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Henry Nava: “Somos seres netamente emocionales”

Prensa LAUICOM.- El profesor Henry Nava presentó una clase magistral a la Cohorte XXIV sobre Neurociencia e IA, destacando la importancia de la inteligencia emocional y las causas por las que hoy cuesta tanto prestar atención.

​»Somos seres netamente emocionales», enfatizó Nava al explicar que el cerebro opera bajo tres estructuras: el reptiliano (instintos y supervivencia), el límbico (emociones y memoria) y la corteza central (pensamiento lógico y decisiones).

Asimismo, detalló cómo actúan sus cuatro grandes lóbulos: Frontal (juicio y atención), Parietal (sensaciones), Occipital (visión) y Temporal (memoria y audición).

​El especialista advirtió que las grandes empresas diseñan sus aplicaciones con estrategias fríamente calculadas para causar reacciones específicas en nuestra mente; nada ocurre por casualidad. El cerebro humano necesita dopamina real por esfuerzo, oxitocina por contacto físico y serotonina por salud intestinal.

Sin embargo, el entorno digital suplanta estos químicos naturales por estímulos artificiales. Esto genera la gran paradoja de la juventud actual: estar físicamente solos en una habitación, pero conectados con miles de desconocidos virtuales.

En fin, el mensaje para los comunicadores fue contundente: ya no se puede hacer política, periodismo ni creación de contenidos pensando que las audiencias toman decisiones racionales. Ante la manipulación de las plataformas, el pensamiento crítico y el entendimiento de la neurociencia son las únicas herramientas disponibles para no ser esclavos cognitivos del entorno digital.

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Comunicación Política con alma: formando en IA sin perder lo humano

Prensa LAUICOM – En el marco del módulo de Gestión Avanzada de Redes, los estudiantes de la Cohorte XIX del Diplomado en Comunicación Política de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) disfrutaron de la clase magistral «La Productividad Inteligente con IA», impartida por el doctor Henrry Nava, especialista en Productividad, junto al político y filósofo Abner Hernández, reforzando su compromiso con una comunicación crítica y comunitaria frente al auge de la inteligencia artificial.

Hernández resaltó los tres frentes de impacto sistémico de la IA: su enorme consumo de agua dulce, hasta 216 millones de litros en grandes modelos; su demanda energética, equivalente al consumo de países enteros; y su rol en la destrucción de empleo mediante automatizaciones macro que sustituyen colectivos laborales enteros, no solo tareas.

Por su parte, el Dr. Nava, especialista reconoció los usos prácticos de la IA, redacción, resúmenes, creatividad, terapia emocional, aprendizaje, señalando su potencial para liberar tiempo. Pero también contextualizó estos beneficios en una feroz guerra por el talento, una disputa geopolítica por el control tecnológico de la IA y una industria marcada por costos descomunales, investigación y desarrollo incierta y regulación ética insuficiente.

Ambos coincidieron: la IA no tiene conciencia, no siente, no abraza. Su valor debe medirse no por su velocidad, sino por su aporte real al bien común. Ante cada uso, se impone una pregunta ética: ¿genera más valor al mundo que el agua, la energía y la dignidad que consume?

La Cohorte XIX insiste: en la batalla comunicacional, lo humano no se automatiza. Defender el pensamiento crítico, el trabajo digno y los recursos naturales es parte inseparable de construir tecnologías al servicio de la vida, no del lucro.