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Comunicado | Colectivo Europa por Cuba rechaza bombardeo criminal perpetrado por Estados Unidos

Nuestro colectivo alza su voz para rechazar enérgicamente el bombardeo criminal perpetrado durante esta madrugada sobre objetivos militares y civiles de Venezuela por parte del actual Gobierno de los Estados Unidos de América.

Esta gravísima agresión contra el territorio y la población venezolanos en las localidades de la ciudad de Caracas, capital de la República, y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, que pone en alto riesgo la vida de sus habitantes, es un acto de flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y una amenaza para la paz y estabilidad regional e internacional.

Como solidarios con la Patria de Bolívar y del Comandante Chávez, condenamos este nuevo ataque militar y colonialista del imperio decadente del Norte, capaz de arrasar con vidas inocentes en cualquier terrotorio que se oponga a sus intereses y que destruye todo a su paso persiguiendo el deseo ignoble de apoderarse de los recursos naturales de un país soberano.

Como lo expresó el comunidaco de la República Bolivariana de Venezuela, “Tras más de doscientos años de independencia, el pueblo y su Gobierno legítimo se mantienen firmes en defensa de la soberanía y del derecho inalienable de decidir su destino”. Venezuela no claudicará ante el pujante vecino, que históricamente ha pillado, violentado y masacrado a quienes le oponen resistencia. El estado de Conmoción Exterior ha sido declarado en todo el territorio nacional, “para proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada. Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”.

Pero el imperialismo debe ser combatido en cualquier región del planeta, sin dobles raseros ni silencios cómplices. La agresión a Venezuela no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia contra los pueblos que defienden su autodeterminación, su soberanía y su derecho a decidir su propio modelo económico, político y social.

¡Exigimos desde nuesta trinchera de solidaridad que se respete la paz en la región de América Latina y el Caribe y particularmente la soberanía de Venezuela! ¡Que los gobiernos de Europa y del resto del mundo condenen de manera clara, pública y enérgica este ataque militar y que actúen en favor de la paz, el diálogo y el respeto al Derecho Internacional!

¡Demandamos que se den pruebas urgentes de vida del Presidente constitucional venezolano Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores!

¡No aceptaremos ningún silencio cómplice y nos pronunciaremos ante la inacción frente a la agresión y la injusticia que se comete contra un estado soberano!

¡Denunciamos esta nueva acción vil, criminal e injerencista que pone en peligro la paz y la seguridad mundiales!

Venezuela siempre podrá contar con nuestra solidaridad y firme convicción de defender su soberanía e independencia.

Respeto para la soberanía de Venezuela.

¡ABAJO EL IMPERIALISMO YANQUI!

¡VIVA LA PATRIA VENEZOLANA!

¡ HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Europa por Cuba, 3 de enero de 2026.

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Los intereses y amagos de Trump en Latinoamérica y el mundo | Fernando Buen Abad, Dr. en Filosofía

Prensa LAUICOM – En un encuentro por Rompeviento TV, el doctor en Filosofía Fernando Buen Abad, presentó una reflexión sobre la ofensiva mediática y política que actualmente se despliega contra Venezuela.

Destacó que las acusaciones formuladas desde Washington, en particular por el gobierno de Donald Trump, sobre supuestos vínculos del Estado venezolano con el “narcoterrorismo” carecen de sustento y responden a una estrategia de justificación para avanzar en el control de los recursos naturales del país, especialmente el petróleo.

Buen Abad subrayó que los grandes medios de comunicación en Europa y otras regiones actúan como caja de resonancia de esta narrativa, reproduciendo sin crítica las versiones elaboradas en la Casa Blanca. Esta dinámica, señaló, no es nueva: ya en 1980 el informe MacBride de la UNESCO advertía sobre los riesgos que la concentración de los medios de comunicación representa para las democracias, al convertirse en instrumentos de manipulación más que en espacios de información veraz y plural.

Comenta sobre la situación actual que refleja una emboscada permanente contra los procesos soberanos de América Latina, en la que se combina la desinformación, los intereses geopolíticos y el desprecio por la autodeterminación de los pueblos. La defensa de la verdad exige un ejercicio constante de pensamiento crítico, formación ciudadana y una mirada atenta sobre quiénes controlan las narrativas públicas.

Su intervención no busca alarmar, sino invitar a comprender con serenidad los mecanismos mediante los cuales se construyen las percepciones sobre Venezuela en el ámbito internacional.