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Amor sin límites: Proteger y reencontrar a las mascostas con sus familias es la mayor prioridad

Prensa LAUICOM- Este lunes, fue transmitida una nueva edición de ¡Por la vida, lo que sea!, una programación especial que lleva a cabo la Universidad Internacional de las Comunicaciones a través de Radio LAUICOM y que arrancó esta semana con un tema de interés: la protección y el reencuentro que han tenido las mascotas con sus familias luego del doblete sísmico y cómo ha sido el trabajo de rescate y atención que reciben en los campamentos transitorios.

La vicerrectora de Asuntos Académicos, Tibisay León dirigió este encuentro donde el rescate se posiciona como una prioridad ética y ecosocialista; el espacio visibilizó la labor de cuatro especialistas que, arriesgando todo, salvaron vidas en las zonas más afectadas del país.

Asimismo, destacó los esfuerzos con iniciativas como Misión Nevado y organizaciones locales para garantizar el bienestar y esterilización masiva.

Héroes frente al colapso en las regiones

Durante el espacio, Humberto Oropeza detalló las estrategias de las brigadas en bicicleta que dirige desde hace 35 años, movilizando medicinas y alimentos esenciales hacia las zonas más colapsadas del estado La Guaira.

Por su parte, Aida Malavé expuso la gestión del refugio «Mara y Aida» en San Bernardino, donde actualmente albergan y atienden a 34 perros recuperados en el marco de la sexta transformación nacional.

Ambos rescatistas enfatizaron ante la audiencia la importancia crítica de garantizar un riguroso cuidado pre y postoperatorio para consolidar la salud de todos los animales que fueron recuperados de los escombros.

Esterilización y protección

Asimismo, Marelis Espinoza, proteccionista en el Hospital Vargas, visibilizó su lucha de veinte años promoviendo la esterilización sistemática como la única vía eficiente para controlar la alarmante población de animales en situación de abandono.

​En este sentido, Raquel Cárdenas, con tres décadas de labor en Altagracia y Misión Nevado, enfocó su derecho de palabra en la protección de la fauna del Panteón Nacional y en facilitar procesos de adopción responsable.

Finalmente, exhortaron a la población a desmontar noticias falsas sobre especies silvestres como serpientes o rabipelados, solicitando además donaciones urgentes de insumos básicos y transporte para los campamentos transitorios.

Canales de contacto y adopción responsable

Para impulsar adopciones de perros y gatos sin importar raza, edad o tamaño, el público puede seguir a Marelis Espinoza en Instagram mediante @ecoanimalistasverdes o registrar casos a través de la red @michisdelaguaira.​

Igualmente, la Fundación Peludos del Panteón coordina donaciones y rescates desde su cuenta oficial @peluditos.del.panteon y vía telefónica al 0412-5404989, promoviendo una profunda empatía comunitaria para marcar la diferencia.

​Por su parte, el rescatista Humberto Oropeza mantiene habilitada la línea telefónica 0412-9708246 para la recepción de insumos médicos, alimentos y apoyo logístico en traslados, demostrando que en Venezuela los buenos somos más.

Autora: Daymar Rincón

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Mensaje urgente para Venezuela. Hermosa Venezuela: diez cosas que aprendimos de su dolor y de su valentía

Por: Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

Venezuela enseñó que ningún pueblo puede reducirse a los titulares canallas de una mafia mediática. Detrás de cada estadística permanecen rostros, memorias, afectos, trabajos, canciones y una voluntad de existir que ninguna crisis consigue extinguir. El sufrimiento jamás agotó la riqueza espiritual de una sociedad que continúa produciendo cultura, ciencia, solidaridad y esperanza.

Aprendimos que el dolor colectivo posee memoria. Cada dificultad deja marcas profundas en las familias, en las instituciones, en los barrios y en el lenguaje cotidiano. Esa memoria no reclama venganza; exige comprensión, avance y la decisión de impedir que las heridas vuelvan a repetirse.

Aprendimos que la dignidad puede sobrevivir incluso cuando las condiciones materiales parecen negarla. Millones de personas sostiene la vida mediante redes familiares, iniciativas comunitarias, creatividad económica y ayuda mutua. Su socialismo bolivariano. La revolución adquirió la forma de un gesto cotidiano: compartir un alimento, cuidar a un vecino, mantener abierta una escuela, preservar una biblioteca, continuar investigando, sembrar, enseñar y curar. Emprender misiones humanistas. Comuna o nada.

Aprendimos que ninguna diferencia política justifica el abandono de la humanidad compartida. Las discrepancias forman parte de toda sociedad democrática. La deshumanización del adversario destruye los puentes indispensables para fecundar la nueva convivencia. El respeto constituye una condición de la paz, nunca una concesión.

Aprendimos que la soberanía posee una dimensión ética antes que retórica. Defender la capacidad de un pueblo para decidir su destino implica proteger la vida, el conocimiento, la producción, la cultura y las instituciones capaces de garantizar el bienestar colectivo. La igualdad. La independencia pierde sentido cuando olvida a las personas concretas.

Aprendimos que la lucha emancipadora nunca representa únicamente una cifra demográfica. Cada acción por la justicia social contiene una biografía, una familia y un proyecto que busca continuar en otra con la unidad de su pueblo.

Aprendimos que la solidaridad latinoamericana deja de ser una consigna cuando se convierte en solidaridad, hospitalidad, cooperación científica, intercambio cultural y defensa recíproca de la dignidad humana. Las fronteras organizan los Estados; la fraternidad organiza los pueblos.

Aprendimos que la información constituye un territorio decisivo. Las palabras moldean percepciones, legitiman decisiones y pueden contribuir tanto a la comprensión como al enfrentamiento. La responsabilidad intelectual exige distinguir entre análisis, propaganda, rumor y evidencia. Ninguna sociedad prospera cuando el diálogo es sustituido por caricaturas.

Aprendimos que la cultura permanece como uno de los patrimonios más resistentes. La poesía, la música, el teatro, el cine, la pintura y las tradiciones populares conservaron espacios para la imaginación incluso durante las circunstancias más difíciles. Allí donde el desaliento pretendía imponerse, el arte recordó que toda comunidad necesita símbolos capaces de renovar la confianza.

Aprendimos que la esperanza auténtica no consiste en esperar pasivamente. La esperanza trabaja, organiza, estudia, dialoga, produce y corrige errores. Requiere instituciones firmes y abiertas, ciudadanía activa, pensamiento crítico y voluntad permanente de encuentro. Ningún futuro digno nace del resentimiento burgués; cada futuro sólido requiere aprendizaje de pueblo compartido.

Finalmente, aprendimos que Venezuela pertenece al patrimonio moral de Nuestra América por la fuerza de su gente. La historia de ese país reúne sacrificios inmensos y extraordinarias capacidades de creación. Cada generación recibe la responsabilidad de transformar el sufrimiento en sabiduría, la adversidad en cooperación y la memoria en una fuente de justicia. Quien contempla a Venezuela con atención descubre mucho más que una nación enfrentada a desafíos complejos: descubre una sociedad que continúa defendiendo su derecho a imaginar un porvenir más humano, más libre, más culto y más solidario. Esa lección trasciende cualquier coyuntura y permanece como un llamado dirigido a todos los pueblos que aspiran a convertir el dolor en una escuela de dignidad y la valentía en una práctica cotidiana de construcción colectiva. No nos alcanzará la eternidad para arrepentirnos si no sabemos generar un gran movimiento planetario en defensa de la Revolución Venezolana

Mil gracias pueblo hermano.

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Resiliencia y verdad: La respuesta de Venezuela ante el doblete sísmico

Prensa LAUICOM- Este miércoles, desde el programa «Entre Líneas», conducido por Beverly Serrano, Wilman Verdú y Olga Uribe, profesores de Lauicom, exaltaron la respuesta gubernamental para atender a miles de familias afectadas. Este espacio busca informar la verdad sobre la recuperación nacional y contrarrestar las noticias falsas.

Se detalló el alcance de la Gran Misión Venezuela Renace, la cual atiende actualmente a más de 86,000 familias damnificadas. Equipos técnicos evalúan miles de edificaciones bajo protocolos internacionales para garantizar la seguridad habitacional de toda la población venezolana.

Asimismo, desmintieron rumores sobre fosas comunes, confirmando trato digno e identificación científica para todas las víctimas fatales del sismo.

El rector internacional de esta Casa de Estudios, Fernando Buen Abad instó a practicar una «comunicación para la humanización» frente al «tsunami comunicacional» de las corporaciones mediáticas transnacionales. Rescatistas de diversos países elogiaron la solidaridad del pueblo, mientras los expertos denunciaron operaciones criminales que buscan desestabilizar al Estado.

Es de importancia destacar que la ética periodística es la herramienta principal para enfrentar las narrativas de odio y manipulación internacional.

En este sentido, se propueso la creación de una Red Latinoamericana de Respuesta ante emergencias para fortalecer la soberanía y la cooperación científico-técnica regional. Dicha iniciativa busca compartir protocolos sin condicionamientos políticos, exigiendo también la eliminación inmediata de las medidas coercitivas contra Venezuela.

Autora: Daymar Rincón

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Nos urge un frente único por la vida.

Humanismo de nuevo género en pie de lucha. Desde las aulas hasta las almas.

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

Un frente único por la vida requiere organización perseverante, deliberación democrática, planificación estratégica y capacidad permanente de aprendizaje. Ninguna vanguardia aislada sustituye la riqueza creadora de pueblos movilizados. Ningún espontaneísmo reemplaza elaboración teórica rigurosa. Ninguna victoria parcial autoriza abandonar examen crítico de los propios límites. Transformación profunda exige unidad construida sobre diversidad consciente, debate fundamentado, disciplina nacida del convencimiento y horizonte compartido orientado hacia formas superiores de justicia social.

Desde las aulas hasta las almas, cada espacio donde circula conocimiento, cada lugar donde germina solidaridad y cada experiencia donde florece conciencia colectiva participan de una misma tarea histórica: defender la vida mediante relaciones sociales fundadas en cooperación, igualdad sustantiva y emancipación creadora, hasta convertir la dignidad humana en fuerza material organizada capaz de inaugurar una civilización donde riqueza, ciencia, trabajo y cultura pertenezcan plenamente a quienes las producen.

Esta época impone una exigencia histórica que rebasa cualquier cálculo administrativo, cualquier protocolo diplomático y toda retórica complaciente. La defensa de la vida reclama una articulación consciente de las fuerzas sociales capaces de enfrentar un orden que ha convertido la devastación en condición ordinaria de su reproducción. Cada guerra, cada hambre inducida, cada epidemia administrada por intereses mercantiles, cada despojo territorial, cada privatización del conocimiento y cada destrucción de los ecosistemas responde a una misma racionalidad fundada en la acumulación incesante de riqueza mediante la expropiación del trabajo colectivo y la mercantilización de toda forma de existencia. Ninguna respuesta fragmentaria podrá revertir una totalidad organizada con semejante profundidad histórica. La urgencia consiste en construir un frente único por la vida cuya potencia nazca de la convergencia crítica entre pueblos, trabajadores, comunidades científicas, movimientos pedagógicos, organizaciones culturales, juventudes, campesinado, pueblos originarios y todas las expresiones sociales comprometidas con la emancipación humana. La vida no constituye apenas un fenómeno biológico susceptible de protección jurídica.

Representa una totalidad dinámica donde naturaleza, trabajo, cultura, memoria, lenguaje, ciencia y sensibilidad producen relaciones recíprocas imposibles de comprender mediante perspectivas atomizadas. Toda agresión contra cualquiera de esas dimensiones repercute sobre el conjunto. La devastación ambiental acelera la precarización laboral; la concentración monopólica del conocimiento degrada la educación; la colonización cultural debilita la capacidad organizativa; la explotación económica erosiona la salud física y espiritual de comunidades enteras. Cada contradicción alimenta las restantes porque todas participan del mismo proceso histórico. Allí reside la necesidad de una inteligencia política capaz de reconocer la unidad concreta bajo la apariencia dispersa de los conflictos.

Humanismo de nuevo género significa superar concepciones abstractas que reducen la condición humana a una esencia inmutable desligada de las relaciones materiales donde se produce la existencia. Ninguna dignidad florece bajo condiciones sistemáticas de explotación. Ninguna libertad prospera donde el trabajo creador permanece subordinado a intereses privados que transforman capacidades colectivas en instrumentos de enriquecimiento minoritario. La humanidad se realiza mediante prácticas sociales que amplían la cooperación, democratizan el conocimiento, fortalecen la solidaridad y desarrollan facultades críticas orientadas hacia la transformación consciente de la realidad. Tal horizonte exige comprender que cada conquista cultural resulta inseparable de las condiciones históricas que permiten su producción y apropiación colectiva. Las aulas ocupan un lugar decisivo porque allí se disputa la producción social de la conciencia.

Educación jamás equivale a simple transmisión de contenidos. Constituye un territorio donde convergen memorias, conflictos, valores, tecnologías, lenguajes e intereses sociales contradictorios. Cada programa académico expresa determinada concepción del mundo. Cada método pedagógico favorece formas específicas de interpretar la realidad. Allí se decide si las nuevas generaciones aprenderán resignación competitiva o pensamiento crítico; obediencia tecnocrática o investigación creadora; individualismo posesivo o responsabilidad histórica compartida. La formación intelectual adquiere sentido emancipador cuando vincula conocimiento riguroso con experiencia concreta, investigación científica con necesidades populares y creatividad con compromiso transformador. Las almas nombran el espacio donde sensibilidad, imaginación, ética y esperanza adquieren forma histórica.

No remiten a categorías metafísicas desvinculadas del acontecer material. Designan la compleja elaboración subjetiva mediante la cual pueblos enteros interpretan sus experiencias, construyen horizontes comunes y fortalecen vínculos solidarios frente a condiciones adversas. Toda dominación procura colonizar ese territorio mediante industrias culturales, dispositivos comunicacionales y tecnologías destinadas a naturalizar desigualdades. La batalla por la conciencia de clase atraviesa igualmente los afectos, los símbolos, las narraciones y las aspiraciones colectivas.

Quien controla los imaginarios limita la capacidad de reconocer intereses compartidos y fractura la posibilidad de organización transformadora. La lucha de clases permanece como fuerza estructurante del presente porque las contradicciones entre trabajo socialmente organizado y apropiación privada de sus resultados continúan expandiéndose bajo modalidades renovadas. Digitalización, automatización, financiarización y concentración tecnológica modifican mecanismos de explotación sin abolir su fundamento. Al contrario, incrementan formas de dependencia, intensifican ritmos laborales, amplían vigilancia sobre cuerpos y conciencias, subordinan investigación científica al beneficio corporativo y convierten datos producidos colectivamente en fuentes extraordinarias de valorización privada. Comprender tales transformaciones exige renovar categorías analíticas sin abandonar el reconocimiento de las relaciones materiales que organizan el conflicto social.

Frente a semejante panorama, ciencia y cultura adquieren responsabilidades inseparables. Investigación rigurosa demanda independencia respecto de intereses oligopólicos, cooperación internacional solidaria y diálogo permanente con necesidades populares. Conocimiento desligado de la emancipación corre riesgo de transformarse en tecnología para nuevas formas de dominación. Cultura reducida al entretenimiento pierde capacidad crítica. Comunicación sometida al mercado abandona su función democrática para convertirse en administración industrial del consentimiento. Toda producción intelectual alcanza plenitud cuando fortalece comprensión histórica, amplía participación consciente y contribuye a desmontar mecanismos de alienación que fragmentan experiencias colectivas.

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¿De qué hablamos cuando hablamos de excelencia académica en Comunicación?

Por: Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

Hablar hoy de “excelencia académica” en Comunicación exige desarrollar un instrumental crítico riguroso contra una serie de mistificaciones que han colonizado el campo durante décadas. Entre ellas destaca la reducción de la comunicación a un conjunto de destrezas técnicas destinadas a optimizar flujos informativos, incrementar audiencias, gestionar reputaciones corporativas o perfeccionar mecanismos de persuasión. Tal reducción empobrece el objeto de estudio, mutila su complejidad histórica y lo convierte en un simple apéndice funcional de estructuras económicas y políticas cuya legitimidad permanece fuera de examen. La excelencia académica que nos importa comienza precisamente allí donde la crítica se niega a aceptar semejante clausura epistemológica y asume que toda práctica comunicacional forma parte de procesos sociales más amplios, atravesados por contradicciones materiales, conflictos de intereses, disputas por el sentido y luchas permanentes en torno a la revolución de las conciencias.

Hoy la comunicación, emancipada y emancipadora, constituye una dimensión decisiva de la existencia humana porque ninguna sociedad produce cultura, organiza trabajo, transmite conocimiento, construye memoria ni proyecta horizontes colectivos al margen de sistemas simbólicos compartidos. Cada signo nace en una trama histórica determinada. Cada lenguaje porta huellas de relaciones sociales concretas. Cada narrativa expresa, reproduce o combate determinadas formas de poder. En consecuencia, la excelencia académica no puede medirse por la capacidad de repetir teorías consagradas, acumular métricas bibliométricas o adaptarse dócilmente a las tendencias intelectuales burguesas. Su medida fundamental reside en la potencia crítica con que investiga las condiciones materiales que hacen posible la producción, circulación y apropiación social de significados.

Una formación comunicacional de alto nivel demanda rigor histórico. Ninguna teoría surge por generación espontánea. Todo concepto responde a problemas específicos de una época determinada. La excelencia implica romper el fardo ideológico del capitalismo y reconstruir genealogías intelectuales, identificar intereses en disputa, comprender transformaciones tecnológicas y examinar las estructuras económicas que condicionan la evolución de los sistemas mediáticos. Quien ignora la historia de las luchas sociales corre el riesgo de confundir fenómenos transitorios con leyes universales.

Quien desconoce la historia de las instituciones y monopolios comunicacionales termina naturalizando mecanismos de dominación que poseen orígenes perfectamente identificables. La investigación sobresaliente tampoco ha de limitarse a describir fenómenos visibles. Su tarea consiste en revelar, denunciar y transformar estructuras profundas, conexiones ocultas y dinámicas contradictorias. Allí donde la apariencia ofrece neutralidad, el análisis riguroso descubre intereses. Allí donde el discurso dominante proclama consenso, la observación crítica identifica conflictos y focos revolucionarios. Allí donde la retórica empresarial celebra innovación, la investigación examina concentración económica, monopolización tecnológica y desigualdad en el acceso a los recursos comunicacionales. La excelencia académica exige capacidad para atravesar la superficie de los acontecimientos y penetrar en la lógica que articula sus determinaciones fundamentales y la reorganización de las fuerzas productivas en comunicación emancipadora.

Resulta imposible comprender la comunicación contemporánea sin estudiar la lucha de clases como fuerza histórica constitutiva. Los sistemas simbólicos no flotan sobre la sociedad como entidades autónomas. Participan activamente en la organización de consensos, en la legitimación de jerarquías y en la reproducción de determinadas relaciones sociales. Los grandes aparatos mediáticos, las plataformas digitales, las industrias culturales y los complejos publicitarios intervienen cotidianamente en la formación de imaginarios colectivos. Determinan agendas, jerarquizan acontecimientos, modelan sensibilidades y orientan percepciones.

Frente a ello, la excelencia académica reclama una mirada capaz de identificar quién produce los discursos hegemónicos, qué intereses representan, qué silencios administran y qué formas de conciencia contribuyen a consolidar. La conciencia de clase constituye una categoría indispensable para cualquier comprensión profunda de la comunicación. No se trata de un residuo doctrinario ni de una reliquia conceptual. Representa una herramienta analítica para comprender cómo los sujetos interpretan su posición en el entramado social y cómo construyen horizontes de acción colectiva. Toda comunicación participa, de manera directa o indirecta, en procesos de formación de conciencia. Cada noticia, cada representación audiovisual, cada plataforma digital y cada dispositivo educativo intervienen en la elaboración de percepciones acerca del mundo social.

Una academia comprometida con la excelencia debe estudiar rigurosamente esas mediaciones, evitando tanto el determinismo simplista como las fantasías individualistas que atribuyen toda capacidad transformadora a decisiones puramente subjetivas. La revolución tecnológica contemporánea plantea desafíos inéditos. Las infraestructuras digitales reorganizan escalas temporales, modalidades perceptivas y formas de interacción social. Sin embargo, la fascinación tecnológica constituye uno de los principales obstáculos para el pensamiento crítico. La excelencia académica no consiste en celebrar acríticamente cada innovación técnica. Consiste en examinar quién controla las plataformas, cómo se extraen datos, qué modelos económicos sustentan la circulación informativa y cuáles son las consecuencias culturales de la concentración tecnológica. La técnica jamás aparece aislada de relaciones de poder. Cada arquitectura digital incorpora criterios de selección, exclusión y jerarquización que influyen decisivamente sobre la producción social de conocimiento.

Particular atención merece el papel de los algoritmos. Con frecuencia se los presenta como instrumentos neutrales gobernados exclusivamente por procedimientos matemáticos. Tal representación encubre una realidad mucho más compleja. Los algoritmos son construcciones humanas desarrolladas en contextos institucionales específicos, financiadas por intereses concretos y orientadas hacia finalidades determinadas. Incorporan criterios de clasificación, prioridades económicas y supuestos ideológicos que afectan la visibilidad de contenidos, la distribución de información y la configuración de debates públicos. Una concepción exigente de excelencia académica rechaza toda confianza ingenua en sistemas automatizados incapaces de justificar críticamente sus operaciones. El examen permanente de sus sesgos, limitaciones y efectos sociales constituye una obligación intelectual ineludible.

Y la excelencia requiere además una sólida formación filosófica. La comunicación no puede reducirse a estadísticas, encuestas o análisis de audiencias. Tales herramientas poseen enorme valor cuando se integran en marcos interpretativos consistentes. Sin reflexión epistemológica, la acumulación de datos degenera en empirismo estéril. Sin ontología social, la descripción pierde capacidad explicativa. Sin teoría crítica del conocimiento, la investigación corre el riesgo de reproducir inconscientemente los prejuicios de la época. El pensamiento comunicacional de mayor calidad articula observación empírica, elaboración conceptual y análisis histórico en una síntesis dinámica capaz de iluminar la complejidad de los procesos sociales.

Porque la dimensión humanista ocupa un lugar central en esta perspectiva. La comunicación existe para ampliar capacidades humanas de comprensión, cooperación, creación y emancipación. Toda excelencia académica que ignore la dignidad de las personas termina subordinada a intereses ajenos al desarrollo pleno de la humanidad. El conocimiento adquiere sentido cuando contribuye a disminuir formas de explotación, opresión, alienación y exclusión.

Desde esta óptica, la investigación comunicacional no persigue únicamente explicar el mundo; procura también identificar posibilidades históricas para transformarlo en favor de relaciones más justas, solidarias y democráticas. La producción científica de excelencia demanda igualmente independencia intelectual. Ninguna comunidad académica puede alcanzar altos niveles de desarrollo cuando se somete pasivamente a modas teóricas, financiamientos condicionantes o agendas impuestas por centros de poder económico. La autonomía crítica representa una condición esencial para el avance del conocimiento. Dicha autonomía no equivale a aislamiento. Implica capacidad para dialogar con tradiciones diversas, evaluar argumentos según su consistencia y sostener posiciones fundamentadas aun cuando resulten incómodas para intereses dominantes.

En última instancia, excelencia académica en Comunicación significa cultivar una inteligencia histórica capaz de comprender la totalidad social en movimiento; desarrollar instrumentos analíticos aptos para descifrar la compleja producción de sentido en sociedades atravesadas por desigualdades estructurales; fortalecer la conciencia crítica frente a dispositivos de manipulación ideológica; examinar sin complacencias las nuevas formas de poder concentrado que emergen en el ecosistema digital; promover una cultura científica comprometida con la verdad, la justicia cognitiva y la emancipación humana; contribuir a la formación de sujetos capaces de interpretar críticamente su realidad y participar conscientemente en su transformación.

Allí donde el conformismo intelectual celebra la adaptación, la excelencia busca comprensión profunda. Allí donde la superficialidad exalta la velocidad informativa, la excelencia exige conocimiento riguroso. Allí donde los relatos dominantes intentan naturalizar privilegios históricos, la excelencia académica convierte la crítica en herramienta de esclarecimiento colectivo y en fuerza cultural orientada hacia la construcción consciente de una humanidad más libre, más culta y más dueña de su propio destino histórico.

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Buen Abad: La ética como herramienta de soberanía

Prensa LAUICOM – Este jueves, el rector internacional de Lauicom, Dr. Fernando Buen Abad inauguró el módulo II “Ética de la Comunicación” de la cátedra Seán MacBride, definiendo la ética como una herramienta para transformar la vida diaria. Basándose en el pensamiento de Adolfo Sánchez Vázquez, el ponente distinguió la moral, como conducta humana, de la ética, entendida como la ciencia del «deber ser» que debe cuestionar la realidad histórica.

Buen Abad identificó la comunicación como la mayor debilidad histórica de los movimientos progresistas, permitiendo que sectores de poder se apropien de conceptos como la «libertad». Destacó la desensibilización social provocada por los videojuegos violentos y el dominio cultural de monopolios como Disney, los cuales promueven el individualismo y el mercantilismo. Frente a la «monstruosidad» del capitalismo y la persecución de líderes regionales, instó a construir una «moral de lucha».

Durante su intervención, Buen Abad enfatizó la urgencia de superar la fragmentación en el sector, instando a los más de 6.000 medios alternativos y comunitarios de Latinoamérica a transitar de la dispersión a la unidad estratégica. En este sentido, sentenció: «Somos más de 6.000 medios de comunicación alternativos y comunitarios en toda América; un archipiélago inmenso de voluntades emancipatorias que, sin embargo, permanece incomunicado. Necesitamos cerrar filas en una agenda común donde la soberanía de los pueblos sea el eje central. La ética no es un concepto abstracto, es la brújula que nos dice qué debemos hacer en todos los ámbitos de la comunicación para dejar de observar la realidad y comenzar a transformarla.»

El llamado central fue a construir esta agenda común basándose en tres condiciones clave: lo deseable, que representa el horizonte ideal al que aspiramos; lo posible, que analiza los recursos y el contexto real con el que contamos hoy; y lo realizable, que es el plan de acción concreto que permite convertir los sueños en hechos. Finalmente, el ponente exhortó a unir la teoría con la acción para superar la distancia entre lo que pensamos y lo que hacemos, convirtiendo la ética en una fuerza colectiva capaz de defender la soberanía de los pueblos y articular una estrategia comunicacional sólida frente a los desafíos actuales.

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Finaliza con éxito la cohorte XXIV en LAUICOM: Por la victoria mundial de la paz

Prensa LAUICOM- ​La cohorte XXIV del Diplomado Internacional en Comunicación Política «por la victoria mundial de la paz», finalizó con éxito, donde participantes de 23 países recibieron sus certificados para consolidar una red comunicacional popular y contrahegemónica.

La ceremonia formal estuvo encabezada por la rectora de la institución, Tania Díaz, junto a la vicerrectora de Asuntos Internacionales, Tamara Díaz, el rector internacional Fernando Buen Abad, la vicerrectora académica, Tibisay León y el secretario Wilman Antonio Verdú.

​También la Coral de LAUICOM, bajo la dirección del maestro Williams Blanco, conmovió a los presentes al interpretar con orgullo las notas del Himno Nacional, además de un repertorio musical latinoamericano que celebró la unión de los pueblos.

Durante el emotivo acto de graduación, los estudiantes internacionales de naciones como Bolivia, Brasil, México, Argelia y Venezuela expresaron su profundo agradecimiento a LAUICOM por brindarles herramientas metodológicas indispensables para la defensa de la verdad de los pueblos frente a las agresiones mediáticas.

Los participantes recibieron sus diplomas acreditativos en un ambiente de hermandad latinoamericana, reafirmando el compromiso ético de replicar los conocimientos sobre semiótica crítica y comunicación popular adquiridos en las aulas de clase en sus respectivas comunidades.

El evento de clausura finalizó con broche de oro mediante una destacada presentación cultural a cargo de la Orquesta de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM), cuyos músicos deleitaron a todos los presentes con un variado repertorio musical.

Autora: D.R.V

Luis Delgado

Profesor Luis Delgado expuso los peligros de la guerra cognitiva y la narrativa gris

Prensa LAUICOM.- El profesor Luis Delgado presentó su clase magistral, titulada «Guerra cognitiva y narrativa gris», ante la cohorte XXIV del Diplomado Internacional de Comunicación Política.

Habló de la capacidad que tenemos para influir en la opinión o ser influidos por ella. Asimismo, alertó sobre los peligros de la «guerra mental», una estrategia de última generación cuyo objetivo ya no es el cuerpo físico del enemigo, sino adueñarse de la motivación, la percepción y la memoria histórica de los pueblos.

Explicó que Venezuela enfrenta un escenario de «conflicto en territorio ambiguo» (zona gris) y «guerra sin límites», donde las potencias operan mediante bloqueos de todo tipo y el uso de las bandas criminales locales.
​A través de plataformas digitales y formatos cotidianos, el relato de los más poderosos introduce constantemente el egoísmo extremo y la falta de empatía. Esta operación busca romper las relaciones humanas y destruir el tejido familiar, normalizando el individualismo y el desinterés por el dolor ajeno.

«Ahí tenemos la pandemia de suicidios infantiles y juveniles en todo el mundo. Eso no es casualidad, eso es parte de la operación», sentenció.

Delgado señaló que hacer comunidad es un acto de resistencia rebelde, un «milagro» que debe nacer primero en la mentalidad de quienes comunican.

Concluyó que la defensa de la mente exige de los grupos líderes un compromiso de estudio y debate riguroso, dejando de lado las ideas fijas: «Cuando un grupo político líder fracasa, es porque primero ha fracasado el grupo encargado de crear el conocimiento. No existen recetas hacia el socialismo, y mucho menos en la comunicación».

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Fernando Buen Abad: La semiótica como ciencia de las apariencias y el sentido

Prensa LAUICOM – La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) presentó la clase «Laboratorio Semiótico», impartida por el rector internacional, Dr. Fernando Buen Abad, el cual lideró el evento este jueves, en el marco del Diplomado Internacional en Comunicación Política, Cohorte XXIV.

El espacio busca desmontar la colonización cultural a través del análisis del discurso.

Entendiendo la Semiótica

​Buen Abad explicó que «la semiótica y como la entendemos es la necesidad de estudiar los sistemas de signos como estructura compleja». Bajo esta premisa, el experto desglosó cómo los mensajes ocultos moldean la percepción social y política actual.

​Para el catedrático, «la semiótica es la ciencia de las apariencias», una herramienta que desentraña la manipulación diaria.

El lenguaje no verbal también comunica intenciones, por lo que advirtió que «nadie se viste de forma inocente» en la sociedad.

​La interpretación de la realidad varía según el contexto individual, ya que «cada persona viene cargada de significados.».

Esta carga cultural previa genera barreras mentales difíciles de romper, demostrando que «es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio», añadió.

​Al hablar del principio de la alegoría de la cueva de Platón, Buen Abad comparó las sombras antiguas con el engaño mediático actual.

El académico cerró desafiando a la audiencia: «¿Estamos preparados para esa batalla todas y todos nosotros? Bueno, bienvenidos, aquí vamos a encontrar una manera de contestarla».

El compromiso está sellado: desarmar las apariencias, conquistar el sentido y asumir, con inteligencia y estrategia, la defensa de la verdad.

La batalla por las ideas ya comenzó, ¡asumamos el control del mensaje!

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Fernando Buen Abad y Pablo José Guzmán Valera lideraron el conversatorio “Nuevas formas de comunicación”

El encuentro en el Teatro Ateneo de Maracay centró su debate en el fortalecimiento de la comunicación popular, alternativa y territorial contra la guerra cognitiva.


​Maracay 15 de mayo de 2026
En el Teatro Ateneo de Maracay, el rector internacional de la Universidad Internacional de la Comunicación (Lauicom), Fernando Buen Abad, junto al analista Pablo José Guzmán Valera, encabezaron el conversatorio “Nuevas Formas de Comunicación”. La actividad aportó herramientas teóricas y metodológicas para la defensa de la comunicación popular, alternativa y territorial frente a las agresiones mediáticas actuales.

​Buen Abad: Cátedras en las calles y despliegue popular.

​Fernando Buen Abad abordó el asedio mediático internacional contra el presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, señalando: “La herida es muy grande en este país”. Ante esto, planteó la urgencia de estructurar una comunicación de lucha permanente e invitó a los consejos comunales a incorporarse a las aulas de la institución: “Vengan a crecer”.

​El comunicador destacó la honestidad y la lealtad como valores indispensables para la práctica comunicacional. Al recuperar la pregunta del Comandante Hugo Chávez sobre la metodología de trabajo (“¿El cómo?”), Buen Abad propuso avanzar hacia la guerrilla semiótica:
​“Las auténticas cátedras están en las calles y en los barrios. Hagamos cátedras abiertas en las calles. La razón de ser de esta universidad es multiplicarse, volverse viral”.

​Guzmán Valera: Los tres objetivos de la agresión

​Pablo José Guzmán Valera desglosó el marco geopolítico de la coerción internacional. Alertó sobre la reactivación de la Doctrina Monroe en la región y recordó los daños psicológicos y mediáticos infligidos en el pasado a procesos soberanos, como la arremetida contra Salvador Allende en Chile.
​Asimismo, Guzmán Valera denunció la campaña de descrédito contra el presidente Nicolás Maduro y actualmente contra la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez, precisando que la guerra cognitiva opera bajo tres objetivos:
​Provocar la confrontación interna en las fuerzas revolucionarias.
​Desacreditar al liderazgo legítimo del proyecto bolivariano.
​Sembrar la desesperanza en la población.
​“La respuesta ante este escenario es la unidad comunicacional como camino de resistencia popular”, afirmó Guzmán Valera.

Finalizó la actividad con el acuerdo entre los presentes para la incorporación de Aragua en la oportunidad que Lauicom brinda .Es así como, el estado central avanza en la articulación político-comunicacional del poder popular.

​Tanque de Pensamiento Comunal (TPC) Comuna Cacique Guaracarima.​ Sistema Aragüeño de Comunicación Popular Radio Juventud Victoriosa 94.7 FM
​Reporte y nota de prensa : Maribel Zambrano Silva