Tapas - Prensa (6)

El presidente Maduro y la anulación del ego

Por Prof. Roger Garcés

Profesor e Investigador

Universidad Internacional de Las Comunicaciones. LAUICOM

El presidente Nicolás Maduro no deja de sorprendernos con las recomendaciones que nos hace a través de su cuenta en X, y con cada versículo de la Biblia que nos sugiere leer, nos regala una fuente de conocimiento tan gigantesca, que puede resultar fácil ignorarla, así como una hormiga ignora una montaña, según el ejemplo que pusimos en análisis anteriores. Se trata de que la enseñanza ya está, ya existe, y es maravillosa y es infinita, pero lo que nos limita de conocer en su profundidad esa enseñanza es nuestra propia ceguera, nuestras propias limitaciones y por, sobre todo, nuestro propio Ego.

«Humildad no es humillación: El renacimiento personal comienza al reconocer nuestras propias raíces.»

El Ego es el que nos manipula para tratar de sobresalir de entre los demás y querer ser reconocido. El Ego nos tiende una trampa día a día, y día a día caemos voluntariamente en ella; la trampa es que nos hace confundir humildad con humillación. El Ego, entre sus múltiples formas de engañarnos, nos pone una niebla blanca en los ojos de manera de que nunca nos demos cuenta que a cada segundo cometemos el error de tratar de encumbrarnos y olvidamos que abajo están las verdaderas razones y bases de todas las cosas. Así como las raíces de un árbol, que son las que le dan sustento y alimento, están abajo y no sobresalen ni brillan como las flores, pero son las que sostienen al árbol. Pero, cada vez que no brillamos, que no competimos, que no tenemos la oportunidad de sobresalir, entonces vivimos esa experiencia como un hierro al rojo vivo en el corazón, y creemos que es una humillación por lo que estamos pasando, cuando en realidad, esas condiciones nos ponen en contacto con la más preciada de todas las virtudes; la humildad.

En realidad, somos muy soberbios, y esa soberbia, impulsada por el Ego, es la que nos hace confundir humildad con humillación. Vamos a entender lo que es la soberbia para pasar a analizar el versículo que nos sugiere leer esta vez el Presidente Maduro.

La etimología de Soberbia nos da luces para entenderla, viene del latín “superbia” y este de “superbus”, el sufijo “super” nos hace referencia a “que está por encima”, y tiene la misma raíz que la palabra “superior” y “superman”. De lo que se desprende que soberbia es esa actitud donde el sujeto de alguna manera se cree superior a los demás.

La Soberbia es también uno de los siete pecados capitales y se refiere al exceso de valoración de uno mismo, creyéndose siempre por encima de los demás. También se entiende como orgullo desmedido, vanidad y prepotencia. Se dice que puede ser la fuente de otros pecados capitales como la avaricia, la envidia y la ira. En la Biblia, aparece como el pecado cometido por Lucifer, quien al querer ser el ángel más valorado, el primero de entre todos, comete el mayor de los pecados y por tanto es expulsado del paraíso.

Desde el punto de vista de la Psicología junguiana, la Soberbia forma parte del “pecado de orgullo” o “hybris”. En la mitología griega, cuando los titanes lucharon contra los dioses para destronarlos cometieron hybris. Al hybris siempre le sobreviene la “némesis”, que es la caída. Quevedo definió este proceso de forma muy ingeniosa:

“La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.”

La soberbia es tal vez es el pecado más grave, porque dificulta conectar con los demás y generar “compasión”, que es sentir lo que siente el otro, y definitivamente, la compasión, es la única base real que genera encuentro con el otro.  Para vincularnos con el otro, para amar, es absolutamente necesario tener compasión. Si no sentimos lo que siente el otro, no podemos conectarnos con el otro. Justamente con la soberbia, no miramos al otro, sino que solamente nos miramos nosotros mismos. 

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Ejes Temáticos Funcionales

  • La manipulación que confunde la humildad con la humillación.
  • Análisis del concepto «superbia» como falsa superioridad.
  • El concepto de «hybris» y su consecuencia necesaria: la némesis.
  • Vínculo y Compasión: La soberbia como barrera que impide la conexión real con el otro.
  • Teología del Abandono: La confianza absoluta en la voluntad superior frente a la exigencia del ego.

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Se dice que la soberbia genera rechazo porque donde hay tanto Ego, hay poca alma. Cualquiera que mire a una persona soberbia, la rechazará de inmediato. Esta es una de las reacciones que ocurren con mayor frecuencia y es, tal vez la tragedia más dolorosa del soberbio: el rechazo, el aislamiento y la soledad.

Para conjurar la soberbia y procurarnos la humildad, el definitivamente filósofo, poeta y folklorista argentino José Larralde cantaba su verso “Sin flojedera”:

Abájese nomás, no tenga miedo que es mejor abajarse que lo abajen si abajo están las raíces y no temen y de abajo nomás las cosas nacen.

Abajarse pa’ mí no es flojera es pensar en los otros y aparearse.

Abájese nomás, no tenga miedo, que si cree que la altura es cosa buena
abajo va a encontrar lo que ninguno ha hallao’ ni habrá de hallar cuando se vuela.


Si el que clavó la cruz lo hizo pa’ abajo por única razón de asujétarla,
también miró pa’ abajo el pobre Cristo Y fue pa’ los de abajo que dio el alma.

De manera que tenemos varios elementos: Confundir humildad con humillación, soberbia y ego. Y son justamente esos elementos los que el Presidente Maduro nos pide que trabajemos con la lectura y reflexión del versículo 14 y 15 del capítulo 5 de la Primera de Juan (Jn 5:14 y 15) que dice:

14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.

Y he aquí la joya de sabiduría: la confianza de que, si pedimos una cosa CONFORME A SU VOLUNTAD, él nos oye. ¿Por qué no se nos cumplen los rezos y las peticiones? Porque pedimos las cosas CONFORME A NUESTRA VOLUNTAD, no a la de un ser superior infinitamente sabio y poderoso. Pero es el Ego el que nos prohíbe tener confianza y siempre queremos que las cosas se hagan “COMO YO DIGO”. He ahí la soberbia. En realidad, somos tan soberbios y confundimos humildad con humillación, que cuando pedimos, realmente lo que hacemos es EXIGIR desde nuestro Ego.

«Abandonar el Ego: El paso necesario para transformar la exigencia individual en confianza colectiva.»

El tema de abandonar el Ego y entregarse con confianza a Dios, ha sido tratado por muchos sabios. Con la consigna “Gesú, pensaci tú”. (Jesús, ocúpate tú), nos había aleccionado el Padre Don Dolindo Ruotolo, con su “Novena del Abandono”, que recomendamos altamente leer y practicar. Se trata de una de las oraciones más hermosas que he visto en toda mi vida. Es una oración que resuelve de una vez por todas la trampa que nos impone el Ego, que es el que nos pone, desde la soberbia, en la posición de exigir. La novena del Abandono, nos pide amorosamente que abandonemos nuestro Ego y nos conmina a ENTREGARNOS a Dios, a dejar la soberbia, y a tener FE Y CONFIANZA.

También está la “oración del abandono” de Carlos de Foucauld, que es tan hermosa en su confección y su esencia, que es difícil no sentirse transformado al hacerla de corazón:

Padre mío,

me abandono a Ti.

Haz de mí lo que quieras.

Lo que hagas de mí te lo agradezco,

estoy dispuesto a todo,

lo acepto todo.

Con tal que Tu voluntad se haga en mí

y en todas tus criaturas,

no deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en Tus manos.

Te la doy, Dios mío,

con todo el amor de mi corazón,

porque te amo,

y porque para mí amarte es darme,

entregarme en Tus manos sin medida,

con infinita confianza,

porque Tu eres mi Padre.

Amén.

«Anular el Ego para sanar el alma: El camino hacia la paz que proponen los grandes sabios.»

La novena del Abandono del padre Dolindo y la oración del abandono de Carlos de Foucauld, nos ofrecen la bella oportunidad de anular el Ego. Justamente, la soberbia, el egoísmo, el creer que nosotros sabemos más que Dios y que podemos resolver las cosas (la mayoría de las veces a pedradas), es lo que nos limita alcanzar la paz. Por eso decíamos antes que somos como una hormiguita que no se da cuenta de lo grande que es una montaña.

Cuando el Presidente Maduro nos pide que tengamos confianza en Dios, nos está pidiendo que abandonemos el Ego. Con ese versículo que nos recomienda el presidente, se evidencia cada vez más la profundidad de los conocimientos del alma humana que tiene el presidente Nicolás Maduro y el profundo amor que siente por su pueblo. 

Seguro estoy de que el Presidente Maduro nos da esta sabiduría pensando en su alma: “Te doy estos consejos, te será bueno si lo escuchas, te será provechoso si lo sigues”.