Prensa LAUICOM- Con un reencuentro necesario con el silencio y la paz interior, bajo la guía experta de la licenciada Daniela Colina, los asistentes descubrieron que el cuerpo tiene el interruptor perfecto para transformar la tensión en serenidad absoluta. Fue una jornada dedicada a resetear la mente y recuperar la armonía perdida en la rutina diaria de nuestra comunidad universitaria.
La técnica de la respiración consciente fue el hilo conductor de una experiencia que inundó el salón de aprendizajes con una energía renovada. A través de ejercicios profundos de inhalación y exhalación, los participantes lograron soltar las cargas acumuladas en los músculos y despejar la fatiga mental.
La licenciada Colina enfatizó que aprender a desconectar la ansiedad es una herramienta vital para mejorar significativamente la calidad del sueño y el rendimiento diario. Entre sonrisas y una atmósfera de calma profunda, los presentes experimentaron un alivio inmediato en las tensiones acumuladas en el cuerpo.
Al concluir los 45 minutos de sesión, el ambiente en la Galería José Vicente Rangel vibraba con una sensación de ligereza y un equilibrio total. Los trabajadores y estudiantes presentes salieron del recinto con la certeza de que el bienestar integral es la base fundamental para el éxito profesional.
El Servicio de Bienestar invita a todos a sumarse a estas jornadas que prometen transformar la manera en que enfrentamos los retos cotidianos, donde relajamos el cuello y la espalda, no se trató simplemente de una clase técnica, sino de un regalo necesario para el alma y la salud física de todos.
La Asamblea Nacional (AN) aprobó en primera discusión, y por unanimidad, el Proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, cuyo objetivo es consolidar un marco integral de justicia y reconciliación que permita superar la confrontación política y garantizar la paz nacional en Venezuela.
El texto legislativo, fundamentado en los principios constitucionales de justicia y paz, no busca la impunidad, sino el establecimiento de una coexistencia basada en la pluralidad y el respeto estricto al Estado de Derecho, y establecer mecanismos legales en el estado democrático de derecho y de justicia.
La presentación del proyecto estuvo a cargo del diputado Jorge Arreaza (PSUV/Nacional), quien recalcó que se trata de una iniciativa de la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez.
Arreaza enumeró la larga lista de procesos de amnistía que se han registrado en la historia de Venezuela, desde el siglo XIX, con Simón Bolívar, hasta la Ley de Amnistía de Hugo Chávez y su espíritu conciliador.
Proyecto de Ley El parlamentario explicó, ante la Plenaria, que el proyecto de Ley de Amnistía señala que quedan excluidos de este beneficio aquellos que hayan cometido delitos que, por su naturaleza, comprometan la ética y la dignidad humana, violaciones graves de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, de guerra, el homicidio intencional, la corrupción y el tráfico de drogas.
Indicó que la norma no requiere aportes presupuestarios adicionales, por ser su trascendencia humana, social, y política; e indicó que su implementación recae sobre las competencias ordinarias de los órganos del Poder Público ya existentes.
Al respecto , agregó que los principales aportes deben estar destinados a la consolidación de la soberanía y el blindaje del derecho de los venezolanos y venezolanas a vivir en paz. “Hagamos con la Ley de Amnistía la suma de todos los bienes para el pueblo de Venezuela, que tanto se lo merece”.
Arreaza sostuvo que el texto legal constituye un proceso de recomposición, el cual debe ser tomado con ética, compromiso y respeto a los derechos humanos; e invitó a todos los sectores a lograr, en consenso, que esta nueva ley permita avanzar hacia la paz, con justicia y convivencia democrática.
Indicó que, dado el proceso histórico que vive la nación, esta aprobación forma parte del avance hacia el cierre de ciclos de confrontación, con prioridad en el futuro y la unión de los venezolanos. “Es importante sanar heridas, ser responsables, reconocerse y entenderse, para construir, en conjunto, los caminos del entendimiento, la paz y la prosperidad, para la estabilidad del país”, dijo.
El parlamentario instó a explicar la pertinencia del texto legal al Poder Popular, “de aprobarse en primera discusión, esta ley, hay que darle la cara al pueblo, explicarle su necesidad, su pertinencia, su trascendencia, por ellos y ellas que han pasado por las consecuencias de esta etapa de agresión tan fuerte que ha vivido nuestro país”, acotó.
Entretanto, el diputado Nicolás Maduro Guerra (PSUV/Dtto Capital) destacó que esta norma jurídica busca unificar al país en son de la paz y del desarrollo; y señaló que se está aprobando una ley histórica, para la convivencia, la paz y el desarrollo.
Durante el debate participaron por la bancada de la oposición, los diputados Luis Romero (AP/Nacional), Tomás Guanipa (UNTC/Nacional), y David Uzcátegui (FV/Nacional), quienes manifestaron estar de acuerdo con esta iniciativa, por lo que votaron a favor del proyecto.
Hoy la paz en Venezuela dejó de ser, después de la invasión imperial yanqui y del secuestro del presidente en funciones, una noción ingenua asociada al simple silencio de las armas o a la estabilidad administrativa garantizada por el orden heredado. Desde ese punto de quiebre histórico, la paz se resignifica como una conquista política, ética y cultural, inseparable de la soberanía y de la conciencia popular. La revolución bolivariana, al emerger de ese trauma colectivo, no sólo resistió una agresión concreta, sino que inauguró horizontes inéditos para pensar la paz como proceso histórico, como praxis transformadora y como antagonismo activo frente a la violencia estructural del capitalismo imperial.
Tal invasión no fue únicamente un episodio militar o un acto puntual de fuerza; fue la manifestación descarnada de una lógica imperial que concibe a los pueblos como objetos administrables y a sus gobiernos como piezas descartables. El secuestro del presidente, más que una interrupción institucional, fue un intento de secuestro de la voluntad popular, un mensaje dirigido a toda América Latina, la democracia sólo es tolerable mientras no cuestione la arquitectura del poder global. En ese contexto, hablar de paz sin desmontar las condiciones que hacen posible la agresión habría sido una forma de complicidad. La revolución bolivariana comprendió que la paz no podía seguir siendo un valor abstracto separado de las relaciones de fuerza reales.
Desde entonces, la paz comienza a definirse como capacidad colectiva de resistir en unidad sin reproducir la lógica del verdugo, de defender la vida sin someterla al chantaje de la dominación. No es una paz pasiva ni contemplativa, sino una paz en disputa, que se construye enfrentando las causas materiales y simbólicas de la violencia. El imperialismo yanqui no necesita siempre bombardear para destruir; le basta imponer bloqueos, sanciones, narrativas criminalizadoras y asfixias económicas que convierten la vida cotidiana en un campo de batalla silencioso. Frente a esa guerra difusa, la revolución bolivariana plantea una paz activa, consciente y organizada.
Este nuevo significado de la paz rompe con la tradición liberal que la reduce a equilibrio institucional o a consenso entre élites. La paz revolucionaria es, ante todo, justicia social en movimiento. No puede haber paz donde el hambre es inducida, donde la salud es mercancía o donde la educación es privilegio. La revolución bolivariana aporta a la teoría política latinoamericana la idea de que la paz no se negocia desde la debilidad ni se implora al agresor; se construye fortaleciendo al sujeto popular, ampliando derechos y democratizando el poder. En esa clave, la paz deja de ser un fin distante y se convierte en método de lucha.
Esa experiencia venezolana demuestra que el imperialismo teme más a los pueblos organizados que a los ejércitos convencionales. Por eso la agresión se dirige contra la moral colectiva, contra la memoria histórica y contra la capacidad de imaginar futuros distintos. La revolución responde con pedagogía política, con comunicación popular y con una ética de la solidaridad que desafía el individualismo impuesto. La paz, aquí, es también una batalla cultural, disputar el sentido común que naturaliza la dominación y presentar la resistencia como un acto de amor a la vida.
En este horizonte, la paz se redefine como soberanía integral. No sólo soberanía territorial, sino soberanía económica, alimentaria, tecnológica y comunicacional. Cada dependencia impuesta es una grieta por donde se filtra la violencia imperial. Cada capacidad recuperada es un acto de pacificación profunda, porque reduce la posibilidad de chantaje y de sometimiento. La revolución bolivariana entiende que un pueblo dependiente es un pueblo permanentemente amenazado, y que la paz duradera exige autonomía real para decidir el propio rumbo.
En la dialéctica de la lucha bolivariana esta nueva paz no es conciliadora con la injusticia. No busca armonizar intereses irreconciliables ni esconder el conflicto bajo el lenguaje de la neutralidad. Asume que hay contradicciones históricas entre imperio y pueblo, entre capital y vida, entre dominación y emancipación. La paz revolucionaria no elimina esas contradicciones por decreto, pero las enfrenta desde una racionalidad distinta, donde la violencia no es glorificada, pero tampoco se acepta como destino inevitable. Se trata de desplazar la guerra del terreno militar al terreno político, cultural y moral, donde el pueblo organizado tiene ventajas decisivas.
Después del secuestro presidencial, Venezuela aprendió que la institucionalidad sólo es fuerte cuando está sostenida por un sujeto popular consciente. La paz, entonces, ya no se deposita en las manos de intermediarios, sino que se distribuye como responsabilidad colectiva. Cada comuna, cada consejo, cada espacio de participación se convierte en un núcleo de paz activa, porque fortalece el tejido social que el imperialismo intenta fragmentar. La paz deja de ser centralizada y se vuelve capilar, cotidiana, defendida desde abajo.
Este aporte de la revolución bolivariana trasciende las fronteras nacionales. Propone a los pueblos del mundo una lectura crítica de la paz como categoría política secuestrada por los vencedores de la historia. Frente a la “paz” de los cementerios, la “paz” de los mercados y la “paz” de la obediencia, Venezuela plantea una paz con conflicto, con memoria y con proyecto. Una paz que no se arrodilla ante el agresor ni renuncia a la justicia para evitar el castigo.
Así, el nuevo significado de la paz en Venezuela nace de una herida abierta por la invasión imperial, pero se transforma en una fuente de pensamiento y acción emancipadora. No es una paz ingenua ni derrotada, sino una paz que sabe defenderse, que se sabe histórica y que se sabe incompleta mientras exista un sólo pueblo sometido. En esa conciencia reside su potencia dialéctica, la paz como lucha permanente por la dignidad, la autodeterminación y la vida plena, frente a un imperio que sólo puede ofrecer silencio impuesto y orden para pocos.
Prensa LAUICOM – 27 años atrás, Caracas contuvo el aliento mientras el Comandante Hugo Chávez elevaba su voz al cielo y a la tierra con el pueblo como testigo, pronunciando las palabras que romperían cadenas:
«Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi Pueblo, que sobre esta moribunda constitución, haré cumplir e impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos, lo juro».
Aquel 2 de febrero de 1999 fue el renacer de una nación que recuperaba su soberanía, su dignidad y su sueño de justicia social frente al imperio.
La Quinta República brotó del juramento hecho grito colectivo, latiendo hoy en cada aula llena, en cada médico que cura, en cada semilla que rompe la tierra. El poder popular no es memoria: es pulso vivo que late en las calles.
27 años después, aquel amanecer bolivariano sigue iluminando nuestro camino. Jurar ante el pueblo fue sellar un pacto eterno con la historia. ¡Que arda siempre esta patria libre! ¡Paz y victoria para Venezuela!
Prensa LAUICOM – Doce años después de la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, el PSUV convocó un encuentro internacional para defenderla frente a la agresión que dejó más de 100 muertos, 150 heridos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y la primera dama Cilia Flores.
Desde Caracas, Nicolás Maduro Guerra, diputado e hijo del presidente Maduro, reafirmó en esta conferencia que solo con soberanía se logra una paz verdadera: científica, social y dialogante.
En este momento crítico, Venezuela avanza con firmeza constitucional bajo el liderazgo de la presidenta Delcy Rodríguez, impulsando acuerdos nacionales como la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos para convertir al país en gran potencia petrolera.
La unidad cívico-militar y popular se mantiene inquebrantable, sin espacios para la violencia, pero sí para la movilización pacífica global que exija justicia.
En unión por el Derecho Internacional
Del 9 al 11 de febrero, Caracas acogerá a 200 juristas internacionales en defensa del Derecho Internacional, hoy amenazado por intereses hegemónicos. «No permitiremos que se privatice la justicia ni se repita la historia de opresión del siglo pasado» indicó. La lucha por la paz es resistencia activa contra todo atentado a la soberanía latinoamericana.
¡Que en cada rincón del mundo se levante la voz! ¡Que se sienta el clamor por la libertad de nuestros líderes y por una América Latina libre, unida y en paz!
La presidenta (E) Delcy Rodríguez subrayó que el objetivo es transformar las mayores reservas de crudo del mundo y vastas reservas de gas en prosperidad para el pueblo de Venezuela.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que la reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos tiene como objetivo optimizar la explotación de los recursos bajo principios de soberanía energética, garantizando que la riqueza del subsuelo se traduzca en “felicidad económica y social” para el pueblo venezolano.
Durante el encuentro con los trabajadores del sector de hidrocarburos, en la refinería de Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, Rodríguez reafirmó que Venezuela no teme a la agenda energética global. “No hay que tener miedo a la agenda energética, ni con los Estados Unidos, ni con el resto de los países del mundo. Es un derecho de Venezuela la diversidad en sus relaciones internacionales”, dijo.
La mandataria enfatizó que el país avanza con determinación en la defensa de sus recursos naturales, al tiempo que impulsa alianzas estratégicas que respeten su independencia.
“Que esos barriles que están en campos verdes se conviertan en salario, alimentación y salud para nuestro pueblo. Que se sumen las capacidades nacionales e internacionales para desarrollar nuestra reserva”, precisó, vinculando directamente la producción petrolera y gasífera con el bienestar social.
Uno de los hitos destacados por la presidenta encargada fue la reciente concreción del primer contrato para la exportación de gas natural, lo que posiciona a Venezuela como una potencia emergente en este rubro, más allá del petróleo.
“No creyeron, pero ya nosotros cerramos un contrato para exportar la primera molécula de gas de Venezuela y ahora vamos por más”, señaló, subrayando que el objetivo es transformar las mayores reservas de crudo del mundo y las vastas reservas gasíferas del hemisferio en prosperidad tangible para el pueblo venezolano.
“Nos toca ahora convertirnos en el país con las mayores reservas petroleras del mundo, de las mayores reservas de gas de este hemisferio; nos toca ahora convertirnos en una verdadera potencia productora de petróleo y gas”, sostuvo.
La reforma legal en este sector asegura la continuidad del legado del Comandante Hugo Chávez en materia de propiedad estatal sobre los recursos naturales. “El legado del Comandante Eterno sobre la propiedad de los recursos se mantendrá intocable e intacto dentro del nuevo marco legal”, aseguró Rodríguez, quien llamó a la unidad del sector hidrocarburos, reconociendo el papel fundamental de la fuerza laboral en la recuperación de la industria.
En el ámbito diplomático, la mandataria reiteró que Venezuela se encamina con fortaleza hacia una etapa de defensa de la soberanía basada en la Diplomacia Bolivariana de Paz. “Vamos cara a cara con el gobierno de Estados Unidos, vamos a resolver nuestras diferencias, nuestras controversias históricas a través de la diplomacia bolivariana”, afirmó, haciendo un llamado a la unidad nacional bajo el espíritu de los próceres de la independencia.
La presidenta encargada destacó que el objetivo central de esta postura es blindar la estabilidad interna, tras la reciente instalación del programa para la convivencia democrática. “Vamos a la batalla diplomática, frente a frente, y le hemos dicho: no tenemos miedo… porque si algo debe unirnos hoy como pueblo, es garantizar la paz y la tranquilidad de esta patria”, sentenció, subrayando que la dignidad y el honor serán las premisas de este proceso de diálogo internacional.
Rodríguez también elogió la madurez política de la poblacióntras la agresión militar del 3 de enero, cuando fueron secuestrados el presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores. A pesar de todo, la respuesta del pueblo fue calma y cordura, lo que calificó como una demostración de ser “los hijos y las hijas de Simón Bolívar”. En ese contexto, llamó a la prudencia estratégica, al compromiso y la lealtad.
Asimismo, fustigó a los sectores que apoyaron la agresión militar o solicitaron bloqueos e invasiones contra la integridad territorial de Venezuela, afirmando que carecen de identidad nacional: “No son patriotas, hermanos y hermanas, no lo son… No pueden estar incluidos en la vida de nuestra república”.
Finalmente, la presidenta encargada de Venezuela vinculó la estabilidad política con el bienestar productivo, destacando el rol de la clase obrera petrolera en la recuperación del país. “No puede existir paz social sin inclusión económica”, señaló, asegurando que los trabajadores del sector hidrocarburos se mantienen a la vanguardia de la felicidad económica de la nación.
Como muestra del avance industrial, celebró que en 2025, por primera vez en una década, Venezuela no tuvo que importar combustible, gracias al desempeño del complejo refinador nacional.
No obstante, reconoció que la agresión militar obligó a realizar ajustes estratégicos en la producción debido a la imposibilidad temporal de exportar crudo por las vías habituales.
“Realizamos nosotros, en la Junta Directiva, los planes para el año 2026, y ya habíamos incorporado procesos para exportar combustible, y se van a mantener”, concluyó la mandataria, ratificando que los planes de expansión de la industria petrolera no se detendrán.
Durante el Encuentro con los Trabajadores del Sector Hidrocarburos, realizado en la refinería de Puerto La Cruz, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, expresó que los sectores que han promovido agresiones contra el territorio nacional carecen de identidad nacional.
«No son patriotas, hermanos y hermanas, no lo son… no pueden estar incluidos en la vida de nuestra República», afirmó, tras fustigar a quienes apoyaron la agresión militar contra el pueblo venezolano y solicitaron bloqueos e invasiones contra la integridad territorial.
La Mandataria Encargada hizo un llamado a la unión nacional para defender la convivencia democrática. «Quienes piensen distinto, bienvenidos a la discusión con respeto; quienes busquen el daño y el mal para Venezuela, que queden completamente rechazados y separados», enfatizó.
En ese sentido, exigió el cese de las órdenes externas sobre la dirigencia local: «Ya basta de potencias extranjeras… que sea la política venezolana quien resuelva nuestra divergencia».
Finalmente, Rodríguez vinculó la estabilidad política con el bienestar productivo, destacando el rol de la clase obrera petrolera en la recuperación del país. «No puede existir paz social sin inclusión económica», señaló, asegurando que los trabajadores del sector hidrocarburos se mantienen a la vanguardia de la felicidad económica de la nación.
Todas y todos repudiamos de manera firme y categórica cualquier forma de agresión imperial contra la República Bolivariana de Venezuela, porque parte del principio básico de la dignidad humana radica en reconocer que ningún pueblo puede ser sometido, asfixiado o castigado por ejercer su derecho soberano a decidir su propio destino político, económico y social.
La historia de Nuestra América está marcada por siglos de colonización, saqueo y dominación externa, y precisamente por esa memoria colectiva resulta inaceptable que, en pleno siglo XXI, se intente reeditar prácticas de intervención, bloqueo, chantaje diplomático o guerra híbrida bajo discursos que dicen defender la democracia mientras vulneran el derecho internacional y agravan el sufrimiento de las poblaciones civiles.
Nuestra solidaridad con Venezuela no es un gesto ideológico vacío ni una consigna automática, sino una postura profundamente humanista que coloca en el centro la vida, la autodeterminación de los pueblos y la necesidad urgente de resolver los conflictos por vías pacíficas, dialogadas y respetuosas.
Exigir el fin de las agresiones externas es también exigir paz, porque no puede haber paz verdadera cuando se imponen sanciones que afectan el acceso a alimentos, medicinas, energía y desarrollo, ni cuando se promueven escenarios de confrontación que buscan desestabilizar gobiernos legítimos a costa del bienestar colectivo.
Reafirmamos que América Latina y el Caribe no son patio trasero de ninguna potencia, que no aceptamos tutelajes ni órdenes disfrazadas de ayuda, y que la soberanía no se negocia ni se condiciona a intereses ajenos. Defender a Venezuela es defender el principio de igualdad entre las naciones, grandes o pequeñas, ricas o empobrecidas, y recordar que el multilateralismo solo tiene sentido si se basa en el respeto mutuo y no en la imposición unilateral.
La firmeza que reclamamos no es belicista ni excluyente, sino ética y política, una firmeza que rechaza el uso de la fuerza, las amenazas y la coerción como herramientas de la política internacional, y que apuesta por la cooperación, el diálogo y la integración regional como caminos para superar las diferencias.
Desde una perspectiva humanista revolucionaria, sostenemos que ningún proyecto geopolítico puede justificar el daño deliberado a millones de personas, ni convertir el sufrimiento social en un instrumento de presión.
La exigencia de paz implica también rechazar la desinformación, los dobles estándares y la criminalización selectiva de gobiernos que no se alinean con determinados centros de poder, así como promover una mirada crítica, informada y solidaria que permita comprender la complejidad de los procesos internos sin caer en simplificaciones interesadas.
No somos colonia de nadie, no lo fuimos cuando luchamos diariamente por la independencia, no lo seremos y esa convicción se expresa en la defensa de la soberanía venezolana como parte inseparable de la fraternidad con soberanía regional.
La autodeterminación de los pueblos no es una consigna del pasado, sino una tarea permanente que exige coherencia, memoria histórica y compromiso activo frente a cualquier intento de dominación. Por ello, llamamos a la comunidad internacional a abandonar la lógica de la comodidad complaciente y a asumir una responsabilidad de lucha real con la paz, el respeto al derecho internacional y la justicia social ante todos los conflictos, entendiendo que sólo desde la justicia, la igualdad y la solidaridad entre las naciones será posible construir un futuro en el que ningún país sea tratado como colonia y ningún pueblo sea castigado por decidir su propio camino.
Prensa LAUICOM – Con la participación de más de 750 representantes internacionales provenientes de más de veinte países, se llevó a cabo la primera reunión preparatoria rumbo al undécimo aniversario de la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en La Habana por los 33 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
La actividad, realizada desde Caracas en la Universidad Internacional de las Comunicaciones y coordinada por la Secretaría de Asuntos Internacionales del PSUV, contó con la conducción de la Secretaria de Asuntos Internacionales y Victoria Mundial del PSUV, Tania Díaz, acompañada por el Diputado Roy Daza, insistiendo en la importancia de articular una respuesta colectiva frente a la ofensiva imperial contra Venezuela y la región.
Díaz reafirmó con firmeza que Venezuela vive en paz, al tiempo que recordó que el país mantiene relaciones solidarias y respetuosas con todos sus pueblos hermanos de la región y no sostiene ninguna confrontación con sus vecinos. Denunció, sin embargo, que el único conflicto proviene de la agresión unilateral y criminal del gobierno de Estados Unidos, cuyas políticas imperiales buscan asfixiar al país y desestabilizar a toda Nuestra América.
Voces del mundo
Gloria Flórez, presidenta de Colombia Humana, subrayó con contundencia que Venezuela constituye un pilar fundamental del proyecto de integración latinoamericana y caribeña por su defensa inquebrantable de la soberanía, la justicia social y la autodeterminación de los pueblos.
Por su parte, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba evocó con profundo sentido histórico el legado compartido del Comandante Fidel Castro y del Comandante Hugo Chávez, visionarios de una patria grande fundada en la resistencia antiimperialista, la cooperación Sur-Sur y la dignidad de los pueblos. En su mensaje, reiteró con firmeza que la lucha que hoy libra Venezuela no es solo por su propio destino, sino por el futuro de toda América.
Agenda Política Comunicacional:
Esta agenda busca articular una campaña política y comunicacional internacional en defensa de la soberanía venezolana, promoviendo la Declaración de la CELAC como instrumento de unidad regional y resistencia ante las amenazas externas.
Desde el 5 al 11 de enero, movilización en parlamentos nacionales para consignar la Declaración de la CELAC y respaldar las instituciones venezolanas;
Del 12 al 24 de enero, presentación ante oficinas de la ONU acompañada de pronunciamientos de partidos y movimientos sociales, junto con actividades movilizadoras;
Del 26 al 31 de enero, actos conmemorativos del undécimo aniversario en Venezuela y otros países. También se lanzará un canal en Telegram como repositorio de difusión colectiva, y se realizará una segunda reunión preparatoria el 16 de enero.
En este contexto, las palabras de Miguel Ángel Pérez Pirela, de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, adquieren una relevancia estratégica: su llamado a la unidad como condición para la resistencia, y su recordatorio de que, como ha dicho el presidente Maduro, “no basta con resistir: hay que atacar y contraatacar”, se alinea con la lógica movilizadora de la agenda.
Por su parte, el canciller Yván Gil reafirmó que el 97% de la población venezolana rechaza de forma contundente cualquier forma de agresión externa, consolidando un frente de defensa basado en la soberanía y la autodeterminación. Lejos de dividir al país, las presiones han fortalecido la unidad cívico-militar-popular, demostrando que la resistencia es una práctica arraigada en el tejido social.
Y en un escenario global marcado por la creciente oposición ciudadana a las aventuras bélicas, Gil remarcó un dato clave: el 70% del pueblo estadounidense se opone a la gestión de Donald Trump, consciente de que está siendo arrastrado a una guerra que no desea. Reforzando la urgencia de construir alianzas internacionales que pongan fin al unilateralismo y defiendan la paz como bien común de la humanidad.
Por: Pedro Penso Director General del Centro de Investigación Contrahegemónica Red de Internacional de Investigación Antifascista
14 de diciembre de 2025
La Agonía que gruñe
El imperialismo norteamericano atraviesa una de esas paradojas históricas tan deliciosamente irónicas: mientras su poder económico global se erosiona, su arrogancia y su apetito por el despojo directo crecen de manera inversamente proporcional. Ya no basta con el saqueo financiero sutil, con la explotación asimétrica de las cadenas de valor. En su declive, la bestia retrocede a sus instintos más primitivos, a sus formas originarias de acumulación: el robo descarado, la incautación pura y dura, la piratería con bandera de estrella. Este texto producido desde la trinchera del pensamiento crítico, se propone diseccionar este patético espectáculo de un imperio que, en no acepta la realidad, no se adapta a un mundo multipolar, y ha elegido hoy disfrazarse de corsario.
El «Corolario Trump» es la Doctrina Monroe con olor a polvorín
Dicen que revisitar a los clásicos es un signo de cultura. Washington, en un arrebato de nostalgia malsana, ha decidido no solo releer, sino reactualizar con brutal candor la Doctrina Monroe. La han bautizado con el creativo nombre de «Corolario Trump», una actualización que hace parecer al «Gran Garrote» de Theodore Roosevelt como un instrumento de diplomacia delicada.
La nueva estrategia de seguridad nacional lo proclama sin rubor: se trata de «restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental». Traducción para el pueblo latinoamericano: la época de los matices ha terminado. El «patio trasero» debe ser reconquistado, ahora rebautizado como «jardín delantero» para mayor eufemismo. El mecanismo es simple y viejo como el colonialismo: «alistar y expandir» aliados sumisos, y castigar a quienes osen mirar a otros horizontes, especialmente a China. La «diplomacia comercial» no es más que el eufemismo para exigir contratos exclusivos para empresas estadounidenses y expulsar a la competencia. La soberanía de las naciones, un estorbo molesto para los designios de Washington.
El catálogo del despojo moderno, del oro al crudo
La teoría se materializa en un abanico de acciones que, si no fuera por su gravedad, podrían pasar por los guiones de una ópera bufa de mal gusto. He aquí el botín de la decadencia:
· El Oro de Londres: La Farsa Judicial El Banco de Inglaterra, ese noble templo de las finanzas globales, custodia 31 toneladas de oro venezolano, valoradas en miles de millones. Cuando el gobierno legítimo de Venezuela solicitó su devolución para enfrentar la pandemia –incluso proponiendo que la ONU administrara los fondos–, la maquinaria se puso en marcha. Un tribunal británico, con una soberbia imperial que haría sonrojar a un virrey del siglo XVIII, falló que el oro no sería entregado a las autoridades venezolanas. ¿La razón? El Reino Unido reconoce al autoproclamado Juan Guaidó como presidente «interino». Así, el oro de todo un pueblo queda secuestrado en las bóvedas de la City londinense, mientras se urden argumentos legales tan frágiles como la legitimidad de un títere. · CITGO y el Petróleo: La Expropiación por Decreto El robo de la refinería CITGO en Estados Unidos es otro capítulo de este manual del expolio. Confiscado mediante lo que el gobierno venezolano denuncia como «mecanismos judiciales fraudulentos», representa el despojo de un activo estratégico vital. No es una sanción; es una transferencia de propiedad forzosa, un acto de guerra económica sin declaración formal. · Piratería en el Caribe: El «Interesante Día» del Emperador El colmo del cinismo llegó con la confiscación de un buque petrolero frente a las costas de Venezuela. El propio expresidente Trump lo anunció con la jactancia de un bucanero: «Acabamos de incautar un petrolero… el más grande jamás incautado». Venezuela e Irán lo han denunciado ante el mundo como lo que es: «piratería estatal» y «un claro caso de robo armado en el mar».
Las autoridades estadounidenses lo justifican citando sanciones y redes ilícitas, pero el mensaje subyacente es más claro y más antiguo: «Lo que flota en ‘nuestro’ mar es nuestro si así lo decidimos». · El Botín Ruso: El Eufemismo del «Congelamiento» La Unión Europea, en un acto de vasallaje autodestructivo, ha «congelado» activos rusos. «Congelar» es el eufemismo de moda para «robar». Se debate abiertamente usar estos recursos para financiar la guerra en Ucrania, una guerra que, no nos engañemos, es de la OTAN contra Rusia. Es el mismo principio: la propiedad y la soberanía son derechos reservados solo para el imperio y sus acólitos.
América Latina se encuentra entre la sumisión y la insurgencia
Frente a este nuevo asedio, la región se debate. La Celac ha declarado a “América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, un principio noble y desafiante. Por un lado, Washington busca «alistar» gobiernos afines, como los de El Salvador, Ecuador o Argentina, ofreciéndoles el papel de gendarmes regionales y socios comerciales privilegiados a cambio de alineamiento absoluto.
Pero por otro lado, crece la conciencia y la resistencia. La doctrina «América First» de Trump es, vista desde el Sur, la doctrina del «América Latina Last». La militarización del Caribe, con portaviones y despliegues permanentes, no es una respuesta a la migración o las drogas, sino la verdadera razón de la agresión: el control de los recursos.
La Dignidad como Trinchera
El «Corolario Trump» no es una demostración de fuerza, sino la evidencia de una profunda debilidad. Un hegemón imperialista seguro de sí mismo negocia, influye, construye consensos, eso sí manipulados, para depredar siempre, pero cuida las formas. Un imperio en crisis, se desenmascara, saquea, confisca, amenaza. Ha vuelto la vista a Nuestra América no porque sea fuerte, sino porque se siente vulnerable y cree que aquí encontrará la última gran renta que sostenga su decadencia.
La respuesta nuestramericana debe ser la unidad en la diversidad, la defensa inquebrantable de la soberanía y la paz, y la denuncia incansable en todos los foros internacionales. Cada barco robado, cada onza de oro retenida, cada activo congelado debe ser un recordatorio: la lucha contra el imperialismo no es un capítulo del pasado, sino la batalla por el futuro de la Patria Grande. El pillaje desesperado del gigante cansado debe encontrar, en nuestro continente, el muro firme de la dignidad recuperada.
Prensa LAUICOM – En el marco de la Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz de Nuestra América, voces desde Haití, Cuba, México y múltiples rincones del continente se entrelazaron con la del pueblo venezolano en un coro claro, firme y antiimperialista. Este espacio, forjado en la ética de la solidaridad y la lucha común, dejó al descubierto una verdad inquebrantable: la defensa de Venezuela no es una causa local, sino un deber continental.
En medio de un contexto global marcado por la agresión económica, la guerra mediática y las amenazas militares, las intervenciones recogidas durante el encuentro subrayaron el papel estratégico de alianzas entre formación política, comunicación popular y Poder Popular. Se rechazó con contundencia la narrativa injerencista que busca presentar a Venezuela como amenaza, cuando en realidad es ejemplo vivo de integración, acogida y resistencia digna.
Más de treinta países alzaron la voz, no solo en respaldo, sino en reconocimiento de que el ataque contra Venezuela es el mismo que históricamente ha buscado fragmentar, explotar y someter a Nuestra América. La unidad no fue invocada como consigna retórica, sino como necesidad táctica y moral para enfrentar al imperialismo yanqui y sus formas contemporáneas de dominación.
En esta Asamblea, la soberanía no se declama: se construye. Con educación crítica, con comunicación militante, con pueblos organizados. Porque mientras haya quien sueñe con imponer su ley con bombas, bloqueos o mentiras, habrá millones decididos a alzar sus manos, sus voces y sus conciencias para decir: ¡Aquí no pasan! ¡Nuestra América es de paz, de justicia y de unidad!
Prensa LAUICOM – Con determinación y conciencia histórica, este martes 9 de diciembre se inauguró en Caracas la Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz de Nuestra América, un encuentro que congrega en el Salón Venezuela del Círculo Militar a delegaciones del Sur Global comprometidas con la defensa de la autodeterminación, la integración y la paz con justicia.
Convocada por el Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la asamblea se erige como un frente político y moral contra la escalada militar estadounidense en el Caribe. Bajo la fachada de la lucha antidrogas, este despliegue amenaza la soberanía de una región que, desde 2014, fue proclamada Zona de Paz por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Comunicación al servicio de la emancipación
La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) participa activamente en este proceso porque reconoce en la Asamblea de los Pueblos un reflejo vivo de sus principios: formar desde el compromiso con la verdad, la justicia y la voz de quienes luchan por un continente soberano.
LAUICOM no solo comparte las ideas que aquí se tejen, sino el modo en que se construyen: colectivo, crítico, antiimperial y profundamente latinoamericano. Por eso, su presencia no es testimonial, sino una apuesta por una comunicación que educa, moviliza y transforma.
Esta asamblea rechaza la injerencia y propone, desde la diversidad, un horizonte común: un continente de paz, con plena presencia de justicia, soberanía y fraternidad. Porque cuando los pueblos se organizan, nadie los calla.
Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM
En el primer artículo de esta serie explicamos las condiciones generales de lo que es zona gris. Desde que Primo Levy acuñó el término en los campos de concentración nazis ha corrido mucha agua bajo el puente. Sin embargo, la condición de confusión y de la inminencia de un ataque parecen ser las condiciones definitorias, aunque esté todo en paz, y sea una “calma tensa” el oxímoron que mejor retrate el momento.
Hablábamos también acerca del “Goteo emocional” que podemos definir como la administración continua y progresiva de estímulos aversivos. Estos estímulos inicialmente no tienen una intensidad apreciable, podríamos decir que estas primeras administraciones son subliminales (están por debajo del umbral de sufrimiento). Es decir, la persona lo siente, pero no lo percibe como aversivo. Posteriormente, estos estímulos aversivos van incrementando su intensidad hasta llegar a convertirse en verdaderos estímulos aversivos que generan conductas de evitación y escape, y a nivel emocional, la consabida ansiedad como consecuencia definitoria.
El por qué el goteo emocional es tan devastador es lo que trataremos de explicar en este artículo.
En primer lugar, debemos hacer notar que las primeras administraciones del E. aversivo, al ser subliminales, lo que propenden es a hacerse un lugar en la mente de la persona atacada. Las primeras administraciones le dicen al sujeto; “Estoy aquí, he llegado para estar contigo, hazme lugar en tu mente que yo no te voy a abandonar”. De manera que la gente se acostumbra a la existencia de este tipo de estímulo aversivo.
En segundo lugar, ocurre que el sujeto atacado con la técnica del goteo emocional, no le da importancia que reviste. Y esto ocurre porque el que manipula en la guerra cognitiva, así lo diseña, él quiere que no se le dé importancia.
En tercer lugar. Una vez que el estímulo aversivo ha hecho nido en la mente del atacado, entonces se revela con toda su fuerza. De repente, se muestra con toda su fuerza y revela su poder. Comienza a aparecer como imbatible e ineludible como un alfil en la gran diagonal, o unos misiles apuntando a tu ciudad. La amenaza se va estructurando poco a poco, paulatinamente, sin apuro, favorecida por el proceso antes descrito. La desaparición de la habituación es un factor ansiógeno importante.
En cuarto lugar, el sujeto toma conciencia de lo aversivo de los estímulos en cuestión, pero ya es tarde. El sujeto no tiene defensa porque los ha dejado entrar a su psique creyendo que eran inofensivos, y resulta que son sumamente peligrosos, entonces ocurre un proceso interno en el sujeto atacado en el que se ve a sí mismo como un tonto por no creer en la peligrosidad de los estímulos aversivos de la primera fase. El Buda decía: “El mundo nos hiere con flechas, pero en el mismísimo lugar en donde el mundo nos hiere con flechas, nosotros nos disparamos una segunda flecha”, esa segunda flecha es la manera cómo tratamos a nuestro dolor. Cuando nos decimos: “pero yo si soy gafo, no me di cuenta de…” es una manera de regañarnos, de recriminarnos a nosotros mismos y que termina hundiéndonos más que el dolor que nos causa el mundo.
Lo que el sujeto atacado no sabe, es que la estrategia general era que precisamente no se diera cuenta del peligro. Es lo que en nuestro pueblo se llama “un gallo tapao”. Cuando alguien se deja meter un gallo tapao, no se molesta tanto con el adversario tramposo, sino contra él mismo por no haberse dado cuenta de que se trataba de algo que debió prever y no lo hizo. Ese es el verdadero propósito del goteo emocional. Es decir, se trata de desmoralizar a la población de un país atacado, sobre todo si esa población ha hecho alarde de gallardía y de coraje para enfrentarlo.
El psicólogo argentino Fernando Rubano, habla de “trauma por goteo” y dice que se trata de una exposición constante a agresiones emocionales pequeñas, pero repetidas, que deterioran progresivamente la estabilidad psicológica de una persona. Dice Rubano: “Es como tomar una micro dosis de veneno todos los días. Al principio el cuerpo lo resiste, pero con el tiempo, colapsa”. El goteo emocional se inscribe en lo que se ha dado en llamar la “Inundación emocional”. Esto es, se van administrando cada vez mayores dosis de estímulos aversivos, de manera de hacer creer al sujeto atacado que todo lo que le rodea es generador de angustia.
Otra característica del goteo emocional es lo que se ha conocido como el “Cansancio emocional”. Moreno-Egea y col. (2008) reportaron en la revista “Cirugía española”, en un artículo titulado: “Sociedad y cirugía. Burnout y cirujanos”. (Ver https://doi.org/10.1016/S0009-739X(08)70525-6), que los cirujanos españoles presentan el síndrome de Burnout, por lo menos en un 50 % y se le sugiere que desarrollen estrategias para evitar el “Cansancio emocional”.
Como hemos sugerido, el Síndrome de Burnout es el prototipo de goteo emocional, y sí a los cirujanos españoles se les hace difícil desarrollar estrategias para evitar el cansancio emocional, podemos afirmar que estas estrategias son más difíciles de aplicar cuando se está bajo asedio, o en las proximidades de una guerra convencional y en medio de una guerra cognitiva. De manera que el “Cansancio emocional” es una característica que podemos observar en las personas de un país bajo ataque: las frases “No quiero saber más de eso”, esconde un laberinto al que todavía no hemos dado respuesta.
ALTERNATIVAS DE MANEJO
Las 5 leyes de la guerra de Sun Tzu pueden aplicarse a la guerra cognitiva:
“Cada batalla se gana antes de pelear”. La moral es lo primero que debemos mantener el alto. Es decir, mucho antes de levantar un fusil hay que levantar la moral y la absoluta confianza en la victoria.
“Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas”. Se refiere a conocernos a nosotros mismos, amarnos como pueblo y reconocernos como venezolanos, hijos e hijas de Bolívar. Conocer nuestra historia y saber de lo que fuimos capaces en la guerra de independencia, tiene efectos sobre nuestra psique.
“Toda guerra se basa en el engaño”. No se extrañen si ven un video de Nicolás renunciando o un video de Nicolás peleando con Diosdado, simplemente recuerden que la IA puede servir para realizar “prodigios de engaños”.
“Las oportunidades se multiplican a medida que se aprovechan”. Una victoria abre las puertas para la próxima. No bajar nunca la guardia y permanecer siempre en perfecta unión y disciplina con los mandos.
“En la guerra, el camino es evitar lo fuerte y golpear lo débil”. Saber que el flanco más débil es lo que será golpeado por el enemigo.
Antes estas condiciones debemos:
AFERRARSE CON EL ALMA A NUESTROS SÍMBOLOS. Son lo primero que van a atacar para desmoralizarnos. Debemos garantizar que aunque los destruyan físicamente, no los puedan destruir en nuestra alma.
SABER QUE LO QUE ELLOS VAN A DESTRUIR, NOSOTROS, TARDE O TEMPRANO LO VAMOS A RECONSTRUIR. Tenemos que saber que la función del imperialismo es destruir, nuestra función es reconstruir.
MANTENERSE SEGURO E INAMOVIBLE ANTE LOS ATAQUES. Zun Tzu dice: “En primer lugar, has de ser capaz de mantenerte firme en tu propio corazón; sólo entonces puedes desmoralizar a los generales enemigos. Por esto, la tradición afirma que los habitantes de otros tiempos tenían la firmeza para desmoralizar al mando enemigo, y la antigua ley decía que cuando la mente original es firme, la energía fresca es victoriosa”, “esta es la razón por la que esa clase de ejércitos miran por encima del hombro a enemigos fuertes”.
Así que, debemos mantenernos FIRMES, entendiendo que en esta zona gris, el enemigo buscará todas las formas para amedrentarnos e intimidarnos. Y el “Goteo emocional” es una de las técnicas que usan para golpear la moral de los pueblos. Por esta razón, debemos darnos cuenta de que se trata de una tecnología muy bien aceitada, y como dice mi pueblo: “Pa’ bachaco, chivo”, “Usted que se alza el copete y yo que se lo rebajo”, como cantaba Florentino el que cantó con el mismísimo diablo y lo venció. Debemos reconocer y regocijarnos de que esa es nuestra estirpe. Si nos mantenemos firmes, podemos, como advertía Sun Tzu: para mirar por encima del hombro a enemigos fuertes.
Psicólogo clínico. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos. Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva. Investigador en el Vicerrectorado de Investigaciòn y Creaciòn Intelectual de LAUICOM.
No porque esté exenta de contradicciones —ningún pueblo lo está— sino porque en su seno se ha gestado una dialéctica histórica donde la dignidad popular ha sabido sobreponerse a cada agresión imperialista con una obstinación creadora que sólo puede explicarse por la profundidad humanista de su proceso revolucionario. La Paz, entendida no como reposo sino como trabajo emancipador, ha sido allí una fuerza activa que brota de la memoria ancestral, de las luchas por la independencia, de la siembra bolivariana que resuena todavía como mandato ético. Paz de pueblo que no se arrodilla. Paz de pueblo que piensa. Paz de pueblo que resiste sin renunciar jamás a la esperanza transformadora. Y esa Paz, continuamente amenazada por quienes quisieran reducirla a mercancía o a colonia, es precisamente lo que convierte a Venezuela en una luz imprescindible en la geopolítica contemporánea, una Paz indoblegable, creativa, insurgente, que se expresa en los colores vivos del humanismo bolivariano.
Todos los colores de la Paz bolivariana iluminan al humanismo revolucionario porque en ellos se entrelazan los símbolos de una sociedad que aprendió a convertir la diversidad en potencia política. El rojo de su historia insurgente, el amarillo de sus soles comunitarios, el azul profundo de su horizonte marítimo que une pueblos en la misma lucha contra el dominio, y el verde de sus territorios originarios que recuerdan que la Paz es también un pacto con la Tierra, todos ellos conforman una paleta viva que hace visible la densidad moral de una nación que ha decidido no entregar su destino a los dictámenes del capitalismo en su fase imperial y macabra. La semiosis bolivariana no es una estética de museo; es una estética de vida y combate, de organización y ternura, donde cada color es una memoria colectiva y cada símbolo una declaración de autonomía.
En Venezuela, la Paz revolucionaria nunca ha sido sinónimo de quietud. Es una Paz que se construye en la calle, en la escuela, en la comuna; una Paz que se defiende de agresiones económicas, mediáticas y diplomáticas que buscan fracturar la unidad del pueblo para imponer el viejo guion extractivista. Pero allí donde otros quisieran ver caos, hay en realidad un laboratorio ético de enorme vitalidad. Venezuela aprendió a navegar la tormenta sin renunciar a la dignidad y sin traicionar sus conquistas sociales. Esa capacidad de conjugar firmeza humanista, con creatividad cotidiana, constituye uno de los mayores aportes del proceso bolivariano a la historia universal de la Paz.
Quien observa superficialmente podría confundir esta Paz activa con simple resistencia. Pero la resistencia venezolana es mucho más, es una pedagogía política que enseña a los pueblos del mundo que la Paz verdadera no se decreta, sino que se construye desde abajo con conciencia crítica y solidaridad concreta. Allí, donde el imperialismo ha lanzado sanciones criminales, campañas de desestabilización, golpes, barbarie y guerras mediáticas, la revolución venezolana ha respondido con un humanismo que desborda el marco de la defensa nacional y se proyecta como referencia global de dignidad. La semiótica de esta Paz no está hecha sólo de discursos, está hecha de gestos cotidianos de organización comunal, de redistribución solidaria, de militancia cultural, de alfabetización política y simbólica.
Los colores de la Paz bolivariana también alumbran una sensibilidad profundamente latinoamericana. En Venezuela se expresa una síntesis continental donde confluyen los sueños de Bolívar, Martí, Hidalgo, Morelos y Chávez en una misma corriente ética que afirma que la emancipación debe ser integral o no será. Esa sensibilidad está en las músicas populares, en los murales callejeros, en la palabra comunitaria que sabe convertir la adversidad en conciencia. Comuna o nada. Está en la identidad mestiza que no se avergüenza de sus raíces sino que las celebra como fundamento de su proyecto político socialista. Está en los símbolos que la oligarquía quiso destruir y que el pueblo resignificó como armas de fraternidad.
La Paz venezolana es, por eso, una Paz en pie de lucha que se enfrenta a los dispositivos simbólicos del capitalismo global y sus métodos de desfiguración mediática. La guerra contra Venezuela ha sido, en gran parte, una guerra semiótica, se ha querido reducir al pueblo a una caricatura, borrar su complejidad, manipular su imagen hasta convertirla en pretexto para la intervención. Y, sin embargo, allí donde los laboratorios de propaganda imperial intentaron imponer una narrativa de caos, la creatividad bolivariana respondió con la construcción de nuevos códigos comunitarios, nuevas formas de representación de sí misma, nuevas articulaciones de identidad democrática que fortalecen al país precisamente en el campo donde pretendían debilitarlo. La Paz bolivariana se defiende en el terreno simbólico con la misma fuerza que en el terreno material.
Venezuela ha sido siempre un crisol de Paz porque su pueblo ha sabido convertir las tensiones históricas en oportunidades de solidaridad. La virtud de su proceso es que la Paz no es un adorno discursivo sino una práctica que atraviesa la vida cotidiana, desde la democracia participativa hasta la organización comunal; desde la soberanía energética hasta la cultura popular; desde la defensa de la autodeterminación hasta la pedagogía política que abraza a las nuevas generaciones. La revolución bolivariana entiende que la Paz sólo puede sostenerse si existe justicia social, y que sólo hay justicia social cuando el pueblo se reconoce a sí mismo como sujeto creador de su destino.
Por todo ello, los colores de la Paz bolivariana son hoy faro y advertencia, faro para los pueblos que luchan por emanciparse de las cadenas coloniales y advertencia para quienes insisten en someterlos. Ese crisol de Paz que es Venezuela demuestra que la dignidad no es una abstracción sino una fuerza histórica capaz de irradiarse más allá de sus fronteras. Su humanismo revolucionario, nutrido de diversidad, memoria, lucha y ternura, se ha convertido en una de las reservas éticas más importantes de nuestro continente. Y en cada uno de sus colores late la certeza de que la Paz verdadera —la que no se vende, la que no se rinde, la que no se negocia— sigue viva y seguirá creciendo allí donde un pueblo decida defender su historia con la fuerza de su conciencia. Con nosotros, todos y todas, a su lado.
Prensa LAUICOM – En el marco de la graduación de los estudiantes del Diplomado en Comunicación Política de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), la Cohorte XIX «Unidad por la Soberanía y la Paz” compartió sus experiencias, aprendizajes y compromisos revolucionarios. Entre las intervenciones más sentidas estuvo la de Eugenio Mendoza, quien, con palabras cargadas de gratitud y conciencia histórica, expresó su transformación personal y colectiva durante este proceso formativo:
«MUY BUENOS DÍAS FRATERNA COMUNIDAD DE LAUICOM. ES UN HONOR PARA MÍ PODER EXPRESAR MI SENTIR ANTE USTEDES EN ESTE ACTO COMO PARTE DE LA COHORTE XIX POR LA UNIDAD, LA SOBERANÍA Y LA PAZ.
ESTE VIAJE EN FORMA DE DIPLOMADO COMIENZA EN 2006, HACE 19 AÑOS EN LA CIUDAD DE MÉXICO CUANDO ESCUCHO ALGO SEDUCTOR COMO EL CANTO DE LAS SIRENAS CON VERDADES CLARAS, CRISTALINAS Y OLOR A AZUFRE.
UN CANTO DE SIRENA QUE FUE PARA MÍ UN FARO DE ESPERANZA EN LA TORMENTA DEL SISTEMA DE CODICIA Y ANTIVALORES HUMANOS DEL NEOLIBERALISMO.
ERAN LAS VERDADES CLARAS Y SIMPLES DE CHÁVEZ QUE PASABAN FRONTERAS Y LLEGABAN A LA INTIMIDAD DE MI RECÁMARA , ERA EL ECO VIVO Y VIBRANTE DE NUESTRO LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR, TAMBIEN POR DERECHO CIUDADANO MEXICANO.
PERO.. LOS CUENTOS DE SIRENAS QUE LLEVAN A LOS MARINEROS AL NAUFRAGIO COMUNICABAN DUDAS Y PENSÉ ¿SERÍA TODO UNA ILUSIÓN?
HOY CONFIRMO QUE NO HA SIDO UNA ILUSIÓN EN ESTE VIAJE POR LA GRAN VENEZUELA. ESTA REVOLUCIÓN HA CONSTRUÍDO PUERTOS Y PLAYAS PARA RECUPERAR ESPERANZAS Y CARGAR ENERGÍAS PARA SEGUIR EL CAMINO HACIA EL CIELO Y OLVIDAR EL CAMINO AL INFIERNO.
EN ESTE VIAJE ENCUENTRO UNA BAHÍA CON UN PUERTO QUE SE LLAMA LAUICOM…
EN SUS ESPACIOS HE CONOCIDO GENTE MARAVILLOSA, Y HE JUGADO ALEGREMENTE CON LA COMUNIDAD ESCOLAR, HE PODIDO APRENDER CON PELOTICAS DE GOMA ,UN ESPEJO DE LA EPOPEYA DE ESTA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA Y CHAVISTA, QUE ANTE LOS DEMONIOS NEOLIBERALES SIEMPRE SACA INGENIO, RESUELVE , ENCUENTRA SOLUCIONES Y TRIUNFA EN SU ANDAR HACIA LA FELICIDAD HUMANA.
HE PODIDO SENTIR LA HUELLA DE LA COMUNA PROFUNDA, HUMANISTA Y ANCESTRAL QUE HACE DE ESTA PATRIA VENEZUELA LO QUE ES: UNA TIERRA BENDECIDA Y SAGRADA.
UNA TIERRA DE MUJERES Y HOMBRES LIBRES E INDOMABLES, CON VOLUNTAD INQUEBRANTABLE PARA NUNCA DAR SU BRAZO A TORCER ANTE NINGÚN IMPERIO Y CUYA SANGRE ES PRIMERO, ANTES QUE SU DIGNIDAD, UN PUEBLO UNIDO QUE SE COMUNICA AMOROSAMENTE PORQUE SABE QUE EL AMOR ES LA MAYOR FUERZA REVOLUCIONARIA QUE EXISTE.
EN ESTA COHORTE XIX HE PODIDO APRENDER QUE ES POSIBLE EL APRENDIZAJE DEL LIDERAZGO PARTICIPATIVO QUE DIALOGA, ENCUENTRA CAMINOS PARA ORGANIZARSE Y LLEGA A SOLUCIONES COLECTIVAS.
AHORA SÉ QUE DESDE EL INICIO DE ESTE VIAJE, NO FUE UNA SIRENA Y SU ENGAÑO QUE ME HA ENCANTADO. HA SIDO SU BUENA CONTRAPARTE MASCULINA, UN TRITÓN QUE DESDE LAS PROFUNDIDADES MARINAS CON SU ANTORCHA ILUMINA EL CAMINO AL CIELO, EL TRITÓN Y COMANDANTE HUGO CHÁVEZ QUE HA DESPERTADO MI CONSCIENCIA Y QUE HA HECHO POSIBLE ESTE PUERTO DONDE COMO COHORTE XIX HE LLEGADO, Y CON LA QUE ESTOY ETERNAMENTE AGRADECIDO, Y DONDE CON SU VISIÓN DE LÍDER MUNDIAL SEGUIRÁ VIVIENDO EN ESTA SU CASA LAUICOM.»
No perder tiempo. Esa afirmación encierra un mandato histórico del pueblo revolucionario de Venezuela, mandato filosófico y político que exige comprender el sentido profundo de las comunicaciones como praxis emancipadora. No se trata de una consigna moralista ni de un programa administrativo, sino de una orientación estratégica de la semiosis social hacia la construcción de una nueva hegemonía cultural capaz de derrotar el belicismo estructural del capitalismo. En una época donde la guerra ha sido convertida en espectáculo y mercancía, donde los medios son arsenales simbólicos al servicio del odio, la mentira y la deshumanización, la tarea de producir contenidos para la Paz es una tarea revolucionaria, científica y profundamente humanista. La Universidad Internacional de las Comunicaciones, nacida como instrumento de cooperación solidaria entre pueblos que resisten el colonialismo mediático, no puede permitirse la neutralidad ni el eclecticismo. Debe actuar como una fábrica de pensamiento y acción, como una maquinaria de conciencia que desmonte la lógica de la violencia estructural y reconstruya las bases comunicacionales del convivir humano sobre los cimientos de la verdad, la justicia y la fraternidad. En revolución.
Esta Paz no es la ausencia de guerra sino la presencia organizada de la justicia. Esa fórmula, tantas veces tergiversada, cobra un sentido materialista cuando se entiende que la guerra, en el capitalismo, es la forma más extrema de la acumulación por desposesión. Cada guerra mediática, cada guerra económica, cada guerra cognitiva es un dispositivo semiótico diseñado para reproducir el dominio del capital sobre la vida. Por eso, transformar la Universidad Internacional de las Comunicaciones en una fábrica de contenidos para la Paz significa construir una ingeniería semiótica contrahegemónica que desarme los aparatos simbólicos del odio. Significa producir significaciones capaces de disputar la subjetividad, reorganizar el deseo y rescatar el sentido de la vida común. No se trata de llenar pantallas con mensajes “positivos” ni de practicar un pacifismo naïf; se trata de comprender la Paz como proyecto histórico de emancipación, como construcción colectiva del porvenir socialista, como revolución de la comunicación y de la cultura.
No perder tiempo implica asumir la claridad dialéctica que exige la hora. Las desviaciones abundan, academicismos vacíos que discuten tecnicismos sin praxis, burocratismos que asfixian la creatividad, neutralismos que confunden la objetividad con la cobardía, fetichismos tecnológicos que subordinan el pensamiento a la moda. Cada desviación es una forma de distracción funcional al enemigo. La fábrica de contenidos para la Paz no puede ser un laboratorio de egos ni una vitrina de simulacros; debe ser un taller colectivo donde cada palabra, cada imagen y cada sonido estén cargados de responsabilidad histórica. El contenido para la Paz es el contenido que desmantela la mentira, que libera la verdad cautiva bajo la propaganda, que devuelve la voz a los pueblos silenciados por el ruido de las oligarquías mediáticas. Hacer comunicación para la Paz es hacer lucha de clases en el terreno del sentido.
Nuestra Universidad debe ser una trinchera creativa. No puede limitarse a la enseñanza de técnicas, sino que debe generar pensamiento emancipador, metodologías de investigación comprometidas con la transformación del mundo. Toda investigación que no contribuya a desmontar las estructuras de dominación mediática es estéril. Toda pedagogía que no enseñe a pensar la comunicación como instrumento de liberación es cómplice de la alienación. La Universidad Internacional de las Comunicaciones está llamada a ser el cerebro colectivo de la semiosis emancipadora, un lugar donde el conocimiento se transforme en acción y donde la acción retroalimente al conocimiento. Fábrica de contenidos, sí, pero entendida en el sentido marxiano de la producción, como proceso social en el que los seres humanos producen su mundo material y simbólico al producirse a sí mismos. Una fábrica de Paz significa un espacio donde el trabajo intelectual y creativo se organiza colectivamente para poner en común las fuerzas de la imaginación, la razón y la sensibilidad.
Ese capitalismo depredador necesita la guerra porque necesita mercados, despojos, destrucción de comunidades. Necesita enemigos para sostener la maquinaria del miedo que garantiza su dominación. Por eso ha convertido los medios de comunicación en armas. La propaganda imperial, el entretenimiento embrutecedor, el sensacionalismo, el racismo mediático, son las municiones de una guerra sin fronteras. Los algoritmos que manipulan las emociones, las redes que uniformizan la opinión, los discursos que demonizan a los pueblos que se rebelan, son instrumentos de combate. En ese contexto, la comunicación para la Paz debe ser una ofensiva intelectual y ética. Una fábrica de contenidos para la Paz no produce silencio, produce pensamiento crítico, produce conciencia. Es la fábrica que combate con la verdad, con la memoria, con la belleza y con la organización. No se trata de moralizar, sino de revolucionar la cultura del sentido.
Nuestro reto consiste en transformar el aparato universitario en un sistema dinámico de producción simbólica articulado con las luchas populares. La Universidad no puede estar aislada de la realidad ni de las necesidades concretas de los pueblos. Cada taller, cada aula, cada laboratorio debe estar conectado con las comunidades, con sus medios, con sus luchas, con sus sueños. Producir contenidos para la Paz significa producir herramientas para la defensa de la soberanía comunicacional. Significa formar profesionales que sean militantes de la verdad, constructores de un lenguaje descolonizado, capaces de desmontar los mitos del poder. Significa crear sistemas de producción audiovisual, gráfica, radiofónica y digital que acompañen las luchas sociales, que visibilicen las resistencias, que construyan una narrativa común de emancipación. La Universidad debe ser una red viva de productores de sentido comprometidos con el destino de la humanidad.
Para que esa fábrica de contenidos para la Paz funcione, debe operar bajo una lógica cooperativa, científica y ética. Cooperativa, porque la producción simbólica emancipadora no se concibe desde el individualismo sino desde la comunidad. Científica, porque la lucha en el terreno de la comunicación exige conocimiento riguroso de la realidad, de la ideología, de la historia y de la técnica. Ética, porque el contenido para la Paz no se fabrica desde el cálculo propagandístico sino desde la convicción de que la verdad y la justicia son inseparables. El comunicador de la Paz no es un repetidor de consignas, sino un investigador del sentido, un trabajador del lenguaje que comprende que cada palabra puede ser instrumento de liberación o de dominación. En la Universidad de las Comunicaciones debe formarse una nueva generación de obreros del signo, capaces de comprender la lucha semiótica en todas sus dimensiones.
No perder tiempo significa también entender que la comunicación no es un adorno del proceso político, sino su nervio. Cada desviación en el discurso, cada concesión a la banalidad o al oportunismo, fortalece la hegemonía enemiga. La fábrica de contenidos para la Paz no puede caer en la lógica de la “industria cultural” que mercantiliza la sensibilidad. No se trata de producir mercancías simbólicas que compitan en el mercado de la atención, sino de producir significaciones que abran conciencia, que siembren organización. La Paz no se comunica como espectáculo, se construye como relación dialéctica entre los pueblos y su historia. Por eso la fábrica de la Paz es también una escuela de rigor epistemológico, enseña a pensar la comunicación como producción material de relaciones humanas, como lucha por el sentido, como praxis histórica del humanismo de nuevo género.
Toda comunicación emancipadora es un acto de desobediencia frente al discurso dominante. Producir contenidos para la Paz es rebelarse contra el lenguaje de la guerra, contra la gramática de la dominación. Es devolverle a las palabras su potencia creadora, su capacidad de unir en vez de dividir, de construir en vez de destruir. La fábrica de contenidos para la Paz debe trabajar el lenguaje como territorio de emancipación, rescatar las palabras expropiadas por el enemigo, devolverles su verdad, su música, su energía popular. Por eso la Universidad Internacional de las Comunicaciones tiene la tarea de investigar la semiótica del poder para desmontarla y convertir sus mecanismos en herramientas de liberación. Cada mensaje emancipador debe ser el resultado de una investigación rigurosa, de una crítica materialista del signo, de una comprensión dialéctica de la historia y de una creatividad transformadora.
No hay Paz posible mientras el capitalismo domine la comunicación. La guerra no se limita a los misiles, se libra también en los discursos, en las imágenes, en los algoritmos, en los silencios. La fábrica de contenidos para la Paz debe comprender esa guerra en todas sus dimensiones y actuar con precisión estratégica. Debe saber identificar los puntos neurálgicos del conflicto simbólico, intervenir con inteligencia y crear relatos que desarmen la manipulación. Debe construir nuevas sensibilidades, nuevos modos de ver, de sentir, de pensar. La Paz como proyecto histórico es inseparable de una nueva estética de la solidaridad, de la ternura, de la justicia. La fábrica de la Paz produce belleza comprometida, verdad encarnada, razón sensible. No puede producir para el mercado; produce para la humanidad.
Nuestra tarea al servicio de “la revolución bonita” es inmensa, pero el tiempo es breve. Las desviaciones son tentaciones del reformismo, del espectáculo, del ego académico. Hay que mantener la brújula. Toda la Universidad Internacional de las Comunicaciones debe militar en la claridad, saber quién es el enemigo, cuál es la verdad que se defiende, cuál es el horizonte que se construye. Fábrica de contenidos para la Paz significa fábrica de conciencia crítica. Significa articular pensamiento, técnica y ética en una unidad de acción. Significa formar comunicadores capaces de intervenir en la historia, no de contemplarla. Significa que la Universidad se reconozca a sí misma como sujeto político y no como institución pasiva. No perder tiempo en desviaciones es no perder el hilo de la historia. Es entender que cada minuto cuenta cuando la humanidad se juega su destino entre la barbarie imperial y la civilización solidaria.
Hacer de la Universidad una fábrica de contenidos para la Paz es, en última instancia, hacer de la comunicación un proceso de humanización consciente. Cada signo emancipador que produzca la Universidad debe ser un gesto de amor organizado, un acto de inteligencia colectiva, un paso hacia la superación de la lógica del capital. No hay mayor urgencia que esa. No hay tarea más alta que poner el conocimiento, la palabra y la imagen al servicio de la vida. No perder tiempo en desviaciones significa entender que la historia no espera, exige compromiso, exige acción, exige verdad. Y la verdad, en nuestro tiempo, sólo puede ser revolucionaria. Comunicación para la liberación.
Se extiende el acta de defunción al llamado “Premio Nobel de la Paz”, muerto por causas estructurales y degenerativas propias del sistema capitalista que lo engendró. Su muerte ocurrió en plena era de la guerra económica, militar, financiara y mediática, bajo la presión del golpismo imperialista de una burguesía que convirtió la “paz” en mercancía macabra y espectáculo de inmoralidad. No fue un fallecimiento súbito. Fue una agonía lenta, sostenida por discursos de filantropía hipócrita, por aparatos mediáticos que anestesiaron conciencias, por fundaciones que hicieron de la guerra un negocio y de la paz un pretexto.
La fecha de defunción se inscribe en la cronología difusa del capitalismo tardío, cuando las guerras preventivas se declararon “humanitarias”, cuando las bombas se presentaron como portadoras de democracia y cuando los premios —en lugar de la justicia— se convirtieron en absoluciones para los verdugos.
II. Causas del fallecimiento
Murió el Premio Nobel de la Paz de sobredosis de cinismo. La paz que decía exaltar fue consumida por la misma lógica del capital que fabrica enemigos, que necesita de la guerra para reproducirse, y que lava su rostro ensangrentado en los templos del prestigio burgués. Murió envenenado por su propia contradicción: pretendía celebrar la concordia en un mundo edificado sobre la competencia, la violencia y la expropiación.
El acta “médica”, firmada por la historia, indica que su sistema inmunológico-ideológico fue destruido por la hipocresía. Cada vez que premiaba a un asesino con palabrerío de estadista, su cuerpo sufría una hemorragia de sentido. El Premio Nobel de la Paz murió porque la paz dejó de ser un horizonte emancipador y se volvió un pretexto de dominación. En manos del imperialismo, el galardón fue degradado a sello de legitimación política, a máscara moral que disimula los intereses del poder mundial. Murió de asfixia semiótica: el signo “paz” perdió su contenido emancipador y fue reemplazado por un significante hueco, dócil, rentable.
III. Lugar del fallecimiento
Murió en la catedral del espectáculo macabro global. En el altar de los noticiarios, en los palcos diplomáticos, en los banquetes donde los empresarios de la guerra brindan con champagne por la “paz”. Murió en los pasillos de las cancillerías, en las oficinas de marketing político, en las pantallas que transforman el sufrimiento en rating y la hipocresía en virtud. Murió rodeado de cámaras, aplausos y discursos. No hubo silencio respetuoso ni duelo verdadero. Fue un funeral mediático: los mismos que lo mataron transmitieron su sepelio en vivo, con comentarios sobre “el legado” y “la inspiración humanitaria”. El espectáculo de su muerte fue su última función: un cadáver que aún servía para simular moralidad. Ella sonreía.
IV. Certificado de causas estructurales
-Causa primera: El divorcio entre ética y economía política.
La paz fue transformada en símbolo desvinculado de la producción material de la vida. En lugar de cuestionar las causas de la violencia —la explotación, el saqueo, la dominación imperialista—, el Nobel de la Paz se dedicó a premiar los síntomas. Esa abstracción idealista fue su sentencia de muerte.
-Causa segunda: El fetichismo mediático.
La medalla, el discurso, la ceremonia: todo se convirtió en simulacro. La “paz” fue estetizada hasta volverse irreconocible. En el brillo del oro del medallón se reflejaba el oro del capital.
-Causa tercera: La complicidad institucional.
Las academias, los parlamentos, las corporaciones y los medios se alinearon para canonizar a los verdugos. Así se construyó la narrativa de una paz funcional al orden establecido.
-Causa cuarta: La desfiguración del signo “humanidad”.
Murió el Premio Nobel de la Paz cuando se divorció la palabra “humano” de su contenido histórico. La humanidad fue reducida a un concepto sentimental, vacío, despolitizado. Ganó el golpismo.
V. Autopsia semiótica
Al abrir el cuerpo semiótico del difunto, se hallaron rastros de discursos en descomposición. En el interior del tórax: promesas incumplidas. En los pulmones: aire viciado de diplomacia hipócrita. En el estómago: residuos de marketing humanitario. En el corazón: una cicatriz profunda con forma de dólar. Todo intoxicado conclamores de inasión, muerte, antidemocracia y entreguismo obsceno.
Las vísceras ideológicas mostraron que su metabolismo simbólico dependía de la aprobación mediática. Cada aplauso era una transfusión de legitimidad. Cada silencio cómplice, un analgésico. Se detectaron múltiples infecciones: relativismo moral, neutralidad cobarde, universalismo abstracto.
El cerebro del Premio Nobel de la Paz mostraba una atrofia avanzada de pensamiento crítico. Las áreas dedicadas al análisis de las causas estructurales de la violencia estaban atrofiadas, sustituidas por una hiperactividad de relaciones públicas. En su memoria, fragmentos de discursos se repetían como bucles sin contenido: “esperanza”, “diálogo”, “compromiso”, “valores compartidos”… Palabras que habían perdido toda conexión con la praxis emancipadora.
VI. Contexto histórico de la defunción
Murió en el siglo XXI, cuando la guerra se volvió digital, cuando los ejércitos se camuflaron en redes sociales, cuando las sanciones económicas mataron más que las balas, y cuando los drones bombardearon en nombre de los derechos humanos. Murió cuando el capital aprendió a vender la destrucción como desarrollo, la ocupación como libertad, la tortura como justicia preventiva. En ese contexto, el Premio Nobel de la Paz se convirtió en un fetiche global. Su muerte fue la muerte de una semiosis humanista. Lo que alguna vez pretendió ser símbolo filantrópico burgués de reconciliación se transformó en emblema de hipocresía institucionalizada.
VII. Testigos de la muerte
Firmaron como testigos del fallecimiento los pueblos del mundo que nunca recibieron el premio, aunque soportaron todas las guerras. Testificaron los niños palestinos bajo los escombros, los campesinos africanos desplazados, las madres latinoamericanas que buscan a sus hijos desaparecidos, los trabajadores explotados por las corporaciones que financian los comités del premio. Ellos fueron los verdaderos jueces y notarios de esta defunción. Su silencio, su dignidad y su resistencia son la prueba más elocuente de que la paz auténtica no necesita premios sino justicia.
VIII. Última voluntad del difunto
En sus últimos suspiros, el Premio Nobel de la Paz pidió que no se le erigieran monumentos ni se repitieran sus ceremonias. Dijo que prefería el anonimato del olvido a la perpetuación de su farsa. Pidió que su epitafio dijera:
“Aquí yace una idea que el capital desfiguró. Murió de tanto ser usada contra los pueblos.”
Pidió, también, que su cuerpo simbólico fuese donado a la filosofía de la semiosis, para su estudio crítico. Que se analicen sus signos, sus discursos, sus metamorfosis, hasta entender cómo un símbolo de emancipación puede convertirse en máscara de dominación.
IX. Acta filosófica de constatación
En rigor dialéctico, esta defunción no es solo la muerte de un premio, sino la manifestación del ocaso de una civilización que ha perdido el sentido del bien común. La “paz” institucionalizada, domesticada y comercializada, revela el agotamiento moral de una ideología que ya no puede sostener su propio discurso sin recurrir a la mentira. El signo “paz”, en manos del capitalismo, se convierte en antónimo de sí mismo. Donde dice “paz” hay estrategia de dominación; donde dice “reconciliación”, hay impunidad; donde dice “esperanza”, hay propaganda. La semiosis burguesa de la paz opera como narcótico colectivo: un opio semántico que calma las conciencias, pero perpetúa las cadenas.
X. Certificación semiótica final
Certifico que el Premio Nobel de la Paz ha muerto, pero declaro simultáneamente que el signo “paz” no está condenado a la extinción. Lo que ha muerto es su fetichización burguesa. Su nueva vida sólo será posible bajo nuevas condiciones históricas, cuando la paz deje de ser consigna y se vuelva praxis material, cuando la justicia no sea premio sino principio, cuando la humanidad sea consciente de que la paz no se decreta: se construye con lucha de clases, con ciencia, con solidaridad, con organización. La paz verdadera no necesita comités de selección, necesita sujetos históricos emancipados. Su lugar de nacimiento no será un palacio sueco, sino los territorios donde los pueblos se niegan a morir.
XI. Epitafio filosófico
“Murió el Premio Nobel de la Paz, pero no la esperanza de una paz justa.
Murió el signo domesticado, pero la semiosis emancipadora sigue viva.
Murió el simulacro, pero la historia aún respira en los pueblos que luchan.”
XII. Firma del notario
Firmo esta acta no como burócrata del sentido, sino como testigo crítico de su muerte. No hay duelo, hay conciencia. No hay nostalgia, hay análisis. El cadáver del Premio Nobel de la Paz descansa en el panteón del humanismo traicionado.
Filosofía de la semiosis, año de la conciencia crítica.
El presidente de la Asamblea Nacional (AN), y jefe del Diálogo por la Paz de Venezuela, diputado Jorge Rodríguez; informó en la noche de este domingo que el Gobierno de Donald Trump ha sido advertido, por tres vías, de una grave amenaza contra la Embajada de Estados Unidos en Venezuela.
A través de sus cuentas en redes digitales, Rodríguez informó que mediante una operación, preparada por sectores extremistas de la derecha local, se intenta atacar a la sede diplomática con explosivos letales.
«En mi condición de jefe de diálogo y paz de Venezuela, quiero anunciar que por tres vías distintas hemos advertido al gobierno de EEUU de una grave amenaza, mediante una operación de falsa bandera preparada por sectores extremistas de la derecha local, se intenta colocar explosivos letales en la embajada de EEUU en Venezuela», escribió el parlamentario.
Más adelante, en su comunicado indica que las advertencias también se han hecho a una embajada europea, «para que se sirva comunicar de la gravedad de esta información a personal diplomático de EEUU», destaca.
El jefe del Poder Legislativo asegura, igualmente, que han sido reforzadas las medidas de seguridad en la Embajada de Estados Unidos, «que nuestro gobierno respeta y protege», concluye el jefe de los Procesos de Diálogos de Venezuela.
Prensa LAUICOM- En el programa número 34 de Sin Truco ni Maña, la diputada Tania Díaz compartió reflexiones sobre el actual contexto geopolítico, marcado por la creciente presión de actores externos no solo sobre Venezuela sino sobre diversos países de Latinoamérica.
Resaltó los resultados de un estudio de Data Viva realizado a finales de septiembre, con 7000 entrevistas en todo el territorio nacional. Los datos indican que el 94 % de la población considera fundamental abordar cualquier diálogo internacional desde el respeto a la soberanía.
Asimismo, el 79 % ve con buenos ojos la propuesta del Consejo Nacional de Soberanía y Paz, y el 73 % entiende como necesarias las medidas adoptadas mediante el decreto de estado de conmoción exterior.
Díaz interpretó estos porcentajes como una clara señal de que la ciudadanía rechaza cualquier forma de intervención y valora la defensa de la independencia nacional por encima de la confrontación.
En su análisis, señaló que el sistema hegemónico global atraviesa una crisis estructural: agotado en sus fundamentos éticos, productivos y políticos, responde con agresividad, desestabilización y narrativas falsas que disfrazan la guerra como defensa de la paz. Frente a eso, Venezuela no representa una amenaza, sino una esperanza colectiva construida desde la alegría, la solidaridad y la resistencia cotidiana.
El programa también abordó cómo, mientras fuerzas autoritarias impulsan lógicas de dominación, en Venezuela se cultiva una visión opuesta: no hay camino hacia la paz, la paz es el camino.
En ese sentido, se rechazó la idea de que el modelo capitalista pueda ofrecer soluciones reales, al evidenciar que su legado es la destrucción, el sufrimiento y la explotación.
Prensa LAUICOM- En una entrevista realizada por videollamada para Rompeviento TV, el doctor Fernando Buen Abad, especialista en Filosofía de la Comunicación, alertó sobre las “trampas de la paz” orquestadas por actores hegemónicos como Donald Trump. Buen Abad indicó que las propuestas presentadas bajo el disfraz de soluciones diplomáticas para Gaza y Palestina no buscan la justicia, sino consolidar mecanismos de dominación: protectorados externos, apropiación de recursos naturales y la legitimación de una violencia sistemática contra poblaciones indefensas.
El intelectual criticó lo que denominó “paz burguesa”: una concepción que prioriza la estabilidad de los mercados y los intereses geopolíticos por encima de la dignidad humana, la soberanía popular y los derechos colectivos. En contraste, destacó la postura del presidente colombiano Gustavo Petro como un ejemplo de liderazgo ético y comprometido con la defensa de los derechos humanos, especialmente frente al silencio o la complicidad de gran parte de la comunidad internacional.
Buen Abad insistió en la necesidad urgente de articular alianzas entre movimientos sociales, gobiernos progresistas y fuerzas populares para construir una convergencia global capaz de actuar con coherencia moral y poder de incidencia frente a las políticas imperialistas. Destacó que la crítica por sí sola resulta insuficiente si no se transforma en acción colectiva y organizada.
En un mundo marcado por crisis ecológicas, políticas y humanitarias, subrayó la importancia de superar la resignación y convertir el compromiso ético en una fuerza capaz de impulsar cambios estructurales, enfatizando que la paz auténtica solo puede florecer cuando se garantizan la justicia social, la equidad material y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino.
Felicitamos a la República Popular China por los 76 años de su fundación; gracias a la determinación y valentía del pueblo chino para garantizar su independencia, prosperidad y de construcción de un nuevo mundo de paz y de estabilidad para la humanidad.
Foro Internacional por una Humana Humanidad. Equilibrio del Universo. Convocado por el Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos y la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.
Panel 3: Bolívar y la Paz. Constitución de un Movimiento Mundial por la Paz.
Nuestro mundo sitiado por la semiosis bélica. Vivimos en un planeta intoxicado, también, por el ruido de los cañones, pero aún más por la propaganda que los justifica y endiosa. No sólo bombardean las ciudades: bombardean los signos. El belicismo no se limita a la violencia física, se expande como semiosis que produce su sentido bajo la hegemonía del miedo, la obediencia y la cosificación del otro. No hay guerra sin semiótica de guerra. No hay misil sin metáfora y moraleja.
El vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz reiteró que «dieciocho apenas de los que han llegado, tienen cuentas pendientes que resolver con la justicia. No tenemos complicidad de ningún tipo»
El vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Diosdado Cabello, señaló que el gobierno de Estados Unidos no tiene una postura clara sobre los migrantes venezolanos que han sido deportados desde este país y fueron llevados a El Salvador sin haber sido sometidos a ningún tipo de juicio.
«Estados Unidos está muy confundido, Estados Unidos dijo que nos iba a enviar al Tren del Aragua y no nos ha enviado a nadie del Tren de Aragua. Alguien está mintiendo deliberadamente en los Estados Unidos; que arreglen sus problemas antes entre ellos, cuando ellos estén listos, nosotros estamos listos», enfatizó Cabello durante el regreso de más de 300 venezolanos a través del Plan Vuelta a la Patria.
En ese sentido, Cabello manifestó que todos los que fueron llevados a El Salvador, fueron engañados por el gobierno estadounidense debido a que le dijeron a los migrantes que iban a ser deportados a Venezuela. «Muchos de los que están en El Salvador los engañaron diciendo que venían a Venezuela, lo han declarado sus propios familiares».
«¿Qué esperaban ellos (EEUU)? ¿Qué trajeran a un grupo de venezolanos que estaban en territorio norteamericano que no cometieron ningún delito y que el Gobierno Nacional dijera que son todos del Tren de Aragua? Pues no; esa no es Venezuela aquí respetamos los derechos humanos y a nadie vamos a acusar sin las debidas pruebas», enfatizó.
Agregó que «si cometió delito en Estados Unidos, ¿por qué no lo juzgaron? Ellos que tienen el sistema de justicia supuestamente el mejor del mundo, ¿por qué no le abrieron juicio allá? Es mentira. Así llegaron diciendo que todos los que venían eran del Tren de Aragua. Y puedo demostrarles uno por uno que no hay ni uno solo del Tren de Aragua. Dieciocho apenas de los que han llegado, tienen cuentas pendientes que resolver con la justicia».
Asimismo, aseguró que «todos están a la orden de la justicia. Siete del primer vuelo del primer grupo, ocho del segundo y uno del grupo que vino de México. Nosotros no tenemos aquí complicidad con ningún grupo».
«Si hay alguno que tiene cuentas con la justicia aquí en Venezuela, aquí las va a pagar», afirmó.
«Que el mundo lo sepa, que a los venezolanos y a las venezolanas en Estados Unidos, en El Salvador, los están secuestrando. Los están persiguiendo sin haber cometido ningún tipo de delito», dijo.
«Migrar no es un delito. Eso no es ningún delito», sentenció.
Desde el Balcón del Pueblo en el Palacio de Miraflores, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, recibió al pueblo que conmemora los 67 años de la Rebelión Popular del 23 de enero de 1958, y en donde manifestó que «Venezuela está en victoria, Venezuela está en paz, Venezuela está unida».
Ante el Referéndum Consultivo por el Esequibo del 3 de diciembre de 2023, las organizaciones y personas que suscriben este documento, queremos expresar nuestro incondicional apoyo al pueblo y el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.
Que dicha consulta, se relaciona directamente con la capacidad de unidad y movilización social de su pueblo, por la conducción y coherencia de su gobierno, y por la defensa y razón histórica de saber que, el Esequibo es parte fundamental del territorio venezolano.
Que, desde este convencimiento, renovamos nuestro reclamo por el ejercicio de la efectiva soberanía venezolana sobre el territorio del Esequibo, usurpado por fuerzas colonialistas de Gran Bretaña.
Acompañar y defender al hermano pueblo venezolano en el proceso consultivo sobre el Esequibo, es defender a los pueblos de todo el continente. Es por ello que, en el camino por la definitiva emancipación de la Patria Grande, resulta imprescindible la defensa irrestricta de la paz en toda la región, la autodeterminación y el derecho soberano de los pueblos a decidir su futuro como nación.
Los pueblos solidarios abrazamos a la patria de Bolívar y Chávez en su permanente y legítimo reclamo por la recuperación de su territorio, contra el criminal asedio del imperialismo y las burdas campañas de difamación mediática internacional. Por la defensa de sus intereses nacionales y populares.
Patria Grande, 15 de noviembre 2023.
Fernando BuenAbad Domínguez, filósofo –México
Martin Almada, abogado, Premio Nobel alternativo de la Paz, activista por los DDHH – Paraguay
Stella Calloni, escritora, periodista, investigadora – Argentina
Fátima Rallo Gutiérrez, antropóloga, escritora, militante social – Paraguay
Nidia Díaz, fundadora y militante histórica del FMLN – El Salvador
Telma Luzzani, periodista y escritora – Argentina
Julio Jaramillo Monge, Comité Central del Partido Comunista – Ecuador
Juan Carlos Espinal, director ejecutivo Redsocial Tv – Rep. Dominicana
Andrés Bercum, secretario de RRII Descamisados – Argentina
Arnaldo Pérez Guerra, historiador, periodista y escritor – Chile
Gabriel Villalba Pérez, abogado, escritor, analista político – Bolivia
Paula Klachko, coord. Cap. Argentina REDH – Argentina
Domingo Laino, Político, escritor, defensor de DDHH – Paraguay
Secil de León, profesor universitario – Guatemala
Kirenia Criado Pérez, Memorial Martin Luther King Jr – Cuba
Tania Mandarino, abogada, colectivo Advogadas e Advogados pela Democracia (CAAD) – Brasil
Luzmila Yalu Ayay Casas, secretaria nacional mujer, Juntos por el Perú – Peru
Martín Guerra, dirigente del partido Izquierda Socialista – Perú
Lucas Rafael Chianello, Vicepte municipal del PT de Pocos de Caldas (MG), miembro de CAAD – Brasil
Daniela González, coordinadora del Observatorio Internacional de DD.HH – México
Luis Hernán Paz, Org. Barrial Tupac Amaru, Jujuy – Argentina
Mario Casartelli, cantautor, poeta, escritor – Paraguay
Geraldina Colotti, periodista. escritora – Italia
Francisco Javier Bautista Lara, escritor – Nicaragua
Heddy Benítez Miño, poeta y gestora cultural – Paraguay
Yumac Ortiz, pdta, coordinadora por la Paz, la Soberanía, la Integración y no a la injerencia – Ecuador
Alejandro Rusconi, secretario RR.II Partido la Patria de los Comunes – Argentina
Eduardo Sigal, vicepresidente de Partido Frente Grande – Argentina
Rosa Salazar, FEDIM – Ecuador
Jorge Drkos, Frente Transversal – Argentina
Roberto Dias, Coord por la Paz, la Soberanía, la Integración y la no injerencia (CPAZ) – Canadá
Marina Arrom, activista de los DDHH, militante social – Paraguay
Gabriel Cabrera, miembro de la Dirección de las Casas de Amistad Perú Cuba – Perú
Maguiorina Balbuena, secretaria de organización AMUCAP-C – Paraguay
Federico Montero, Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) – Argentina
Juan Diego Motta, abogado laboralista, Dirigente del Frente de Defensa de Carabayllo – Perú
Emma Ortega, presidenta Asociación de Mujeres Nela Martínez – Ecuador
Enrique Gustavo Cardesa, secretario RR.II, Partido Intransigente – Argentina
Leonel Falcón Guerra, secretario general SUTPECOS – Perú
Eduardo Meneses, coordinador Comité Ecuatoriano de solidaridad con Palestina – Ecuador
Leonardo Paradi, militante social, obrero peronista – Argentina
Lois Pérez Leira, secretario ejecutivo de la Internacional antiimperialista de los Pueblos
Hugo Ruiz Díaz Balbuena, académico. Foro Permanente de Intelectuales y Académicos del Paraguay
Mariana Vázquez, profesora de la universidad de Buenos Aires – Argentina
Hilda Astudillo, coordinadora general Movimiento Ecuatoriano Alfarista – Ecuador
Willam Soberon Guevara, periodista y comunicador social – Perú
María Fernanda Andrade, coordinadora Comité Unitario por Palestina – Ecuador
Edgardo Hernán Cardo, Presidente de la Asociación Alexandre Pétion – Argentina
Laura Mariela Leonardi, Partido Comunista de Argentina
Juan Acosta, Procultur – Ecuador
Javier Sleiman, productor programa el Frasco medios sin Cura – Argentina
Carmen Ramírez, Coord por la paz, la soberanía, la integración y la no injerencia (CPAZ) – Chile
Aloízio Xavier Lopes, miembro Partidos de los Trabajadores – PT/PR –Brasil
Myrian Quinteros, Comité Ecuatoriano de Amistad y Solidaridad con Bolivia – Ecuador
Eunice Rodriguez, abogada (CAAD) – Brasil
Jacqueline Denise de Alcantara Pereira, militante política, Partido de los Trabajadores – Brasil
Juliana Marino, Ex embajadora de Argentina en Cuba – Argentina
Hipólito Irigoyen, srio. gral. Populismo K, cofundador Mov.Fed. por la Soberanía Nac.- Argentina
Diego Molinas, Director RR.II del Parlamento del Mercosur
Ivete Caribe da Rocha, abogada (CAAD) – Brasil
Marisel Ramírez, encargada de RR.II del Bloque de Resistencia y Rebeldia Popular – El salvado
Javier Sleiman, productor programa el Frasco medios sin Cura – Argentina
Marines Lazzaron Guisilini, militante política Partidos de los Trabajadores – Brasil
Alicia Naranjo, Red de mujeres punto verde – Ecuador
Héctor Bernardo, periodista, docente – Argentina
Carlos Camilo Bautista De León, músico y animador grafico – Nicaragua
Javier Sleiman, productor programa el Frasco medios sin Cura – Argentina
Mariano Selman, conductor programa Frasco medios sin cura – Argentina
Rodrigo Fronzo, militante político peronista – Argentina
Úrsula Asta, periodista – Argentina
Gilberto López y Rivas, político y antropólogo – México
Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. – Cuba
Movimiento Paraguayo de Solidaridad con la Revolución Bolivariana Chavista – Paraguay
Frente Milagro Sala – Argentina
BRICS, Red Europa de Solidaridad con Venezuela
Colectivo Advogadas e Advogados pela Democracia (CAAD) – Brasil
Red de Biblioteca Populares Hugo Chávez Frías – Paraguay
Corriente Peronista Descamisados – Argentina
Comité de Defensa de los Derechos de la Mujer (CODEM) – México
Consejo de Organizaciones Sociales y Populares del Paraguay
Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad – Ecuador
Fundación de Estudios, Acción y Participación Social – Ecuador
Encuentro Patriótico – Argentina
Red de Comunicadores del Mercosur
Movimiento Poder Ciudadano – Colombia
Sindicato Unitario de trabajadores del periodismo y la comunicación social, SUPECOS – Perú
Movimiento Ecuatoriano Alfarista – Ecuador
Instituto de Investigación y Análisis Geopolítico Alexandre Pétion – Argentina
Corporación PROCULTUR – Ecuador
Red de Mujeres Punto Verde – Ecuador
Comité Ecuatoriano de Solidaridad y Amistad con Bolivia
Comité Popular 15 de Noviembre – Ecuador
Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) – Brasil
Comité Unitario con Palestina – Ecuador
Asociación de Mujeres Nela Martínez – Ecuador
FEDIM ECUADOR
Red de Jóvenes de la Naturaleza PROCULTUR – Ecuador
Capaz Artesanos por la Paz – Ecuador
BriscPsuv – Paraguay
CPAZ Artesanos por la Paz – CANADA
Gallos del Sur, comunicación popular – Patria Grande
CPAZ Artesanos por la Paz – CHILE
Populismo K – Argentina
Movimiento Federal por la Soberanía Nacional – Argentina
Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos:
Soldepaz – Pachakuti de España
Observatorio de Derechos Humanos Capitulo Suiza – Suiza
Observatorio de Derechos Humanos Capitulo EU
Alianza por la Justicia Social Global
SOA Watch – Observatorio el Cierre de las Escuelas de las Américas de EE.UU
Colombianas y Colombianos por la Paz (COLPAZ)
Movimiento de Trabajadores y Campesinos MTC – Costa Rica
Colectivo Insurreccional Visual de México
Comité Universitario de Solidaridad con el Pueblo Palestino (CUSPPA) – México
Colectivo Ocho Trueno – México
Organizaciones Sociales de Chiapas (OPZ – FOSICH) – México
Colectivo por la Paz en Colombia – México
Centro Cultural Las Jarillas – México
Taller del Sur, Colectivo de Mejoramiento Barrial de la Ciudad de México
Frente de Pueblos en defensa de la Tierra en San Salvador Atenco (FPDT-Atenco)
Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural de Oaxaca – México
Comité de defensa de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca – México
Centro Regional Indígena en Derechos Humanos Ñuu-Savi (CERDH) – México
Centro de Atención en Derechos Humanos a la Mujer Indígena (CADHMMI)
Instituto Mexicano de Desarrollo Comunitario (IMDEC)
Comité de la Defensa de los Derechos de la Mujer (CODEM)
Alternativa de Reivindicación Comunitaria y Ambientalista de Honduras
Coalición de la Defensa de la Tierra Palestina, Unión Palestina Campesina – Palestina
Campaña Popular Campesina contra el Muro del Apartheid (Stop the Wall)
Movimiento de Favelas de Rio de Janeiro – Brasil
Red por la Defensa de la Infancia Mapuche – Chile
Alianza por un Darién (AMEDAR) – Panamá
Movimiento Alfa y Omega – Perú
Unión de Organizaciones Sociales Interculturales del Sur de Pichincha (UOSISP) – Ecuador
Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) – Bolivia
Red de Integración Orgánica – Rio_ Por la Defensa de la Madre Tierra y los Derechos Humanos de Guatemala
Sindicato Nacional Memoria Viva de Colombia
Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, Observatorio de Paz y Derecho Internacional Humanitario, Sur Occidente Colombiano Antonieta Mércury.
Con el objetivo de garantizar y defender la paz de la República Bolivariana de Venezuela, el jefe de Estado y Gobierno, Nicolás Maduro Moros, anunció la activación de la Unidades Populares para la Paz (Upaz), la noche de este miércoles.
Al subrayar que todo lo que se haga por la resolución de la controversia territorial sobre el Esequibo tiene que ser basado por el consenso y el beneplácito de ambos gobiernos, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro también subrayó que hay “una sola solución y es retomar el diálogo cara a cara, directo en el marco del Acuerdo de Ginebra”.