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Análisis/ Pedro Penso alerta sobre la guerra que se libra en la mente de los pueblos

La guerra cognitiva ya no se libra en campos visibles, ni con armamento convencional, sino en la mente humana. Así lo explicó el profesor de La Universidad Internacional de las Comunicaciones, Pedro Penso, durante una entrevista concedida a la periodista y presidenta de Radio del Sur, Nieves Valdez, en el programa Pulso Geopolítico, transmitido por el Sistema Radio Nacional de Venezuela y retransmitido por La Radio del Sur.

Penso afirmó que esta modalidad de confrontación no es nueva en su esencia, pero sí inédita en su alcance, al desplazar el campo de batalla hacia la psique individual y colectiva.

“La guerra cognitiva es inédita porque por primera vez trasciende los dominios tradicionales y se desarrolla en la psique humana, en la psique de los colectivos”, sostuvo.

DEL ENGAÑO CLÁSICO AL DOMINIO DE LA MENTE

El académico recordó que hace más de 2.500 años Sun Tzu ya advertía que la guerra se basa es el engaño y que vencer al enemigo implica derrotarlo primero en el plano moral. Sin embargo, señaló que hoy ese principio se expresa de manera distinta, ya que no se observan tanques ni fusiles, sino dispositivos cotidianos convertidos en armas simbólicas.

“No vemos armas, no vemos tiros, pero escuchamos los celulares y vemos los videos”, indicó, al advertir que herramientas aparentemente inofensivas se han convertido en instrumentos de alto impacto para esta confrontación.

En ese sentido, explicó que la guerra cognitiva busca imponer un sentido común funcional a las relaciones de dominación, normalizando la explotación y el sometimiento entre naciones.

“Te crean una ilusión de que tu explotación es normal, de que tu sometimiento es normal”, afirmó.

CORPOROTOCRACIA, PERCEPCIONES Y MANIPULACIÓN

Penso sostuvo que el mundo actual está regido por una corporatocracia global, donde el capital financiero impone agendas por encima de la soberanía de los Estados.

Trump solamente es un instrumento de las grandes corporaciones del capital financiero”, expresó, al señalar que el poder real no reside en figuras visibles, sino en estructuras económicas transnacionales.

Asimismo, advirtió que la disputa contemporánea privilegia la manipulación emocional por encima del razonamiento crítico, instalando percepciones artificiales de la realidad.

“Te venden percepciones de la realidad, aunque esas percepciones sean solamente ilusiones”, dijo, al referirse al uso sistemático de noticias falsas y estrategias de propaganda.

En ese proceso, explicó, se construye una posverdad que diluye la noción misma de realidad objetiva.

“Te venden la idea de que cada quien tiene su verdad y que no hay una verdad”, alertó.

IDENTIDAD, VOLUNTAD Y RESISTENCIA HISTÓRICA

El profesor subrayó que uno de los principales objetivos de la guerra cognitiva es bloquear la voluntad colectiva, afectando el sistema simbólico que construye identidad y capacidad de lucha.

“La guerra cognitiva ataca el sistema de representación simbólica que nos crea identidad”, señaló, al explicar que sin voluntad racional se imponen respuestas automáticas basadas en el miedo, el odio o la culpa.

Sin embargo, recordó que Venezuela posee una memoria histórica de resistencia que dificulta ese objetivo.

“Este es un país que no tiene 26 años luchando, este es un país que tiene 500 años de resistencia”, afirmó.

En ese contexto, reivindicó la herencia bolivariana como un factor central de cohesión y lucha.

“Nosotros somos hijos de Bolívar”, expresó, al destacar que sus principios siguen vigentes como proyecto contrahegemónico.

ZONA GRIS Y DESLEGITIMACIÓN DEL ESTADO

Penso explicó que la confrontación actual se desarrolla en lo que denominó una “zona gris”, ubicada entre la paz negativa y la guerra abierta, donde el enemigo no siempre es identificable.

Una de las primeras fases de esta estrategia, precisó, es la construcción de una narrativa descalificadora contra el Estado venezolano.

“Se trató de instalar la idea de un Estado fallido y luego de un Estado forajido”, indicó.

Afirmó que estas narrativas fueron dirigidas principalmente al ámbito internacional, con el objetivo de aislar política y diplomáticamente al país, lo que dio paso a estrategias de interferencia más profundas.

ECONOMÍA, BLOQUEO Y AGRESIÓN ESTRUCTURAL

Entre esas estrategias, Penso destacó la guerra económica como una de las más agresivas, al identificar y atacar las principales vulnerabilidades del país.

“Decidieron atacar lo que nunca se habían atrevido a atacar, que era la industria petrolera”, afirmó.

Recordó que, tras la declaración de Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria”, se desarrolló un plan para desestabilizar la economía nacional, generando pérdidas millonarias y afectando directamente la vida cotidiana.

“Se perdieron 40 mil millones de dólares”, señaló, al tiempo que denunció el impacto específico sobre mujeres y familias venezolanas.

Pese a ello, destacó que el país logró resistir mediante políticas como la Ley Antibloqueo y la diversificación de mercados. “Este país no se rindió y no se va a rendir”, afirmó.

MOVILIZACIÓN CIVIL Y MILITAR COMO OBJETIVOS

Finalmente, Penso indicó que la confrontación en zona gris incluye intentos de movilización civil y militar para generar rupturas internas.

Explicó que las acciones de calle, las guarimbas y la presión sobre la Fuerza Armada buscan fracturar la fusión cívico-militar.

“Ellos jamás han logrado despejar la variable militar de la ecuación de poder”, concluyó.

Fuente: T/LRDS

Tapas - Prensa

El retorno del Gran Garrote: Cuando la decadencia imperial se disfraza de pirata

Por: Pedro Penso
Director General del Centro de Investigación Contrahegemónica
Red de Internacional de Investigación Antifascista

14 de diciembre de 2025

La Agonía que gruñe

El imperialismo norteamericano atraviesa una de esas paradojas históricas tan deliciosamente irónicas: mientras su poder económico global se erosiona, su arrogancia y su apetito por el despojo directo crecen de manera inversamente proporcional. Ya no basta con el saqueo financiero sutil, con la explotación asimétrica de las cadenas de valor. En su declive, la bestia retrocede a sus instintos más primitivos, a sus formas originarias de acumulación: el robo descarado, la incautación pura y dura, la piratería con bandera de estrella. Este texto producido desde la trinchera del pensamiento crítico, se propone diseccionar este patético espectáculo de un imperio que, en no acepta la realidad, no se adapta a un mundo multipolar, y ha elegido hoy disfrazarse de corsario.

El «Corolario Trump» es la Doctrina Monroe con olor a polvorín

Dicen que revisitar a los clásicos es un signo de cultura. Washington, en un arrebato de nostalgia malsana, ha decidido no solo releer, sino reactualizar con brutal candor la Doctrina Monroe. La han bautizado con el creativo nombre de «Corolario Trump», una actualización que hace parecer al «Gran Garrote» de Theodore Roosevelt como un instrumento de diplomacia delicada.

La nueva estrategia de seguridad nacional lo proclama sin rubor: se trata de «restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental». Traducción para el pueblo latinoamericano: la época de los matices ha terminado. El «patio trasero» debe ser reconquistado, ahora rebautizado como «jardín delantero» para mayor eufemismo. El mecanismo es simple y viejo como el colonialismo: «alistar y expandir» aliados sumisos, y castigar a quienes osen mirar a otros horizontes, especialmente a China. La «diplomacia comercial» no es más que el eufemismo para exigir contratos exclusivos para empresas estadounidenses y expulsar a la competencia. La soberanía de las naciones, un estorbo molesto para los designios de Washington.

El catálogo del despojo moderno, del oro al crudo

La teoría se materializa en un abanico de acciones que, si no fuera por su gravedad, podrían pasar por los guiones de una ópera bufa de mal gusto. He aquí el botín de la decadencia:

· El Oro de Londres: La Farsa Judicial El Banco de Inglaterra, ese noble templo de las finanzas globales, custodia 31 toneladas de oro venezolano, valoradas en miles de millones. Cuando el gobierno legítimo de Venezuela solicitó su devolución para enfrentar la pandemia –incluso proponiendo que la ONU administrara los fondos–, la maquinaria se puso en marcha. Un tribunal británico, con una soberbia imperial que haría sonrojar a un virrey del siglo XVIII, falló que el oro no sería entregado a las autoridades venezolanas. ¿La razón? El Reino Unido reconoce al autoproclamado Juan Guaidó como presidente «interino». Así, el oro de todo un pueblo queda secuestrado en las bóvedas de la City londinense, mientras se urden argumentos legales tan frágiles como la legitimidad de un títere.
· CITGO y el Petróleo: La Expropiación por Decreto El robo de la refinería CITGO en Estados Unidos es otro capítulo de este manual del expolio. Confiscado mediante lo que el gobierno venezolano denuncia como «mecanismos judiciales fraudulentos», representa el despojo de un activo estratégico vital. No es una sanción; es una transferencia de propiedad forzosa, un acto de guerra económica sin declaración formal.
· Piratería en el Caribe: El «Interesante Día» del Emperador El colmo del cinismo llegó con la confiscación de un buque petrolero frente a las costas de Venezuela. El propio expresidente Trump lo anunció con la jactancia de un bucanero: «Acabamos de incautar un petrolero… el más grande jamás incautado». Venezuela e Irán lo han denunciado ante el mundo como lo que es: «piratería estatal» y «un claro caso de robo armado en el mar».

Las autoridades estadounidenses lo justifican citando sanciones y redes ilícitas, pero el mensaje subyacente es más claro y más antiguo: «Lo que flota en ‘nuestro’ mar es nuestro si así lo decidimos».
· El Botín Ruso: El Eufemismo del «Congelamiento» La Unión Europea, en un acto de vasallaje autodestructivo, ha «congelado» activos rusos. «Congelar» es el eufemismo de moda para «robar». Se debate abiertamente usar estos recursos para financiar la guerra en Ucrania, una guerra que, no nos engañemos, es de la OTAN contra Rusia. Es el mismo principio: la propiedad y la soberanía son derechos reservados solo para el imperio y sus acólitos.

América Latina se encuentra entre la sumisión y la insurgencia

Frente a este nuevo asedio, la región se debate. La Celac ha declarado a “América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, un principio noble y desafiante. Por un lado, Washington busca «alistar» gobiernos afines, como los de El Salvador, Ecuador o Argentina, ofreciéndoles el papel de gendarmes regionales y socios comerciales privilegiados a cambio de alineamiento absoluto.

Pero por otro lado, crece la conciencia y la resistencia. La doctrina «América First» de Trump es, vista desde el Sur, la doctrina del «América Latina Last». La militarización del Caribe, con portaviones y despliegues permanentes, no es una respuesta a la migración o las drogas, sino la verdadera razón de la agresión: el control de los recursos.

La Dignidad como Trinchera

El «Corolario Trump» no es una demostración de fuerza, sino la evidencia de una profunda debilidad. Un hegemón imperialista seguro de sí mismo negocia, influye, construye consensos, eso sí manipulados, para depredar siempre, pero cuida las formas. Un imperio en crisis, se desenmascara, saquea, confisca, amenaza. Ha vuelto la vista a Nuestra América no porque sea fuerte, sino porque se siente vulnerable y cree que aquí encontrará la última gran renta que sostenga su decadencia.

La respuesta nuestramericana debe ser la unidad en la diversidad, la defensa inquebrantable de la soberanía y la paz, y la denuncia incansable en todos los foros internacionales. Cada barco robado, cada onza de oro retenida, cada activo congelado debe ser un recordatorio: la lucha contra el imperialismo no es un capítulo del pasado, sino la batalla por el futuro de la Patria Grande. El pillaje desesperado del gigante cansado debe encontrar, en nuestro continente, el muro firme de la dignidad recuperada.

¡Hasta la victoria siempre!

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Britto García desenmascara la lógica imperial contemporánea

Prensa LAUICOM – El 4 de noviembre de 2025 se llevó a cabo un conversatorio en la Sala Gloria Martín de la Galería de Arte Nacional, durante la decimosexta Feria del Libro de Caracas, titulado Guerra Cognitiva y Migración, presentado por Luis Delgado, Vicerrector de Investigación de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), y el profesor Pedro Penso. El evento estuvo dedicado al escritor, historiador, ensayista y dramaturgo venezolano Luis Britto García, quien fue presentado por Luis Delgado como «una de las voces más autorizadas de Venezuela, siempre en defensa de los más humildes».

El escritor Luis Britto García explicó el concepto de «guerra cognitiva», entendida como un tipo de conflicto que utiliza la tecnología y acciones de carácter militar para influir en la forma en que las personas piensan, actúan, y en cómo es aplicada por la clase dirigente contra los pueblos. Además señaló que uno de los primeros ejemplos de guerra cognitiva fue la llevada a cabo por Estados Unidos contra Irak, ya que este tipo de ofensiva ataca simultáneamente al pueblo y a sus vanguardias.

También hizo énfasis en que «todos somos inmigrantes», al recordar que los pueblos originarios forman parte de una humanidad en constante movimiento, extendida a lo largo y ancho del planeta. A partir de esta perspectiva, cuestionó las políticas de los dirigentes estadounidenses, quienes clasifican a las personas según sus etnias para fragmentar identidades, desplazar comunidades y reescribir, o incluso borrar, sus orígenes históricos.

A través de esa idea, Britto García subrayó una paradoja de fondo: incluso dentro de la propia élite estadounidense, «la clase dirigente, si no posee capital, termina siendo considerada basura blanca». Con estas palabras, dejó en evidencia cómo el poder, más que la raza o el origen, define quién es incluido o excluido en la lógica imperial del mundo contemporáneo.

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RIIA:El arte de tejer esperanza en el telar de la crisis

Como bien pudo decir Luis Acuña: “La revolución no es un poema de un día, sino la obra de siglos. Y en cada palabra que pronunciamos, ya está su semilla.”

Por Pedro Penso Director del Centro de Investigación Contrahegemónica “Luis Acuña” de la Universidad Internacional de las Comunicaciones. Miembro de la coordinación de la Red Internacional de Investigación Antifascista. 25 de octubre de 2025

El esqueleto frágil del imperio

El presupuesto, ese esqueleto de cifras y deudas que sostiene al coloso imperialista, cruje como un árbol enfermo cuyas raíces se pudren en la tierra seca de la avaricia. Los 600 mil millones de dólares destinados a la máquina de guerra no son números neutros: son sudores negados a los obreros, panes rotos en las mesas de las familias, sueños aplastados bajo el peso de un sistema que exige tributo a los de abajo para alimentar los festines de los de arriba. Mientras el Congreso norteamericano se embroma en un cierre federal que deja a los funcionarios sin salario—el segundo más prolongado en su historia—la crisis no es solo administrativa: es el grito silencioso de un sistema que, al romperse, expone su esencia.

La economía, ese monstruo que devora certidumbres, no discrimina: hoy hasta los uniformes militares sienten el mordisco de la inflación. Los soldados, antes símbolos de poder, ahora comparten la misma hambre que la familia obrera en la fábrica o la campesina en el campo. ¿Acaso no es irónico que el Departamento de Guerra, cuyos cañones apuntan al horizonte, tenga que aceptar la donación de 130 millones de dólares de algunos privados? Este tigre de papel tiene que mendigar esta migaja -si se compara ante sus deudas. Trump los ha puestos a otrora orgullosa fuerzas armadas estadounidenses a hacer como un mendigo en la esquina de un mercado. Este gesto no es sólo una expresión de debilidad: es la grieta por donde se filtra la luz de una verdad incómoda: el imperialismo, por más armas que acumule, está podrido por dentro.

La palabra como artillería y como semilla

En estos días de angustia, mientras las voces reaccionarias alzan su verborragia venenosa desde los estudios de televisión, intentando fabricar un enemigo imaginario para justificar la guerra, recordemos que el discurso no describe el mundo: lo construye. Cada palabra lanzada desde los micrófonos de la élite es un proyectil diseñado para sembrar miedo, para convertir al otro en un fantasma digno de ser aniquilado. Pero en el mismo aire que respiramos, en las pantallas de nuestros teléfonos, late una contrapalabra: la que tejemos desde las plazas, los barrios y los reels que viajan como semillas en el viento.

Hoy, la política se juega en el espacio entre el algoritmo y el alma. Ya no bastan los discursos desde los atriles: la batalla por el imaginario colectivo se libra en los likes, en los shares, en el silencio que se rompe con un hashtag. Pero ojo: el lenguaje no es un mero instrumento. La palabra es un puente que une corazones, una antorcha que ilumina caminos, un cuchillo que corta las cuerdas de la indiferencia. Cuando llamamos “patria” a la lucha por el pan, cuando nombramos “paz” al rechazo de la guerra, no estamos inventando: estamos revelando lo que el poder quiere ocultar. Cada nombre que damos a la opresión la vuelve visible; cada palabra de esperanza la transforma en posibilidad.

El tiempo de la contranarrativa

La crisis presupuestaria del imperio no es solo un retraso en sus planes de agresión contra Venezuela: es una ventana de oportunidad para tejer, con paciencia de artesano, la narrativa de los oprimidos. Mientras ellos construyen muros con palabras, nosotros debemos edificar puentes. Mientras ellos repiten que “no hay alternativa”, nosotros gritaremos que “la alternativa somos nosotros”.

Este es el momento para recordar que la historia no se escribe solo con tanques, sino con las manos que los detienen. La crisis del otro -esa que se manifiesta en los sueldos no pagados, en los hospitales sin medicinas, en los sueños truncados-no es un motivo para celebrar, sino para actuar. En cada cierre federal, en cada renuncia de un General cansado de servir a un sistema que lo desprecia, late el pulso de un mundo que se derrumba para dar paso a otro.

Nuestra tarea, como revolucionarios es clara: no solo analizar las contradicciones del sistema, sino convertirlas en semillas de lucha. La inflación no es un fenómeno natural: es el resultado de un sistema que prioriza el lucro sobre la vida. La guerra no es inevitable: es la decisión de unos pocos que exigen a las multitudes, trabajadores y pueblo, pagar con su sangre y su hambre. Y si el imperialismo se tambalea por su propia avaricia, nuestra responsabilidad es guiar su caída no hacia el vacío, sino hacia la construcción de un mundo donde el presupuesto se mida en pan para todos, no en misiles para hacernos nadies.

Construir el futuro en el presente

Hermanas y hermanos

Este no es un tiempo para el miedo, sino para el coraje de imaginar. Cada vez que un trabajador en EEUU se pregunta por qué su salario no alcanza para el pan, cada vez que un soldado cuestiona las órdenes que recibe, cada vez que un joven en Venezuela levanta su voz para decir “¡No a la intervención!”, el mundo se inclina hacia la justicia.  

Nuestra narrativa debe ser un manantial que nutra la sed de millones. Debe, nombrar lo invisible, dar voz a lo silenciado, convertir el “yo” en “nosotros”. En el mundo digital, donde un reel pesa más que un manifiesto, debemos ser poetas y estrategas. Debemos convertir cada comentario en un acto de lucha, cada video en una semilla de rebeldía. Porque lo que el algoritmo no puede borrar es la memoria colectiva de un pueblo que se niega a morir de hambre mientras los ricos comen el menjar que quitan de sus labios.

Este 2025 no es el fin de nada: es el comienzo de una lucha que, como el río, fluye con paciencia pero sin detenerse. El presupuesto del imperialismo retrasa sus planes, no sus pretensiones. No aunque quieran no podrán detener la marea roja de la historia. Mientras ellos calculan costos, nosotros calculamos futuros. Mientras ellos temen el colapso, nosotros construimos la alternativa.

Porque en el corazón de cada crisis late la posibilidad de un mundo nuevo. Y ese mundo, hermanas y hermanos, lo tejemos hoy, palabra a palabra, sueño a sueño, con las manos que no se cansan y los ojos que miran al horizonte.

Foto: Prensa La Uicom

Pedro Penso: La guerra que se peleaba con palos, ahora se prevé en las mentes de la gente

La sede de la Universidad Internacional de las Comunicaciones, sirvió de epicentro para que en alianza con la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, ocurriera este 25 de octubre, una brillante disertación entre estudiantes del proceso de Acreditación de Saberes por Experiencia y el ingeniero Pedro Penso, quien expuso sus reflexiones sobre las causas, modo y efectos de la guerra cognitiva en el consciente y subconsciente colectivo de los sujetos que habitan en los pueblos bajo la amenaza del sistema.