5053193572991044615

El acorde de los contrabajos: la Madre Tierra, los terremotos y la minka

Por: Alí Ramón Rojas Olaya

Para quienes, en medio del polvo y el asombro, siguen buscando no sólo seres humanos, mascotas y cadáveres, sino el ritmo de lo que aún nos une.

En momentos aciagos donde mucha gente está tapiada bajo escombros en lo que fue, hasta hace pocas horas, su casa, la labor de los rescatistas, bomberos, paramédicos, médicos, enfermeras y perros entrenados es encomiable. Igual ocurre con los ingenieros de desastres, los geólogos, los psicólogos, los arquitectos y particularmente los motorizados, héroes que sobre sus rocines férricos van y vienen cargados de esperanzas. Cuando hablo de rescatistas, me refiero no sólo a los profesionales, sino al vecino, al hombre y a la mujer de a pie, al albañil, al bodeguero, a esos personajes que, en momentos difíciles, afloran de sus corazones y sus manos unos de los valores más bellos: la hermandad y la solidaridad.

1. ¿Qué debo hacer?

¿Qué puede hacer un pedagogo crítico, un educador matemático, un historiador insurgente, un filósofo, en una situación como ésta? Además de colaborar con ropa, comida, agua y dinero, ¿de qué otra forma puedo ayudar? Creo tener la respuesta: lo primero es seguir los lineamientos de nuestras máximas autoridades. Lo segundo es no estorbar. Lo tercero es no reenviar mensajes malintencionados y pesimistas, es decir, no ser parte de la guerra cognitiva. Lo quinto es comprender que Venezuela exige una transición política que deje atrás el modelo occidental desarrollista eurocéntrico y estadounidense y se enrumbe definitivamente a la cocreación del Estado comunal. Y lo quinto es hacer lo que sé hacer: escribir, porque estoy seguro de que -como nos dice Kotepa Delgado-, si uno escribe, algo queda. Pues, eso hice, al fin y al cabo, Simón Rodríguez nos dice que “la instrucción social pide mucha filosofía” y que ésta “consiste en conocerse, no en contrahacerse”.

2. Terremotos en Caracas y La Guaira

El 11 de junio de 1641, el «Terremoto de San Bernabé» destruyó prácticamente toda Caracas. El 26 de marzo de 1812, Jueves Santo, tres focos destrozaron Venezuela: un epicentro estaba en el mar Caribe, entre el archipiélago de Los Roques y la costa del litoral central con una magnitud de 6,3, y que fue el causó los daños en Caracas y La Guaira; otro entre San Felipe, Barquisimeto y El Tocuyo con una magnitud de 6,2; y un tercero al sur del lago de Maracaibo, en la cordillera de los Andes, causante de la destrucción de Mérida, con una magnitud de 7, como lo refieren Melchor Centeno Grau en su libro Estudios Sismológicos de 1940 y Günther Fiedler en su obra Áreas afectadas por terremotos en Venezuela de 1961.

El 29 de octubre de 1900, el terremoto de «San Narciso», provocó pánico masivo y graves daños estructurales en Caracas. El 29 de julio de 1967, a las 8:05 pm, un fuerte terremoto de magnitud 6,5 con epicentro en el Litoral Central sacudió a Caracas durante unos 35 segundos. Causó estragos considerables, especialmente en La Guaira y en zonas caraqueñas como Altamira y Los Palos Grandes, dejando al menos 200 fallecidos y miles de heridos. Yo tenía 2 años, 7 meses y 19 días, y no sé cómo, pero me perdí durante el terremoto. Mi mamá entró en una crisis de nervios. Por suerte, un vecino me encontró. Los días 15, 16 y 17 de diciembre de 1999, no hubo un terremoto, pero sí un deslave en La Guaira y Caracas que destruyó miles de viviendas y sepultó a muchas personas.

3. Las grietas y el sonido

El 24 de junio de 2026, poco antes de las seis de la tarde, Carolina cosía y yo buscaba en Internet algún canal que transmitiera el Brasil Escocia. Erika estaba preparando sus cosas para irse a la casa de El Cementerio, barrio del sur de Caracas. Estábamos en la parroquia San Bernardino, a pocos metros del Waraira Repano. A las 6:04:33 pm Carolina gritó: ¡Vámonos, está temblando! Con una rapidez inusitada abrió la puerta y la reja, y volvió a gritar, esta vez a los vecinos.

Realmente no fue un grito, fue un alarido, ¡Salgan rápido! Empujó la puerta de vidrio y corrió por el pasillo que conduce a la entrada del edificio. Ella tomaba de la mano a Erika y yo iba detrás.

No era fácil ese tránsito porque el camino se tornó en un puente colgante. Tenía la certeza de que el suelo, esa capa de olvido sobre la que caminamos cada día, era en realidad una membrana tensa. Johnny, el vigilante, estaba sumamente nervioso, no podía abrir la puerta principal que da a la calle. Pero en pocos instantes consiguió abrirla. En mi trote apresurado y tambaleante volteé porque sentí que el edificio se derrumbaba. Confieso que vi la muerte cerca.

Lo que más heló mi sangre no era el estruendo, sino el sonido telúrico de mil contrabajos tocando todos acordes disonantes en la cuerda Mí, la más grave, en un in crescendo apocalíptico, con arcos cuyas crines estaban sobre espolvoreadas de perrubia. El acorde infernal no venía de afuera, sino de dentro, de las entrañas de la tierra.

En ese instante, la filosofía dejó de ser un ejercicio de escritorio para mutar a la retaguardia de los pasos inestables de una madre cuyos brazos protegen a una hija, el vértigo de sostener el amor mientras el mundo se rehúsa a ser firme. Ese acorde no pidió explicaciones. Pidió una respuesta. Y esa respuesta aún la estamos escribiendo entre los escombros.

Una vez en la calle, vimos a los vecinos salir despavoridos. Oímos vidrios reventarse, paredes agrietarse, manantiales que empapaban los pisos inferiores, objetos que caían, gritos, llantos. Carolina agachada besaba el suelo y rezaba. Cuando se irguió nos abrazamos los tres. ¡Estamos vivos, estamos vivos!, vociferaban algunos vecinos. A las 6:06:28 pm el terremoto terminó. Fueron 115 segundos interminables. Allí estuvimos toda la noche y parte de la madrugada. Fuimos víctimas de un sismo precursor de magnitud 7,2 con epicentro cerca de San Felipe, estado Yaracuy, a unos 289 kilómetros de Caracas, y fue seguido apenas 39 segundos después por un segundo terremoto aún más fuerte, de 7, 5.

4. La Tierra no es un objeto: cosmovisiones del terremoto

Hace muchos siglos, Caracas y Las Guaira estaban unidas, el mar llegaba hasta el río Guaire. Ante las ofensas de los pobladores a la diosa del mar, ésta envió una ola gigante para destruirlos. Al arrepentirse el pueblo y pedir clemencia, la ola se petrificó en forma de montaña, protegiéndolos, así nació el Waraira Repano, la montaña que conocemos con el nombre colonial de El Ávila.
Los pueblos originarios del Caribe, en particular nuestras abuelas y abuelos Toromaima, no construían en las laderas ni cerca de las quebradas. No porque tuvieran miedo, sino porque respetaban el lenguaje de la montaña. Sabían que el Waraira Repano escupía piedras, y que el equilibrio no se negocia con la topografía. Escuchaban la tierra como se escucha a un anciano que nos advierte con su voz sabia y profunda.

No basta saber que un terremoto es la liberación repentina de energía acumulada en la corteza terrestre o que Charles Francis Richter (1900–1985) fue un físico y sismólogo estadounidense que, en 1935, creó junto con su colega alemán Beno Gutenberg la famosa escala sismológica que lleva su nombre. Que hayan venido rescatistas expertos de varias partes del mundo no sólo es importante, sino que nos conmina a estudiar qué saben sus pueblos ancestrales sobre terremotos. Esta sabiduría sísmica es pedagogía que reproduce en cada latido del continente y del mundo como nos los hacen saber los pueblos del noroeste del Pacífico norteamericano, los pueblos algonquinos e iroqueses, el pueblo Yaqui, el pueblo Warao, los Aymara, el pueblo Mapuche, el Islam, la filosofía Ubuntu, Heráclito, el estoicismo, el taoísmo y el budismo.

En el noreste de Estados Unidos, los sismólogos han descubierto que antiguos topónimos en lenguas algonquinas e iroquesas significan literalmente «la colina que tiembla», lo que demuestra que los terremotos ocurrían mucho antes de la colonización europea y estaban integrados en su geografía.

Muchas tradiciones explican los sismos a través de seres mitológicos. Por ejemplo, en el noroeste del Pacífico norteamericano, los pueblos Wakashan, Salish de la Costa, Wakashan del Norte y Athabascans hablan de la batalla entre el Pájaro del Trueno y la Ballena, o de espíritus subterráneos que hacen temblar la tierra. También atribuyen los temblores a un ser supremo que descansa sobre el caparazón de tortugas que ocasionalmente se mueven.

El pueblo Yaqui de México asume los terremotos como manifestaciones de la naturaleza que exigen respeto, vinculándolos estrechamente con la vitalidad de la Tierra y el equilibrio del entorno. Su cosmovisión está profundamente entrelazada con el ambiente, donde fenómenos como los sismos no son eventos fortuitos, sino que reflejan una conexión viva con su territorio y las fuerzas naturales.

Las mujeres y hombres del pueblo Warao del Delta del Orinoco, testigos de la Falla de El Pilar, narran que una gran serpiente habita en el lago y mueve la región, escupiendo tierra y cambiando el curso de la vida. El pueblo Aymara del altiplano andino reconoce al Amaru o Katari, la serpiente o dragón del subsuelo, cuya cólera o movimiento recuerda que la Pachamama no es una propiedad, sino una presencia con la que se dialoga. El pueblo Mapuche del sur suramericano ve en el terremoto la lucha de dos serpientes cósmicas, Trentren Vilu y Caicai Vilu, que moldean el paisaje en su eterno forcejeo. El temblor no es castigo, sino un desequilibrio que la comunidad restaura con el nguillatún y la ofrenda a la Ñuke Mapu, la Madre Tierra.

El Islam nos dice que el terremoto es un signo, una prueba que despierta al creyente de su letargo, un recordatorio de que la soberanía absoluta no está en nuestras manos, sino en el latido de lo divino. La cosmogonía Ubuntu del sur de África, aunque no busca explicar la causa, nos ofrece la respuesta ética más profunda: «Yo soy porque nosotros somos». Ante la fractura, la comunidad se convierte en el único cimiento posible.

El filósofo griego presocrático Heráclito de Éfeso, desde la ciudad de Jonia, en la costa occidental del Asia Menor, nos recuerda que el conflicto es el padre de todas las cosas; el terremoto es la armonía oculta de fuerzas que se tensan para crear montañas. El estoicismo nos invita a no juzgar el evento como bueno o malo, sino a responder con virtud y razón, reconstruyendo el orden desde la dignidad personal. El taoísmo y el budismo nos susurran que no hay solidez permanente; el suelo que parece eterno es tan transitorio como una nube. Fluir con el temblor, no resistirlo, es la sabiduría del bambú que se dobla y no se quiebra.

Sin embargo, en la práctica, todas estas sabidurías del mundo periférico occidental, oriental y griego confluyen en un solo concepto comunal legado por nuestras cosmogonías andinas: la minka, retomado por mujeres y hombres esclavizados en estas tierras por europeos, para ponerla en práctica en las construcciones de los cumbes, palenques, quilombos, mocambos, cimarroneras y rochelas donde vivían libres.

5. La minka: el contrapunto al acorde

El acorde grave de los contrabajos fue el sonido del caos. La minka es el sonido de la respuesta: el golpe del mazo, el raspar de la pala, las punzadas del pico, la moto cargada de comida y agua, la voz que pasa un balde de agua, sonidos que inmediatamente se escucharon después de los derrumbes. Luego escuchamos el sonido de la solidaridad profesional: los ladridos consoladores de los perros rescatistas, el deslizamiento de los hombres topos con sus cámaras térmicas y geófonos, el traqueteo de las mototrozadoras al perforar el concreto y metal con sus sierras de sable y martillos demoledores, el zarandeo de cojines de levantamiento neumáticos y gatos hidráulicos. En pocos meses, será la risa de los niños jugando, será el murmullo de las abuelas que sazonan la comida mientras hombres y mujeres levanten paredes.

La minka y la comuna comparten el mismo principio de trabajo colectivo, reciprocidad y autogestión. Históricamente, la minka es una tradición andina donde la comunidad se une para realizar una obra en beneficio de todos. En el modelo de las comunas, esta práctica se traduce en la organización territorial, la producción de bienes y servicios a través de las empresas de propiedad social y el trabajo voluntario para el bienestar común. La minka no es un favor. Es un tejido de obligaciones mutuas. En ella, el arquitecto es un par del albañil; el niño que pasa las herramientas es tan importante como el que diseña los planos. No hay deuda, hay lazo. No hay verticalidad, hay rueda.

En la minka, el trauma del ruido profundo se exorciza con el sudor. El cuerpo que tembló de miedo se cansa de tanto esperar, y el cansancio, paradójicamente, cura. Cuando se levanten las casas, se levantará también el espíritu comunal del barrio. La memoria de la montaña que en 1999 escupió piedras y lodo y el sonido de la fricción entre las placas tectónicas de 2026 se honran no con olvido, sino con precaución activa: no se reconstruye donde la tierra habló más fuerte, se reconstruye en diálogo con sus quebradas, con sus pendientes, con su historia.

6. La armonía no es silencio, es escucha

Hemos creído, equivocadamente, que la armonía con la naturaleza es un paisaje idílico sin tormentas. Pero la armonía verdadera es la que sabe que el Waraira Repano carraspea de vez en cuando, y que la tierra tiembla. Nuestra tarea no es amordazarlos con cemento, sino aprender a bailar al ritmo de su respiración.

Este terremoto, el del 24 de junio de 2026, nos ha robado techos, pero nos ha devuelto una verdad ancestral: la tierra no nos pertenece; nosotros pertenecemos a la tierra. Y pertenecer significa escuchar el acorde grave sin huir de él, traducirlo a una sinfonía de solidaridad que resuene en cada esquina de nuestra patria.

Venezuela, en estos momentos aciagos, necesita más que ingenieros. Necesita nguillatunes; necesita ceremonias de café y tabaco en los cruces de las calles rotas; necesita que los abuelos señalen dónde se abrieron las grietas; necesita que los jóvenes transformen los escombros en memoria; necesita, sobre todo, la minka.

7. El puente que cruzamos

Cuando aquella tarde el pasillo se volvió puente colgante, hubo un instante en que todo pareció perdido. Pero el instante siguiente, un brazo rodeó a una hija y una mano buscó a una esposa. Ese instante fue la minka más pequeña y más grande: el acto de no soltarse.

Al final, el terremoto nos enseña que la única estructura inquebrantable no es la columna de hormigón, sino el lazo que une a una comunidad cuando la tierra ruge. Esa es la verdadera geología del alma. Paremos la oreja sobre el pavimento. Ya no oímos el acorde feroz. Oímos, en cambio, un rumor de hermanos moviendo piedras, de manos que mezclan cal, de niños que ríen a pesar del polvo. Esa risa es el verdadero contrapunto. Es nuestra respuesta.

Simón Rodríguez nos habla de la importancia de la filosofía y que ésta consiste en conocernos. Pero también nos enseña que las mujeres y hombres vinimos al mundo para entreayudarnos, no para entredestruirnos. No hemos vencido a la naturaleza ni pretendemos hacerlo. Hemos aprendido a vivir en armonía con ella, en cantar y danzar con ella. Y ese canto y esa danza, aunque el suelo tiemble, no tiene fin.

Caracas, 29 de junio de 2026, al pie del Waraira Repano, en memoria de las víctimas de los terremotos del 24 de junio.

1782764598650337612xg

Presidenta (E) anunció elaboración de proyectos para construcción de viviendas «en el menor tiempo posible»

La presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este lunes que el Ministerio del Poder Popular para Vivienda y Hábitat elabora proyectos para la construcción de viviendas «en el menor tiempo posible», para atender a la población afectada por los recientes terremotos registrados en el país.

«Hay miles de soluciones antes de que finalice este año», señaló la mandataria encargada durante la instalación del Estado Mayor para la creación de Campamentos Transitorios y la Planificación acelerada de Proyectos de Vivienda.

Resaltó que se realizará un trabajo de planificación y la viabilidad urbanística en los sitios donde se construirán las futuras viviendas, que «sea un sitio apropiado, habitable, sin ningún tipo de amenaza ni riesgo que pueda considerarse para su realización», explicó.

REDACCIÓN MAZO

Fuente: Con el MAZO DANDO

jefadeestadoe-extiende-gratitud-republica-socialista-vietnam-1.jpg (1)

Jefa de Estado (E) extiende gratitud de Venezuela a la República Socialista de Vietnam

​La presidenta (E) de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, expresó su gratitud a la República Socialista de Vietnam, nación que envió un numeroso equipo de rescatistas hacia Venezuela para asistir a la población tras el impacto de los movimientos telúricos. La información fue compartida en su canal de Telegram.

​»Valoramos profundamente el envío de una misión integrada por 174 rescatistas y ocho agentes caninos, cuyo compromiso fortalece las labores de búsqueda, rescate y asistencia», indicó la mandataria (E) en la publicación.

​»Agradecemos su solidaridad y apoyo en este momento difícil», agregó la jefa de Estado (E).

​De esta manera, el país asiático se sumó al amplio contingente de naciones que extendieron apoyo humanitario y técnico a Venezuela, con el propósito de rescatar con vida a personas atrapadas bajo los escombros y ofrecer insumos a los ciudadanos más afectados por el desastre natural.

Fuente: VTV

Rescatistas-de-Colombia-ejecutan-avanzadas-tecnicas-de-busqueda-en-La-Guaira.jpg

Contingente USAR COL-1 de Colombia ejecutan maniobras de localización en La Guaira

El contingente internacional de socorro USAR COL-1 de Colombia concentra sus esfuerzos para ejecutar complejas maniobras de localización tras el colapso total de edificaciones bajo la modalidad de placa sobre placa, según detalló la líder del grupo de salvamento, Diana Patricia Corrales, en entrevista para Venezolana de Televisión (VTV).

«Nosotros estamos acá hace tres días, vemos la dimensión del sismo y fue bastante fuerte el nivel de daño que tiene lamentablemente esta zona de La Guaira que es donde hemos podido trabajar, pues nos deja rastro del daño tan poderoso que tuvo este evento en esta ocasió», expresó Corrales.

Desde la Carpa de Comando y Control en el estado La Guaira, Corrales detalló que los especialistas colombianos priorizan el uso de caninos altamente entrenados en el hallazgo de sobrevivientes atrapados bajo las estructuras comprometidas junto con el despliegue de herramientas tecnológicas de punta como cámaras de búsqueda profunda, equipos acústicos de alta precisión y radares especiales que agilizan las labores de salvamiento e intervención prehospitalaria inmediata en los puntos críticos de la tragedia.

Asimismo, resaltó que los rescatistas complementan sus tareas con implementos de corte y penetración para abrir caminos seguros hacia las víctimas mientras evalúan variables críticas de supervivencia como las lesiones físicas, la estabilidad estructural de los escombros y el impacto del tiempo en el organismo debido a la falta de agua y alimento diario que debilita progresivamente a los afectados.

Fuente: VTV

1782736383470337575xg

Brasil refuerza misión solidaria en Venezuela con el arribo de 35 bomberos para operaciones de rescate

Un cuarto vuelo procedente de la República Federativa de Brasil arribó a territorio venezolano con un contingente de 35 bomberos especializados. Este personal técnico tiene como objetivo fundamental incorporarse de manera inmediata a las operaciones de búsqueda y salvamento desplegadas en el estado La Guaira, tras los devastadores sismos registrados en el país.

La misión solidaria está coordinada de forma directa por la Agencia Brasileña de Cooperación y la Cancillería de la nación vecina. Este despliegue internacional se encuentra activo en las zonas que sufrieron los mayores impactos estructurales desde el pasado 24 de junio, articulando esfuerzos con las autoridades locales en los focos de contingencia.

Como resultado de las maniobras en el terreno, los equipos brasileños ya lograron rescatar con vida a dos personas que permanecían atrapadas entre los escombros en el estado La Guaira. Estas labores de protección civil se ejecutan de manera ininterrumpida para agilizar la localización de ciudadanos y la estabilización de los perímetros afectados.

Por su parte, el gobierno de Brasil ratificó que permanece a la entera disposición de las autoridades venezolanas y de las organizaciones internacionales para ampliar el soporte humanitario según se requiera. 

REDACCIÓN MAZO

Fuente: Con el Mazo Dando

venezuela-se-mueve_6ca74c01-6a04-4d60-9ab6-e8a7f57957fd_medialjnimgndimage=fullsize

Venezuela se mueve

Por: Dr. Fernando Buen Abad

Toda catástrofe natural actúa como un revelador histórico. Bajo el estremecimiento de la corteza terrestre afloran también las estructuras profundas de la sociedad. Aparecen las fortalezas acumuladas durante décadas de organización popular, las capacidades institucionales construidas colectivamente, las debilidades heredadas por procesos de dependencia económica y las virtudes sedimentadas por largos ciclos de conciencia comunitaria. 

Allí donde un terremoto derrumba edificios, también pone a prueba la arquitectura moral de una nación. La pregunta decisiva deja de ser exclusivamente cuántos grados alcanzó el movimiento telúrico y pasa a ser cómo responde una comunidad organizada frente al sufrimiento de sus integrantes. 

La solidaridad es un derecho humano, no una dádiva. La solidaridad pertenece al patrimonio ético de la humanidad. Y los dos sismos de Venezuela (24 de junio de 2026). Primer sismo: magnitud 7.2, y el segundo sismo: 7.5, con diferencia temporal de 39 segundos. El evento principal ocurrió a una distancia aproximada de Caracas de 160 kilómetros al oeste. Y las razones vienen del contacto entre la placa tectónica del Caribe y la placa sudamericana. 

Ambas se desplazan lateralmente una respecto de la otra, acumulando tensiones durante décadas o siglos hasta liberarlas súbitamente mediante terremotos. Los informes preliminares sitúan el fenómeno en el sistema de fallas activo del norte venezolano, particularmente asociado al corredor tectónico que atraviesa Carabobo y la costa central. 

La ruptura produjo un fenómeno poco frecuente denominado “doblete sísmico”: dos terremotos mayores de magnitud superior a 7 ocurridos prácticamente en la misma zona y separados por menos de un minuto. Hasta ahora, 920 fallecidos confirmados y más de 3 mil heridos. Miles de personas siguen buscándose tras un colapso de edificios residenciales y comerciales. Y mucho más. Es el evento sísmico más destructivo registrado en Venezuela en más de un siglo. 

Supera claramente al terremoto de Caracas de 1967 (236 muertos y unos 2 mil heridos). Constituye uno de los pocos dobletes sísmicos mayores registrados en América Latina durante el siglo XXI. El terremoto de 7.5 liberó cerca de tres veces más energía que el de 7.2. Por eso el segundo evento fue el verdadero terremoto principal y concentró la mayor parte de la destrucción observada.

Desde una perspectiva científica, el doble sismo constituye una combinación excepcionalmente peligrosa: una gran ruptura inicial debilitó estructuras, seguida apenas 39 segundos después por un terremoto aún más poderoso que terminó de provocar colapsos generalizados. Esa secuencia explica buena parte de la devastación observada en Caracas, La Guaira, Carabobo y el litoral central.

 Venezuela se mueve. Se mueve la sociedad en su capacidad incesante para producir vida bajo condiciones adversas; se mueve la historia en medio de tensiones económicas, disputas geopolíticas y luchas sociales de larga duración; se mueve también la propia tierra, recordando con brutal contundencia que la naturaleza forma parte inseparable de la existencia humana y que ninguna construcción política puede abstraerse de las fuerzas materiales que modelan la realidad. 

Los recientes terremotos que sacudieron territorio venezolano, con magnitudes excepcionales y consecuencias dolorosas para miles de familias, constituyen un faro que ilumina múltiples dimensiones de la experiencia histórica contemporánea. No se trata únicamente de un fenómeno geológico. Se trata de una prueba social, ética y civilizatoria. 

Por ello, comprender el episodio sísmico actual exige observar simultáneamente las placas tectónicas y las estructuras sociales. Exige estudiar tanto la dinámica sísmica del Caribe como las condiciones materiales y políticas en que millones de personas desarrollan su existencia cotidiana. Exige reconocer que la producción social de la seguridad constituye una tarea colectiva tan importante como la investigación científica sobre las fallas geológicas. 

En este contexto, la solidaridad internacional emerge como una necesidad objetiva y no como gesto ornamental. Ningún pueblo debería enfrentar en soledad una emergencia de semejante magnitud. La cooperación entre naciones responde a un principio elemental de humanidad fundada en la interdependencia real de los pueblos. 

Cada brigada de rescate, cada envío de medicamentos, cada aporte tecnológico y cada recurso destinado a la reconstrucción representan expresiones concretas de una responsabilidad compartida. Constituye un derecho porque deriva de la condición social de nuestra existencia y porque ninguna frontera puede justificar la indiferencia frente al dolor humano. 

Las ofertas internacionales de apoyo que comenzaron a manifestarse tras los terremotos revelan precisamente esa dimensión universal de la cooperación entre pueblos. Sin trampas. Al mismo tiempo, resulta indispensable mantener vigilancia crítica frente a los monopolios mediáticos del morbo que suelen convertir las tragedias en mercancías informativas y políticas. En numerosas ocasiones, las catástrofes se utilizan para imponer interpretaciones simplificadoras que reducen procesos históricos complejos a relatos emocionales de consumo rápido. 

La espectacularización del sufrimiento opera como una forma de extracción simbólica. Mientras las comunidades buscan sobrevivientes entre los escombros, ciertos centros de producción informativa construyen narrativas funcionales a intereses económicos o geopolíticos ajenos a las necesidades reales de la población afectada. El dolor colectivo se transforma entonces en materia prima para operaciones ideológicas que oscurecen las causas estructurales y desplazan la atención lejos de las tareas urgentes de rescate, asistencia y reconstrucción. 

Venezuela se mueve. Se mueve porque vive. Se mueve porque produce, resiste, aprende y transforma. Se mueve en la solidaridad espontánea de quienes remueven escombros para salvar desconocidos. Se mueve en los hospitales que enfrentan jornadas extraordinarias. 

Se mueve en las comunidades que organizan refugios, alimentos y cuidados. Se mueve en la ciencia que estudia las fallas geológicas y en la conciencia social que comprende las fallas de un orden internacional incapaz de garantizar condiciones universales de dignidad. 

No para contemplar la tragedia desde la distancia, tampoco para alimentar espectáculos mediáticos de ocasión. Debe servir para recordar que la humanidad comparte un destino común y que la medida auténtica de cualquier civilización se encuentra en su capacidad para transformar la solidaridad en acción concreta frente al sufrimiento de los pueblos. Este estremecimiento de la tierra debe convertirse en un faro moral para el mundo. 

Fuente: La Jornada

IMG_20260626_122448_288

Diez recomendaciones psicológicas para estos momentos tan duros


Por Prof. Roger Garcés
Vicerrectorado de Investigación
LAUICOM

1. Hable de su dolor.
No se lo calle, ni se lo guarde. Háblelo cuantas veces sea necesario. Cuéntelo a sus amigos, a sus vecinos a sus familiares. Usted puede decirle a su amigo algo como esto: “Yo ya te hablé de mi dolor, pero yo quiero volvértelo a contar ¿Me lo permites?”. Si es amigo suyo seguro lo va escuchar. Piense un segundo: si escuchamos una y mil veces los mismos chistes viejos, por qué no escuchar a alguien que manifiesta un dolor. Mucha gente se confunde y dice: “Es que hablándolo no te va a devolver a esa persona”. Usted puede responder: “Yo sé que no me lo va a devolver, pero yo me voy a sentir mejor elaborando este duelo. También hay gente que dice: “Para qué voy a contar mis problemas, si la gente ya tiene sus problemas”. Si usted habla de su dolor, probablemente le dará la oportunidad a otra persona para que también hable de su dolor y que también podrá liberarse de ese dolor.

2. Llore cuantas veces tenga que llorar.
Llore “A lágrima viva” como dice el poeta Oliverio Girondo. Llore con alguien a quien le cuente sus cosas. NO LLORE EN SOLEDAD. El llanto que se hace en soledad es un llanto que se reedita una y otra vez. El verdadero llanto sanador es el que se llora ante una persona a quien usted le cuenta de su dolor. ¡No se trague el llanto, échelo pa’ fuera! Dese la libertad de llorar. Por siglos nos han mentido diciéndonos que “El hombre macho llora” y esto es una de las falacias más lesivas a nuestro psiquismo. En mi consulta he visto a padres decir: “Es que yo no me puedo derrumbar ante mis hijos” y yo les respondo ¿Usted acaso es Superman? Entonces le remato diciendo: “Señora si usted llora ante sus hijos, ellos van a crecer sabiendo que pueden sanar su dolor llorando y no como usted que aunque se esté muriendo por dentro es incapaz de soltar una lágrima. Sí usted llora ante sus hijos, ellos a su vez le van a enseñar a sus hijos que es sano llorar, y sus nietos van a ser personas más resilientes que saben gestionar mejor sus emociones.

3. Trabaje en comunidad.
Trate de resolver los problemas que aparecerán en este momento siempre con el concurso de los demás. No se aísle, no trabaje solo. No crea que su problema es “solo su problema”. Somos seres colectivos y por eso tenemos la tendencia a juntarnos y reunirnos.

4. No se preocupe si vuelve a angustiarse.
Todos los movimientos del alma son en espiral, así que no se preocupe si vuelve a angustiarse por algo que creía haber manejado muy bien. Puede suceder que se vuelva a angustiar por algo que ya consideraba resuelto. Uno vuelve a pasar por la misma situación una y otra vez, hasta que lo resuelve. Uno escucha «Es que mi esposa todavía está muy sensible”, y esto es completamente normal. En realidad, no se trata de tomar una pastillita y creer que todo se resolvió. Hay que considerar que elaborar la ansiedad es un proceso que se va resolviendo paulatinamente.

5. Trate de habitar el momento presente.
Lleve su mente al presente. Trate de anclar su mente en el presente y evite que su mente vuele. A la mente le gusta imaginar escenarios catastróficos. Un maestro en meditación instruía a sus discípulos con la enseñanza: “Lleva tu cuerpo al cojín, ahora lleva tu mente a tu cuerpo”. Trate de no perderse en las trampas que A CADA SEGUNDO le va poner su mente imaginando cosas terribles. Si usted habita el momento presente puede contrastar sus pensamientos a cada segundo: “No morí, en este momento estoy cocinando” o “No morí, en este momento estoy limpiando”.

6. Cuando tocamos un dolor, estamos tocando un dolor COMPARTIDO.
El dolor que usted siente, con toda seguridad es el mismo dolor que siente su prójimo. Trate de ESCUCHARLO. No lo limite, no lo censure, ni mucho menos lo ridiculice por sentir un dolor. Cada vez que vea a un semejante, con toda probabilidad tiene un dolor igual al suyo. Permita la comunicación entre corazones, le va a hacer bien.

7. Haga grupos de oración.
La oración es una técnica poderosísima para organizar la mente y altamente eficaz para fijar metas que sacan a las personas del marasmo que por lo general produce la situación traumática. Cuando haga estos grupos, puede dedicar un tiempo antes de la oración para que las personas cuenten su experiencia. Recuerde que cada vez que se habla del trauma psicosocial, se va elaborando intelectualmente. Insista en que la oración se haga en forma colectiva y pida a los participantes que VERBALICEN sus peticiones ante el grupo. Esto ayuda a manejar la ansiedad porque ayuda a que la persona RECONOZCA lo que siente y además, establezca una estrategia para alcanzar lo que quiere, observando los criterios del bien común.

8. Síntomas de ansiedad y mareos post temblor son normales.
La presencia de síntomas como: “Mareos post temblor” o “Sensación de terremoto fantasma”, ansiedad, taquicardia, dolores musculares, cervicalgias, son NORMALES en esta fase de la elaboración del trauma psicosocial. Estos síntomas van a ir desapareciendo en la medida en que se vaya trabajando el trauma psicosocial que estamos viviendo.

9. Trate de convertir flechas en flores.
La frase viene del budismo. Se cuenta que cuando el Buda estaba alcanzando la iluminación las hijas del demonio Mara le disparaban flechas para que no se iluminara, pero ya era tarde, las flechas cuando llegaban al Buda, se convertían en flores. Esta historia es particularmente ilustrativa ya que nos dice que podemos convertir cualquier cosa negativa que nos pase, en algo positivo. Se trata de “Convertir el veneno en medicina”. Por ejemplo, este es un maravilloso momento como para elevarnos como pueblo y dejar atrás el odio; podemos comenzar con los miembros de la familia con los que tenemos diferencias y después podemos ir con los sectores de la sociedad que nos cuesta aceptar. Recordemos a san Agustín: “Ama y lo demás se te dará por añadidura”. Recordemos también al Martin Fierro: “Sepan que olvidar lo malo, también es tener memoria.
Convertir flechas en flores también es fomentar y respetar la creatividad de la gente. Nuestro pueblo inventa las formas más ingeniosas y particulares para manejar esta contingencia, el humor está entre las muchas maneras de superar los problemas.

10. Decídase a servir. La felicidad es un proyecto compartido y transhistórico.
Es sabida la sentencia de los antiguos sabios: “No hay salvación individual”. La tesis de que hay UNO que se salva y los demás que se joroben, es falsa. Eso que es lo que nos venden en las películas y en las ideologías individualistas. El Maestro Thay decía que estaba convencido que vendría un próximo Buda, pero que no vendría en forma de un hombre sino en la forma de una comunidad. La felicidad es un proyecto que construimos entre todos y por eso es también transhistorico. Es decir, Trabajamos para los que vienen, así como nuestros ancestros trabajaron para nosotros. La vocación de servicio está en nuestra sangre y en nuestro ADN. Así como apoyamos a TODOS los inmigrantes que vinieron a esta maravillosa Venezuela (y aunque no recibimos la misma moneda ¡No importa! lo seguimos haciendo igual). Así como nos repusimos ante el deslave de Vargas y ante el Covid-19, así lo vamos a hacer en esta oportunidad, trabajando para las generaciones futuras para dejarles un país hermoso y caracterizado por el “Servicio” o el “Vicio de Ser”. Nadie nos puede quitar lo que somos y seguiremos siendo, serviciales, entregados, alegres y amorosos. Para muestra un botón: miremos la inmensa cantidad de motorizados que están bajando voluntariamente a La Guaira a llevar agua, medicina, esperanza y sobre todo aliento. Esta historia de los motorizados se inauguró en 1999 y se reedita hoy otra vez; la vocación de servicio la llevamos en la sangre. (Servicio = El vicio de Ser).

mmexportfca4dcb50adb9dbdbf0ec5b670020e05_1782305253466

1826: El año en que Bolívar desafió a la Doctrina Monroe

Por Francisco Ameliach Orta

En el año 1826 debió ser el de la consagración del proyecto integracionista de Simón Bolívar. Con la independencia de América del Sur prácticamente consolidada, tras las batallas de Junín y Ayacucho, el Libertador visualizó un continente unido, fuerte y capaz de competir de igual a igual con las potencias imperiales de la época. Sin embargo, la historia tomó un rumbo muy distinto. En lugar de la gloria de la unión, 1826 se convirtió en el epicentro de un terremoto político que hirió de muerte a la Gran Colombia.

Para entender la magnitud del desastre, es necesario conectar tres cables de alta tensión que cruzaron ese año: el Congreso Anfictiónico de Panamá, la rebelión separatista de La Cosiata en Venezuela, y la irreconciliable fractura ideológica entre Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander.

Congreso Anfictiónico de Panamá

El 22 de junio de 1826 se instaló el Congreso Anfictiónico de Panamá. La meta era ambiciosa, tenía tres objetivos fundamentales:

  1. Crear un ejército común.
  2. Una ciudadanía continental.
  3. Un tribunal de arbitraje.

Sin embargo, el congreso nació debilitado. Mientras los delegados debatían en el istmo, la Gran Colombia —el país convocante— se desgarraba internamente en luchas intestinas. Las naciones asistentes notaron de inmediato esta debilidad, lo que sepultó la credibilidad del evento.

La Cosiata y el boicot de Santander

Dos meses antes, en abril de 1826, estalló en Valencia la rebelión de La Cosiata, liderada por el general José Antonio Páez. Este movimiento separatista fue el producto de intrigas y manejos maquiavélicos ocultos propiciados desde Bogotá por Santander.

En medio de este caos, el general Rafael Urdaneta no estuvo en las mesas diplomáticas de Panamá, pero su rol fue el de un estratega político y militar en el frente interno. Desde el Congreso en Bogotá y las provincias, Urdaneta se opuso radicalmente al separatismo de Páez y sirvió de contrapeso a la facción santanderista. Fue el aliado más leal que tuvo Bolívar para intentar mantener a flote la estructura de la república mientras todo se derrumbaba.

La verdadera temperatura de esta crisis no quedó registrada en las actas oficiales, sino en la correspondencia privada. A lo largo de 1826, Bolívar mantuvo un intercambio epistolar dramático con Urdaneta. Estas cartas son hoy una referencia histórica fundamental para entender el colapso del proyecto de la confederación de naciones.

En estos documentos —custodiados y compilados en los archivos históricos de la correspondencia del Libertador (como las Memorias del General O’Leary o los compendios de Cartas del Libertador, Vicente Lecuna)— se observa la gran preocupación de Bolívar ante la desintegración de su sueño de unidad. En las cartas se resaltan los siguientes tres aspectos:

El diagnóstico de la traición: En sus misivas de mediados de 1826, Bolívar le confiesa a Urdaneta su dolor por el rumbo del gobierno de Santander, señalando que «mientras nosotros buscamos la unión americana en Panamá, en el centro de la República se siembra la división». 

El terror a la anarquía: Al enterarse del avance de La Cosiata, Bolívar escribe a Urdaneta calificando el movimiento de Páez como «una herida de muerte», mostrando su angustia a que los sacrificios de la independencia terminaran en la disolución total del Estado.

El anuncio del retorno para “salvar lo que se pueda”: Hacia finales de año, constatando el fracaso en Panamá, Bolívar le confirma a Urdaneta su regreso inminente a Caracas bajo una premisa: «Voy para allá a salvar lo que se pueda de este naufragio», pidiéndole explícitamente su apoyo militar.

Bolívar ante las dificultades

El destino de 1826 parecía sellado por la tragedia, pero fue ahí donde emergió la estatura de Simón Bolívar como un estadista dispuesto a todo por evitar el caos. Al constatar que el Congreso de Panamá no lograría sus objetivos y que Venezuela ardía bajo la rebelión de Páez, el Libertador tomó el control de la situación con acciones drásticas y pragmáticas. Dejó el Perú y viajó al norte para ponerse al frente de la tormenta. Lejos de buscar un baño de sangre que habría desintegrado la república de inmediato, Bolívar priorizó la paz social. En una decisión sumamente audaz y polémica, otorgó una amnistía general a José Antonio Páez y a los rebeldes de La Cosiata. Con este movimiento de alta política, Bolívar logró tres objetivos vitales a corto plazo:

  1. Frenó en seco la separación inminente de Venezuela.
  2. Ahogó los brotes de anarquía que amenazaban con destruir las instituciones.
  3. Evitó una devastadora guerra civil entre hermanos que habría dejado al continente indefenso.

Aunque esta tregua enfureció definitivamente a Santander y fracturó el orden legal de Bogotá, para Bolívar la supervivencia de la unión nacional y la paz continental estaban por encima de cualquier formalismo jurídico.

La perseverancia de Bolívar por mantener la cohesión en 1826 no era un capricho centralista; respondía a una profunda y profética visión geopolítica. El Libertador entendía perfectamente que la fragmentación en pequeñas repúblicas débiles y enfrentadas sería presa fácil para las ambiciones de las potencias extranjeras.

La Doctrina Monroe

Tres años antes, en 1823, Estados Unidos había proclamado la Doctrina Monroe bajo el lema «América para los americanos». Bolívar, con una lucidez asombrosa, detectó el peligro oculto detrás de esa aparente postura protectora: la advertencia de Washington no era para defender la independencia de los pueblos del sur, sino para marcar su propio territorio de expansión y hegemonía futura.

Por eso, el fracaso del Congreso de Panamá y las grietas causadas por La Cosiata dolieron tanto en el alma del proyecto bolivariano. Bolívar sabía que la única manera de hacerle frente al naciente imperialismo del norte y evitar que Latinoamérica se convirtiera en el «patio trasero» de nadie, era presentándose ante el mundo como un solo bloque compacto, una sola gran nación confederada.

A dos siglos del convulso 1826

A dos siglos de aquel convulso 1826, el eco de ese año sigue resonando. Las acciones de Bolívar para contener la anarquía nos recuerdan que la integración latinoamericana no es una utopía romántica del pasado, sino una necesidad histórica y estratégica absolutamente vigente para garantizar la soberanía de nuestros pueblos.

Doscientos años después, la Presidenta (E) Delcy Rodríguez asume las mismas prioridades que Bolívar:

  1. Evitar la disolución total del Estado.
  2. Preservar la paz interna.
  3. Evitar la anarquía y la guerra civil.

En el preliminar de El Libro Azul, Hugo Chávez, dice: “…nuestros pueblos se han ido alejando cada vez más de sus raíces históricas, allí donde seguramente se encuentran las claves para descifrar el terrible enigma que nos mantiene en un ir y venir por el abismo de la historia…”.

IMG_20260623_205722_477

LAUICOM consolida organización comunitaria en la Comuna Almirante Lino de Clemente

Prensa LAUICOM- El vicerrector de vinculación social de LAUICOM, Ibrahim Infante junto a un equipo de profesores, visitaron la Comuna Almirante Lino de Clemente en La California, municipio Sucre del estado Miranda, para afianzar el autogobierno y aportar herramientas comunicacionales frente a la compleja guerra cognitiva actual.

​Durante este valioso despliegue territorial, las autoridades universitarias y los líderes populares de la zona, evaluaron detalladamente la exitosa ejecución de 11 proyectos históricos en el sector, incluyendo la instalación de luminarias públicas y notables mejoras en módulos de salud locales.

Los voceros expusieron la realidad de sus consejos comunales, destacando la reciente actualización de sus estructuras internas y el último censo socioeconómico que logró registrar a 150 adultos mayores vulnerables para garantizarles atención médica especializada.

​Asimismo, se debatió la instalación definitiva de una escuela de formación técnica equipada con moderna tecnología de computación e impresoras 3D, además de revisar el impulso productivo financiado previamente por el Banco Digital de los Trabajadores en dicho territorio.

En el área productiva, la comunidad cuenta con un nuevo ambulatorio y espacios socioproductivos con cría de codornices y gallinas ponedoras que garantizan una producción diaria de más dde 120 huevos, impulsando la soberanía alimentaria de la zona.

Infante presentó formalmente a su equipo multidisciplinario integrado por especialistas en consultoría jurídica, creativos audiovisuales y pedagogos críticos, quienes asumirán la tarea de acompañar los procesos de formación, asesoría técnica y sistematización de las experiencias populares de base.

​La articulación permanente entre la universidad y el poder popular organizado buscará generar un sólido sistema económico autosustentable en la zona, garantizando espacios de paz estable, convivencia vecinal y una resistencia comunicacional efectiva dentro de la comunidad mirandina.

Autora: Daymar R.V

5032802588688059400

​¡Vigencia bolivariana! Desde Radio LAUICOM debaten la unión continental frente a las amenazas imperiales

Prensa LAUICOM- El vicerrector de Tecnología y Plataformas Digitales, Rafael Rosales Benítez y la presidenta del Observatorio de Relaciones Internacionales de Argentina, Julia Perié debatieron en Radio LAUICOM sobre el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá.

En este sentido, analizaron la unión continental frente a amenazas imperiales para emancipar a los pueblos; el programa «Por ahora y para siempre» busca fortalecer la comunicación necesaria para la liberación regional actual.

Rosales destacó que el legado de Simón Bolívar mantiene una total vigencia política y económica. Mencionó que la propuesta anfictiónica es la respuesta necesaria ante la hegemonía del norte y su doctrina de dominación. La Universidad Internacional de las Comunicaciones facilitó esta disertación sobre la integración necesaria de la patria grande.

Julia Perié, desde Argentina, expuso la crisis soberana que atraviesa su nación bajo el actual gobierno de Javier Milei. Denunció la entrega de bienes naturales y el endeudamiento que afecta gravemente el bienestar de las mayorías populares argentinas. La presidenta del Observatorio de Relaciones Internacionales instó a la juventud a mantener el pensamiento crítico y la lucha.

La contradicción entre la doctrina bolivariana y la Monroe fue analizada como una lucha vigente después de dos siglos. Se citaron palabras de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez sobre la valía de los pueblos para enfrentar peligros mediante hazañas épicas comunes. El programa reafirmó que la unidad es el único camino para evitar ser dominados por el sionismo y fascismo.

El Comandante Hugo Chávez fue recordado como el líder que impulsó la verdadera liberación a través de bloques de naciones hermanas. Rosales y Perié coincidieron en que rendirse es traición y que la esperanza debe recuperarse mediante la acción militante. La integración plena de América Latina se proyecta como una realidad posible si se prioriza el bienestar común regional.

Finalmente, al culminar el programa, enfatizaron en la convocatoria al consenso para lograr la paz y la soberanía de todas las naciones. Se invitó a continuar el intercambio entre activistas para consolidar una red de comunicación rebelde, soberana e independiente..

Autora: Daymar R.V