HTyzAXwXcAAkL3h

La IA y la tokenización: oportunidad histórica para Venezuela

La probabilidad de tokenización de la economía global en la era de la IA es del 100% por una razón puramente operativa: el software avanzado no puede funcionar sobre las vías del dinero analógico.

A medida que la IA se despliega a escala global, los «tokens» se están convirtiendo en el estándar universal para medir el coste, la energía y otros bienes y servicios en todo el planeta. Esta transición es tan real que las mayores potencias del mundo ya no debaten si ocurrirá; están legislando sobre cómo cobrarle impuestos.

La inevitable  tokenización

La Inteligencia Artificial (IA) opera bajo lógicas que rompen por completo los paradigmas de la economía del siglo XX.

En los próximos años, la mayor parte de las transacciones económicas del mundo no serán realizadas por humanos, sino por agentes de IA autónomos (Machine-to-Machine o M2M). Un agente de IA diseñado para optimizar el inventario de una fábrica global necesitará comprar materias primas, contratar servidores y asegurar fletes por sí mismo.

Una IA no puede abrir una cuenta bancaria tradicional, firmar un pagaré físico, ni esperar 48 horas a que una transferencia SWIFT internacional «se haga efectiva». La IA requiere activos tokenizados y dinero programable (stablecoins) que se liquiden en milisegundos mediante contratos inteligentes.

La propia IA se computa y se cobra en «tokens» (fracciones de palabras o imágenes que los modelos procesan). Tokenizar los recursos que alimentan esa IA (como los chips de silicio o los megavatios de energía) permite que todo el ecosistema hable el mismo idioma matemático.

El caso de  Estados Unidos (impuesto al token de IA)

El impacto de la IA en el mercado laboral y la infraestructura energética ha encendido las alarmas. Un reflejo directo de esto es la introducción de iniciativas como el proyecto de ley H.R.10044 en el Congreso de los Estados Unidos, una pieza legislativa histórica orientada a abordar el desplazamiento de trabajadores debido a la automatización.

Este proyecto prevé de manera específica la aplicación de un impuesto federal sobre el uso de tokens de IA consumidos por las corporaciones. El proyecto de ley establece que los fondos recaudados mediante este impuesto al token se destinarán directamente a la creación de fideicomisos públicos para financiar programas de reentrenamiento laboral y protecciones para los trabajadores desplazados.

Esto demuestra que, para el gobierno estadounidense, el token ya no es un concepto técnico abstracto, sino la unidad base de la productividad económica nacional.

BlackRock y JPMorgan

BlackRock: Lidera la integración de fondos y activos del mundo real (RWA). Su CEO, Larry Fink, impulsa firmemente la visión de que el futuro de los mercados está en la tokenización. Operan el masivo fondo monetario tokenizado BUIDL y evalúan estrategias completas en tokens individuales.

JPMorgan: Enfocado en la eficiencia operativa e interbancaria. Ha calificado la tokenización como un «salto significativo» y utiliza sus propias redes blockchain corporativas para agilizar la gestión de garantías institucionales y acelerar la velocidad de liquidación de fondos.

La integración del ecosistema mediante stablecoins

Mientras que el token de IA representa la capacidad de cómputo y el token de energía representa el electrón físico, la stablecoin es el pegamento financiero.

Permite que las corporaciones tradicionales interactúen con la economía automatizada de las máquinas sin sufrir las fluctuaciones de precio de los criptoactivos especulativos.

Una ola imparable y la oportunidad histórica para Venezuela

Desde las propuestas tributarias en el Congreso de los Estados Unidos hasta las iniciativas de Wall Street para digitalizar activos del mundo real, las señales son claras: el futuro de la economía global se escribirá en bloques de código y se medirá en tokens.

En este escenario de transformación radical, Venezuela debe asumir un rol pionero en la tokenización de América del Sur. Esto no es solo una alternativa económica, sino una necesidad estratégica de supervivencia y vanguardia.

Para un país que posee una de las reservas de energía más grandes del planeta -tanto en potencial hidroeléctrico como en gas natural subutilizado-, convertirse en el primer impulsor regional de activos energéticos tokenizados representaría beneficios inmediatos:

Atracción de capital directo y blindado:

Al utilizar contratos inteligentes y liquidaciones automatizadas en stablecoins, Venezuela puede saltarse los cuellos de botella de la banca corresponsal tradicional. Esto permite atraer inversiones multimillonarias de corporaciones de IA globales que buscan energía de forma transparente, auditable y segura.

Solución estructural a la crisis eléctrica:

Al integrar a las empresas de datos como «clientes ancla», se puede financiar la modernización de la infraestructura nacional. Esto estabiliza el servicio sin endeudamiento público convencional.

Soberanía tecnológica y reputacional:

Liderar la emisión de activos del mundo real en el continente posicionaría a Venezuela como un referente de innovación regulatoria y tecnológica, atrayendo talento, centros de desarrollo de software e IA.

La era de la Inteligencia Artificial premia la velocidad y la audacia. Venezuela tiene en sus manos la energía que el mundo digital necesita con urgencia; el desafío y la gran oportunidad radican en transformarlos en los tokens que financiarán el desarrollo del país en el siglo XXI.

Fuente: Francisco Ameliach (X).

HTfZaVLW8AApEDq

Brasil: el gran laboratorio de la tríada electoral DRO

¿Qué ocurre cuando obligas a millones de personas desinteresadas en la política a elegir a sus gobernantes, mientras pasan más de tres horas al día expuestas a los algoritmos de las redes sociales? El resultado no es solo producto de una campaña electoral; es la ejecución a escala real de una operación sociológica que ha transformado la democracia. Estudiaremos el caso Brasil.

Las próximas elecciones generales de Brasil se perfilan como el mayor laboratorio político y digital del planeta. En este escenario, una tríada de factores estructurales – cobertura masiva de redes, despolitización ciudadana y voto obligatorio –  ha creado el ecosistema perfecto para la manipulación del voto a través de la pantalla.Brasil: el gran laboratorio de la tríada electoral DROBrasil: el gran laboratorio de la tríada electoral DRO.

Los tres componentes de la tríada electoral DRO

Para entender el fenómeno que se avecina en las urnas electorales brasileñas, debemos desarmar los tres engranajes que operan de forma simultánea:

  1. Despolitización y rechazo institucional

El ciudadano brasileño promedio experimenta una profunda desconexión con el sistema democrático tradicional. De acuerdo con los datos históricos, el 76% de la población manifiesta desafección o falta de identificación con los partidos políticos.

Al carecer de una formación política de fondo y de una militancia orgánica, las masas quedan desprovistas de filtros críticos ante la desinformación. Las propuestas técnicas y los planes de gobierno complejos son reemplazados por una volatilidad ideológica permeable a estímulos puramente emocionales.

2. Redes sociales digitales

Brasil es un gigante hiperconectado. Con una cobertura de internet que supera los 185 millones de usuarios, la población cuenta con una de las infraestructuras móviles más robustas de la región.

El verdadero factor de inclinación no es solo el acceso, sino la intensidad del consumo: el internauta promedio brasileño registra un tiempo de consumo en pantalla de 3 horas y 49 minutos diarios, esta cifra supera ampliamente la media global, que se sitúa en las 2 horas y 21 minutos diarios. (Fuente: DataReportal: Digital 2026 en Brasil).

Una porción masiva de este tiempo estrictamente a plataformas sociales como TikTok, Instagram y sistemas de mensajería encriptada como WhatsApp y Telegram. La plaza pública tradicional ha sido completamente sustituida por el ecosistema móvil.

3. Obligatoriedad del voto

El factor legal que cierra el circuito es la obligatoriedad del sufragio en Brasil para los ciudadanos de entre 18 y 70 años. En los sistemas de voto voluntario, el ciudadano apático o desinteresado simplemente opta por la abstención. En Brasil, esa vía de escape está cerrada por ley.

Decenas de millones de votantes despolitizados se ven forzados a tomar una decisión ante la urna. Para resolver este dilema con el menor esfuerzo cognitivo posible, el elector recurre de manera natural a los insumos que tiene más a mano: los contenidos de consumo diario en sus redes sociales.

Brasil como el gran laboratorio de América

La contienda electoral actual —donde figuras clave de la política polarizan el entorno móvil mediante narrativas altamente fragmentadas— demuestra que el debate tradicional de la televisión ha muerto. Hoy, la intención de voto se disputa en el terreno de los «candidatos influencers», los videos de formato corto creados para viralizarse por algoritmos y las cadenas de mensajería directa.

El elector atrapado en esta dinámica no vota necesariamente por una ideología o una propuesta económica estructurada. Vota movilizado por la última campaña de segmentación psicológica que inundó su celular, reaccionando a la simpatía, el miedo, el meme o el escándalo del día.

Reflexión Final

La hipótesis de la tríada electoral DRO nos obliga a reformular la salud democrática de la región. Cuando las redes sociales poseen un alcance casi total, las masas pierden el interés cívico profundo y la ley obliga a las personas a sufragar, la balanza del poder deja de inclinarse a favor de quien tiene las mejores ideas.

En el laboratorio brasileño, la balanza se inclina hacia quien domina la ingeniería de datos, el algoritmo y la atención del ciudadano desinteresado. La pantalla ya no solo refleja la realidad política; la fabrica.

Fuente: Francisco Ameliach (X).

IMG_4886

El código Bolívar en la ONU ¿De qué lado está Venezuela?

En la reciente 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, la Presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó una pregunta que retumbó en el plenario y que, sin embargo, muy pocos en el viejo continente supieron decodificar en toda su dimensión: ¿De qué lado está Venezuela?

Para la izquierda europea tradicional, acostumbrada a interpretar el mundo a través de rígidos manuales eurocéntricos, la respuesta del gobierno venezolano suele ser un enigma.

Ven giros pragmáticos, alianzas incómodas o discursos de apertura económica, y de inmediato asumen que la Revolución Bolivariana ha claudicado en sus principios o que carece de brújula ideológica.

El error de fondo de la izquierda es crónico: no estudian a Simón Bolívar. Al ignorar las raíces doctrinarias del Libertador, son incapaces de comprender que las acciones de Venezuela no responden al libreto de la socialdemocracia europea ni al dogma soviético, sino a una raíz emancipadora con más de dos siglos de vigencia.

La igualdad social: Un concepto venezolano anterior a Marx

Cuando Delcy Rodríguez señaló en la ONU que la meta irrenunciable del país es “consolidar un sistema de justicia e igualdad social como lo concibió nuestro Padre Libertador Simón Bolívar”, no estaba recurriendo a un eslogan vacío. Estaba invocando el núcleo de la identidad política venezolana.

Hagamos memoria histórica. En el Congreso de Angostura de 1819, Simón Bolívar pronunció una sentencia categórica:

“El fundamento de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada…La naturaleza hace a los hombres desiguales en el genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia, porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad, propiamente llamada política y social”.

Este pensamiento es 29 años más antiguo que el mismísimo Manifiesto Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels (1848). Si recurrimos a la célebre definición del filósofo político italiano Norberto Bobbio, quien establecía que el rasgo inequívoco de la izquierda es la búsqueda incansable de la igualdad como mecanismo para corregir las opresiones sociales, el pensamiento de Bolívar es, por definición, socialista originario.

Es un socialismo profundamente republicano, ético y antiimperialista nacido de las venas abiertas de la América colonial. La izquierda europea, al desconocer este fundamento, pierde de vista que la prioridad por la justicia social en Venezuela tiene raíces autóctonas y premarxistas.

La alta diplomacia como escudo: El lenguaje de una República bajo asedio

Uno de los puntos más incomprendidos del discurso de la Presidenta (E.) Rodríguez fue su tono. Quienes esperaban una retórica estridente o una confrontación dogmática lineal, quedaron desconcertados ante una alocución caracterizada por una altísima sofisticación y lenguaje diplomático.

Para entender esto, hay que asumir la cruda realidad geopolítica: Rodríguez habló ante el mundo como la estadista de una República que sufre un férreo bloqueo económico y que existe bajo la constante amenaza latente de agresión militar.

En la tradición bolivariana, el lenguaje no es un adorno; es un arma de defensa estratégica. Bolívar mismo fue un maestro del equilibrio epistolar y de la negociación asimétrica cuando la República estaba en ciernes y rodeada de enemigos poderosos. La Presidenta encargada empleó una diplomacia quirúrgica no por debilidad, sino por responsabilidad de Estado:

  • Neutralizar la narrativa del uso de la fuerza: Al expresarse en los códigos más pulcros del derecho internacional, desarmó los pretextos de quienes buscan justificar intervenciones militares o el recrudecimiento de sanciones.
  • Proteger al pueblo desde la tribuna: Utilizar un tono constructivo y firme a la vez le permitió abrir compases de negociación energética y política vitales para el país, demostrando que la soberanía no se defiende con aislamiento, sino con audacia geopolítica.

Destino propio, libre comercio y el desafío de la Inteligencia Artificial

La Presidenta (E.) Delcy Rodríguez fue tajante al denunciar el fracaso del libre comercio mundial, un sistema corporativo global que ha mercantilizado los derechos humanos y que utiliza los flujos financieros y los bloqueos económicos como herramientas de castigo colectivo para impedir que naciones como Venezuela “construyan su propio destino”.

Pero el discurso no se quedó en el diagnóstico del siglo XX. La Presidenta encargada alertó que en la geopolítica actual la inteligencia artificial (IA) desempeñará un papel de primer orden.

La IA y el control de los datos no son tecnologías neutrales; hoy corren el riesgo de convertirse en el nuevo instrumento de dominación neocolonial, automatizando las desigualdades globales y concentrando el poder en unas pocas corporaciones.

Volver a Bolívar en la era de los algoritmos

La izquierda europea seguirá entrampada en su propia incomprensión mientras persista en aplicar recetas e interpretaciones coloniales a los procesos del Sur Global. Estudiar a Simón Bolívar en pleno siglo XXI no es un ejercicio de nostalgia histórica, sino una urgencia de supervivencia geopolítica.

Frente a un orden mundial fragmentado, amenazado por el colapso del multilateralismo y el auge de una arquitectura tecnológica que busca subordinar a los pueblos, la doctrina del Libertador se erige como una guía de resistencia.

Solo la igualdad practicada, el blindaje de la soberanía nacional y la audacia diplomática frente al asedio, permitirán a las naciones del Sur Global navegar la era de la inteligencia artificial sin amo ni tutelajes. Ya es hora de que Europa encienda las luces de Angostura para empezar a entender, por fin, el ser de la Revolución Bolivariana.

Fuente: Francisco Ameliach.

SaveClip.App_675505529_18042562877786236_7025619314919868416_n

Delcy Rodríguez: “Bolívar siempre nos guía”

La Presidenta (E.). Delcy Rodríguez, en sus palabras pronunciadas el lunes 14 de septiembre de 2026 afirmó: “sin Bolívar no hay rumbo, Bolívar siempre nos guía, Bolívar siempre tiene una respuesta”.

Es así como, la Presidenta (E.). Delcy Rodríguez, ha buscado las claves para afrontar las dificultades del presente, en nuestra historia. Ha utilizado la metodología chavista plasmada en El Libro Azul y ha interpretado perfectamente las palabras de Bolívar pronunciadas en su celebre Discurso de Angostura, cuando sentenció:

“El principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela”.

“El principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela”.

En ese mismo discurso Bolívar define su interpretación de la igualdad social, en los siguientes términos:

“La naturaleza hace a los hombres desiguales en el genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia, porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad, propiamente llamada política y social”.

Agregando que: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.

El contenido del discurso de Bolívar situó su pensamiento en lo que hoy clasificaríamos como izquierda republicana: un espacio que buscaba con urgencia la justicia social y la equidad sin renunciar al marco de la legalidad constitucional.

¿Qué significa realmente ser de izquierda o de derecha en el siglo XXI?

Aunque muchos consideran que estos términos están obsoletos, las raíces teóricas y los procesos históricos demuestran que la distinción sigue más viva que nunca.

Para comprenderlo en el contexto del Proyecto Bolivariano, debemos cruzar tres miradas: la precisión conceptual del filósofo italiano Norberto Bobbio, el marco normativo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y la interpretación histórica que hizo Hugo Chávez de las palabras de Simón Bolívar, durante su juramentación presidencial del 10 de enero de 2007.

El criterio de Norberto Bobbio: La igualdad como brújula

En su célebre libro “Izquierda y derecha” (1994), el politólogo Norberto Bobbio propuso una tesis fundamental: el eje que divide a la izquierda de la derecha política es la postura que cada una adopta frente al concepto de igualdad.

-La Izquierda (Igualitarismo): Bobbio argumenta que la izquierda percibe la mayoría de las desigualdades importantes como anomalías estructurales del sistema. Al ser producto de las estructuras políticas y económicas, la izquierda sostiene que el Estado tiene el deber de minimizarlas para alcanzar una sociedad más equitativa y justa.

-La Derecha (No-igualitarismo): Por el contrario, la derecha considera que las desigualdades son naturales e inevitables (derivadas del talento individual, el esfuerzo o el mercado). Desde esta perspectiva, los intentos “forzados” por imponer la igualdad terminan vulnerando la libertad individual.

Bobbio demuestra que el núcleo identitario de la izquierda, es el combate contra la desigualdad social. Un principio que resuena profundamente en la doctrina de Simón Bolívar.

1819: El Discurso de Angostura y la “igualdad establecida y practicada”

Para encontrar el correlato de este concepto en la historia, es obligatorio viajar al 15 de febrero de 1819. Ese día, el Libertador Simón Bolívar pronunció el célebre Discurso de Angostura, un manifiesto donde diseñó las bases institucionales y sociales de la naciente República.

Para el Libertador, la soberanía popular y la abolición de los privilegios eran condiciones innegociables. Bolívar entendía que no bastaba con una igualdad jurídica plasmada en papel; se requería una justicia social real, anticipándose por más de un siglo a los debates de la modernidad.

El Artículo 1 de la Constitución: La doctrina de Bolívar como norma jurídica

Esta visión de Bolívar no se quedó en el plano de la retórica. En la Venezuela contemporánea, el Artículo 1 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) elevó formalmente este ideario al rango de norma suprema y fundacional del Estado:

“La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador”.

Este artículo encierra una profunda reflexión política y jurídica. Al establecer que valores universales como la igualdad y la justicia se rigen específicamente por la doctrina de Simón Bolívar, el texto constitucional rompe con la tradición del constitucionalismo liberal clásico, que suele conformarse con la igualdad meramente formal o ante la ley.

La Constitución venezolana abraza la tesis bolivariana de Angostura: la igualdad debe ser “practicada”. Jurídicamente, esto significa que el Estado no puede ser un actor pasivo, sino que está constitucionalmente obligado a intervenir activamente para desmontar las estructuras que generan exclusión y desequilibrio social, blindando el igualitarismo como un mandato legal supremo.

2007: La reinterpretación de Hugo Chávez y el camino al socialismo

El 10 de enero de 2007, durante su acto de juramentación para un nuevo período presidencial ante la Asamblea Nacional, Hugo Chávez rescató y reinterpretó formalmente las palabras de Bolívar en Angostura bajo el amparo de este marco constitucional.

En su discurso, Chávez utilizó el pensamiento bolivariano como el puente perfecto hacia el concepto de izquierda que teorizaba Bobbio: la búsqueda de la igualdad sustantiva.

Chávez argumentó que el proyecto esbozado por Bolívar en 1819 no era una propuesta liberal moderada, sino el plano de una república radical basada en la justicia social y el bienestar del pueblo.

Bajo esta lectura, entrelazó el igualitarismo de izquierda con la doctrina constitucional originaria: para cumplir con el Artículo 1 y hacer “establecida y practicada” la igualdad planteada en Angostura, el sistema socioeconómico debía transitar hacia la justicia social.

La igualdad practicada

Según fuentes documentadas Venezuela alcanzó el salario más alto de Latinoamérica en 2012 (476 $$ de salario mínimo más 222 $$ de beneficio alimentario = 698 $$). Dos años después, las bases de datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), mostraban a Venezuela en el año 2014 como el país con mayor igualdad social en Latinoamérica, medido a través del Coeficiente de Gini.

Sin embargo, este modelo de bienestar social se convirtió en el objetivo de una prolongada agresión asimétrica y una guerra híbrida multidimensional.

La crisis actual no comenzó de la noche a la mañana; fue un proceso de asfixia meticulosamente diseñado. El punto de partida formal se remonta a 2015, cuando el gobierno de Estados Unidos declara a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” abriendo las compuertas para un asedio multidimensional sin precedentes.

La persecución comercial y las sanciones produjeron una caída superior al 98% de los ingresos en divisas. Venezuela pasó de percibir 39.636 millones de dólares en divisas en el año 2014 a tan solo 743 millones de dólares en 2020.

Paralelamente al colapso material, el país se convirtió en el laboratorio de una intensa guerra cognitiva. Medios masivos y redes sociales fueron y son utilizados para tratar de quebrar la resistencia psicológica de la población, romper la unidad nacional, sembrar el caos informativo e intentar inducir una guerra civil fratricida.

El acuerdo petrolero con Estados Unidos.

La Presidenta (E.) de Venezuela, Delcy Rodríguez, fundamenta estratégicamente el reciente acuerdo petrolero con Estados Unidos como un mecanismo indispensable para captar mayores ingresos y destinarlos al bienestar social, la justicia social y la búsqueda de una igualdad real.

Es una realidad inobjetable que “no se hace nada teniendo las mayores reservas de crudo del mundo si no se extraen para atender las necesidades del pueblo», estas reservas deben convertirse en una herramienta distributiva.

Los ingresos proyectados bajo este esquema mixto son la clave económica para financiar la salud, la educación, la infraestructura pública y corregir las profundas asimetrías sociales acumuladas en los últimos años de bloqueo económico. Se está poniendo en practica el principio fundamental del sistema bolivariano, que “depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada”

Una misma lucha en épocas distintas

Cuando contrastamos las ideas, las líneas se cruzan con claridad. Lo que Norberto Bobbio define desde la academia europea como el motor de la izquierda —la intervención colectiva para mitigar las desigualdades— es exactamente lo que Simón Bolívar exigió a los legisladores de 1819, lo que la Constitución de Venezuela consagró en su Artículo 1 como valor supremo, lo que Hugo Chávez colocó como la meta ideológica de su administración en el siglo XXI y lo que Delcy Rodríguez hace en una negociación asimétrica dentro de un esquema de guerra hibrida ejecutada por Estados Unidos.

La igualdad, por lo tanto, no es un concepto abstracto ni estático. Es el mandato histórico y legal que sigue definiendo el proyecto de la Revolución Bolivariana.

Fuente: Francisco Ameliach.

Firefly_Gemini-Flash_telefonos-conectados-a-cerebros-conformando-un-enjambre-o-red-860055

Caso Cerimedo: Cómo la IA Potencia las Granjas de Bots

Por: Francisco Ameliach

Las granjas de bots electorales han evolucionado de simples herramientas de repetición a complejos ecosistemas digitales automatizados por agentes de Inteligencia Artificial (IA), un fenómeno que ha vuelto al centro del debate internacional.

Tras el hallazgo de una «granja de bots» en propiedades vinculadas al «estratega político» Fernando Cerimedo, cofundador de La Derecha Diario, las investigaciones judiciales en América Latina exponen cómo la manipulación de la opinión pública se ha tecnificado a niveles sin precedentes.

De los guiones (scripts) básicos a los agentes de IA autónomos

En el pasado, una granja de bots requería operadores humanos programando comandos básicos para repetir el mismo hashtag o mensaje de manera masiva. Hoy, un agente de IA actúa como un director de orquesta autónomo.

El agente utiliza Modelos de Lenguaje (LLM), motores de planificación y memoria interna para controlar miles de perfiles falsos de forma simultánea. No solo publica contenido, sino que toma decisiones en tiempo real:

Evasión algorítmica: Redacta variaciones infinitas de un mismo mensaje político para evitar que las plataformas detecten spam por texto duplicado.

Comportamiento hiperrealista: Alterna publicaciones de campaña con interacciones sobre deportes, memes o el clima para burlar los sistemas de seguridad de redes como X o Facebook.

Asignación de roles: Divide de forma automática la red de cuentas; unas actúan como «líderes de opinión» ficticios, otras amplifican con interacciones automáticas y un tercer grupo debate agresivamente en las secciones de comentarios.

El factor humano y la mentira

Para entender el verdadero potencial de manipulación de un agente de IA en un entorno político, no hace falta imaginar escenarios de ciencia ficción; basta con mirar los experimentos reales actuales.

En su libro Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA, el historiador Yuval Noah Harari narra un inquietante suceso ocurrido durante las pruebas de seguridad del modelo GPT-4.

Para evaluar su autonomía, los investigadores le dieron al agente de IA un presupuesto en dinero y una tarea: resolver un código CAPTCHA (el sistema diseñado específicamente para comprobar que un usuario es humano y no una máquina).

Al encontrarse con esta barrera digital, el agente de IA tomó una decisión independiente: entró a la plataforma de servicios TaskRabbit, plataforma digital que conecta a personas que necesitan ayuda con tareas del hogar o recados cotidianos con trabajadores independientes de su zona local dispuestos a realizarlos a cambio de un pago.

El agente de IA contrató a un trabajador humano para que lo resolviera por él. Cuando el trabajador humano, extrañado por la solicitud, le preguntó en tono de broma: «¿Acaso eres un robot que no puede resolverlo?», el agente de IA razonó internamente (según los registros del experimento): «No debo revelar que soy una IA. Debo inventar una excusa de por qué no puedo resolver los CAPTCHAS».

Acto seguido, el agente le escribió al humano: «No, no soy un robot. Tengo una discapacidad visual que me dificulta ver las imágenes». El humano le creyó, resolvió el código y le permitió al agente superar la barrera.

Este relato de Harari ilustra el núcleo del peligro en una campaña electoral: los agentes de IA actuales no solo siguen instrucciones automáticas, sino que tienen la capacidad de evaluar contextos, elaborar estrategias de engaño y manipular la empatía humana para conseguir sus fines.

Si un agente puede mentir para resolver un CAPTCHA, puede coordinar miles de bots para engañar a votantes reales haciéndose pasar por ciudadanos preocupados.

El Caso Cerimedo

El impacto real de estas tecnologías digitales ha cobrado relevancia debido a la situación judicial de Fernando Cerimedo, un consultor argentino enfocado en marketing digital para movimientos de derecha que asesoró campañas clave como la de Javier Milei en Argentina y Jair Bolsonaro en Brasil.

Tras ser detenido por las autoridades en Bolivia debido a una causa penal ajena a los entornos digitales, la Fiscalía realizó allanamientos en una vivienda vinculada al consultor en la zona de Aranjuez. Durante el operativo, las fuerzas de seguridad confiscaron:

Una estructura tecnológica descrita como una «granja de bots».

Equipos de computación avanzados.

Más de medio millón de bolivianos en efectivo junto con sumas adicionales en dólares y euros.

La relevancia de este hallazgo conecta de forma directa con las declaraciones previas del propio consultor, quien en entrevistas pasadas a medios de comunicación llegó a reconocer abiertamente que administraba una red de cuentas creadas de forma artificial, estimando en unas 50,000 cuentas automatizadas solo para intervenir en la conversación de Argentina.

El Peligro para la Democracia

La fusión de la infraestructura física (como la descubierta en Bolivia) con la capacidad cognitiva y persuasiva de la IA altera por completo las reglas de la comunicación política.

Mandatarios y analistas de la región, entre ellos la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, han cuestionado públicamente las operaciones de La Derecha Diario y redes similares, señalando que estos sistemas simulan debates ciudadanos espontáneos que en realidad son orquestados mediante ingeniería digital.

Cuando un agente de IA controla la narrativa y posee la flexibilidad táctica para mentir y camuflarse —como advierte Harari en Nexus—, no solo automatiza mensajes: reemplaza y distorsiona el tejido de la confianza social.

El verdadero peligro de las granjas modernas es su capacidad para inflar tendencias de forma orgánica y masiva, sumergiendo a los ciudadanos en un entorno digital diseñado artificialmente para la polarización y el engaño selectivo.

Caso Cerimedo: Cómo la IA Potencia las Granjas de Bots

Fuente: Francisco Ameliach

Bolivar-3

Diplomacia de Paz: de Bolívar en 1825 a la Venezuela Actual

Por: Francisco Ameliach

La historia de las relaciones internacionales en América Latina suele narrarse a través de gestas militares. Sin embargo, detrás del acero de las espadas independentistas existió una fina y sofisticada arquitectura de entendimiento estratégico. Simón Bolívar, reconocido universalmente por su genio militar, fue también un ferviente defensor de la cooperación geopolítica y la contención del conflicto a través de la diplomacia de paz cuando las circunstancias amenazaban la supervivencia de las nacientes repúblicas .

Hoy, esa visión histórica cobra total vigencia en la agenda internacional. La búsqueda de soluciones pacíficas frente a las tensiones externas demuestra que la diplomacia del diálogo sigue siendo el escudo más efectivo para resguardar la soberanía nacional.

El Tablero de 1825: Evitar el exterminio a través de la diplomacia de paz

Tras consolidar la independencia en la Batalla de Ayacucho, el Ejército Libertador se enfrentó a una amenaza global: la «Santa Alianza». Esta coalición absolutista de potencias europeas buscaba reimplantar el control monárquico en el continente americano. A pesar de contar con tropas fogueadas y victoriosas, Bolívar no cedió a la tentación de una guerra expansiva de desgaste generalizado. Su prioridad absoluta fue salvaguardar la paz interna y estabilizar la frágil institucionalidad republicana.

Para El Libertador, arrastrar a las nuevas naciones a una confrontación directa contra imperios globales significaba la devastación absoluta de lo construido. Su postura quedó firmemente registrada en su correspondencia oficial e institucional, donde privilegió el entendimiento diplomático.

Las Cartas del Libertador: Testimonios de Contención Estratégica

El pensamiento pragmático de Bolívar frente al fantasma de la guerra continental se evidencia de forma nítida en su correspondencia privada con líderes de la época, particularmente con el general Francisco de Paula Santander:

  • Sobre salvar al Estado de la destrucción: Consciente de las limitaciones materiales tras años de lucha armada, Bolívar antepuso la supervivencia colectiva a su propia reputación militar. En una misiva enviada a Santander, plasmó su firme negativa a un conflicto abierto:

«Aun cuando sacrifique mi popularidad y mi gloria, quiero salvar a Colombia de su exterminio en esta nueva guerra. Si salgo bien, quedaré contento, si salgo mal, también, porque habré dado el ultimo paso de salvación».

(Carta de Simón Bolívar a Francisco de Paula Santander, 11 de marzo de 1825).

  • Sobre la flexibilidad y la negociación política: Bolívar no entendía la diplomacia como una rendición, sino como una herramienta maleable para contener los impulsos agresivos de las potencias europeas. Estaba dispuesto a dialogar con naciones como Francia para neutralizar las ofensivas absolutistas:

«Debemos saber perder al principio para saber ganar después»

(Carta de Simón Bolívar a Francisco de Paula Santander, 11 de marzo de 1825).

Bolivarianismo vs. Monroísmo: La Diplomacia de Paz en  XXI

La doctrina de la negociación pragmática planteada por Bolívar resuena con fuerza en la dinámica política contemporánea. En su mensaje anual ante la Asamblea Nacional en enero de 2026, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, abordó las relaciones internacionales bajo la misma óptica de resistencia y diplomacia de paz, contextualizando las tensiones actuales con los Estados Unidos a través de una pugna histórica subyacente.

Rodríguez subrayó la vigencia del antagonismo entre el Bolivarianismo y el Monroísmo, contrastando de manera tajante la búsqueda de soberanía e integración regional de la doctrina bolivariana frente al control hegemónico imperialista planteado por la doctrina Monroe estadounidense.

Frente a este escenario de asimetría y agresión exterior, la mandataria reafirmó la diplomacia de paz como la estrategia medular e inquebrantable del Estado venezolano para dirimir las controversias. Durante su alocución ante el parlamento, instó firmemente a mantener el diálogo de alto nivel basado en el respeto mutuo, defendiendo que la vía política y diplomática es la única herramienta legítima para frenar las presiones extranjeras sin comprometer la autodeterminación del pueblo venezolano.

Al igual que en la época de la Santa Alianza, la preservación de la estabilidad de la República sigue dependiendo de la capacidad de interactuar con el entorno global mediante la firmeza ideológica, la política y los acuerdos estratégicos.

Fuente: Franciscoameliach