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Venezuela y el mundo se unen contra el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores

Prensa LAUICOM –En una videoconferencia de la Internacional Antifascista, más de 1200 participantes conectados en más de 250 salas virtuales, junto a partidos políticos, movimientos sociales y organizaciones populares distribuidas en diversos países del mundo, se unieron al segundo encuentro internacional virtual, convocado para exigir la liberación inmediata del Presidente Nicolás Maduro Moros y de la primera dama Cilia Flores, secuestrados el 3 de enero en una operación transnacional que viola flagrantemente el derecho internacional.

Durante la intervención de la Diputada Tania Díaz, rectora de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), se enfatizó que ambos líderes gozan de inmunidad por sus cargos, lo que convierte el acto no en una “captura”, término usado con intención deslegitimadora, sino en un secuestro con graves implicaciones geopolíticas. además la ofensiva mediática global que distorsiona los hechos y llamó a construir contranarrativas precisas y contundentes, porque nombrar correctamente es resistir.

En este marco, destacó la activa participación de mujeres comprometidas con la defensa de la soberanía: Diva Guzmán, responsable nacional de Mujeres del PSUV; Yelitze Santaella, ministra para la Mujer y la Igualdad de Género de Venezuela; Cristina Simó, del Movimiento Democrático de Mujeres de España; y Alina Rosas Duarte, coordinadora de Formación Política Internacional de Morena, México. Todas expresaron su solidaridad con la República Bolivariana y subrayaron que la unión de las mujeres latinoamericanas y del mundo es clave para proteger el bienestar, la paz y la autodeterminación de nuestros pueblos.

Nicolás Ernesto Maduro Guerra, diputado a la Asamblea Nacional, reafirmó que “el país no se debe detener” y celebró con orgullo que Venezuela cuente hoy con su primera mujer presidenta en la historia: Delcy Rodríguez, juramentada conforme a la Constitución para garantizar la gobernabilidad, la estabilidad política, militar y social del país. Agradeció la solidaridad global, mencionando expresamente las movilizaciones en Roma, París y decenas de ciudades más, y anunció que todos los jueves se mantendrá activo el canal de comunicación para escuchar propuestas, responder preguntas y articular acciones concretas.

Rodríguez impulsa tres líneas estratégicas fundamentales: primero, la movilización nacional e internacional para lograr el regreso inmediato del presidente Maduro y la primera dama Cilia Flores; segundo, la preservación institucional del Estado venezolano, garantizada por la unidad cívico-militar y la lealtad de todos los poderes públicos; y tercero, la activación de una contranarrativa frente a los “misiles ideológicos” que buscan sembrar desconfianza entre el pueblo mediante redes sociales y medios hegemónicos.

La cara de la agresión

En medio del encuentro, se compartió el testimonio de Elizabeth Marcano, joven embarazada y habitante de Fuerte Tiuna, sobreviviente del ataque del 3 de enero. Conmovida, relató que esa madrugada fue lo más duro que ha vivido en sus 31 años: despertó por los gritos aterrorizados de sus familiares, quienes le alertaron que los estaban bombardeando. Entre el pánico, lograron reunir agua, medicamentos, y se prepararon para huir. Desde entonces, cualquier sonido similar a explosiones o helicópteros les provoca angustia profunda.

Su relato simboliza el rostro humano de una agresión que trasciende las fronteras venezolanas: el secuestro de un jefe de Estado en funciones y su esposa no es solo un crimen contra Venezuela, sino un precedente peligroso para todos los pueblos del mundo. Si se normaliza la violación de la inmunidad diplomática, la invasión de soberanías y el uso de la fuerza extrajudicial contra líderes legítimos, ninguna nación estará a salvo.

Por eso, esta lucha no gira en torno a dos personas, sino que es una defensa colectiva de la humanidad, la soberanía de los pueblos y el orden jurídico internacional. Venezuela avanza con gobierno constitucional, lealtad cívico-militar, unidad patriótica y pueblo movilizado. La batalla es histórica, irreversible y, sobre todo, inquebrantable.