Prensa LAUICOM- Este jueves inició del curso introductorio de la Cátedra Internacional Seán MacBride a cargo del rector internacional Fernando Buen Abad, analizando la urgencia de una comunicación que sea verdaderamente emancipadora.
Esta iniciativa busca retomar el espíritu crítico del Informe MacBride frente a los desafíos que impone la actual geopolítica de la información.
Buen Abad alertó que la concentración mediática ha pasado de 300 propietarios en los años 80 a solo diez megamillonarios en la actualidad. Este monopolio del discurso constituye una amenaza flagrante contra las democracias y la diversidad de las voces múltiples de la humanidad.
Además, se analizó la alianza perversa entre la industria militar, el sistema bancario y los medios de comunicación transnacionales de corte imperial.
Instó a la formación de cuadros capaces de desarrollar un plan de defensa semiótica frente a la manipulación psicológica global. Se discutió la urgencia de legislar contra los delitos comunicacionales y el uso salvaje de los cuerpos de mujeres y niños en la publicidad.
La cátedra propone superar la dependencia tecnológica y la obsolescencia programada impuesta por los grandes centros de poder de Silicon Valley.
Recuperando la «artillería del pensamiento» de Simón Bolívar, se busca que los pueblos dejen de ser meros consumidores para ser creadores de conciencia.
Asimismo, se cuestionó el modelo de Disney por fomentar un individualismo que invisibiliza las luchas sociales y las organizaciones políticas de base de los pueblos.
Finalmente, se exaltó la inteligencia popular como herramienta de soberanía para defender la identidad de las naciones frente al saqueo de la información.
Prensa LAUICOM – En el marco del curso introductorio de la Cátedra Sean MacBride, se destacó el peligro del control mediático mundial sobre nuestros pueblos. El doctor Fernando Buen Abad, rector internacional de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), explicó que hoy solo diez empresas deciden qué es verdad y qué es mentira en el planeta.
Este encuentro político y pedagógico se realizó en la sede en Caracas de LAUICOM para despertar la conciencia crítica frente a la manipulación que sufrimos a diario.
La verdad en tiempos de guerra cognitiva
Buen Abad alertó que los grandes medios intentan «desactivar» la esperanza de Venezuela y de la región con campañas de mentiras programadas.
Durante la clase, se destacó que «no seremos libres mientras dependamos de la tecnología y de los modelos que nos imponen desde el imperio».
LAUICOM propone formar comunicadores que no vean la información como un negocio, sino como una herramienta para la justicia y la liberación social.
La jornada cerró con un llamado a la rebeldía comunicacional para defender la soberanía de líderes como Nicolás Maduro y de todo el pueblo.
¡Un solo mundo, voces múltiples! La batalla hoy es por la mente y el corazón de nuestra gente frente al asedio del pensamiento único.
El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela informa que el Reactor Experimental RV-1 del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), concebido por el Dr. Humberto Fernández-Morán, finalizó su ciclo operativo en 1991. Posteriormente, en 1997, junto con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se decidió su clausura definitiva, iniciándose operaciones de retirada parcial del combustible nuclear gastado y de custodia técnica del material restante, conforme a los protocolos internacionales de seguridad aplicables.
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
La manipulación discursiva: El arma invisible de las élites para normalizar la desigualdad.
Para mantener el poder mediante la dominación, las élites necesitan manipular. La manipulación, desde el discurso, es abuso de poder, que se reproduce en lo oral y en lo escrito. Es una acción intencionada, en que creencias falsas como, por ejemplo, la de que un grupo merece tener más privilegios que otros grupos, son inoculadas como una forma de control en la sociedad que ejercen las élites sobre las masas. Una práctica social, centrada en la discriminación, que normaliza la desigualdad es el racismo, sustentado en ideas, creencias, juicios y valores que naturalizan, o normalizan, el supremacismo.
Según Teun van Dijk, entendemos por grupos dominantes a las élites políticas, corporativas, mediáticas y educativas que controlan las decisiones de las minorías y, en particular, de los inmigrantes: entrada, trabajo, salud y vivienda. Esto lo hacen desde noticias, artículos hasta películas o series.
De Hollywood a Netflix: Cómo el cine fabrica enemigos y promueve la sumisión ante la injusticia
Basta recordar como la industria del cine hollywoodense estereotipaba a los latinos, en especial a los mexicanos, como delincuentes o sin aspiraciones, destinados a papeles menores que los minimizaban, y a los rusos, como mafiosos y espías. Ahora Netflix inocula modelos en que el latino es aún más criminalizado y cualquier sistema que sea una alternativa al capitalismo global es representado desde caos y frente a esto promueve la sumisión ante la injusticia en general.
Un ejemplo de ideología supremacista es la de la ultraderecha, conducida por el sionismo, en que una élite con poder simbólico, es decir, con acceso al discurso público, a través de los medios, o de la educación, naturaliza el insulto por el color de piel, manifestado a través de calificativos que deshumanizan, hasta el genocidio.
Desde la ultraderecha, la inmigración siempre es blanco de estereotipación, proceso en que un rasgo negativo se generaliza como una característica dominante que identifica a todo el grupo; vista como delincuente o grupo que le roba el trabajo al nativo, sin importar cuán valioso sea su aporte, en lo científico, académico y cultural al país receptor, pero, al mismo tiempo, es manipulada para actuar en contra de sus intereses y a favor de las élites, que para mantener su posición privilegiada la utiliza en sus discursos populistas, mientras la somete a prácticas excluyentes.
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Continuando con la interpretación de los versículos de la biblia que el Presidente Maduro está sugiriendo que leamos, nos encontramos con verdaderas joyas de sabiduría. En una entrevista el diputado Nicolás Maduro Guerra, hace públicas las recomendaciones que le ha hecho el Presidente, y cuando revisamos esos versículos, constatamos que tienen una enseñanza verdaderamente profunda, las que, en virtud de su condición de privado de libertad, adquieren unas dimensiones inconmensurables, verificando una evolución interior que solo ocurre en las almas temperadas que han sabido sacarle provecho al encierro y han convertido la cárcel en un templo de conocimiento trascendente de la naturaleza humana. Esto es algo que los primeros cristianos solían hacer en virtud de las terribles situaciones que les tocaron vivir por la persecución romana, y entonces se metían largo tiempo en cuevas y catacumbas para orar y descubrir los misterios divinos. El sustrato de esta actitud es tener una mentalidad proactiva y sacarle provecho a cualquier situación que le toque vivir. Se trata entonces de «Convertir el veneno en medicina», como decían los sabios de antaño.
En una entrevista, Nicolás hijo comenta que el Presidente le recomendó leer a Mateo 6:33. En realidad, este versículo comprende una de las enseñanzas más importantes y determinantes para el desarrollo espiritual. Es común que escuchemos varias frases que han estado referidas a la misma enseñanza: «Ama y haz lo que quieras» «Ama y lo demás se te dará por añadidura», también la frase atribuida a san Agustín: «Ora y lo demás se te dará por añadidura». Como vemos, está refiriendo lo que hoy se conoce como la «Ley de atracción» y que los sabios de la antigüedad llamaban «Ley de correspondencia». El hermetismo la describía con la sentencia: «Como es arriba es abajo y como es adentro es afuera». Así, está enseñanza la podemos rastrear en el antiguo Egipto, en la Grecia clásica con los misterios menores, y en oriente medio donde vivió Jesús. Del hermetismo pasó a la alquimia y también a la alquimia cristiana. De manera que la enseñanza es conocida tanto dentro de los libros canónicos como también dentro de las enseñanzas secretas que se estudiaba en las escuelas de misterios menores. Habida cuenta de lo extendida en el tiempo y en la geografía de esta sabiduría, ya de entrada podemos avizorar que se trata de una enseñanza de altos quilates.
La sabiduría de convertir el veneno en medicina
En la versión de la biblia conocida como Reina-Valera de 1960, se puede leer en Mateo 6:33:
«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Como vemos, las frases que manejamos al inicio del texto, se relacionan directamente con este versículo. Obviamente, «buscar el reino de Dios» implica primero que nada entrar en el reino del amor, ya que como afirma Juan, «Dios es amor», (1 Juan 4:8).
El que entra en el reino del amor permite que en su alma anide la armonía, la belleza, la salud y la abundancia. Quien vive en Amor, vive cada momento de su vida en una fiesta continua, en una experiencia de goce diaria y cotidiana. Es esa persona la alegría fluye libre, como fluye, sin que nadie se lo ordene, el arroyo fresco en la montaña, que nutre la vegetación y quita la sed de animales y humanos, y así en continua satisfacción, va nutriendo a los demás, ofreciendo sus tesoros y regalando maravillas, simplemente por el hecho de existir. Si las condiciones internas son positivas, pues, en virtud de la Ley de correspondencia (o Ley de atracción), este será el signo de las cosas que atraerá. Por eso, y sin temor a equivocarse, Mateo refería la enseñanza que podemos entender con la frase: «Como es adentro es afuera», y lo que tengas en el alma, pues eso será justamente lo que te pasará en ja vida.
Es conocida la sentencia de Emerson: «Pasamos por lo que somos» que conecta directamente con el tema que tratamos. De manera que, si amor es lo que hay en el alma, pues amor es lo que se va a encontrar.
El odio como trampa: Por qué el resentimiento estanca el desarrollo de las sociedades
Esta enseñanza es particularmente necesaria para los que creen que el odio es una forma de lucha en la sociedad. Hay personas que todavía odian y lo peor es que creen que odiando van a solucionar los problemas del país. En este tipo de personas es frecuente escuchar argumentos espureos para justificar su odio y con esto causan más problemas de los que pretenden resolver. Falaces argumentos como: La culpa de todo la tienen los negros o los pobres o los chavistas, y con ese tipo de pensamiento generan discordia en la sociedad. En este tipo de personas también es común el pensamiento: «Muerto el perro se acaba la rabia» y pueden tener la tendencia a querer eliminar físicamente a los que consideran culpables de los problemas; Hitler es un claro ejemplo.
No nos vamos a detener en analizar las consecuencias sociales que tiene este tipo de pensamiento, que podría fácilmente generar una guerra civil como ha ocurrido en el pasado en otros pueblos. Para ello, simplemente recordemos la tristísima experiencia de Ruanda, en la que un millón de muertos no fue suficiente para saciar el odio.
No. No vamos a abundar en las consecuencias sociales pues se ha escrito mucho al respecto. Más bien nos vamos a dirigir a las consecuencias personales que sufre individualmente cada persona que permite anidar el odio en su alma.
Como sabemos; «Como es adentro es afuera», si una persona odia, pues con odio es con lo que va a tropezar en la vida. Simplemente recuerde algún «mala conducta» que viva por donde usted vive. Todos conocemos a alguien en la comunidad que «se porta mal». Si usted observa con cuidado, notará que esa persona problemática es lo que llaman una persona «Sucedida». Es decir, siempre le pasa algo, cosas como accidentes, problemas varios, etc. Con la máxima: «Como es adentro es afuera”, ya podemos darnos cuenta de que todo lo malo que a esa persona le sucede tiene que ver con la emoción que permite que anide en su corazón. Si usted aguza su observación, se dará cuenta de que, en su familia, la persona que más pelea es la que sufre de problemas más frecuentemente. Por eso, Mateo insistía: «Busca el reino de Dios y lo demás se te dará por añadidura». Si amas, las cosas buenas vienen solas, vienen de «ñapa», vienen «con el combo». Si usted ama, no tiene que preocuparse por buscar las cosas buenas ya que éstas lo perseguirán a usted. Es tan importante que en nuestra alma tengamos amor, que es EL PRIMER MANDAMIENTO, el mandamiento del amor. Los grandes maestros y particularmente Jesús, insistía de mil maneras en que amemos y nos alejemos lo más posible del odio, porque en virtud de la ley de correspondencia, si estamos «vibrando» en la frecuencia del odio, pues será odio lo que atraigamos.
Tu mundo exterior es un reflejo de tu estado interno: Descubre el poder de la Ley de Correspondencia.
Esto que explicamos, no solamente es un principio espiritual, en la física también ocurre. Se llama «Resonancia por simpatía». Tome dos guitarras y ponga una frente a la otra, y pulse en una guitarra la cuerda Re (la cuarta) y notará que, en la otra guitarra, comienza a vibrar también la cuerda Re. Si usted pulsa Re en una guitarra, en la otra no vibrará la cuerda Sol o la cuerda La, solo vibrará Re. Así pasa con nosotros, si permitimos que el odio invada nuestra alma, atraeremos solo a gente que odia, solamente nos pasarán cosas que nos darán rabia, y solamente sufriremos problemas relativos al odio. Lamentablemente, la gente que odia desconoce este principio y continúa odiando y sufriendo por el odio y siendo objeto de odio, y como recibe odio, esto es lo que va a vivir en su vida, lo que le va a dar más rabia, y entonces es una serpiente que se muerde la cola.
Hay otra consecuencia nefasta para el que odia y es que imagina que todo el mundo le va a hacer daño. El que odia va generando así una especie de paranoia que hace que perciba el mundo como amenazante, y como según él, todos lo amenazan y quieren hacerle daño, la actitud con la que se relaciona con el mundo es la defensividad y la reactividad. El que odia siempre está a la defensiva y siempre está como un fosforito, y es fácil identificarlo en un grupo por estas características. Esto lo que hace es aumentar el sufrimiento. De manera que el que odia no solamente sufre por las cosas que le pasan, sino que también sufre por lo que imagina que le pasará. Como vemos, el odio se convierte en la propia trampa del que odia; el odio se estructura a su alrededor como una prisión.
La persona que odia nunca se dará cuenta de que es su propio odio lo que aviva el odio y mientras más odie más odio verá en los demás y más situaciones de odio vivirá. Por eso, los sabios de la antigüedad afirmaban que a lo único que debemos odiar es al odio.
Por el contrario, si la persona busca el «reino de Dios», o lo que es lo mismo, el reino del amor, pues, eso será lo que ocurra en su vida. Por eso, el Presidente Maduro, conocedor de misterios profundos, nos impele a que leamos a Mateo 6:33 y que, por sobre todas las cosas, amemos. Hay que amar, amar, amar, y después de amar, seguir amando, para que «venga a nosotros tu reino». Y si con toda la enseñanza que nos transmite el Presidente Maduro, todavía a usted le quedan dudas, le hago una pregunta: ¿Usted sabe cómo termina el Padre nuestro?
Prensa LAUICOM- Arrancó en el Ambiente Territorial de Aprendizaje en el estado Zulia, la vigésima tercera cohorte del Diplomado en Comunicación Política.
Este encuentro tiene como propósito ofrecer a los comunicadores herramientas estratégicas para la gestión de plataformas digitales en entornos políticos, optimizando el impacto de los mensajes institucionales.
Bajo la orientación de la profesora Rocy Albarrán, los estudiantes analizaron técnicas de persuasión y narrativa digital aplicadas a la realidad política contemporánea del estado Zulia.
Durante la jornada, se destacó la importancia de la planificación de contenidos para generar una conexión orgánica con las audiencias, permitiendo una gestión mucho más profesional en las redes.
Ibrahim Infante, vicerrector de Vinculación Social, brindó soporte especializado en el área técnica, complementando la visión académica con el uso de métricas y algoritmos de vanguardia; esta sinergia permitió que los estudiantes comprendieran no solo la teoría comunicacional, sino también la operatividad práctica necesaria para dominar el ecosistema digital actual con eficiencia y ética.
La actividad concluyó con una dinámica grupal donde se diseñaron estrategias de respuesta inmediata ante situaciones de crisis comunicacional en diversas redes sociales. Esta formación continua es clave para los periodistas que buscan profesionalizar su labor en la redacción y gestión de la imagen pública dentro del entorno digital venezolano.
El Buda dice: El odio es como lanzar carbones encendidos al otro, es verdad, le hace daño al otro, pero uno también se hace daño. También se dice que el odio es como tomar veneno esperando a que el otro sea el que muera. En todo caso, siempre vemos que una vez que se cae en las redes de la rabia, el que odia también sale perjudicado. Por eso el Buda proponía una solución verdaderamente salvadora: El Perdón. Él decía: El perdón es una cancelación del pasado. Y así es, cuando se perdona uno se libera de esos pensamientos que hacen daño, y que le vienen haciendo daño a uno desde hace mucho tiempo. Cuando se perdona la acción que nos hizo daño queda atrás y ya no nos vuelve a lacerar. Aquel maltrato que recibimos de nuestra madre cuando teníamos siete años y que quedó grabada en nuestra alma, y que determinó y delineó muchas de nuestras conductas actuales, quedó allá, en 1970, cuando tenía siete años. Aquella traición que me hizo aquella mujer cuando tenía 17 años y que determinó cómo serían mis relaciones de pareja durante muchísimo tiempo, quedó allá, en 1980. Ya no me lacera, ya no me martiriza sino que cancelo el pasado y devuelvo a su tiempo la acción que me lastimó, y no la mantengo viva en mi mente. Siempre se nos ha insistido acerca del perdón, el Maestro Jesús hablaba de la necesidad de perdonar, lo que no nos dijeron era cómo perdonar.
Mucha gente hace un acto de perdón y… … no se siente distinto después de haber “Perdonado”, no hay ninguna “Liberación”, y es porque no se ha realizado el perdón correctamente. Es como cuando uno va a misa y recibe la comunión, y el cura le dice a uno: Por este acto de comunión te son perdonados tus pecados, y uno con la ostia en la boca, ya sale de la cola de la comunión y se dirige a su puesto mientras va pensando: Ya me perdonaron los pecados, pero no me siento distinto. Lo mismo ocurre cuando una mujer le “Perdona” a su marido una infidelidad, a la primera discusión le saca en cara la misma infidelidad que días atrás le había “Perdonado”. Esto ocurre porque no sabemos perdonar, y no sabemos qué es el perdón. Se nos hace difícil perdonar porque tenemos algunos errores conceptuales con respecto al perdón. Los errores más comunes son los siguientes:
En primero lugar el perdón NO es un acto, es un PROCESO. No es como cuando uno le da al swicht para prender la luz, prendido/apagado o perdonado/no perdonado. NO, eso no existe. Se INICIA el proceso del perdón, y todavía no se sabe cuándo se completa. El solo hecho de decir: Te perdono, no es suficiente para perdonar. El perdón es un proceso que se va incubando, se va desarrollando y va creciendo; si crece bien y se riega dará frutos.
El perdón NO es una autorización para que el otro siga lastimando. Sigo con el caso de las mujeres aunque funciona igual para hombres y para mujeres: Es como cuando una mujer dice: ¿Para qué lo voy a perdonar? ¿Para que siga con la otra? También dicen: Es que si lo perdono va a seguir jodiendo!! Paralelamente al proceso del perdón tiene que haber una acción que limite la conducta del otro. En todo caso, debe existir algo que controle la conducta lesiva. En muchos casos las leyes pueden ayudar en este sentido. También puede ayudar hacer un compromiso sagrado, de tal manera que la persona se comprometa firmemente a no volver a cometer la falta.
El perdón NO necesariamente debe conocerse. El perdón es un acto íntimo, el otro no tiene por qué saber que fue perdonado. Sobre todo cuando se trata de personas que nos hicieron daño hace mucho tiempo y ya les perdimos la pista físicamente, pero en nuestra mente están muy activas. Tal vez en la relación de pareja si es importante el saber que alguien fue perdonado, y esto implica una responsabilidad y un compromiso de no volver a cometer aquello que lesionó tanto a la otra persona. De alguna manera implica que el perdonado desarrolle conciencia de problemática y actitud reparatoria, porque si la idea de un hombre es tener varias mujeres y no desarrolla juicio crítico y autocrítico, de que esa conducta le hace daño a su pareja, y recibe el perdón, no avanzamos mucho en este sentido.
Otro error muy común es creer que las personas son la conducta. Las personas NO SON la conducta. La personas HACEN cosas, pero NO SON esas cosas. Shantideva, en el siglo 8 preguntaba: ¿Si alguien te pega con un palo, te pones bravo con el palo? Así, la persona mueve el palo, pero la emoción mueve la persona, y las emociones van y vienen. Muchas veces nos pasó: después de la terrible discusión nos damos cuenta que fuimos muy duros al decirle al otro tal o cual cosa, pero ¡Después de ojo sacado no vale Santa María! ¡Nada, ya lo dijimos!, y herimos a la otra persona, y uno se siente muy mal por haber dicho eso, y quisiera volver el tiempo atrás. De lo que se desprende que la persona que reconoce el error no es la misma persona que comete el error. Porque lo que yo hago NO me define como persona, porque las personas NO SON la conducta. Alguna vez nos pasó con un artista; un cantante, un escritor, un actor, que hizo una canción, un poema, una película, maravillosa que llegó a nuestra alma y nos hizo alcanzar una experiencia casi mística con esa canción o poema o actuación, y, la vida nos da la oportunidad de conocerlo. Aparece la ocasión de verlo en persona y cuando lo tenemos al frente que casi se nos doblan las rodillas al estar frente a esa persona que consideramos casi sobrenatural, nos damos cuenta que… …es un engreído o un patán, y uno se va decepcionado preguntándose: ¿Cómo es posible que ese patán haya escrito esa canción tan bella? O ese poema tan bello? Y es que las personas NO SON la conducta. Así como las personas hacen cosas buenas y eso no los puede definir como personas; así hacen cosas malas y eso tampoco los puede definir como personas.
Del error hacemos un traje que no le quitamos NUNCA al otro. Cuando el otro comete un error, caracterizamos a esa persona con ese error para siempre; si dijo una mentira, entonces es el MENTIROSO. Y esa etiqueta no se la quitamos NUNCA! Y es que cuando etiquetamos a una persona en virtud del error que cometió no somos honestos porque no estamos diciendo toda la verdad. El gaucho Martín Fierro cantaba: “El que calla una verdad miente sin abrir la boca”. Cuando magnificamos el error y en virtud de ese error etiquetamos a una persona dejamos de lado las cosas buenas que de seguro tiene esa persona. Por ejemplo, el hombre puede ser buen padre aunque haya sido infiel (sigo con el mismo ejemplo), y siendo verdaderamente honestos, no es lícito llamarlo “El malvado” y pensar de él para el resto de la vida, y hacerle creer a los niños, y a toda la familia que él es el “El malvado”. Es como si un alemán viviera a Venezuela en una avioneta y aterrizara en Los Médanos de Coro, y sacara fotos, y volviera a Alemania, y al llegar dijere a sus amigos alemanes: “Venezuela es puro desierto”, “En Venezuela no hay un árbol”, en realidad no está siendo honesto, porque en Venezuela hay ríos, árboles, ciudades, nieves, montañas, etc. Así son los seres humanos, son mucho más que la única característica que queremos resaltar porque esa característica nos hizo daño. Si le ponemos la etiqueta eterna de “El malvado” ¿Cómo vamos a poder perdónalo? Es como la presentadora de televisión que decía: QUE PASE EL DESGRACIADO!! Si lo van a juzgar y desde ya le dicen “El desgraciado” ¿Qué clase de juicio es ese? Obviamente no es un juicio imparcial. Es muy difícil perdonar a “el malvado”, es más fácil perdonar a un ser que en un momento de su vida cometió un error conmigo. Yo puedo decidir no estar más con esa persona, pero de ahora en adelante, y sobretodo porque no estoy más con esa persona, debo perdonarlo para CANCELAR EL PASADO.
Del error hacemos una Identidad
*RESUMEN*
El perdón es una cancelación del pasado. Hay algunos errores conceptuales que nos dificultan el perdonar:
El perdón NO es un acto, es un PROCESO.
El perdón NO es una autorización para que el otro siga lastimando.
El perdón es un acto íntimo.
Las personas NO SON la conducta.
Del error que comete el otro le hacemos una identidad y no se la quitamos nunca.
TAREA:
Debemos entrenarnos en la “Ingeniería del perdón” y comenzara desmontar todos sus elementos. Para ello le proponemos:
Durante UN mes TRES veces al día:
Pedir Perdón a otras personas.
Perdonar a otras personas
Perdonarse a uno mismo.
Ejercítese con cosas pequeñas, recuerde que es un entrenamiento, pero
no deje de hacerlo diariamente. Se trata de entrenarnos en cosas
pequeñas para luego poder entrarle al Gran Dolor que nos lacera el alma.
efectos sobre las subjetividades de clase y de los pueblos en Venezuela, América Latina y el mundo
Una aproximación desde la dialéctica del materialismo histórico.
Profesor – Investigador Pedro Penso+
Una aproximación desde la dialéctica del materialismo histórico
La guerra como forma fenoménica de la lucha de clases en el siglo XXI
Para comprender lo que hoy llamamos guerra cognitiva y sus efectos sobre las subjetividades en Venezuela, América Latina y el mundo, es necesario partir de una proposición fundamental del materialismo histórico: la guerra no es un accidente de la historia ni una patología de las relaciones internacionales, sino una continuación de la política —y, por tanto, de la lucha de clases— por otros medios. Como nos enseñó Clausewitz, mediado por la lectura leninista, la guerra expresa, en su forma más concentrada y violenta, las contradicciones que atraviesan un modo de producción determinado.
Ahora bien, la mutación que nos ocupa —la emergencia de la guerra cognitiva como modalidad predominante de agresión imperialista en el siglo XXI— no representa un mero cambio técnico en los instrumentos bélicos. Tampoco es un fenómeno que pueda explicarse por la simple adición de «nuevas tecnologías» al repertorio militar. Se trata, más bien, de una transformación cualitativa en la forma que asume la guerra imperialista cuando las condiciones objetivas de la correlación de fuerzas global —el ascenso de nuevos polos de poder, la crisis de la hegemonía unipolar estadounidense, la emergencia de proyectos contrahegemónicos en el Sur Global— vuelven inviable la guerra clásica de ocupación territorial. Es, en palabras de algunos analistas, una guerra vicaria (Waldman, 2021) [1], que busca lograr los objetivos del imperialismo sin exponer a sus fuerzas al costo político y humano de una invasión directa.
Como sostienen Tan y Perlmutter (2006) [2], el concepto mismo de «guerra de información» encierra una paradoja: cuanto más se cree saber sobre ella, menos se comprende su dinámica real, pues la información no es un recurso neutral sino un campo de batalla donde se dirimen proyectos de sociedad antagónicos.
Mutaciones de la guerra cognitiva: Del 11 de septiembre al 3 de enero
La trayectoria de la guerra cognitiva como modalidad imperialista puede trazarse a partir de hitos que marcan saltos cualitativos en su desarrollo. Si la guerra mediática contra Irak en 1991 y 2003 mostró el poder de la manufactura del consenso (Herman y Chomsky, 1988) aplicada a gran escala, la experiencia venezolana de 2002 —el golpe de Estado mediático contra Hugo Chávez— reveló que, en América Latina, los medios de comunicación privados podían operar como arietes de desestabilización política con la misma eficacia que un batallón de infantería. Como documenta Cañizález (2003) [3], el golpe de abril de 2002 contra Chávez fue un «golpe mediático«: la televisión privada venezolana no solo informó, sino que produjo los acontecimientos, creando una realidad virtual que justificaba la ruptura del orden constitucional.
Esta primera fase —que podríamos llamar guerra mediática clásica— evolucionó hacia una forma más sofisticada con la irrupción de las plataformas digitales y las redes sociales. El uso de bots políticos para la manipulación de la opinión pública en Venezuela, estudiado por Forelle et al. (2015) [4], muestra cómo actores automatizados generan contenido que simula apoyo o rechazo popular, creando una falsa impresión de consenso o disenso. Los investigadores encontraron que los bots más activos en la conversación política venezolana eran utilizados por la oposición radical, y que se hacían pasar por líderes políticos y agencias gubernamentales más que por ciudadanos comunes.
Sin embargo, el salto cualitativo más significativo ocurre en la coyuntura que usted señala: el período pre y post 3 de enero. En esta fase, la guerra cognitiva ya no se limita a informar tendenciosamente o a manipular la opinión pública, sino que busca reconfigurar las subjetividades mismas de los pueblos, alterando su percepción de la realidad, su memoria histórica y su capacidad de agencia política. Se trata de una guerra que opera en el plano de lo que Gramsci llamó la hegemonía: la disputa no es solo por el gobierno, sino por la dirección intelectual y moral de la sociedad (Hesketh, 2019) [5].
En el caso venezolano, esta mutación se expresó en la estrategia de doble poder implementada a partir de enero de 2019, cuando Juan Guaidó se autoproclamó «presidente interino» con el respaldo inmediato de Estados Unidos y sus aliados. Como señala Buxton (2019) [6], la estrategia de la oposición venezolana estuvo marcada por errores de cálculo y por una dependencia excesiva del respaldo internacional, lo que revela que la guerra cognitiva no puede suplir indefinidamente la falta de arraigo social y de correlación de fuerzas favorable en el terreno material.
El secuestro del derecho internacional y la ruptura del orden jurídico
El desconocimiento de los principios más elementales del derecho internacional —la soberanía, la autodeterminación de los pueblos, la no intervención— constituye la base jurídico-política sobre la cual se despliega la guerra cognitiva contra Venezuela. La estrategia de reconocimiento selectivo de gobiernos, analizada por López-Rodríguez (2021) [7] a través del caso venezolano, revela cómo las potencias imperialistas instrumentalizan el derecho internacional para legitimar injerencias: más de cincuenta países reconocieron a Guaidó como presidente legítimo, a pesar de que Maduro ejercía el control efectivo del territorio, de las instituciones y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Esta fractura del orden jurídico internacional tiene consecuencias profundas sobre las subjetividades. Cuando el derecho se convierte en un arma de guerra, la percepción de lo legítimo y lo ilegítimo se desestabiliza. Sectores enteros de las clases medias venezolanas —formadas en la idea de que «Occidente» representa la legalidad y la democracia— experimentaron una ruptura cognitiva al ver que sus referentes tradicionales de autoridad moral avalaban una ficción jurídica: la de un «presidente» sin control territorial, sin ejército y sin capacidad de gobernar. Para las clases populares, en cambio, la defensa de la soberanía se convirtió en una experiencia de reafirmación identitaria, en la medida en que la agresión externa operó como catalizador de una conciencia nacional y antiimperialista.
Las sanciones económicas unilaterales impuestas por Estados Unidos —que, como documenta Mooney (2021) [8], fueron tan severas que la propia relatora especial de Naciones Unidas sugirió que podrían constituir crímenes de lesa humanidad— operan no solo como mecanismo de asfixia económica, sino como dispositivo de guerra cognitiva. Al bombardear a la población venezolana con la narrativa de que «las sanciones no afectan al pueblo sino al gobierno», y al mismo tiempo generar escasez inducida e hiperinflación, se produce una disociación esquizofrénica en la conciencia popular: se vive la catástrofe económica mientras se niega su causa real.
Efectos sobre las subjetividades de clase
El materialismo histórico nos enseña que la conciencia de clase no es un reflejo mecánico de la posición en las relaciones de producción, sino una construcción política y cultural mediada por la lucha ideológica. En este sentido, la guerra cognitiva opera directamente sobre lo que Lukács denominó la conciencia de clase psicológica (la percepción inmediata que los individuos tienen de su situación) para impedir el desarrollo de la conciencia de clase atribuida (la comprensión de los intereses históricos objetivos de su clase) (Melo, 2018) [9].
En Venezuela, el efecto ha sido paradójico y contradictorio. Por un lado, la guerra cognitiva ha profundizado la polarización de clase que ya caracterizaba la sociedad venezolana desde la llegada de Chávez al poder. Como documentan Hawkins et al. (2018) [10], la polarización en Venezuela no fue simplemente política, sino que expresó la división de la clase en la sociedad venezolana: el chavismo aglutinó a los sectores populares y a las clases medias empobrecidas, mientras que la oposición concentró a las élites económicas, a las clases medias altas y a los sectores profesionales formados bajo el paradigma neoliberal. La guerra cognitiva intensificó esta división de las clases al naturalizar las diferencias de clase como diferencias morales e identitarias: el chavista era presentado como «ignorante», «populista» o «violento», mientras que el opositor era retratado como «ciudadano», «demócrata» o «profesional».
En América Latina, la guerra cognitiva ha producido un efecto de archaización de la conciencia política*, como lo denominan Morozov y Erofeev (2017) [11] en su análisis de las guerras híbridas. Este concepto se refiere al retorno de mitologías políticas arcaicas —el «enemigo interno», la «conspiración comunista», la «amenaza a la civilización occidental»— que reemplazan el análisis racional de las contradicciones sociales por una lógica amigo-enemigo despolitizadas. En Brasil, la elección de Bolsonaro fue un caso paradigmático: el uso de WhatsApp como arma de propaganda masiva —analizado por Luz y Miller (2020) [12]— permitió construir una realidad paralela donde la amenaza del «comunismo» justificaba cualquier atrocidad. La guerra cognitiva, en este sentido, produce una involución de la subjetividad política: en lugar de la conciencia crítica que debiera emerger de la experiencia material de la explotación, se implanta una conciencia mistificada que identifica como enemigos a otros explotados o a proyectos emancipatorios.
La dimensión geopolítica y los pueblos: imperialismo y guerra vicaria
La guerra cognitiva no puede entenderse al margen de la reconfiguración geopolítica global. La tesis de la «guerra vicaria» —desarrollada por Waldman (2021) [1] y retomada por otros analistas (Krieg y Rickli, 2018) [13]— sostiene que Estados Unidos ha optado por delegar en actores proxies la realización de sus guerras, manteniendo su propia fuerza militar en la sombra, operando desde las sombras (operaciones encubiertas, fuerzas especiales, drones, guerra cibernética), mientras transfiere los costos humanos y políticos a otros.
En el contexto latinoamericano, esta guerra vicaria asume la forma de una agresión multidimensional que combina sanciones económicas, manipulación mediática, financiamiento de oposiciones, reconocimiento selectivo de gobiernos y guerra cognitiva digital. El objetivo es producir un colapso inducido que justifique la intervención humanitaria o el cambio de régimen. Como señalan Main y Dangl (2019) [14], el caso venezolano representa un momento crítico para desafiar la intervención imperialista en la región: lo que está en juego no es solo un país, sino la posibilidad de que exista un proyecto soberano, independiente y antiimperialista en el hemisferio.
Para los pueblos de América Latina, la guerra cognitiva produce una subjetividad escindida. Por un lado, las clases populares que han sido protagonistas de procesos emancipatorios —el bolivarianismo en Venezuela, el evismo en Bolivia, el correísmo en Ecuador, el lulismo en Brasil— desarrollan una conciencia defensiva, una subjetividad de resistencia que se fortalece frente a la agresión externa pero que corre el riesgo de cristalizarse en una postura reactiva que dificulta la autocrítica y la renovación. Por otro lado, las clases medias y altas que se identifican con el discurso hegemónico occidental experimentan una subjetividad de resentimiento: al ver bloqueadas sus expectativas de consumo y movilidad social por la crisis económica —crisis que la guerra cognitiva les presenta como resultado de la «incompetencia» o «corrupción» del gobierno popular, y no como efecto de las sanciones y la guerra económica—, estas clases se vuelcan hacia posiciones políticas cada vez más radicalizadas, llegando a justificar la intervención extranjera.
A escala global, la guerra cognitiva produce un efecto aún más inquietante: la disolución del principio de realidad. En un mundo donde cada hecho puede ser negado, cada verdad puede ser disputada y cada narrativa puede ser fabricada, la posibilidad misma del conocimiento objetivo —condición de posibilidad de cualquier política emancipatoria— se ve socavada. La guerra cognitiva no busca convencer, sino confundir; no busca ganar adeptos, sino neutralizar la capacidad de juicio. Es, en este sentido, una guerra contra la razón histórica misma.
Para cerrar en tono dialéctico
Entre la determinación estructural y la agencia histórica
Desde una perspectiva dialéctica, la guerra cognitiva no es un destino ineluctable ni una fuerza todopoderosa. Como toda forma de lucha de clases, encuentra sus límites en las condiciones materiales y en la praxis de los sujetos históricos. El fracaso del intento de derrocar a Maduro en 2019 —a pesar de la maquinaria cognitiva global desplegada a su favor— demuestra que la guerra cognitiva, por sí sola, no puede suplir la ausencia de una base social sólida ni la falta de una correlación de fuerzas favorable en el terreno material (Buxton, 2019) [6].
La guerra cognitiva ha mutado y se ha sofisticado, pero la contradicción fundamental que recorre la historia latinoamericana —la que enfrenta a los proyectos de soberanía popular con los intereses del imperialismo y sus aliados locales— permanece intacta. Lo que ha cambiado es el escenario donde esta contradicción se dirime: de los campos de batalla físicos, la guerra se ha trasladado a los territorios de la conciencia. Pero la conciencia, como nos enseñó Marx, no es una esfera autónoma de la realidad: es expresión y reflejo —activo, no pasivo— de las condiciones materiales de existencia.
El mayor peligro de la guerra cognitiva no reside en su capacidad de engañar, sino en su capacidad de desmovilizar, de producir una subjetividad fatalista que acepte la realidad presente como inmutable. Frente a ello, la tarea del pensamiento crítico —y de la praxis política que le corresponde— es restituir el vínculo entre la experiencia vivida y la comprensión de la totalidad social, entre el sufrimiento cotidiano y sus causas estructurales, entre la memoria histórica de las luchas pasadas y la posibilidad de un futuro emancipado.
Como sostienen Petras y Veltmeyer (2018) [15] en su análisis de la lucha de clases en América Latina, cada avance del capital en la región ha generado una respuesta correspondiente de las clases trabajadoras y populares. La guerra cognitiva es el más reciente capítulo de esta dialéctica de dominación y resistencia. La pregunta que se abre ante nosotros —pueblos de Venezuela, de América Latina y del mundo— es si seremos capaces de desarrollar las formas organizativas, las subjetividades y las conciencias que nos permitan no solo resistir, sino vencer en este nuevo terreno de batalla.
Referencias
[1] Waldman, T. (2021). Vicarious Warfare: The Counterproductive Consequences of Modern American Military Practice. Contemporary Security Policy, 38(3), 409-431. https://doi.org/10.1080/13523260.2017.1393201
[2] Tan, A., & Perlmutter, D. (2006). The more you know, the less you understand: The problem with information warfare. Journal of Strategic Studies, 29(3), 497-521. https://doi.org/10.1080/01402390600765900
[4] Forelle, M., Howard, P., Monroy-Hernández, A., & Savage, S. (2015). Political Bots and the Manipulation of Public Opinion in Venezuela. SSRN Electronic Journal. https://doi.org/10.2139/ssrn.2635800
[5] Hesketh, C. (2019). A Gramscian Conjuncture in Latin America? Reflections on Violence, Hegemony, and Geographical Difference. Antipode, 51(4), 1179-1199. https://doi.org/10.1111/anti.12559
[7] López-Rodríguez, A. M. (2021). Legal Consequences of and Approaches to the Question of Recognition of a Government of a State: Disputes involving Venezuela. ICSID Review – Foreign Investment Law Journal, 36(3), 491-514. https://doi.org/10.1093/icsidreview/siab022
[8] Mooney, J. (2021). Economic Sanctions, International Law, and Crimes Against Humanity: Venezuela’s Referral to the International Criminal Court. American Journal of International Law, 115(2), 305-312. https://doi.org/10.1017/ajil.2021.20
[9] Melo, B. P. (2018). To Be or Not to Be, That Is the Question?—Fragments of Marxist Theory on the Movements of Class Consciousness. International Critical Thought, 8(1), 102-118. https://doi.org/10.1080/21598282.2018.1430602
[10] Hawkins, K., Rovira Kaltwasser, C., & Andreadis, I. (2018). Polarization, Participatory Democracy, and Democratic Erosion in Venezuela’s Twenty-First Century Socialism. The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science, 681(1), 62-79. https://doi.org/10.1177/0002716218817733
[11] Morozov, E., & Erofeev, S. (2017). Hybrid wars: the archaization of political consciousness and involution of media. Russian Journal of Communication, 9(1), 62-76. https://doi.org/10.1080/19409419.2017.1323177
[12] Luz, N., & Miller, E. (2020). Minimal Effects, Maximum Panic: Social Media and Democracy in Latin America. Social Media + Society, 6(4), 1-12. https://doi.org/10.1177/2056305120984452
[15] Petras, J., & Veltmeyer, H. (2018). Class Struggle Back on the Agenda in Latin America. Journal of Developing Societies, 34(1), 1-23. https://doi.org/10.1177/0169796×17753000
[17] Morales, G. (2018). Comparative analysis of the emerging projects in Latin America after the crisis of the neoliberal modernity project in the early 21st century. Thesis Eleven, 149(1), 48-66. https://doi.org/10.1177/0725513618813382
[18] Robinson, W. I. (2024). Downplaying U.S. Imperialism Despite its Ongoing Tenacity: The Latin American Dimension. Latin American Perspectives, 51(2), 3-22. https://doi.org/10.1177/0094582×241256896
Nota al pie
* La archaización de la conciencia política, es un fenómeno contemporáneo en el que los discursos, comportamientos y estructuras mentales de la política moderna retroceden hacia formas más primitivas, emocionales o tribales. Este proceso implica abandonar el debate racional y la complejidad democrática en favor de la dinámica basadas en la división, la identidad grupal y líderes. Se puede reconocer en este fenómeno características y formas de expresión que evidencia culturas políticas populistas y emocionales, donde la conciencia política se deforma a alejarse de la comprensión estructural de los problemas y enfocarse en el odio, el rencor social y la división. As mismo, encontramos formas de tribalismo, como un retorno a la lógica de “amigo-enemigo”, donde la pertenencia al grupo es más importante que las propuestas políticas. Se expresa también el liderazgo paternalista, que muestra la reaparición de figuras de autoridad vistas como “pastores del pueblo”, un concepto arcaico descrito por plato donde el líder asume un rol educador o paternalista sobre la ciudadanía. Por último, podemos encontrar la desinformación como herramienta, creando un contexto que permite que la desinformación alimente este retroceso, afectando la toma de decisiones razonables.
Este fenómeno se ve alimentado por la lucha por recursos, la polarización y la arremetida de intereses económicos. En lugar de una conciencia política basada en la ciudadanía moderna, se promueve una que busca “salvadores” o respuestas simples a crisis complejas. La archaización busca concentrar el poder en figuras que apelan a pasiones primarias, eliminado la racionalidad. Es un retroceso hacia formas autoritarias o tribales de entender el poder, impulsando por la polarización y la manipulación emocional, mientras la conciencia política sana busca transformar las relaciones de poder de manera horizontal y colectiva.
+ Ingeniero y magíster en Historia egresado de la UCV. Actualmente, doctorante en Creación Intelectual (UNESR). Decano Honorario de la Universidad Iberoamericana. Profesor Honorario de la Universidad Politécnica Territorial Alonso Gamero. Diplomático. Director del Centro de Investigación Contrahegemónica Luis Acuña de LAUICOM, investigador de la línea guerra cognitiva en LAUICOM. Coordinador de la Red Internacional de Investigación Antifascista. / pedropenso@gmail.com
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM).
Claves de este ensayo:
Tesis Central: El fracaso del conductismo y la guerra híbrida frente a la imprevisibilidad del comportamiento colectivo venezolano.
Ejes Temáticos: Guerra total e interdimensional, control de la conducta (Skinner/Bolonia), Pueblo Creador (Soberanía cognitiva) y Proyecto Identitario Transformador.
Contexto Histórico: Análisis de la agresión contra Venezuela iniciada el 03 de enero de 2026.
La película El huevo de la serpiente (Ingmar Bergman, 1977) plantea la posibilidad de un control absoluto del comportamiento humano. Supone el encuentro entre las autoridades del régimen nazi con científicos dedicados a experimentar sobre cómo condicionar al ser humano para lograr una obediencia absoluta… No obstante, esa intención no es nada nueva en el mundo; las guerras lo atestiguan: se trata de dominar, controlar, al “otro”, al enemigo, al rival…
La misma ciencia se ha prestado para proponer caminos que van en esta dirección. La psicología conductista (B. F. Skinner dixit) establece que, a través de un sistema de reforzadores (castigos o recompensas), es factible controlar, y por lo tanto predecir, el comportamiento humano. Y ello se implantó en el trabajo, en el ejército y en el sistema educativo. Al respecto, recordamos que maestros y maestras, a finales de los 80, debían atender en su trabajo a los llamados “objetivos conductuales”, a los diseños instruccionales, etc… El plan Bolonia, en las universidades europeas, desde finales de los 90, programa a las personas para resolver problemas en ámbitos laborales bien localizados, a través del desarrollo de determinadas competencias.
El propósito central de una confrontación bélica es someter al enemigo, neutralizarlo y hacer que se comporte como los atacantes quieran.
Pero nos interesa ahora hablar de la guerra como propiciadora del control de la conducta humana. Es decir, en el fondo es el propósito central de una confrontación bélica: someter al enemigo, neutralizarlo, hacer que se comporte como los atacantes quieran que se comporte: indefenso, dócil, obediente. Y esto hace que la guerra deba ser simultáneamente un asunto militar, económico, psicológico, social y también cultural. Por ello se habla de guerra híbrida, guerra total…
Por ejemplo, el brutal ataque sufrido por Venezuela a partir del 03 de enero de 2026, pretendía someter a gobernantes y pueblo, bajo algunos supuestos básicos: 1) dependencia del líder, 2) el país está a punto de estallar por graves descontentos en diversos órdenes, 3) El gobierno está lleno de facciones enfrentadas entre sí. De ser ciertos estos supuestos, el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente, diputada Cilia Flores, debía generar en el país una situación de revueltas, fuego y sangre, algo similar a una guerra civil, y una secuencia de intentos de golpes de estado que agravarían la crisis. Ante este caos terrible, cualquier gobierno poderoso pudiera llegar para implantar un nuevo estado de orden en el país.
Sólo que el comportamiento humano, en este caso colectivo, nacional, es imprevisible. La misma ciencia, ante un universo hipercomplejo, señala la imposibilidad de hacer predicciones lineales (Física Cuántica, Estructuras Disipativas, Pensamiento Complejo, Teoría del Caos), por lo que las mismas ciencias físicas son probabilísticas… Así, también los cálculos de los atacantes resultaron erróneos: se mantiene el gobierno venezolano, con Delcy Rodríguez al frente; predomina la paz en la nación; no se han dividido ni el partido del gobierno ni los movimientos que le apoyan. El pueblo sigue en sus actividades, en su diario trajinar.
Ante un universo hipercomplejo, los cálculos de los atacantes resultaron erróneos: el comportamiento colectivo nacional es imprevisible.
Y es que el pueblo venezolano, desde hace rato, viene, desarrollando un proceso de aprendizaje profundo. Es un pueblo que ha venido sobreviviendo a las medidas coercitivas unilaterales (MCU), mal llamadas sanciones, que restringen grandemente la posibilidad de que nuestro país realice intercambios y transacciones económicas y financieras con otros países, en el marco legal y de acuerdos internacionales vigentes. Ello ha traído a la nación momentos de precariedad, de limitaciones para tener acceso a los bienes básicos. Y sumado a este evento, Venezuela ha sobrevivido a la pandemia del Covid 19, de un modo eficiente, gracias a las medidas implementadas en su momento por el presidente Nicolás Maduro.
Este pueblo venezolano ha venido recreando y aprendiendo múltiples modos y metódicas para resolver los problemas fundamentales de alimentación, salud, convivencia. Ha desplegado, por ejemplo, procesos de entreayuda (al decir de Simón Rodríguez), desde lo familiar y vecinal, incluso entre compañeras y compañeros de trabajo; ha revitalizado prácticas ancestrales, como el trueque; la siembra urbana; huertos caseros y comunitarios; ollas comunitarias; economía del gasto; subconsumo de algunos aspectos; nuevas prácticas gastronómicas; entre otras.
Si bien son procesos para lograr las condiciones básicas para el vivir, nos han ayudado como pueblo a mantenernos a flote ante el acoso de la guerra económica, política y comunicacional. Así, ha fallado el intento de control de las potencias imperiales, en su pretensión de llevarnos a la derrota histórica, a la desesperanza inducida, a las divisiones hirientes. Hemos roto las estrategias que han pretendido controlarnos mediante el miedo vestigial (amenaza, hambre, aislamiento), y nos seguimos constituyendo como sociedad.
Hemos roto las estrategias que pretendían controlarnos mediante el miedo vestigial: amenaza, hambre y aislamiento.
No obstante, aún tenemos caminos por transitar. Hemos referido diversos modos mediante los cuales, nosotras y nosotros, como pueblo, hemos preservado la vida, cómo luchamos por la salud y por los insumos necesarios para seguir andando. Pero, por la premura, lo hemos venido haciendo de manera aislada, particular, en pequeños círculos de familiares y amistades. Y es momento propicio para seguir profundizando en un proceso social que nos convoque, que nos dé sentido de unidad, más allá de los movimientos, los movimientos y organizaciones sociales, e incluso de los partidos políticos. Nos espera la continuidad de un proyecto histórico que fortalezca nuestra identidad nacional y continental, que apunte a una transformación radical progresiva, en paz, en diálogo pleno. De ese modo, la diversidad de formas y estrategias de vida que hemos venido construyendo, pueden apuntar a un sentido más amplio, incluyente, cargado de sentido histórico.
Ejes temáticos:
Guerra total, híbrida, interdimensional: económica, política, social, cultural, comunicacional.
Control de la conducta: estrategias de los hacedores de guerras para inducir tipos de comportamientos en los enemigos o rivales.
Pueblo creador: comportamiento colectivo, diverso, multiestratégico, para garantizar lo necesario para sustentar la vida y la sociedad.
Proyecto identitario transformador: Construcción colectiva (nacional) que fundamente un proyecto de sociedad colaborativa, topárquica, equitativa, con reciprocidad.
El 19 de abril inició la gran peregrinación “Unidos por una Venezuela sin sanciones y en paz”
Por Carolina Escarrá Gil*
El 19 de abril inició la gran peregrinación “Unidos por una Venezuela sin sanciones y en paz”, anunciada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien hizo un llamado a “todos los sectores políticos a dejar de lado las diferencias” y “luchar en conjunto para que cese el bloqueo y cesen las sanciones a nuestro país”, además de que continúa impulsándose la cohesión social y el reclamo por justicia en el caso de nuestro presidente Nicolás Maduro, prisionero de guerra secuestrado, así como de la primera Dama y diputada Cilia Flores, también secuestrada por el gobierno de los EE. UU.
La peregrinación inició con Zulia, Amazonas y Táchira. En Táchira, en el marco de la peregrinación, sectores productivos y sociales firmaron el “Acuerdo de Convivencia y Paz por la Eliminación de los Bloqueos y la Recuperación Económica de Venezuela”, el cual fue refrendado por representantes de la banca, empresarios, ganaderos, sector médico, universitario, deportistas y emprendedores, y fue entregado al gobernador Freddy Bernal y al ministro Diosdado Cabello. En Cojedes, en presencia de la Presidenta encargada, el gobernador opositor Alberto Galíndez, se unió a la peregrinación, indicando que el levantamiento de las medidas coercitivas unilaterales, y el acceso a nuestros recursos congelados en el extranjero, “pueda convertirse en mejoras en las condiciones de vida de los venezolanos” y en “mejores salarios para nuestro pueblo”. Así han seguido las peregrinaciones en otros estados del país.
Algunos elementos a precisar:
Por un lado, el hecho de que el inicio haya sido el 19 de abril, justo el día en que se celebra nuestro grito de independencia hace 226 años, del yugo del imperio de turno. Esto no solo refuerza el valor histórico de la fecha, sino que también refuerza un elemento identitario y soberano.
Por otro lado, no es una marcha con consignas políticas, orientada por un partido con una ideología. Se trata de una peregrinación con sentido espiritual, de fe, de esperanza, en el marco de un reclamo de justicia social, ante esas medidas coercitivas unilaterales. Medidas que no solo han afectado enormemente nuestra economía, sino también nos han afectado en lo social, en lo jurídico, en lo espiritual, y en el marco de nuestra resistencia contrahegemónica a la superestructura dominante que pretende ser hegemónica.
Un recorrido por lo largo y ancho del país, para sumar voluntades en esta lucha contra las medidas coercitivas unilaterales, pero también a favor de una prosperidad que nos pertenece, porque “Venezuela vuela libre”. Además, la peregrinación cuenta con el apoyo del presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama, Cilia Flores, quienes se expresaron a través de las redes sociales, recalcando las ideas de unidad, libertad y unión superior del pueblo venezolano en el marco de esta peregrinación.
Venezuela Vuela Libre
Un elemento fundamental es nuestro derecho a estar libre de la coacción económica que ejercen EE. UU., la UE, Panamá, Reino Unido, Suiza y Canadá, los cuales han impuesto esas medias ilegales a nivel internacional, ya que no cuentan con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, y dependen en gran medida de una visión de supremacismo de parte de las élites que gobiernan esos países.
Se trata de medidas que afectan a algunas figuras políticas que se encuentran en la lista de nacionales especialmente designados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro de los EE. UU., pero también de medidas que afectan instituciones que permean la “sanción” contra todo el pueblo venezolano, cuando impiden el acceso a recursos que nos pertenecen a todas y todos los venezolanos y que pueden servir para aliviar algunos problemas sociales, especialmente vinculados a los servicios públicos y a la calidad de vida en el buen vivir de nuestro pueblo, que nos permitan lograr la máxima esgrimida por el Libertador en Angostura en relación al gobierno más perfecto: aquel que produzca la mayor suma de estabilidad política, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de felicidad posible para nuestro pueblo.
Algunos datos
De acuerdo con la página web del Observatorio Venezolano Antibloqueo, tenemos 1088 medidas coercitivas unilaterales, aunque la presidenta encargada habla de 1081; 31 toneladas de oro congeladas en el Banco de Inglaterra, además de más de 7 mil millones de dólares en otros bancos extranjeros. Llegamos a perder el 99 % del ingreso por concepto de hidrocarburos y aún así en lugar de disminuir, aumentó la inversión social de nuestro presupuesto en términos porcentuales.
En 2013 teníamos un ingreso petrolero de 53 mil millones de dólares, que en el año 2020, se ubicó en apenas 742 millones de dólares. En 2015 se producían 2,4 millones de barriles diarios, lo que bajó a apenas 400 mil barriles diarios en 2020, aunque hemos remontado a poco más de 1 millón en los momentos actuales. Hemos perdido activos importantes como Citgo que ha sido subastado por un tribunal, aunque gracias a una “licencia” del gobierno estadounidense, no se puede ejecutar hasta el 5 de mayo.
Todo ello, con el contubernio de grupos no solo extremistas sino apátridas que mal administraron esos recursos que le fueron secuestrados al pueblo de Venezuela y entregados a esos pseudo líderes que aún hoy, abogan por más medidas coercitivas unilaterales.
Licencias no levantan “sanciones”
Además, eso nos lleva al tema de la diferencia entre las medidas coercitivas unilaterales, llamadas sanciones, por ellos, y las licencias que otorgan como migajas que pueden recoger cuando quieran para seguir presionando y afectando nuestra economía y buen vivir, licencias que cuentan con algunas limitaciones, especialmente temporales y algunas veces espaciales, pudiendo ser la mayoría de ellas modificadas según lo considere pertinente la secretaría de Estado estadounidense, que dirige actualmente Marco Rubio.
Además, me parece interesante que nosotros que abogamos por definirlas como medidas coercitivas unilaterales, ahora las llamemos sanciones, por lo cual considero que debe tener de trasfondo el hecho de que se trata de un factor de unificación, como los cinco consensos planteados por el presidente Maduro en 2024, pero que el mensaje es más para los estadounidenses que para nosotros mismos.
En todo caso, el inicio de la campaña estuvo acompañado por mucho pueblo como lo señaló la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien destacó que la gente “se volcó, de verdad, a las calles en oración, en canto, en conversación”, y sobre todo en unidad nacional, para exigir se eliminen las medidas coercitivas unilaterales, como condición para la mejora del entorno económico y social del país, pues contrario a lo que se ha dicho en ciertos medios de in-comunicación, no afectan solo a particulares, sino a todo el pueblo venezolano.
* Investigadora y docente universitaria desde el año 2007, doctora en Pedagogía Crítica de la UNESR, magíster en Ciencias Políticas en la Sorbona, y en Diplomacia y Negociación Estratégica en la Universidad de Sceaux, miembro del Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM y de la Red Internacional de Investigadores Antifascistas, articulista semanal en Correo del Orinoco desde 2012 / cescarragil@gmail.com.