IMG-20260814-WA0032

Fidel: 100 veces amanecido

Por Silvestre Montilla

En homenaje al centenario del nacimiento de Fidel Castro Ruz.


Caracas, agosto de 2026.


No venimos hoy
a contar los años.
Venimos
a contar los amaneceres
que todavía llevan tu nombre.
Porque hay hombres
que envejecen con el calendario.
Y hay hombres
que comienzan a nacer
cada vez que un pueblo
decide ponerse de pie.
Tú fuiste aquel joven barbudo
que descendió de la Sierra Maestra
con la certeza ardiendo entre las manos
y el porvenir iluminándole la mirada.
Traías la juventud
como quien carga una antorcha.
La cabeza sembrada de sueños.
Los pies profundamente hundidos
en la tierra inmensa
de Nuestra América.
Y la hermosa insolencia
de creer
que la historia
no estaba escrita para obedecerla,
sino para transformarla
.

Después vino la Revolución.
Pero nunca abandonaste la montaña.
La convertiste
en conciencia,
en organización,
en pueblo.
Hiciste del poder
una trinchera para los humildes.
Del Estado,
una herramienta para la dignidad.
Y de la esperanza,
una forma cotidiana
de construir el porvenir.
Después de 1959,
allí donde un pueblo decidía levantar la cabeza,
allí donde una bandera se negaba a arrodillarse,
allí donde una mujer, un obrero, un campesino, un estudiante,
descubrían que la justicia también podía escribirse con manos propias,
aparecía tu nombre.
No como una consigna.
Sino como la certeza de que los imposibles también podían organizarse.
Dicen que has muerto.
Qué extraño destino el de los muertos.
Hay que perseguirlos.
Hay que bloquearlos.
Hay que difamarlos.

Hay que enseñar a temerles.
Hay que intentar borrar su nombre de la memoria de los pueblos.
Solo los vivos provocan tanto miedo.
Hoy intentan castigar al pueblo que decidió caminar contigo.
Lo cercan. Lo bloquean. Lo asfixian.
Pretenden rendirlo porque jamás pudieron convencerlo.
Y, sin embargo,
Cuba sonríe.
Sonríe porque aprendió que la dignidad también sabe resistir.
Porque administración tras administración,
halcón tras halcón,
bloqueo tras bloqueo,
han intentado doblegar su voluntad.
Y, sin embargo,
nunca han conseguido derrotar la esperanza.
Y hoy, cuando el calendario se inclina ante tus cien años,
vuelvo a encontrarte.
No en las fotografías. No en los archivos.
Sino en la memoria intacta de aquel muchacho campesino, casi un niño,
que dejó atrás las montañas azules del piedemonte andino barinés.
Que salió desde mi Calderas, con los ojos llenos de preguntas y el corazón desbordado
de sueños,
hasta esa Habana que tantas veces había recorrido con la imaginación.
Y allí estabas.
Como si los libros hubiesen aprendido a respirar.
Como si la historia hubiese decidido estrecharme la mano.
Todavía puedo verte.
Junto a Chávez.

Dos hombres. Dos montañas. Una misma América.
Y entre ustedes no solo nacía el ALBA.
Volvía a levantarse el sueño de Bolívar. La palabra de Martí.
La certeza de que nuestros pueblos podían volver a reconocerse como una sola patria
de pueblos libres.
Por eso tu nombre no termina en Cuba.
Continúa en cada escuela levantada donde antes hubo silencio.
En cada libro abierto contra la ignorancia.
En cada comunidad que aprendió que la solidaridad también puede cruzar océanos.
En un caserío olvidado de nuestra América.
En una comunidad indígena que no aparece en los grandes mapas del poder.
En una montaña perdida de África.
En cualquier rincón donde un niño recuperó la esperanza gracias a un médico
formado por la Revolución Cubana.
Allí también pronuncian tu nombre.
Porque hay legados que no caben en el mármol.
Hay ideas que no conocen cementerios.
Y hay hombres que dejan de pertenecerse para convertirse en patrimonio moral de los
pueblos que luchan.
Por eso no venimos a despedirte.
Venimos a agradecerte.
Gracias por demostrar que la rebeldía puede convertirse en organización.
Que la organización puede convertirse en victoria.
Y que la victoria solo tiene sentido cuando se pone al servicio de los humildes.
Fidel,
si algún día quieren saber dónde encontrarte,
que no te busquen en los homenajes.
Que no te busquen en las estatuas.
Búsquenlo en el pueblo cubano que resiste.
En Venezuela que sigue soñando.
En cada bandera que se niega a arriarse.
En cada joven que decide que la historia todavía puede cambiarse.
Porque hay hombres que nacen una sola vez.

Y hay hombres que cumplen cien años cada vez que un pueblo se niega a arrodillarse.

IMG-20260814-WA0007

ARAGUA | Realizan encuentro de formación política en homenaje al centenario de Fidel Castro

Prensa LAUICOM – Este viernes, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) sostuvieron un encuentro de formación con las estructuras de esta organización política en el estado Aragua, así como movimientos sociales, misiones y grandes misiones con el objetivo de conmemorar el centenario del nacimiento del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, profundizar en el debate ideológico y fortalecer la conciencia revolucionaria ante los desafíos globales actuales.

Durante su intervención, la diputada Aurora Paredes enfatizó que la formación es el escudo principal contra la manipulación, afirmando que la «ignorancia es caldo de cultivo para el fascismo», e instó a los jóvenes a rechazar la pasividad de los «brazos caídos» y seguir el ejemplo de constancia de Fidel y Chávez.

Solidaridad y el arsenal de las ideas

Por su parte, la secretaria de Asuntos Internacionales del PSUV y rectora de LAUICOM, Tania Díaz, hizo énfasis al definir la verdadera base de la defensa nacional, que al no ser una potencia nuclear, las armas estratégicas e invencibles son «la educación, la cultura y la ciencia».

Este arsenal moral, es lo que permite ejercer una solidaridad real, que no es dar lo que nos sobra, sino compartir lo poquito que tenemos. Para Díaz, esta es la raíz innegociable de la Revolución y el legado más sagrado de Fidel.

Además, alertó sobre la vigencia de un «terremoto mediático», recordando cómo durante la tragedia natural en La Guaira se lanzaron falsos rumores de tsunami para sembrar el caos mientras aún había sobrevivientes bajo los escombros.

Ante esta operación de propaganda que busca proyectar un Estado fallido, instó a ser «cándidos como las palomas y astutos como la serpiente».

El liderazgo transformador debe proteger el tejido social, respondiendo con la verdad digital frente a la crueldad informativa que intenta fracturar la unidad popular.

Cien años de amaneceres y rebeldía

El encuentro culminó con los emotivos versos de Silvestre Montilla, quien describió a Fidel como el hombre que nace «cada vez que un pueblo decide ponerse de pie». Se reafirmó que su legado constituye un patrimonio moral de ideas que «no conocen cementerios» y que viven en cada escuela o médico que devuelve la esperanza a los humildes.


IMG_20260813_120015_446

​Rinden homenaje a Fidel Castro en el Mausoleo del Libertador Simón Bolívar por su centenario

Prensa LAUICOM – Al conmemorarse este jueves 13 de agosto el centenario del Comandante en jefe Fidel Alejandro Castro Ruz, el gobierno de Venezuela, en alianza con movimientos sociales y la misión diplomática de Cuba, rindió homenaje al líder histórico de la Revolución cubana con una ofrenda floral en el Mausoleo del Libertador Simón Bolívar.

​Este solemne acto forma parte de una amplia agenda conmemorativa desarrollada desde el pasado 6 de agosto en territorio venezolano para recordar el legado político y social del líder de la revolución cubana y fortalecer los lazos de hermandad y cooperación bilateral entre ambas naciones.

images-1 (1)

Un hombre que amaba al futuro

Por: Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

-Esto no es una elegía-

“Pienso que en vez de invertir tanto en el desarrollo de armas cada vez más sofisticadas,los que tienen los recursos para ello debieran promover las investigaciones médicasy poner al servicio de la humanidad los frutos de la ciencia…”

Fidel Castro, inauguración de obras de ampliación del Hospital Clínico Quirúrgico “Joaquín Albarrán”, La Habana, 5 de junio de 1989.

Hay vidas más anchas y profundas que una biografía porque su verdadera dimensión no está solamente en los años que ocupan un calendario, sino en la cantidad de conciencia, esperanza y voluntad que lograron inspirar en otros seres humanos. Fidel Castro es ante todo un humanista de acción: un revolucionario que no contempla la historia como un espectador distante, sino como un territorio donde debe intervenir la voluntad. Su pensamiento está marcado por la convicción de que ningún pueblo debe resignarse a la subordinación, que ninguna nación está destinada al silencio y que la dignidad de los hombres no puede depender del poder económico, militar o político que bloquea su desarrollo. En esa convicción está la fuerza que lo acompaña hoy y siempre. No hay lugar para romantizar su lucha.

Fidel pertenece a esa clase de revolucionarios paridos bajo la presión de una época entera: una existencia donde converge la pasión por la justicia, la defensa de la soberanía, la fe en la capacidad creadora de los pueblos y una inagotable confianza en la que los seres humanos han de elevarse por encima de las circunstancias que intentan condenarlos. Hay algo profundamente humano en quien dedica su existencia a una causa que considera superior a sí mismo. Fidel Castro encarnó esa figura del hombre comprometido con una misión: alguien que acepta la responsabilidad de una época porque entiende que la historia no es una sucesión inevitable de acontecimientos, sino una obra abierta donde la voluntad humana puede escribir nuevos capítulos. Su vida es una afirmación constante de que los pueblos tienen derecho a imaginar su propio futuro.

Una de sus grandes pasiones es la educación, entendida no como un simple instrumento técnico, sino como la llave para la conquista de la libertad intelectual. Para él, un niño que aprende a leer, un joven que accede al conocimiento y un ciudadano que comprende el mundo que lo rodea representan victorias profundas contra la ignorancia y la desigualdad. La cultura, la ciencia y la formación humana ocupan un lugar central en su visión de humanista, porque ve, como Martí, en ellas la posibilidad de construir hombres y mujeres más libres, más conscientes y más capaces de participar en la transformación de la realidad. Con absoluto realismo y poesía.

También concede como expresión concreta de solidaridad humana. Eso se expresa en la expansión de la medicina cubana y en la formación de profesionales dedicados al cuidado solidario de la vida como una de las manifestaciones más nobles del socialismo. Toda enfermedad es un desafío colectivo que exige compasión, conocimiento y organización, y eso es parte esencial de su praxis humanista. Sin embargo, acaso una de las características más extraordinarias de Fidel Castro es su capacidad de lucha. Pocos líderes han sostenido durante tanto tiempo una coherencia histórica de semejante magnitud. A lo largo de décadas enfrentó, junto a su pueblo, amenazas, presiones internacionales y adversidades de todo tipo sin abandonar la convicción revolucionaria asumida. Esa perseverancia es una expresión de carácter: la prueba de un hombre que no vivía según la comodidad del presente, sino según la responsabilidad que atribuía al futuro.

Esa es la talla de los grandes personajes históricos que suelen convertirse en espejos donde cada generación busca sus propias preguntas. En el caso de Fidel Castro, millones de personas encuentran la imagen de un líder esperanza frente al escepticismo. La grandeza de un hombre histórico no se mide únicamente por la duración de su presencia, sino por la intensidad de las huellas que deja. Hay nombres que desaparecen con el tiempo porque nunca lograron tocar el corazón colectivo; otros permanecen porque encarnaron sueños, conflictos y aspiraciones que continúan interrogando a la humanidad. Fidel pertenece a esa segunda categoría: la de aquellos cuya figura supera el ámbito privado y se convierte en parte de la memoria y del futuro de millones. Así es el humanismo revolucionario.

Un homenaje verdadero no es una estatua inmóvil, sino una conversación entre la revolución y la humanidad. Es reconocer que detrás de cada acontecimiento está un ser humano con convicciones, sacrificios, esperanzas y una voluntad extraordinaria. Fidel Castro es entrega total en una praxis-herramienta de combate del presente en páginas del futuro, imagen de un hombre con una intensidad excepcional que atravesó fronteras, que desafió adversidades con un proyecto que tiene como horizonte fundamental la dignidad humana. Porque las figuras históricas no pertenecen solamente a su tiempo: pertenecen también a la memoria de quienes encuentran en ellas una parte de sus propios sueños.

Y así, en el vasto libro de la historia de las revoluciones, donde cada generación añade nuevas páginas y cada pueblo incuba sus símbolos, está la figura de Fidel que orienta a la humanidad hacia una nueva declaración de independencia, con la educación como herramienta de emancipación y la lucha política como expresión de compromiso con los seres humanos.

Hay revolucionarios que pertenecen a su tiempo y otros que lo exceden, por una extraña conjunción de destino y voluntad, que parecen pertenecer también a la conciencia histórica de todos los pueblos. Fidel Castro es para millones de seres humanos una figura inscrita en la historia y, al mismo tiempo, una presencia donde los hechos dejan de ser solamente acontecimientos y comienzan a convertirse en símbolos. En pie de lucha e incluso con crudeza.

Fidel es un revolucionario vivo que convirtió su lucha en argumento, en ejemplo tatuado sobre la piel de nuestra historia. Es una voluntad inquebrantable contra los calendarios imperiales; un espejo con el rostro de pueblos. Un compendio de destinos emancipados y emancipadores y su obra es una ciencia de la dirección revolucionaria, con una épica de la voluntad que se hace símbolo y sobrevive en la memoria de las luchas como un viajero que va de puerta en puerta, de una casa a otra, sabiéndose inquilino del futuro propio y colectivo. Más vivo que nunca.

IMG_20260813_113308_672

Un siglo con Fidel: el héroe que recuerda a los pueblos de América Latina a caminar con la frente en alto


Prensa LAUICOM- Este 13 de agosto, la historia recuerda el nacimiento de Fidel Alejandro Castro Ruz, el líder indiscutible de la Revolución Cubana que hoy cumpliría un siglo de vida. Fidel se convirtió en un símbolo imborrable de dignidad para el pueblo de Cuba y para millones de personas en América Latina y el mundo.

Para los cubanos, su figura significó un cambio radical de rumbo, con su llegada al poder, la educación y la salud dejaron de ser un privilegio exclusivo para convertirse en derechos universales y gratuitos al alcance de todos los rincones de la isla. Ese compromiso con los más humildes transformó el rostro social del país y encendió una chispa de esperanza en América Latina.

A nivel global, su voz resonó como un faro de resistencia frente a los poderosos, Fidel enseñó a no bajar la cabeza ante la injusticia y a defender con orgullo la soberanía de los pueblos. Su legado no se mide solo en discursos históricos, sino en la solidaridad internacionalista que llevó a médicos y maestros cubanos a tender la mano en los lugares más lejanos del planeta.

​A casi diez años de su partida física, Fidel no se ha ido: camina indomable en cada trinchera, vive en el corazón de los trabajadores y resuena con la fuerza invencible de la justicia en cada victoria de los pueblos libres que gritan, hoy y siempre, ¡Patria o muerte, venceremos!

fidel-castro-ruz

Fidel

Por Alí Ramón Rojas Olaya

Fidel no es un hombre, es un temporal hecho de barba y fusil, la raíz de una ceiba que crece contra el viento del norte. Es la madrugada del 1° de enero de 1959, cuando el alba vistió la esperanza de verde olivo. Para Cuba, Fidel es la luz que no se apaga en el malecón; el que convirtió el látigo en alfabeto, el bohío en escuela y la sierra en conciencia; el que tomó el cocodrilo verde maniatado y le devolvió el orgullo de llamarse «patria». Para Latinoamérica y el Caribe, Fidel es la voz de los que no tenían voz; es el eco de Bolívar en el siglo XX, la isla que es una trinchera contra el olvido. Desde Puerto Rico hasta la Patagonia, desde Haití y República Dominicana hasta México, su nombre es sinónimo de la rebeldía que se niega a doblar las rodillas. Para el mundo, Fidel es el gigante de un país pequeño que le dice «no» al águila imperial y le enseña a los seres humanos a soñar con un mundo más justo. Fidel es la utopía hecha victoria, el símbolo de que la dignidad puede más que el bloqueo.

¿Cómo transformó aquel garito de los yanquis, donde las máquinas tragamonedas devoraban el sudor y la mafia paseaba su impunidad, en una patria de dignidad? Arrancó los dados y los cambió por libros. Tomó los hoteles de lujo y los transformó en la administración del erario. Convirtió edificios en hospitales y cuarteles en escuelas. Donde antes reinaba la prostitución, puso el ballet y la danza. Ya no había celestinas, sino una Alicia Alonso hecha la luz que desafió a la sombra: una prima ballerina assoluta que esculpió el tiempo con sus puntas de pie. Fidel le asignó la tarea a Haydée Santamaría de transformar la tragedia en poesía y la trinchera en hogar para los artistas de América Latina y ella se erigió en el espíritu encarnado de la sensibilidad y el fuego creador.

Fidel fusiló la mentira para sembrar la conciencia en cada surco de la isla. Fidel siguió el ejemplo de José Martí: recogió la espada de hierro y la pluma de verso simple, y las llevó a la Sierra Maestra. Entendió que «Patria es Humanidad», y por eso internacionalizó su lucha. Fue el Apóstol hecho pueblo, el que supo que morir por la patria es vivir, y convirtió cada discurso en una continuación de los Versos Sencillos.

Fidel es el tiempo que se negó a envejecer, el que dice que «la cultura es la única cosa que el imperialismo no puede comprar, ni destruir, ni robar» porque sabe que el alma de un pueblo no se bloquea. La historia lo absolvió. Su legado no es una estatua de bronce; es el rumor de una generación que aún hoy, a cien años de su nacimiento y bajo el sol implacable, bajo el asedio de supremacistas y narcisistas pedófilos, criminales de guerra, secuestradores y narcotraficantes, sigue repitiendo: ¡Venceremos!

DSC_5369

Venezuela conmemora el centenario de Fidel Castro con la proyección del documental «Fidel de Cerca»

Prensa Lauicom- Este miércoles, fue proyectado en la Cinemateca Nacional el documental “Fidel de Cerca” en homenaje al Centenario del Comandante Fidel Castro Ruz.

​Como parte de las actividades conmemorativas por el centenario de su natalicio este 13 de agosto, se llevan a cabo una serie de actividades en homenaje al líder de la Revolución Cubana.

​El documental biográfico-histórico sobre el Comandante Fidel Castro Ruz, ofrece una mirada única al destacado revolucionario.

Se analizó la vigencia de su pensamiento a través de un recorrido desde su niñez hasta el momento en que cambió la historia para siempre.

Esta obra es fundamental para reflexionar sobre la historia contemporánea de América Latina más allá de las creencias o dogmas.

​Esta jornada, contó con la presencia del embajador de Cuba en Venezuela, Jorge Mayo, así como por el pueblo cubano y venezolano, organizaciones políticas, movimientos sociales e instituciones.

IMG_20260812_105904_321

Fidel: ética en la política y sabiduría comunicacional

Por: Irene León

El legado de Fidel es sinónimo de revolución y socialismo, es memoria de una vida que se mimetiza con la ética en la política, como también con la justicia económica, geopolítica, cultural, social, del conocimiento y comunicacional, que se interrelacionan de manera dialéctica en sus ideales de humanidad y en la concreción de una de las mayores alternativas históricas contemporáneas: Cuba.

A la vez, la visión integral que es transversal en su visión de mundo, es pieza ineludible para explicar tanto la persistencia del proyecto socialista cubano como la trascendencia de Fidel y Cuba en el mundo. Gracias a esta perspectiva, la isla caribeña ha logrado posicionarse como el mayor referente histórico de los cambios antisistémicos en todas las latitudes geopolíticas, en todos los idiomas y culturas y entre todas las tendencias políticas, incluso en aquellas que adversan el socialismo, pero han tenido que reconocer ese paradigma y formular posturas estratégicas.

En los #100AñosConFidel no hubo lugar para las medias tintas pues, con una perspectiva estratégica, él sustentó sus ideas en el pensamiento propio y crítico, llamando las cosas por su nombre, lo que marcó un parteaguas que definió el respeto que Cuba ha logrado en el mundo. Esto se expresa, por ejemplo, en Naciones Unidas cuando anualmente los países votan con unanimidad contra el bloqueo, como un acto de reconocimiento moral frente a unos hechos sustentados con tal transparencia que apenas Estados Unidos y su satélite osan contradecir.

La coherencia entre propuesta y acción se evidencia también en una telaraña de relaciones internacionales que no deja a nadie fuera, la presencia de Cuba en el mundo muestra que ese posicionamiento se logra más gracias a una visión interrelacional que a través de un poder vertical o de riquezas materiales. Y esto es aún más tangible a nivel interno, donde las generaciones hechas en revolución exhiben no sólo un bagaje cultural fuera de lo común en países pares, sino que los elevados niveles de dignidad se constituyen en un escudo frente a las agresiones infligidas por Estados Unidos desde inicios de la revolución.

En 1961, luego del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, el presidente de Estados Unidos, John F Kennedy, al evidenciar que los principios antisistémicos subyacentes a la visión socialista representan para su país “una lucha que en muchos sentidos es más difícil que la guerra”, atribuyó esa complejidad principalmente a influencias externas y enfatizó en la voluntad de su país para aplicar una estrategia multifacética, orientada a erradicar el proyecto cubano y las aspiraciones socialistas del hemisferio. Esa perspectiva, que ha sido una constante por casi siete décadas, se ha agravado en la actualidad con la agudización de una guerra híbrida y cognitiva sin precedentes, con inéditas nociones de castigo colectivo, que buscan anular la dignidad, socavar el pensamiento propio y fracturar el espíritu de victoria.

A más del sabotaje económico, estas modalidades de agresión buscan neutralizar la centralidad de la política como expresión de lo colectivo y los principios de igualdad, solidaridad y justicia que son parte del acervo cultural cubano. Se pretende, asimismo, inhibir la influencia de Cuba en la región y en el mundo, principalmente a través del robustecimiento de una movilización comunicacional dirigida a afectar su credibilidad política y socavar el reconocimiento logrado como potencia cultural, del conocimiento, deportiva, tecnológica y otros. Esto es de tal magnitud, que cabe mencionar una expresión de contraofensiva popular que dice: “si el socialismo es tan malo ¿para qué gastar tanta energía en desacreditarlo?”.

Y justamente, en esa línea de tiempo de casi siete décadas, el pueblo cubano, con las estrategias de dignidad provenientes del ideario de Fidel, ha consignado la persistencia de su proyecto y hasta su misma existencia como indicios de victoria. El pueblo no se muestra dispuesto a retrotraer su proceso histórico al pasado de injusticias, desigualdad y corrupción que caracterizaron a la fase de protectorado neocolonial previo y por eso resiste y se proyecta al futuro desde lo propio.

Eso explica, en buena parte, por qué “N” veces han quedado en evidencia los desaciertos de las estrategias de la Central de Inteligencia de Estados Unidos -CIA- en su pretensión incesante de subvertir la revolución, a la vez que paradójicamente su gobierno, atribuyéndose una presunta superioridad étnica y un mandato de la providencia para la dominación, reedita sin pausa varias modalidades del mismo guión, consistente principalmente en: infiltrar y producir procesos comunicacionales hostiles, inducir levantamientos, aplicar agresiones psicológicas, avivar la sedición e incrementar las presiones externas adversas maximizando el bloqueo económico y financiero.

En la fase actual las presiones revisten características de crímenes de lesa humanidad, pues la agudización del bloqueo genera una privación de los elementos básicos para la vida, como alimentos, energía, agua, medicinas y otros. Es más, la persistencia y masividad de estas agresiones configuran un cuadro de genocidio. Asimismo, según la teoría de la guerra cognitiva, al generar la carencia de insumos básicos se aplica una presión máxima, pues las personas y colectividades se ven obligadas a centrar su cotidiano en prioridades de supervivencia, lo que induce no sólo el desinterés en lo colectivo sino que azuza la polarización, indispensable para lograr la implosión de una sociedad.

Cuba tiene fuertes indicios de estar siendo agredida por esta modalidad de guerra, “que es una estrategia sostenida y de largo alcance que, en su etapa avanzada, exhibe como posibles resultados desde la pérdida de la voluntad colectiva y la fractura o implosión de una sociedad, hasta diversos niveles de autodestrucción individual y colectiva, pasando por daños irreversibles en el cerebro de las personas”Para llevar a cabo esos propósitos, el primer campo de batalla son el cerebro/la mente y los comportamientos humanos, que se busca a desestabilizar a través de un conjunto multidisciplinario de intervenciones, donde concurren la comunicación, la neurociencia, la psicología, la sociología y una diversidad de componentes de tipo no cinético, tales como operaciones psicológicas, operaciones de (des) información y operaciones cibernéticas.

Esa estrategia para obtener el control individual y colectivo, de cerebros y comportamientos, que se implementa principalmente a través de las tecnologías digitales, es considerada indispensable para transitar hacia los nuevos requisitos de individualismo y sentido de la competencia, como exige la implantación del mercado total, en el marco del nuevo modo de acumulación capitalista, signado por la omnipresencia del poder omnímodo de los poderes fácticos privados: el capital financiero, las corporaciones transnacionales y el Complejo industrial, militar y digital. Esta visión está consignada, entre otros, en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, al enfatizar en que ese país defenderá los intereses de sus corporaciones, incluso con la fuerza militar.

Esto último nos lleva al pensamiento de Fidel, que puso en perspectiva los principales antídotos para contrarrestar las afectaciones de esta forma de guerra, como son: el pensamiento propio y crítico, la ética en la política, la solidaridad, la noción de interdependencia entre las personas y las perspectivas de humanidad. Asimismo, Fidel colocó en el centro de toda proyección societal la primacía de la vida humana y del planeta, ergo, la economía y la tecnología deben atender a las necesidades humanas y no el contrario. De modo que, aún si Fidel no llegó a relacionarse con las aplicaciones de inteligencia artificial y similares, sí dejó sentados los principios de soberanía tecnológica, científica, cultural y del conocimiento, que son clave para dirimir las complejidades sociales que resultan de estos giros sociotecnológicos ahora.

El gran comunicador que, mientras cundía la censura de la dictadura de Batista, llevó al New York Times a constatar y dar testimonio de la propuesta de cambios que se instrumentaba con las luchas de la Sierra Maestra, hizo desde entonces de la comunicación una vertebra de la acción política, en relación permanente con su pueblo estableció mecanismos de interlocución permanente, sobre lo simple y lo complejo, sobre el cotidiano y la geopolítica, sobre las personas y la humanidad. Con Fidel, Cuba conoció desarrollos propios de las tecnologías de comunicación e información -TICs, experimentó el software libre y proyecto iniciativas de soberanía digital pioneras.

Y estos son apenas algunos de los elementos que explican la adhesión del pueblo cubano a su revolución y el amor imperecedero por el estadista, cuya cercanía hizo que lo llamaran simplemente: Fidel, a la vez que impulsó una dinámica interactiva que el Ché describió así:

“Hay momentos donde la masa, silenciosa, pende de los labios de Fidel. Pero otras veces el pueblo reclama también su participación en la discusión colectiva: grita, baila, a veces salta, reclama y muestra sus emociones de mil maneras, de tal suerte que en el gobierno sabemos así lo que es mejor, lo que le interesa más al pueblo, lo que le gusta más y cual es la ruta la más justa que hay que seguir”.

Y esos modos de construir comunicación y sociedad han sentado las bases de la proeza cubana viva y con proyecciones para otros #100AñosConFidel.

___________________

¹ F. Kennedy. Address before the American Society of Newspaper Editors, Washington, D.C., April 20, 1961 https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/american-society-of-newspaper-editors-19610420

² John L. O’Sullivan. (1845 / 07). Anexión. Democratic Review. New York

³ León, Irene. (2025/03) La guerra cognitiva y su propuesta de daño estructural. Voces del Periodista. www.vocesdelperiodista.mex. México

⁴ Herbert Matthews. (1957/02) Entrevista a Fidel Castro en la Sierra Maestra. NYT. https://cubanstudies.history.ufl.edu/joyas-del-archivo-es/primera-entrevista-grabada-de-fidel-castro-en-sierra-maestra-abril-de-1957/?lang=es

⁵ Dayana García Armenteros. Fidel, las comunicaciones y la informatización de la sociedad. https://www.centrofidel.cu/fidel-las-comunicaciones-y-la-informatizacion-de-la-sociedad

⁶ Ernesto « Che » Guevara en 1961, citado por Pierre Kalfon, Che, Editions du Seuil, Paris, 1997