Artículo de José Garcés Investigación LAUICOM

¿Qué imagina usted cuando mira videos de therians?

Reláfica del chancletazo volador

1.            Introducción

En algún divertido e imaginario momento ¿No le ha pasado por la cabeza que eso de los therians se acabaría con un contundente y excepcionalmente preciso chancletazo? No importa que la mente racional esgrima argumentos y profundos razonamientos explicativos, siempre hay lugar para una broma o para una jugarreta. Varios videos que circulan en las redes parecen dar fe que lo del chancletazo es una idea que pulula en la mente colectiva.

En este texto vamos a intentar analizar el fenómeno de los therians desde la óptica de la “Imaginación activa” y vamos a situar este fenómeno como una más de las muchas manipulaciones sociales con los que se ha manipulado a grandes poblaciones.

2.            Antecedentes

Es sabido que los grandes medios comienzan a hacer circular ideas que impactan a la población y lo hacen con la intención de desviar la atención sobre los grandes y verdaderos problemas de una nación. Aquí en Venezuela vivimos en los años 60 el furor que causaron los medios con lo de la picadura de la “Machaca”. Este animalito, supuestamente causaba la muerte a quien lo picaba y éste solo podía salvarse si hacía el amor en un lapso de 24 horas. Y entre chanza y preocupación los venezolanos bordeaban el tema de la machaca que ayudaba también a desviar la atención sobre el proceso de represión militar y policial que se conoció como la “Pacificación” o el aplastamiento de los movimientos de izquierda.

Se recuerda también el fenómeno de los ovni  y hasta se han hecho suposiciones de que los Ovnis han ayudado a derrocar gobiernos. RT titula: “¿Utilizó EE. UU. historias de ovnis para encubrir un golpe de Estado en Latinoamérica?” La historia es conocida por todos, cuando una noticia salta de portal en portal y de primera plana en primera plana, lo más probable es que se cumpla el axioma: “Pon una idea en la primera página de los periódicos, luego en las redes sociales y muy pronto estará en las mentes de todas las personas”.

3.            Los Therians

Más recientemente hemos visto el fenómeno de los therians; el bizarro y extraño fenómeno protagonizado por adolescentes e impulsado por las redes y las plataformas hegemónicas. Como ya sabemos, estas bizarrías tienen una función psicológica y comunicacional. Como hemos visto, este último fenómeno de los therians ocupa grandes espacios en las plataformas digitales, y al igual que las antiguas y ya olvidadas rarezas impulsados en el pasado, va más allá de una simple curiosidad.

Sabido es que los adolescentes son fácilmente sugestionables y manipulables. Basta que un grupo de pares le ofrezca aceptación y apoyo a otro adolescente, para que éste comience a ejecutar las conductas más insólitas e impensables que les son exigidas por ese grupo de pares. Estas conductas van desde los retos virales, en los que no pocos han perdido la vida, hasta participar en bandas transgresionales o el consabido consumo de drogas; esto es algo que se tiene bien estudiado. Los adolescentes son proclives a ejecutar conductas que a los ojos de sus mayores resultan extrañas e incompresibles y no pocas veces estas conductas pueden resultar lesivas para ellos mismos.  También es conocida la llamada “Actitud oposicionista” con la que el joven se empeña de un modo acérrimo e irreductible, en llevar la contraria a sus padres. La mayoría de las veces los padres terminan perdiendo la batalla contra el oposicionismo de sus hijos. Paralelo al oposicionismo está el negativismo con el que el adolescente se niega a cumplir las peticiones o demandas de sus padres. Con los therians puede haber un poco de todo esto. Sin embargo, lo que nos impulsa a hacer este análisis es la posible dinámica que generan en la sociedad. Ya circulan los memes y videos en los que el “chacletazo” parece ser la respuesta sabia y natural de los padres o mayores para “corregir” tal desatino. Es decir, el “Castigo positivo” para eliminar conductas, usando la terminología de la Teoría de la Conducta se pone de manifiesto para “curar” tales males. De cualquier manera, es el castigo lo que sustenta la imaginaria respuesta de los mayores ante la metamorfosis simbólica de sus hijos que los convierte de alguna forma en animales. Es decir, ante la inmadurez, un chancletazo puede ser muy útil significar: ¡Crece y sé adulto! Por eso la frase: “Provoca darle un cachetón” gravita en nuestra mente. Como podemos ver, todo queda a nivel de la imaginación.

4.            Dinámica psicosocial del fenómeno de los therians

En primer lugar, el joven se identifica con un animal. Es decir, se identifica con lo irracional. De hecho, se ha hecho correr la especie de que, como los perros, los therians pueden llegar a morder a personas en la calle.

En segundo lugar, los animales más frecuentemente publicitados son perros y gatos. De manera que la conexión con el imago de “Mascota” es lo que más aparece en las plataformas. Pero las mascotas no son cualquier animal, son animales muy queridos y en este momento histórico, parecen ser los compañeros afectivos de muchas parejas que deciden no tener hijos por el elevado costo de su manutención. En países como Argentina, Uruguay y España, es ya una tendencia generalizada que las parejas opten por mascotas en vez de tener hijos.

Como tercer punto, la bizarría de que un humano se comporte como animal, es lo que causa rechazo, por la falta de “coherencia” entre lo que verdaderamente se es y lo que se pretende ser. Esta incongruencia constituye un absurdo y se tiende a rechazar lo absurdo. La idea de rechazo está presente, por eso la tesis del “chancletazo” ronda nuestras mentes y hasta nos parece graciosa en honor a nuestra propia experiencia. La trashumante idea de un chancletazo, significante de la sentencia “¡Crece y sé adulto!”, aparece como la brújula que guía este barco.

Hay que hacer notar que lo “imaginal” es el punto clave de todo esto, el proceso de “Imaginar” cuál sería el tratamiento que se le debe dar a los therians es lo que es el núcleo de toda esta campaña. Recordemos a James Hillman “Primero imaginamos y después percibimos”. No importa si lo llegamos a realizar o no, basta con imaginarlo. La “Imaginación activa” (Jung) va conformando los procesos para que posteriormente podamos percibir la realidad. No importa si alguna vez lanzamos el chancletazo, lo que importa es que la mente ya imaginó esa escena, y ya está preparada para tratar a otro ser humano de la misma manera. Estas últimas ideas son derivadas de nuestras investigaciones en Imaginación activa, técnica que desarrolló Jung, y que está suficientemente cerca de la “Visualización”. En estas investigaciones nos estamos dando cuenta de que la imaginación sirve para bastante más que para perder el tiempo. De hecho, en determinadas circunstancias sirve como un órgano de percepción; recordemos a Corbin y a Hillman: “Primero imaginamos y después percibimos”.

Si unimos estos elementos, la ecuación nos quedaría así:

“Castigar incluso a quien le tenemos cariño para que se incorpore en la norma lo hará crecer”.  Así, el rechazo (chancletazo imaginario) implica la necesidad de imponer control para que alguien que se ha salido de la norma, se incorpore a la misma. Como hemos visto, es una forma de advertirle: “¡Crece y sé adulto!

De ser cierta esta aproximación, estaremos viendo que el entrenamiento que los medios y redes están aplicando a la población, no es sobre los therians, sino sobre nosotros los no therians. Es decir, nos están entrenando a rechazar inclusive a los que les tenemos cariño, si no se adaptan a las exigencias. Escuché en algún momento que en algún curso de “Comando”, también llamado “Fuerzas especiales”, se le entrega a cada uniformado un animalito a manera de mascota que tiene que cuidar a toda costa, incluso por encima de su propia vida. El participante debe alimentar, curar y velar por todas las necesidades de ese conejito o gatito hasta el final del curso. Entonces, el día de su graduación se les obliga a matarlos.  Esto con el objeto de que el comando debe cumplir su misión incluso por encima de sus afectos. Pues, este más o menos sería el entrenamiento que todos nosotros estaríamos recibiendo. Es decir, se nos está entrenando a ignorar nuestros afectos para cumplir con nuestra misión.

Condiciones geopolíticas avizoran un futuro complicado para la humanidad. Por ejemplo: el peligro de una tercera guerra mundial para que el gran hegemón de occidente pueda mantener algo de su antiguo poder, el inminente ataque a Irán por parte de los EE. UU., el avance del neoliberalismo en nuestramérica que implicó una reforma laboral claramente antiobrera en Argentina, la asfixia a Cuba, el secuestro de un Presidente en ejercicio en Venezuela. Todas estas cosas son verdaderamente graves, pero la preocupación mayor en algunos medios y plataformas es que unos adolescentes se crean perros. Sobre esta confusión de identidad, ponen a psicólogos, a filósofos y a muchos comunicadores a discutir sobre la etiología del por qué una chica se cree gato, se arma una alharaca planetaria cuando unos muchachos juegan como si fueran perros, pero nadie se asombra cuando un pobre se cree rico. Nadie pone a discutir en los medios a sociólogos para averiguar el por qué un pobre no se reconoce como pobre y apoya la reforma laboral en Argentina o vota por Edmundo Ganzález y promovido por María Corina Machado en Venezuela. Nadie hace un live (en vivo) para discutir por qué un pobre cacerolea al gobierno bolivariano en apartamentos que les dio ese mismo gobierno. Como hemos sugerido, el problema no es que haya un trastorno de identidad en los therians, el verdadero problema es el entrenamiento a que estamos siendo sometidos. Este entrenamiento consiste en hacer imaginar, muchas veces en forma jocosa, el tratamiento (chancletazo) que deben recibir los therians para ajustarse a las normas sociales.  Cuando estas normas sociales establezcan la jornada laboral de 12 horas y alguien muy cercano o querido no se ajuste, ya tenemos el software instalado: ¡Chancletazo y listo! ¡Crece y sé adulto!

Debió llamarnos la atención cuando los grandes medios comenzaron a publicar fotos y videos de la “Droga zombie”. Hacer ver al planeta que el fentanilo afectaba la salud de los estadounidenses nos parecía una crítica al sistema al develar tan cruenta verdad; nunca nos imaginamos que esas fotos y esos videos tenían el objetivo de sensibilizar a la opinión pública mundial con el objeto de condicionarlos para que apoyen la “Guerra contra los cárteles de la droga” que “matan a millones de personas en EE. UU.”, y así, nos hicieron creer que el jefe de uno de esos cárteles estaba en Miraflores. De manera que las personas que apoyaron el secuestro del Presidente Maduro, nunca recordaron que desde hace muchos años los vienen atormentando con las imágenes de muchos seres retorcidos en las calles de California. Aunque la historia del fentanilo se remonta a más de 50 años, es recién a partir del 2015 cuando comienza a publicitarse como un problema de salud pública (interesante coincidencia). Los que vieron y aplaudieron los helicópteros aquella madrugada, primero vieron a piltrafas humanas retorcidas en las calles de EUA. Como hemos visto, “primero se imagina y después se percibe”. De nuevo, el problema no eran los que consumían drogas, el verdadero objetivo de esa campaña era buscar apoyo para lo que vendría el 3 de enero.

5.            Corolario

Los therians no tienen un desenlace inmediato, su promoción va a ir creciendo en las redes y en las plataformas, y de alguna manera, esta campaña nos va a hacer que imaginemos una posible solución. Cuando la imaginemos, por improbable que sea, ya habrán alcanzado su objetivo los que manejan las sociedades. «Ten cuidado con lo que deseas, porque se puede convertir en realidad». Ya ellos han encontrado la forma de cómo convertir en realidad esas imaginaciones aparentemente inofensivas. Tal es el efecto de la imaginación y cómo se puede usar en la manipulación de grandes poblaciones. Agrippa explicaba: “No hay nadie que ignore cuán grande es la fuerza de la imaginación sobre el alma: pues se halla más cerca de la sustancia del alma que de los sentidos; es por ello que actúa más sobre el alma que sobre los sentidos”.

José Garcés*

Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual (VICI) / LAUICOM

  • Psicólogo clínico y cantautor. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos.  Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva. Investigador en LAUICOM.
Conciencia fragmentada

Conciencia fragmentada y post-verdad: Ouspensky en la Venezuela de hoy

Luis Delgado Arria*

La subjetividad venezolana y la disolución postmoderna del «yo»

Podía sentir mi falta de talento como si fuera ropa barata que llevo puesta. Pero, ¡Dios mío, cómo quería aprender! ¡Para cambiar, para mejorar! No quería nada más. Ni hombres, ni dinero, ni amor, sino la habilidad para actuar.

Marilyn Monroe

En la coyuntura actual de Venezuela, marcada a fuego por incalculables eventos traumáticos tales como conatos de asonadas y golpes de Estado, hiperinflación, conspiraciones, bloqueos, invasiones, bombardeos, y en las últimas semanas, operaciones especiales con dolorosos saldos letales y el impacto político y simbólico del secuestro de nuestro presidente Nicolás Maduro Moros y de la primera combatiente Cilia Flores, la psique del ciudadano medio nos parece que ha entrado en lo que el periodista, matemático y epistemólogo ruso P. D. Ouspensky[1] definía ya a mediados del siglo XX como un “estado de identificación total”.

Según Ouspensky (1949/2005), la identificación total es un estado en que el ser humano «se pierde a sí mismo de lo que está sintiendo, de lo que está pensando y de lo que está haciendo» (p. 156). En este sentido, la subjetividad política venezolana hoy en lo absoluto se nos aparece como un campo homogéneo y macizo. Convendría más bien definirla como un campo de batalla entre muchos «yoes» e imaginarios sociales diversos y hasta neuróticamente confrontados. Creemos que las sucesivas capas de trauma acumuladas en la subjetividad de los venezolanos de a pie, tras dos décadas de asedio y más de una década de abiertas acciones de guerra imperialista que han incluido guerra política y diplomática, económica y financiera, comercial e industrial, eléctrica y cibernética, mediática y cultural, el robo de nuestros principales activos estratégicos (Citgo, Monómeros, y cuentas bancarias en Europa y Estados Unidos), la congelación de nuestras reservas monetarias internacionales y las mal llamadas “sanciones económicas y financieras” a cuyo INRI debemos sumar infinidad operaciones políticas y psicológicas de signo claramente terrorista e intencionalidad destituyente.

A toda esta embestida sumariamente descrita se le suma hoy un nuevo crimen de agresión internacional tras el cerco naval, la cuarentena naval contra la industria petrolera, el bombardeo de cuatro estados ―incluyendo la capital― y lo que las fuerzas especiales occidentales eufemísticamente llaman “operación de decapitación y de extracción” y ulterior juicio espurio del presidente de la República y de la Primera Combatiente ante tribunales estadounidenses sin competencia nacional o internacional para juzgarlos.

La guerra irrestricta contra Venezuela ha buscado afectar y traumar el núcleo civilizatorio/ cultural/ espiritual, de nuestra venezolanidad. Ello a objeto de reprimir toda posibilidad de producir un tránsito hacia un socialismo a la venezolana, bloqueándonos asimismo la posibilidad de elaborar un examen lógico/ racional del fenómeno. Cuando observamos un deepfake sobre una figura de autoridad o una imagen de violencia extrema como un bombardeo, un asalto al bunker presidencial o llamas ardiendo en una instalación militar o una casa de familia bombardeada, en lo absoluto procesamos esa información; esa información nos posee, nos toma. El prominente psicólogo austriaco Carl Jung (1875-1961) solía afirmar que “no tenemos un complejo; el complejo nos tiene a nosotros” (Jung, 1964, p. 86). En contextos traumáticos extremos y prolongados la subjetividad se torna mecánica y nuestras respuestas, predeciblemente reptilianas. Nuestra corporalidad viviente deviene una suerte de resorte que salta irreflexivamente ante cada estímulo de terror o de esperanza proyectados en las pantallas de nuestros televisores, tabletas o celulares.[2]

Sesgos de la guerra cognitiva: los resortes de la máquina

La efectividad de la guerra cognitiva contra Venezuela en buena medida radica en su capacidad para inocular y explotar las leyes de la mecanicidad biológica humana descritas por Ouspensky. Contra la población venezolana ha sido desplegado un arsenal de sesgos cognitivos, incluyendo disonancias cognitivas, distorsiones cognitivas y distorsiones ideológicas que en definitiva buscan que actuemos como «resortes» psicológicos. Entre estos automatismos neurobiológicos destacamos para el presente caso los siguientes tres:

El sesgo de confirmación y la mentira orgánica:

Ouspensky (1950) sostenía que «el ser humano siempre miente; no puede decir la verdad porque no sabe que no sabe» (p. 42). En la crisis venezolana, este sesgo actúa como una verdad incuestionable. El ciudadano medio, desesperado por imprimir coherencia a su vida en medio de fuertes y prolongadas privaciones materiales y ansiedad, inflación y deflación, rumores y recelo, infamias y noticias en cascada, estruendos e imágenes de bombardeos, tiende casi naturalmente a aceptar como verdad absoluta todo deepfake que confirme su sesgo cognitivo previo. Si el video falso muestra a un «adversario» cometiendo una atrocidad, su automatismo biológico lo valida instantáneamente a fin de proteger su precarizada adscripción comunitaria, política o ideológica. Esta es la raíz de no pocos conflictos que han devenido armados; y la leña que ha terminado alimentando trágicas guerras fratricidas como vimos en Ruanda y más recientemente, en Ucrania.

La heurística de disponibilidad y estrechez de conciencia: Puesto ante un ecosistema cultural, informativo y comunicacional enrarecido, con versiones antitéticas y en extremo alarmantes, la mente humana neuro cognitivamente se tiende a aferrar a la información más reciente y más emocionalmente cargada. Un video de 30 segundos de una operación especial tipo swat,[3] al estilo de las mercadeadas durante décadas por Hollywood, aunque sea trucado, suele colonizar toda nuestra conciencia. Ouspensky llamaba a esto la «estrechez de la conciencia de vigilia» (Ouspensky, 1949/2005, pp. 154-157), una distorsión en que el individuo solo alcanza a ver un punto a la vez, dejando de lado el contexto, encegueciéndolo así ante total posibilidad de manipulación. Representaciones contrapuestas y maniqueas de este tipo las vimos, casi en tiempo real, con posiciones favorables a un lado y al otro durante la operación de invasión perpetrada este pasado 03 de enero. Videos animados con IA fueron parte así de la guerra de posiciones que enfrentamos.

El efecto de arrastre (mecanicidad colectiva)

La autoridad discursiva que hoy imponen las redes sociales y el terror inducido anulan la voluntad individual. Ouspensky explicaba que los sujetos cuando devienen individuos/ masa se transforman en una suerte de «máquinas que chocan entre sí» (Ouspensky, 1949/2005, p. 162). El sentimiento de urgencia provocado por el secuestro del Primer Mandatario desencadena una respuesta de enjambre en que el individuo deja de ser un observador crítico para convertirse en parte de un automatismo casi ciego, en extremo propicio para el pensamiento y el comportamiento de rebaño favoreciendo así situaciones que pueden devenir en caos social.

Deepfakes, deshumanización y la senda a la guerra civil El despliegue de un mar de fake news y de deepfakes de signo geopolítico imperialista, en este contexto, no busca simplemente engañar, sino producir una ruptura cognitivo epistemológica terminante. Al fabricar evidencias de desamparo y orfandad, sufrimiento y rendición, delitos de lesa humanidad y desolación, traición o ajusticiamientos extrajudiciales, tales operaciones psicológico digitales asaltan la inteligencia y la memoria histórica con que el sujeto construye su realidad singular y su filiación ideológico política y civilizatoria.

Si el ciudadano ya no puede confiar en lo que ve o escucha, su psique se retrae instintivamente hacia el temor, el miedo, el resentimiento, el recelo, el odio y todos los automatismos biológicos más primarios como atacar, huir o paralizarse. Ouspensky (1931/2012) advertía en Tertium Organum que nuestra percepción del espacio y de la realidad depende de nuestra estructura de conciencia. Al alterarse la realidad percibida producto de una catarata de representaciones truculentas, trucadas o simulaciones de IA, se puede alterar y hasta traumatizar gravemente la eticidad, la moralidad y la politicidad del sujeto. El «otro» deja de ser un compatriota para convertirse en un objeto que debe ser despreciado, perseguido y hasta eliminado, abonando así el terreno para la guerra civil y para la naturalización del fascismo. El caos social es, por tanto, el resultado de miles de «máquinas humanas» reaccionando irreflexivamente a estímulos falsos o manipulados sin el freno del recuerdo humano de sí, del prójimo y de la comunidad familiar, nacional o continental de filiación histórica.

La resistencia desde la conciencia

La utilidad del pensamiento de Ouspensky para la Venezuela de hoy es a la vez de carácter defensivo y liberador. El estudio de la conciencia nos permite entender que siempre que actuemos hipnotizados por una narrativa gris, un fake news o un deepfake, seguimos siendo una suerte de peones en el gran tablero una guerra cognitiva imperialista occidental que tiene una inconfesable intencionalidad geopolítica (Ouspensky, 1949/2005, pp. 200-220). La única salida al caos social y al suicidio civilizatorio es la transición del sueño despierto de que hablaba Ouspensky a la auto observación y al debate crítico. Solo el pueblo que logra «recordarse a sí mismo y a su comunidad ancestral entrañable» en medio del bombardeo informativo o misilístico puede discernir entre la simulación algorítmica y la verdad histórica y humana.

La operación Resolución Absoluta

Pero hoy hemos sido convocados a repensar juntos la guerra cognitiva en este particular momento de invasión cinética e invasión también, neurocognitiva contra Venezuela. La guerra cinética militar promovida por Donald Trump contra Venezuela fue precedida de una vasta operación psicológica que buscaba lograr la rendición y huida al exterior de la vanguardia política y militar de la revolución bolivariana. No sería exagerado decir entonces que el primer misil de esta operación de decapitación a gran escala fue de orden narrativo/ cognitivo. Diversos voceros del gobierno de Estados Unidos, de los medios de comunicación social y de las mal llamadas “redes sociales” zurcieron una incesante y truculenta campaña de extorsión geopolítica[4] que incluyó amenazas simbólicas, físicas y ultimátum legales y militares. La coartada inicial fue que Nicolás Maduro era el jefe de una peligrosa banda criminal internacional denominada El cartel de los soles dedicada a envenenar con drogas de gran poder letal al pueblo estadounidense. Más tarde se alegó que Nicolás Maduro dirigía una peligrosa banda criminal ya disuelta denominada El Tren de Aragua. Posteriormente Trump personalmente alegó que Nicolás Maduro había estado exportando indeseables criminales y enfermos mentales a Estados Unidos.

Esta línea de vocería política del gobierno estadounidense fue escoltada por la acusación de la extremista defensora de un protectorado sobre Venezuela, María Corina Machado, quien justificó y además llamó a acelerar la invasión del país alegando que el mismo había ya sido previamente invadido por activistas del ELN y de Hezbollah; y que además el 60 % de los hombres venezolanos somos delincuentes y las mujeres, trabajadoras sexuales. Llamamos la atención a esta aparente discordancia de acusaciones porque, tras ser efectivamente secuestrado y trasladado el presidente de Venezuela Nicolás Maduro a tribunales en la ciudad de Nueva York, la acusación inicial fue descaradamente alterada, sorteando cualquier mención a que había sido jefe de un apócrifo Cartel de los Soles que diversos especialistas internacionales incluyendo estadounidenses habían denunciado como una mera charada de la CIA. El carácter ambiguo, cambiante, paradójico, rocambolesco y hasta contradictorio de esta acusación es típico en el discurso de la guerra hoy bautizada como guerra cognitiva. Al modo de la operación de confusión perversa que practica el psicópata contra su víctima a fin de confundirla, aturdirla y volverla loca, la discursividad de la guerra cognitiva es premeditadamente perversa y confusa, verdulera y mutante, ilógica y hasta contradictoria.

Es realmente relevante examinar la naturaleza desconcertante y perversa este tipo de discursividad típico de la guerra cognitiva tardo capitalista pues su utilidad no apunta a victimizar únicamente a la víctima primaria cuanto que constituirse en amenaza latente y deletérea contra todo pueblo o gobierno que ose desafiar los dictámenes del Estado imperialista perpetrador. El lawfare muestra así su carácter antijuridico y siniestro para efectos de ortopedia geopolítica. Todo Estado y todo presidente constitucional debe hoy sopesar que el secuestro de Nicolás Maduro prescribe un nuevo estado de naturaleza o una nueva ley de la selva en el plano internacional. El carácter insólitamente rocambolesco de esta operación hace parte del ADN de la nueva guerra cognitiva. Una guerra cuya amenaza no es meramente retórica o simbólica cuanto que existencial. El secuestro y juicio amañado del presidente Nicolás Maduro busca tomar como rehén a Venezuela, a la revolución bolivariana y por extensión a todo el Mundo Sur.

La operación de decapitación de la vanguardia política y militar no apunta así a un solo país o a un solo mandatario, sino que tiene pretensiones de universalidad; esto es, de aplicabilidad a todo mandatario, vanguardia política o vanguardia epistémica que desafíe los dictámenes del nuevo Leviatán. Pero este prototipo de operación no es del todo nuevo. Ya fue ensayado, con variantes, contra el irreverente Partido Pantera Negra que fue muy activo en Estados Unidos entre las décadas de 1960 y 1970; y a la postre en la isla Grenada y otros contextos espinosos de dominar como ha sido recién el caso del Estado Plurinacional de Bolivia. El antiguo leit motiv romano divide et impera se combina ahora con el de atosiga e impera, enloquece e impera, secuestra e impera, ajusticia a cuanto primer mandatario que te ofrezca resistencia e impera.[5] La operación de inducción al fratricidio de la vanguardia política, militar, policial y popular de la Revolución Bolivariana ya ha sido activada por Donald Trump al declarar que había pactado la capitulación del signo multipolar de Venezuela tras el supuesto éxito quirúrgico de la operación Absolute Resolution.

A modo (táctico) de cierre

Frente este aprieto histórico que se despliega en un mundo cada vez más diverso, multicéntrico y pluripolar debemos traer a colación aquella sensata máxima izada por John Kennedy ante la Asamblea General de la ONU en 1961: “La humanidad debe poner un final a la guerra antes de que la guerra le ponga un final a la humanidad” (Kennedy, 1961, párrafo 12).[6] Menos ampulosa que esta cita es la de Albert Einstein quien afirmó en 1955: “El hombre inventó la bomba atómica, pero ningún ratón en el mundo construiría una trampa para ratones” (Einstein, 1955, p. 1). La estabilidad energética a largo plazo que garantiza hoy Venezuela no solo a China sino al mundo es hoy un factor de envergadura existencial. Como decía Andrei Sakharov: “La guerra nuclear puede resultar de una guerra ordinaria” (Sakharov, 1980, p. 45). Por ello no es una hipérbole afirmar que: ¡Salvar a Nicolás Maduro y a la revolución Bolivariana de Venezuela hoy es salvar al mundo!

Referencias

Delgado Arria, L. (2024). Reimaginar la política hoy. Revista Toparquia. Universidad Internacional de las Comunicaciones. Vol. 3, 34-35.

Einstein, A. (1955). Albert Einstein: A documentary biography (R. Clark, Ed.). Andre Deutsch. (Obra original publicada en 1955)

Jung, C. G. (1964). Civilization in transition (R. F. C. Hull, Trans.). Princeton University Press. (Obra original publicada en 1934) (https://doi.org/10.1515/9781400851085)  

Kennedy, J. F. (1961, 25 de septiembre). Address before the General Assembly of the United Nations. https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/united-nations-19610925. Outpensky, P. D. (2005). Fragmentos de una enseñanza desconocida (En busca de lo milagroso) (Original de 1949). Ganesha Editorial.

Outpensky, P. D. (1950). La psicología de la posible evolución del hombre. Editorial Kairós.

Ouspensky, P. D. (2012). Tertium organum: El tercer canon del pensamiento, una clave para los enigmas del mundo (Original de 1931). Editorial Kier. (https://www.editorialkier.com.ar/productos/tertium-organum/)Sakharov, A. (1980).



[1] Peter Demianovich Ouspensky (Moscú, 4 de marzo de 1878-Surrey, 2 de octubre de 1947) fue un esoterista y ensayista ruso. Escribió varios tratados y dictó conferencias y seminarios, especialmente sobre la doctrina esotérica de George Gurdjieff.

[2] Delgado Arria, 2024, (p. 35).

[3] S.W.A.T. es una exitosa serie de televisión estadounidense de drama criminal y operaciones especiales, muy vista en América Latina durante las décadas de 1980 y 1990. La serie fue basada en la película del mismo nombre producida en 1975.

[4] Cabe resaltar que, a la luz de la legislación estadounidense vigente, la extorsión constituye un delito federal que contempla penas hasta de 20 años de cárcel.

[5] Una investigación colectiva en torno a la guerra cognitiva contra Venezuela y contra Bolivia y sus efectos en la inducción programada al conflicto social y al odio de clase fue convocada en 2025 por el Celarg, y fue financiada por el Fonacit.

[6] Cita extraída de Civilization in Transition (Vol. 10 de las Collected Works). Discurso disponible en: https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/united-nations-19610925 Carta abierta publicada en Bulletin of the Atomic Scientists. De My Country and the World.

  • Poeta, ensayista y licenciado en letras (UCV). Magister in Arts (University of Pittsburgh). Doctorante en creación intelectual (UNESR). Catedrático en análisis crítico del discurso, vocería política revolucionaria y comunicación decolonial. Epistemólogo de la guerra cognitiva. Vicerrector de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM.
La guerra cognitiva construye el estatuto ontológico y epistemológico de la dominación contemporánea. Luis Delgado arria

La ingeniería de la percepción: la guerra cognitiva o la disputa por la razón

Luis Delgado Arria*

​Centro de Contenidos Decoloniales Comunales Hugo Chávez

Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de la Universidad Internacional de las Comunicaciones

​Introducción: El marco neocolonial de la ofensiva Occidental

​La actual ofensiva geopolítica occidental ha trascendido el campo de batalla principalmente político, diplomático, económico, comercial, científico tecnológico y cibernético militar. Hoy, la fase superior de esta confrontación asume la forma de un nuevo tipo de Guerra de naturaleza Neuro Cognitiva. Hablamos de una operación integral de naturaleza dialéctica cuyo objetivo se plantea no solo destruir la base material de todo pueblo etiquetado como amenaza geopolítica, sino reestructurar y bloquear el metabolismo mismo de todas las dimensiones de su cognición. El imperialismo cognitivo se propone asumir el control total, no solo de la tierra, el mar, el cielo y el ciberespacio sino particularmente de la mente, lo cual incluye percepciones y emociones, imaginarios sociales e identidades, creencias y conceptos, la atención a lo estratégico, la inteligencia comunitaria/ nacional popular y raizal, la gloriosa memoria histórica y la voluntad acomunada e irreductible para resistir y vencer.

​La tesis central de mi presentación, basada en el análisis de un artículo más extenso que está actualmente en prensa para ser en breve publicado por la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom) en donde hago vida intelectual (Delgado Arria, en prensa); y una investigación colectiva sobre el Uso de las Redes Sociales en la Guerra Cognitiva para Generar Odio e Insurrección Popular en Venezuela y Bolivia ―promovida por El Celarg y financiada por Fonacit (Delgado Arria et al., en curso)― es que la guerra cognitiva constituye una profunda mutación del aparato ideológico-militar occidental que busca hoy imponer el marco ideológico cognitivo de una distopía inescapable, pero presentada como única utopía posible. Mediante una premeditada e incesante saturación cognitiva vehiculada desde medios de comunicación y principalmente desde redes digitales, Occidente está construyendo una nueva realidad paralela dirigida a sitiar la comprensión de la totalidad concreta; y anular la voluntad de lucha y la capacidad de resistencia tanto de las vanguardias como de los pueblos. Tal ofensiva se está desplegando fundamentalmente mediante la colonización de dos dominios de la experiencia humana: la Fenomenología (cómo experimentamos y vivimos la realidad) y la Epistemología (cómo construimos y deconstruimos el conocimiento).

​1. La Ingeniería de la enacción: de la experiencia auténtica a la parálisis traumática

​El metabolismo social de la guerra cognitiva opera hoy mediante la degradación y la manipulación, la cosificación y la mercantilización sistemáticos de la experiencia humana. Francisco Varela (1946-2001), con su Teoría de la Mente Encarnada (Embodied Mind), sostiene que la cognición no es una mera representación pasiva de un mundo cósico y desencantado, sino una (re)presentación activa y puesta en acto (enactment) de la realidad. Actuamos conforme a lo que percibimos, experimentamos y a su vez, a lo que instituimos como mundo humano (Varela et al., 1991). La sustancia de la guerra cognitiva es, por tanto, una suerte de reIngeniería de la Enacción.

​En este mismo sentido, revisemos ahora lo que planteaba el filósofo judío alemán Walter Benjamin (1892-1940) quien distinguía entre la experiencia auténtica, acumulativa (Erfahrung) y la vivencia superficial, fugaz (Erlebnis) (Benjamin, 2008). La ofensiva occidental opera mediante un flujo incesante y pornográfico de «data-catástrofe» (memes, videos impactantes, relatos apremiantes y videos de porno light, cada vez más usuales en las redes sociales). Tal sobredosis de Erlebnis fragmentario, ética y políticamente degradado es adrede desplegado para reprimir y bloquear la sedimentación de la memoria histórica y la praxis crítica. El sujeto, sobrecargado de estímulos sin sentido, achicharrado de superexplotación y traumatizado por una suerte de sociedad cada vez más de signo psicopático digital, entra así en una suerte de estado de anestesia cognitiva y de delirio narcisista colectivo.

​Otra destacada pensadora judío alemana, Hannah Arendt (1906-1975), describió la «banalidad del mal» como la incapacidad para pensar y para actuar en el mundo desde la perspectiva del Otro (Arendt, 2003). La guerra cognitiva exacerba esta banalidad del mal hasta el extremo de convertirla en la «banalidad de la catástrofe»: el bombardeo constante de imágenes de tensiones internas y externas históricamente acumuladas hasta el colapso social (Ruanda, Colombia), conflagraciones armadas recurrentes (Irak, Siria, Libia, Yemen), genocidios sistemáticos y colonialismo de asentamiento (Palestina/ Gaza); y bloqueos y diásporas programadas tras un largo ciclo de sanciones unilaterales/ ilegales (Cuba, Haití, Venezuela), intoxicación de la clase trabajadora mediante el fentanilo (Estados Unidos, etc.) se nos presenta hoy cada vez más como un paisaje de fondo inevitable y como un fatum o un destino inquebrantable dirigido a desactivar la pulsión crítica y la voluntad de lucha. La indignación y la solidaridad se disuelven así en la fatiga escapista del imaginario anestésico hollywoodiense y del compulsivo scroll infinito.

​De esta forma, el Marco de una Distopía Inescapable, como la profetizada por Franz Kafka (1883-1924) en El CastilloLa Colonia PenitenciariaLa metamorfosis o El artista del hambre (Kafka, 2011) describe hoy, de manera casi hiperrealista, nuestra trampa jaula cognitiva y civilizatoria. Al saturar el sensorio con imágenes de aberración, crueldad e indefensión, éxito inalcanzable y relatos humorísticos/ pornográficos normalizados, el sistema nervioso lo enacta—es decir, los pone en acto como absurda normalidad. El sujeto no solo percibe el mundo de vida genuinamente humano como una distopía, sino que asimismo lo construye, naturaliza y en algún modo justifica mediante su propia inacción y complicidad. La parálisis generalizada se convierte así en la prueba de que el desastre era y es inevitable, clausurando el ciclo de negación crítica y poniendo en entredicho la ética, la política, los derechos sociales, la soberanía y hasta la vida misma.

​2. La crisis epistémica: inconmensurabilidad y colonialidad cognitiva

​El segundo asalto se dirige contra la razón crítica y la construcción de conocimiento objetivo, es decir, la colonialidad cognitiva. A grandes brochazos repasemos el estado del arte respecto de este particular.

​El epistemólogo austriaco británico Karl Popper (1902-1994) estableció el falsacionismo como el criterio vertebral de la ciencia: esto es, toda teoría debe ser refutable al interno de su respectiva comunidad científica/ discursiva para alcanzar un carácter o estatuto propiamente científico (Popper, 2002). La guerra cognitiva no busca instituir la verdad, sino imponer como fatalidad el bombardeo incesante de «mundos paralelos, absurdos e irreconciliables» al interior de una cámara algorítmica de espionaje y de tortura psíquica llamada hoy “cámaras de eco” que deviene en «burbujas de filtro», tornándose así estos mundos paralelos inmunes a toda comprensión y refutación. Estas narrativas postapocalípticas que prescriben círculos viciosos, operan con su propia lógica interna, haciendo que la verdad externa—histórica, ética o científica—simplemente “se disuelva en el aire” como anunciara Marx.

​Thomas S. Kuhn (1922-1996) nos enseñó que diferentes paradigmas (o, en este caso, comunidades ideológicas ―que son comunidades de comunicación― mediadas por algoritmos) viven en «mundos» conceptuales tan distintos que el cuestionamiento o la puesta entre paréntesis de lo dado y la refutación mutua se tornen casi inimaginables. La guerra cognitiva occidental explota esta inconmensurabilidad al punto de asegurar que ninguna verdad descolonizadora pueda penetrar el Paradigma Distópico/Post-Apocalíptico liberal burgués internalizado por la víctima (Kuhn, 2013). El síndrome de Estocolmo de la clase expropiada, urgida pero impedida de devenir clase revolucionaria en sí y para sí, se torna así un paisaje hoy de pesadilla global.

​Desde el pensamiento decolonial, este asalto a la razón es claramente una guerra colonial-cognitiva. No se limita a controlar el territorio, sino que busca controlar la «geografía de la razón» (Hinkelammert, 1990), imponiendo un horizonte cósico/ único: el futuro occidental-distópico-tecnocrático. Al coartar la memoria histórica de luchas y alternativas civilizatorias (Zemelman, Dussel, Bautista Segales, Grosfoguel), la guerra cognitiva bloquea la proyección de cualquier utopía distinta de la extensión del presente moderno/ burgués/ mercantil/ colonial. La guerra cognitiva es el disciplinamiento del inconsciente colectivo para la aceptación incondicional del orden neocolonial/ neoliberal en su momento de ensayo de limpieza étnica y de clase social de todo el proletariado mundial.

​3. El caso práctico: Venezuela como laboratorio de distopía enactada

Venezuela es, hoy, seguramente, el principal globo de ensayo de esta nueva guerra neurocognitiva. Aquí, la ofensiva occidental ha operado una convergencia dialéctica de caotización económica e imposición de un nuevo marco narrativo/ conceptual que nosotros llamamos narrativa gris.

​Las SCU no son solo medidas económicas punitivas, son, primordialmente, operaciones mediáticas/psicológicas dirigidas a prescribir un nuevo sentido común catastrofista, sacrificial y nihilista (Hinkelammert, 1990). El colapso económico inducido no se presenta mediáticamente como la consecuencia directa del bloqueo occidental. Se enmarca metafóricamente como la prueba irrefutable de la incompetencia intrínseca del gobierno y muy en particular, del presidente Constitucional de la República, mancillado al punto de buscar degradarlo a la categoría de peligroso forajido internacional.

​Se desplaza el locus de la culpa. El culpable de la crisis es el gobierno, el presidente de la república, los ministros y el partido socialista, nunca el imperialismo occidental ni sus sirvientes disfrazados de “oposición”. Y el sufrimiento del pueblo se enactúa como un destino merecido y fatal. Prototipos de esto son los enunciados: “Este país se acabó”, “de aquí me iría demasiado” y “en Venezuela ya no hay futuro”, entre otros.

  • ​El ilegal y descarado desfalco de activos (CITGO, Monómeros, reservas en lingotes de oro, reservas monetarias internacionales), la hiperinflación inducida y el reconocimiento por todo el Occidente apandillado de un títere presidencial paralelo, del todo írrito, han operado no solo como nuevo (des)orden político internacional y gravosos desfalcos económicos sino, sobre todo, como actos de guerra cognitiva en el plano geopolítico. El discurso implícito es: «Mientras siga la agenda socialista, Venezuela no tendrá control sobre su propio futuro”. Tales prácticas socavan la percepción de la soberanía nacional y de realización comunitaria, resintiendo gravemente la autodeterminación popular, praxis indispensables para una acción política eficaz, justa y soberana.

​El discurso mediático occidental ha creado una suerte de polifonía del delirio y de la desesperanza que en Venezuela emerge bajo enunciados tales como: “Éramos ricos y no lo sabíamos”, reelaborando y reencarnado así el lema “Con AD se vive mejor”. Los enunciadores (expertos catastróficos, imágenes de colapso, amenazas militares, inminencia de bombardeos e invasiones) convergen en un único ethos: la rendición inevitable. Este discurso de fondo neomalthusiano se presenta como la voz de la realidad misma, derogando la posibilidad de un contra discurso de resistencia y mucho menos, de renacer civilizatorio.

​Para contrarrestar esta ofensiva, la salida del laberinto nos exige no solo refutar los datos sino reemplazar el marco enactivo/ cognitivo (la propuesta de Varela/ Lakoff). Es preciso desplazar el marco cognitivo catastrofista de la destrucción por el Marco cognitivo ético y épico, estético y celebratorio endógeno de nuestra irreductibilidad histórica y de nuestro renacer nacional popular y civilizatorio (Lakoff & Johnson, 1980).

​Marcos a reemplazar (la distopía impuesta):

  • Metáfora central: LA NACIÓN ES UNA LANCHA O UN BARCO A LA DERIVA. Este marco promueve la búsqueda delirante de un «capitán externo», la huida desesperada o la justificación de una extracción quirúrgica de la vanguardia política y epistémica de la revolución. Que como sabemos en Nuestra América, desde el magnicidio de Salvador Allende, es una forma disimulada de justificar la limpieza ideológica y étnica.
  • Metáfora oculta: LA CRISIS ES UN HURACÁN INESCAPABLE. Este marco banaliza el origen ideológico y político de la crisis, encubriendo la culpa del agresor.

Marcos a promover (calma, aplomo y soberanía):

  • Marco de la nación fortificada (soberanía):
    • Metáfora: LA NACIÓN ES UN OASIS DE RELACIÓN FRATERNA, CULTIVADO Y PROTEGIDO.
    • ​Implicación: Cambia el foco de la destrucción al cuidado mutuo, la producción y la defensa. Cada episodio productivo o de resistencia es un acto de cultivo y soberanía. Esto exige la atención profunda y la pausa reflexiva (Benjamin, 2008) para reponerse al choque necrológico.
  • Marco del constructor (calma y aplomo):
    • ​Metáfora: EL CONFLICTO ES UNA OBRA DE CONSTRUCCIÓN HISTORICA COMPLEJA.
    • ​Implicación: Sustituye la parálisis por sobrecarga traumática, por la necesidad de planificación, trabajo sostenido y medición de avances. Las agresiones externas son «sabotajes a la obra» que deben ser reparados, no el fin del proyecto.

​A modo (táctico) de conclusión

​La guerra cognitiva construye el estatuto ontológico y epistemológico de la dominación contemporánea. Exige una descolonización epistémica/cognitiva y a su vez ética y estética que recupere la memoria histórica y una praxis crítica revolucionaria para producir una enunciación propia y pertinente a la cada día más grave crisis civilizatoria del capital. Solo al restaurar la soberanía cognitiva y desarrollar nuevas gramáticas de la reflexión y la acción, podremos trascender la lógica de la colonia penitenciaria global y restaurar la posibilidad de la acción política revolucionaria de signo socialista, esto es, el amanecer de una civilización en que el ser humano sea digno y pleno por primera vez en la historia.

​Si la ofensiva es contra las mentes y los corazones, solo prevaleceremos si entre todos anudamos de nuevo nuestros imaginarios, saberes y haceres campesinos, populares y raizales. Nuestra salvación de esta mezcla de Armagedón nuclear y Armagedón cognitivo dependerá de que logremos reencuadrar nuestro presente y nuestra voluntad utópica en clave de diversidad epistémica, épica irreductible y renacimiento comunal y civilizatorio.

​Referencias

​Arendt, H. (2003). Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal (R. Polito, Trad.). Lumen.

​Benjamin, W. (2008). Sobre algunos temas en Baudelaire. En Sobre el lenguaje y otros ensayos (pp. 177–221). Taurus.

​Delgado Arria, L., et alt. (en curso). Uso de las Redes Sociales en la Guerra Cognitiva para Generar Odio e Insurrección Popular en Venezuela y Bolivia [Informe de investigación no publicado]. Centro de Contenidos Decoloniales Comunales Hugo Chávez/ Universidad Internacional de las Comunicaciones.

​Delgado Arria, L. (en prensa). La guerra cognitiva contra Venezuela en la última década. Centro de Contenidos Decoloniales Comunales Hugo Chávez/ Universidad Internacional de las Comunicaciones.

​Hinkelammert, F. J. (1990). La fe de Abraham y el Edipo occidental. Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI).

​Kafka, F. (2011). Cuentos completos. Austral.

​Kuhn, T. S. (2013). La estructura de las revoluciones científicas (A. Contín, Trad.). Fondo de Cultura Económica.

​Lakoff, G., & Johnson, M. (1980). Metaphors we live by. University of Chicago Press.

​Popper, K. R. (2002). The logic of scientific discovery. Routledge.

​Varela, F. J., Thompson, E., & Rosch, E. (1991). The embodied mind: Cognitive science and human experience. MIT Press.

  • Poeta, ensayista y licenciado en Letras (UCV). Magister in Arts (University of Pittsburgh). Doctorante en Creación Intelectual (UNESR). Catedrático de Análisis crítico del discurso, vocería política y comunicación decolonial. Investigador de Guerra Cognitiva en LAUICOM. Miembro de la Red Internacional de Investigación Antifascista. Vicerrector de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM.
La navidad en Venezuela

Un cuento de navidad

(en asedio)

José Garcés *

Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual

Aquella era una navidad bastante fría para los estándares caribeños, y por eso, contraria  a los pegostosos calores de los largos meses que la precedían. En la madrugada se podía sentir cómo soplaba fuerte el viento que bajaba del Junquito y por las tardes, Catia lucía una neblina que obligaba a ponerse boina y chaqueta. Por aquellos días decembrinos, las hostilidades hacia Venezuela se habían hecho cada vez más frecuentes por parte del imperio gringo; tanto que los colocaba en la inequívoca condición de país asediado. Les pusieron unos buques de guerra a pocos kilómetros de sus costas y todos los días disparaban sus misiles comunicacionales con mentiras repugnantes diciendo que vaciaron las cárceles y los manicomios para enviar a Gringolandia todo tipo de malvivientes y enfermos mentales. Alcanzaron verdaderos “prodigios de engaños” cuando dijeron que Venezuela les enviaban miles de toneladas de drogas para matar gringos inocentes. Esas eran las típicas excusas con las que el imperialismo trataba de escudarse cuando preparaba una invasión; simplemente recordemos las “temibles armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein. Por si fuera poco, les robaron un buque petrolero y dijeron con todo desparpajo, que se iban a quedar con el petróleo. Y Todo esto apoyado por el portaviones más grande del mundo y bombarderos que iban y venían entre República dominicana, Puerto Rico y Trinidad. En terminología de guerra podríamos decir que el conflicto estaba en “Zona gris”, que es zona difusa donde no se sabe si es paz o es guerra, o lo que encierra el oxímoron: “Tensa calma”.

Ante esta situación, lo que más llamaba la atención a los focus group gringos, era que los venezolanos, además de prepararse para la guerra, como lo demostró el increíble número de personas que se alistaron (incluyendo opositores), alternaban su entrenamiento militar con gaitas, fiestones y parrandas. Los conciertos navideños habían estado particularmente abarrotados en aquellos días y el aforo de grandes salas como el Teresa Carreño o el Aula Magna se habían visto sobrepasado, por la inmensa cantidad de aguinalderos que habían comprado sus entradas para esos decembrinos musicales. En las calles caraqueñas que tradicionalmente ofrecen los consabidos estrenos, no cabía un alfiler y el gentío, como cada año, aumenta con la cercanía del 24 de diciembre.

Esos focus group que pagaba la CIA, para que les dijeran, minuto a minuto, cómo estaba el “Tono emocional” de la población venezolana, debieron sorprenderse por el contrasentido más grande que habrían visto jamás, porque los venezolanos se preparaban con la misma alegría para la parranda que para la guerra. A los gringos les debió asombrar que los venezolanos pusieran el mismo entusiasmo en defender la patria que en inventar una fiesta, y justamente en eso último radicaba el tesoro venezolano; en la creación, en hacer aparecer algo que antes no estaba.  Lo que los gringos no sabían es que ese pueblo era fundamentalmente creador. Aquello que decía Aquiles Nazoa: “Creo en los poderes creadores del pueblo” refiere una verdad muy difícil de entender para los que no han nacido en Venezuela (léase gringos). Los poderes creadores del pueblo son la capacidad de crear vida y belleza donde antes no la había. Como aquella mata verdecita a la que Alí Primera bautizó “Dorotea” y que creció obstinadamente entre el cemento y el asfalto de la autopista que conduce a El Valle. Así, cada venezolano ya había visto una Dorotea en algún insólito lugar lleno de cemento, en el que nadie sospechó nunca que haya podido albergar vida alguna vez. Así los venezolanos son por naturaleza inventores de vida, y ante cada situación difícil que han atravesado, han sabido crear algo, (algo que no estaba), para así ir enfrentado los temporales que se les han venido encima. Los venezolanos son creativos, ingeniosos, producen vida y si les dan la oportunidad, brillarán por su inventiva y por dar lo mejor que tienen a los demás. Ya lo hicieron hace doscientos años cuando salieron de sus fronteras para dar libertad con un poderoso ejército, pero no sometieron a nadie, sino que ofrecieron el bien más preciado, ese que tanto les constó alcanzar, la libertad. Pues así son, Martí dijo alguna vez; “Los venezolanos son gente hermosa, no saben contar”, y todavía son así. Los venezolanos son prolijos hasta el extremo cuando dan. No miden, sino que dan en demasía, llegando a veces a atosigar al que recibe; pero eso es algo que se perdona con un rápido guiño de ojos y una complicidad clandestina de sentimientos. Y en eso si son buenos los venezolanos, en despertar, emociones, sentimientos y camaraderías, que también forman parte del repertorio del poder de creación que tienen.

Se cuenta que cuando el Buda andaba por esta tierra, hace 2.500 años, había un bandolero terrible. Angulimala era asesino despiadado y ladrón inmisericorde, y tenía atemorizada a varias poblaciones. El Buda fue a buscarlo y Angulimala se dio cuenta de que no le tenía miedo; por el contrario, fue a darle una enseñanza. Buda le ordenó a Angulimala que cortara la rama de un árbol. Una vez que la cortó, Buda le ordenó:

—Ahora ponla otra vez en su lugar.

Cuando Angulimala se dio cuenta de que no podía hacer eso, Buda le explicó:

—Tu poder es tan limitado que sólo puede destruir la vida. ¿Y qué hay del poder de dar y preservar la vida?

Hoy, 2.500 años después, podemos hacer la comparación: ellos, los que asedian, con sus portaviones y sus destructores, lo único que pueden hacer con tanto poder es destruir, pero son incapaces de crear nada. Podemos preguntar ¿Cuál presidente de los EE. UU., ha dado a su pueblo más de 5.000.000 de viviendas? ¿Cuál presidente de EE. UU., ha salvado miles de niños de morir por haber nacido con cardiopatías congénitas? ¿Cuál presidente de EE. UU., ha garantizado un beneficio de alimentación a más del 85 % de las familias? ¿Cuál presidente de los EE. UU., ofreció vacunas gratuitas a toda la población de su país en la pandemia del Covid-19? ¿Cuál presidente de EE. UU., ofreció gasolina subsidiada a su pueblo? (y la lista de preguntas es larga). Es verdaderamente lamentable darse cuenta, de que la élite que gobierna EE. UU., con tanto dinero, solamente tiene el poder de destruir.

Recuerdo que en una presentación en el interior del país, conocí a una mujer que tenía tomada de la mano a una niña de unos cuatro años, y me decía: ¿Cómo no voy a amar a mi Presidente Chávez? ¡Es que gracias a Chávez, esta niña está viva! y le abrió la camisita a la pequeña, y pude verle una cicatriz que le corría por su pecho, se trataba de una operación de corazón que la niña recibió en Cuba, al inicio de la Revolución. Si dejamos esta narración hasta aquí, ya tiene suficiente mérito, pero todavía hay más. A esta mujer la había abandonado el marido y le habían matado a sus dos hijos durante los sucesos del Caracazo, y por eso fue a vivir a esa localidad del interior. Ya había triunfado la Revolución, y en ese pueblo conformó un círculo bolivariano, y luego una cooperativa con otras mujeres del lugar. Con la cooperativa pidieron un crédito y compraron dos máquinas profesionales de coser, con las que hicieron sábanas y lencerías, que vendían en ese y otros pueblos cercanos. Con las ganancias decidieron recoger a niños de la calle. Ya habían recogido a NUEVE niños de la calle, y una de esos niños, era  justamente la niñita que me mostraba y a la que habían operado en Cuba.

De cierto os digo que esa mujer tenía mucho más poder que cualquier hipermultimillonario gringo.  Y como suele ocurrir en los cuentos de navidad, en el momento en el que les cuento esto, el ángel de la navidad, hizo que el hipermultimillonario gringo se diera cuenta de la grandeza de esta mujer y de sus maravillosas virtudes potenciadas por la organización y la vida comunal. Y cuando este hombre, que cuenta sus ganancias en billones, reflexionó sobre esta mujer, por sus ojos asomaron dos grandes y cristalinas lágrimas, y al ser consciente de que estaba enternecido, inmediatamente, ordenó que la sacaran del algoritmo y le dirigieran un ataque con drones y misiles, para no perder la costumbre. 

Este cuento termina diciendo que, independientemente los hipermultimillonarios persistan en sus costumbres, los venezolanos ya no pudieron evitar ser creadores de vida. Los gringos seguirían destruyendo porque su limitado poder sólo sirve para eso, pero los venezolanos seguirían regando y creando vida en todos los órdenes de sus competencias.  Y así, siguieron ofreciendo a los demás, de forma prolija y en demasía, las cosas que creaban y a las que les daban vida. Y como nunca aprendieron a contar, los hijos de Bolívar siguieron regalando lo mejor que tenían; maravillas, descubrimientos y secretos de la vida en comunidad. Y así como creaban vida, siguieron disfrutando de sus navidades durante muchos años, en la convicción de que el amor es la fuerza más poderosa que existe y la organización la más efectiva. Los venezolanos aprendieron la lección de Shantideva: “No hay nada más destructivo que el odio, ni fuerza más poderosa que la paciencia” (y la tuvieron bien aprendida, un portaaviones se los enseñó).

  • Investigador del Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de Lauicom. Psicólogo clínico. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos. Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva.
Guerra cognitiva imagen tomada de Telesaur

Justificaciones para el robo de un petrolero: modelo dinámico de respuestas paradojales de guerra cognitiva

José Garcés*

Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual

LAUICOM

Ayer 10 de diciembre de 2025, el gobierno de los EE. UU., dijo haber “incautado” un buque petrolero venezolano, “el más grande que haya visto nunca” dijo el presidente Trump. El uso de eufemismos como “incautar” cuando en realidad se trata de “robo” es frecuente en los medios hegemónicos y en el discurso de Trump. Éstos se usan como medio para moldear la opinión pública, de manera que hacerla favorable a sus intereses; y ya sabemos que este es uno de los objetivos de la guerra cognitiva. Según Du Cluzel, “la guerra cognitiva hace que la población del país atacado trabaje activamente a favor del ejército atacante”.

En este sentido, algunas muestras de las opiniones de la población opositora parecen confirmar esta observación. En entrevistas realizadas a una muestra de opositores, éstos manifestaron las siguientes opiniones:

Opositor 1:

“Eso pasa cuando no pagas”.

“Como Venezuela está sancionada por no pagar, EE. UU., tiene que cobrarse de alguna manera”.

“La gente sabe que NO HAY GASOLINA, y Maduro en vez de estar enviando petróleo a los demás, debería dárselo a los venezolanos, y hacer gasolina con ese petróleo”.

Opositor 2:

“Ese es un buque sancionado y los EE. UU., son muy estrictos”.

“A mí lo que preocupa es que, en vez de hacer negocios con los EE. UU., Maduro está haciendo negocio con los rusos, pero ellos no están enviando los productos para hacer gasolina”.

“Yo no sé qué va a pasar”.

Opositor 3:

“Pues, ¡Bien hecho!”.

“Maduro se lo tiene merecido”.

A la repregunta ¿Esto no te afecta a ti?, responde:

“Yo no sé cuándo se va a acabar este infierno”.

Algunos internautas expresan su opinión en la red social X (equis):

“FBI, HSI y la Guardia Costera incautaron un petrolero usado para mover petróleo sancionado de Venezuela e Irán. El buque operaba en una red ilícita vinculada a organizaciones terroristas. La operación fue segura y continúa la investigación”.

“Viste que la justicia tarda pero llega, tu que comunicas todos los días sobre estos cargueros maleantes les llego su día, jajaja creo que Trump espero el más grande jajaja”.

“El buque iba destinado a la dictadura cubana”.

“Carajos…

Definitivamente el Nobel de la Paz y el retraso de María Corina eclipsaron bastante bien esta noticia, pero no creo que haya llegado tarde a Miraflores; después de ver ese video hasta a mí me dio miedo.

Pura ANTESALA”.

El inconveniente de tratar de medir el Tono emocional de una población a través de una red social, es que no se sabe si realmente son personas reales, ya que se ha señalado que cerca del 90 % de los post de las RR. SS., son de origen “No humano”, pero también nos sirven para averiguar cuál es la opinión que se quiere sembrar en la población a través de la técnica de “Inundación” que consiste es repetir una idea millones de veces, hasta que se instaure en la mente de esa población.

De las opiniones expresadas por lo opositores podemos abstraer algunas ideas sustantivas:

  1. La aprobación incondicional a todo lo que haga el presidente Trump.
  2. El “Castigo” al Presidente Maduro.
  3. La aparición de un “Chivo expiatorio” como los rusos, los cubanos y los chinos.
  4. La preocupación por la falta de gasolina.
  5. La justificación de la acción como parte del combate al “Terrorismo”.

(Vale decir que, en la mente de los opositores alcanzados por la guerra cognitiva, “Terrorismo” quiere decir: rusos, iraníes, chinos, cubanos, narcotraficantes, asesinos, traficantes de órganos, etc.).

Incorporación del carácter dinámico en el estudio de la guerra cognitiva:

Los recientes hechos nos dan la oportunidad para ilustrar una hipótesis que venimos trabajando: se trata de que la guerra cognitiva y la guerra multiforme se apoyan la una a la otra en una relación bidireccional.

En la mente de los venezolanos viene gravitando la preocupación para abastecerse de gasolina. Muchos usuarios han decidido comprar gasolina dolarizada y olvidarse de la gasolina subsidiada por las largas colas que se arman; ya las colas no se organizan de un día para otro, sino con dos días de antelación. El pueblo viene sabiendo de esta situación desde hace meses, y la idea de que “hay poca gasolina”, viene rondando en la mente de manera silenciosa.

Los hechos de ayer, 10 de diciembre, en Oslo más que una victoria, reportan una derrota al imperio. Trataron de generar un clima de incertidumbre que reportara una épica aparición en la ceremonia, en una misteriosa llegada de MCM a recibir el premio, pero este clima no convenció a nadie (ni opositores ni a chavistas), y más bien en las calles de Oslo, se hacía sentir un rotundo rechazo. Las palabras del presidente del comité Nobel no pudieron ser más parcializadas, saludando a EGU como “presidente electo”, y convirtiendo la ceremonia en un vulgar acto político de extrema derecha. Definitivamente se trató de una derrota para los EE. UU., y sus subalternos europeos y criollos.

Ante esa derrota, que ocurría en Oslo, pero también en las mentes de los venezolanos, el imperio decide atacar por otro flanco y es entonces, cuando ordena robar el petrolero. De manera que, Trump no iba a permitir que los patriotas venezolanos se acostaran la noche del 10 de diciembre con una sonrisa en sus labios. 

De manera que al imperio, solo le bastó identificar una de las preocupaciones que, de seguro, sus grupos focales, ya han identificado y tabulado, y apretar la tuerca correspondiente, lo que destapó las preocupaciones referidas en las opiniones de los opositores encuestados en cuanto a una posible escases de gasolina.

Las frases: “Yo no sé qué va a pasar”, “Yo no sé cuándo se va a acabar este infierno” y “después de ver ese video hasta a mí me dio miedo”, responden a la ya señalada desprotección, presente en el alma de los opositores. Recordemos que el miedo y el odio, son las emociones principales en los opositores, ellos no persiguen construir ningún objetivo, ellos lo que quieres es que se acabe lo que consideran un infierno, por cualquier medio. En términos de la teoría conductual, se trata de una conducta reforzada negativamente, que lo que quieren es que DESAPAREZCA ALGO, no que APAREZCA ALGO. Por ello, los opositores no tienen ningún programa, les basta con cualquier cosa que les signifique la posibilidad de lo que ellos consideran que es “una condición aversiva”.

Modelo dinámico de respuestas paradojales de Guerra Cognitiva

Este modelo toma como base la aproximación cognitiva descrita en trabajos anteriores (Ver libro “Dimensiones de la guerra cognitiva”) en el que se describen 7 puntos para lograr estructurar el sesgo cognitivo. Paralelamente se apoya en las condiciones políticas y económicas que tienden a la consonancia de la desprotección y el odio, como en este caso, con el buque robado que castiga una respuesta reforzada negativamente, (lo que es devastador). Estos elementos se coordinan dinámicamente el uno con el otro y generan la dimensión imaginal. Estamos demostrando que la guerra cognitiva ha trascendido los límites del psiquismo racional para entrar en el dominio de lo paradójico y lo irracional, provisto por el mundo imaginal (Corbin).

Lo imaginal es aparentemente contradictorio y bizarro, y legitima la aceptación incondicional de la que goza Trump en una parte de la población que ronda el 40 % en la población de EE. UU., y un número apreciable y no determinado aquí en Venezuela. Lo imaginal es lo que sustenta la idea de: “La justicia tarda pero llega”. Lo imaginal es el dominio del que se aprovechan Trump y Milei cuando se comportan con la patanería que lo caracterizan. Trump la maneja con la intención de hacerse ver superior a los demás seres humanos, por eso dice con desparpajo:  “Sin nosotros no hay mundo” (https://actualidad.rt.com/actualidad/576632-trump-sin-nosotros-no-hay-mundo),  de manera de erigirse en la autoridad del mundo, y como de alguna manera, toda autoridad es legítima (recordemos a Koyeve y a Weber), sería algo así como: “Jefe es jefe manque tenga cochochos”, por eso sus acciones, aunque estén al margen de la ley, son aprobadas como positivas por el sector de la población manipulado por la guerra cognitiva.

Conclusiones:

En este escrito proponemos el “Modelo dinámico de respuestas paradojales” para explicar la guerra cognitiva. En este modelo se estudia el sesgo cognitivo a partir del modelo de los siete (7) pasos, en conjunción con variables políticas y económicas actuales y coyunturales, que son utilizadas como acicate para influir sobre mismas las variables descritas. De manera que las variables materiales estimulan las psicológicas. Ej. Sí se ha estimulado la desprotección, entonces se roba un buque petrolero para estimular el miedo al desabastecimiento de gasolina y de esta forma aumentar esa desprotección.  Estos son los insumos con los que trabaja el mundo imaginal y los productos de este mundo imaginal son sagrados e inamovibles.

Esto explica por qué algunos venezolanos aprueban las acciones de piratería que ha emprendido el gobierno de los EE. UU., y cumple con el precepto fundamental de la guerra cognitiva: “La población atacada ha de trabajar activamente en favor del ejército atacante” aunque esto signifique que están atentando contra sí mismos en una actitud suicida y paradojal.

*Investigador del Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de Lauicom. Psicólogo clínico. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos. Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva.

LA GUERRA COGNITIVA EN ZONA GRIS (II PARTE)

Roger Garcés *

Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM

En el primer artículo de esta serie explicamos las condiciones generales de lo que es zona gris. Desde que Primo Levy acuñó el término en los campos de concentración nazis ha corrido mucha agua bajo el puente. Sin embargo, la condición de confusión y de la inminencia de un ataque parecen ser las condiciones definitorias, aunque esté todo en paz, y sea una “calma tensa” el oxímoron que mejor retrate el momento.


Hablábamos también acerca del “Goteo emocional” que podemos definir como la administración continua y progresiva de estímulos aversivos. Estos estímulos inicialmente no tienen una intensidad apreciable, podríamos decir que estas primeras administraciones son subliminales (están por debajo del umbral de sufrimiento). Es decir, la persona lo siente, pero no lo percibe como aversivo. Posteriormente, estos estímulos aversivos van incrementando su intensidad hasta llegar a convertirse en verdaderos estímulos aversivos que generan conductas de evitación y escape, y a nivel emocional, la consabida ansiedad como consecuencia definitoria.

El por qué el goteo emocional es tan devastador es lo que trataremos de explicar en este artículo.

En primer lugar, debemos hacer notar que las primeras administraciones del E. aversivo, al ser subliminales, lo que propenden es a hacerse un lugar en la mente de la persona atacada. Las primeras administraciones le dicen al sujeto; “Estoy aquí, he llegado para estar contigo, hazme lugar en tu mente que yo no te voy a abandonar”. De manera que la gente se acostumbra a la existencia de este tipo de estímulo aversivo.


En segundo lugar, ocurre que el sujeto atacado con la técnica del goteo emocional, no le da importancia que reviste. Y esto ocurre porque el que manipula en la guerra cognitiva, así lo diseña, él quiere que no se le dé importancia.

En tercer lugar. Una vez que el estímulo aversivo ha hecho nido en la mente del atacado, entonces se revela con toda su fuerza. De repente, se muestra con toda su fuerza y revela su poder. Comienza a aparecer como imbatible e ineludible como un alfil en la gran diagonal, o unos misiles apuntando a tu ciudad. La amenaza se va estructurando poco a poco, paulatinamente, sin apuro, favorecida por el proceso antes descrito. La desaparición de la habituación es un factor ansiógeno importante.

En cuarto lugar, el sujeto toma conciencia de lo aversivo de los estímulos en cuestión, pero ya es tarde. El sujeto no tiene defensa porque los ha dejado entrar a su psique creyendo que eran inofensivos, y resulta que son sumamente peligrosos, entonces ocurre un proceso interno en el sujeto atacado en el que se ve a sí mismo como un tonto por no creer en la peligrosidad de los estímulos aversivos de la primera fase. El Buda decía: “El mundo nos hiere con flechas, pero en el mismísimo lugar en donde el mundo nos hiere con flechas, nosotros nos disparamos una segunda flecha”, esa segunda flecha es la manera cómo tratamos a nuestro dolor. Cuando nos decimos: “pero yo si soy gafo, no me di cuenta de…” es una manera de regañarnos, de recriminarnos a nosotros mismos y que termina hundiéndonos más que el dolor que nos causa el mundo.


Lo que el sujeto atacado no sabe, es que la estrategia general era que precisamente no se diera cuenta del peligro. Es lo que en nuestro pueblo se llama “un gallo tapao”. Cuando alguien se deja meter un gallo tapao, no se molesta tanto con el adversario tramposo, sino contra él mismo por no haberse dado cuenta de que se trataba de algo que debió prever y no lo hizo. Ese es el verdadero propósito del goteo emocional. Es decir, se trata de desmoralizar a la población de un país atacado, sobre todo si esa población ha hecho alarde de gallardía y de coraje para enfrentarlo.

El psicólogo argentino Fernando Rubano, habla de “trauma por goteo” y dice que se trata de una exposición constante a agresiones emocionales pequeñas, pero repetidas, que deterioran progresivamente la estabilidad psicológica de una persona. Dice Rubano: “Es como tomar una micro dosis de veneno todos los días. Al principio el cuerpo lo resiste, pero con el tiempo, colapsa”.
El goteo emocional se inscribe en lo que se ha dado en llamar la “Inundación emocional”. Esto es, se van administrando cada vez mayores dosis de estímulos aversivos, de manera de hacer creer al sujeto atacado que todo lo que le rodea es generador de angustia.

Otra característica del goteo emocional es lo que se ha conocido como el “Cansancio emocional”. Moreno-Egea y col. (2008) reportaron en la revista “Cirugía española”, en un artículo titulado: “Sociedad y cirugía. Burnout y cirujanos”. (Ver https://doi.org/10.1016/S0009-739X(08)70525-6), que los cirujanos españoles presentan el síndrome de Burnout, por lo menos en un 50 % y se le sugiere que desarrollen estrategias para evitar el “Cansancio emocional”.


Como hemos sugerido, el Síndrome de Burnout es el prototipo de goteo emocional, y sí a los cirujanos españoles se les hace difícil desarrollar estrategias para evitar el cansancio emocional, podemos afirmar que estas estrategias son más difíciles de aplicar cuando se está bajo asedio, o en las proximidades de una guerra convencional y en medio de una guerra cognitiva. De manera que el “Cansancio emocional” es una característica que podemos observar en las personas de un país bajo ataque: las frases “No quiero saber más de eso”, esconde un laberinto al que todavía no hemos dado respuesta.

ALTERNATIVAS DE MANEJO

Las 5 leyes de la guerra de Sun Tzu pueden aplicarse a la guerra cognitiva:

  1. “Cada batalla se gana antes de pelear”.
    La moral es lo primero que debemos mantener el alto. Es decir, mucho antes de levantar un fusil hay que levantar la moral y la absoluta confianza en la victoria.
  2. “Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el
    resultado de cien batallas”.
    Se refiere a conocernos a nosotros mismos, amarnos como pueblo y reconocernos como venezolanos, hijos e hijas de Bolívar. Conocer nuestra historia y saber de lo que fuimos capaces en la guerra de independencia, tiene efectos sobre nuestra psique.
  3. “Toda guerra se basa en el engaño”.
    No se extrañen si ven un video de Nicolás renunciando o un video de Nicolás peleando con Diosdado, simplemente recuerden que la IA puede servir para realizar “prodigios de engaños”.
  4. “Las oportunidades se multiplican a medida que se aprovechan”.
    Una victoria abre las puertas para la próxima. No bajar nunca la guardia y permanecer siempre en perfecta unión y disciplina con los mandos.
  5. “En la guerra, el camino es evitar lo fuerte y golpear lo débil”.
    Saber que el flanco más débil es lo que será golpeado por el enemigo.

Antes estas condiciones debemos:

  1. AFERRARSE CON EL ALMA A NUESTROS SÍMBOLOS.
    Son lo primero que van a atacar para desmoralizarnos. Debemos garantizar que aunque los destruyan físicamente, no los puedan destruir en nuestra alma.
  2. SABER QUE LO QUE ELLOS VAN A DESTRUIR, NOSOTROS, TARDE O TEMPRANO LO VAMOS A RECONSTRUIR.
    Tenemos que saber que la función del imperialismo es destruir, nuestra función es reconstruir.
  3. MANTENERSE SEGURO E INAMOVIBLE ANTE LOS ATAQUES.
    Zun Tzu dice: “En primer lugar, has de ser capaz de mantenerte firme en tu propio corazón; sólo entonces puedes desmoralizar a los generales enemigos. Por esto, la tradición afirma que los habitantes de otros tiempos tenían la firmeza para desmoralizar al mando enemigo, y la antigua ley decía que cuando la mente original es firme, la energía fresca es victoriosa”, “esta es la razón por la que esa clase de ejércitos miran por encima del hombro a enemigos fuertes”.

Así que, debemos mantenernos FIRMES, entendiendo que en esta zona gris, el enemigo buscará todas las formas para amedrentarnos e intimidarnos. Y el “Goteo emocional” es una de las técnicas que usan para golpear la moral de los pueblos. Por esta razón, debemos darnos cuenta de que se trata de una tecnología muy bien aceitada, y como dice mi pueblo: “Pa’ bachaco, chivo”, “Usted que se alza el copete y yo que se lo rebajo”, como cantaba Florentino el que cantó con el mismísimo diablo y lo venció. Debemos reconocer y regocijarnos de que esa es nuestra estirpe. Si nos mantenemos firmes, podemos, como advertía Sun Tzu: para mirar por encima del hombro a enemigos fuertes.

  • Psicólogo clínico. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos. Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva. Investigador en el Vicerrectorado de Investigaciòn y Creaciòn Intelectual de LAUICOM.
  • Correos: rgaces@lauicom.edu.ve / enelrespiramos@gmail.com
10 tesis cardinales

Armando Mattelart y la nueva comunicación para la liberación de los pueblos: diez tesis cardinales

Tania Díaz González/ Luis Delgado Arria

Universidad Internacional de las Comunicaciones

Armando Mattelart, figura cardinal en los estudios de comunicación y cultura, recientemente ha volado a otros paisajes. En reconocimiento de su valiosa vida y obra, formulamos un breve decálogo con algunos de sus principales aportes a la comunicación liberadora. Su visión de la comunicación trasciende la mera tecnología o el intercambio mercantil y cósico de mensajes, concibiéndola como un espacio de disputa por la hegemonía, la soberanía y la construcción de conocimiento situado y emancipador.

1. La desestructuración del mito de la ‘aldea global’ y el imperialismo cultural

Mattelart (1976), junto a Michèle Mattelart, fue pionero en desmantelar la visión utopista y tecnológico centrada de la «aldea global» de McLuhan. Su trabajo expuso cómo los flujos de comunicación globales distan de ser neutros, respondiendo, más bien, a la lógica del capitalismo hegemónico y a su proyecto de dominación ideológica. La tesis por mucho tiempo dominante según la cual la tecnología era una fuerza inherentemente democratizadora fue confrontada con la realidad de la dependencia estructural y la imposición de modelos culturales eurocéntricos y subsidiarios de lo que a la postre fue definido como el capitaloceno (Mattelart & Mattelart, 1976). Este aporte de Mattelart antecede la crítica de Hinkelammert (2002) en torno a la ideología del mercado total; y la crítica de Dussel (1998) a la falacia del desarrollo y la modernidad.

2. Geopolítica de la comunicación y la lucha por la hegemonía

Mattelart vincula la comunicación con las dinámicas de poder global que antecedió el movimiento de globalización, ofreciendo un primer mapeo de las redes de poder. Su análisis metódico de las infraestructuras físicas de comunicación (cables, satélites, agencias de noticias) demostró que el control de la información es un pilar de la dominación global. Entender estas redes, y no solo los contenidos, es crucial. La lucha por la desconexión/reconexión soberana de estas redes se convierte a partir de Mattelart en una tarea política fundamental para la liberación (Mattelart, 1996).

3. La comunicación como un espacio de lucha hegemónica

Mattelart (2007) fue uno de los primeros intelectuales en concebir la comunicación como un espacio de lucha por la hegemonía, espacio donde se disputan las narrativas y las matrices de sentido. Tal abordaje enlaza con la visión dialógica de Bajtín (1981) sobre la heteroglosia y la confrontación de voces, y el análisis crítico del discurso de Maingueneau (2005) sobre la construcción de ethos y las formaciones discursivas.

4. La comunicación descolonial y la soberanía semántica

Los aportes de Mattelart hacen parte vertebral de la Filosofía de la Liberación, primordialmente a causa de su llamado explícito a la recuperación de la memoria local y nacional popular; y su énfasis en la contrahistoria. Partiendo del proyecto chileno de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende, Mattelart y Mattelart (1976) fueron pioneros en enfatizar la necesidad de provocar una nueva comunicación popular que recupere la memoria histórica y la voz de los sujetos y las clases sociales históricamente expropiados. Esta contrahistoria es crucial para desmantelar el discurso colonial y occidentalizante, eco de la crítica a la razón instrumental de Heidegger y la exigencia ética de Ellacuría (1990) por una «realidad social total» que incluya y de centralidad a los oprimidos como sujetos subversivos y recreadores de la nueva historia

5. La comunicación y la lucha de clases

Mattelart (2002) cuestionó de raíz la tesis ideológica de que la tecnología por sí misma (incluida la internet) produce un valor intrínseco. Según su visión, las tecnologías son por definición siempre intrínsecamente ideológicas y políticas, y están determinadas por la finalidad de quienes las diseñan, controlan y usufructúan. La liberación requiere no solo aprender a utilizar usar la tecnología, sino reapropiarla críticamente y transformarla estéticamente siempre desde una ética descolonial, un imperativo que Apel (1998) situaría como intrínseco a la ética discursiva de la responsabilidad global.

6. La comunicación como derecho humano básico e irrenunciable

Su trabajo nutre el concepto del Derecho a la Comunicación (DAC) como un derecho humano fundamental, rebasando el mero derecho a ser informado, lo cual es mucho más que derecho a la información. Implica la capacidad y necesidad humana y activa de y para emitir, recibir, decidir y participar en la construcción de la comunidad de comunicación, apuntando a una democracia radical en la esfera mediática, un principio fundamental de la nueva comunicación y la nueva política.

7. La construcción de un sujeto emancipador en y a partir de la comunicación

Desde una perspectiva que integra los ámbitos cognitivo y político/ social, Mattelart contribuyó a definir el sujeto comunicador-liberador. Según Mattelart, la comunicación liberadora se produce en y desde la acción consciente y colectiva. Mattelart (2002) destacó la experiencia concreta de las comunicaciones alternativas y populares, que actúan como laboratorios de una pedagogía social y comunitaria cuyo sujeto no es solo un receptor pasivo (como criticaría más tarde Bandura en la teoría del aprendizaje social), sino un productor activo, protagónico y crítico del sentido y de la realidad. Esta postura se aviene con la “zona de desarrollo próximo” de Vygotsky (1978), un espacio significativo en que la interacción social impulsa el desarrollo cognitivo y la conciencia crítica/ política.

8. La comunicación y el antecedente de los marcos cognitivos

La obra de Mattelart (1989) profundizó asimismo en cómo la comunicación dominante impone marcos de precomprensión que naturalizan la dominación (al estilo de Lakoff acuñó como los frames). La liberación exige una deconstrucción consciente de estos marcos (lo que Ponzio y Calefato llamarían más tarde la semiótica de la cotidianidad) para resistir la sumisión voluntaria y la servidumbre moderna/ posmoderna que Han (2014) identifica con el neoliberalismo.

9. La agenda de la transformación y la autonomía

Pero Mattelart no se conformó solo con la praxis de la crítica simplemente intelectual, sino que subrayó la vitalidad de las comunicaciones alternativas, nacional/ populares, comunitarias y emancipadoras. Dichas praxis diferenciadas son cardinales para generar un flujo horizontal, heteroglósico y policéntrico de información, desafiando la verticalidad y centralización de los medios privatizados y hegemónicos centrados en la creación de lucro; y de dominación política y sumisión geopolítica (Mattelart, 2007). Esta “pretensión de horizontalidad” y dialogicidad es la base de una verdadera democracia dialógica según Habermas (1984).

10. La comunicación por y para la unión Sur Sur

Finalmente, el trabajo de Mattelart visibilizó la necesidad y la urgencia de repensar y articular todas las luchas comunicacionales del Sur Global. La liberación tampoco en la comunicación puede resultar de una praxis aislada. Una comunicación liberadora debe ser resultado de un proceso solidario y dialéctico que requiere la cocreación de circuitos de información, comunicación y cultura autónomos y la alianza estratégica entre pueblos y naciones para construir un nuevo orden comunicacional continental y mundial, como exigencia ética de la praxis de liberación.

Conclusión

La obra de Armando Mattelart constituye un faro en la larga noche de la globalización mediática neoliberal en manos de las grandes corporaciones capitalistas occidentales. Sus aportes centrales —desde la crítica al imperialismo cultural y la geopolítica de las redes, hasta el fomento de la soberanía semántica y la articulación Sur-Sur— configuran la matriz conceptual y práctica de y para la nueva comunicación para la liberación de los pueblos. Al integrar el análisis de las estructuras de poder con el empoderamiento de los sujetos político/ comunicadores y la urgencia de la descolonización de la mirada desde un posicionamiento de clases y de pueblos, Mattelart brindó aproximaciones todavía hoy vitales para la construcción de una esfera pública más democrática, solidaria, emancipadora y revolucionaria.

Referencias

Apel, K. O. (1998). A priori de la comunidad de comunicación y fundamentos de la ética. En La transformación de la filosofía II: El a priori de la comunidad de comunicación (pp. 37-172). Taurus.

Bajtin, M. (1981). The dialogic imagination: Four essays (M. Holquist, Ed.). University of Texas Press.

Dussel, E. (1998). Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión. Trotta.

Ellacuría, I. (1990). Función liberadora de la filosofía. En Escritos filosóficos, Tomo I. UCA Editores.

Habermas, J. (1984). The theory of communicative action. Vol. 1: Reason and the rationalization of society. Beacon Press.

Han, B. C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder.

Hinkelammert, F. J. (2002). El nihilismo al desnudo: Los principales problemas de la filosofía actual. LOM Ediciones.

Mainguenaud, D. (2005). Análisis del discurso. Gedisa.

Mattelart, A. (1996). La mundialización de la comunicación. Paidós.

Mattelart, A. (2002). Historia de las utopías planetarias: De la ciudad global a la sociedad de la información. Paidós.

Mattelart, A. (2007). Diversidad cultural y mundialización. Paidós.

Mattelart, A., & Mattelart, M. (1976). Comunicación e ideología de la esfera pública. Siglo XXI Editores.

Vigotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes (M. Cole, V. John-Steiner, S. Scribner, & E. Souberman, Eds.). Harvard University Press.