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Presidenta Delcy Rodríguez: Venezuela ha iniciado un proceso de transformación democrática

Prensa PSUV.- En el marco de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, la presidenta de la República, Delcy Rodríguez, anunció este miércoles el inicio de un proceso de transformación democrática «ordenado, institucional y verificable» para la Nación, el cual abarcará reformas estructurales en los ámbitos político, económico y espiritual.

En su intervención en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, afirmó que se trata de edificar un país donde nadie tenga que ganar desconociendo al otro, porque todos, especialmente los jóvenes que inician su socialización política, somos Venezuela.

Rodríguez hizo un llamado a consolidar un liderazgo comprometido con el bienestar colectivo y soberano por encima de cualquier otro factor. «Aspiramos a una clase política íntimamente comprometida con los intereses nacionales por encima de cualquier interés particular.

«Conozco profundamente a Venezuela y agradezco a Dios la oportunidad de haber servido desde distintas responsabilidades públicas. Sé dónde están las puertas que se deben abrir para la transformación profunda del país, la edificación de una economía al servicio del desarrollo nacional y la consolidación de un sistema de justicia e igualdad social como lo concibió el Libertador Simón Bolívar.»

Finalmente, la Mandataria Nacional sostuvo que la historia demuestra que las transiciones democráticas más sólidas se logran mediante la evolución institucional. «La legalidad puede ser el camino hacia una legalidad mejor: una nación renace cuando reconstruye la confianza en sus instituciones», concluyó.

Fuente: PSUV.

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Presidenta Delcy Rodríguez reafirmó los derechos históricos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba

Prensa PSUV.- La presidenta de la República, Delcy Rodríguez reafirmó los derechos históricos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba.

Durante su intervención en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas hizo un llamado a la República Cooperativa de Guyana a resolver y volver a las negociaciones, como está establecido en el Acuerdo de Ginebra.

«Los acuerdos que más perduran son los que provienen de negociaciones bilaterales, por encima de organismos externos», aseguró.

Añadió para quienes se preguntan de qué lado está Venezuela: «Ahí están nuestras líneas y referentes. Nuestro bando es uno solo, el de los ciudadanos del mundo que procuran su felicidad, desarrollo y libertad».

Fuente: PSUV.

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El renacer de Venezuela: Delcy Rodríguez fija en la ONU la ruta del diálogo y el entendimiento

Prensa LAUICOM — En el marco correspondiente al 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, ratificó la voluntad del país de consolidar la estabilidad política, promover la convivencia armónica e impulsar un orden internacional basado en el respeto soberano.

Compromiso multilateral y estabilidad

Durante su discurso ante el foro multilateral, la mandataria manifestó la solidaridad de la nación con los pueblos afectados por enfrentamientos bélicos, remarcando que la construcción de una paz justa, duradera y con dignidad representa la única alternativa verdaderamente humana ante los estragos de la violencia. Asimismo, cuestionó la imposición de sanciones por socavar el bienestar social y defendió un modelo de crecimiento inclusivo enfocado en las necesidades del Sur Global, atendiendo a su vez la seguridad del mercado energético internacional.

Renacimiento nacional y soberanía

Al proyectar esta nueva etapa ante la comunidad internacional, la jefa de Estado aseveró: «Vengo a asumir la responsabilidad histórica de Venezuela en una etapa de incertidumbre y conflicto hacia una de democracia plena… Venezuela está lista para caminar de la mano de quienes crean en una relación internacional y respetuosa, sin intromisiones ni prejuzgamientos».


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Venezuela y Países Bajos apuestan por la cooperación y el comercio


En el marco de la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas , la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, mantuvo una conversación oficial con el primer ministro de los Países Bajos, Rob Jetten, con el propósito de mejorar las relaciones bilaterales.


El encuentro sirvió para restablecer los canales de comunicación y buscar nuevas formas de trabajar en equipo en áreas clave como la economía y la energía. Asimismo, ambos líderes conversaron sobre la importancia de cuidar la paz en la región del Caribe y expresaron su interés en impulsar el intercambio comercial bajo un marco de confianza mutua.


Este acercamiento en suelo estadounidense pone de relieve que el entendimiento pacífico sigue siendo la herramienta más adecuada para que los países colaboren y resuelvan sus temas en común.

La Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela y la Primera Ministra de la República de (1)

(+Comunicado) Declaración conjunta entre los gobiernos de la República Bolivariana de Venezuela y de la República de Trinidad y Tobago

Este miércoles, en el marco del 81° período de sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, sostuvieron un encuentro para relanzar sus relaciones bilaterales.

​Durante la reunión, ambas líderes acordaron trabajar juntas en varios temas importantes como el comercio, la energía, el turismo, la seguridad y el cuidado del medio ambiente. Con este acercamiento, los dos países buscan iniciar una nueva etapa de amistad y cooperación, basada en el respeto mutuo y el beneficio para sus habitantes

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Debates en ONU: fiscalización democrática de la IA frente a los monopolios digitales

Durante la 81.° Asamblea General de las Naciones Unidas, líderes globales dejan claro que los Gobiernos deben poner límites claros a las máquinas y los algoritmos, y de ese modo impedir el desenlace distópico del clásico del cine «2001: Odisea del Espacio»

La gobernanza de la inteligencia artificial (IA) y el control de las infraestructuras digitales se convirtió en tema transversal de las intervenciones y agendas de numerosos líderes que participan en la 81 Asamblea General de las Naciones Unidas, que entre el 22 y el 28 de septiembre sesiona en Nueva York, tema que se encuentra signado por una disputa geopolítica e ideológica central.

Diversas voces alzaron su voz durante los debates y cuestionaron la concentración de poder en manos de un reducido grupo de corporaciones transnacionales al frente del desarrollo de esta tecnología. El debate multilateral busca frenar el avance de un modelo puramente mercantilista y sentar las bases de una soberanía tecnológica que subordine el desarrollo algorítmico a la ética, la protección de la infancia y la autodeterminación social de los pueblos.

Límites urgentes frente al avance descontrolado de la tecnología

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, señaló durante la apertura del 81.° período de sesiones de la Asamblea General la urgencia de establecer mecanismos de gobernanza sobre la IA antes de que la tecnología consolide un avance sin fiscalización democrática.

En la última intervención de su mandato al frente de la organización, el diplomático situó el desarrollo algorítmico entre las principales dinámicas del siglo XXI y afirmó que su conducción determinará las condiciones del futuro global. «La IA debe ser moldeada por la humanidad, con la humanidad y para toda la humanidad», argumentó.

Precisó que los riesgos del modelo actual no residen en la innovación científica en áreas como la medicina o los descubrimientos técnicos, sino en la proliferación de sistemas carentes de rendición de cuentas, la toma de decisiones opaca y el despliegue de capacidades bélicas autónomas. Las máquinas no deben determinar la vida humana, remarcó.

Frente a la concentración de poder tecnológico en un reducido número de actores privados, Guterres propuso un marco de gestión de riesgos supervisado por entidades independientes y exhortó a las potencias desarrolladoras a asumir obligaciones proporcionales ante la comunidad internacional.

Alianza multilateral por la equidad social y el clima

En el contexto de la semana de Alto Nivel en Nueva York, Guterres sostuvo un encuentro de trabajo con el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para evaluar estrategias multilaterales en materia de IA, transformación económica y la arquitectura financiera internacional.

Durante la cita se abordó la necesidad de reformas estructurales en las instituciones multilaterales ante el escenario de crisis económica global, y la posibilidad de asignar un rol clave a la diplomacia suramericana en la preservación del equilibrio ecológico y la lucha contra el cambio climático.

Lula asumió la apertura de los discursos de los Estados miembro En su discurso vinculó la soberanía institucional con la estabilidad democrática y el rechazo a injerencias externas en los procesos electorales. El líder progresista definió la coyuntura como un debate decisivo entre la garantía de derechos y la imposición de modelos de exclusión.

Frenos regulatorios contra el neoliberalismo digital

Durante su pronunciamiento ante el plenario, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, denunció la actuación de corporaciones transnacionales y sectores a los que calificó como «tecnoligarcas», por promover un despliegue digital desprovisto de marcos regulatorios y responsabilidad social.

El jefe de Estado señaló que la aceleración de la IA y los entornos de plataformas responde a una tentativa de restaurar esquemas neoliberales en el espacio digital, y de ese modo trasladar a las familias la carga de afrontar la modulación algorítmica y la proliferación de desinformación.

Lula ratificó que Brasil mantendrá la protección de la soberanía sobre sus infraestructuras estratégicas. Entre sus medidas en tal sentido citó la preservación del sistema público de pagos PIX frente a presiones extranjeras, así como la adopción de normativas para resguardar a niños y adolescentes en entornos virtuales.

Escudo internacional para proteger a la infancia en la red

En el marco del foro de alto nivel «Protegiendo a los niños en la era de la IA», mandatarios de diversos continentes demandaron límites internacionales sobre las aplicaciones dirigidas a la infancia, y advirtieron que los Estados no deben replicar las omisiones regulatorias ocurridas durante el surgimiento de las plataformas de redes sociales.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, señaló que la inacción normativa durante la década pasada facilitó dinámicas perjudiciales para la salud mental de la juventud y alertó sobre la interacción directa de menores con agentes conversacionales no evaluados. En ese sentido, demandó evaluaciones previas y autorizaciones obligatorias antes del despliegue público de estos modelos.

Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, abogó por fijar límites éticos vinculantes al uso de la IA, y rechazó que la tecnología opere al servicio de la rentabilidad corporativa por encima de la protección de los derechos humanos. Asimismo, alertó sobre la proliferación de contenidos íntimos falsos generados mediante herramientas automatizadas.

El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, coincidieron en establecer controles estrictos de edad y defensas soberanas sobre el espacio digital. La postura de los líderes contrastó con la intervención de Donald Trump, quien rechazó regulaciones globales a la industria tecnológica.

Soberanía digital para devolver el control a los usuarios

Albanese reafirmó la posición del Gobierno australiano respecto a la necesidad de implementar mecanismos internacionales para regular el acceso a las plataformas digitales y limitar la influencia de los algoritmos en la población infantil.

Sus declaraciones se produjeron en respuesta a los cuestionamientos formulados por la representación diplomática de Estados Unidos, que tildó de «censura» las iniciativas normativas orientadas a permitir que la ciudadanía desactive la personalización algorítmica en sus dispositivos.

El jefe de Gobierno australino argumentó que las medidas legislativas buscan restituir el control de la información a las personas y proteger el interés nacional frente a las presiones de las corporaciones tecnológicas. Rechazó que la regulación pública configure una intervención indebida en el espacio digital.

Frente común global contra abusos corporativos

En otra intervención sobre la gobernanza de la tecnología, Pedro Sánchez instó a conformar una alianza internacional de Gobiernos, organismos y sociedad civil para frenar el poder acumulado por los monopolios digitales.

El jefe de Gobierno español advirtió que la concentración de capital e infraestructura en manos de un reducido grupo de empresarios tiene consecuencias negativas directas en la privacidad, la convivencia democrática y el bienestar de las familias. Dejó claro que las corporaciones no pueden privatizar los beneficios del sector mientras transfieren los costos sociales al conjunto de la comunidad.

Citó el incremento en la producción de contenidos ilícitos generados por algoritmos y el deterioro de los entornos de aprendizaje para enfatizar que el espacio digital requiere normas claras. Sánchez concluyó que la tecnología debe subordinarse a las prioridades sociales y al desarrollo integral de la humanidad.

El debate en torno a la IA en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU expone las contradicciones entre un modelo de desarrollo controlado por monopolios privados y las demandas de regulación pública para preservar la soberanía cognitiva, los derechos de la infancia y la autodeterminación de los pueblos.

Autor: teleSUR

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La Inteligencia Artificial en las agendas de la ONU

Tecnologías, monopolios tecnológicos y guerra cognitiva.

Lo que se ve y lo que no.

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

Esta semana se reúne la Asamblea General de las Naciones Unidas en su 81.º período de sesiones, entre el 22 y el 28 de septiembre de 2026. Su lema central será: “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos”. Y estará atravesada por un clima global de belicismo mercantil imperial y su niña mimada en el presente, la mal llamada Inteligencia Artificial.

Democratizar la Inteligencia Artificial no debería significar solamente ampliar el acceso de los usuarios al menú del mercado de aplicaciones, sino democratizar las capacidades para crearla, manejarla, comprenderla, auditarla, producirla, cuestionarla y decidir colectivamente sus usos. Desarrollar una política tecnológica soberana. La pregunta estratégica para las Naciones Unidas y para los pueblos no es únicamente cómo controlar los excesos de la IA monopolizada, sino cómo impedir que una transformación civilizatoria quede subordinada a intereses mercantiles e ideológicos bajo una lógica en la que la eficiencia burguesa termine reemplazando la deliberación social. Finalmente, la disputa debería centrarse en algo más profundo: el derecho de las sociedades a participar en la construcción de los lenguajes con los que interpretan la realidad que experimentan, se interpretarán y podrán erradicar todos sus horrores. En este contexto, la Inteligencia Artificial trasciende la mera función de herramienta y se transforma en un territorio de conflicto cultural: una contienda por quién designa, quién clasifica, quién recuerda, quién hace visible y quién consigue que una representación del mundo se acepte como la correcta. Disputa por el sentido.

Porque la, mal llamada, Inteligencia Artificial está lejos de ser asunto reservado a los vendedores de mercancías tecnológicas, a las corporaciones digitales o a los especialistas en computación y a todas sus alianzas militares, de espionaje y represión. El incremento de su presencia en las agendas de las Naciones Unidas evidencia una transformación de magnitud histórica: no se trata únicamente del desarrollo de nuevas herramientas, sino también del control de infraestructuras capaces de influir en la producción de conocimiento, la circulación de información, la organización laboral, la seguridad, la economía, la cultura y, en constante crecimiento, en las condiciones en las que los seres humanos construyen sus percepciones de la realidad. Lo que está en discusión bajo la palabra “Inteligencia Artificial” es mucho más que una tecnología.

Se está en disputa la habilidad para producir, procesar, ordenar y jerarquizar grandes volúmenes de datos; quién tendrá el control sobre los sistemas de computación y las redes de infraestructura; quién determinará los criterios con los que las máquinas clasifican el mundo; quién podrá imponer sus modelos lingüísticos y culturales; quién tendrá acceso privilegiado a las capacidades de cálculo y quién quedará reducido a un consumidor dependiente de tecnologías producidas en otros centros de poder. Por eso resulta anestésico mirar la IA solamente desde la fascinación tecnológica o desde el temor a una futura rebelión de las máquinas.

Hay que mirar al capitalismo y las relaciones sociales, económicas y geopolíticas que existen detrás de ellas. Una cantidad relativamente pequeña de corporaciones concentra capacidades extraordinarias de cómputo, datos, infraestructura, modelos, plataformas y capital. Ese proceso de concentración transforma a los monopolios tecnológicos en actores con una capacidad de intervención que excede ampliamente el mercado tradicional. No únicamente comercializan productos: gestionan infraestructuras de comunicación, poseen grandes repositorios de datos, supervisan plataformas donde se genera y distribuye cultura, participan en los circuitos de información y desarrollan sistemas capaces de generar textos, imágenes, sonidos, código y respuestas que millones de individuos integran en sus procesos cotidianos de adquisición de conocimiento. Y algunos gobiernos son cómplices de tal canallada.

Así resulta que unas pocas empresas pueden controlar las infraestructuras mediante las cuales millones de personas buscan información, producen contenidos, interpretan acontecimientos y toman decisiones; estamos frente a una forma de poder que no puede analizarse únicamente con las categorías tradicionales (y frecuentemente ilusionistas) de la economía burguesa. El problema es también semiótico y político. La IA puede convertirse en una gigantesca maquinaria de producción y administración de sentidos. Se le permite seleccionar lo que se manifiesta, lo que se oculta, lo que se considera relevante, lo que se presenta como verdadero, lo que se descarta como marginal y el lenguaje disponible para denominar los sucesos.

No hace falta imaginar una conspiración centralizada para comprender el problema. Basta observar que los sistemas funcionan mediante datos, modelos, criterios de clasificación, objetivos comerciales, políticas de plataforma y decisiones humanas que no son neutrales. Cada sistema incorpora determinadas concepciones del mundo y, al mismo tiempo, puede reproducir las desigualdades, prejuicios y jerarquías presentes en los materiales con los que se construyó. Por eso la discusión internacional sobre gobernanza de la IA es inseparable de una discusión sobre soberanía. Soberanía tecnológica, pero también soberanía cultural, lingüística, científica y cognitiva.

Para los mal llamados países periféricos, el riesgo no consiste solamente en llegar tarde a una revolución tecnológica. Se trata de quedar inmersos en una nueva división global laboral en la que unos pocos centros producen modelos, chips, infraestructura y conocimiento, mientras que grandes regiones del planeta aportan datos, usuarios, recursos naturales, energía, mercados y trabajo, y posteriormente adquieren las tecnologías resultantes. La dependencia podría adoptar así una forma nueva: no solamente depender de máquinas fabricadas afuera, sino depender de sistemas que participan en la producción de nuestras propias representaciones del mundo.

En este punto aparece la dimensión de la guerra cognitiva. No se trata de reducir toda IA a una herramienta militar ni de afirmar que toda manipulación informativa proviene de algoritmos. Consiste en admitir que la contienda contemporánea por el poder incorpora cada vez más la habilidad de influir en la atención, las percepciones, las emociones, la memoria social y los marcos interpretativos a través de los cuales las sociedades interpretan los sucesos. Una sociedad cuya información puede ser personalizada hasta el extremo, cuya agenda pública puede ser modulada por sistemas algorítmicos y cuyos ciudadanos reciben contenidos distintos de acuerdo a perfiles invisibles, experimenta una profunda transformación de su espacio público. La guerra cognitiva, en ese sentido, no necesita comenzar con una falsedad espectacular.

Puede operar mediante saturación, fragmentación, repetición, invisibilización, polarización, fabricación de tendencias o desplazamiento permanente de la atención. Puede hacer que determinados problemas parezcan centrales mientras otros desaparecen del campo perceptivo. Puede producir la ilusión de que una determinada interpretación es espontáneamente mayoritaria cuando, en realidad, ha sido amplificada por mecanismos tecnológicos. Y aquí aparece una de las preguntas más incómodas: ¿qué estamos viendo cuando miramos una pantalla y qué parte de la realidad ha quedado fuera del encuadre?

Entonces las agendas de Naciones Unidas son importantes precisamente porque se ha vuelto escandaloso el plan imperial llamado Inteligencia Artificial que se disfraza de marco multilateral de gobernanza, derechos, desarrollo y cooperación. Debemos denunciar lo que queda fuera de las agendas, qué conceptos predominan y quiénes tienen capacidad efectiva para intervenir en su definición. “Inteligencia Artificial responsable”, “Inteligencia Artificial segura” o “Inteligencia Artificial centrada en el ser humano” son importantes, pero no son suficientes si no se cuestiona quién tiene las infraestructuras, quién tiene el control de los datos, quién determina los estándares, quién obtiene los beneficios y quién asume la responsabilidad de los costos sociales y ambientales. Cómo sirve a los negocios bélicos.

Tampoco alcanza con discutir la desinformación sin discutir la arquitectura económica de las plataformas que convierten la atención humana en mercancía. La cuestión decisiva no es solamente qué puede hacer la Inteligencia Artificial, sino quién puede hacer qué con ella, bajo qué condiciones y para beneficio de quién. Allí se encuentra lo que se ve y lo que no se ve. Vemos modelos cada vez más poderosos, interfaces seductoras, máquinas capaces de producir imágenes, voces y textos extraordinariamente convincentes.

Vemos la promesa de productividad, innovación y progreso. Lo que frecuentemente no observamos es el uso de centros de procesamiento de datos, el consumo energético, los minerales, las cadenas de suministro, los trabajadores invisibilizados, los grandes volúmenes de datos, las decisiones corporativas, los intereses geopolíticos y las relaciones de propiedad que posibilitan esa aparente magia. Y tampoco vemos suficientemente el desplazamiento silencioso de una batalla fundamental: la lucha por determinar quién tendrá capacidad de producir sentido en sociedades cada vez más mediadas por sistemas algorítmicos.

Por eso la discusión sobre Inteligencia Artificial no puede quedar encerrada en la ingeniería. Es una discusión económica, geopolítica, cultural y semiótica. Es una discusión sobre el poder. La auténtica preocupación radica en la posibilidad de que los pueblos tengan la capacidad de interpretar su propia realidad, generar sus propios saberes y disputar los sentidos con los que se organiza la vida colectiva. La verdadera pregunta estratégica no es si las máquinas pensarán como los seres humanos. Es quién está consiguiendo que los seres humanos piensen cada vez más dentro de las condiciones diseñadas por las máquinas y por quienes las controlan.

Es imperativo solicitar a la Organización de las Naciones Unidas que se pronuncie sobre el dilema actual de la Inteligencia Artificial. Uno de los problemas fundamentales es la soberanía cognitiva, en particular la capacidad de una sociedad para preservar sus propios márgenes de interpretación, deliberación y decisión cuando una gran cantidad de sus mediaciones culturales comienza a depender de sistemas tecnológicos desarrollados y gestionados por actores transnacionales. Especialmente en el centro de la Guerra Cultural desplegada por el capitalismo en su fase imperial. Esto obliga a ampliar la noción de soberanía más allá del territorio, las fronteras y los recursos materiales. Además, será necesario debatir sobre la soberanía sobre los datos, las lenguas, los archivos culturales, los conocimientos colectivos y las condiciones a través de las cuales una comunidad puede hacerse visible en los sistemas que organizan el saber. La problemática adquiere una magnitud particularmente delicada para las comunidades cuyas experiencias históricas, lenguajes y formas de conocimiento han sido tradicionalmente subrepresentadas en las arquitecturas de información. Si las ofensivas comerciales, tecnológicas y militares de los propietarios de la Inteligencia Artificial se transforman en mediadores privilegiados entre los individuos y el mundo, estar fuera de su construcción equivale a estar parcialmente fuera de la definición tecnológica del presente y del futuro. Es decir, quedar dentro de una nueva esclavitud.

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Presidenta Delcy Rodríguez se reunió con el secretario general Antonio Guterres, en la sede de Naciones Unidas

Nueva York, Estados Unidos. – ​La presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostiene una reunión bilateral con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, en la sede del organismo en Nueva York, en el marco del 81.° período de sesiones de la Asamblea General (AGNU).

En este espacio diplomático, la jefa de Estado profundiza la evolución estratégica de la cooperación entre el Gobierno Bolivariano y el sistema multilateral, orientada al desarrollo sostenible, la transferencia tecnológica y el blindaje del sistema de protección social del pueblo venezolano, tras la reciente respuesta institucional y técnica brindada junto al organismo internacional ante la contingencia sísmica registrada en el país.

​Esta agenda internacional consolida la hoja de ruta de la Diplomacia Bolivariana de Paz, que avanza en la evaluación de planes de respuesta y recuperación mediante metodologías especializadas para la reconstrucción de infraestructura resiliente.

Asimismo, la participación de Venezuela en la palestra global reafirma la posición del país en el debate multilateral, abogando por el crecimiento productivo equilibrado, la preservación ambiental, y la paz.

Fuente: Prensa Presidencial / Kaylib Maita

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Entre la civilización de lego y el nacionalismo cristiano

Por: Carolina Escarrá Gil

A nivel geopolítico, cada vez está más complejo el tema de la guerra de la élite gringa y sionista contra Irán. Mediante un post de Truth social, Trump amenaza con acabar la civilización de Irán si no desbloquea el estrecho de Ormuz: “toda una civilización morirá esta noche y nunca será traída de regreso. Yo no quiero que esto suceda pero probablemente pasará. Sin embargo ahora que nosotros tenemos un cambio de régimen total y completo donde prevalecen mentes diferentes más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez puede pasar algo revolucionariamente maravilloso. Quién sabe. Lo sabremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la historia larga y compleja del mundo. 47 años de extorsión corrupción y muerte, terminarán finalmente. Dios bendiga a la gran gente de Irán”.

Esto se puede interpretar de muchas maneras en medio de su gran ambigüedad: Se puede ver como una amenaza de genocidio, una amenaza del uso de armas nucleares, o elementos que permitan hacer desaparecer a la civilización iraní entera.

Negociación

Irán respondió de manera contundente, con escudos humanos protegiendo centrales eléctricas. Trump anunció el alto el fuego por quince días. El país mediador fue Pakistán y el documento base, el acuerdo de diez propuestas iraníes que contemplaba entre otras cosas el respeto a la propiedad del estrecho de Ormuz, la permisología que decida Irán para transitarlo, el derecho de cobro, la libertad de enriquecimiento de uranio, además de un alto al fuego en toda la región, así como la indemnización por las pérdidas materiales sufridas en la guerra.

Se reunieron las delegaciones en Islamabad. Por la parte estadounidense, el responsable de la negociación es JD Vance, el que menos estaba de acuerdo con la guerra contra Irán, así como dicen que tampoco estuvo de acuerdo con la agresión a Venezuela. Como era de esperarse ante puntos tan contundentes, no hubo acuerdo. Entre otras cosas, porque apenas inició la tregua, Israel bombardeó al Líbano, claramente entorpeciendo y saboteando el proceso de paz, si se hubiera llevado a cabo.

Trump anunció que si no se abre el estrecho de Ormuz, EE. UU., bloqueará a todas las embarcaciones que vayan o vengan de Irán por el estrecho. Está solo. Sus aliados de la OTAN no le acompañan en esta aventura. Los iraníes dijeron que no es más que un “acto de piratería”. El presidente del parlamento de Irán dijo “disfruten los precios actuales de las gasolineras”, mientras la economía internacional presenta un precio por barril de petróleo mayor a 100 dólares, pero el tema no es solo petrolero, la ONU advirtió de la posibilidad de una posible “catástrofe alimentaria” por el aumento de los precios.

Mientras tanto, Trump y su hijo se lucran de la guerra, además de la industria armamentista. Su hijo y otros allegados hicieron apuestas especulando con el precio del petróleo antes y después de los anuncios de Trump, ganando más de 274 millones de dólares el fin de semana, lo que denota el gran negocio que es la especulación con la narrativa para que suba o baje el precio del petróleo y se genere inestabilidad. Ahora Trump dice que después puede venir Cuba.

Ocultamiento

En todo caso, los anuncios alarmantes sirven para especular en la bolsa, pero también sirven para opacar otros temas: el caso Epstein que incluye 3 millones de archivos, 180 mil fotos, 2000 videos documentando abuso sexual canibalismo, pedofilia, tráfico de personas, tortura, asesinato, muertes, y adolescentes sodomizados en los archivos de Jeffrey Epstein, por el cual hasta los momentos no hay un solo preso en EE. UU., a pesar de las pruebas; la especulación financiera que se vuelve un negocio para apoyar a los mega ricos; la inflación; el desempleo; las manifestaciones sociales no King, y hasta el tema de la Gran América del Norte, que casi no fue reseñada en los medios. Igualmente, el tema de la solicitud cada vez por más gente de invocar la enmienda 25 para destituirlo o realizar impeachment.

Incluso las encuestas no le favorecen. Según la encuesta de Navigator research del 8 de abril, el 65 % de los votantes no está de acuerdo con la gestión de Trump respecto al precio de la gasolina y el 71 % de los entrevistados creen que la guerra en Irán fue la que causó el aumento en el precio de la gasolina, por lo cual se retroalimenta la guerra en Irán con el descontento interno, lo que explica la desesperación que tiene Trump de abrir el estrecho de Ormuz.

Costo de la guerra

Según el Irán war cost tracker, desde el punto de vista financiero, en las dos primeras semanas la factura por la guerra en Irán fue de más de 16.000 millones de dólares, lo cual proyectado podría ascender a muchísimo más. De hecho se prevé que se habían gastado 51.308.770.456 a las 11 y media de la noche del martes 14 de abril, en las semanas que iban desde el inicio de la guerra contra Irán, es decir, 46 días. Esta cifra incluye un aumento de 11.574 dólares por segundo y de 417.666.667 por hora, así como 1.000 millones por día.

En cuanto al gasto más importante que es el humano, en el mismo portal hablan de 13 militares gringos fallecidos, 346 heridos; más de 5.000 militares iraníes asesinados, más de 1.500 civiles asesinados y más de 21.079 heridos, colocando aparte las 175 personas asesinadas por el bombardeó una escuela de niñas en Minab.

Propaganda contrahegemónica

En el campo comunicacional, Irán lanzó una brillante serie de videos cortos usando un símbolo de la cultura infantil occidental como es el lego, usando música y formas de los países de “occidente”: dan cuenta de los archivos de Epstein, de las insólitas masacres a niños y niñas en Irán, del significado de ciertas figuras que le acompañan como Hegseth, Melania (Trump) y otros, de la victoria de Irán sobre los guerreristas de Trump y Netanyahu; entre otras muchas cosas que dejan en evidencia que Trump sigue a Netanyahu y que pretende tapar el escándalo de los archivos de Epstein, utilizando el código mediático occidental.

Nacionalismo cristiano

Por su parte, en medio de una controversia con el Papa León XIV, quien realizó una crítica al uso de la religión para la violencia que llamó teología de la guerra; Trump posteó una imagen de inteligencia artificial, en la cual se presenta con las vestiduras de Cristo, aunque luego dice que era una bata de médico, resaltando la ideología del nacionalismo cristiano.

Varios elementos a resaltar en la imagen: Trump en el centro, la bandera de EE. UU., la estatua de la libertad, el capitolio a lo lejos y muy difuminado, águilas y cazas 16 en el aire, las sombras de unos seres que parecen sacados de Marvel en la parte superior, hasta la mano de Trump sobre la frente de un hombre fisionómicamente parecido a Jeffrey Epstein en una mano y un halo de luz en la otra. Pareciera que Trump se presenta más allá del bien y del mal, capaz de darle luz al “mal”, rodeado de seres fantásticos y de un soldado, una enfermera, un típico seguidor de Maga y una joven rezando.

La propaganda es un instrumento importante para cualquier escenario de confrontación. ¿Quién gana la narrativa? La muerte de una civilización a manos de alguien que se cree Cristo, o de manera contrahegemónica, todo un pueblo que moviliza y sensibiliza al resto del mundo, ¡a través de un juego infantil? El mundo se debate en la narrativa, entre la civilización de lego y el nacionalismo cristiano.

*Carolina Escarrá Gil: Profesora universitaria desde el año 2007, doctora en Pedagogía Crítica de la UNESR, magister en Ciencias Políticas en la Sorbona, y en Diplomacia y Negociación Estratégica en la Universidad de Sceaux de Francia, miembro del Vicerrectorado de Investigación de la UICOM y de la Red Internacional de Investigadores Antifascistas, articulista semanal en Correo del Orinoco desde 2012.

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Secuestro de un Presidente: Artículo de Luis Britto García

Hay actos que dejan atónita a la opinión mundial por su avilantez, su ilegitimidad, su intrínseca brutalidad.  Reiteramos que el ilegal bloqueo y las  ejecuciones extrajudiciales contra pescadores violan los artículos 1 y 2 de la Carta de la Organización de Naciones Unidas; el Estatuto de Roma sobre Crímenes de Lesa Humanidad y la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar. Con mayor razón las viola el rapto de un Presidente y el asesinato a mansalva de venezolanos en su propio territorio..

El secuestro es acto de ilegítima  privación de libertad tipificado  como punible en todas las legislaciones del mundo. El perpetrarlo contra un alto funcionario no lo excusa. lo agrava, así como la ejecución del magnicidio agrava el delito de homicidio.

Tras cometer tal crimen contrario a las leyes de Venezuela, a las de la comunidad internacional y a las de su propio país, el Presidente Trump declaró, que “ahora manejaremos Venezuela”. En su primer mandato afirmó que había que apoderarse del petróleo venezolano, pues era valioso “oro líquido”. En  el segundo, postuló que le pertenecían “la tierra, el petróleo y los recursos de Venezuela”. Son elucubraciones de delincuente, cuyo único propósito es adueñarse de los haberes de su víctima. Nada más equivocado desde la perspectiva legal, política y práctica.

Añadamos que  la perspectiva de saquear el “oro líquido” parece haber enmudecido los demás pretextos para agredir a nuestro país. Nadie sataniza como “invasión” el modesto flujo de migrantes venezolanos hacia el Norte. Nadie invoca al imaginario “Cartel de los Soles”; la propia Agencia Central de Inteligencia reconoce que tal organización “no existe”. Por ninguna parte aparecen pruebas de supuestos cultivos, laboratorios o embarques de drogas que en realidad se mueven por el Pacífico; mucho menos de fentanilo, que contrabandean otros países. Nadie proclama  como “Presidente legítimo” al anodino González Urrutia; Trump no  recibe a la señora Machado ni le contesta el teléfono aunque ésta le prometa transferirle el Premio Nobel de la Paz; ante los medios declara que  ella “no tiene apoyo” ni “capacidad”. Confesión irrecusable de que absolutamente nadie cree que hubieran ganado jamás elección alguna.

Parece que lo único de que se puede acusar a Nicolás Maduro es de presidir un país rico en hidrocarburos. Pero las leyes de Estados Unidos no son aplicables a un ciudadano venezolano por actos efectuados en Venezuela. Las normas estadounidenses  son sólo aplicables en su propio  territorio, y sus autoridades no tienen competencia ni jurisdicción para actuar fuera de sus límites. Tales leyes tampoco justifican la violación del territorio del Estado soberano de Venezuela, ni el asesinato en él de arriba  de un centenar de víctimas inermes o que ejercían su derecho a la legítima defensa, ni el bombardeo, incendio y destrucción de infraestructuras e instalaciones.

Los estadounidenses sólo  pueden  tomar prisioneros fuera de su territorio en estado de guerra, y es público y notorio que durante el secuestro del Presidente Nicolás Maduro no existía guerra legítimamente declarada entre Venezuela y Estados Unidos, sino ilegal destrucción por  fuerzas estadounidenses  de lanchas pesqueras y sus tripulantes, y robo de nuestro petróleo trasladado en diversos tanqueros.

Añadamos que, según la Convención de Viena, los presidentes de Estados soberanos gozan de inmunidad diplomática durante el ejercicio de sus funciones.

El secuestro implica responsabilidad penal para sus perpetradores, pero no para sus víctimas, pues el delito no crea derechos para el delincuente. El ilegítimo secuestro de un Presidente no legitima a sus perpetradores para “manejar el país” de la víctima, Ni las leyes de Venezuela, ni las de Estados Unidos, atribuyen ningún tipo de derechos a los secuestradores sobre sus víctimas ni sobre el patrimonio privado o público que éstas administren.

El ilegítimo secuestro violento de un Presidente por efectivos armados de otro país, que ni siquiera fueron autorizados para ello por el

Congreso de éste, no debe  ser considerado más que como falta temporal del funcionario, ya que el mismo está vivo y existe la posibilidad de que sea reintegrado a sus funciones, a cuyos efectos la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dispone:

Artículo 234. ° Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional hasta por noventa días más.

Si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta

Añadamos una reflexión pertinente. ¿Qué futuro aguarda a la comunidad internacional si se acepta que pueden y deben ser secuestrados todos los mandatarios que no agraden al Presidente de una sola potencia?

Una cosa es aniquilar pescadores inermes o secuestrar ciudadanos, y otra obtener el consentimiento de más de treinta millones de compatriotas.

De lo único que los criminales han  logrado apoderarse es de la persona física del Presidente, quien ya ha sido sustituido de manera constitucional y temporal por la Presidenta encargada.

Los poderes públicos, las riquezas, el territorio y la población de la República Bolivariana de Venezuela siguen perteneciendo única y exclusivamente a los venezolanos, y no a forajidos foráneos sin otra motivación que apoderarse de lo que no les pertenece.

Por tanto, ningún poder extranjero determina el contenido de nuestras leyes,  los actos de ejecución de ellas, ni las sentencias que resuelven las dudas sobre su correcta aplicación, ni en el ejercicio del sufragio ni en los actos de control sobre dichos poderes ejercido por el Poder Moral. Ni una sola de las decisiones de nuestros Poderes Públicos es dictada, ni puede serlo, por delincuentes de otras nacionalidades.

Ni un palmo de territorio de la República Bolivariana de Venezuela  está ocupado por un invasor extranjero. Ni un metro de su territorio está actualmente fuera del control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Tampoco hay bases militares manejadas por efectivos foráneos. Nuestras leyes se aplican de manera uniforme a lo largo de nuestra extensión territorial. Tampoco está nuestro territorio fragmentado en zonas en las cuales tengan potencias foráneas distintos grados de privilegio o de autoridad legislativa, ejecutiva y judicial. Richard Wolff denunció que a mediados de diciembre ya existía un plan para fragmentar las zonas ricas en minerales de Venezuela entre varios consorcios extranjeros propietarios de sus recursos, y dejar el resto a un gobierno sin ingresos ni medios para el gasto social.

Pero las riquezas y derechos que nuestra Constitución atribuye a la República siguen perteneciendo a ésta, así como las  empresas cuya propiedad exclusiva la Ley Fundamental otorga  a la Nación.

Cualquier intento de invalidar estos principios sería nulo de toda nulidad; constituiría sólo tentativa  de violación de  nuestra soberanía y aniquilación de nuestra República, y todos los venezolanos y venezolanas estamos revestidos en consecuencia del deber y el derecho de resistirlo por todas las vías, según lo dispuesto en el artículo 333 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:

Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.

En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia

Sólo  merece Patria quien la defiende.

(Luis Britto Garacía)

REDH