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Análisis: Presidenta Encargada, no interina

Profesora Carolina Escarrá Gil
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Marzo, 2026

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es el pacto social, el texto que rige la conducta del pueblo venezolano dentro del territorio que conforma su espacio terrestre, aéreo, marítimo y aeroespacial. Nuestra carta Magna fue aprobada el 15 de diciembre de 1999, por el 71,78% de los votos de las venezolanas y venezolanos que se pronunciaron en un acto referendario, mediante votación popular directa.

Ataque y secuestro

Teniendo esto en cuenta, pasamos a recordar algunos hechos. Luego de 5 meses de acciones disuasivas y amenazas militares extendidas a México y Colombia, con la implementación del Plan Lanza del Sur; el 3 de enero atacan militarmente a Venezuela. Además, secuestran a la pareja presidencial. Es la primera vez que sucede un acto de este tipo.

Esta situación viola todos los principios y costumbres del derecho internacional que establecen la inmunidad de los jefes de estado en funciones y la inviolabilidad de la jurisdicción. Se intensifica la guerra mediática y psicológica. Hay por lo menos 100 fallecidos, incluso civiles, lo que deja ver que no fue un acto quirúrgico como han querido colocar en la narrativa mediática internacional.

La intensificación de la guerra mediática y la saturación de la narrativa estadounidense trata de inocular la duda sobre la continuidad del proceso y del proyecto bolivariano, que tiene como uno de sus principios fundamentales la lealtad y la unidad.

Hechos

La vicepresidenta comunica que el presidente Maduro activó el decreto de conmoción exterior que había anunciado anteriormente, de conformidad con los artículos 337 y 338 de la Constitución. Convoca al Consejo de Defensa de la Nación e instruye pronunciamiento de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, para que emita una interpretación de la Constitución de acuerdo con el artículo 335 de la misma, ante un hecho inédito sobrevenido que no se encuentra en el ordenamiento jurídico, como es la ausencia del Presidente Constitucional ante un secuestro por parte de militares de otro país.

Dicho supuesto del secuestro del presidente no está previsto en el artículo 233 de la Carta Magna, según el cual “serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia; su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato”. Este mismo artículo plantea que si el Presidente ya ha tomado posesión del cargo antes de la falta “se encargará el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva”.

Sentencia

La Sala Constitucional, mediante la sentencia n° 0001-2026, sin entrar en el fondo sobre el tipo de falta absoluta o temporal de acuerdo con lo previsto en el texto constitucional, dicta una medida cautelar y “ORDENA que la ciudadana DELCY ELOÍNA RODRÍGUEZ GÓMEZ, Vicepresidenta Ejecutiva de la República, ASUMA Y EJERZA en condición de ENCARGADA todas las atribuciones, deberes y facultades inherentes al cargo de Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, con el fin de garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la Nación”, de conformidad con los artículos 234 y 239 numeral 8.

Debido al principio de la continuidad administrativa es que nuestro Estado Nación venezolano, ha mantenido el orden constitucional y las capacidades de no interrumpir su desenvolvimiento.

Luego de ello, Rodríguez no se autojuramenta ni se apresura, sino que espera hasta la instalación de la Asamblea Nacional el 5 de enero para ser juramentada como presidenta encargada, por el presidente del poder legislativo, Jorge Rodríguez, su hermano. En su discurso, la presidenta encargada asume “con honor” y “con dolor” su encargaduría. El proyecto bolivariano continúa gobernando y la presidenta encargada está haciendo lo que estaba previsto en este escenario de conmoción exterior.

Interinato, estrategia imperialista

Ahora, muchos medios de comunicación se han hecho eco de palabras pronunciadas por el equipo de gobierno de la administración Trump en la utilización de la expresión de “presidenta interina” o el “interinato de Rodríguez”, lo que constituye una narrativa con intencionalidad de confundir, en medio de la propaganda hegemónica internacional que intenta imponer una lectura sesgada sobre la situación venezolana.

Para entender esto, debemos retrotraernos a 2019. Otra situación inédita como fue la estrategia imperialista del “interinato”, con el contexto previo a partir del decreto de Obama, como expresión del monroísmo y del destino/desatino manifiesto estadounidense, que define el bloque histórico gramsciano de una élite que solo persigue intereses particulares y que encontró en Juan Guaidó, un diputado recién nombrado presidente de la Asamblea Nacional en desacato, que se autoproclamó presidente de Venezuela en una plaza pública, un instrumento para sus fines de saqueo y destrucción a nuestro país.

Fue un período apócrifo que los medios transnacionales de comunicación denominaron “interinato”, a partir de una estrategia de los Estados Unidos junto con algunos representantes de partidos opositores y con el apoyo de algunos países del grupo de Lima, que intentaron perpetrar un golpe de Estado sostenido en la soberana República Bolivariana de Venezuela, con la intención de despojar al país de sus activos en el extranjero, así como de generar un clima de desestabilización que dificulte la gobernabilidad, como lo establecían los planes del Comando Sur.

Legitimidad de Maduro ante el mantra

Aunque la mayoría de los países e incluso la ONU reconoció al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, así como a nivel interno todos los poderes públicos e incluso la Fuerza Armada Nacional Bolivariana reconoció al Presidente Maduro; continuaron los esfuerzos de desestabilización de parte de la oposición apátrida, profundizando en el plan del interinato con el siguiente mantra en distintas fases: “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

Años después, la realidad y el pueblo venezolano les respondió: cese de tu usurpación del mal llamado interinato; gobierno de transición que sirvió solo para bloquear los bienes de la nación, generar riquezas individuales y afectar a la población que dejó de recibir el 99% de sus ingresos; así como elecciones libres, pero de las mal llamadas sanciones que tanto daño le han hecho al pueblo y al país.

Hoy en día, hablar de Delcy Rodríguez como presidenta interina no solo es inconstitucional y contraviene lo expresado en la sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, sino que legitima la estrategia imperialista implementada en el 2019 para afectar al país y al mismo tiempo pretende ubicar a Delcy Rodríguez como peón del imperialismo, lo cual también procura afectar la unidad monolítica del alto mando de la revolución, que ha permitido la continuidad administrativa del país en una situación inédita, sobrevenida e insólita, orientada a horadar la soberanía nacional.

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Hermandad que libera: LAUICOM, la Universidad Popular del Ambiente ‘Fruto Vivas’ y la Fundación CIARA firman convenios de cooperación

Prensa LAUICOM, Caracas 27 de febrero- Hoy, tres gigantes de la Revolución se unen en alianza de hermandad: la Universidad Internacional de las Comunicaciones, la Universidad Popular del Ambiente “Fruto Vivas” (UPAFV) y la Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (CIARA) firman un convenio de cooperación interinstitucional.

El objetivo es claro: dominar las herramientas comunicacionales para proteger los logros y aflorar la sabiduría del pueblo desde todos los ámbitos.

El Dr. Juan Manuel Parra Salcedo, rector de la UPAFV, fue contundente: «necesitamos comunicación para defendernos», ya que sin narrar nuestra realidad ambiental, el enemigo oculta nuestros avances; por eso, este convenio convierte la formación en una trinchera informativa.

Por su parte, Andrés Antonio Cisneros Peña, presidente de CIARA, añadió que la comunicación es vital para la libertad: «hay que ser cultos para ser libres», y solo transmitiendo nuestro conocimiento productivo rompemos las cadenas de la ignorancia que busca imponer el imperialismo.

Tania Díaz, rectora de LAUICOM, cerró el llamado: la comunicación es el antídoto contra la duda que siembra el enemigo. «Esta fuerza popular debe estar más unida que nunca», dijo, explicando que este convenio permite que las comunidades pasen de ser oyentes a ser protagonistas que cuentan su propia verdad, tal como soñó el Comandante Chávez y guía el presidente Maduro. Exigimos con fe la libertad de Nicolás y Cilia; nuestra voz será el camino para su retorno junto a Delcy Rodríguez.

Frutos de la unión: acciones para la defensa y vida

De esta alianza nacen frutos inmediatos: la creación del Centro de Excursionismo, el apoyo técnico conjunto para embellecer nuestras áreas verdes y el intercambio de sedes para compartir espacios formativos.

Además, el 12 de marzo se inicia el primer taller educomunicacional para los trabajadores de CIARA y la UPAFV, convirtiendo la comunicación en herramienta directa de defensa y soberanía.

¡La unión hace la fuerza! ¡Que viva el amor y el futuro! ¡Venezuela va a vencer!

37 años de la rebelión popular del 27 de febrero de 1989

Prensa LAUICOM – 37 años han pasado desde «El Caracazo», aquel día en donde el rugido del pueblo unido hizo historia rompiendo sus cadenas, el 27 de febrero de 1989, el asfalto de Caracas y las laderas de Guarenas se convirtieron en el escenario donde un pueblo explotado, hambriento e ignorado dejó de ser espectador para convertirse en protagonista.

Bajaron de los cerros con la furia de quien ya no tiene nada que perder y todo por ganar; gritando «¡Ya basta, carajo!», que retumbó como un rayo en la conciencia de América Latina, marcando el fin de la sumisión y el nacimiento de la insurgencia consciente.

Aquello fue una rebelión contra el monstruo del neoliberalismo colonialista impuesto por el Fondo Monetario Internacional y ejecutado por un gobierno sordo a los clamores de su propia gente.

El «paquetazo» intentó asfixiar al pobre, pero lo que logró fue encender la mecha de una pólvora que llevaba siglos acumulándose en las venas de los oprimidos.

Fue un estallido espontáneo, puro y visceral, donde la vulnerabilidad se transformó en fuerza imparable, demostrando al mundo que cuando el pueblo se une, no hay ejército ni decreto capaz de detener su marcha hacia la justicia.

Honramos hoy su memoria con el puño en alto por la convicción de que su lucha vive en cada conquista del pueblo venezolano.

Su legado es la advertencia permanente contra el olvido y la certeza de que la verdadera paz solo se edifica sobre la justicia social y la soberanía absoluta.

Gloria eterna a los héroes y heroínas del 27 de febrero; su sangre es el cimiento inquebrantable de la patria libre que hoy defendemos con más fuerza que nunca.

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Filosofía de la Revolución. Ética del amor revolucionario.

Por: Dr. Fernando Buen Abad.

La Ética de los fusiles y la Ética de la ternura.

Una consigna ética recorre al mundo. En toda su potencia brilla hoy, más que nunca, la afirmación de Fidel que define: “el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”. Tal consigna es de suyo un enunciado ético, de primer orden, para los tiempos que corren. ¿Cuáles revolucionarios para cuál revolución? No operemos esto con “manuales”. El carácter “universal” de semejante consigna, su alma humanista, excede a Cuba aún siendo su epicentro. Esa era la voluntad de Fidel. En el carácter marxista-leninista de la Revolución cubana se gesta una de las corrientes éticas más importantes de nuestro tiempo. El deber de todo revolucionario también es producir una revolución en la ética y para la ética. Y la Revolución en Cuba es una guía.

En un mundo infestado de humillaciones contra la clase trabajadora, ahogado en falacias “informativas”, atiborrado de vulgaridad, chapucería y banalidades… nos da luz el fulgor de la Revolución cubana con su apuesta ética revolucionaria. En un mundo hundido en miedos, individualismo y egolatrías; saturado por petulantes y mediocres, doctorados en nadería y creacionismos a medida, donde hacen su festín los publicistas y las iglesias, los pornógrafos y los pedófilos… donde se prostituye todo y se mercantiliza el alma… el capitalismo reina a sus anchas y pudre todo lo que encuentra al paso. Mundo infestado con tanto traidor, tanto blandengue, tanto trepador, tanto oportunista, tanto reformismo… Cuba nos llama a trabajar por una Ética de la solidaridad nueva, activa, combativa, rigurosamente, o de lo contrario nos sepultarán con más basura ideológica burguesa y con más capitalismo. Esto es intolerable.

Qué fenomenales desafíos ha debido enfrentar la Revolución cubana. Desafíos que no sólo han demorado la conquista de la máxima felicidad posible para su pueblo sino que la han sometido a las pruebas más feroces de la resistencia económica, psicológica, política y cultural. El balance de la Revolución, que aquí nos interesa, está pasando todavía por el purgatorio criminal del bloqueo que no sólo no ha terminado, sino que se recrudece. Así y todo, la Revolución cubana nos educa, como brújula y praxis que no dejó de proveernos lecciones e interrogantes, luces y autocríticas, sencillamente porque jamás fue una institución puramente teórica o mental para celebraciones idílicas o abstractas, sino porque la Revolución pasó a ser núcleo de las cosas diarias. En la cabeza, en la panza y en los corazones. En la praxis. No lo ve quien no quiere verlo.

No hay tiempo para diletantes. No hay lugar para burocracias bibliográficas ni para farándulas de gurús. Hay que declarar la abolición de la esclavitud semántica y la supresión de todo fanatismo con manuales esotéricos. El caso más aberrante de “Crimen Organizado” a nivel mundial, se llama Capitalismo. En sus más de tres siglos, organizó la destrucción del planeta, la depredación de la condición humana, pobreza, miseria y hambrunas. Ha humillado a los seres humanos y amenaza al futuro.

Cualquiera habla de Revolución refiriéndose a cualquier cosa, pero el problema está en cuánto y cómo, eso que se llama Revolución, realmente cambia paradigmas o solamente los maquilla. Por eso, tarde o temprano, si hemos de asumirla con seriedad, la Revolución cubana nos interpelará. Nos hará preguntarnos, y respondernos, dónde está nuestro granito de arena, nuestro aporte probadamente solidario, ese que ayuda a modificar los paradigmas dominantes para dar lugar a paradigmas emancipadores infatigables. Como es la propia Revolución.

Debemos entender a la Revolución cubana como la conquista ampliada de un Derecho Humanista Fundamental. El derecho a la Revolución. Como el peldaño más alto de la praxis que asciende desde lo deseable a lo posible y desde ahí a lo realizable. Una Revolución que no acepta ser reducida a una abstracción de esos procesos revolucionarios que la hacen internacionalista en sus tonos y colores político-territoriales. Comprender la superioridad, su valor, como factor decisivo en nuestra Historia reciente, nos hace estar convencidos de que luchar tiene un valor superior, en un mundo común en que se vive bajo la ordinariez de las semiósferas burguesas. La Revolución cubana, al asumir el socialismo sobre una base científica y no utópico-ilusionista, se legitima en cuanto que cambio para la organización de la lucha, que no es cosa del pasado, sino necesidad para salir del capitalismo, sin tergiversaciones ni confusiones, porque es expresión de una fase superior de la sociedad que debe desaparecer toda subordinación esclavizadora contra los seres humanos.

Cuba es una forma de la Ética de nuevo género tanto por las ideas revolucionarias, como las acciones revolucionarias que desenmascaran y combaten al capitalismo. Ética que ha sido blanco de todo género de distorsiones y persecuciones en el terreno de la teoría, del centrismo “cientificista” amorfo y ecléctico; en las filas del reformismo que elude las obligaciones concretas y tiende a privilegiar toda demora de la “práctica revolucionaria”, sin aceptar que sólo la teoría marxista puede impartir una orientación revolucionaria a la práctica. Tal cual lo explicó Fidel:

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Nuestro deber es hacer la revolución. Con el surgimiento de la Revolución cubana, el mundo experimentó una transformación geopolítica, cultural y comunicacional que estremeció al imperio. De inmediato se dispuso a destruir todo cuanto significase Revolución y de inmediato salió a comprar “voluntarios” de las armas y de las ideologías (falsa consciencia y engaño) para organizarlas en una guerra, sin cuartel, que no ha cesado un solo minuto. Guerra contra Cuba revolucionaria en todos los ámbitos de la teoría o de la práctica, se dejó sentir como un odio de clase “nuevo” que encolumnó formas de “pensar” y hacer “política” –en su sentido más burgués- para aniquilar la rebeldía organizada y consciente de su ruta. Pero se encontraron con un pueblo organizado de mil maneras (obreros, estudiantes, ciudadanos comunes y campesinos) decididos a no seguir siendo oprimidos… la clase opresora no pudo seguir oprimiendo. Cambió el rumbo, cambió la dirección y cambiaron los dirigentes. Triunfó una Revolución que parió una Ética nueva.

La Ética de la verdad

¿Qué baratijas ideológicas podrán convencernos de aceptar, más tiempo, el negocio macabro de las industrias bélicas; qué palabrerío podrá convencernos de tolerar el espectáculo de pobreza que se transmuta en miseria y hambrunas; con qué saliva querrán anestesiarnos mientras nos despojan del trabajo, la vivienda, la salud, la educación… mientras insisten en que les aplaudamos como focas adictas? Los 2153 millonarios que hay en el mundo, poseen más riqueza que 4600 millones de personas (un 60% de la población mundial), según revela Oxfam en un informe publicado hoy, la víspera del Foro Económico Mundial de Davos (Suiza). Este mundo debe salir del capitalismo, y todos sus desastres, inmediatamente.

Cuba encontró un camino. Semejante parto ético originado en Cuba, tendría que remover, de la vida cotidiana, las instituciones mentales, las costumbres y los hábitos de esclavitud; los pre-conceptos y las definiciones de la vida misma, inoculadas por la ideología de la clase dominante como vectores centrales de la existencia en cada persona, en su relación con los demás seres humanos y con la naturaleza toda. Ese parto ético de nuevo género, debía abonar la tierra de la mentalidad revolucionaria para hacer florecer las ideas nuevas y de reponer el trabajo justo y colectivo, como la mayor riqueza, por encima de la acumulación del capital. Formidable tarea para revolucionar las cabezas y los valores contra toda telaraña mental, momias ideológicas y creencias con raíces hondas como la resignación, el saqueo irremediable y privación de todo para garantizar la buena vida de los amos. Cuba con su Revolución ha construido, paso a paso, un imaginario social nuevo con seres humanos solidarios dispuestos a rehacer en su cabeza, su corazón y su panza, un modo de relacionarse de manera fraterna para producir lo que necesitamos todos y distribuirlo para el bien de todos. Ética para cambiar la dirección de todos los beneficios.

Nuestro deber es hacer la revolución. Ética que organiza democráticamente a una sociedad que lucha por vivir sin clases sociales, sin opresores y sin oprimidos, donde además de modificar el modo de producción, han cambiado las relaciones de producción, esta vez ya en manos de personas empeñadas en ser felices —con toda la dificultad que ello implicaba— y en que logren ser felices los seres humanos contra una realidad global sometida a todo género de infelicidades. Esa es la decisión de un pueblo que avanza con dirección distinta para los seres humanos y para el planeta, que a muchos parecía imposible, utópico, mesiánico o loco… y a otros parecía esperanzador, deseable, posible y realizable; exigió claridad meridiana en el qué hacer y en el cómo hacerlo.

El desafío ético que Cuba trajo con la Revolución exigió —y exige— mucha precisión en el orden de las prioridades y los plazos, en la profundidad y en la amplitud de las transformaciones humanistas. Exigió y exige un cambio, de raíz, en la mentalidad y una disposición solidaria a toda prueba. Exigió, y exige, instrumentos para movernos hacia delante en la ciencia, en las artes, en la teoría y en la praxis. Es imposible orientarse sin una Ética nueva, si realmente queremos salir del mapa del pasado. Ética de exigencias nuevas para la práctica en el proceso que implica la creación de una sociedad donde lo más importante sea el bienestar de la sociedad misma y la integridad ético-política “del dicho al hecho”, para alcanzar los objetivos marcados por la dirección del programa revolucionario.

Para comprender esta Ética, es necesario saber, en primer lugar, que tal ciencia, nacida de una Revolución, tiene un objeto de acción permanente en todo el hacer humano. Tal objeto que incide en la moral revolucionaria, se afirma en, al menos, dos grandes territorios de la actividad humana histórica y social. Ya no es una moral inamovible de afirmaciones extra-históricas, como es uso de algunas, sino que es una forma de la práctica humana, un producto histórico que varía profundamente, y se perfecciona, bajo la fuerza de una Revolución Socialista. La Ética para revolucionar debe revolucionarse a sí misma, bajo la influencia del fenómeno histórico que es la Revolución marxista-leninista, que se ocupa, también, de la conducta de los seres humanos ante el planeta sin dejar de imbricarse con la psicología, la sociología, la economía política y la antropología… con toda lucha que tenga una base material y sobre la que se erige la superestructura con su carácter indisolublemente social.

En Cuba se origina una Ética en transición y para la transición que tiene un origen histórico que se encuentra ya en la comunidad primitiva; para superar la división de la sociedad en clases, enriqueciéndose con la dialéctica marxista, en la praxis. Cuba desarrolla una Revolución no sólo para romper con los modos de producción, y con las las relaciones de producción de la moral burguesa con toda su hipocresía, la moral individualista, Cuba nos plantea el desafío de sentar las bases para una Ética verdaderamente humana, universal, en la que no exista la explotación del hombre por el hombre para la abolición definitiva de la sociedad dividida en clases. Dicho como lo diría el Ché, una ética para el amor.

Nuestro deber es hacer la revolución. Ética rigurosa que debe defenderse de los reformistas, los conciliadores, los disfraces, las emboscadas ideológicas y las guerras mediático-psicológicas, diseñadas principalmente para demorar, abortar, deformar y asesinar todo aquello que implique pasos (así sean pequeños) en la dirección emancipadora. Ética para superar lo viejo (aún no superado) y para impulsar lo nuevo que no termina de nacer. En esa transición (explicada así muy apretadamente) nos hemos visto inmersos muchas décadas y eso nos ha costado vidas y recursos incalculables pero, claramente, en Cuba, la fortaleza ética ha permitido resistir tormentos imperiales indescriptibles, en todos los niveles, desde de lo colectivo hasta lo más íntimo. Los enemigos de la Revolución, en sus delirios genocidas, han dado por muerto todo lo que suene a transformación y, así, dan por muerto el poderío ético cubano, sus logros, sus beneficios y aportes… han llegado a dar por muerta la historia misma. Y se han equivocado, la Revolución ha sido más fuerte que todas sus trabas.

Lo esencial de la Ética revolucionaria cubana no pueden borrarlo. Está viva en la revolución permanente que el pueblo cubano despliega en cada una de sus rebeldías y revoluciones (grandes o pequeñas) de esa Revolución cubana permanente, que ocurre en miles de ámbitos distintos, más visibles o menos; de esa lucha pertinaz e incesante nace un nuevo tipo de valores y acciones, marcadas por el pueblo trabajador, una Ética para la creación de una cultura y una comunicación de lo común, de lo comunitario, de lo comunista como fase superior de la felicidad humana. Sus médicos son un ejemplo preclaro, lo son también los cinco héroes, la música, las artes, la cultura del pueblo cubano. No se trata de un simple “re-acomodo de términos filosóficos”, es imprescindible aprender de la Revolución cubana, de su Moral de lucha y de su Ética, porque en el mundo entero avanza la degradación, la desmoralización y la ruina de los pueblos. Es una situación de vida o muerte para la clase oprimida que representa objetivamente el único futuro viable de la Humanidad. Si la Ética no responde a la dirección marcada por las bases, y no se producen cambios, la especie humana quedará cada día más expuesta a peligros históricos, como el neo-nazifascismo.

Ética de lo deseable, lo posible y lo realizable.

Nuestro deber es hacer la revolución. Solidarios con la Revolución cubana desarrollar las fuerzas productivas, la educación crítica y descolonizada, el pensamiento en la formación científica socialista. La definición de la Revolución nos ofrece aspectos esenciales para la Ética nueva donde se combina un carácter objetivo, normativo, con reglas o protocolos de intervención revolucionaria sobre, por ejemplo, la propiedad de las riquezas y sus distribución para todos; y el carácter fáctico en los actos reales, bajo tensión entre lo hecho y lo que debieron ser. Tal tensión, en condiciones revolucionarias, es dialéctica, uno implica al otro, pero en acción directa, no ilusoria. Necesitamos normas revolucionarias para la Ética revolucionaria, no hay práctica correcta sin teoría correcta. Lo normativo para ser realizado, pero no bajo el designio de normas abstractas, generales, idealistas sino bajo los requisitos del proceso revolucionario que demanda hechos concretos a soluciones concretas y, superar todo freno al desarrollo social.

Si la Revolución cubana nos ha obsequiado con bastiones humanistas de nuevo género, si su generosidad ha sido tal que marca el presente, tanto como el futuro, luchando por las mejores condiciones para la vida buena de todos, entonces nos ha puesto a la mesa de la Historia un plato ético exquisito, rico en motivos, rico en consciencia del fin, rico en decisión firme para la realización del acto ético-revolucionario; rico en voluntad para acompañar indisolublemente la determinación del fin común por sobre otros; rico en la predilección por los medios populares probados históricamente en la realización del fin común, en su realización objetiva, asumidas todas las consecuencias, propiamente, de carácter social. Lo deseable, lo posible y lo realizable. (Adolfo Sanchez Vázquez)

Esta estructura ética forjada por la Revolución cubana, forma una totalidad en las partes cobra realidad en el todo como significado moral. Así, por ejemplo, la legitimidad de una motivación revolucionaria se determina en la praxis y en los consensos donde agente puede reconocerla claramente como obra colectiva. Así la elección de un fin ético, y la selección de un medio, no se hace aisladamente porque pierde sentido moral, aun si el acto se realiza. En todo caso es indispensable plasmar el carácter revolucionario del fin, objetivar la conducta revolucionaria, para que garantice un resultado que podemos medir moralmente en colectivo, al ponerlo en relación con una norma marxista-leninista asociada a un sistema de normas de una comunidad histórico-social revolucionaria, como lo es en Cuba.

Necesitamos un Humanismo concreto, histórico y creador, no abstracto, expresión del conjunto de las relaciones sociales, incluso con sus conflictos madre, como perfeccionamiento ético y espiritual, que rescate las mejores luchas emancipadoras contra la alienación y los atentados a la libertad humana. Esta construcción del humanismo real, se necesita para transformar el mundo existente, conservando sólo lo mejor pero no para reconciliarse entre antagónicos. Un humanismo que debe ser condición fundamental en la conciencia, como necesidad y posibilidad de la transformación del mundo. Conciencia que debe tener una interpretación verdadera y científica del mundo y una crítica consensuada de lo existente.

Celebramos la Revolución cubana, a pálpito de Patria Grande, porque es hija de la Historia y al mismo tiempo camino para la especie humana. Nunca en la Historia se había logrado un desafío ético mayor, una obra revolucionaria, de los humildes, de los oprimidos, de los explotados. Por primera vez en la Historia latinoamericana y caribeña se ha establecido, en la práctica, un horizonte ético obrero-campesino duradero. Se hizo sobre bases revolucionarias, sobre bases marxistas, sobre bases leninistas. Eso implica, el marxismo desde su esencia creadora, su esencia dialéctica, sus principios éticos aplicados de manera revolucionaria, aplicados, también, con un sentido moral, en una época concreta, bajo acoso y bloqueo. El triunfo de la Revolución cubana es, también, seguir luchando, sin cansarse, contra el odio, la represión y el crimen imperiales. Su victoria va sedimentando una Ética de nuevo género que no sólo se ocupa de la economía, de la industria, de la cultura… se ocupa del corazón. Esa es una victoria de la Revolución que vive de la verdad humana, de la franqueza, de la honestidad, de la pureza, de sus principios marxistas y leninistas en acción dialéctica crítica y autocrítica. No nace de la nada. Nuestro deber es hacer la revolución. Completarla permanentemente.

Cuba Periodistas

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Ministro Ricardo Sánchez destaca fortaleza del sistema universitario venezolano y compromiso con la educación pública gratuita

Prensa LAUICOM – El ministro de Educación Universitaria, Ricardo Sánchez, resaltó la solidez del sistema universitario venezolano durante su participación en el Curso Introductorio de la Cátedra Seán MacBride, realizado el 14 de marzo de 2025 en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM).

En su intervención, Sánchez enfatizó el compromiso del Gobierno nacional con la educación pública y gratuita, destacando los logros alcanzados en el sector universitario bajo el liderazgo de la Revolución Bolivariana.

Cumpliendo las instrucciones del presidente Nicolás Maduro, el ministro subrayó que el sector universitario venezolano está conformado por un ecosistema de 175 instituciones de educación superior, lo que refleja la fortaleza y el compromiso del país con la educación pública.

“Esto demuestra la robustez de una nación que, en 1999, decidió consagrar en su Constitución la gratuidad de la educación universitaria de pregrado”, afirmó Sánchez, resaltando que este logro ha permitido garantizar el acceso a la educación superior como un derecho fundamental para todos los venezolanos.

“A pesar del impacto del bloqueo, las sanciones, el embargo y la agresión permanente a nuestra economía, en Venezuela no hemos cerrado una sola universidad ni hemos optado por la privatización”, señaló. Esta decisión refleja la firme convicción de mantener la educación superior como un derecho universal y gratuito, tal como lo establece la Constitución venezolana, sin importar las presiones externas.

«Todo el apoyo: LAUICOM, pilar de la revolución educativa»

En relación con LAUICOM, Sánchez transmitió un mensaje claro del presidente Maduro: “Todo el apoyo”. Destacó que esta institución es considerada la universidad bandera del país y que, desde el Ministerio de Educación Universitaria, se trabajará en fortalecer su infraestructura, incrementar las capacidades presupuestarias y atender las demandas de estudiantes de pregrado y postgrado, así como el bienestar de la comunidad universitaria.

El ministro también reiteró el compromiso del Gobierno con el Plan de las 7T (7 Transformaciones), aprobado por el pueblo venezolano. “No hay planes individuales o particulares; el único plan es el de las 7T”, subrayó.

Sánchez destacó el papel de LAUICOM como referente nacional y anunció que todo el equipo de comunicación del Ministerio de Educación Universitaria, así como las 175 instituciones del sistema universitario, incluyendo politécnicas y experimentales, deben integrarse a los procesos de formación que ofrece esta institución.

“Hoy, LAUICOM es un pulmón con capacidades extraordinarias para enfrentar los desafíos de la comunicación en un mundo donde la información es un terreno de batalla”, concluyó.

El ministro agradeció el liderazgo del presidente Nicolás Maduro y de la ministra Tania Díaz en la consolidación de este proyecto, que se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo educativo y comunicacional del país.

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Alí Primera: Un camarada de hoy y de siempre

Prensa LAUICOM.- El comandante y diputado, Soto Rojas afirmó que, el Cantor del Pueblo, Alí Primera es y será recordado como un ferviente y valiente militante revolucionario, que quedará para siempre en la memoria de quienes hoy luchan por la humanidad.


«Para mí, Alí es un militante, es el cantor del pueblo venezolano, un camarada de hoy y de siempre y de alguna manera ahí nos sentimos representados, en ese documental, y vimos siempre la alegría, pero también la tristeza. A la gente de mi generación, eso le llega sin duda», dijo Soto Rojas, durante el Cine Foro Alí Primera, que se desarrolló en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM).

Explicó que, nunca conoció en persona al Cantor del Pueblo Alí Primera, esto debido a su clandestinidad, una condición necesaria y obligatoria para quienes pensaban en la libertad, soberanía e independencia en la Cuarta República.

Alí Primera: Cantor de la Revolución Bolivariana

A su vez, Soto Roja resaltó que, Alí Primera logró, con su música, llevar el mensaje de la lucha real de los venezolanos, y con ello, trascender fronteras y quedar inmerso en la memoria colectiva de los pueblos del mundo.

«Creo que, de todos los dirigentes, del siglo pasado, el que rompió el cerco, en el que nos tenían a toda la izquierda venezolana, Alí logró fue quien logró romper ese cerco, como ya después lo logró Chávez», dijo Rojas.

«No podemos vivir de leyenda

El comandante Soto Rojas señaló que, los que hacen revolución hoy día, no pueden vivir de las leyendas de lo que hicieron los líderes del pasado, sino que tienen la responsabilidad de reescribir su propia historia de lucha, con base en compromiso con la Patria y la constante formación.

«Como dice el propio Alí, no podemos vivir de leyenda, el compromiso revolucionario está naciente, es hasta que uno deje de pensar y, aun así, a veces, hay que esperar 50 o 100 años para que al final tenga un veredicto al tratar de ser revolucionario. Esta es la profesión más difícil porque uno puede ser ingeniero, profesor, diputado, maestros, pero la profesión más difícil es ser revolucionario», expresó Soto Rojas.

Asimismo, Rojas exhortó a los jóvenes a seguir formándose al calor de la Revolución Bolivariana. «Hay que leer, hay que estudiar a profundidad porque yo creo que estos tiempos que estamos viviendo, es el mejor tiempo histórico que ha vivido el pueblo venezolano»,

«Vivimos tiempos hermosos, aprovechémoslo intensamente, así como cuando uno se busca un amor y se enamora, como estaba Alí de Sol. Las vainas hay que vivirlas intensamente y esta vida política, que está viviéndolo el pueblo venezolano, además lo que eso significa. Nosotros tenemos que superar a Bolívar y a la generación libertadora», manifestó Soto Roja.

Nicolás Maduro: La elección más acertada del comandante, Hugo Chávez

Al mismo tiempo, hizo referencia a la decisión que tomó el comandante, Hugo Chávez, al dejar al frente de la Revolución Bolivariana al presidente, Nicolás Maduro Moros, por lo que agregó “Años después, creo que el hombre tuvo olfato político, estuvo buena la designación, le ha tocado duro. Al mismo tiempo, aseguro “

En este sentido precisó “Tenemos el rumbo histórico a nivel de dirección: Socialismo Bolivariano del siglo XXI; tenemos la estrategia: Consolidar la República Bolivariana de Venezuela, con las 7 orientaciones del presidente Maduro, 2025-2030-2054. Es el tiempo histórico que tenemos para resolver nuestros problemas”, dijo Soto Rojas.

Buen Abad

OPINIÓN | Revolucionar al humanismo

No es lo mismo el derecho en pueblos que jamás han vivido la justicia social. En cada territorio, son las condiciones objetivas las que determinan la conciencia y la práctica sobre los derechos humanos, por más organizaciones especializadas que militen. Donde reinan el analfabetismo, el hambre, el desempleo y la insalubridad, ¿Qué significa la Declaración Universal de Derechos Humanos? Poco o nada.

Buen Abad

Guerrilla Semiótica: La Revolución de la Comunicación por todos los Medios

No esperaremos a que se desvanezca por sí solo el monstruo mediático de las “mil cabezas”. Quitémosle, por lo pronto, la base de sustentación que es nuestro cerebro. Ni todas las asimetrías -realmente existentes- en el escenario de la Guerra Comunicacional planetaria, alcanzan para convencernos de quedarnos quietos. Para que seamos incapaces de comprender la realidad y transformarla, la burguesía nos atiborra el cerebro con ilusionismo consumista. Basta. En todas las “ideas” de la clase dominante existen componentes extorsivos para convencernos, directa o indirectamente, de ser esclavos felices. Ya podríamos desarrollar una Guerra de Guerrillas[1] Semiótica que tuviera por objetivo “asaltar los cielos” de la libre expresión socialista con una Revolución de la Comunicación por todos los medios. ¿Qué hace falta?