de que había un orden basado en normas en el plano internacional, que permitía el equilibrio en base a los fundamentos de su carta fundacional, razón por la cual recordamos las propuestas enunciadas por el comandante Chávez y luego por el presidente Maduro, de lograr una refundación de Naciones Unidas.
No obstante es algo mucho más grave que simplemente distópico, una instancia cuyo único fundamento ideológico es la inyección de capital para construcción inmobiliaria, y una moral de imponer la paz por la fuerza, sobre la base de un cementerio como han convertido a Gaza donde se cuentan solo desde el 7 de octubre de 2023, 71.550 asesinados y 171.365 heridos al 21 de enero, sin contar la cantidad de cuerpos que no han podido ser ubicados en los escombros ni los efectos de bombardeos a Cisordania y al Líbano.
Ruptura
Ante las pretensiones de Drunk sobre Groenlandia y Canadá, y solo al estar en peligro la existencia del mundo producto de la paz de Westfalia, sustentada en el estado-nación, el primer ministro de Canadá Mark Carney, ex banquero prolijo que ha callado históricamente ante los ademanes gringos, defendiendo su ideología de clase capitalista transnacional, admitió que el orden internacional basado en reglas era falso, pues los poderosos se exceptuaban a sí mismos cuando les convenía y sus leyes se aplicaban dependiendo de quién era el acusado y quién la víctima, pero reconoció que el sistema de ficción era útil, pues a su parecer la hegemonía gringa proveía bienes públicos y un sistema financiero estable.
Sin embargo, habló de la existencia de una “ruptura” a nivel del orden internacional y no una transición por lo cual fue aplaudido, lo cual me hace pensar en el Foro de Davos hace 4 años en el cual luego de la pandemia, el fundador de ese club de millonarios -que heredó este año el director general del fondo buitre Blackrock-, Klaus Schuab, habló de realizar un “reseteo” postpandémico, ligado al proyecto identidad 2020 del que hemos hablado en esta columna.
Anécdotas de Davos y otro plan
Por supuesto, muchas anécdotas, entre ellas que el canciller alemán haya dicho que va a proteger a Groenlandia de la amenaza rusa; las tonterías de Milei en una sala vacía; la descripción que hace Elon Musk de un mundo de ricos y robots; o el propio Drunk, quién habló de Groenlandia/Islandia, de Somalia, de México, de lo que considera son los logros de su primer año de gobierno, mientras en EEUU la gente sobrevive.
La guinda del pastel es la publicación de la estrategia de defensa del Pentágono, ligada a la estrategia de seguridad drunkiana, donde pone el énfasis en el desarrollo de la industria armamentista al tiempo que insiste en la propiedad de Panamá, del golfo de América y de Groenlandia -siendo que ya tiene la Patagonia-, para su estrategia de contener a China sin confrontarla, dejando los otros frentes a sus aliados europeos y asiáticos, recordando sus amenazas principales: China, Rusia que casi ni menciona, Irán y la República Popular Democrática de Corea, pero reconociendo en Israel un “aliado modelo” al cual le sigue brindando apoyo militar “ilimitado” e incondicional.
Respuestas
Sin embargo, más allá de estos documentos gringos, más allá de las pretensiones Drunkianas, más allá de las pretensiones de la clase transnacional capitalista, están no solo los pueblos que despiertan, sino que hay otros países que también están jugando en el tablero, generando movimientos interesantes como los que han llevado a la caída del dólar esta semana por la venta de bonos de la deuda, no solamente por parte de China sino también de Suiza.
Hay una gran expectativa en torno a la próxima reunión entre Drunk y Xi Jinping prevista para el mes de abril de 2026, se filtró un audio en el que Rusia no cede espacios petroleros negociados con Venezuela, Irán cierra el estrecho de Ormuz, y hasta los “aliados” drunkianos se reacomodan. Todavía hay esperanza, sigamos en resistencia combativa.