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LAUICOM activa el interruptor de la calma en su Taller de Relajación

Prensa LAUICOM- Con un reencuentro necesario con el silencio y la paz interior, bajo la guía experta de la licenciada Daniela Colina, los asistentes descubrieron que el cuerpo tiene el interruptor perfecto para transformar la tensión en serenidad absoluta. Fue una jornada dedicada a resetear la mente y recuperar la armonía perdida en la rutina diaria de nuestra comunidad universitaria.

La técnica de la respiración consciente fue el hilo conductor de una experiencia que inundó el salón de aprendizajes con una energía renovada. A través de ejercicios profundos de inhalación y exhalación, los participantes lograron soltar las cargas acumuladas en los músculos y despejar la fatiga mental.

​La licenciada Colina enfatizó que aprender a desconectar la ansiedad es una herramienta vital para mejorar significativamente la calidad del sueño y el rendimiento diario. Entre sonrisas y una atmósfera de calma profunda, los presentes experimentaron un alivio inmediato en las tensiones acumuladas en el cuerpo.

Al concluir los 45 minutos de sesión, el ambiente en la Galería José Vicente Rangel vibraba con una sensación de ligereza y un equilibrio total. Los trabajadores y estudiantes presentes salieron del recinto con la certeza de que el bienestar integral es la base fundamental para el éxito profesional.

El Servicio de Bienestar invita a todos a sumarse a estas jornadas que prometen transformar la manera en que enfrentamos los retos cotidianos, donde relajamos el cuello y la espalda, no se trató simplemente de una clase técnica, sino de un regalo necesario para el alma y la salud física de todos.

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AN aprueba en primera discusión Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática 

La Asamblea Nacional (AN) aprobó en primera discusión, y por unanimidad, el Proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, cuyo objetivo es consolidar un marco integral de justicia y reconciliación que permita superar la confrontación política y garantizar la paz nacional en Venezuela.
 
El texto legislativo, fundamentado en los principios constitucionales de justicia y paz, no busca la impunidad, sino el establecimiento de una coexistencia basada en la pluralidad y el respeto estricto al Estado de Derecho, y establecer mecanismos legales en el estado democrático de derecho y de justicia.
 
La presentación del proyecto estuvo a cargo del diputado Jorge Arreaza (PSUV/Nacional), quien recalcó que se trata de una iniciativa de la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez.
 
Arreaza enumeró la larga lista de procesos de amnistía que se han registrado en la historia de Venezuela, desde el siglo XIX, con Simón Bolívar, hasta la Ley de Amnistía de Hugo Chávez y su espíritu conciliador.
 
Proyecto de Ley
 
El parlamentario explicó, ante la Plenaria, que el proyecto de Ley de Amnistía señala que quedan excluidos de este beneficio aquellos que hayan cometido delitos que, por su naturaleza, comprometan la ética y la dignidad humana, violaciones graves de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, de guerra, el homicidio intencional, la corrupción y el tráfico de drogas.
 
Indicó que la norma no requiere aportes presupuestarios adicionales, por ser su trascendencia humana, social, y política; e indicó que su implementación recae sobre las competencias ordinarias de los órganos del Poder Público ya existentes.
 
Al respecto , agregó que los principales aportes deben estar destinados a la consolidación de la  soberanía y el blindaje del derecho de los venezolanos y venezolanas a vivir en paz. “Hagamos con la Ley de Amnistía la suma de todos los bienes para el pueblo de Venezuela, que tanto se lo merece”.
 
Arreaza sostuvo que el texto legal constituye un proceso de recomposición, el cual debe ser tomado con ética, compromiso y respeto a los derechos humanos; e invitó a todos los sectores a lograr, en consenso, que esta nueva ley permita avanzar hacia la paz, con justicia y convivencia democrática.
 
Indicó que, dado el proceso histórico que vive la nación, esta aprobación forma parte del avance hacia el cierre de ciclos de confrontación, con prioridad en el futuro y la unión de los venezolanos. “Es importante sanar heridas, ser responsables, reconocerse y entenderse, para construir, en conjunto, los caminos del entendimiento, la paz y la prosperidad, para la estabilidad del país”, dijo.
 
El parlamentario instó a explicar la pertinencia del texto legal al Poder Popular, “de aprobarse en primera discusión, esta ley, hay que darle la cara al pueblo, explicarle su necesidad, su pertinencia, su trascendencia, por ellos y ellas que han pasado por las consecuencias de esta etapa de agresión tan fuerte que ha vivido nuestro país”, acotó.
 
Entretanto, el diputado  Nicolás Maduro Guerra (PSUV/Dtto Capital) destacó que esta norma jurídica busca unificar al país en son de la paz y del desarrollo; y señaló que se está aprobando una ley histórica, para la convivencia, la paz y el desarrollo.
 
Durante el debate participaron por la bancada de la oposición, los diputados Luis Romero (AP/Nacional), Tomás Guanipa (UNTC/Nacional), y David Uzcátegui (FV/Nacional), quienes manifestaron estar de acuerdo con esta iniciativa, por lo que votaron a favor del proyecto.

Fuente: AN

Libertad

Diccionario de la lucha: la paz venezolana también significa unidad

Hoy la paz en Venezuela dejó de ser, después de la invasión imperial yanqui y del secuestro del presidente en funciones, una noción ingenua asociada al simple silencio de las armas o a la estabilidad administrativa garantizada por el orden heredado. Desde ese punto de quiebre histórico, la paz se resignifica como una conquista política, ética y cultural, inseparable de la soberanía y de la conciencia popular. La revolución bolivariana, al emerger de ese trauma colectivo, no sólo resistió una agresión concreta, sino que inauguró horizontes inéditos para pensar la paz como proceso histórico, como praxis transformadora y como antagonismo activo frente a la violencia estructural del capitalismo imperial.

Tal invasión no fue únicamente un episodio militar o un acto puntual de fuerza; fue la manifestación descarnada de una lógica imperial que concibe a los pueblos como objetos administrables y a sus gobiernos como piezas descartables. El secuestro del presidente, más que una interrupción institucional, fue un intento de secuestro de la voluntad popular, un mensaje dirigido a toda América Latina, la democracia sólo es tolerable mientras no cuestione la arquitectura del poder global. En ese contexto, hablar de paz sin desmontar las condiciones que hacen posible la agresión habría sido una forma de complicidad. La revolución bolivariana comprendió que la paz no podía seguir siendo un valor abstracto separado de las relaciones de fuerza reales.

Desde entonces, la paz comienza a definirse como capacidad colectiva de resistir en unidad sin reproducir la lógica del verdugo, de defender la vida sin someterla al chantaje de la dominación. No es una paz pasiva ni contemplativa, sino una paz en disputa, que se construye enfrentando las causas materiales y simbólicas de la violencia. El imperialismo yanqui no necesita siempre bombardear para destruir; le basta imponer bloqueos, sanciones, narrativas criminalizadoras y asfixias económicas que convierten la vida cotidiana en un campo de batalla silencioso. Frente a esa guerra difusa, la revolución bolivariana plantea una paz activa, consciente y organizada.

Este nuevo significado de la paz rompe con la tradición liberal que la reduce a equilibrio institucional o a consenso entre élites. La paz revolucionaria es, ante todo, justicia social en movimiento. No puede haber paz donde el hambre es inducida, donde la salud es mercancía o donde la educación es privilegio. La revolución bolivariana aporta a la teoría política latinoamericana la idea de que la paz no se negocia desde la debilidad ni se implora al agresor; se construye fortaleciendo al sujeto popular, ampliando derechos y democratizando el poder. En esa clave, la paz deja de ser un fin distante y se convierte en método de lucha.

Esa experiencia venezolana demuestra que el imperialismo teme más a los pueblos organizados que a los ejércitos convencionales. Por eso la agresión se dirige contra la moral colectiva, contra la memoria histórica y contra la capacidad de imaginar futuros distintos. La revolución responde con pedagogía política, con comunicación popular y con una ética de la solidaridad que desafía el individualismo impuesto. La paz, aquí, es también una batalla cultural, disputar el sentido común que naturaliza la dominación y presentar la resistencia como un acto de amor a la vida.

En este horizonte, la paz se redefine como soberanía integral. No sólo soberanía territorial, sino soberanía económica, alimentaria, tecnológica y comunicacional. Cada dependencia impuesta es una grieta por donde se filtra la violencia imperial. Cada capacidad recuperada es un acto de pacificación profunda, porque reduce la posibilidad de chantaje y de sometimiento. La revolución bolivariana entiende que un pueblo dependiente es un pueblo permanentemente amenazado, y que la paz duradera exige autonomía real para decidir el propio rumbo.

En la dialéctica de la lucha bolivariana esta nueva paz no es conciliadora con la injusticia. No busca armonizar intereses irreconciliables ni esconder el conflicto bajo el lenguaje de la neutralidad. Asume que hay contradicciones históricas entre imperio y pueblo, entre capital y vida, entre dominación y emancipación. La paz revolucionaria no elimina esas contradicciones por decreto, pero las enfrenta desde una racionalidad distinta, donde la violencia no es glorificada, pero tampoco se acepta como destino inevitable. Se trata de desplazar la guerra del terreno militar al terreno político, cultural y moral, donde el pueblo organizado tiene ventajas decisivas.

Después del secuestro presidencial, Venezuela aprendió que la institucionalidad sólo es fuerte cuando está sostenida por un sujeto popular consciente. La paz, entonces, ya no se deposita en las manos de intermediarios, sino que se distribuye como responsabilidad colectiva. Cada comuna, cada consejo, cada espacio de participación se convierte en un núcleo de paz activa, porque fortalece el tejido social que el imperialismo intenta fragmentar. La paz deja de ser centralizada y se vuelve capilar, cotidiana, defendida desde abajo.

Este aporte de la revolución bolivariana trasciende las fronteras nacionales. Propone a los pueblos del mundo una lectura crítica de la paz como categoría política secuestrada por los vencedores de la historia. Frente a la “paz” de los cementerios, la “paz” de los mercados y la “paz” de la obediencia, Venezuela plantea una paz con conflicto, con memoria y con proyecto. Una paz que no se arrodilla ante el agresor ni renuncia a la justicia para evitar el castigo.

Así, el nuevo significado de la paz en Venezuela nace de una herida abierta por la invasión imperial, pero se transforma en una fuente de pensamiento y acción emancipadora. No es una paz ingenua ni derrotada, sino una paz que sabe defenderse, que se sabe histórica y que se sabe incompleta mientras exista un sólo pueblo sometido. En esa conciencia reside su potencia dialéctica, la paz como lucha permanente por la dignidad, la autodeterminación y la vida plena, frente a un imperio que sólo puede ofrecer silencio impuesto y orden para pocos.

Autor: Fernando Buen Abad

Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi Pueblo, que sobre esta moribunda constitución, haré cumplir e impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la

02 de febrero de 1999: 27 años de la Revolución Bolivariana

Prensa LAUICOM – 27 años atrás, Caracas contuvo el aliento mientras el Comandante Hugo Chávez elevaba su voz al cielo y a la tierra con el pueblo como testigo, pronunciando las palabras que romperían cadenas:

«Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi Pueblo, que sobre esta moribunda constitución, haré cumplir e impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos, lo juro».

Aquel 2 de febrero de 1999 fue el renacer de una nación que recuperaba su soberanía, su dignidad y su sueño de justicia social frente al imperio.

La Quinta República brotó del juramento hecho grito colectivo, latiendo hoy en cada aula llena, en cada médico que cura, en cada semilla que rompe la tierra. El poder popular no es memoria: es pulso vivo que late en las calles.

27 años después, aquel amanecer bolivariano sigue iluminando nuestro camino. Jurar ante el pueblo fue sellar un pacto eterno con la historia. ¡Que arda siempre esta patria libre! ¡Paz y victoria para Venezuela!

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¡Defendamos la Zona de Paz! ¡Libertad para Nicolás Maduro y Cilia Flores!

Prensa LAUICOM – Doce años después de la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, el PSUV convocó un encuentro internacional para defenderla frente a la agresión que dejó más de 100 muertos, 150 heridos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y la primera dama Cilia Flores.

Desde Caracas, Nicolás Maduro Guerra, diputado e hijo del presidente Maduro, reafirmó en esta conferencia que solo con soberanía se logra una paz verdadera: científica, social y dialogante.

En este momento crítico, Venezuela avanza con firmeza constitucional bajo el liderazgo de la presidenta Delcy Rodríguez, impulsando acuerdos nacionales como la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos para convertir al país en gran potencia petrolera.

La unidad cívico-militar y popular se mantiene inquebrantable, sin espacios para la violencia, pero sí para la movilización pacífica global que exija justicia.

En unión por el Derecho Internacional

Del 9 al 11 de febrero, Caracas acogerá a 200 juristas internacionales en defensa del Derecho Internacional, hoy amenazado por intereses hegemónicos. «No permitiremos que se privatice la justicia ni se repita la historia de opresión del siglo pasado» indicó. La lucha por la paz es resistencia activa contra todo atentado a la soberanía latinoamericana.

¡Que en cada rincón del mundo se levante la voz! ¡Que se sienta el clamor por la libertad de nuestros líderes y por una América Latina libre, unida y en paz!

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Delcy Rodríguez destaca impulso a reforma petrolera para soberanía y bienestar social

La presidenta (E) Delcy Rodríguez subrayó que el objetivo es transformar las mayores reservas de crudo del mundo y vastas reservas de gas en prosperidad para el pueblo de Venezuela.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que la reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos tiene como objetivo optimizar la explotación de los recursos bajo principios de soberanía energética, garantizando que la riqueza del subsuelo se traduzca en “felicidad económica y social” para el pueblo venezolano.

Durante el encuentro con los trabajadores del sector de hidrocarburos, en la refinería de Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, Rodríguez reafirmó que Venezuela no teme a la agenda energética global. “No hay que tener miedo a la agenda energética, ni con los Estados Unidos, ni con el resto de los países del mundo. Es un derecho de Venezuela la diversidad en sus relaciones internacionales”, dijo.

La mandataria enfatizó que el país avanza con determinación en la defensa de sus recursos naturales, al tiempo que impulsa alianzas estratégicas que respeten su independencia.

“Que esos barriles que están en campos verdes se conviertan en salario, alimentación y salud para nuestro pueblo. Que se sumen las capacidades nacionales e internacionales para desarrollar nuestra reserva”, precisó, vinculando directamente la producción petrolera y gasífera con el bienestar social.

Uno de los hitos destacados por la presidenta encargada fue la reciente concreción del primer contrato para la exportación de gas natural, lo que posiciona a Venezuela como una potencia emergente en este rubro, más allá del petróleo.

“No creyeron, pero ya nosotros cerramos un contrato para exportar la primera molécula de gas de Venezuela y ahora vamos por más”, señaló, subrayando que el objetivo es transformar las mayores reservas de crudo del mundo y las vastas reservas gasíferas del hemisferio en prosperidad tangible para el pueblo venezolano.

“Nos toca ahora convertirnos en el país con las mayores reservas petroleras del mundo, de las mayores reservas de gas de este hemisferio; nos toca ahora convertirnos en una verdadera potencia productora de petróleo y gas”, sostuvo.

La reforma legal en este sector asegura la continuidad del legado del Comandante Hugo Chávez en materia de propiedad estatal sobre los recursos naturales. “El legado del Comandante Eterno sobre la propiedad de los recursos se mantendrá intocable e intacto dentro del nuevo marco legal”, aseguró Rodríguez, quien llamó a la unidad del sector hidrocarburos, reconociendo el papel fundamental de la fuerza laboral en la recuperación de la industria.

En el ámbito diplomático, la mandataria reiteró que Venezuela se encamina con fortaleza hacia una etapa de defensa de la soberanía basada en la Diplomacia Bolivariana de Paz. “Vamos cara a cara con el gobierno de Estados Unidos, vamos a resolver nuestras diferencias, nuestras controversias históricas a través de la diplomacia bolivariana”, afirmó, haciendo un llamado a la unidad nacional bajo el espíritu de los próceres de la independencia.

La presidenta encargada destacó que el objetivo central de esta postura es blindar la estabilidad internatras la reciente instalación del programa para la convivencia democrática. “Vamos a la batalla diplomática, frente a frente, y le hemos dicho: no tenemos miedo… porque si algo debe unirnos hoy como pueblo, es garantizar la paz y la tranquilidad de esta patria”, sentenció, subrayando que la dignidad y el honor serán las premisas de este proceso de diálogo internacional.

Rodríguez también elogió la madurez política de la población tras la agresión militar del 3 de enero, cuando fueron secuestrados el presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores. A pesar de todo, la respuesta del pueblo fue calma y cordura, lo que calificó como una demostración de ser “los hijos y las hijas de Simón Bolívar”. En ese contexto, llamó a la prudencia estratégica, al compromiso y la lealtad.

Asimismo, fustigó a los sectores que apoyaron la agresión militar o solicitaron bloqueos e invasiones contra la integridad territorial de Venezuela, afirmando que carecen de identidad nacional: “No son patriotas, hermanos y hermanas, no lo son… No pueden estar incluidos en la vida de nuestra república”.

Finalmente, la presidenta encargada de Venezuela vinculó la estabilidad política con el bienestar productivo, destacando el rol de la clase obrera petrolera en la recuperación del país. “No puede existir paz social sin inclusión económica”, señaló, asegurando que los trabajadores del sector hidrocarburos se mantienen a la vanguardia de la felicidad económica de la nación.

Como muestra del avance industrial, celebró que en 2025, por primera vez en una década, Venezuela no tuvo que importar combustible, gracias al desempeño del complejo refinador nacional.

No obstante, reconoció que la agresión militar obligó a realizar ajustes estratégicos en la producción debido a la imposibilidad temporal de exportar crudo por las vías habituales.

“Realizamos nosotros, en la Junta Directiva, los planes para el año 2026, y ya habíamos incorporado procesos para exportar combustible, y se van a mantener”, concluyó la mandataria, ratificando que los planes de expansión de la industria petrolera no se detendrán.

Fuente: teleSUR

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Delcy Rodríguez: «Quienes pidieron invasiones no son patriotas y no pueden ser incluidos en la vida de la República»

Durante el Encuentro con los Trabajadores del Sector Hidrocarburos, realizado en la refinería de Puerto La Cruz, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, expresó que los sectores que han promovido agresiones contra el territorio nacional carecen de identidad nacional.

«No son patriotas, hermanos y hermanas, no lo son… no pueden estar incluidos en la vida de nuestra República», afirmó, tras fustigar a quienes apoyaron la agresión militar contra el pueblo venezolano y solicitaron bloqueos e invasiones contra la integridad territorial.

La Mandataria Encargada hizo un llamado a la unión nacional para defender la convivencia democrática. «Quienes piensen distinto, bienvenidos a la discusión con respeto; quienes busquen el daño y el mal para Venezuela, que queden completamente rechazados y separados», enfatizó.

En ese sentido, exigió el cese de las órdenes externas sobre la dirigencia local: «Ya basta de potencias extranjeras… que sea la política venezolana quien resuelva nuestra divergencia».

Finalmente, Rodríguez vinculó la estabilidad política con el bienestar productivo, destacando el rol de la clase obrera petrolera en la recuperación del país. «No puede existir paz social sin inclusión económica», señaló, asegurando que los trabajadores del sector hidrocarburos se mantienen a la vanguardia de la felicidad económica de la nación.

Fuente: Prensa Presidencial

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Carta dirigida al Corazón de los venezolanos y venezolanas con Cabeza

Por: Dr. Fernando Buen Abad

Todas y todos repudiamos de manera firme y categórica cualquier forma de agresión imperial contra la República Bolivariana de Venezuela, porque parte del principio básico de la dignidad humana radica en reconocer que ningún pueblo puede ser sometido, asfixiado o castigado por ejercer su derecho soberano a decidir su propio destino político, económico y social.

La historia de Nuestra América está marcada por siglos de colonización, saqueo y dominación externa, y precisamente por esa memoria colectiva resulta inaceptable que, en pleno siglo XXI, se intente reeditar prácticas de intervención, bloqueo, chantaje diplomático o guerra híbrida bajo discursos que dicen defender la democracia mientras vulneran el derecho internacional y agravan el sufrimiento de las poblaciones civiles.

Nuestra solidaridad con Venezuela no es un gesto ideológico vacío ni una consigna automática, sino una postura profundamente humanista que coloca en el centro la vida, la autodeterminación de los pueblos y la necesidad urgente de resolver los conflictos por vías pacíficas, dialogadas y respetuosas.

Exigir el fin de las agresiones externas es también exigir paz, porque no puede haber paz verdadera cuando se imponen sanciones que afectan el acceso a alimentos, medicinas, energía y desarrollo, ni cuando se promueven escenarios de confrontación que buscan desestabilizar gobiernos legítimos a costa del bienestar colectivo.

Reafirmamos que América Latina y el Caribe no son patio trasero de ninguna potencia, que no aceptamos tutelajes ni órdenes disfrazadas de ayuda, y que la soberanía no se negocia ni se condiciona a intereses ajenos. Defender a Venezuela es defender el principio de igualdad entre las naciones, grandes o pequeñas, ricas o empobrecidas, y recordar que el multilateralismo solo tiene sentido si se basa en el respeto mutuo y no en la imposición unilateral.

La firmeza que reclamamos no es belicista ni excluyente, sino ética y política, una firmeza que rechaza el uso de la fuerza, las amenazas y la coerción como herramientas de la política internacional, y que apuesta por la cooperación, el diálogo y la integración regional como caminos para superar las diferencias.

Desde una perspectiva humanista revolucionaria, sostenemos que ningún proyecto geopolítico puede justificar el daño deliberado a millones de personas, ni convertir el sufrimiento social en un instrumento de presión.

La exigencia de paz implica también rechazar la desinformación, los dobles estándares y la criminalización selectiva de gobiernos que no se alinean con determinados centros de poder, así como promover una mirada crítica, informada y solidaria que permita comprender la complejidad de los procesos internos sin caer en simplificaciones interesadas.

No somos colonia de nadie, no lo fuimos cuando luchamos diariamente por la independencia, no lo seremos y esa convicción se expresa en la defensa de la soberanía venezolana como parte inseparable de la fraternidad con soberanía regional.

La autodeterminación de los pueblos no es una consigna del pasado, sino una tarea permanente que exige coherencia, memoria histórica y compromiso activo frente a cualquier intento de dominación. Por ello, llamamos a la comunidad internacional a abandonar la lógica de la comodidad complaciente y a asumir una responsabilidad de lucha real con la paz, el respeto al derecho internacional y la justicia social ante todos los conflictos, entendiendo que sólo desde la justicia, la igualdad y la solidaridad entre las naciones será posible construir un futuro en el que ningún país sea tratado como colonia y ningún pueblo sea castigado por decidir su propio camino.

Fuente: Aporrea

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Más de 750 voces internacionales se unen en defensa de la paz y la soberanía: arranca la movilización por el 11° aniversario de la Declaración de la CELAC

Prensa LAUICOM – Con la participación de más de 750 representantes internacionales provenientes de más de veinte países, se llevó a cabo la primera reunión preparatoria rumbo al undécimo aniversario de la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en La Habana por los 33 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

La actividad, realizada desde Caracas en la Universidad Internacional de las Comunicaciones y coordinada por la Secretaría de Asuntos Internacionales del PSUV, contó con la conducción de la Secretaria de Asuntos Internacionales y Victoria Mundial del PSUV, Tania Díaz, acompañada por el Diputado Roy Daza, insistiendo en la importancia de articular una respuesta colectiva frente a la ofensiva imperial contra Venezuela y la región.

Díaz reafirmó con firmeza que Venezuela vive en paz, al tiempo que recordó que el país mantiene relaciones solidarias y respetuosas con todos sus pueblos hermanos de la región y no sostiene ninguna confrontación con sus vecinos. Denunció, sin embargo, que el único conflicto proviene de la agresión unilateral y criminal del gobierno de Estados Unidos, cuyas políticas imperiales buscan asfixiar al país y desestabilizar a toda Nuestra América.

Voces del mundo

Gloria Flórez, presidenta de Colombia Humana, subrayó con contundencia que Venezuela constituye un pilar fundamental del proyecto de integración latinoamericana y caribeña por su defensa inquebrantable de la soberanía, la justicia social y la autodeterminación de los pueblos.

Por su parte, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba evocó con profundo sentido histórico el legado compartido del Comandante Fidel Castro y del Comandante Hugo Chávez, visionarios de una patria grande fundada en la resistencia antiimperialista, la cooperación Sur-Sur y la dignidad de los pueblos. En su mensaje, reiteró con firmeza que la lucha que hoy libra Venezuela no es solo por su propio destino, sino por el futuro de toda América.

Agenda Política Comunicacional:

Esta agenda busca articular una campaña política y comunicacional internacional en defensa de la soberanía venezolana, promoviendo la Declaración de la CELAC como instrumento de unidad regional y resistencia ante las amenazas externas.

  • Desde el 5 al 11 de enero, movilización en parlamentos nacionales para consignar la Declaración de la CELAC y respaldar las instituciones venezolanas;
  • Del 12 al 24 de enero, presentación ante oficinas de la ONU acompañada de pronunciamientos de partidos y movimientos sociales, junto con actividades movilizadoras;
  • Del 26 al 31 de enero, actos conmemorativos del undécimo aniversario en Venezuela y otros países. También se lanzará un canal en Telegram como repositorio de difusión colectiva, y se realizará una segunda reunión preparatoria el 16 de enero.

En este contexto, las palabras de Miguel Ángel Pérez Pirela, de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, adquieren una relevancia estratégica: su llamado a la unidad como condición para la resistencia, y su recordatorio de que, como ha dicho el presidente Maduro, “no basta con resistir: hay que atacar y contraatacar”, se alinea con la lógica movilizadora de la agenda.

Por su parte, el canciller Yván Gil reafirmó que el 97% de la población venezolana rechaza de forma contundente cualquier forma de agresión externa, consolidando un frente de defensa basado en la soberanía y la autodeterminación. Lejos de dividir al país, las presiones han fortalecido la unidad cívico-militar-popular, demostrando que la resistencia es una práctica arraigada en el tejido social.

Y en un escenario global marcado por la creciente oposición ciudadana a las aventuras bélicas, Gil remarcó un dato clave: el 70% del pueblo estadounidense se opone a la gestión de Donald Trump, consciente de que está siendo arrastrado a una guerra que no desea. Reforzando la urgencia de construir alianzas internacionales que pongan fin al unilateralismo y defiendan la paz como bien común de la humanidad.

Tapas - Prensa

El retorno del Gran Garrote: Cuando la decadencia imperial se disfraza de pirata

Por: Pedro Penso
Director General del Centro de Investigación Contrahegemónica
Red de Internacional de Investigación Antifascista

14 de diciembre de 2025

La Agonía que gruñe

El imperialismo norteamericano atraviesa una de esas paradojas históricas tan deliciosamente irónicas: mientras su poder económico global se erosiona, su arrogancia y su apetito por el despojo directo crecen de manera inversamente proporcional. Ya no basta con el saqueo financiero sutil, con la explotación asimétrica de las cadenas de valor. En su declive, la bestia retrocede a sus instintos más primitivos, a sus formas originarias de acumulación: el robo descarado, la incautación pura y dura, la piratería con bandera de estrella. Este texto producido desde la trinchera del pensamiento crítico, se propone diseccionar este patético espectáculo de un imperio que, en no acepta la realidad, no se adapta a un mundo multipolar, y ha elegido hoy disfrazarse de corsario.

El «Corolario Trump» es la Doctrina Monroe con olor a polvorín

Dicen que revisitar a los clásicos es un signo de cultura. Washington, en un arrebato de nostalgia malsana, ha decidido no solo releer, sino reactualizar con brutal candor la Doctrina Monroe. La han bautizado con el creativo nombre de «Corolario Trump», una actualización que hace parecer al «Gran Garrote» de Theodore Roosevelt como un instrumento de diplomacia delicada.

La nueva estrategia de seguridad nacional lo proclama sin rubor: se trata de «restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental». Traducción para el pueblo latinoamericano: la época de los matices ha terminado. El «patio trasero» debe ser reconquistado, ahora rebautizado como «jardín delantero» para mayor eufemismo. El mecanismo es simple y viejo como el colonialismo: «alistar y expandir» aliados sumisos, y castigar a quienes osen mirar a otros horizontes, especialmente a China. La «diplomacia comercial» no es más que el eufemismo para exigir contratos exclusivos para empresas estadounidenses y expulsar a la competencia. La soberanía de las naciones, un estorbo molesto para los designios de Washington.

El catálogo del despojo moderno, del oro al crudo

La teoría se materializa en un abanico de acciones que, si no fuera por su gravedad, podrían pasar por los guiones de una ópera bufa de mal gusto. He aquí el botín de la decadencia:

· El Oro de Londres: La Farsa Judicial El Banco de Inglaterra, ese noble templo de las finanzas globales, custodia 31 toneladas de oro venezolano, valoradas en miles de millones. Cuando el gobierno legítimo de Venezuela solicitó su devolución para enfrentar la pandemia –incluso proponiendo que la ONU administrara los fondos–, la maquinaria se puso en marcha. Un tribunal británico, con una soberbia imperial que haría sonrojar a un virrey del siglo XVIII, falló que el oro no sería entregado a las autoridades venezolanas. ¿La razón? El Reino Unido reconoce al autoproclamado Juan Guaidó como presidente «interino». Así, el oro de todo un pueblo queda secuestrado en las bóvedas de la City londinense, mientras se urden argumentos legales tan frágiles como la legitimidad de un títere.
· CITGO y el Petróleo: La Expropiación por Decreto El robo de la refinería CITGO en Estados Unidos es otro capítulo de este manual del expolio. Confiscado mediante lo que el gobierno venezolano denuncia como «mecanismos judiciales fraudulentos», representa el despojo de un activo estratégico vital. No es una sanción; es una transferencia de propiedad forzosa, un acto de guerra económica sin declaración formal.
· Piratería en el Caribe: El «Interesante Día» del Emperador El colmo del cinismo llegó con la confiscación de un buque petrolero frente a las costas de Venezuela. El propio expresidente Trump lo anunció con la jactancia de un bucanero: «Acabamos de incautar un petrolero… el más grande jamás incautado». Venezuela e Irán lo han denunciado ante el mundo como lo que es: «piratería estatal» y «un claro caso de robo armado en el mar».

Las autoridades estadounidenses lo justifican citando sanciones y redes ilícitas, pero el mensaje subyacente es más claro y más antiguo: «Lo que flota en ‘nuestro’ mar es nuestro si así lo decidimos».
· El Botín Ruso: El Eufemismo del «Congelamiento» La Unión Europea, en un acto de vasallaje autodestructivo, ha «congelado» activos rusos. «Congelar» es el eufemismo de moda para «robar». Se debate abiertamente usar estos recursos para financiar la guerra en Ucrania, una guerra que, no nos engañemos, es de la OTAN contra Rusia. Es el mismo principio: la propiedad y la soberanía son derechos reservados solo para el imperio y sus acólitos.

América Latina se encuentra entre la sumisión y la insurgencia

Frente a este nuevo asedio, la región se debate. La Celac ha declarado a “América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, un principio noble y desafiante. Por un lado, Washington busca «alistar» gobiernos afines, como los de El Salvador, Ecuador o Argentina, ofreciéndoles el papel de gendarmes regionales y socios comerciales privilegiados a cambio de alineamiento absoluto.

Pero por otro lado, crece la conciencia y la resistencia. La doctrina «América First» de Trump es, vista desde el Sur, la doctrina del «América Latina Last». La militarización del Caribe, con portaviones y despliegues permanentes, no es una respuesta a la migración o las drogas, sino la verdadera razón de la agresión: el control de los recursos.

La Dignidad como Trinchera

El «Corolario Trump» no es una demostración de fuerza, sino la evidencia de una profunda debilidad. Un hegemón imperialista seguro de sí mismo negocia, influye, construye consensos, eso sí manipulados, para depredar siempre, pero cuida las formas. Un imperio en crisis, se desenmascara, saquea, confisca, amenaza. Ha vuelto la vista a Nuestra América no porque sea fuerte, sino porque se siente vulnerable y cree que aquí encontrará la última gran renta que sostenga su decadencia.

La respuesta nuestramericana debe ser la unidad en la diversidad, la defensa inquebrantable de la soberanía y la paz, y la denuncia incansable en todos los foros internacionales. Cada barco robado, cada onza de oro retenida, cada activo congelado debe ser un recordatorio: la lucha contra el imperialismo no es un capítulo del pasado, sino la batalla por el futuro de la Patria Grande. El pillaje desesperado del gigante cansado debe encontrar, en nuestro continente, el muro firme de la dignidad recuperada.

¡Hasta la victoria siempre!