Conciencia fragmentada

Conciencia fragmentada y post-verdad: Ouspensky en la Venezuela de hoy

Luis Delgado Arria*

La subjetividad venezolana y la disolución postmoderna del «yo»

Podía sentir mi falta de talento como si fuera ropa barata que llevo puesta. Pero, ¡Dios mío, cómo quería aprender! ¡Para cambiar, para mejorar! No quería nada más. Ni hombres, ni dinero, ni amor, sino la habilidad para actuar.

Marilyn Monroe

En la coyuntura actual de Venezuela, marcada a fuego por incalculables eventos traumáticos tales como conatos de asonadas y golpes de Estado, hiperinflación, conspiraciones, bloqueos, invasiones, bombardeos, y en las últimas semanas, operaciones especiales con dolorosos saldos letales y el impacto político y simbólico del secuestro de nuestro presidente Nicolás Maduro Moros y de la primera combatiente Cilia Flores, la psique del ciudadano medio nos parece que ha entrado en lo que el periodista, matemático y epistemólogo ruso P. D. Ouspensky[1] definía ya a mediados del siglo XX como un “estado de identificación total”.

Según Ouspensky (1949/2005), la identificación total es un estado en que el ser humano «se pierde a sí mismo de lo que está sintiendo, de lo que está pensando y de lo que está haciendo» (p. 156). En este sentido, la subjetividad política venezolana hoy en lo absoluto se nos aparece como un campo homogéneo y macizo. Convendría más bien definirla como un campo de batalla entre muchos «yoes» e imaginarios sociales diversos y hasta neuróticamente confrontados. Creemos que las sucesivas capas de trauma acumuladas en la subjetividad de los venezolanos de a pie, tras dos décadas de asedio y más de una década de abiertas acciones de guerra imperialista que han incluido guerra política y diplomática, económica y financiera, comercial e industrial, eléctrica y cibernética, mediática y cultural, el robo de nuestros principales activos estratégicos (Citgo, Monómeros, y cuentas bancarias en Europa y Estados Unidos), la congelación de nuestras reservas monetarias internacionales y las mal llamadas “sanciones económicas y financieras” a cuyo INRI debemos sumar infinidad operaciones políticas y psicológicas de signo claramente terrorista e intencionalidad destituyente.

A toda esta embestida sumariamente descrita se le suma hoy un nuevo crimen de agresión internacional tras el cerco naval, la cuarentena naval contra la industria petrolera, el bombardeo de cuatro estados ―incluyendo la capital― y lo que las fuerzas especiales occidentales eufemísticamente llaman “operación de decapitación y de extracción” y ulterior juicio espurio del presidente de la República y de la Primera Combatiente ante tribunales estadounidenses sin competencia nacional o internacional para juzgarlos.

La guerra irrestricta contra Venezuela ha buscado afectar y traumar el núcleo civilizatorio/ cultural/ espiritual, de nuestra venezolanidad. Ello a objeto de reprimir toda posibilidad de producir un tránsito hacia un socialismo a la venezolana, bloqueándonos asimismo la posibilidad de elaborar un examen lógico/ racional del fenómeno. Cuando observamos un deepfake sobre una figura de autoridad o una imagen de violencia extrema como un bombardeo, un asalto al bunker presidencial o llamas ardiendo en una instalación militar o una casa de familia bombardeada, en lo absoluto procesamos esa información; esa información nos posee, nos toma. El prominente psicólogo austriaco Carl Jung (1875-1961) solía afirmar que “no tenemos un complejo; el complejo nos tiene a nosotros” (Jung, 1964, p. 86). En contextos traumáticos extremos y prolongados la subjetividad se torna mecánica y nuestras respuestas, predeciblemente reptilianas. Nuestra corporalidad viviente deviene una suerte de resorte que salta irreflexivamente ante cada estímulo de terror o de esperanza proyectados en las pantallas de nuestros televisores, tabletas o celulares.[2]

Sesgos de la guerra cognitiva: los resortes de la máquina

La efectividad de la guerra cognitiva contra Venezuela en buena medida radica en su capacidad para inocular y explotar las leyes de la mecanicidad biológica humana descritas por Ouspensky. Contra la población venezolana ha sido desplegado un arsenal de sesgos cognitivos, incluyendo disonancias cognitivas, distorsiones cognitivas y distorsiones ideológicas que en definitiva buscan que actuemos como «resortes» psicológicos. Entre estos automatismos neurobiológicos destacamos para el presente caso los siguientes tres:

El sesgo de confirmación y la mentira orgánica:

Ouspensky (1950) sostenía que «el ser humano siempre miente; no puede decir la verdad porque no sabe que no sabe» (p. 42). En la crisis venezolana, este sesgo actúa como una verdad incuestionable. El ciudadano medio, desesperado por imprimir coherencia a su vida en medio de fuertes y prolongadas privaciones materiales y ansiedad, inflación y deflación, rumores y recelo, infamias y noticias en cascada, estruendos e imágenes de bombardeos, tiende casi naturalmente a aceptar como verdad absoluta todo deepfake que confirme su sesgo cognitivo previo. Si el video falso muestra a un «adversario» cometiendo una atrocidad, su automatismo biológico lo valida instantáneamente a fin de proteger su precarizada adscripción comunitaria, política o ideológica. Esta es la raíz de no pocos conflictos que han devenido armados; y la leña que ha terminado alimentando trágicas guerras fratricidas como vimos en Ruanda y más recientemente, en Ucrania.

La heurística de disponibilidad y estrechez de conciencia: Puesto ante un ecosistema cultural, informativo y comunicacional enrarecido, con versiones antitéticas y en extremo alarmantes, la mente humana neuro cognitivamente se tiende a aferrar a la información más reciente y más emocionalmente cargada. Un video de 30 segundos de una operación especial tipo swat,[3] al estilo de las mercadeadas durante décadas por Hollywood, aunque sea trucado, suele colonizar toda nuestra conciencia. Ouspensky llamaba a esto la «estrechez de la conciencia de vigilia» (Ouspensky, 1949/2005, pp. 154-157), una distorsión en que el individuo solo alcanza a ver un punto a la vez, dejando de lado el contexto, encegueciéndolo así ante total posibilidad de manipulación. Representaciones contrapuestas y maniqueas de este tipo las vimos, casi en tiempo real, con posiciones favorables a un lado y al otro durante la operación de invasión perpetrada este pasado 03 de enero. Videos animados con IA fueron parte así de la guerra de posiciones que enfrentamos.

El efecto de arrastre (mecanicidad colectiva)

La autoridad discursiva que hoy imponen las redes sociales y el terror inducido anulan la voluntad individual. Ouspensky explicaba que los sujetos cuando devienen individuos/ masa se transforman en una suerte de «máquinas que chocan entre sí» (Ouspensky, 1949/2005, p. 162). El sentimiento de urgencia provocado por el secuestro del Primer Mandatario desencadena una respuesta de enjambre en que el individuo deja de ser un observador crítico para convertirse en parte de un automatismo casi ciego, en extremo propicio para el pensamiento y el comportamiento de rebaño favoreciendo así situaciones que pueden devenir en caos social.

Deepfakes, deshumanización y la senda a la guerra civil El despliegue de un mar de fake news y de deepfakes de signo geopolítico imperialista, en este contexto, no busca simplemente engañar, sino producir una ruptura cognitivo epistemológica terminante. Al fabricar evidencias de desamparo y orfandad, sufrimiento y rendición, delitos de lesa humanidad y desolación, traición o ajusticiamientos extrajudiciales, tales operaciones psicológico digitales asaltan la inteligencia y la memoria histórica con que el sujeto construye su realidad singular y su filiación ideológico política y civilizatoria.

Si el ciudadano ya no puede confiar en lo que ve o escucha, su psique se retrae instintivamente hacia el temor, el miedo, el resentimiento, el recelo, el odio y todos los automatismos biológicos más primarios como atacar, huir o paralizarse. Ouspensky (1931/2012) advertía en Tertium Organum que nuestra percepción del espacio y de la realidad depende de nuestra estructura de conciencia. Al alterarse la realidad percibida producto de una catarata de representaciones truculentas, trucadas o simulaciones de IA, se puede alterar y hasta traumatizar gravemente la eticidad, la moralidad y la politicidad del sujeto. El «otro» deja de ser un compatriota para convertirse en un objeto que debe ser despreciado, perseguido y hasta eliminado, abonando así el terreno para la guerra civil y para la naturalización del fascismo. El caos social es, por tanto, el resultado de miles de «máquinas humanas» reaccionando irreflexivamente a estímulos falsos o manipulados sin el freno del recuerdo humano de sí, del prójimo y de la comunidad familiar, nacional o continental de filiación histórica.

La resistencia desde la conciencia

La utilidad del pensamiento de Ouspensky para la Venezuela de hoy es a la vez de carácter defensivo y liberador. El estudio de la conciencia nos permite entender que siempre que actuemos hipnotizados por una narrativa gris, un fake news o un deepfake, seguimos siendo una suerte de peones en el gran tablero una guerra cognitiva imperialista occidental que tiene una inconfesable intencionalidad geopolítica (Ouspensky, 1949/2005, pp. 200-220). La única salida al caos social y al suicidio civilizatorio es la transición del sueño despierto de que hablaba Ouspensky a la auto observación y al debate crítico. Solo el pueblo que logra «recordarse a sí mismo y a su comunidad ancestral entrañable» en medio del bombardeo informativo o misilístico puede discernir entre la simulación algorítmica y la verdad histórica y humana.

La operación Resolución Absoluta

Pero hoy hemos sido convocados a repensar juntos la guerra cognitiva en este particular momento de invasión cinética e invasión también, neurocognitiva contra Venezuela. La guerra cinética militar promovida por Donald Trump contra Venezuela fue precedida de una vasta operación psicológica que buscaba lograr la rendición y huida al exterior de la vanguardia política y militar de la revolución bolivariana. No sería exagerado decir entonces que el primer misil de esta operación de decapitación a gran escala fue de orden narrativo/ cognitivo. Diversos voceros del gobierno de Estados Unidos, de los medios de comunicación social y de las mal llamadas “redes sociales” zurcieron una incesante y truculenta campaña de extorsión geopolítica[4] que incluyó amenazas simbólicas, físicas y ultimátum legales y militares. La coartada inicial fue que Nicolás Maduro era el jefe de una peligrosa banda criminal internacional denominada El cartel de los soles dedicada a envenenar con drogas de gran poder letal al pueblo estadounidense. Más tarde se alegó que Nicolás Maduro dirigía una peligrosa banda criminal ya disuelta denominada El Tren de Aragua. Posteriormente Trump personalmente alegó que Nicolás Maduro había estado exportando indeseables criminales y enfermos mentales a Estados Unidos.

Esta línea de vocería política del gobierno estadounidense fue escoltada por la acusación de la extremista defensora de un protectorado sobre Venezuela, María Corina Machado, quien justificó y además llamó a acelerar la invasión del país alegando que el mismo había ya sido previamente invadido por activistas del ELN y de Hezbollah; y que además el 60 % de los hombres venezolanos somos delincuentes y las mujeres, trabajadoras sexuales. Llamamos la atención a esta aparente discordancia de acusaciones porque, tras ser efectivamente secuestrado y trasladado el presidente de Venezuela Nicolás Maduro a tribunales en la ciudad de Nueva York, la acusación inicial fue descaradamente alterada, sorteando cualquier mención a que había sido jefe de un apócrifo Cartel de los Soles que diversos especialistas internacionales incluyendo estadounidenses habían denunciado como una mera charada de la CIA. El carácter ambiguo, cambiante, paradójico, rocambolesco y hasta contradictorio de esta acusación es típico en el discurso de la guerra hoy bautizada como guerra cognitiva. Al modo de la operación de confusión perversa que practica el psicópata contra su víctima a fin de confundirla, aturdirla y volverla loca, la discursividad de la guerra cognitiva es premeditadamente perversa y confusa, verdulera y mutante, ilógica y hasta contradictoria.

Es realmente relevante examinar la naturaleza desconcertante y perversa este tipo de discursividad típico de la guerra cognitiva tardo capitalista pues su utilidad no apunta a victimizar únicamente a la víctima primaria cuanto que constituirse en amenaza latente y deletérea contra todo pueblo o gobierno que ose desafiar los dictámenes del Estado imperialista perpetrador. El lawfare muestra así su carácter antijuridico y siniestro para efectos de ortopedia geopolítica. Todo Estado y todo presidente constitucional debe hoy sopesar que el secuestro de Nicolás Maduro prescribe un nuevo estado de naturaleza o una nueva ley de la selva en el plano internacional. El carácter insólitamente rocambolesco de esta operación hace parte del ADN de la nueva guerra cognitiva. Una guerra cuya amenaza no es meramente retórica o simbólica cuanto que existencial. El secuestro y juicio amañado del presidente Nicolás Maduro busca tomar como rehén a Venezuela, a la revolución bolivariana y por extensión a todo el Mundo Sur.

La operación de decapitación de la vanguardia política y militar no apunta así a un solo país o a un solo mandatario, sino que tiene pretensiones de universalidad; esto es, de aplicabilidad a todo mandatario, vanguardia política o vanguardia epistémica que desafíe los dictámenes del nuevo Leviatán. Pero este prototipo de operación no es del todo nuevo. Ya fue ensayado, con variantes, contra el irreverente Partido Pantera Negra que fue muy activo en Estados Unidos entre las décadas de 1960 y 1970; y a la postre en la isla Grenada y otros contextos espinosos de dominar como ha sido recién el caso del Estado Plurinacional de Bolivia. El antiguo leit motiv romano divide et impera se combina ahora con el de atosiga e impera, enloquece e impera, secuestra e impera, ajusticia a cuanto primer mandatario que te ofrezca resistencia e impera.[5] La operación de inducción al fratricidio de la vanguardia política, militar, policial y popular de la Revolución Bolivariana ya ha sido activada por Donald Trump al declarar que había pactado la capitulación del signo multipolar de Venezuela tras el supuesto éxito quirúrgico de la operación Absolute Resolution.

A modo (táctico) de cierre

Frente este aprieto histórico que se despliega en un mundo cada vez más diverso, multicéntrico y pluripolar debemos traer a colación aquella sensata máxima izada por John Kennedy ante la Asamblea General de la ONU en 1961: “La humanidad debe poner un final a la guerra antes de que la guerra le ponga un final a la humanidad” (Kennedy, 1961, párrafo 12).[6] Menos ampulosa que esta cita es la de Albert Einstein quien afirmó en 1955: “El hombre inventó la bomba atómica, pero ningún ratón en el mundo construiría una trampa para ratones” (Einstein, 1955, p. 1). La estabilidad energética a largo plazo que garantiza hoy Venezuela no solo a China sino al mundo es hoy un factor de envergadura existencial. Como decía Andrei Sakharov: “La guerra nuclear puede resultar de una guerra ordinaria” (Sakharov, 1980, p. 45). Por ello no es una hipérbole afirmar que: ¡Salvar a Nicolás Maduro y a la revolución Bolivariana de Venezuela hoy es salvar al mundo!

Referencias

Delgado Arria, L. (2024). Reimaginar la política hoy. Revista Toparquia. Universidad Internacional de las Comunicaciones. Vol. 3, 34-35.

Einstein, A. (1955). Albert Einstein: A documentary biography (R. Clark, Ed.). Andre Deutsch. (Obra original publicada en 1955)

Jung, C. G. (1964). Civilization in transition (R. F. C. Hull, Trans.). Princeton University Press. (Obra original publicada en 1934) (https://doi.org/10.1515/9781400851085)  

Kennedy, J. F. (1961, 25 de septiembre). Address before the General Assembly of the United Nations. https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/united-nations-19610925. Outpensky, P. D. (2005). Fragmentos de una enseñanza desconocida (En busca de lo milagroso) (Original de 1949). Ganesha Editorial.

Outpensky, P. D. (1950). La psicología de la posible evolución del hombre. Editorial Kairós.

Ouspensky, P. D. (2012). Tertium organum: El tercer canon del pensamiento, una clave para los enigmas del mundo (Original de 1931). Editorial Kier. (https://www.editorialkier.com.ar/productos/tertium-organum/)Sakharov, A. (1980).



[1] Peter Demianovich Ouspensky (Moscú, 4 de marzo de 1878-Surrey, 2 de octubre de 1947) fue un esoterista y ensayista ruso. Escribió varios tratados y dictó conferencias y seminarios, especialmente sobre la doctrina esotérica de George Gurdjieff.

[2] Delgado Arria, 2024, (p. 35).

[3] S.W.A.T. es una exitosa serie de televisión estadounidense de drama criminal y operaciones especiales, muy vista en América Latina durante las décadas de 1980 y 1990. La serie fue basada en la película del mismo nombre producida en 1975.

[4] Cabe resaltar que, a la luz de la legislación estadounidense vigente, la extorsión constituye un delito federal que contempla penas hasta de 20 años de cárcel.

[5] Una investigación colectiva en torno a la guerra cognitiva contra Venezuela y contra Bolivia y sus efectos en la inducción programada al conflicto social y al odio de clase fue convocada en 2025 por el Celarg, y fue financiada por el Fonacit.

[6] Cita extraída de Civilization in Transition (Vol. 10 de las Collected Works). Discurso disponible en: https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/united-nations-19610925 Carta abierta publicada en Bulletin of the Atomic Scientists. De My Country and the World.

  • Poeta, ensayista y licenciado en letras (UCV). Magister in Arts (University of Pittsburgh). Doctorante en creación intelectual (UNESR). Catedrático en análisis crítico del discurso, vocería política revolucionaria y comunicación decolonial. Epistemólogo de la guerra cognitiva. Vicerrector de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM.
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Venezuela y toda América Latina bajo amenaza: piratería, fascismo global y la responsabilidad histórica de los Estados soberanos

Manu Pineda (*)

La declaración de Donald Trump, ordenando “un bloqueo total y completo contra los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela”, marca un punto de inflexión de extrema gravedad en la agresión permanente contra la República Bolivariana de Venezuela. No se trata de una provocación retórica ni de un exceso verbal, sino de la formulación explícita de una criminal política de Estado, asumida con plena conciencia y ejecutada desde la impunidad que otorga el poder imperial.

Estados Unidos ya no intenta ocultar ni maquillar sus acciones. Ha decidido situarse abiertamente fuera del derecho internacional, sustituyendo las normas jurídicas y las instituciones multilaterales por la ley del más fuerte, y normalizando prácticas que solo pueden definirse como piratería internacional y como una peligrosa espiral de neofascismo imperialista, en la que la violencia sustituye definitivamente a la legitimidad y el chantaje reemplaza a la diplomacia.

Un bloqueo petrolero total es un acto de guerra. Se trata de un instrumento de asfixia económica diseñado para destruir la base material de un país, colapsar su vida social y castigar colectivamente a su población con el objetivo explícito de forzar una rendición política.

El petróleo constituye el eje central de la economía venezolana y un recurso indispensable para garantizar derechos básicos. Impedir su comercialización equivale a atacar directamente a la población civil. Esta práctica, prohibida por el derecho internacional humanitario, convierte al bloqueo en un arma de destrucción social masiva que se inscribe en una lógica abiertamente criminal y de castigo colectivo.

Estados Unidos pretende imponer, por la vía de la piratería, el robo y la agresión directa, lo que no ha logrado ni mediante la desestabilización interna, ni mediante la guerra psicológica, ni mediante el sabotaje económico prolongado. La economía se convierte así en un campo de batalla permanente y el comercio marítimo en un espacio crecientemente militarizado.

La acusación de “narcotráfico” contra Venezuela cumple exactamente la misma función política que las supuestas “armas de destrucción masiva” en Iraq hace veinticinco años. Es una mentira deliberada, construida para fabricar consenso, justificar la agresión y encubrir el verdadero objetivo: el saqueo de recursos estratégicos y el control de un espacio de enorme importancia geopolítica.

Ayer fue Iraq; hoy es Venezuela. Cambian los pretextos, pero no el método ni el fin. La mentira se consolida como pilar ideológico del imperialismo contemporáneo y como paso previo indispensable para legitimar la violencia, la ocupación y el robo ante la opinión pública internacional.

No existe lucha alguna contra el narcotráfico ni defensa real de la legalidad. Lo que hay es una operación de rapiña a gran escala en un contexto de crisis energética global, ejecutada con el mismo cinismo con el que se destruyeron países enteros en nombre de una legalidad inexistente, y una operación de escarmiento dirigida contra un pueblo y un gobierno que pretenden ejercer su soberanía sin aceptar los dictados de una potencia imperialista que se resiste a asumir su decadencia histórica.

Cuando Trump se refiere al petróleo venezolano como “SU” petróleo y afirma que debe ser “recuperado”, no comete un error ni incurre en un exceso retórico: confiesa abiertamente una concepción colonial del mundo en la que los recursos naturales de los pueblos del Sur Global son considerados propiedad del imperio.

Este lenguaje niega de raíz la soberanía venezolana y la de los pueblos de Nuestra América, y reduce a sus poblaciones a simples obstáculos que deben ser sometidos, disciplinados o eliminados. Es el mismo razonamiento que justificó siglos de colonialismo, esclavitud y saqueo, ahora reformulado bajo la cobertura de la superioridad militar, la coerción económica y la impunidad política.

Aceptar este discurso equivale a aceptar la muerte definitiva del principio de soberanía nacional y del propio orden internacional basado en normas.

Este atropello no es solo una agresión contra Venezuela. Es una agresión contra toda América Latina y el Caribe. Es un mensaje inequívoco dirigido a todos los pueblos: quien se niegue a someterse será castigado.

La decisión unilateral, imperial e ilegal de imponer un bloqueo petrolero total sienta un precedente de una peligrosidad extrema. Normaliza la idea de que Estados Unidos puede decidir quién comercia, quién gobierna y quién merece existir. América Latina vuelve a ser tratada como un espacio colonial, como una zona de sacrificio disponible para el saqueo, la coerción y el disciplinamiento político.

Defender a Venezuela hoy es defender también a Cuba y a todos los pueblos de América Latina y el Caribe que aspiran a vivir sin tutelas imperiales ni amenazas militares encubiertas.

La magnitud de esta agresión exige una respuesta a la altura. Los comunicados diplomáticos y las declaraciones de condena pueden ser necesarios, pero resultan claramente insuficientes. Es imprescindible e inaplazable que los gobiernos que no estén dispuestos a arrodillarse ante el imperio, aquellos Estados que defienden el derecho internacional, el respeto a la soberanía de los pueblos y la igualdad entre naciones, asuman que tienen una responsabilidad histórica ineludible.

Es necesario que los Estados soberanos adopten medidas políticas, económicas y diplomáticas concretas, que incluyan la coordinación activa de la resistencia, por todas las vías posibles, frente a esta espiral violenta del neofascismo imperialista; la condena firme y coherente de cualquier intento de bloqueo ilegal contra Venezuela; la defensa efectiva de la libre navegación y del comercio legítimo conforme al derecho internacional; la creación de mecanismos de protección colectiva frente a sanciones extraterritoriales; y acciones coordinadas en los organismos internacionales que enfrenten de forma directa la impunidad imperial.

Defender a Venezuela es defender la posibilidad misma de un orden internacional basado en normas. Quien no actúe hoy, mañana no podrá reclamar soberanía para sí.

El pueblo venezolano, su gobierno revolucionario y el presidente legítimo y constitucional, Nicolás Maduro, deben sentir nuestro apoyo total, incondicional e irreductible. Venezuela no resiste solo por sí misma: resiste por todos los pueblos que se niegan a vivir sometidos.

La valentía con la que Venezuela enfrenta al imperio más salvaje de la historia la convierte en una trinchera avanzada de la humanidad en la defensa de la paz, la soberanía y la justicia internacional.

La decisión unilateral e ilegal de imponer un bloqueo petrolero total contra Venezuela cruza una línea roja histórica. Si este crimen se normaliza, ningún país del Sur Global estará a salvo. Hoy es Venezuela; mañana será cualquier otro.

Defender a Venezuela es defender a Cuba, a América Latina y el Caribe. Es defender el derecho de los pueblos a existir sin ser saqueados. Es defender a la humanidad frente a la barbarie imperial.

(*) Responsable de Relaciones Internacionales del PCE

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DIOSES, REYES Y FASCISTAS: Claves para entender la manipulación psicológica y favorecer una invasión.

Por Prof. José Garcés Vicerrectorado de Investigación LAUICOM

¿Por qué Trump arbitrariamente designa a Nicolás Maduro como narcotraficante sin prueba alguna y no le importa lo que diga el mundo? ¿Por qué Marco Rubio dice con total desfachatez que no le importa lo que diga la ONU? ¿Por qué Pete Hegseth dice con pleno desparpajo que su acción ahora se basará en «letalidad máxima» y un «efecto violento» en clara violación a los tratados internacionales? ¿Por qué EEUU viola el Tratado de Tlatelolco y usa submarinos nucleares para asediar a Venezuela?¿Qué imagen quieren proyectar con todas estas arbitrariedades? El discurso de los fascistas es arbitrario, autoritario y terminante.

La Fiscal Pat Bondi dice que Maduro no es un presidente legítimo, sino un narcotraficante que es buscado en EEUU y no presenta UNA SOLA PRUEBA, de lo que se desprende que ella cree que su palabra es ley. Esto forma parte de la manipulación psicológica con la que preparan el terreno para una eventual invasión. Obviamente su discurso no va dirigido a los chavistas que aman la patria, sino a los apátridas que apoyan a la derecha fascista y al imperialismo norteamericano.

Cuando ellos hacen entallar una lancha en alta mar con un misil e ignoran olímpicamente las leyes internacionales y los más elementales procedimientos judiciales, lo que están diciendo a sus seguidores es: ¡Observad mi poder! En otras palabras: Yo hago lo que me da la gana porque YO SOY EL REY, y debemos recordar que es DIOS quien pone y quita reyes. (Daniel 2:21 “Dios cambia los tiempos y las edades, quita reyes y pone reyes”). De manera que si alguien quiere proyectar la imagen de rey, simplemente debe mostrarse arbitrario y autoritario (ya eso basta para que despierte la imagen del rey en el inconsciente), y debido a su poderío militar, se mantendrá en el poder, y la gente pensará que es “dios” quien lo mantiene en el poder.

El rey, el narcisismo y la codependencia

Esto que describimos, también es muy típico de los narcisistas; son arbitrarios, autoritarios, muestran grandiosidad, requieren admiración y son arrogantes, se creen superiores y cuando les da la gana hacen gala del desprecio hacia los demás de la forma más chocante. Si un multimillonario anaranjado devenido en presidente les recuerda este cuadro, no es casualidad.

El problema con los narcisistas y luego de siglos de dominación, es que generan en los oprimidos un irrefrenable deseo de servir a su rey y complacer sus caprichos. Es decir, mientras más arrogante y más grandiosidad despliegue, y más arbitrario y autoritario se comporte, más fácilmente encontrará sirvientes y lacayos que complazcan sus irracionales caprichos, no importa lo retorcidos que sean.

El razonamiento es simple, cuando alguien quiere echárselas de importante, mostrará un claro desprecio a los demás, se mostrará arrogante y creerá que su palabra es ley, al tiempo que mira a los demás por encima del hombro. Entonces, algunos dirán: pero ¿Qué se cree fulanito? ¿Será que cree que tiene corona? Y quedará claro la asociación de la arrogancia con la imagen del rey. Obviamente que esto lo dirá alguna persona que no apoya su supuesto poder real, pero lamentablemente, siempre encontrará a alguien que le servirá con esmero. (Siempre encontrará un “chigüire”).

Esta persona acostumbrada a servir le hará la corte y lo apoyará en sus más demenciales empresas. A nivel de pareja esta relación patológica se conoce como “Codependencia” y el sustrato será una pareja disfuncional con mucho sufrimiento por parte del codependiente. El narcisismo es un trastorno de personalidad que se caracteriza porque no tener juicio crítico ni sentimiento de culpa. El narcisista creerá siempre que el mundo debe servirle a él. Pero a nivel social, la cosa cambia un poco.

El súbdito que encuentra a un rey a quien servir, se sentirá realizado cuando encuentre a otra persona que él considere de menor valía que él y sobre esa otra persona descargará toda su saña y su desprecio. Entonces, aunque sea de un color moreno claro (pero definitivamente no blanco), creerá que puede despreciar a los que son más oscuros de piel y odiará a los negros. Es la misma relación del motorizado a quien el autobusero le tira el autobús y tiene que acelerar su moto para no ser atropellado por esa gigantesca máquina; pero al llegar a la avenida, se pasa el semáforo en rojo y hace correr a los peatones que tienen igualmente que correr para no ser atropellados.

Recordemos aquello de que los abusadores son igualmente abusados y también son “esclavos de esclavos”, como cantaba Alí. Un paciente me confesaba: “Es muy reconfortante saber que existe alguien que está por debajo de mí”.

Reyes y dioses

Cuando alguien se comporta arbitrariamente despertará en los demás la imagen del rey, y recordemos que los reyes en nivel muy inconsciente, están relacionados con la divinidad. En el episodio 5 de la primera temporada de “The Crown”, titulado «Humo y espejos», antes de la ceremonia de su coronación le dicen a la Reina Isabel II: «Te coronan por lo que ya eres; nadie te elige, ya eres reina. No te nombran, te ungen, Por eso te coronan en una iglesia, no en un edificio de gobierno. Por eso te entregan una Biblia, no una constitución, y por eso, aunque seas la Jefa de Estado, como eres ungida por dios, solo a dios debes responder, no al pueblo».

De manera que la asociación entre el rey y dios, se ha venido gestando durante miles de años. Desde los Magus caldeos, que eran al mismo tiempo reyes y sacerdotes, o los faraones en Egipto, que mientras reinaban eran considerados dioses vivientes, hasta los reyes de la línea davídica que se adueñaron de Europa porque creen que tienen el derecho a gobernar, ya que según ellos, “tienen la sangre de Cristo”. A los reyes siempre les ha gustado eso de fraternizar con dios.

Recordemos a la monarquía española en el S. XVII, que exigía que los bandos y edictos reales, debían comenzar con: “En nombre de la Sacra Cesárea Católica Real Majestad del Emperador y Rey nuestro Señor (que Dios guarde) por mantenerse vasallos de la sobredicha”. Se dice que Quevedo escribió un poema a Felipe IV: “Católica, sacra y real majestad, que Dios en la tierra os hizo deidad”(por si a alguien le quedaban dudas de que la monarquía quería asimilarse a dios). Pues, si dios nombra a los reyes, y los reyes les han dado el poder a los grandes terratenientes, y estos a su vez son el origen de la burguesía, tenemos entonces que el poder de los ricos, viene de dios.

En ese respecto, podemos ver a Paula White-Cain, una tele-predicadora evangélica millonaria, que llegó a ser la directora de la Oficina de la Fe en la Casa Blanca, decir: “Estar en contra de Trump es estar en contra de Dios”.

Dioses, reyes y fascistas

Este mecanismo psicológico es el que han usado los ricos durante miles de años. La asociación entre dioses, reyes y fascistas ha estado presente en la mente de los oprimidos y contradecir a los ricos es contradecir el poder divino. Recordemos que en el terremoto de 1812, un jueves santo en Caracas, donde murieron muchos oficiales patriotas que se encontraban en la catedral, los sacerdotes españoles, rápidamente dijeron al pueblo, que esa tragedia fue obra de dios, por que los venezolanos querían independizarse de España. Ocasión que aprovechó Bolívar para decir sus audaces y luminosas palabras que todavía resuenan en los oídos de los realistas e imperialista.

Entonces tenemos que: la autoridad discursiva de la clase dominante se sirve de la ideología hegemónica y deriva, en última instancia de la monarquía. Durante siglos se ha hecho pensar a la humanidad que Dios ha dado el poder a la monarquía y este poder ha sido traspasado a la burguesía. Si hay algo que describe a los fascistas es el trato que le dan a quienes consideran sus adversarios o en todo caso, sobre “la gente inferior” (recuerde que el fascista es tremendamente supremacista). Es decir, del patrón solo se puede esperar maltrato.

James Henry Hammond, un esclavista, latifundista y congresista de EEUU en el siglo XIX en su famoso “Mudsill speech” (discurso del barro) explicaba la teoría del «umbral de lodo», que afirmaba que “en toda sociedad debe existir necesariamente una clase baja para sustentar y mantener a la clase alta”. De ese discurso del barro se desprende la recomendación que se hacían entre los esclavistas, según la cual, mientras más se maltrate al esclavo, más fiel y servicial le será.

Esta recomendación tiene cierto asidero, nótese que si hay sector social en Venezuela que ha sido maltratado en forma inmisericorde por parte de sus líderes y amos del norte, es precisamente el sector opositor; les hicieron quebrar sus negocios con las “guarimbas”, los aterrorizaron con inyectarles chips y con que los escuchaban a través de los bombillos ahorradores, les atemorizaron con que las “hordas chavistas” les iban a violar a sus mujeres y a robar sus niños, los hicieron emigrar, una vez en el exterior los persiguieron, les quitaron el TPS, los trataron como terroristas, y aun así, siguen apoyando a los gringos y esperan ilusionados una trasnochada invasión.

Reventando globitos. Desarrollando la conciencia

Los ricos y poderosos tienen tres globos en su mano que los elevan por sobre los aires y con eso proyectan la imagen de que “vuelan” o están por encima de nosotros; un globo dice “Dios”, el otro dice “Reyes” y el tercero dice “Dinero, poder y fascismo”. Nuestra tarea es reventar esos globos con la aguja de la conciencia.

1. Ya sabemos que Dios no es el dios de los ricos, que pone reyes y les da su bendición. Nuestro dios en el dios de Monseñor Romero en El Salvador, es el dios del Padre Wuytack, en La Vega. A ese dios de los fascistas no le hacemos caso; nosotros sabemos con Alí “que dios no se arrecha que él está contento con revolución”. Primer globo reventado.

2. A los reyes los echamos a patadas de esta tierra hace 200 años. No le doblamos la rodilla a nadie. Segundo globo explotado.

3. El poder del dinero lo estamos desmitificando. Nosotros no creemos en el dios Dólar. Nosotros sabemos con Buda que “La mayor riqueza en la mente satisfecha”. El poder del dinero se acabará cuando el dinero no se concentre en unos pocos, sino cuando la riqueza sea para todos, por eso luchamos por el socialismo. El poder del dinero es uno de los elementos que favorecen la diferenciación y jerarquización entre los seres humanos. Eso de creerse superiores a los demás, es lo que les gusta a los fascistas. Para nosotros, todos los seres humanos son iguales. Tercer globo que le explotamos a los imperialistas.

Los imperialistas saben que ya nosotros descubrimos ese mecanismo, por eso es que están desesperados y por eso descargan toda su artillería de manipulación psicológica sobre sus serviciales súbditos apátridas que apoyan a la derecha fascista, y lo hacen a través de las RRSS en una andanada inmisericorde de tweets, videos, audios y post, con los que atosigan a esos venezolanos que habiendo nacido aquí, se creen gringos, y que creen que una invasión no les va a afectar a ellos. Ojalá despierten a tiempo de su lamentable ignorancia.

Lauicom clausura

Congreso Internacional de Comunicación debate estrategias contra la desinformación

Más de 400 delegados internacionales de 100 países del mundo se reúnen en Caracas, en el Tercer Congreso Internacional de Comunicación, para debatir estrategias en aras de construir una red de comunicación que enfrente al fascismo.

El evento, organizado por la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), instaló ocho mesas de trabajo que discuten hasta este lunes 13 de enero, entre otras temáticas, sobre la Inteligencia Artificial, tecnofeudalismo y protección de datos; Nuevo equilibrio mundial de la información y la comunicación; Construcción de los nuevos relatos; Soberanía cultural y tecnológica contra hegemonía mediática y fascismo en Internet; Generaciones y nuevas formas de comunicación; Comunicación de los pueblos; Investigar la comunicación, entre otros.

Durante la inauguración, la rectora de LAUICOM, Tania Díaz  subrayó la importancia de crear una red de redes que involucre a diversos sectores del activismo comunicacional frente a la dominación del capitalismo digital, en el empeño de promover una comunicación liberadora, crucial para el intercambio de ideas y la creación de estrategias efectivas en la lucha contra el imperialismo y el fascismo.

“Todas y todos, hemos sido testigos de cómo la República Bolivariana de Venezuela, su pueblo, conjuntamente con los pueblos del mundo, logró vencer una agenda imperialista global. Ahora nos toca reunirnos para organizarnos y avanzar” indicó Díaz.

Mencionó la importancia de crear una «red de redes» que integre a diversos actores del activismo comunicacional, que contrarreste la dominación del capitalismo digital y fomente una comunicación liberadora.

Agregó que es necesario crear una red digital para facilitar la conexión y planificación entre los participantes.

“La idea es que de aquí pueda surgir una organización inicial para que se constituya una red de redes de comunicación popular (..) Hay, es el profundo deseo que nuestro trabajo, pueda ser un aporte y pueda contraponer el horror que nos quiere imponer el capitalismo global digital”, puntualizó Tania Díaz.

La también diputada señaló que «toda la dominación que hace el capitalismo digital trabaja para lo contrario de lo que queremos comunicar».

El evento tiene como objetivo principal la creación de una organización inicial que constituya una red de redes de comunicación popular, ser un espacio crucial para el intercambio de ideas y la creación de estrategias efectivas en la lucha contra el fascismo y el imperialismo, con la participación activa de líderes y expertos en la materia.

Entre otros expertos de estos temas participan el profesor y Doctor Fernando Buen Abad, María Fernanda Ruiz, Pascual Serrano, de España y Ernesto Limia de Cuba.

La Radio del Sur

lauicom congreso

Congreso de Comunicaciones en Caracas llama a contrarrestar la desinformación digital

El encuentro tuvo lugar en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), y se extenderá hasta este lunes 13 de enero.

Más de 400 delegados internacionales de 100 países del mundo se reunieron el pasado domingo en el Tercer Congreso Internacional de Comunicación para debatir estrategias en aras de construir una red de comunicación que enfrente al fascismo.

Los participantes debaten sobre temas como la desinformación, el cerco mediático, las nuevas formas de comunicación, el desarrollo de la inteligencia artificial, la hegemonía que practican las grandes televisivas internacionales y cómo el capitalismo digital cierra cada vez más los espacios para los pueblos.

Durante dos días, figuras emblemáticas como Fernando Buen Abad de México, María Fernanda Ruiz de Argentina, Pascual Serrano de España y Ernesto Limia de Cuba acompañan los debates.

Venezuela ha sido víctima de un feroz ataque mediático permanente que, en los últimos días, se agudizó e hizo creer al mundo que el país era epicentro de la violencia. Por ello, en Caracas se conformó la Red Internacional Antifascista por un Mundo Nuevo, que ya tiene articulados capítulos en 77 países y que resguarda sus derechos fundamentales frente al fascismo neocolonial imperialista que pretende imponer Occidente.

Desde la institución donde se desarrolla el evento, informaron que varias universidades, centros de investigación, movimientos sociales, comunicadores, medios comunitarios, partidos políticos, periodistas, escritores e influencers provenientes de distintas regiones del mundo se dieron cita en Caracas para evaluar formas, métodos y rutas para la construcción de una nueva comunicación por y para el nuevo mundo multipolar.

Sobre el espacio, la ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, en su cuenta en Telegram destacó que en este Congreso “Venezuela muestra al mundo los grandes avances que ha obtenido y la verdad que tanto ocultan los medios hegemónicos aliados del fascismo internacional”.

Asimismo, el rector internacional de Lauicom, Fernando Buen Abad, indicó que “en este tercer congreso, se están concentrando las experiencias de mucho tiempo y se está construyendo una red de redes enorme, mundial, para romper el cerco de la censura, para romper el cerco de la mentira, para romper el cerco de la ignorancia, para romper todos esos cercos que han querido asfixiar a un país tan floreciente, tan positivo, tan grande como es Venezuela”.

TELESUR