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La Inteligencia Artificial en las agendas de la ONU

Tecnologías, monopolios tecnológicos y guerra cognitiva.

Lo que se ve y lo que no.

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

Esta semana se reúne la Asamblea General de las Naciones Unidas en su 81.º período de sesiones, entre el 22 y el 28 de septiembre de 2026. Su lema central será: “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos”. Y estará atravesada por un clima global de belicismo mercantil imperial y su niña mimada en el presente, la mal llamada Inteligencia Artificial.

Democratizar la Inteligencia Artificial no debería significar solamente ampliar el acceso de los usuarios al menú del mercado de aplicaciones, sino democratizar las capacidades para crearla, manejarla, comprenderla, auditarla, producirla, cuestionarla y decidir colectivamente sus usos. Desarrollar una política tecnológica soberana. La pregunta estratégica para las Naciones Unidas y para los pueblos no es únicamente cómo controlar los excesos de la IA monopolizada, sino cómo impedir que una transformación civilizatoria quede subordinada a intereses mercantiles e ideológicos bajo una lógica en la que la eficiencia burguesa termine reemplazando la deliberación social. Finalmente, la disputa debería centrarse en algo más profundo: el derecho de las sociedades a participar en la construcción de los lenguajes con los que interpretan la realidad que experimentan, se interpretarán y podrán erradicar todos sus horrores. En este contexto, la Inteligencia Artificial trasciende la mera función de herramienta y se transforma en un territorio de conflicto cultural: una contienda por quién designa, quién clasifica, quién recuerda, quién hace visible y quién consigue que una representación del mundo se acepte como la correcta. Disputa por el sentido.

Porque la, mal llamada, Inteligencia Artificial está lejos de ser asunto reservado a los vendedores de mercancías tecnológicas, a las corporaciones digitales o a los especialistas en computación y a todas sus alianzas militares, de espionaje y represión. El incremento de su presencia en las agendas de las Naciones Unidas evidencia una transformación de magnitud histórica: no se trata únicamente del desarrollo de nuevas herramientas, sino también del control de infraestructuras capaces de influir en la producción de conocimiento, la circulación de información, la organización laboral, la seguridad, la economía, la cultura y, en constante crecimiento, en las condiciones en las que los seres humanos construyen sus percepciones de la realidad. Lo que está en discusión bajo la palabra “Inteligencia Artificial” es mucho más que una tecnología.

Se está en disputa la habilidad para producir, procesar, ordenar y jerarquizar grandes volúmenes de datos; quién tendrá el control sobre los sistemas de computación y las redes de infraestructura; quién determinará los criterios con los que las máquinas clasifican el mundo; quién podrá imponer sus modelos lingüísticos y culturales; quién tendrá acceso privilegiado a las capacidades de cálculo y quién quedará reducido a un consumidor dependiente de tecnologías producidas en otros centros de poder. Por eso resulta anestésico mirar la IA solamente desde la fascinación tecnológica o desde el temor a una futura rebelión de las máquinas.

Hay que mirar al capitalismo y las relaciones sociales, económicas y geopolíticas que existen detrás de ellas. Una cantidad relativamente pequeña de corporaciones concentra capacidades extraordinarias de cómputo, datos, infraestructura, modelos, plataformas y capital. Ese proceso de concentración transforma a los monopolios tecnológicos en actores con una capacidad de intervención que excede ampliamente el mercado tradicional. No únicamente comercializan productos: gestionan infraestructuras de comunicación, poseen grandes repositorios de datos, supervisan plataformas donde se genera y distribuye cultura, participan en los circuitos de información y desarrollan sistemas capaces de generar textos, imágenes, sonidos, código y respuestas que millones de individuos integran en sus procesos cotidianos de adquisición de conocimiento. Y algunos gobiernos son cómplices de tal canallada.

Así resulta que unas pocas empresas pueden controlar las infraestructuras mediante las cuales millones de personas buscan información, producen contenidos, interpretan acontecimientos y toman decisiones; estamos frente a una forma de poder que no puede analizarse únicamente con las categorías tradicionales (y frecuentemente ilusionistas) de la economía burguesa. El problema es también semiótico y político. La IA puede convertirse en una gigantesca maquinaria de producción y administración de sentidos. Se le permite seleccionar lo que se manifiesta, lo que se oculta, lo que se considera relevante, lo que se presenta como verdadero, lo que se descarta como marginal y el lenguaje disponible para denominar los sucesos.

No hace falta imaginar una conspiración centralizada para comprender el problema. Basta observar que los sistemas funcionan mediante datos, modelos, criterios de clasificación, objetivos comerciales, políticas de plataforma y decisiones humanas que no son neutrales. Cada sistema incorpora determinadas concepciones del mundo y, al mismo tiempo, puede reproducir las desigualdades, prejuicios y jerarquías presentes en los materiales con los que se construyó. Por eso la discusión internacional sobre gobernanza de la IA es inseparable de una discusión sobre soberanía. Soberanía tecnológica, pero también soberanía cultural, lingüística, científica y cognitiva.

Para los mal llamados países periféricos, el riesgo no consiste solamente en llegar tarde a una revolución tecnológica. Se trata de quedar inmersos en una nueva división global laboral en la que unos pocos centros producen modelos, chips, infraestructura y conocimiento, mientras que grandes regiones del planeta aportan datos, usuarios, recursos naturales, energía, mercados y trabajo, y posteriormente adquieren las tecnologías resultantes. La dependencia podría adoptar así una forma nueva: no solamente depender de máquinas fabricadas afuera, sino depender de sistemas que participan en la producción de nuestras propias representaciones del mundo.

En este punto aparece la dimensión de la guerra cognitiva. No se trata de reducir toda IA a una herramienta militar ni de afirmar que toda manipulación informativa proviene de algoritmos. Consiste en admitir que la contienda contemporánea por el poder incorpora cada vez más la habilidad de influir en la atención, las percepciones, las emociones, la memoria social y los marcos interpretativos a través de los cuales las sociedades interpretan los sucesos. Una sociedad cuya información puede ser personalizada hasta el extremo, cuya agenda pública puede ser modulada por sistemas algorítmicos y cuyos ciudadanos reciben contenidos distintos de acuerdo a perfiles invisibles, experimenta una profunda transformación de su espacio público. La guerra cognitiva, en ese sentido, no necesita comenzar con una falsedad espectacular.

Puede operar mediante saturación, fragmentación, repetición, invisibilización, polarización, fabricación de tendencias o desplazamiento permanente de la atención. Puede hacer que determinados problemas parezcan centrales mientras otros desaparecen del campo perceptivo. Puede producir la ilusión de que una determinada interpretación es espontáneamente mayoritaria cuando, en realidad, ha sido amplificada por mecanismos tecnológicos. Y aquí aparece una de las preguntas más incómodas: ¿qué estamos viendo cuando miramos una pantalla y qué parte de la realidad ha quedado fuera del encuadre?

Entonces las agendas de Naciones Unidas son importantes precisamente porque se ha vuelto escandaloso el plan imperial llamado Inteligencia Artificial que se disfraza de marco multilateral de gobernanza, derechos, desarrollo y cooperación. Debemos denunciar lo que queda fuera de las agendas, qué conceptos predominan y quiénes tienen capacidad efectiva para intervenir en su definición. “Inteligencia Artificial responsable”, “Inteligencia Artificial segura” o “Inteligencia Artificial centrada en el ser humano” son importantes, pero no son suficientes si no se cuestiona quién tiene las infraestructuras, quién tiene el control de los datos, quién determina los estándares, quién obtiene los beneficios y quién asume la responsabilidad de los costos sociales y ambientales. Cómo sirve a los negocios bélicos.

Tampoco alcanza con discutir la desinformación sin discutir la arquitectura económica de las plataformas que convierten la atención humana en mercancía. La cuestión decisiva no es solamente qué puede hacer la Inteligencia Artificial, sino quién puede hacer qué con ella, bajo qué condiciones y para beneficio de quién. Allí se encuentra lo que se ve y lo que no se ve. Vemos modelos cada vez más poderosos, interfaces seductoras, máquinas capaces de producir imágenes, voces y textos extraordinariamente convincentes.

Vemos la promesa de productividad, innovación y progreso. Lo que frecuentemente no observamos es el uso de centros de procesamiento de datos, el consumo energético, los minerales, las cadenas de suministro, los trabajadores invisibilizados, los grandes volúmenes de datos, las decisiones corporativas, los intereses geopolíticos y las relaciones de propiedad que posibilitan esa aparente magia. Y tampoco vemos suficientemente el desplazamiento silencioso de una batalla fundamental: la lucha por determinar quién tendrá capacidad de producir sentido en sociedades cada vez más mediadas por sistemas algorítmicos.

Por eso la discusión sobre Inteligencia Artificial no puede quedar encerrada en la ingeniería. Es una discusión económica, geopolítica, cultural y semiótica. Es una discusión sobre el poder. La auténtica preocupación radica en la posibilidad de que los pueblos tengan la capacidad de interpretar su propia realidad, generar sus propios saberes y disputar los sentidos con los que se organiza la vida colectiva. La verdadera pregunta estratégica no es si las máquinas pensarán como los seres humanos. Es quién está consiguiendo que los seres humanos piensen cada vez más dentro de las condiciones diseñadas por las máquinas y por quienes las controlan.

Es imperativo solicitar a la Organización de las Naciones Unidas que se pronuncie sobre el dilema actual de la Inteligencia Artificial. Uno de los problemas fundamentales es la soberanía cognitiva, en particular la capacidad de una sociedad para preservar sus propios márgenes de interpretación, deliberación y decisión cuando una gran cantidad de sus mediaciones culturales comienza a depender de sistemas tecnológicos desarrollados y gestionados por actores transnacionales. Especialmente en el centro de la Guerra Cultural desplegada por el capitalismo en su fase imperial. Esto obliga a ampliar la noción de soberanía más allá del territorio, las fronteras y los recursos materiales. Además, será necesario debatir sobre la soberanía sobre los datos, las lenguas, los archivos culturales, los conocimientos colectivos y las condiciones a través de las cuales una comunidad puede hacerse visible en los sistemas que organizan el saber. La problemática adquiere una magnitud particularmente delicada para las comunidades cuyas experiencias históricas, lenguajes y formas de conocimiento han sido tradicionalmente subrepresentadas en las arquitecturas de información. Si las ofensivas comerciales, tecnológicas y militares de los propietarios de la Inteligencia Artificial se transforman en mediadores privilegiados entre los individuos y el mundo, estar fuera de su construcción equivale a estar parcialmente fuera de la definición tecnológica del presente y del futuro. Es decir, quedar dentro de una nueva esclavitud.

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Presidenta Delcy Rodríguez se reunió con el secretario general Antonio Guterres, en la sede de Naciones Unidas

Nueva York, Estados Unidos. – ​La presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostiene una reunión bilateral con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, en la sede del organismo en Nueva York, en el marco del 81.° período de sesiones de la Asamblea General (AGNU).

En este espacio diplomático, la jefa de Estado profundiza la evolución estratégica de la cooperación entre el Gobierno Bolivariano y el sistema multilateral, orientada al desarrollo sostenible, la transferencia tecnológica y el blindaje del sistema de protección social del pueblo venezolano, tras la reciente respuesta institucional y técnica brindada junto al organismo internacional ante la contingencia sísmica registrada en el país.

​Esta agenda internacional consolida la hoja de ruta de la Diplomacia Bolivariana de Paz, que avanza en la evaluación de planes de respuesta y recuperación mediante metodologías especializadas para la reconstrucción de infraestructura resiliente.

Asimismo, la participación de Venezuela en la palestra global reafirma la posición del país en el debate multilateral, abogando por el crecimiento productivo equilibrado, la preservación ambiental, y la paz.

Fuente: Prensa Presidencial / Kaylib Maita

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Delcy Rodríguez: “Bolívar siempre nos guía”

La Presidenta (E.). Delcy Rodríguez, en sus palabras pronunciadas el lunes 14 de septiembre de 2026 afirmó: “sin Bolívar no hay rumbo, Bolívar siempre nos guía, Bolívar siempre tiene una respuesta”.

Es así como, la Presidenta (E.). Delcy Rodríguez, ha buscado las claves para afrontar las dificultades del presente, en nuestra historia. Ha utilizado la metodología chavista plasmada en El Libro Azul y ha interpretado perfectamente las palabras de Bolívar pronunciadas en su celebre Discurso de Angostura, cuando sentenció:

“El principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela”.

“El principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela”.

En ese mismo discurso Bolívar define su interpretación de la igualdad social, en los siguientes términos:

“La naturaleza hace a los hombres desiguales en el genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia, porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad, propiamente llamada política y social”.

Agregando que: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.

El contenido del discurso de Bolívar situó su pensamiento en lo que hoy clasificaríamos como izquierda republicana: un espacio que buscaba con urgencia la justicia social y la equidad sin renunciar al marco de la legalidad constitucional.

¿Qué significa realmente ser de izquierda o de derecha en el siglo XXI?

Aunque muchos consideran que estos términos están obsoletos, las raíces teóricas y los procesos históricos demuestran que la distinción sigue más viva que nunca.

Para comprenderlo en el contexto del Proyecto Bolivariano, debemos cruzar tres miradas: la precisión conceptual del filósofo italiano Norberto Bobbio, el marco normativo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y la interpretación histórica que hizo Hugo Chávez de las palabras de Simón Bolívar, durante su juramentación presidencial del 10 de enero de 2007.

El criterio de Norberto Bobbio: La igualdad como brújula

En su célebre libro “Izquierda y derecha” (1994), el politólogo Norberto Bobbio propuso una tesis fundamental: el eje que divide a la izquierda de la derecha política es la postura que cada una adopta frente al concepto de igualdad.

-La Izquierda (Igualitarismo): Bobbio argumenta que la izquierda percibe la mayoría de las desigualdades importantes como anomalías estructurales del sistema. Al ser producto de las estructuras políticas y económicas, la izquierda sostiene que el Estado tiene el deber de minimizarlas para alcanzar una sociedad más equitativa y justa.

-La Derecha (No-igualitarismo): Por el contrario, la derecha considera que las desigualdades son naturales e inevitables (derivadas del talento individual, el esfuerzo o el mercado). Desde esta perspectiva, los intentos “forzados” por imponer la igualdad terminan vulnerando la libertad individual.

Bobbio demuestra que el núcleo identitario de la izquierda, es el combate contra la desigualdad social. Un principio que resuena profundamente en la doctrina de Simón Bolívar.

1819: El Discurso de Angostura y la “igualdad establecida y practicada

Para encontrar el correlato de este concepto en la historia, es obligatorio viajar al 15 de febrero de 1819. Ese día, el Libertador Simón Bolívar pronunció el célebre Discurso de Angostura, un manifiesto donde diseñó las bases institucionales y sociales de la naciente República.

Para el Libertador, la soberanía popular y la abolición de los privilegios eran condiciones innegociables. Bolívar entendía que no bastaba con una igualdad jurídica plasmada en papel; se requería una justicia social real, anticipándose por más de un siglo a los debates de la modernidad.

El Artículo 1 de la Constitución: La doctrina de Bolívar como norma jurídica

Esta visión de Bolívar no se quedó en el plano de la retórica. En la Venezuela contemporánea, el Artículo 1 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) elevó formalmente este ideario al rango de norma suprema y fundacional del Estado:

“La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador”.

Este artículo encierra una profunda reflexión política y jurídica. Al establecer que valores universales como la igualdad y la justicia se rigen específicamente por la doctrina de Simón Bolívar, el texto constitucional rompe con la tradición del constitucionalismo liberal clásico, que suele conformarse con la igualdad meramente formal o ante la ley.

La Constitución venezolana abraza la tesis bolivariana de Angostura: la igualdad debe ser “practicada”. Jurídicamente, esto significa que el Estado no puede ser un actor pasivo, sino que está constitucionalmente obligado a intervenir activamente para desmontar las estructuras que generan exclusión y desequilibrio social, blindando el igualitarismo como un mandato legal supremo.

2007: La reinterpretación de Hugo Chávez y el camino al socialismo

El 10 de enero de 2007, durante su acto de juramentación para un nuevo período presidencial ante la Asamblea Nacional, Hugo Chávez rescató y reinterpretó formalmente las palabras de Bolívar en Angostura bajo el amparo de este marco constitucional.

En su discurso, Chávez utilizó el pensamiento bolivariano como el puente perfecto hacia el concepto de izquierda que teorizaba Bobbio: la búsqueda de la igualdad sustantiva.

Chávez argumentó que el proyecto esbozado por Bolívar en 1819 no era una propuesta liberal moderada, sino el plano de una república radical basada en la justicia social y el bienestar del pueblo.

Bajo esta lectura, entrelazó el igualitarismo de izquierda con la doctrina constitucional originaria: para cumplir con el Artículo 1 y hacer “establecida y practicada” la igualdad planteada en Angostura, el sistema socioeconómico debía transitar hacia la justicia social.

La igualdad practicada

Según fuentes documentadas Venezuela alcanzó el salario más alto de Latinoamérica en 2012 (476 $$ de salario mínimo más 222 $$ de beneficio alimentario = 698 $$). Dos años después, las bases de datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), mostraban a Venezuela en el año 2014 como el país con mayor igualdad social en Latinoamérica, medido a través del Coeficiente de Gini.

Sin embargo, este modelo de bienestar social se convirtió en el objetivo de una prolongada agresión asimétrica y una guerra híbrida multidimensional.

La crisis actual no comenzó de la noche a la mañana; fue un proceso de asfixia meticulosamente diseñado. El punto de partida formal se remonta a 2015, cuando el gobierno de Estados Unidos declara a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” abriendo las compuertas para un asedio multidimensional sin precedentes.

La persecución comercial y las sanciones produjeron una caída superior al 98% de los ingresos en divisas. Venezuela pasó de percibir 39.636 millones de dólares en divisas en el año 2014 a tan solo 743 millones de dólares en 2020.

Paralelamente al colapso material, el país se convirtió en el laboratorio de una intensa guerra cognitiva. Medios masivos y redes sociales fueron y son utilizados para tratar de quebrar la resistencia psicológica de la población, romper la unidad nacional, sembrar el caos informativo e intentar inducir una guerra civil fratricida.

El acuerdo petrolero con Estados Unidos.

La Presidenta (E.) de Venezuela, Delcy Rodríguez, fundamenta estratégicamente el reciente acuerdo petrolero con Estados Unidos como un mecanismo indispensable para captar mayores ingresos y destinarlos al bienestar social, la justicia social y la búsqueda de una igualdad real.

Es una realidad inobjetable que “no se hace nada teniendo las mayores reservas de crudo del mundo si no se extraen para atender las necesidades del pueblo», estas reservas deben convertirse en una herramienta distributiva.

Los ingresos proyectados bajo este esquema mixto son la clave económica para financiar la salud, la educación, la infraestructura pública y corregir las profundas asimetrías sociales acumuladas en los últimos años de bloqueo económico. Se está poniendo en practica el principio fundamental del sistema bolivariano, que “depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada”

Una misma lucha en épocas distintas

Cuando contrastamos las ideas, las líneas se cruzan con claridad. Lo que Norberto Bobbio define desde la academia europea como el motor de la izquierda —la intervención colectiva para mitigar las desigualdades— es exactamente lo que Simón Bolívar exigió a los legisladores de 1819, lo que la Constitución de Venezuela consagró en su Artículo 1 como valor supremo, lo que Hugo Chávez colocó como la meta ideológica de su administración en el siglo XXI y lo que Delcy Rodríguez hace en una negociación asimétrica dentro de un esquema de guerra hibrida ejecutada por Estados Unidos.

La igualdad, por lo tanto, no es un concepto abstracto ni estático. Es el mandato histórico y legal que sigue definiendo el proyecto de la Revolución Bolivariana.

Fuente: Francisco Ameliach.

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​Comienza un nuevo periodo académico en LAUICOM: Formación contra la guerra cognitiva y por la convivencia

Prensa LAUICOM – La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) dio inicio a su nuevo periodo académico con un conversatorio especial enfocado en la defensa del periodismo ético y las herramientas frente al odio y a la confrontación moderna.

Durante el encuentro, se destacó que la universidad ha sido históricamente un espacio de construcción y prosperidad que abre oportunidades para la introspección social. Asimismo, que esta actividad busca defender el periodismo ético frente a la agresión cognitiva y la zozobra, recordando que la comunicación genuina nace del encuentro comunitario y de estrategias orientadas a la convivencia.

La vicerrectora académica, Tibisay León, planteó el desafío institucional de enfrentar la guerra cognitiva y expandir estos conocimientos más allá de los estudios de posgrado. Destacó la importancia de aprovechar estos espacios formativos para dotar de herramientas prácticas a toda la comunidad de cara a la cotidianidad y la labor profesional.

Del odio al perdón

El evento central estuvo a cargo del psicólogo clínico e investigador de LAUICOM, Roger Garcés, quien desarrolló el conversatorio sobre la mente como campo de batalla en la guerra cognitiva.

Garcés explicó que el objetivo de estas dinámicas es lograr que la población de un país atacado trabaje a favor de los intereses adversos, por lo que los comunicadores representan un baluarte fundamental para desmontarlas.

Asimismo, advirtió sobre las consecuencias destructivas del odio en la política, comparándolo con un mecanismo que daña a quien lo promueve, e instó a trabajar en el crecimiento interior y en la apreciación de las diferencias para construir una sociedad basada en la convivencia y el perdón.

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LAUICOM anuncia el proceso de inscripción y el inicio del periodo académico 2026-II para estudiantes regulares de pregrado y postgrado

Prensa LAUICOM – La Universidad Internacional de Las Comunicaciones (LAUICOM) se complace en dar la bienvenida a su comunidad de estudiantes regulares de pregrado y postgrado a este nuevo ciclo, informando los lineamientos y fechas para el inicio del período académico 2026-II.

Proceso de inscripción pregrado

Las inscripciones se llevarán a cabo de manera presencial del 21 al 25 de septiembre de 2026. La atención estará a cargo del personal de Control de Estudios en la recepción de la galería José Vicente Rangel, el ingreso al campus se realizará exclusivamente por la 1.ª garita (ubicada en la parada del Metrobús).

Asimismo, se les recuerda a los estudiantes que tanto las planillas como los resultados del CICNE se estarán enviando durante los días previos a las inscripciones a través de los grupos de Telegram en donde hacen vida los estudiantes.


Para agilizar el proceso y brindar una mejor atención, el horario se ha organizado por turnos y secciones:

  • Turno de la mañana (Secciones A y B): De 9:00 a.m. a 12:00 p.m.
  • Turno de la tarde (Secciones C y D): De 2:00 p.m. a 4:00 p.m.

Inicio de clases y modalidad semipresencial

Las actividades darán inicio oficial el 5 de octubre de 2026 bajo una modalidad semipresencial, que combinará la dinámica de las aulas virtuales con encuentros presenciales estratégicos.

​Postgrado: desarrollo del periodo académico

​Para la comunidad de maestrías, el inicio de las actividades académicas está pautado para el 21 de septiembre. ​Bajo esta planificación, las clases se llevarán a cabo de manera regular cada quince días a lo largo de un trayecto de 14 semanas de formación continua, estructuradas para garantizar la profundidad y excelencia en el contenido avanzado.

  • Fin de las clases: 15/01/2027
  • Semana de entrega de notas: 18/01/2027 – 22/01/2027
  • Proceso de inscripción: Se realiza después de la entrega de notas (confirmar directamente con Control de Estudios).

Contacto

Ante dudas o para mayor información se encuentran disponible los siguientes correos electrónicos:

Pregrado

direcciondepregrado.2026@gmail.com

Postgrado

direcciondepostgradolauicom@gmail.com

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Declaración en solidaridad con Cilia Adela Flores de Maduro

El Foro de São Paulo expresa su solidaridad y firme apoyo a la solicitud de libertad
provisional bajo régimen de detención domiciliaria de Cilia Adela Flores de Maduro,
Primera Dama de la República Bolivariana de Venezuela, y reclama que su situación sea
considerada con estricto apego al derecho internacional, al debido proceso y al respeto
irrestricto de los derechos humanos.
La Sra. Flores de Maduro atraviesa una situación de especial vulnerabilidad debido a su
delicado estado de salud cardíaca, luego de haber sido sometida a una cirugía invasiva.
Actualmente requiere medicación permanente, tiene indicada nitroglicerina ante la
eventualidad de una emergencia cardíaca y enfrenta recomendaciones médicas que
contemplan estudios coronarios y una eventual nueva intervención quirúrgica. Frente a
esta realidad, sostenemos que ninguna diferencia política puede justificar que una
persona sea privada de las condiciones necesarias para preservar su vida y su integridad
física.
Del mismo modo, recordamos que los argumentos desarrollados en los Memorandos
Jurídicos ECF 321 y ECF 325, presentados respectivamente por el Sr. Nicolás Maduro y
por la Sra. Flores de Maduro, invocan los principios del derecho internacional relativos
a la inmunidad y señalan que los dirigentes no deben estar «sujetos a detención, arresto
o humillación en el sistema jurídico de un país extranjero». In re Grand Jury Proceedings,
Doe No. 700, 817 F.2d 1108, 1110 (4th Cir. 1987).
La propia legislación estadounidense establece, el marco para determinar las
condiciones de libertad provisional antes del juicio y hay elementos concretos que
deben ser considerados: su condición de Primera Dama de Venezuela, esposa del jefe
de Estado extranjero en funciones, diputada electa y en ejercicio de la Asamblea
Nacional, la ausencia de un peligro para la comunidad y, fundamentalmente, su estado
de salud.
El Foro de São Paulo considera, que la prisión preventiva no puede convertirse en una
condena anticipada ni en un instrumento de presión o persecución política. La
presunción de inocencia, el derecho de defensa, la dignidad humana y las garantías de
un juicio justo no pueden depender de la nacionalidad, la ideología o la posición política
de quien enfrenta un proceso judicial.

Por ello, acompañamos la solicitud de libertad provisional de Cilia Adela Flores de
Maduro
bajo las condiciones propuestas ante el Tribunal: reclusión domiciliaria,
monitoreo mediante GPS, vigilancia armada permanente, entrega de los documentos
de viaje y designación de un custodio tercero aprobado por los Servicios de Supervisión
Previa al Juicio y por el Tribunal.
Estas medidas permiten conciliar las necesidades del proceso judicial con la obligación
de preservar la salud, la integridad y la dignidad de la persona sometida a proceso.
Solicitamos, por tanto, que la autoridad judicial competente haga lugar a la petición de
libertad provisional bajo régimen de detención domiciliaria de Cilia Adela Flores de
Maduro
, atendiendo especialmente a su situación médica y a las garantías ofrecidas.

El debido proceso es un derecho, no un privilegio.
La Justicia no debe ser instrumento de persecución política.
La dignidad humana debe estar por encima de toda disputa política.

Mónica Valente

Secretaria Ejecutiva

FORO DE SÃO PAULO

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Innovación, servicios y cooperación global: La mirada de la Universidad Internacional de las Comunicaciones en la CIFTIS

PEKÍN/ CHINA — En la dinámica actual del intercambio global, la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China (CIFTIS, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como uno de los epicentros más influyentes del planeta para evaluar el rumbo de la economía digital, la transferencia tecnológica y la cooperación internacional. En este escenario de alta relevancia geopolítica y comercial, nuestra casa de estudios mantiene una presencia activa para el estudio, análisis y registro de las tendencias que están redefiniendo el futuro.

La participación en este magno evento no solo representa una ventana abierta a las últimas innovaciones en materia de digitalización y servicios de valor añadido, sino que constituye un espacio estratégico para la investigación comunicacional.

Comprender hacia dónde se dirige la transformación tecnológica global es un requisito indispensable para anticipar los cambios en los flujos de información, la cibercomunicación y los nuevos modelos de producción de contenidos a escala internacional.

Durante el recorrido por los pabellones de la CIFTIS, la experiencia permite constatar cómo convergen la inteligencia artificial, la automatización y las plataformas de servicios avanzados, rediseñando los paradigmas tradicionales del desarrollo socioeconómico.

Para una institución dedicada a la formación y a la comunicación, el contacto directo con estos avances aporta elementos analíticos de primer orden para enriquecer la labor académica, la investigación científica y la proyección estratégica.

A través de esta agenda de trabajo internacional, la Universidad Internacional de las Comunicaciones reafirma su compromiso con la actualización permanente, la construcción de puentes de entendimiento global y el estudio riguroso de los fenómenos tecnológicos que impactan a los pueblos del mundo. Seguir de cerca estos espacios de convergencia nos permite traducir la vanguardia global en conocimiento útil para el desarrollo soberano de nuestras naciones.

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Presidenta Delcy Rodríguez y Secretario Chris Wright ofrecen declaraciones tras el encuentro bilateral en Caracas

Palacio de Miraflores, Caracas.- La presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, ofrecieron declaraciones a los medios de comunicación social, luego de una reunión privada sostenida en el Palacio de Miraflores.

Durante sus intervenciones dieron a conocer los esfuerzos que realizan ambas naciones para mantener negociaciones que beneficien a los pueblos de ambos países.

La Mandataria Nacional destacó que en el país hay talento humano muy preparado para la industria hidrocarburos; así como también empresas e industrias listas para iniciar operaciones. En este contexto, la Jefa de Estado manifestó, positivamente, que Venezuela da la bienvenida a estas inversiones, al flujo de capital y a la nueva tecnología.

De la misma manera, Rodríguez aprovechó la oportunidad para expresar su opinión sobre la calidad de los productos venezolanos, los cuales espera que arriben a todos los mercados de exportación alrededor del mundo.

Prensa Presidencial/ Claudia Guerra Méndez

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Presidenta Delcy Rodríguez lidera firma de acuerdos energéticos con delegación de EE.UU.

Palacio de Miraflores, Caracas.- En un acto realizado en el Palacio de Miraflores, la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, encabezó la firma de importantes acuerdos energéticos en el marco de la visita oficial del secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, a Venezuela.

Este encuentro, llevado a cabo en el Salón «Sol del Perú», marca un hito en la cooperación bilateral, enfocándose en la reactivación y optimización del sector hidrocarburos.

Entre los puntos presentados, destacó el acuerdo integral con Chevron Carabobo Holdings para el acceso a reservas en la empresa mixta Petroindependencia, además de la adecuación de las empresas mixtas Petroboscán, Petropiar y Petroindependencia a la nueva Ley de Hidrocarburos, asegurando así un marco legal y fiscal actualizado que favorece la inversión productiva.

La jornada también contempló una agenda de cooperación para el desarrollo de nuevos proyectos de extracción y la modernización de la infraestructura energética. Se oficializó el acuerdo de transición y los contratos de participación productiva en el bloque Junín-5 junto a la corporación energética italiana Eni, así como un contrato de participación con Primavera Infinita para el bloque Budare Elotes.

Estas alianzas buscan potenciar la capacidad de producción petrolera nacional, integrando tecnología de vanguardia y garantizando que los procesos se alineen con los estándares internacionales de eficiencia y sostenibilidad económica para el país.

Finalmente, el compromiso bilateral trascendió la extracción de crudo al incluir alianzas importantes para fortalecer el Sistema Eléctrico Nacional y la infraestructura operativa de la industria petrolera.

Fuente: Prensa Presidencial/ Claudia Guerra Méndez