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Cátedra Internacional Hugo Chávez Comunicador celebró su primer aniversario

Prensa LAUICOM– En el marco del 72º aniversario del natalicio del comandante Hugo Chávez y la victoria electoral del presidente Nicolás Maduro en 2024, la Cátedra Internacional Hugo Chávez Comunicador realizó una sesión especial, con participación presencial y virtual, de más de 17 países.

La rectora de LAUICOM, Tania Díaz, definió al comandante Chávez como un «investigador militante» y «estudioso en medio de la acción», reafirmando que el proyecto nacional continúa siendo humanista y chavista, fundamentado en la «diplomacia bolivariana de paz» como herramienta principal para superar las adversidades actuales.

Por su parte, el coordinador de la cátedra, Julio Chirinos afirmó que «el arte de vencer se aprende en las dificultades», centrando el debate en la diplomacia de paz. Explicó que el proceso pedagógico es guiado directamente por el pensamiento y la biografía de Hugo Chávez, quien es presentado como el «maestro» principal.

La metodología permite que el líder bolivariano «hable en primera persona» a través de su estilo didáctico, facilitando un debate psíquico y teórico con las grandes mayorías y movimientos sociales del mundo.

Raíces humildes y poder popular

Registros de archivo permitieron que Hugo Chávez fuera el profesor y guía de la cátedra, rememorando sus raíces humildes y caracterizando la historia y a Bolívar como un «parto que no termina» que renace en la lucha por la justicia social.

El comandante Wilmar Castro Soteldo destacó que Chávez enseñó «la ciencia de cómo se resuelven los problemas políticos en paz» y expresó: «Chávez está aquí con nosotros, porque para que lo saquen de aquí va a ser bien jodido que lo saquen».

Justicia histórica e inclusión

Noelí Pocaterra, diputada, resaltó la visibilización de sus pueblos en la Constitución de 1999: «para los pueblos originarios él sigue vivo», ya que es necesario olvidar y a Chávez nunca se le va a olvidar.

Verdad, resistencia y vigencia

Alejandro López, del Centro Simón Bolívar, promovió que «la historia no la escriben los vencedores, es una mentira, la escribe quien tenga el poder, y nosotros tenemos la responsabilidad y el poder de escribir la historia del pueblo».

El diputado Jehyson Guzmán, detalló la importancia de la libertad, afirmando: «Bolívar nos llevó a la libertad, Chávez nos devolvió la libertad. Con ambos volveremos a la libertad de los pueblos libres y soberanos».

La sesión concluyó con el compromiso de mantener vivo el pensamiento de Chávez como herramienta de formación crítica, consolidando la cátedra como espacio que articula el legado bolivariano con las demandas de los movimientos populares y en concordancia con los tiempos actuales.

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Diplomacia de Paz: de Bolívar en 1825 a la Venezuela Actual

Por: Francisco Ameliach

La historia de las relaciones internacionales en América Latina suele narrarse a través de gestas militares. Sin embargo, detrás del acero de las espadas independentistas existió una fina y sofisticada arquitectura de entendimiento estratégico. Simón Bolívar, reconocido universalmente por su genio militar, fue también un ferviente defensor de la cooperación geopolítica y la contención del conflicto a través de la diplomacia de paz cuando las circunstancias amenazaban la supervivencia de las nacientes repúblicas .

Hoy, esa visión histórica cobra total vigencia en la agenda internacional. La búsqueda de soluciones pacíficas frente a las tensiones externas demuestra que la diplomacia del diálogo sigue siendo el escudo más efectivo para resguardar la soberanía nacional.

El Tablero de 1825: Evitar el exterminio a través de la diplomacia de paz

Tras consolidar la independencia en la Batalla de Ayacucho, el Ejército Libertador se enfrentó a una amenaza global: la «Santa Alianza». Esta coalición absolutista de potencias europeas buscaba reimplantar el control monárquico en el continente americano. A pesar de contar con tropas fogueadas y victoriosas, Bolívar no cedió a la tentación de una guerra expansiva de desgaste generalizado. Su prioridad absoluta fue salvaguardar la paz interna y estabilizar la frágil institucionalidad republicana.

Para El Libertador, arrastrar a las nuevas naciones a una confrontación directa contra imperios globales significaba la devastación absoluta de lo construido. Su postura quedó firmemente registrada en su correspondencia oficial e institucional, donde privilegió el entendimiento diplomático.

Las Cartas del Libertador: Testimonios de Contención Estratégica

El pensamiento pragmático de Bolívar frente al fantasma de la guerra continental se evidencia de forma nítida en su correspondencia privada con líderes de la época, particularmente con el general Francisco de Paula Santander:

  • Sobre salvar al Estado de la destrucción: Consciente de las limitaciones materiales tras años de lucha armada, Bolívar antepuso la supervivencia colectiva a su propia reputación militar. En una misiva enviada a Santander, plasmó su firme negativa a un conflicto abierto:

«Aun cuando sacrifique mi popularidad y mi gloria, quiero salvar a Colombia de su exterminio en esta nueva guerra. Si salgo bien, quedaré contento, si salgo mal, también, porque habré dado el ultimo paso de salvación».

(Carta de Simón Bolívar a Francisco de Paula Santander, 11 de marzo de 1825).

  • Sobre la flexibilidad y la negociación política: Bolívar no entendía la diplomacia como una rendición, sino como una herramienta maleable para contener los impulsos agresivos de las potencias europeas. Estaba dispuesto a dialogar con naciones como Francia para neutralizar las ofensivas absolutistas:

«Debemos saber perder al principio para saber ganar después»

(Carta de Simón Bolívar a Francisco de Paula Santander, 11 de marzo de 1825).

Bolivarianismo vs. Monroísmo: La Diplomacia de Paz en  XXI

La doctrina de la negociación pragmática planteada por Bolívar resuena con fuerza en la dinámica política contemporánea. En su mensaje anual ante la Asamblea Nacional en enero de 2026, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, abordó las relaciones internacionales bajo la misma óptica de resistencia y diplomacia de paz, contextualizando las tensiones actuales con los Estados Unidos a través de una pugna histórica subyacente.

Rodríguez subrayó la vigencia del antagonismo entre el Bolivarianismo y el Monroísmo, contrastando de manera tajante la búsqueda de soberanía e integración regional de la doctrina bolivariana frente al control hegemónico imperialista planteado por la doctrina Monroe estadounidense.

Frente a este escenario de asimetría y agresión exterior, la mandataria reafirmó la diplomacia de paz como la estrategia medular e inquebrantable del Estado venezolano para dirimir las controversias. Durante su alocución ante el parlamento, instó firmemente a mantener el diálogo de alto nivel basado en el respeto mutuo, defendiendo que la vía política y diplomática es la única herramienta legítima para frenar las presiones extranjeras sin comprometer la autodeterminación del pueblo venezolano.

Al igual que en la época de la Santa Alianza, la preservación de la estabilidad de la República sigue dependiendo de la capacidad de interactuar con el entorno global mediante la firmeza ideológica, la política y los acuerdos estratégicos.

Fuente: Franciscoameliach

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Simón Bolívar: El hombre que cambió la historia para entregarnos la libertad

Hoy la historia se inclina para conmemorar los 243 años del natalicio del hombre que moldeó nuestro destino.

​Nacido bajo el cielo de Caracas, Simón Bolívar lo tenía todo para vivir en la comodidad: riquezas, haciendas y cuna noble, pudo elegir el silencio de los privilegios, pero prefirió el peso de la historia.

Tras el golpe devastador de perder a su joven esposa, transformó su dolor en una causa sagrada, no buscaba enriquecerse; buscaba dignidad para los oprimidos.

​Fue un visionario indomable que desafió cumbres imposibles, desiertos y tempestades, guiado únicamente por el fuego interior de su promesa en Roma.

Soportó la incomprensión, la soledad y la ingratitud de aquellos a los que entregó su vida y su fortuna, aunque el ocaso lo encontró exhausto y con el alma rota por las traiciones políticas, su espíritu jamás se doblegó.

Hoy, a más de dos siglos de su llegada al mundo, su llama sigue viva en cada rincón de nuestra identidad.

¡Gloria eterna al hombre que nos enseñó a ser libres!

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A 205 años de Carabobo un terremoto sacude nuestra memoria

Por Yaloha Rodríguez

Cada 24 de junio, las venezolanas y los venezolanos conmemoramos la Batalla de Carabobo, hito militar decisivo que en 1821, bajo el liderazgo de Simón Bolívar, selló nuestra independencia del imperio español. Fue un triunfo de unidad, convicción, lucha, batalla y victoria por un futuro libre.

205 años después, la gesta heroica contrasta con un presente que nos golpea desde las entrañas de la tierra. El doble terremoto que ha sacudido una parte importante del país, no sólo ha dejado escombros y pérdidas físicas, también ha abierto grietas en el tejido emocional de una sociedad ya fatigada por tanto golpe a su integridad.

Además, un fenómeno paralelo agrava el escenario: la guerra cognitiva. Un rastrero entramado de desinformación, manipulación y discursos polarizantes cuidadosamente estructurado para diezmar la sensibilidad colectiva, lo que es peor, borrar nuestra memoria histórica para desdibujarnos.

En medio del dolor, se cuela un relato viceral de odio y desparpajo indecoroso, que busca despojarnos de nuestra identidad, de nuestra cultura y de ese sentido de pertenencia que nos define como venezolanas y venezolanos.

No es casualidad, no es ignorancia, se trata de un plan bien orquestado. Mientras unos rescatan entre los escombros la vida, por pequeña que esta parezca, otros siembran el desconcierto y la conmoción. Mientras unos lloran a sus muertos, otros fabrican narrativas para fracturar nuestra unidad. La tragedia natural se convierte así en un arma de doble filo, puede unirnos en solidaridad para la minka o puede ser utilizada para dividirnos en el caos.

Pero hay algo que el terremoto no puede destruir, ni la guerra cognitiva puede borrar, nuestra historia. Esa que escribieron Simón Bolívar, Manuel Cedeño, Pedro Camejo y los héroes anónimos en el campo de Carabobo. Esa que hoy reescribimos las y los rescatistas, bomberos, milicia, efectivos policiales, vecinas, vecinos, educadores, comunicadores, poder popular en pleno, quienes compartimos el agua, el suelo, las heridas, el llanto, las flores y hoy nos negamos a olvidar quiénes somos.

En esta fecha patria, recordamos que la independencia no se ganó solo con espadas, se ganó con la certeza de que somos un pueblo digno. 205 años después, esa certeza sigue siendo nuestra mayor trinchera.

¡Carabobo nos hizo libres, nunca más seremos esclavos!

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De milagro en milagro

Por Antonio Gil

Hemos vencido, obstáculos, batallas, pugnas, disputas, golpes de Estado, guarimbas, paros petroleros gerenciales, pandemia, injerencismo, bloqueo, un maligno bombardeo a nuestro suelo. Esto nos ha fortalecido como pueblo, hoy, una vez más, vamos por la victoria.

Ahora un terremoto ¿proyecto HAARP? ¿será?

Ante cada adversidad no hemos vencido «por milagro» o «de milagro», al menos no por el milagro religioso, nuestras victorias son producto del milagro del pueblo, de este pueblo curtido en batallas por la independencia, que se contituye en pueblo amor, pueblo obrero, pueblo profesional y saber pueblo. Mujeres y Hombres que desde sus hogares luchan contra la infamia, la mentira y la traición.

Niñas y niños que desde la escuela quieren seguir la batalla por aprender, aprender para servir, servir para vivir.

Maestras y maestros que desde sus trincheras avanzan en ofensiva amorosa por su patria.

Seguimos de pie, con la frente en alto, desmontando las noticias falsas, contrarrestando el desprecio por lo nuestro y denunciando la canalla mediática. Nos fortalecemos en un alto vuelo por la paz, no la paz de los sepulcros, la paz para la vida, la paz que Bolívar y Chávez nos legaron.

Vamos por más milagros, todos los que sean necesarios para vencer a quienes atentan contra el sur global, porque nuestros problemas solo prodrán resolverlos nuestros pueblos.

¡Los milagros y las utopías nos pertenecen! ¡Seguiremos venciendo!

Sigan con su guerra, nosotros y nosotras seguiremos luchando por la paz de todas y todos 🕊️

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22 de junio de 1826 | Instalación del Congreso Anfictiónico de Panamá

Hace 200 años, por iniciativa del Libertador Simón Bolívar, se instaló el Congreso Anfictiónico de Panamá, un encuentro concebido para fortalecer la unión y la soberanía de los pueblos de Nuestra América.

Bolívar impulsó este congreso con el propósito de promover la igualdad jurídica entre las naciones, garantizar la no intervención extranjera y establecer mecanismos permanentes de cooperación para preservar la paz y el bienestar de los pueblos latinoamericanos.

El Congreso Anfictiónico dejó sembrado el ideal integracionista bolivariano.

Este legado fue reivindicado por el comandante Hugo Chávez, quien retomó el sueño de Bolívar creando la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Hoy al conmemorarse su Bicentenario, reafirmamos la vigencia del pensamiento bolivariano y la construcción de una América Latina y Caribe unida, soberana y libre.

Fuente: Mincyt

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Radio LAUICOM: Analizando la transformación del «Hombre de las Dificultades»

Prensa LAUICOM- En la Radio LAUICOM, los profesores Alí Rojas Olaya, José Gregorio Linares y el abogado Jean Carlos Pernía revivieron la épica de «Bolívar vs. Monroe», fue un encuentro cargado de alma, analizando la transformación del Libertador Simón Bolívar, un hombre que se definió a sí mismo como el «hombre de las dificultades».

Se recordó su primer viaje a Europa, donde un joven Bolívar reconoció su ignorancia y asumió una «mudanza», radical bajo la guía de Ustáriz. Allí comprendió que sin estudio no hay derecho a proponer, forjando su liderazgo entre la equitación, la esgrima y los clásicos de la filosofía.

La tragedia de la muerte de su esposa, María Teresa, cambió su destino para siempre.

«Si no hubiera muerto mi esposa, no me habría convertido en político», afirmó Bolívar. Ese inmenso dolor lo impulsó a su segundo viaje europeo, transformando el fuego del amor en pasión por la patria.

En el Monte Sacro, pronunció su juramento eterno: «No daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta romper las cadenas». Según las fuentes, esta promesa nació de un espíritu que supo procesar la adversidad para convertirla en el primer paso hacia la victoria de todo el continente.

Finalmente, se destacó que el gran maestro de Bolívar fue el pueblo.

Aprendió que la independencia es imposible sin justicia social, escuchando siempre al «soberano». Hoy, desde LAUICOM, reafirmamos ese compromiso con el estudio y la lealtad absoluta: ¡al igual que Urdaneta, cuente la patria con nosotros!

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Carta de Bolívar a Santander ante amenazas de Francia y la Santa Alianza

«Yo creo que se debe hacer entender a la Francia que yo no estoy muy distante de prestarme a combinar nuestras ideas con las que tiene la Santa Alianza, y que por medio de mi influencia se puede lograr la reforma de nuestro gobierno, sin sacrificio de una guerra que debe decidir de la suerte del universo.

En efecto, yo no tengo el menor inconveniente en ponerme a la cabeza de una negociación que paralice las furias de los franceses en este momento. Aun cuando sacrifique mi popularidad y mi gloria, quiero salvar a Colombia de su exterminio en esta nueva guerra. Si salgo bien, quedaré contento, y si salgo mal, también, porque habré dado el último paso de salvación.

‘Debemos saber perder al principio para saber ganar después’».

Fuente: Mippci

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Venezuela ha sido siempre un crisol de Paz

Por: Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

No porque esté exenta de contradicciones —ningún pueblo lo está— sino porque en su seno se ha gestado una dialéctica histórica donde la dignidad popular ha sabido sobreponerse a cada agresión imperialista con una obstinación creadora que sólo puede explicarse por la profundidad humanista de su proceso revolucionario. La Paz, entendida no como reposo sino como trabajo emancipador, ha sido allí una fuerza activa que brota de la memoria ancestral, de las luchas por la independencia, de la siembra bolivariana que resuena todavía como mandato ético. Paz de pueblo que no se arrodilla. Paz de pueblo que piensa. Paz de pueblo que resiste sin renunciar jamás a la esperanza transformadora. Y esa Paz, continuamente amenazada por quienes quisieran reducirla a mercancía o a colonia, es precisamente lo que convierte a Venezuela en una luz imprescindible en la geopolítica contemporánea, una Paz indoblegable, creativa, insurgente, que se expresa en los colores vivos del humanismo bolivariano.

Todos los colores de la Paz bolivariana iluminan al humanismo revolucionario porque en ellos se entrelazan los símbolos de una sociedad que aprendió a convertir la diversidad en potencia política. El rojo de su historia insurgente, el amarillo de sus soles comunitarios, el azul profundo de su horizonte marítimo que une pueblos en la misma lucha contra el dominio, y el verde de sus territorios originarios que recuerdan que la Paz es también un pacto con la Tierra, todos ellos conforman una paleta viva que hace visible la densidad moral de una nación que ha decidido no entregar su destino a los dictámenes del capitalismo en su fase imperial y macabra. La semiosis bolivariana no es una estética de museo; es una estética de vida y combate, de organización y ternura, donde cada color es una memoria colectiva y cada símbolo una declaración de autonomía.

En Venezuela, la Paz revolucionaria nunca ha sido sinónimo de quietud. Es una Paz que se construye en la calle, en la escuela, en la comuna; una Paz que se defiende de agresiones económicas, mediáticas y diplomáticas que buscan fracturar la unidad del pueblo para imponer el viejo guion extractivista. Pero allí donde otros quisieran ver caos, hay en realidad un laboratorio ético de enorme vitalidad. Venezuela aprendió a navegar la tormenta sin renunciar a la dignidad y sin traicionar sus conquistas sociales. Esa capacidad de conjugar firmeza humanista, con creatividad cotidiana, constituye uno de los mayores aportes del proceso bolivariano a la historia universal de la Paz.

Quien observa superficialmente podría confundir esta Paz activa con simple resistencia. Pero la resistencia venezolana es mucho más, es una pedagogía política que enseña a los pueblos del mundo que la Paz verdadera no se decreta, sino que se construye desde abajo con conciencia crítica y solidaridad concreta. Allí, donde el imperialismo ha lanzado sanciones criminales, campañas de desestabilización, golpes, barbarie y guerras mediáticas, la revolución venezolana ha respondido con un humanismo que desborda el marco de la defensa nacional y se proyecta como referencia global de dignidad. La semiótica de esta Paz no está hecha sólo de discursos, está hecha de gestos cotidianos de organización comunal, de redistribución solidaria, de militancia cultural, de alfabetización política y simbólica.

Los colores de la Paz bolivariana también alumbran una sensibilidad profundamente latinoamericana. En Venezuela se expresa una síntesis continental donde confluyen los sueños de Bolívar, Martí, Hidalgo, Morelos y Chávez en una misma corriente ética que afirma que la emancipación debe ser integral o no será. Esa sensibilidad está en las músicas populares, en los murales callejeros, en la palabra comunitaria que sabe convertir la adversidad en conciencia. Comuna o nada. Está en la identidad mestiza que no se avergüenza de sus raíces sino que las celebra como fundamento de su proyecto político socialista. Está en los símbolos que la oligarquía quiso destruir y que el pueblo resignificó como armas de fraternidad.

La Paz venezolana es, por eso, una Paz en pie de lucha que se enfrenta a los dispositivos simbólicos del capitalismo global y sus métodos de desfiguración mediática. La guerra contra Venezuela ha sido, en gran parte, una guerra semiótica, se ha querido reducir al pueblo a una caricatura, borrar su complejidad, manipular su imagen hasta convertirla en pretexto para la intervención. Y, sin embargo, allí donde los laboratorios de propaganda imperial intentaron imponer una narrativa de caos, la creatividad bolivariana respondió con la construcción de nuevos códigos comunitarios, nuevas formas de representación de sí misma, nuevas articulaciones de identidad democrática que fortalecen al país precisamente en el campo donde pretendían debilitarlo. La Paz bolivariana se defiende en el terreno simbólico con la misma fuerza que en el terreno material.

Venezuela ha sido siempre un crisol de Paz porque su pueblo ha sabido convertir las tensiones históricas en oportunidades de solidaridad. La virtud de su proceso es que la Paz no es un adorno discursivo sino una práctica que atraviesa la vida cotidiana, desde la democracia participativa hasta la organización comunal; desde la soberanía energética hasta la cultura popular; desde la defensa de la autodeterminación hasta la pedagogía política que abraza a las nuevas generaciones. La revolución bolivariana entiende que la Paz sólo puede sostenerse si existe justicia social, y que sólo hay justicia social cuando el pueblo se reconoce a sí mismo como sujeto creador de su destino.

Por todo ello, los colores de la Paz bolivariana son hoy faro y advertencia, faro para los pueblos que luchan por emanciparse de las cadenas coloniales y advertencia para quienes insisten en someterlos. Ese crisol de Paz que es Venezuela demuestra que la dignidad no es una abstracción sino una fuerza histórica capaz de irradiarse más allá de sus fronteras. Su humanismo revolucionario, nutrido de diversidad, memoria, lucha y ternura, se ha convertido en una de las reservas éticas más importantes de nuestro continente. Y en cada uno de sus colores late la certeza de que la Paz verdadera —la que no se vende, la que no se rinde, la que no se negocia— sigue viva y seguirá creciendo allí donde un pueblo decida defender su historia con la fuerza de su conciencia. Con nosotros, todos y todas, a su lado.

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El Diplomado Bolívar Contrahegemónico llegó a los colegios  

Prensa LAUICOM.- Este sábado, el Diplomado Bolívar Contrahegemónico llegó hasta la U.E. Juan Bautista Castro, en El Llanito, Petare, estado Miranda. Esto, como parte de los programas formativos que impulsa La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM).

En este sentido, el profesor de LAUICOM, Merwin Pérez aseguró que, es necesario que las comunidades comprendan el proyecto bolivariano, ya que así entenderán hacia donde tienen que ir las comunidades, que no es otra cosa si no avanzar hacia el buen vivir.  

“Nosotros estamos buscando la emancipación en las comunidades, que la gente entienda que el proyecto de Bolívar está vivo y que, si nosotros vamos hacia allá, vamos a poder vivir bien”, explicó Merwin Pérez.

Explicó que, a través de una intensa guerra cognitiva que se lleva adelante en este momento, se quiere desdibujar la lucha del Libertador Simón Bolívar, por lo que señaló que, es necesario la defensa de lo que significó el Padre de la Patria no solo para Venezuela, sino para el mundo.

“Han tratado de minimizar la figura de Bolívar porque la figura de Bolívar es la fuerza bolivariana, es nuestro proyecto, que nace del comandante, Hugo Chávez Frías, y se va hacia Latinoamérica, que fue lo que siempre quiso Bolívar, que es la unión latinoamericana para combatir al imperio norteamericano”, indicó Pérez

Al mismo, tiempo señaló que, con este diplomado se busca “que la gente vuelva a retomar al Bolívar correcto, al Bolívar que es, el Bolívar que libertó”, expresó Pérez.

Redescubriendo a Bolívar para su defensa

La profesora Gisela Toro, una de las estudiantes del diplomado, manifestó que, este diplomado le ha parecido muy interesante porque a su consideración siempre hay cosas nuevas que aprender acerca de Bolívar.  

“Creo que es muy necesario que todo el pueblo sepa más de Bolívar porque estamos en una Revolución Bolivariana. Pienso que mientras más aprendamos, mientras más busquemos, escudriñemos acerca de la vida de Bolívar más oportunidad tendremos de defenderlo”, expresó Toro.

Una nueva forma de conocer más sobre Bolívar

Este diplomado rompe con los paradigmas tradicionales de la educación convencional, sumergiendo a los participantes en dinámicas que los obligan a conocerse unos a otros, además, de expresar sus pensamientos y conocimientos acerca del Libertador Simón Bolívar.

El compartir entre los participantes es parte fundamental de las clases, ya que solo se trata de aprender sobre Bolívar, si no de comprender desde lo humano y desde el simple hecho de socializar inmerso en cada persona.

Entre risas, diversión y conversaciones de alto nivel, los estudiantes aprenden de una manera muy entretenida, como solo lo pueden hacer los profesores de LAUICOM, José Gregorio Linares, Edsijual Mirabal y Merwin Pérez.