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Un siglo con Fidel: el héroe que recuerda a los pueblos de América Latina a caminar con la frente en alto


Prensa LAUICOM- Este 13 de agosto, la historia recuerda el nacimiento de Fidel Alejandro Castro Ruz, el líder indiscutible de la Revolución Cubana que hoy cumpliría un siglo de vida. Fidel se convirtió en un símbolo imborrable de dignidad para el pueblo de Cuba y para millones de personas en América Latina y el mundo.

Para los cubanos, su figura significó un cambio radical de rumbo, con su llegada al poder, la educación y la salud dejaron de ser un privilegio exclusivo para convertirse en derechos universales y gratuitos al alcance de todos los rincones de la isla. Ese compromiso con los más humildes transformó el rostro social del país y encendió una chispa de esperanza en América Latina.

A nivel global, su voz resonó como un faro de resistencia frente a los poderosos, Fidel enseñó a no bajar la cabeza ante la injusticia y a defender con orgullo la soberanía de los pueblos. Su legado no se mide solo en discursos históricos, sino en la solidaridad internacionalista que llevó a médicos y maestros cubanos a tender la mano en los lugares más lejanos del planeta.

​A casi diez años de su partida física, Fidel no se ha ido: camina indomable en cada trinchera, vive en el corazón de los trabajadores y resuena con la fuerza invencible de la justicia en cada victoria de los pueblos libres que gritan, hoy y siempre, ¡Patria o muerte, venceremos!

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Fidel

Por Alí Ramón Rojas Olaya

Fidel no es un hombre, es un temporal hecho de barba y fusil, la raíz de una ceiba que crece contra el viento del norte. Es la madrugada del 1° de enero de 1959, cuando el alba vistió la esperanza de verde olivo. Para Cuba, Fidel es la luz que no se apaga en el malecón; el que convirtió el látigo en alfabeto, el bohío en escuela y la sierra en conciencia; el que tomó el cocodrilo verde maniatado y le devolvió el orgullo de llamarse «patria». Para Latinoamérica y el Caribe, Fidel es la voz de los que no tenían voz; es el eco de Bolívar en el siglo XX, la isla que es una trinchera contra el olvido. Desde Puerto Rico hasta la Patagonia, desde Haití y República Dominicana hasta México, su nombre es sinónimo de la rebeldía que se niega a doblar las rodillas. Para el mundo, Fidel es el gigante de un país pequeño que le dice «no» al águila imperial y le enseña a los seres humanos a soñar con un mundo más justo. Fidel es la utopía hecha victoria, el símbolo de que la dignidad puede más que el bloqueo.

¿Cómo transformó aquel garito de los yanquis, donde las máquinas tragamonedas devoraban el sudor y la mafia paseaba su impunidad, en una patria de dignidad? Arrancó los dados y los cambió por libros. Tomó los hoteles de lujo y los transformó en la administración del erario. Convirtió edificios en hospitales y cuarteles en escuelas. Donde antes reinaba la prostitución, puso el ballet y la danza. Ya no había celestinas, sino una Alicia Alonso hecha la luz que desafió a la sombra: una prima ballerina assoluta que esculpió el tiempo con sus puntas de pie. Fidel le asignó la tarea a Haydée Santamaría de transformar la tragedia en poesía y la trinchera en hogar para los artistas de América Latina y ella se erigió en el espíritu encarnado de la sensibilidad y el fuego creador.

Fidel fusiló la mentira para sembrar la conciencia en cada surco de la isla. Fidel siguió el ejemplo de José Martí: recogió la espada de hierro y la pluma de verso simple, y las llevó a la Sierra Maestra. Entendió que «Patria es Humanidad», y por eso internacionalizó su lucha. Fue el Apóstol hecho pueblo, el que supo que morir por la patria es vivir, y convirtió cada discurso en una continuación de los Versos Sencillos.

Fidel es el tiempo que se negó a envejecer, el que dice que «la cultura es la única cosa que el imperialismo no puede comprar, ni destruir, ni robar» porque sabe que el alma de un pueblo no se bloquea. La historia lo absolvió. Su legado no es una estatua de bronce; es el rumor de una generación que aún hoy, a cien años de su nacimiento y bajo el sol implacable, bajo el asedio de supremacistas y narcisistas pedófilos, criminales de guerra, secuestradores y narcotraficantes, sigue repitiendo: ¡Venceremos!

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Presidente Ortega reitera apoyo a pueblos de Cuba y Venezuela en aniversario de Revolución Sandinista

El pueblo de Nicaragua ha conmemorado el 19 de julio el 47.° aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista en movilizaciones masivas, caravanas y un balance de los programas sociales implementados en el país. La efeméride histórica recuerda la entrada victoriosa de las fuerzas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a Managua en 1979, hito que derrocó a la dictadura somocista.

Durante el acto central, que contó con la presencia de la jefatura del Ejército de Nicaragua, la Policía Nacional y representantes de los poderes del Estado, el copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega, planteó reformas institucionales para el país.

«Formalmente hay que establecer en la Constitución el principio de que el que preside la presidencia es el pueblo presidente. El pueblo presidente, la juventud presidente, los trabajadores presidente, los campesinos presidente», manifestó el mandatario tras recordar el costo en vidas y la sangre derramada para alcanzar este aniversario. «¡Cuánto dolor, cuánta sangre le ha costado al pueblo de Nicaragua llegar a este 47 aniversario!«, exclamó.

La copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, saludó el despliegue popular desde la Plaza de la Fe Juan Pablo II, donde afirmó: «Confirmamos que nuestra batalla está en el azul y blanco de nuestro cielo, de nuestra gloriosa bandera, y en el rojo y negro inmortal que nos tiene cuando llega. Nuestra victoria es la paz«.

La jornada conmemorativa movilizó a miles de ciudadanos en actividades culturales, políticas y comunitarias enfocadas en la paz, la unidad y la soberanía nacional. Las celebraciones oficiales se iniciaron en la madrugada con dianas motorizadas y caravanas resguardadas por la Policía Nacional y los Bomberos Unidos.

En el departamento de Rivas, la militancia se concentró en la Casa Municipal del FSLN para celebrar actos recreativos y caravanas por las avenidas principales, una dinámica replicada en los barrios del Distrito V de la capital.

Murillo enfatizó que la soberanía es un patrimonio nacional irrenunciable y que el país avanza siguiendo el mandato del general de hombres y mujeres libres. «Avanzamos en dignidad y decoro nacional como quiso Sandino, como mandató Sandino», sostuvo.

El líder sandinista advirtió a la juventud sobre la vigencia de las amenazas imperiales de dominación. «Las fieras, las fieras diabólicas están siempre buscando cómo dominar los pueblos, para robarle la riqueza que tienen los pueblos«, dijo Ortega, repasando la historia de la intervención estadounidense y recordando que «a los imperialistas de la tierra no se les puede creer ni un tantito así».

En su recuento histórico, Daniel Ortega recordó que el general Augusto C. Sandino no pudo ser derrotado en el campo de batalla, por lo que fue invitado a firmar un acuerdo de paz. Sandino bajó de la montaña tras más de dos semanas de negociaciones y fue invitado a una cena en Managua, donde se encontraba el presidente, evocó el mandatario.

Añadió que, al salir de la Presidencia, fue detenido y asesinado en un operativo dirigido por el embajador estadounidense. Ortega subrayó que el Frente Sandinista de Liberación Nacional tomó el ejemplo de Sandino y no estuvo dispuesto a caer en una trampa similar.

Destacó el papel de Tomás Borge, quien batalló junto a Sandino, en la consolidación del FSLN hasta lograr derrotar a la dictadura somocista. Recordó que la dictadura era financiada y apoyada por el Gobierno de Estados Unidos, al que calificó como el verdadero poder detrás de quienes se hacían llamar «liberales».

El jefe de Estado dedicó una parte central de su discurso a denunciar las agresiones contra la República Bolivariana de Venezuela, rememorando el legado del comandante Hugo Chávez Frías. «Ahí tenemos un ejemplo bien claro: la República Bolivariana de Venezuela, donde Chávez, lo tuvimos aquí, no falleció, y el presidente de Venezuela, otro presidente le dio continuidad a las relaciones con Nicaragua y América Latina, el señor presidente Nicolás», apuntó.

El gobernante nicaragüense denunció las acciones de Washington contra el Gobierno bolivariano. «¿Y qué hicieron? Con todo su poder se fueron, asaltaron la Casa Presidencial… y se lo llevaron a meterlo en una prisión a los Estados Unidos. Fíjense, es una monstruosidad. ¿Quiénes son los que tienen la capacidad de poner en práctica esas monstruosidades? Los que al servicio de las potencias le piden a las potencias que hagan lo mismo«, denunció, reafirmando nuestro «respeto, nuestro abrazo, nuestro saludo» y «nuestra solidaridad» para el pueblo de Bolívar.

El mandatario nicaragüense denunció además que «no hay organismos internacionales que se preocupen en este momento» por los pueblos soberanos, acusando la existencia de facciones «vendepatriaS» alineadas a los intereses extranjeros.

Ortega reiteró su respaldo a Cuba frente al bloqueo económico de más de 60 años. «Los tienen bloqueados por más de 60 años y ellos han resistido, pero hay cubanos que viven en los Estados Unidos que le piden al Gobierno norteamericano que se invada militarmente a Cuba y que se lleven preso, como se llevaron a Nicolás, al General de Ejército Raúl Castro», dijo.

«Nuestro abrazo, nuestro saludo para el pueblo de Cuba, para Raúl y para Miguel Díaz-Canel«, reafirmó.

Rosario Murillo ratificó que el país no abandonará su rumbo de autodeterminación. «No dejamos de caminar consolidando con comunión, liberación, con la conciencia que crece y es alma y corazón. Proclamamos que somos el mismo pueblo de paz«, concluyó la dirigente, en una jornada orientada a defender los valores de la justicia social mediante el protagonismo de los sectores populares nicaragüenses.

Fuente: teleSUR

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Buen Abad: La ética como herramienta de soberanía

Prensa LAUICOM – Este jueves, el rector internacional de Lauicom, Dr. Fernando Buen Abad inauguró el módulo II “Ética de la Comunicación” de la cátedra Seán MacBride, definiendo la ética como una herramienta para transformar la vida diaria. Basándose en el pensamiento de Adolfo Sánchez Vázquez, el ponente distinguió la moral, como conducta humana, de la ética, entendida como la ciencia del «deber ser» que debe cuestionar la realidad histórica.

Buen Abad identificó la comunicación como la mayor debilidad histórica de los movimientos progresistas, permitiendo que sectores de poder se apropien de conceptos como la «libertad». Destacó la desensibilización social provocada por los videojuegos violentos y el dominio cultural de monopolios como Disney, los cuales promueven el individualismo y el mercantilismo. Frente a la «monstruosidad» del capitalismo y la persecución de líderes regionales, instó a construir una «moral de lucha».

Durante su intervención, Buen Abad enfatizó la urgencia de superar la fragmentación en el sector, instando a los más de 6.000 medios alternativos y comunitarios de Latinoamérica a transitar de la dispersión a la unidad estratégica. En este sentido, sentenció: «Somos más de 6.000 medios de comunicación alternativos y comunitarios en toda América; un archipiélago inmenso de voluntades emancipatorias que, sin embargo, permanece incomunicado. Necesitamos cerrar filas en una agenda común donde la soberanía de los pueblos sea el eje central. La ética no es un concepto abstracto, es la brújula que nos dice qué debemos hacer en todos los ámbitos de la comunicación para dejar de observar la realidad y comenzar a transformarla.»

El llamado central fue a construir esta agenda común basándose en tres condiciones clave: lo deseable, que representa el horizonte ideal al que aspiramos; lo posible, que analiza los recursos y el contexto real con el que contamos hoy; y lo realizable, que es el plan de acción concreto que permite convertir los sueños en hechos. Finalmente, el ponente exhortó a unir la teoría con la acción para superar la distancia entre lo que pensamos y lo que hacemos, convirtiendo la ética en una fuerza colectiva capaz de defender la soberanía de los pueblos y articular una estrategia comunicacional sólida frente a los desafíos actuales.

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RECONOCIMIENTO, RECONOCEDORES Y RECONOCIENTES


Por Profesor Julio C. Valdez
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Marzo, 2026

¿Qué significa que el gobierno norteamericano, ante el Tribunal de Nueva York, reconozca a Delcy Rodríguez como “la única jefa de estado” de Venezuela? Como cualquier asunto social, ese significado genera múltiples interpretaciones, cruzadas y a veces incompatibles entre sí. Una primera ojeada rápida nos indicaría que se trata de un simple procedimiento legal para que, una vez reconocidos los actores principales, se allane el camino de las negociaciones económicas entre los gobiernos estadounidense y venezolano. No obstante, este asunto tan importante lleva consigo otras diversas lecturas, dependientes de los puntos de vista y de los intereses de los actores en juego.

Por ejemplo, la oposición más radical ve truncada su intención de tomar de una vez el poder del gobierno venezolano. María Corina Machado ha sostenido internacionalmente la idea de que el ejército del norte nos intervendría para colocarla a ella como presidenta. Sin embargo, a pesar del apoyo de parte de algunos funcionarios del gobierno norteamericano y de varios senadores, no sólo no ha recibido la unción del propio jefe del poder, Donald Trump, sino que ha sido desestimada por él. De este modo, el reconocimiento de la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, parece indicar que por ahora ella será la autoridad absolutamente reconocida por el gobierno de USA.

Por otra parte, el citado reconocimiento también presenta una diversidad de miradas. En primer lugar, ya lo decíamos, es un recurso técnico-legal para formalizar las transacciones comerciales. Pero ello nos reta a hacernos otras preguntas. ¿Por qué un gobierno extranjero ha de pronunciarse sobre la legalidad y legitimidad de un gobierno decidido por sus propios habitantes? Y entramos aquí en el juego político. Un gobierno que, desde el poderoso complejo militar-industrial, amenaza y asedia a otro país para extraer sus recursos naturales, ¿tiene la potestad de decidir quién es la autoridad legítima, sin incurrir en violación a las leyes y los tratados internacionales? Claro que, sabemos, este asunto rebasa la frontera de la legalidad para entrar en la esfera de la geopolítica mundial. Y esa geopolítica (”orden internacional basado en reglas”), al parecer, cada vez reafirma más lo que popularmente llamamos la ley del más fuerte.

Hemos referido que no se trata sólo de un asunto doméstico, puesto que, sin duda, se trata de un mensaje más global, que rebasa el suelo nuestroamericano para adquirir rasgos planetarios: un gobierno, con suficiente poder bélico-político puede abrogarse el poder de determinar qué gobierno es legítimo/legal y cuál no lo es. Es decir, se tienden a diluir las soberanías nacionales, las posibilidades de cada pueblo de decidir quiénes son sus gobernantes y cuál ha de ser su destino colectivamente construido.

Otro aspecto relevante es el tratamiento informativo y cognitivo de este suceso. Por ejemplo, Según CNN (12 de marzo, 2026), el encargado del Departamento de Estado para Latinoamérica, Michael Kozak, se refiere al reconocimiento de USA a Delcy Rodríguez como una “normalización” de las relaciones diplomáticas y consulares para promover “la estabilidad”, dar apoyo a la “recuperación económica” y avanzar a la “reconciliación política” en nuestro país. Mientras, Resumen Latinoamericano (13 de marzo, 2026) enfatiza la necesidad de reanudar las relaciones entre ambos países, con la mayor seguridad jurídica posible, a partir (según el politólogo Luis Millán) de una amenaza visible sustentada en la flota del Caribe y el grupo militar que ha de combatir el narcotráfico y el terrorismo. El Tiempo (11 de marzo, 2026) indica que este reconocimiento deja fuera de juego a Nicolás Maduro, quien ya de ninguna forma ha de optar por ser considerado presidente de Venezuela.

Pero es aún de la mayor importancia cómo es percibido este reconocimiento de USA en nuestro país. En la fuente ya citada, CNN, Delcy Rodríguez responde señalando que tal reconocimiento no es a una persona, ni a un gobierno, sino a un país, desde el derecho de ese país a respirar en materia de servicio, de salud, de educación, es decir, que pueda recuperar su vida. Telesur (14 de marzo, 2026) refiere las palabras de nuestra presidenta encargada como un acto de “justicia institucional”, que el restablecimiento de relaciones debe traducirse en beneficios directos para la población. La Agencia Bolivariana de noticias (12 de marzo, 2026), además de reseñar los aspectos antes nombrados, resalta el llamado de Delcy Rodríguez a la unión nacional, exhortando con fuerza a los diversos sectores de la sociedad presentes en la reunión del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática.

En fin, desde los planteamientos anteriores, pretendemos derivar algunas líneas reflexivas para encarar comunicacionalmente el tema que nos ocupa en el presente texto.

1. Una primera línea es cuestionar el desde dónde miramos los hechos. Invitamos a desplazar la mirada, no desde el Departamento de Estado de USA, sino desde nuestro propio país. Esto es, seguir el ejemplo de nuestra presidenta encargada. Delcy Rodríguez coloca este asunto del reconocimiento desde una óptica colectiva, desde un país que lucha por su derecho a ser, a decidir su futuro, que ejerce su derecho a tener relaciones equitativas y ajustadas a derecho con todas las naciones del mundo. Ello nos mueve a mirar el reconocimiento no como un acto voluntario y deliberado de un presidente extranjero hacia nuestro país, sino como un proceso histórico que construimos de modo permanente, resaltando el protagonismo del pueblo.

2. Una segunda línea reflexiva podemos caracterizarla como contextualización del tema. Ello se refiere a mostrar la actual situación de Venezuela tras el ataque militar del 3 de enero, que bajo asedio y amenaza mortal, obliga a nuestro país a negociar preferencialmente sus recursos con el país del norte. Así, nuestras altas autoridades asumen la responsabilidad de gobernar peligrosamente, en un contexto de coacción y desventaja, pero apoyándose en las fortalezas alcanzadas por nuestro proceso político social bolivariano: unidad en el gobierno, apoyo de las fuerzas armadas, marco legal que sustenta la soberanía y la solidaridad internacional. Desde esta contextualización, el reconocimiento del gobierno norteamericano a nuestra presidenta encargada, ha de mutar desde una legitimación que aceptamos pasivamente, a un momento estratégico que acompaña la marcha global de nuestro proceso bolivariano, orientado a superar esta difícil coyuntura para asumir plenamente el proceso civilizatorio que hemos decidido como pueblo.

3. Una tercera línea reflexiva tiene que ver con las oportunidades que, al interior de nuestro país, siguen abiertas para la construcción progresiva del Estado Comunal. En ello, volvemos a las palabras de nuestra presidenta encargada, referidas a que aprovechemos este reconocimiento para lograr beneficios para el pueblo venezolano, en materia de servicios, de educación, de salud. En la medida que se vuelquen estos recursos al pueblo, a partir de los proyectos comunales, y acompañados de procesos permanentes de educación popular, podemos seguir construyendo fuerzas populares para apuntalar el porvenir, atendiendo al llamado del Comandante eterno Hugo Chávez Frías de la unidad cívico-militar.

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¿De las sanciones a la recuperación o del pecado a la sanación?

Por: Profesora Isabel Rivero D’ Armas
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Marzo, 2026.

El que impone el lenguaje impone también como quiere que la realidad sea entendida. Desde la lingüística cognitiva, la imposición de ciertas palabras condiciona la interpretación de los hechos porque mediante estas se activan ciertos marcos cognitivos: estructuras mentales de vieja data que favorecen la aceptación de creencias que pueden ser falsas, y hasta el rechazo de las verdaderas, por más bien sustentadas que estén. Nuestro modo de ver el mundo depende de estas estructuras que conforman el inconsciente cognitivo y es lo que también llaman sentido común.

Desde la orden ejecutiva estadounidense de marzo de 2015, renovada en febrero de 2026, en la que se nos califica de amenaza inusual y extraordinaria, empezaron las sanciones: una serie de medidas coercitivas que superficialmente parecen económicas pero que son esencialmente morales. Estas formas de coerción se centraron, entre otras acciones, en el congelamiento de activos nacionales, la imposibilidad de vender nuestro petróleo, en el robo de empresas estratégicas, caso de Citgo, en la inhabilitación de autoridades para gestionar gubernamentalmente, hasta en la negación de insumos médicos, como las vacunas, en el contexto de la pandemia por Covid del 2020. 

La voz ‘sanción’ es una de esas palabras impuestas por el que ejerce el rol dominador para mantener sumiso a un grupo. La interpretación de esta palabra está condicionada por el marco cognitivo de la moral conservadora, anclada a su vez en el marco del padre autoritario, aquel que castiga al hijo desobediente y que enseña que el mundo es un lugar peligroso, en el que hay que competir, por lo que lo divide en ganadores y en perdedores; existe un mal absoluto y un bien igualmente absoluto. Este marco es parte de otro marco mayor que es la familia, centrado en cómo nos relacionamos con la figura de autoridad, que se forma desde temprana edad.

Concretamente, en el marco del padre estricto se sustenta la ideología del libre mercado. Desde esa estructura, las sanciones económicas son entendidas como sanciones morales, porque el significado subyacente de este constructo es que el país sancionado debe ser castigado por desobediente. Es como el hijo descarriado de la familia.

Asimismo, la sanción está anclada a un marco religioso que ubica al grupo dominado en el lado del mal, entendido como mal absoluto, desde el cual es visto como pecador, por desobediencia, y por ello debe tener una pena, en este contexto, una sanción. Etimológicamente la voz en cuestión proviene de latín sanctio, sanctionis, derivada del verbo sancire, que significa santificar o hacer inviolable.

Después de la invasión a la República Bolivariana de Venezuela hace dos meses, en la que se secuestró al presidente constitucional Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, se anunció por parte de la administración de Trump un plan de tres fases. Una de ellas es la recuperación.  Ahora los pronósticos de crecimiento económico resultan optimistas por el levantamiento de algunas medidas coercitivas como las relacionadas con el petróleo venezolano que liberan el producto de la renta petrolera.

La situación anterior oxigena la economía venezolana que viene de una crisis por el bloqueo. A pesar de la asfixia, el gobierno avanzó en años recientes con el plan soberano orientado a la producción nacional para el abastecimiento alimentario, así como en aspectos como garantizar el derecho a la salud, por las medicinas de los laboratorios venezolanos que sustituyen las importadas, y la tecnología, de empresas nacionales, lo que ha incidido en un aumento de la capacidad exportadora.

Todo lo anterior se suma a favor en la recuperación, que no es otra cosa que la disminución de la coerción, pues el gobierno venezolano ha avanzado en la recuperación económica desde el 2022 presentando importantes logros como es la sustitución de la importación por la producción nacional. Recordemos que en la cuarta república éramos sobre todo un país importador.

Finalmente, las sanciones, mejor medidas coercitivas, que afectaban al pueblo venezolano, desde la moral conservadora, representan la pena impuesta al pecador por coerción, que una vez redimido encuentra la sanación en la salvación, en el tránsito de la amenaza a la amistad, cuando un enemigo deja de ser hostil, representado así por defender su soberanía.

Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi Pueblo, que sobre esta moribunda constitución, haré cumplir e impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la

02 de febrero de 1999: 27 años de la Revolución Bolivariana

Prensa LAUICOM – 27 años atrás, Caracas contuvo el aliento mientras el Comandante Hugo Chávez elevaba su voz al cielo y a la tierra con el pueblo como testigo, pronunciando las palabras que romperían cadenas:

«Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi Pueblo, que sobre esta moribunda constitución, haré cumplir e impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos, lo juro».

Aquel 2 de febrero de 1999 fue el renacer de una nación que recuperaba su soberanía, su dignidad y su sueño de justicia social frente al imperio.

La Quinta República brotó del juramento hecho grito colectivo, latiendo hoy en cada aula llena, en cada médico que cura, en cada semilla que rompe la tierra. El poder popular no es memoria: es pulso vivo que late en las calles.

27 años después, aquel amanecer bolivariano sigue iluminando nuestro camino. Jurar ante el pueblo fue sellar un pacto eterno con la historia. ¡Que arda siempre esta patria libre! ¡Paz y victoria para Venezuela!

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¡Defendamos la Zona de Paz! ¡Libertad para Nicolás Maduro y Cilia Flores!

Prensa LAUICOM – Doce años después de la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, el PSUV convocó un encuentro internacional para defenderla frente a la agresión que dejó más de 100 muertos, 150 heridos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y la primera dama Cilia Flores.

Desde Caracas, Nicolás Maduro Guerra, diputado e hijo del presidente Maduro, reafirmó en esta conferencia que solo con soberanía se logra una paz verdadera: científica, social y dialogante.

En este momento crítico, Venezuela avanza con firmeza constitucional bajo el liderazgo de la presidenta Delcy Rodríguez, impulsando acuerdos nacionales como la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos para convertir al país en gran potencia petrolera.

La unidad cívico-militar y popular se mantiene inquebrantable, sin espacios para la violencia, pero sí para la movilización pacífica global que exija justicia.

En unión por el Derecho Internacional

Del 9 al 11 de febrero, Caracas acogerá a 200 juristas internacionales en defensa del Derecho Internacional, hoy amenazado por intereses hegemónicos. «No permitiremos que se privatice la justicia ni se repita la historia de opresión del siglo pasado» indicó. La lucha por la paz es resistencia activa contra todo atentado a la soberanía latinoamericana.

¡Que en cada rincón del mundo se levante la voz! ¡Que se sienta el clamor por la libertad de nuestros líderes y por una América Latina libre, unida y en paz!

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Delcy Rodríguez recibe insignias como Comandante en Jefa de Fuerza Armada Nacional Bolivariana

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió este miércoles en acto solemne en Caracas las insignias de Comandante en Jefa de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Al ser recibida con los honores correspondientes en el Patio de Honor de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela en el inicio de la ceremonia, Rodríguez declaró que “toca a la juventud militar garantizar el futuro esplendoroso de una patria libre e independiente”.

Tras la bienvenida, la presidenta encargada saludó a las autoridades militares presentes en el acto, acompañada del vicepresidente sectorial de Defensa y Soberanía y ministro de Defensa, Vladimir Padrino López; el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y Diosdado Cabello, ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela.

Con la presencia de 3.200 soldados de la FANB y altos mandos presentes, el acto que reviste vital importancia para el país y sigue los preceptos legales y la Constitución Bolivariana.

Más temprano en la jornada, al anunciar la ceremonia, Padrino López reafirmó el respaldo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.

Subrayó que la FANB actuará conforme a la Constitución y a la reciente interpretación emitida por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), confirmando que la conducción del estamento militar se mantendrá bajo el liderazgo de la mandataria encargada.

En el mensaje difundido en Telegram, el ministro de Defensa destacó la legitimidad de la presidenta encargada, tanto de origen como de ejercicio, y ratificó el respaldo pleno de la institución castrense en la defensa del país, la preservación de la paz y el impulso de procesos de reconciliación y democracia.

Fuente: teleSUR

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Secuestro de un Presidente: Artículo de Luis Britto García

Hay actos que dejan atónita a la opinión mundial por su avilantez, su ilegitimidad, su intrínseca brutalidad.  Reiteramos que el ilegal bloqueo y las  ejecuciones extrajudiciales contra pescadores violan los artículos 1 y 2 de la Carta de la Organización de Naciones Unidas; el Estatuto de Roma sobre Crímenes de Lesa Humanidad y la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar. Con mayor razón las viola el rapto de un Presidente y el asesinato a mansalva de venezolanos en su propio territorio..

El secuestro es acto de ilegítima  privación de libertad tipificado  como punible en todas las legislaciones del mundo. El perpetrarlo contra un alto funcionario no lo excusa. lo agrava, así como la ejecución del magnicidio agrava el delito de homicidio.

Tras cometer tal crimen contrario a las leyes de Venezuela, a las de la comunidad internacional y a las de su propio país, el Presidente Trump declaró, que “ahora manejaremos Venezuela”. En su primer mandato afirmó que había que apoderarse del petróleo venezolano, pues era valioso “oro líquido”. En  el segundo, postuló que le pertenecían “la tierra, el petróleo y los recursos de Venezuela”. Son elucubraciones de delincuente, cuyo único propósito es adueñarse de los haberes de su víctima. Nada más equivocado desde la perspectiva legal, política y práctica.

Añadamos que  la perspectiva de saquear el “oro líquido” parece haber enmudecido los demás pretextos para agredir a nuestro país. Nadie sataniza como “invasión” el modesto flujo de migrantes venezolanos hacia el Norte. Nadie invoca al imaginario “Cartel de los Soles”; la propia Agencia Central de Inteligencia reconoce que tal organización “no existe”. Por ninguna parte aparecen pruebas de supuestos cultivos, laboratorios o embarques de drogas que en realidad se mueven por el Pacífico; mucho menos de fentanilo, que contrabandean otros países. Nadie proclama  como “Presidente legítimo” al anodino González Urrutia; Trump no  recibe a la señora Machado ni le contesta el teléfono aunque ésta le prometa transferirle el Premio Nobel de la Paz; ante los medios declara que  ella “no tiene apoyo” ni “capacidad”. Confesión irrecusable de que absolutamente nadie cree que hubieran ganado jamás elección alguna.

Parece que lo único de que se puede acusar a Nicolás Maduro es de presidir un país rico en hidrocarburos. Pero las leyes de Estados Unidos no son aplicables a un ciudadano venezolano por actos efectuados en Venezuela. Las normas estadounidenses  son sólo aplicables en su propio  territorio, y sus autoridades no tienen competencia ni jurisdicción para actuar fuera de sus límites. Tales leyes tampoco justifican la violación del territorio del Estado soberano de Venezuela, ni el asesinato en él de arriba  de un centenar de víctimas inermes o que ejercían su derecho a la legítima defensa, ni el bombardeo, incendio y destrucción de infraestructuras e instalaciones.

Los estadounidenses sólo  pueden  tomar prisioneros fuera de su territorio en estado de guerra, y es público y notorio que durante el secuestro del Presidente Nicolás Maduro no existía guerra legítimamente declarada entre Venezuela y Estados Unidos, sino ilegal destrucción por  fuerzas estadounidenses  de lanchas pesqueras y sus tripulantes, y robo de nuestro petróleo trasladado en diversos tanqueros.

Añadamos que, según la Convención de Viena, los presidentes de Estados soberanos gozan de inmunidad diplomática durante el ejercicio de sus funciones.

El secuestro implica responsabilidad penal para sus perpetradores, pero no para sus víctimas, pues el delito no crea derechos para el delincuente. El ilegítimo secuestro de un Presidente no legitima a sus perpetradores para “manejar el país” de la víctima, Ni las leyes de Venezuela, ni las de Estados Unidos, atribuyen ningún tipo de derechos a los secuestradores sobre sus víctimas ni sobre el patrimonio privado o público que éstas administren.

El ilegítimo secuestro violento de un Presidente por efectivos armados de otro país, que ni siquiera fueron autorizados para ello por el

Congreso de éste, no debe  ser considerado más que como falta temporal del funcionario, ya que el mismo está vivo y existe la posibilidad de que sea reintegrado a sus funciones, a cuyos efectos la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dispone:

Artículo 234. ° Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional hasta por noventa días más.

Si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta

Añadamos una reflexión pertinente. ¿Qué futuro aguarda a la comunidad internacional si se acepta que pueden y deben ser secuestrados todos los mandatarios que no agraden al Presidente de una sola potencia?

Una cosa es aniquilar pescadores inermes o secuestrar ciudadanos, y otra obtener el consentimiento de más de treinta millones de compatriotas.

De lo único que los criminales han  logrado apoderarse es de la persona física del Presidente, quien ya ha sido sustituido de manera constitucional y temporal por la Presidenta encargada.

Los poderes públicos, las riquezas, el territorio y la población de la República Bolivariana de Venezuela siguen perteneciendo única y exclusivamente a los venezolanos, y no a forajidos foráneos sin otra motivación que apoderarse de lo que no les pertenece.

Por tanto, ningún poder extranjero determina el contenido de nuestras leyes,  los actos de ejecución de ellas, ni las sentencias que resuelven las dudas sobre su correcta aplicación, ni en el ejercicio del sufragio ni en los actos de control sobre dichos poderes ejercido por el Poder Moral. Ni una sola de las decisiones de nuestros Poderes Públicos es dictada, ni puede serlo, por delincuentes de otras nacionalidades.

Ni un palmo de territorio de la República Bolivariana de Venezuela  está ocupado por un invasor extranjero. Ni un metro de su territorio está actualmente fuera del control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Tampoco hay bases militares manejadas por efectivos foráneos. Nuestras leyes se aplican de manera uniforme a lo largo de nuestra extensión territorial. Tampoco está nuestro territorio fragmentado en zonas en las cuales tengan potencias foráneas distintos grados de privilegio o de autoridad legislativa, ejecutiva y judicial. Richard Wolff denunció que a mediados de diciembre ya existía un plan para fragmentar las zonas ricas en minerales de Venezuela entre varios consorcios extranjeros propietarios de sus recursos, y dejar el resto a un gobierno sin ingresos ni medios para el gasto social.

Pero las riquezas y derechos que nuestra Constitución atribuye a la República siguen perteneciendo a ésta, así como las  empresas cuya propiedad exclusiva la Ley Fundamental otorga  a la Nación.

Cualquier intento de invalidar estos principios sería nulo de toda nulidad; constituiría sólo tentativa  de violación de  nuestra soberanía y aniquilación de nuestra República, y todos los venezolanos y venezolanas estamos revestidos en consecuencia del deber y el derecho de resistirlo por todas las vías, según lo dispuesto en el artículo 333 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:

Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.

En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia

Sólo  merece Patria quien la defiende.

(Luis Britto Garacía)

REDH