Al conocer las comunas tuve la noción real de lo que significa conciencia de clase y poder popular
Hace exactamente 5 meses, un sábado, día 3 de enero de 2026, me despertaron temprano en la mañana con una llamada urgente de una querida amiga: “EE. UU. atacó a Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores. Más de 100 personas muertas, la mayoría jóvenes”. Lo que no sabía en aquel momento es que poco tiempo después estaría pisando por primera vez este país que suscita tantas “narrativas”
En el feriado, el 21 de abril, recibí una nueva llamada. Esta vez del coordinador del Movimiento de Amistad y Solidaridad Venezuela y Cuba, Yhonny García Calles, invitándome a formar parte de la II Cohorte Internacional de Comunicación Política de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), en Caracas.
Llegué al país el 10 de mayo, sin tener la mínima noción de todo lo que viviría en aquellos 15 días. Encontré una ciudad en pleno movimiento, llena de bellezas y un pueblo acogedor. Llevaba mucho tiempo esperando ese momento; de hecho, desde la elección del comandante Hugo Chávez Frías en 1999, mi corazón ya vibraba junto al pueblo venezolano. Acompañé de lejos el proceso constituyente que elaboró la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo preámbulo es algo que debería leerse y releerse muchas veces. También sufrí con el golpe de 2002 y festejé el regreso de Chávez en brazos del pueblo.

Tuve el honor de ver y oír a Hugo Chávez en el asentamiento del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), en Tapes, durante el Foro Social Mundial en 2005. Su liderazgo y carisma eran incuestionables. Lloré cuando lo perdimos por un cáncer, hasta hoy muy sospechoso. Sigo el proceso de formación de las comunas, tarea dejada a Nicolás Maduro por el comandante Chávez. Y mi corazón y plena atención estaban allí el 3 de enero de 2026.
Una comunicación para la liberación
Llegar a Venezuela fue como volver a ver a amigos de hace mucho tiempo. Y, realmente, fue así como me sentí durante estas dos semanas con las más de 100 personas, de 23 países, que participaron en este rico encuentro para estudiar la “artillería del pensamiento”, como decía el libertador Simón Bolívar. Estaba allí toda América Latina representada, además de EE. UU., España, Armenia, Mozambique y Rusia; periodistas, comunicadores, militantes políticos.
Tras más de 30 años actuando en la comunicación popular, llegué a casa. Encontré una universidad creada para formar comunicadores capaces de enfrentar los desafíos de la comunicación contemporánea y de la guerra semiótica. La universidad tiene como objetivo central entrenar especialistas, investigadores y comunicadores para utilizar la semiótica como una herramienta de combate en la “disputa por el sentido”. Busca superar las escuelas tradicionales (funcionalistas y estructuralistas) para desarrollar una semiótica marxista y crítica.
La institución alberga la Cátedra Sean MacBride, que recupera y actualiza el informe MacBride de la Unesco de 1980 (“Un solo mundo, voces múltiples”). Esta cátedra se enfoca en la denuncia de la concentración monopólica de los medios y en la búsqueda de un nuevo orden mundial de la información y la comunicación.
Lauicom también cuenta con un laboratorio de semiótica que funciona como un centro de análisis e intervención. Su papel es desconstruir “signos operadores”; es decir, analiza términos como “narcoterrorismo”, identificándolos no como descripciones de hechos, sino como operaciones estratégicas que crean un “cierre cognitivo” en la opinión pública para aceptar intervenciones militares o bloqueos económicos como si fuesen medidas de seguridad. Además, denuncia la “Ingeniería del Consentimiento”. La institución desenmascara cómo el imperialismo fabrica “metáforas absolutas” (el bien contra el mal) para criminalizar Estados y esconder razones materiales, como el control de recursos energéticos y el petróleo
El proyecto fue diseñado por el doctor en filosofía y actual rector internacional, Fernando Buen Abad, en colaboración directa con Hugo Chávez, para crear una estructura que ofreciera respuestas técnicas y científicas a la manipulación industrializada operada por los grandes monopolios mediáticos. El lugar no podría ser más simbólico: la antigua sede del diario El Nacional, que fue entregada para pagar una indemnización tras un proceso por difamación al ministro Diosdado Cabello, quien cedió la propiedad para la creación de Lauicom por el presidente Nicolás Maduro Moros, el 4 de diciembre de 2019. Hoy el proyecto universitario es liderado por la diputada de la Asamblea Nacional por el PSUV, Tania Díaz, quien asumió la rectoría en marzo de 2022.
‘Abriendo cortinas’

En sus clases de Semiótica Crítica, inspirado en conceptos de Umberto Eco, Buen Abad defendió que la guerrilla semiótica es una forma de intervención política donde las fuerzas populares utilizan creatividad y ciencia para desorganizar la narrativa hegemónica.
Utilizó la historia del “Mago de Oz” como una metáfora central para explicar la “ciencia de las apariencias” y el funcionamiento de las máquinas de guerra ideológica. Buen Abad mostró la escena final de la película donde se descubre que el “monstruo enorme” que amenazaba a todos era, en realidad, una farsa operada por un “viejito” escondido detrás de una cortina, manejando todo el aparato tecnológico.
En la semiótica crítica, el monstruo representa las apariencias fabricadas, el discurso hegemónico, las noticias falsas (fake news) y los estigmas creados para atemorizar a la población. La cortina es el aparato mediático y los flujos ideológicos que ocultan la realidad material y los intereses de clase. Por último, el mago (el viejito) son los dueños del capital, los laboratorios de guerra psicológica y los “especialistas” asalariados que fabrican esos monstruos para mantener el control social.
El autor sostiene que existen equivalentes de ese ‘mago’ en todas partes, fabricando monstruos que angustian y paralizan a los pueblos para que estos acepten la explotación. La tarea de la semiótica emancipadora es, por lo tanto, desmontar ese ‘teatro’ y mostrar que el poder de esos monstruos reside en la manipulación técnica y simbólica, permitiendo que la realidad vuelva a ser comprendida en su densidad material e histórica.
Para Buen Abad, la semiótica no debe ser un ejercicio de mera clasificación de signos, sino una herramienta para ‘correr la cortina’. Para él, las inversiones ideológicas funcionan como una ‘teología comunicacional’ que posiciona al poder imperial como salvador universal, mientras que cualquier forma de resistencia o soberanía es percibida por la opinión pública como una ‘amenaza diabólica’.
En la visión del filósofo, vivimos una Guerra de Cuarta Generación donde las mentes humanas son los ‘campos de batalla’, y estamos atravesando la mayor migración cognitiva de la historia.
La revolución no será transmitida

Parafraseando el documental, filmado y dirigido por los irlandeses Kim Bartley y Donnacha O’Briain, que reveló al mundo los acontecimientos del golpe contra el gobierno del presidente Hugo Chávez en abril de 2002, puedo afirmar que lo que vi y viví en Caracas va mucho más allá de lo que aparece en los grandes periódicos, televisoras y radios, o en las redes propiedad de las big techs, las llamadas redes sociales. Lo esencial no nos fue invisible y sentimos, de corazón a corazón, el nuevo mundo que está naciendo ahora.
Me traje en la maleta una infinidad de conocimientos. Las más de 120 horas de clases de historia, economía, disputa de sentido, el ‘Mundo Feliz’ de la Inteligencia Artificial, guerra cognitiva, dictadura de las fake news, fascismo tecnológico, análisis crítico del discurso, liderazgo, agitación política… Pero, mucho más que eso, vi a un pueblo unido, construyendo el poder popular. Un pueblo que tiene conciencia de que la mayor arma es el colectivo. Y que necesita estudiar mucho su historia, conocer a sus verdaderos héroes y tener a los medios en manos de la clase trabajadora.
Un pueblo que resiste desde hace más de 20 años bloqueos y ataques. Un pueblo que fue bombardeado y cuyo presidente y la primera combatiente fueron secuestrados, sin acusaciones reales, y que se encuentran bajo el tacón de hierro del imperio. Un pueblo organizado en 5.418 comunas y miles de consejos comunales, liderados en su mayoría por mujeres. En Venezuela, el futuro ancestral, comunal y feminista ya comenzó.
Un pueblo que alimenta en su corazón la mística de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Un pueblo que solo quiere vivir en paz. Y es para eso que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien se quedó con la misión diseñada junto a Maduro, está peregrinando por el país. Como recordó la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, en una visita que realizamos a la Casa del Obrero: ‘La última proclama de nuestro comandante Chávez fue: «Vendrán tiempos difíciles». Pero ante esos tiempos difíciles, «la unidad, la unidad, la unidad de los patriotas»‘. Y aún cuestionó: ‘¿Quién calza los zapatos de Delcy?

Finalmente, recuerdo unas lindas y emotivas palabras de despedida del ahora hermano de Cuba, el doctor en filosofía y profesor universitario Carlos Alberto Suárez Arcos. Simón Bolívar tenía dos monturas principales: una yegua negra llamada Tormenta, usada para el trayecto cotidiano por ser fuerte, y un caballo blanco de batalla llamado Palomo
En palabras de Carlos, el pueblo venezolano aprendió a ‘caminar montado sobre una tormenta’, tal como hacía Bolívar en sus viajes diarios. Resistiendo, avanzando y persistiendo incluso en medio de crisis o dificultades severas. Y ‘cabalga sobre una paloma’ (paz) para librar su guerra y alcanzar la victoria
¿Qué espera de nosotros este pueblo que resiste y está en la primera línea de la construcción de la Patria Grande? ¡Coraje! En este momento, nuestro papel, como hermanas y hermanos, es unir nuestras voces por la liberación de Nicolás y Cilia y contra las sanciones y el bloqueo criminal de EE. UU. a Venezuela y Cuba. Las cartas están sobre la mesa, solo no lo ve quien no quiere
¡Venezuela no es una amenaza, es esperanza!
Katia Marko, editora jefa de Brasil de Fato RS, vicepresidenta del Sindicato de Periodistas Profesionales de RS (SindJoRS) y coordinadora general del Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC)
Este es un artículo de opinión y no necesariamente representa la línea editorial de Brasil de Fato
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Editado por: Vivian Virissimo
Fuente: Brasil de Fato.





