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Fidel: 100 veces amanecido

Por Silvestre Montilla

En homenaje al centenario del nacimiento de Fidel Castro Ruz.


Caracas, agosto de 2026.


No venimos hoy
a contar los años.
Venimos
a contar los amaneceres
que todavía llevan tu nombre.
Porque hay hombres
que envejecen con el calendario.
Y hay hombres
que comienzan a nacer
cada vez que un pueblo
decide ponerse de pie.
Tú fuiste aquel joven barbudo
que descendió de la Sierra Maestra
con la certeza ardiendo entre las manos
y el porvenir iluminándole la mirada.
Traías la juventud
como quien carga una antorcha.
La cabeza sembrada de sueños.
Los pies profundamente hundidos
en la tierra inmensa
de Nuestra América.
Y la hermosa insolencia
de creer
que la historia
no estaba escrita para obedecerla,
sino para transformarla
.

Después vino la Revolución.
Pero nunca abandonaste la montaña.
La convertiste
en conciencia,
en organización,
en pueblo.
Hiciste del poder
una trinchera para los humildes.
Del Estado,
una herramienta para la dignidad.
Y de la esperanza,
una forma cotidiana
de construir el porvenir.
Después de 1959,
allí donde un pueblo decidía levantar la cabeza,
allí donde una bandera se negaba a arrodillarse,
allí donde una mujer, un obrero, un campesino, un estudiante,
descubrían que la justicia también podía escribirse con manos propias,
aparecía tu nombre.
No como una consigna.
Sino como la certeza de que los imposibles también podían organizarse.
Dicen que has muerto.
Qué extraño destino el de los muertos.
Hay que perseguirlos.
Hay que bloquearlos.
Hay que difamarlos.

Hay que enseñar a temerles.
Hay que intentar borrar su nombre de la memoria de los pueblos.
Solo los vivos provocan tanto miedo.
Hoy intentan castigar al pueblo que decidió caminar contigo.
Lo cercan. Lo bloquean. Lo asfixian.
Pretenden rendirlo porque jamás pudieron convencerlo.
Y, sin embargo,
Cuba sonríe.
Sonríe porque aprendió que la dignidad también sabe resistir.
Porque administración tras administración,
halcón tras halcón,
bloqueo tras bloqueo,
han intentado doblegar su voluntad.
Y, sin embargo,
nunca han conseguido derrotar la esperanza.
Y hoy, cuando el calendario se inclina ante tus cien años,
vuelvo a encontrarte.
No en las fotografías. No en los archivos.
Sino en la memoria intacta de aquel muchacho campesino, casi un niño,
que dejó atrás las montañas azules del piedemonte andino barinés.
Que salió desde mi Calderas, con los ojos llenos de preguntas y el corazón desbordado
de sueños,
hasta esa Habana que tantas veces había recorrido con la imaginación.
Y allí estabas.
Como si los libros hubiesen aprendido a respirar.
Como si la historia hubiese decidido estrecharme la mano.
Todavía puedo verte.
Junto a Chávez.

Dos hombres. Dos montañas. Una misma América.
Y entre ustedes no solo nacía el ALBA.
Volvía a levantarse el sueño de Bolívar. La palabra de Martí.
La certeza de que nuestros pueblos podían volver a reconocerse como una sola patria
de pueblos libres.
Por eso tu nombre no termina en Cuba.
Continúa en cada escuela levantada donde antes hubo silencio.
En cada libro abierto contra la ignorancia.
En cada comunidad que aprendió que la solidaridad también puede cruzar océanos.
En un caserío olvidado de nuestra América.
En una comunidad indígena que no aparece en los grandes mapas del poder.
En una montaña perdida de África.
En cualquier rincón donde un niño recuperó la esperanza gracias a un médico
formado por la Revolución Cubana.
Allí también pronuncian tu nombre.
Porque hay legados que no caben en el mármol.
Hay ideas que no conocen cementerios.
Y hay hombres que dejan de pertenecerse para convertirse en patrimonio moral de los
pueblos que luchan.
Por eso no venimos a despedirte.
Venimos a agradecerte.
Gracias por demostrar que la rebeldía puede convertirse en organización.
Que la organización puede convertirse en victoria.
Y que la victoria solo tiene sentido cuando se pone al servicio de los humildes.
Fidel,
si algún día quieren saber dónde encontrarte,
que no te busquen en los homenajes.
Que no te busquen en las estatuas.
Búsquenlo en el pueblo cubano que resiste.
En Venezuela que sigue soñando.
En cada bandera que se niega a arriarse.
En cada joven que decide que la historia todavía puede cambiarse.
Porque hay hombres que nacen una sola vez.

Y hay hombres que cumplen cien años cada vez que un pueblo se niega a arrodillarse.

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ARAGUA | Realizan encuentro de formación política en homenaje al centenario de Fidel Castro

Prensa LAUICOM – Este viernes, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) sostuvieron un encuentro de formación con las estructuras de esta organización política en el estado Aragua, así como movimientos sociales, misiones y grandes misiones con el objetivo de conmemorar el centenario del nacimiento del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, profundizar en el debate ideológico y fortalecer la conciencia revolucionaria ante los desafíos globales actuales.

Durante su intervención, la diputada Aurora Paredes enfatizó que la formación es el escudo principal contra la manipulación, afirmando que la «ignorancia es caldo de cultivo para el fascismo», e instó a los jóvenes a rechazar la pasividad de los «brazos caídos» y seguir el ejemplo de constancia de Fidel y Chávez.

Solidaridad y el arsenal de las ideas

Por su parte, la secretaria de Asuntos Internacionales del PSUV y rectora de LAUICOM, Tania Díaz, hizo énfasis al definir la verdadera base de la defensa nacional, que al no ser una potencia nuclear, las armas estratégicas e invencibles son «la educación, la cultura y la ciencia».

Este arsenal moral, es lo que permite ejercer una solidaridad real, que no es dar lo que nos sobra, sino compartir lo poquito que tenemos. Para Díaz, esta es la raíz innegociable de la Revolución y el legado más sagrado de Fidel.

Además, alertó sobre la vigencia de un «terremoto mediático», recordando cómo durante la tragedia natural en La Guaira se lanzaron falsos rumores de tsunami para sembrar el caos mientras aún había sobrevivientes bajo los escombros.

Ante esta operación de propaganda que busca proyectar un Estado fallido, instó a ser «cándidos como las palomas y astutos como la serpiente».

El liderazgo transformador debe proteger el tejido social, respondiendo con la verdad digital frente a la crueldad informativa que intenta fracturar la unidad popular.

Cien años de amaneceres y rebeldía

El encuentro culminó con los emotivos versos de Silvestre Montilla, quien describió a Fidel como el hombre que nace «cada vez que un pueblo decide ponerse de pie». Se reafirmó que su legado constituye un patrimonio moral de ideas que «no conocen cementerios» y que viven en cada escuela o médico que devuelve la esperanza a los humildes.


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​Rinden homenaje a Fidel Castro en el Mausoleo del Libertador Simón Bolívar por su centenario

Prensa LAUICOM – Al conmemorarse este jueves 13 de agosto el centenario del Comandante en jefe Fidel Alejandro Castro Ruz, el gobierno de Venezuela, en alianza con movimientos sociales y la misión diplomática de Cuba, rindió homenaje al líder histórico de la Revolución cubana con una ofrenda floral en el Mausoleo del Libertador Simón Bolívar.

​Este solemne acto forma parte de una amplia agenda conmemorativa desarrollada desde el pasado 6 de agosto en territorio venezolano para recordar el legado político y social del líder de la revolución cubana y fortalecer los lazos de hermandad y cooperación bilateral entre ambas naciones.

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Un hombre que amaba al futuro

Por: Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

-Esto no es una elegía-

“Pienso que en vez de invertir tanto en el desarrollo de armas cada vez más sofisticadas,los que tienen los recursos para ello debieran promover las investigaciones médicasy poner al servicio de la humanidad los frutos de la ciencia…”

Fidel Castro, inauguración de obras de ampliación del Hospital Clínico Quirúrgico “Joaquín Albarrán”, La Habana, 5 de junio de 1989.

Hay vidas más anchas y profundas que una biografía porque su verdadera dimensión no está solamente en los años que ocupan un calendario, sino en la cantidad de conciencia, esperanza y voluntad que lograron inspirar en otros seres humanos. Fidel Castro es ante todo un humanista de acción: un revolucionario que no contempla la historia como un espectador distante, sino como un territorio donde debe intervenir la voluntad. Su pensamiento está marcado por la convicción de que ningún pueblo debe resignarse a la subordinación, que ninguna nación está destinada al silencio y que la dignidad de los hombres no puede depender del poder económico, militar o político que bloquea su desarrollo. En esa convicción está la fuerza que lo acompaña hoy y siempre. No hay lugar para romantizar su lucha.

Fidel pertenece a esa clase de revolucionarios paridos bajo la presión de una época entera: una existencia donde converge la pasión por la justicia, la defensa de la soberanía, la fe en la capacidad creadora de los pueblos y una inagotable confianza en la que los seres humanos han de elevarse por encima de las circunstancias que intentan condenarlos. Hay algo profundamente humano en quien dedica su existencia a una causa que considera superior a sí mismo. Fidel Castro encarnó esa figura del hombre comprometido con una misión: alguien que acepta la responsabilidad de una época porque entiende que la historia no es una sucesión inevitable de acontecimientos, sino una obra abierta donde la voluntad humana puede escribir nuevos capítulos. Su vida es una afirmación constante de que los pueblos tienen derecho a imaginar su propio futuro.

Una de sus grandes pasiones es la educación, entendida no como un simple instrumento técnico, sino como la llave para la conquista de la libertad intelectual. Para él, un niño que aprende a leer, un joven que accede al conocimiento y un ciudadano que comprende el mundo que lo rodea representan victorias profundas contra la ignorancia y la desigualdad. La cultura, la ciencia y la formación humana ocupan un lugar central en su visión de humanista, porque ve, como Martí, en ellas la posibilidad de construir hombres y mujeres más libres, más conscientes y más capaces de participar en la transformación de la realidad. Con absoluto realismo y poesía.

También concede como expresión concreta de solidaridad humana. Eso se expresa en la expansión de la medicina cubana y en la formación de profesionales dedicados al cuidado solidario de la vida como una de las manifestaciones más nobles del socialismo. Toda enfermedad es un desafío colectivo que exige compasión, conocimiento y organización, y eso es parte esencial de su praxis humanista. Sin embargo, acaso una de las características más extraordinarias de Fidel Castro es su capacidad de lucha. Pocos líderes han sostenido durante tanto tiempo una coherencia histórica de semejante magnitud. A lo largo de décadas enfrentó, junto a su pueblo, amenazas, presiones internacionales y adversidades de todo tipo sin abandonar la convicción revolucionaria asumida. Esa perseverancia es una expresión de carácter: la prueba de un hombre que no vivía según la comodidad del presente, sino según la responsabilidad que atribuía al futuro.

Esa es la talla de los grandes personajes históricos que suelen convertirse en espejos donde cada generación busca sus propias preguntas. En el caso de Fidel Castro, millones de personas encuentran la imagen de un líder esperanza frente al escepticismo. La grandeza de un hombre histórico no se mide únicamente por la duración de su presencia, sino por la intensidad de las huellas que deja. Hay nombres que desaparecen con el tiempo porque nunca lograron tocar el corazón colectivo; otros permanecen porque encarnaron sueños, conflictos y aspiraciones que continúan interrogando a la humanidad. Fidel pertenece a esa segunda categoría: la de aquellos cuya figura supera el ámbito privado y se convierte en parte de la memoria y del futuro de millones. Así es el humanismo revolucionario.

Un homenaje verdadero no es una estatua inmóvil, sino una conversación entre la revolución y la humanidad. Es reconocer que detrás de cada acontecimiento está un ser humano con convicciones, sacrificios, esperanzas y una voluntad extraordinaria. Fidel Castro es entrega total en una praxis-herramienta de combate del presente en páginas del futuro, imagen de un hombre con una intensidad excepcional que atravesó fronteras, que desafió adversidades con un proyecto que tiene como horizonte fundamental la dignidad humana. Porque las figuras históricas no pertenecen solamente a su tiempo: pertenecen también a la memoria de quienes encuentran en ellas una parte de sus propios sueños.

Y así, en el vasto libro de la historia de las revoluciones, donde cada generación añade nuevas páginas y cada pueblo incuba sus símbolos, está la figura de Fidel que orienta a la humanidad hacia una nueva declaración de independencia, con la educación como herramienta de emancipación y la lucha política como expresión de compromiso con los seres humanos.

Hay revolucionarios que pertenecen a su tiempo y otros que lo exceden, por una extraña conjunción de destino y voluntad, que parecen pertenecer también a la conciencia histórica de todos los pueblos. Fidel Castro es para millones de seres humanos una figura inscrita en la historia y, al mismo tiempo, una presencia donde los hechos dejan de ser solamente acontecimientos y comienzan a convertirse en símbolos. En pie de lucha e incluso con crudeza.

Fidel es un revolucionario vivo que convirtió su lucha en argumento, en ejemplo tatuado sobre la piel de nuestra historia. Es una voluntad inquebrantable contra los calendarios imperiales; un espejo con el rostro de pueblos. Un compendio de destinos emancipados y emancipadores y su obra es una ciencia de la dirección revolucionaria, con una épica de la voluntad que se hace símbolo y sobrevive en la memoria de las luchas como un viajero que va de puerta en puerta, de una casa a otra, sabiéndose inquilino del futuro propio y colectivo. Más vivo que nunca.

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Un siglo con Fidel: el héroe que recuerda a los pueblos de América Latina a caminar con la frente en alto


Prensa LAUICOM- Este 13 de agosto, la historia recuerda el nacimiento de Fidel Alejandro Castro Ruz, el líder indiscutible de la Revolución Cubana que hoy cumpliría un siglo de vida. Fidel se convirtió en un símbolo imborrable de dignidad para el pueblo de Cuba y para millones de personas en América Latina y el mundo.

Para los cubanos, su figura significó un cambio radical de rumbo, con su llegada al poder, la educación y la salud dejaron de ser un privilegio exclusivo para convertirse en derechos universales y gratuitos al alcance de todos los rincones de la isla. Ese compromiso con los más humildes transformó el rostro social del país y encendió una chispa de esperanza en América Latina.

A nivel global, su voz resonó como un faro de resistencia frente a los poderosos, Fidel enseñó a no bajar la cabeza ante la injusticia y a defender con orgullo la soberanía de los pueblos. Su legado no se mide solo en discursos históricos, sino en la solidaridad internacionalista que llevó a médicos y maestros cubanos a tender la mano en los lugares más lejanos del planeta.

​A casi diez años de su partida física, Fidel no se ha ido: camina indomable en cada trinchera, vive en el corazón de los trabajadores y resuena con la fuerza invencible de la justicia en cada victoria de los pueblos libres que gritan, hoy y siempre, ¡Patria o muerte, venceremos!

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Fidel

Por Alí Ramón Rojas Olaya

Fidel no es un hombre, es un temporal hecho de barba y fusil, la raíz de una ceiba que crece contra el viento del norte. Es la madrugada del 1° de enero de 1959, cuando el alba vistió la esperanza de verde olivo. Para Cuba, Fidel es la luz que no se apaga en el malecón; el que convirtió el látigo en alfabeto, el bohío en escuela y la sierra en conciencia; el que tomó el cocodrilo verde maniatado y le devolvió el orgullo de llamarse «patria». Para Latinoamérica y el Caribe, Fidel es la voz de los que no tenían voz; es el eco de Bolívar en el siglo XX, la isla que es una trinchera contra el olvido. Desde Puerto Rico hasta la Patagonia, desde Haití y República Dominicana hasta México, su nombre es sinónimo de la rebeldía que se niega a doblar las rodillas. Para el mundo, Fidel es el gigante de un país pequeño que le dice «no» al águila imperial y le enseña a los seres humanos a soñar con un mundo más justo. Fidel es la utopía hecha victoria, el símbolo de que la dignidad puede más que el bloqueo.

¿Cómo transformó aquel garito de los yanquis, donde las máquinas tragamonedas devoraban el sudor y la mafia paseaba su impunidad, en una patria de dignidad? Arrancó los dados y los cambió por libros. Tomó los hoteles de lujo y los transformó en la administración del erario. Convirtió edificios en hospitales y cuarteles en escuelas. Donde antes reinaba la prostitución, puso el ballet y la danza. Ya no había celestinas, sino una Alicia Alonso hecha la luz que desafió a la sombra: una prima ballerina assoluta que esculpió el tiempo con sus puntas de pie. Fidel le asignó la tarea a Haydée Santamaría de transformar la tragedia en poesía y la trinchera en hogar para los artistas de América Latina y ella se erigió en el espíritu encarnado de la sensibilidad y el fuego creador.

Fidel fusiló la mentira para sembrar la conciencia en cada surco de la isla. Fidel siguió el ejemplo de José Martí: recogió la espada de hierro y la pluma de verso simple, y las llevó a la Sierra Maestra. Entendió que «Patria es Humanidad», y por eso internacionalizó su lucha. Fue el Apóstol hecho pueblo, el que supo que morir por la patria es vivir, y convirtió cada discurso en una continuación de los Versos Sencillos.

Fidel es el tiempo que se negó a envejecer, el que dice que «la cultura es la única cosa que el imperialismo no puede comprar, ni destruir, ni robar» porque sabe que el alma de un pueblo no se bloquea. La historia lo absolvió. Su legado no es una estatua de bronce; es el rumor de una generación que aún hoy, a cien años de su nacimiento y bajo el sol implacable, bajo el asedio de supremacistas y narcisistas pedófilos, criminales de guerra, secuestradores y narcotraficantes, sigue repitiendo: ¡Venceremos!

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100 años de Fidel: brújula revolucionaria que renueva el espíritu de los pueblos

Prensa LAUICOM – Ante la conmemoración por los cien años de Fidel Castro,el rector internacional de la Universidad Internacional de las Comunicaciones, Fernando Buen Abad, definió esta fecha como una «responsabilidad política» de trascendencia global.

Destacó que el líder cubano legó una «síntesis crucial para pensarnos» y las herramientas necesarias para «transformar este mundo» frente a la depredación del sistema capitalista.

Para el académico, este siglo de historia representa apenas «un parpadeo en la historia de la humanidad» frente a las luchas urgentes por superar la barbarie actual.

En este sentido, subrayó la necesidad de transitar hacia los «derechos colectivos, los derechos sociales, los derechos socialistas», integrando la voluntad y el pensamiento en una acción donde, precisamente, en Fidel encontramos la decisión de entregar la vida en esa lucha.

Finalmente, desde su perspectiva, resaltó que Fidel constituye una «gran escuela de comunicación» cuya oratoria «renueva la palabra porque la renueva en el espíritu», reafirmando que, en la batalla permanente por la emancipación, «la brújula que es Fidel es indispensable» como una enseñanza viva que debe guiar a las generaciones actuales y futuras.

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Rectora Tania Díaz: Cuba y Venezuela son una sola bandera y un solo corazón

CARACAS – En un mensaje de profunda integración regional, la rectora de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) y secretaria de Asuntos Internacionales del PSUV, Tania Díaz, ratificó el compromiso de solidaridad inquebrantable con Cuba y su liderazgo.

Durante su intervención, Díaz destacó el «fusilamiento moral» promovido por centros de poder contra el General de Ejército Raúl Castro, señalando que es la misma estrategia de ataques que han enfrentado el presidente Nicolás Maduro y el comandante Hugo Chávez.

En respuesta, destacó el despliegue de la campaña «Amor con amor se paga», una iniciativa de recolección de insumos destinada a apoyar al pueblo cubano.

Enfatizó que Cuba y Venezuela comparten una misma lucha y un destino común, recordando las palabras del comandante Fidel Castro sobre la importancia del trabajo colectivo y la soberanía frente a los intereses de las élites y la banca. «Nosotros trabajamos para el pueblo y con eso nos bastamos y nos sobramos», citó Díaz, reafirmando la confianza en la victoria de la unidad latinoamericana.

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Despertando conciencias: Lauicom llegó a la Comuna «Bolívar Vive»

Prensa LAUICOM – Bajo el cielo de la parroquia La Vega, en el marco de la Cátedra Hugo Chávez Comunicador, la Comuna Bolívar Vive abrió sus brazos y su historia para recibir a LAUICOM como compañera de camino en esta tarea sagrada de formar y despertar conciencias.

Entre risas, abrazos y palabras que nacen del corazón, la generación de oro sembró esperanza, cada intercambio fue un acto de resistencia amorosa, un recordatorio de que, aun en medio del flagelo de la guerra imperial, la unión del pueblo es escudo y semilla de futuro.

Hoy, al conmemorar los 13 años de la siembra del Comandante Hugo Chávez y el venidero centenario de Comandante Fidel Castro, desde esta cátedra latió fuerte su legado: el de líderes que eligieron la palabra, la solidaridad sobre la destrucción, la vida sobre el miedo.

Desde las entrañas de Caracas, esta jornada fue más que formación: fue caricia colectiva, fue memoria viva, fue compromiso renovado.

Y en este suelo venezolano, que conoce el peso de la historia pero también la fuerza de la ternura, seguimos caminando.

Porque la paz es presencia de justicia, de comunidad, de amor en acción.

Paz para Venezuela, paz desde el barrio, paz con Chávez y Fidel en el corazón.

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Filosofía de la Revolución. Ética del amor revolucionario.

Por: Dr. Fernando Buen Abad.

La Ética de los fusiles y la Ética de la ternura.

Una consigna ética recorre al mundo. En toda su potencia brilla hoy, más que nunca, la afirmación de Fidel que define: “el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”. Tal consigna es de suyo un enunciado ético, de primer orden, para los tiempos que corren. ¿Cuáles revolucionarios para cuál revolución? No operemos esto con “manuales”. El carácter “universal” de semejante consigna, su alma humanista, excede a Cuba aún siendo su epicentro. Esa era la voluntad de Fidel. En el carácter marxista-leninista de la Revolución cubana se gesta una de las corrientes éticas más importantes de nuestro tiempo. El deber de todo revolucionario también es producir una revolución en la ética y para la ética. Y la Revolución en Cuba es una guía.

En un mundo infestado de humillaciones contra la clase trabajadora, ahogado en falacias “informativas”, atiborrado de vulgaridad, chapucería y banalidades… nos da luz el fulgor de la Revolución cubana con su apuesta ética revolucionaria. En un mundo hundido en miedos, individualismo y egolatrías; saturado por petulantes y mediocres, doctorados en nadería y creacionismos a medida, donde hacen su festín los publicistas y las iglesias, los pornógrafos y los pedófilos… donde se prostituye todo y se mercantiliza el alma… el capitalismo reina a sus anchas y pudre todo lo que encuentra al paso. Mundo infestado con tanto traidor, tanto blandengue, tanto trepador, tanto oportunista, tanto reformismo… Cuba nos llama a trabajar por una Ética de la solidaridad nueva, activa, combativa, rigurosamente, o de lo contrario nos sepultarán con más basura ideológica burguesa y con más capitalismo. Esto es intolerable.

Qué fenomenales desafíos ha debido enfrentar la Revolución cubana. Desafíos que no sólo han demorado la conquista de la máxima felicidad posible para su pueblo sino que la han sometido a las pruebas más feroces de la resistencia económica, psicológica, política y cultural. El balance de la Revolución, que aquí nos interesa, está pasando todavía por el purgatorio criminal del bloqueo que no sólo no ha terminado, sino que se recrudece. Así y todo, la Revolución cubana nos educa, como brújula y praxis que no dejó de proveernos lecciones e interrogantes, luces y autocríticas, sencillamente porque jamás fue una institución puramente teórica o mental para celebraciones idílicas o abstractas, sino porque la Revolución pasó a ser núcleo de las cosas diarias. En la cabeza, en la panza y en los corazones. En la praxis. No lo ve quien no quiere verlo.

No hay tiempo para diletantes. No hay lugar para burocracias bibliográficas ni para farándulas de gurús. Hay que declarar la abolición de la esclavitud semántica y la supresión de todo fanatismo con manuales esotéricos. El caso más aberrante de “Crimen Organizado” a nivel mundial, se llama Capitalismo. En sus más de tres siglos, organizó la destrucción del planeta, la depredación de la condición humana, pobreza, miseria y hambrunas. Ha humillado a los seres humanos y amenaza al futuro.

Cualquiera habla de Revolución refiriéndose a cualquier cosa, pero el problema está en cuánto y cómo, eso que se llama Revolución, realmente cambia paradigmas o solamente los maquilla. Por eso, tarde o temprano, si hemos de asumirla con seriedad, la Revolución cubana nos interpelará. Nos hará preguntarnos, y respondernos, dónde está nuestro granito de arena, nuestro aporte probadamente solidario, ese que ayuda a modificar los paradigmas dominantes para dar lugar a paradigmas emancipadores infatigables. Como es la propia Revolución.

Debemos entender a la Revolución cubana como la conquista ampliada de un Derecho Humanista Fundamental. El derecho a la Revolución. Como el peldaño más alto de la praxis que asciende desde lo deseable a lo posible y desde ahí a lo realizable. Una Revolución que no acepta ser reducida a una abstracción de esos procesos revolucionarios que la hacen internacionalista en sus tonos y colores político-territoriales. Comprender la superioridad, su valor, como factor decisivo en nuestra Historia reciente, nos hace estar convencidos de que luchar tiene un valor superior, en un mundo común en que se vive bajo la ordinariez de las semiósferas burguesas. La Revolución cubana, al asumir el socialismo sobre una base científica y no utópico-ilusionista, se legitima en cuanto que cambio para la organización de la lucha, que no es cosa del pasado, sino necesidad para salir del capitalismo, sin tergiversaciones ni confusiones, porque es expresión de una fase superior de la sociedad que debe desaparecer toda subordinación esclavizadora contra los seres humanos.

Cuba es una forma de la Ética de nuevo género tanto por las ideas revolucionarias, como las acciones revolucionarias que desenmascaran y combaten al capitalismo. Ética que ha sido blanco de todo género de distorsiones y persecuciones en el terreno de la teoría, del centrismo “cientificista” amorfo y ecléctico; en las filas del reformismo que elude las obligaciones concretas y tiende a privilegiar toda demora de la “práctica revolucionaria”, sin aceptar que sólo la teoría marxista puede impartir una orientación revolucionaria a la práctica. Tal cual lo explicó Fidel:

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Nuestro deber es hacer la revolución. Con el surgimiento de la Revolución cubana, el mundo experimentó una transformación geopolítica, cultural y comunicacional que estremeció al imperio. De inmediato se dispuso a destruir todo cuanto significase Revolución y de inmediato salió a comprar “voluntarios” de las armas y de las ideologías (falsa consciencia y engaño) para organizarlas en una guerra, sin cuartel, que no ha cesado un solo minuto. Guerra contra Cuba revolucionaria en todos los ámbitos de la teoría o de la práctica, se dejó sentir como un odio de clase “nuevo” que encolumnó formas de “pensar” y hacer “política” –en su sentido más burgués- para aniquilar la rebeldía organizada y consciente de su ruta. Pero se encontraron con un pueblo organizado de mil maneras (obreros, estudiantes, ciudadanos comunes y campesinos) decididos a no seguir siendo oprimidos… la clase opresora no pudo seguir oprimiendo. Cambió el rumbo, cambió la dirección y cambiaron los dirigentes. Triunfó una Revolución que parió una Ética nueva.

La Ética de la verdad

¿Qué baratijas ideológicas podrán convencernos de aceptar, más tiempo, el negocio macabro de las industrias bélicas; qué palabrerío podrá convencernos de tolerar el espectáculo de pobreza que se transmuta en miseria y hambrunas; con qué saliva querrán anestesiarnos mientras nos despojan del trabajo, la vivienda, la salud, la educación… mientras insisten en que les aplaudamos como focas adictas? Los 2153 millonarios que hay en el mundo, poseen más riqueza que 4600 millones de personas (un 60% de la población mundial), según revela Oxfam en un informe publicado hoy, la víspera del Foro Económico Mundial de Davos (Suiza). Este mundo debe salir del capitalismo, y todos sus desastres, inmediatamente.

Cuba encontró un camino. Semejante parto ético originado en Cuba, tendría que remover, de la vida cotidiana, las instituciones mentales, las costumbres y los hábitos de esclavitud; los pre-conceptos y las definiciones de la vida misma, inoculadas por la ideología de la clase dominante como vectores centrales de la existencia en cada persona, en su relación con los demás seres humanos y con la naturaleza toda. Ese parto ético de nuevo género, debía abonar la tierra de la mentalidad revolucionaria para hacer florecer las ideas nuevas y de reponer el trabajo justo y colectivo, como la mayor riqueza, por encima de la acumulación del capital. Formidable tarea para revolucionar las cabezas y los valores contra toda telaraña mental, momias ideológicas y creencias con raíces hondas como la resignación, el saqueo irremediable y privación de todo para garantizar la buena vida de los amos. Cuba con su Revolución ha construido, paso a paso, un imaginario social nuevo con seres humanos solidarios dispuestos a rehacer en su cabeza, su corazón y su panza, un modo de relacionarse de manera fraterna para producir lo que necesitamos todos y distribuirlo para el bien de todos. Ética para cambiar la dirección de todos los beneficios.

Nuestro deber es hacer la revolución. Ética que organiza democráticamente a una sociedad que lucha por vivir sin clases sociales, sin opresores y sin oprimidos, donde además de modificar el modo de producción, han cambiado las relaciones de producción, esta vez ya en manos de personas empeñadas en ser felices —con toda la dificultad que ello implicaba— y en que logren ser felices los seres humanos contra una realidad global sometida a todo género de infelicidades. Esa es la decisión de un pueblo que avanza con dirección distinta para los seres humanos y para el planeta, que a muchos parecía imposible, utópico, mesiánico o loco… y a otros parecía esperanzador, deseable, posible y realizable; exigió claridad meridiana en el qué hacer y en el cómo hacerlo.

El desafío ético que Cuba trajo con la Revolución exigió —y exige— mucha precisión en el orden de las prioridades y los plazos, en la profundidad y en la amplitud de las transformaciones humanistas. Exigió y exige un cambio, de raíz, en la mentalidad y una disposición solidaria a toda prueba. Exigió, y exige, instrumentos para movernos hacia delante en la ciencia, en las artes, en la teoría y en la praxis. Es imposible orientarse sin una Ética nueva, si realmente queremos salir del mapa del pasado. Ética de exigencias nuevas para la práctica en el proceso que implica la creación de una sociedad donde lo más importante sea el bienestar de la sociedad misma y la integridad ético-política “del dicho al hecho”, para alcanzar los objetivos marcados por la dirección del programa revolucionario.

Para comprender esta Ética, es necesario saber, en primer lugar, que tal ciencia, nacida de una Revolución, tiene un objeto de acción permanente en todo el hacer humano. Tal objeto que incide en la moral revolucionaria, se afirma en, al menos, dos grandes territorios de la actividad humana histórica y social. Ya no es una moral inamovible de afirmaciones extra-históricas, como es uso de algunas, sino que es una forma de la práctica humana, un producto histórico que varía profundamente, y se perfecciona, bajo la fuerza de una Revolución Socialista. La Ética para revolucionar debe revolucionarse a sí misma, bajo la influencia del fenómeno histórico que es la Revolución marxista-leninista, que se ocupa, también, de la conducta de los seres humanos ante el planeta sin dejar de imbricarse con la psicología, la sociología, la economía política y la antropología… con toda lucha que tenga una base material y sobre la que se erige la superestructura con su carácter indisolublemente social.

En Cuba se origina una Ética en transición y para la transición que tiene un origen histórico que se encuentra ya en la comunidad primitiva; para superar la división de la sociedad en clases, enriqueciéndose con la dialéctica marxista, en la praxis. Cuba desarrolla una Revolución no sólo para romper con los modos de producción, y con las las relaciones de producción de la moral burguesa con toda su hipocresía, la moral individualista, Cuba nos plantea el desafío de sentar las bases para una Ética verdaderamente humana, universal, en la que no exista la explotación del hombre por el hombre para la abolición definitiva de la sociedad dividida en clases. Dicho como lo diría el Ché, una ética para el amor.

Nuestro deber es hacer la revolución. Ética rigurosa que debe defenderse de los reformistas, los conciliadores, los disfraces, las emboscadas ideológicas y las guerras mediático-psicológicas, diseñadas principalmente para demorar, abortar, deformar y asesinar todo aquello que implique pasos (así sean pequeños) en la dirección emancipadora. Ética para superar lo viejo (aún no superado) y para impulsar lo nuevo que no termina de nacer. En esa transición (explicada así muy apretadamente) nos hemos visto inmersos muchas décadas y eso nos ha costado vidas y recursos incalculables pero, claramente, en Cuba, la fortaleza ética ha permitido resistir tormentos imperiales indescriptibles, en todos los niveles, desde de lo colectivo hasta lo más íntimo. Los enemigos de la Revolución, en sus delirios genocidas, han dado por muerto todo lo que suene a transformación y, así, dan por muerto el poderío ético cubano, sus logros, sus beneficios y aportes… han llegado a dar por muerta la historia misma. Y se han equivocado, la Revolución ha sido más fuerte que todas sus trabas.

Lo esencial de la Ética revolucionaria cubana no pueden borrarlo. Está viva en la revolución permanente que el pueblo cubano despliega en cada una de sus rebeldías y revoluciones (grandes o pequeñas) de esa Revolución cubana permanente, que ocurre en miles de ámbitos distintos, más visibles o menos; de esa lucha pertinaz e incesante nace un nuevo tipo de valores y acciones, marcadas por el pueblo trabajador, una Ética para la creación de una cultura y una comunicación de lo común, de lo comunitario, de lo comunista como fase superior de la felicidad humana. Sus médicos son un ejemplo preclaro, lo son también los cinco héroes, la música, las artes, la cultura del pueblo cubano. No se trata de un simple “re-acomodo de términos filosóficos”, es imprescindible aprender de la Revolución cubana, de su Moral de lucha y de su Ética, porque en el mundo entero avanza la degradación, la desmoralización y la ruina de los pueblos. Es una situación de vida o muerte para la clase oprimida que representa objetivamente el único futuro viable de la Humanidad. Si la Ética no responde a la dirección marcada por las bases, y no se producen cambios, la especie humana quedará cada día más expuesta a peligros históricos, como el neo-nazifascismo.

Ética de lo deseable, lo posible y lo realizable.

Nuestro deber es hacer la revolución. Solidarios con la Revolución cubana desarrollar las fuerzas productivas, la educación crítica y descolonizada, el pensamiento en la formación científica socialista. La definición de la Revolución nos ofrece aspectos esenciales para la Ética nueva donde se combina un carácter objetivo, normativo, con reglas o protocolos de intervención revolucionaria sobre, por ejemplo, la propiedad de las riquezas y sus distribución para todos; y el carácter fáctico en los actos reales, bajo tensión entre lo hecho y lo que debieron ser. Tal tensión, en condiciones revolucionarias, es dialéctica, uno implica al otro, pero en acción directa, no ilusoria. Necesitamos normas revolucionarias para la Ética revolucionaria, no hay práctica correcta sin teoría correcta. Lo normativo para ser realizado, pero no bajo el designio de normas abstractas, generales, idealistas sino bajo los requisitos del proceso revolucionario que demanda hechos concretos a soluciones concretas y, superar todo freno al desarrollo social.

Si la Revolución cubana nos ha obsequiado con bastiones humanistas de nuevo género, si su generosidad ha sido tal que marca el presente, tanto como el futuro, luchando por las mejores condiciones para la vida buena de todos, entonces nos ha puesto a la mesa de la Historia un plato ético exquisito, rico en motivos, rico en consciencia del fin, rico en decisión firme para la realización del acto ético-revolucionario; rico en voluntad para acompañar indisolublemente la determinación del fin común por sobre otros; rico en la predilección por los medios populares probados históricamente en la realización del fin común, en su realización objetiva, asumidas todas las consecuencias, propiamente, de carácter social. Lo deseable, lo posible y lo realizable. (Adolfo Sanchez Vázquez)

Esta estructura ética forjada por la Revolución cubana, forma una totalidad en las partes cobra realidad en el todo como significado moral. Así, por ejemplo, la legitimidad de una motivación revolucionaria se determina en la praxis y en los consensos donde agente puede reconocerla claramente como obra colectiva. Así la elección de un fin ético, y la selección de un medio, no se hace aisladamente porque pierde sentido moral, aun si el acto se realiza. En todo caso es indispensable plasmar el carácter revolucionario del fin, objetivar la conducta revolucionaria, para que garantice un resultado que podemos medir moralmente en colectivo, al ponerlo en relación con una norma marxista-leninista asociada a un sistema de normas de una comunidad histórico-social revolucionaria, como lo es en Cuba.

Necesitamos un Humanismo concreto, histórico y creador, no abstracto, expresión del conjunto de las relaciones sociales, incluso con sus conflictos madre, como perfeccionamiento ético y espiritual, que rescate las mejores luchas emancipadoras contra la alienación y los atentados a la libertad humana. Esta construcción del humanismo real, se necesita para transformar el mundo existente, conservando sólo lo mejor pero no para reconciliarse entre antagónicos. Un humanismo que debe ser condición fundamental en la conciencia, como necesidad y posibilidad de la transformación del mundo. Conciencia que debe tener una interpretación verdadera y científica del mundo y una crítica consensuada de lo existente.

Celebramos la Revolución cubana, a pálpito de Patria Grande, porque es hija de la Historia y al mismo tiempo camino para la especie humana. Nunca en la Historia se había logrado un desafío ético mayor, una obra revolucionaria, de los humildes, de los oprimidos, de los explotados. Por primera vez en la Historia latinoamericana y caribeña se ha establecido, en la práctica, un horizonte ético obrero-campesino duradero. Se hizo sobre bases revolucionarias, sobre bases marxistas, sobre bases leninistas. Eso implica, el marxismo desde su esencia creadora, su esencia dialéctica, sus principios éticos aplicados de manera revolucionaria, aplicados, también, con un sentido moral, en una época concreta, bajo acoso y bloqueo. El triunfo de la Revolución cubana es, también, seguir luchando, sin cansarse, contra el odio, la represión y el crimen imperiales. Su victoria va sedimentando una Ética de nuevo género que no sólo se ocupa de la economía, de la industria, de la cultura… se ocupa del corazón. Esa es una victoria de la Revolución que vive de la verdad humana, de la franqueza, de la honestidad, de la pureza, de sus principios marxistas y leninistas en acción dialéctica crítica y autocrítica. No nace de la nada. Nuestro deber es hacer la revolución. Completarla permanentemente.

Cuba Periodistas

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Del rechazo al ALCA nació el ALBA

Prensa LAUICOM – Hace 20 años, en la IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, Argentina, el 4 de noviembre de 2005, el pueblo venezolano, junto al Comandante Hugo Chávez, protagonizó un hito histórico al derrotar políticamente el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Frente a la ofensiva del gobierno estadounidense, que buscaba imponer un modelo neoliberal que subordinaba las economías nacionales a los intereses de las transnacionales, el Comandante Chávez alzó con fuerza la voz de los pueblos: “¡ALCA, ALCA, AL CARAJO!”.

Esa resistencia no fue solo retórica: desde 2001, Venezuela se opuso firmemente al ALCA, denunciando que su implementación significaba la pérdida de soberanía, la imposición de recortes sociales y la profundización de la desigualdad.

En respuesta, nació la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), propuesta en 2004 el Comandante Hugo Chávez y Fidel Castro como alternativa basada en la solidaridad, la justicia social y la integración desde los pueblos. El ALBA se convirtió en símbolo de una integración verdaderamente latinoamericana, centrada en la dignidad humana y no en el mercado.

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25º Aniversario del convenio Cuba-Venezuela: unión fundamental de ambos pueblos.

Prensa LAUICOM – El 30 de octubre de 2000, los entonces presidentes de Cuba y Venezuela, Fidel Castro y Hugo Chávez, respectivamente, firmaron el Convenio Integral de Cooperación, un acuerdo que sigue vigente y que este 30 de octubre de 2025 conmemora su 25º aniversario.

Dicho convenio marcó un hito en las relaciones bilaterales al sentar las bases de una alianza estratégica orientada a fortalecer la amistad entre ambas naciones y promover su desarrollo económico y social.

Inicialmente centrado en áreas clave como la salud, la educación, la economía y el desarrollo, su alcance se ha ampliado con el tiempo a otros sectores, entre ellos el deporte, la ciencia, la energía, la comunicación y la cultura.

El acuerdo ha sido considerado fundamental por ambos gobiernos como instrumento de cooperación y de impulso al bienestar de sus pueblos.

En el marco de esta conmemoración, el canal de Telegram del presidente Nicolás Maduro destacó: «Hoy, Cuba y Venezuela estamos más unidos que nunca, empeñados en la defensa de nuestra soberanía y de la paz».

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Tercera edición del Encuentro Internacional de Publicaciones Teóricas de Partidos y Movimientos de Izquierda

Prensa LAUICOM- En el marco del III Encuentro Internacional de Publicaciones Teóricas de Partidos y Movimientos de Izquierda, celebrado en la Universidad del Partido Ñico López en La Habana, se reafirmó la urgencia de fortalecer la unidad de la izquierda global frente a la ofensiva imperialista y el resurgimiento de un fascismo de nuevo tipo. Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, subrayó en la inauguración que estos espacios son “urgentes” para promover “las ideas más avanzadas de la izquierda, el pensamiento crítico y la acción política conjunta”, en un momento marcado por la carrera belicista de Estados Unidos y la necesidad de preservar la paz.

Durante el panel “Teoría revolucionaria frente a nuevos desafíos y fascismo de nuevo tipo”, la diputada venezolana Iris Varela repasó los hitos de la Revolución Bolivariana y destacó la “resistencia especializada” ante sanciones y ciberataques. José Luis Centella, representante de España, alertó sobre la decadencia del Norte global y su giro fascista, mientras que Nguyen Xuan Thuy, representante de Vietnam, compartió la experiencia de desarrollo bajo dirección comunista. Vasuki Umanath representante de India, vinculó la lucha de clases, anticolonialismo y antifascismo, y Tim Joye, representante de Bélgica denunció la manipulación mediática y los recortes sociales en Europa.

El intelectual mexicano Fernando Buen Abad, colaborador de la agencia, rindió homenaje a la pasión lectora de Chávez y Fidel y enfatizó que “la agenda teórica no la resuelven genios académicos, sino las protestas campesinas, laborales y populares”. Por su parte, Abel Prieto llamó a construir un frente comunicacional ético que rescate la verdad frente a la postverdad, recordando la frase de Fidel: “Por Venezuela estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre”.

En esta transición histórica, “entre lo viejo que tarda en morir y lo nuevo que demora en nacer”, según Gramsci, LAUICOM reafirma su compromiso con una comunicación antiimperialista, popular y al servicio de la emancipación, formando comunicadores que piensen desde y con los pueblos en resistencia.

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Presidente Maduro llama a la liberación y unidad de la América Latina

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, realizó un ferviente llamado a la liberación y unidad de América Latina, destacando que la independencia de los países y la cooperación entre ellos son procesos inseparables: «No es opción volver a ser colonia. Para nosotros no es opción andar de rodillas, aplastados, subordinados, chantajeados, acobardados. Así que tenemos que ir en paralelo en los procesos de liberación».

A través de un mensaje en su canal de Telegram, el Jefe de Estado afirmó que todos deben de trabajar juntos y en paralelo para enlazar «nuestros países en proyectos de desarrollo, hermandad y cooperación», porque con un buen gobierno y unión latinoamericana y caribeña se puede convertir en un «destino inaplazable».

«Y seremos los que en el destino está escrito y llegaremos a la grandeza y a la gloria de todo un continente porque tenemos con qué, porque somos los de verdad, somos los de a pie, somos Fidel, somos Chávez, somos Bolívar, somos Martín. ¡Que viva el ALBA! ¡Que viva la independencia! —¡Que viva la libertad!, exclamó.

Asimismo, rechazó la idea de volver a ser colonias del imperialismo y abogó por  gobiernos justos como un objetivo esencial, que se invoca la herencia de líderes históricos y se celebra la identidad y la lucha del pueblo.

Prensa VTV

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Legado revolucionario de Fidel Castro es honrado en Lauicom

A siete años de la partida física del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, la Embajada de Cuba en Venezuela homenajeó el legado de este cubano universal, a través de diversas actividades desde la Universidad Internacional de las comunicaciones (Lauicom).

Con la inauguración de la exposición fotográfica “La epopeya de la Revolución”, inició el homenaje, mismo presidido por el excelentísimo Embajador de Cuba, Dagoberto Rodríguez quien, en compañía de la rectora de Lauicom, Tania Diaz, exaltaron el intenso quehacer revolucionario del Comandante en Jefe Fidel Castro en su lucha por construir una sociedad más justa para Cuba y el mundo.

En este sentido, el embajador, expresó que la selección de la Lauicom para compartir esta muestra responde a la necesidad de mantener vivos el ejemplo y obra de Fidel en las nuevas generaciones de revolucionarios, para que sirva de compromiso e inspiración en la lucha permanente por la emancipación de nuestros pueblos.

Representantes de diversos cuerpos diplomáticos acreditados en el país, autoridades de la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela y de su juventud, integrantes de la Asociación de Cubanos Residentes en Venezuela, estudiantes de Lauicom, colaboradores cubanos, entre otros invitados, se sumaron al compromiso de continuar fortaleciendo los derechos y conquistas alcanzados por nuestros pueblos tal como lo planteaba Fidel, así como el Comandante Hugo Chávez.

Decía el Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.

¡VIVA FIDEL!

Cuartel

Fernando Buen Abad Domínguez | 26 de julio: La grandeza de una isla pequeña

Era muy caro, para mis recursos monetarios a los 16 años, enviar un telegrama a Cuba desde México. No obstante, hice «las mil y una» y pude poner en la oficina del telégrafo un mensaje: «Comandante Fidel Castro: feliz aniversario del 26 de Julio». ¿A qué domicilio lo envía?, me preguntó el telegrafista, y no supe qué decir. Ponga usted «Palacio de Gobierno de Cuba».