Por: Jhonny Obando
Vocero del Proceso de Unidad Popular del Sur Occidente Colombiano.
Nos despedimos hoy con la certeza de que las fronteras no son más que cicatrices impuestas. No somos fragmentos; somos un solo cuerpo que el monroísmo intentó quebrar y que hoy, con manos jóvenes, estamos volviendo a unir.
Recogemos el fuego de Bolívar y la claridad de Martí, pero también la rebeldía indomable de Manuela Sáenz. Ella nos enseñó que la libertad no se pide, se conquista, y que nuestra Revolución tiene rostro de mujer y corazón de guerrera.
A los que desde el Norte pretenden dictar nuestro destino: les decimos que su doctrina de tutelaje ha muerto. Nuestra América no es su patio trasero; es el territorio de la dignidad.
Volveremos a nuestras tierras convertidos en portavoces de la esperanza. Volveremos a cada barrio y a cada campo para decir que la unidad no es un sueño, sino nuestra única salida. Volveremos una y otra vez, multiplicados, porque como dijeron nuestras abuelas: quisieron enterrarnos, pero no sabían que éramos semilla.
¡Que el sur sea nuestro norte!
¡Que la solidaridad sea nuestra bandera!
¡Por la Patria Grande, una e indivisible!
¡Volveremos y seremos millones!
¡Venceremos!«



