Tapas - Prensa

Develando altos misterios en versículos sugeridos por el presidente Maduro

Parte 1. Ama y todo se te dará por añadidura.

Por Prof. Roger Garcés

Profesor e Investigador

Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)

Continuando con la interpretación de los versículos de la biblia que el Presidente Maduro está sugiriendo que leamos, nos encontramos con verdaderas joyas de sabiduría. En una entrevista el diputado Nicolás Maduro Guerra, hace públicas las recomendaciones que le ha hecho el Presidente, y cuando revisamos esos versículos, constatamos que tienen una enseñanza verdaderamente profunda, las que, en virtud de su condición de privado de libertad, adquieren unas dimensiones  inconmensurables, verificando una evolución interior que solo ocurre en las almas temperadas que han sabido sacarle provecho al encierro y han convertido la cárcel en un templo de conocimiento trascendente de la naturaleza humana.  Esto es algo que los primeros cristianos solían hacer en virtud de las terribles situaciones que les tocaron vivir por la persecución romana, y entonces se metían largo tiempo en cuevas y catacumbas para orar y descubrir los misterios divinos. El sustrato de esta actitud es tener una mentalidad proactiva y sacarle provecho a cualquier situación que le toque vivir. Se trata entonces de «Convertir el veneno en medicina», como decían los sabios de antaño.

En una entrevista, Nicolás hijo comenta que el Presidente le recomendó leer a Mateo 6:33.  En realidad, este versículo comprende una de las enseñanzas más importantes y determinantes para el desarrollo espiritual.  Es común que escuchemos varias frases que han estado referidas a la misma enseñanza: «Ama y haz lo que quieras» «Ama y lo demás se te dará por añadidura», también la frase atribuida a san Agustín: «Ora y lo demás se te dará por añadidura».  Como vemos, está refiriendo lo que hoy se conoce como la «Ley de atracción» y que los sabios de la antigüedad llamaban «Ley de correspondencia».  El hermetismo la describía con la sentencia:  «Como es arriba es abajo y como es adentro es afuera».  Así, está enseñanza la podemos rastrear en el antiguo Egipto, en la Grecia clásica con los misterios menores, y en oriente medio donde vivió Jesús. Del hermetismo pasó a la alquimia y también a la alquimia cristiana.  De manera que la enseñanza es conocida tanto dentro de los libros canónicos como también dentro de las enseñanzas secretas que se estudiaba en las escuelas de misterios menores.  Habida cuenta de lo extendida en el tiempo y en la geografía de esta sabiduría, ya de entrada podemos avizorar que se trata de una enseñanza de altos quilates.

La sabiduría de convertir el veneno en medicina

En la versión de la biblia conocida como Reina-Valera de 1960, se puede leer en Mateo 6:33:

«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Como vemos, las frases que manejamos al inicio del texto, se relacionan directamente con este versículo.  Obviamente, «buscar el reino de Dios» implica primero que nada entrar en el reino del amor, ya que como afirma Juan, «Dios es amor», (1 Juan 4:8).

El que entra en el reino del amor permite que en su alma anide la armonía, la belleza, la salud y la abundancia.  Quien vive en Amor, vive cada momento de su vida en una fiesta continua, en una experiencia de goce diaria y cotidiana. Es esa persona la alegría fluye libre, como fluye, sin que nadie se lo ordene, el arroyo fresco en la montaña, que nutre la vegetación y quita la sed de animales y humanos, y así en continua satisfacción, va nutriendo a los demás, ofreciendo sus tesoros y regalando maravillas, simplemente por el hecho de existir.  Si las condiciones internas son positivas, pues, en virtud de la Ley de correspondencia (o Ley de atracción), este será el signo de las cosas que atraerá.  Por eso, y sin temor a equivocarse, Mateo refería la enseñanza que podemos entender con la frase: «Como es adentro es afuera», y lo que tengas en el alma, pues eso será justamente lo que te pasará en ja vida.

Es conocida la sentencia de Emerson: «Pasamos por lo que somos» que conecta directamente con el tema que tratamos. De manera que, si amor es lo que hay en el alma, pues amor es lo que se va a encontrar.

El odio como trampa: Por qué el resentimiento estanca el desarrollo de las sociedades

Esta enseñanza es particularmente necesaria para los que creen que el odio es una forma de lucha en la sociedad. Hay personas que todavía odian y lo peor es que creen que odiando van a solucionar los problemas del país.  En este tipo de personas es frecuente escuchar argumentos espureos para justificar su odio y con esto causan más problemas de los que pretenden resolver. Falaces argumentos como: La culpa de todo la tienen los negros o los pobres o los chavistas, y con ese tipo de pensamiento generan discordia en la sociedad. En este tipo de personas también es común el pensamiento: «Muerto el perro se acaba la rabia» y pueden tener la tendencia a querer eliminar físicamente a los que consideran culpables de los problemas; Hitler es un claro ejemplo.

No nos vamos a detener en analizar las consecuencias sociales que tiene este tipo de pensamiento, que podría fácilmente generar una guerra civil como ha ocurrido en el pasado en otros pueblos. Para ello, simplemente recordemos la tristísima experiencia de Ruanda, en la que un millón de muertos no fue suficiente para saciar el odio.

No. No vamos a abundar en las consecuencias sociales pues se ha escrito mucho al respecto. Más bien nos vamos a dirigir a las consecuencias personales que sufre individualmente cada persona que permite anidar el odio en su alma.

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Ejes temáticos:

  • La resonancia por simpatía aplicada a la frecuencia vibratoria de las emociones humanas.
  • Interpretación espiritual de las recomendaciones de lectura del Presidente Maduro.
  • Transformación de la adversidad bajo la premisa de convertir el veneno en medicina.
  • Aplicación de la máxima hermética «como es adentro es afuera» en la vida cotidiana.
  • El amor como estado de conciencia que atrae armonía, salud y abundancia.
  • El odio analizado como una prisión personal y detonante de conflictos sociales.

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Como sabemos; «Como es adentro es afuera», si una persona odia, pues con odio es con lo que va a tropezar en la vida.  Simplemente recuerde algún «mala conducta» que viva por donde usted vive.  Todos conocemos a alguien en la comunidad que «se porta mal». Si usted observa con cuidado, notará que esa persona problemática es lo que llaman una persona «Sucedida».  Es decir, siempre le pasa algo, cosas como accidentes, problemas varios, etc.  Con la máxima: «Como es adentro es afuera”, ya podemos darnos cuenta de que todo lo malo que a esa persona le sucede tiene que ver con la emoción que permite que anide en su corazón.  Si usted aguza su observación, se dará cuenta de que, en su familia, la persona que más pelea es la que sufre de problemas más frecuentemente.  Por eso, Mateo insistía: «Busca el reino de Dios y lo demás se te dará por añadidura».  Si amas, las cosas buenas vienen solas, vienen de «ñapa», vienen «con el combo».  Si usted ama, no tiene que preocuparse por buscar las cosas buenas ya que éstas lo perseguirán a usted.  Es tan importante que en nuestra alma tengamos amor, que es EL PRIMER MANDAMIENTO, el mandamiento del amor.  Los grandes maestros y particularmente Jesús, insistía de mil maneras en que amemos y nos alejemos lo más posible del odio, porque en virtud de la ley de correspondencia, si estamos «vibrando» en la frecuencia del odio, pues será odio lo que atraigamos.

Tu mundo exterior es un reflejo de tu estado interno: Descubre el poder de la Ley de Correspondencia.

Esto que explicamos, no solamente es un principio espiritual, en la física también ocurre. Se llama «Resonancia por simpatía». Tome dos guitarras y ponga una frente a la otra, y pulse en una guitarra la cuerda Re (la cuarta) y notará que, en la otra guitarra, comienza a vibrar también la cuerda Re. Si usted pulsa Re en una guitarra, en la otra no vibrará la cuerda Sol o la cuerda La, solo vibrará Re.  Así pasa con nosotros, si permitimos que el odio invada nuestra alma, atraeremos solo a gente que odia, solamente nos pasarán cosas que nos darán rabia, y solamente sufriremos problemas relativos al odio.  Lamentablemente, la gente que odia desconoce este principio y continúa odiando y sufriendo por el odio y siendo objeto de odio, y como recibe odio, esto es lo que va a vivir en su vida, lo que le va a dar más rabia, y entonces es una serpiente que se muerde la cola.

Hay otra consecuencia nefasta para el que odia y es que imagina que todo el mundo le va a hacer daño. El que odia va generando así una especie de paranoia que hace que perciba el mundo como amenazante, y como según él, todos lo amenazan y quieren hacerle daño, la actitud con la que se relaciona con el mundo es la defensividad y la reactividad. El que odia siempre está a la defensiva y siempre está como un fosforito, y es fácil identificarlo en un grupo por estas características. Esto lo que hace es aumentar el sufrimiento. De manera que el que odia no solamente sufre por las cosas que le pasan, sino que también sufre por lo que imagina que le pasará. Como vemos, el odio se convierte en la propia trampa del que odia; el odio se estructura a su alrededor como una prisión.

La persona que odia nunca se dará cuenta de que es su propio odio lo que aviva el odio y mientras más odie más odio verá en los demás y más situaciones de odio vivirá.  Por eso, los sabios de la antigüedad afirmaban que a lo único que debemos odiar es al odio.

Por el contrario, si la persona busca el «reino de Dios», o lo que es lo mismo, el reino del amor, pues, eso será lo que ocurra en su vida.  Por eso, el Presidente Maduro, conocedor de misterios profundos, nos impele a que leamos a Mateo 6:33 y que, por sobre todas las cosas, amemos. Hay que amar, amar, amar, y después de amar, seguir amando, para que «venga a nosotros tu reino». Y si con toda la enseñanza que nos transmite el Presidente Maduro, todavía a usted le quedan dudas, le hago una pregunta: ¿Usted sabe cómo termina el Padre nuestro? 

PLAZA DE MAYO

En defensa de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo: memoria

Fernando Buen Abad Domínguez*

Hoy más que nunca debemos defender a la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo como un patrimonio ético del pueblo argentino y de toda América Latina. Pero no basta con defender: es tiempo también de pasar a la ofensiva cultural, de disputar el sentido de la educación, de denunciar la pedagogía del ajuste, de multiplicar las experiencias de educación popular, de levantar universidades desde abajo. 

No es una universidad cualquiera, la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo no nació de un decreto burocrático ni de una planificación técnica, sino de una herida abierta en el corazón de América Latina. Nació del grito desgarrado de las madres que se negaron a aceptar el olvido, que enfrentaron con pañuelos blancos a la maquinaria genocida de una dictadura militar y, en lugar de replegarse al silencio, decidieron construir una institución que vinculara el saber con la justicia, el pensamiento con la memoria y el conocimiento con la militancia. 

Hoy, esa universidad –única en el mundo por su origen ético– se encuentra bajo amenaza directa de un régimen que desprecia el pensamiento crítico, ataca la educación pública y promueve un proyecto de país regresivo, clasista y autoritario. Defender a la Universidad de las Madres no es sólo un acto de solidaridad, es una obligación ética y política con la historia de lucha de nuestros pueblos. 

Un alma mater de la militancia y del conocimiento con una perspectiva política, filosófica y educativa, la necesidad ineludible de defender la existencia, autonomía y proyección histórica de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo como símbolo vivo de resistencia, pedagogía insurgente y conciencia transformadora. El anarcocapitalismo busca destruir la memoria. Su lógica es la del mercado sin historia, del individuo sin comunidad, del presente sin pasado ni futuro. 

En este contexto, la Universidad de las Madres encarna una anomalía radical: es un espacio donde el saber académico no se separa del dolor histórico ni de las luchas populares. En ella, las ciencias sociales, la filosofía, el derecho y la historia se enseñan con los pies en la calle y el corazón en las plazas. 

Frente al negacionismo, la pedagogía de la memoria que promueve esta universidad no se limita a la conmemoración. La memoria que cultivan las madres es activa, insurgente y profundamente ética. No se trata de recordar por recordar, sino de transformar el presente a partir del dolor asumido como responsabilidad política. Como dijo Hebe de Bonafini: “Nuestros hijos no murieron por nada. Murieron por una patria justa, libre y soberana. Y por eso los seguimos buscando y por eso seguimos luchando”. 

A la oligarquía le duele que la Universidad de las Madres sea una trinchera contra el olvido. Y en tiempos donde el negacionismo se disfraza de libertad de expresión, sostener esa trinchera es una forma de resistencia intelectual y afectiva profundamente revolucionaria. La ofensiva actual contra la Universidad de las Madres se inscribe en un proceso mayor de desmantelamiento del Estado social y de persecución de las experiencias educativas populares y emancipadoras. En nombre de la eficiencia, el ajuste y la “modernización”, se pretende privatizar la educación, subordinar el pensamiento a las lógicas del mercado y despolitizar el conocimiento. 

Pero la Universidad de las Madres representa lo contrario: una universidad que no responde a las empresas, sino a los pueblos, que no produce capital humano, sino conciencia crítica. Una universidad que no se arrodilla ante rankings ni financiamientos externos, sino que se sostiene sobre el principio irrenunciable de la dignidad humana. 

En tiempos de ofensiva brutal conservadora, donde la cultura represora vuelve a instalarse como sentido común, la existencia misma de una universidad fundada por mujeres que desafiaron a los militares –mujeres sin títulos académicos, pero con una sabiduría política indestructible– constituye una herejía intolerable para el poder neoliberal. Por eso la atacan. Porque es peligrosa. Porque no se vende. Porque enseña a pensar desde abajo. 

A diferencia de las universidades tradicionales, en la de las madres no se enseña desde la neutralidad, sino desde el compromiso. Esta pedagogía no niega la rigurosidad académica, sino que la reubica: el saber es riguroso cuando está comprometido con la vida. Como afirmaban Paulo Freire y los educadores populares de América Latina, no hay educación neutral: toda educación es un acto político. 

En esa línea, la Universidad de las Madres ha formado generaciones de estudiantes que entienden el derecho no como un instrumento para conservar el orden, sino como una herramienta para disputar la justicia; que conciben la historia no como una cronología de próceres, sino como una lucha entre opresores y oprimidos; que ven en la filosofía no una especulación vacía, sino una brújula para la acción. En esta universidad se enseña que el saber debe estar al servicio de la transformación social y que la dignidad no se mendiga: se defiende. 

Este ataque que es síntoma, no es un hecho aislado. Forma parte de una guerra semiótica, política y cultural contra todo lo que huela a pueblo, a memoria, a derechos humanos, a justicia social. Es la revancha de los sectores que nunca aceptaron la verdad, que nunca pidieron perdón, y que hoy vuelven con la furia acumulada de décadas de impunidad. 

Quieren clausurar esta universidad como quisieron clausurar la historia de los desaparecidos. Pero no pueden, porque la Universidad de las Madres no es sólo un edificio ni una matrícula: es un proyecto de país. Un símbolo. Una promesa encarnada de que otro saber es posible, de que otra justicia es necesaria, de que otra Argentina es urgente. 

Y no lo lograrán. Porque cada intento de silenciarla despierta más voces, más alianzas, más solidaridad internacional. Porque donde intentan apagar, renace la llama. La Universidad de las Madres es semilla y raíz. Es escuela de la memoria, universidad del coraje, aula de la dignidad. No la toquen. No la cierren. No la profanen. Porque donde florece el pensamiento de las madres no hay olvido posible. 

*Doctor en filosofía