Sistematizado por: Francisco Quevedo
Si crees que el problema de Estados Unidos contra Venezuela es reciente, pues necesitas más información para entender la magnitud del conflicto.
El papel de John Baptiste Irvine, el enviado que intentó desafiar nuestra soberanía
La historia de nuestra Patria no es solo una de batallas con espadas, sino también de una lucha de ideas que aún resuena hoy. En el siglo XIX, mientras Venezuela derramaba sangre para ser libre, se gestaba un choque entre dos visiones del mundo: la de nuestro Libertador Simón Bolívar y la del presidente estadounidense James Monroe.
¿Quiénes eran estos protagonistas?
Simón Bolívar (El Libertador): El gigante de nuestra tierra. Presidente de Venezuela y de la Gran Colombia, cuya visión no se detenía en fronteras locales. Él buscaba la unión de los pueblos americanos que habían sido colonias españolas para formar una sola nación, tan grande y poderosa que pudiera tratar de igual a igual con el resto del mundo.
James Monroe: El quinto presidente de los Estados Unidos (1817-1825). Fue el autor de la famosa «Doctrina Monroe», que bajo el lema «América para los americanos», escondía en realidad la intención de que Estados Unidos fuera el nuevo tutor del continente, desplazando a las potencias europeas para quedarse ellos con el control.
Mientras Bolívar fundaba repúblicas y luchaba contra el imperio español, Monroe gobernaba en Washington. Sus caminos se cruzaron políticamente entre 1817 y 1825, un periodo crítico donde Venezuela exigía respeto a su soberanía y Estados Unidos solo buscaba proteger sus intereses comerciales.
El insolente John Baptiste Irvine y la respuesta de Bolívar
En 1818, James Monroe envió a Venezuela a un agente diplomático llamado John Baptiste Irvine. Pero no vino a reconocer nuestra independencia, sino a reclamar dinero. Dos barcos estadounidenses (Tigre y Libertad) habían sido capturados por los patriotas venezolanos mientras intentaban vender suministros y armas a los realistas españoles que masacraban a nuestro pueblo.
Irvine, con una actitud arrogante y colonialista, exigía que se le devolvieran los barcos, argumentando que Estados Unidos era «neutral». Fue aquí donde Bolívar sacó la casta por nuestra soberanía. En una serie de cartas famosas, el Libertador le puso un freno histórico al enviado de Monroe, explicándole que no permitiría que se ultrajara al Gobierno de Venezuela. Bolívar fue enfático: para nosotros era lo mismo combatir contra España que contra el mundo entero si se nos ofendía. El Libertador dejó claro que Venezuela no se arrodillaba ante nadie, ni ante España ni ante la potencia del norte que pretendía lucrarse con la guerra de otros.
Santander: El enviado que prefirió el norte
Mientras Bolívar defendía la soberanía con firmeza, en las sombras crecía una figura que terminaría traicionando el ideal de unión Grancolombiana: Francisco de Paula Santander. Santander, quien fue vicepresidente de la República de Colombia (algunos la llaman Gran Colombia), sentía una admiración excesiva por el modelo de los Estados Unidos.
Su traición no fue solo política, sino de principios: prefirió las leyes y el sistema de Washington antes que el sueño de Bolívar de una confederación de pueblos hermanos. Santander paso de ser Centralista a llamarse Federalista. Mientras Bolívar desconfiaba de las verdaderas intenciones de Monroe, Santander buscaba su aprobación, facilitando la división de la Gran Colombia y debilitando la fuerza que el Libertador había construido con tanto sacrificio.
El Congreso de Panamá vs. el Panamericanismo
En 1826, Bolívar convocó al Congreso Anfictiónico de Panamá. Su idea era formar una «Sociedad de Naciones» americanas. Bolívar no quería una unión bajo el mando de EE. UU.; de hecho, su intención era unir a los pueblos que compartían la misma historia de lucha contra el colonialismo.
Sin embargo, sectores influenciados por la visión de Santander permitieron que el espíritu de este Congreso fuera infiltrado por lo que hoy conocemos como Panamericanismo. La diferencia es clave: el ideal de Bolívar era una unión de repúblicas hermanas y soberanas para resistir a cualquier imperio, mientras que el Panamericanismo de Monroe terminó siendo una estrategia para que Estados Unidos pusiera las reglas en todo el continente.
Doctrina Bolívar vs. Doctrina Monroe
Para entender nuestra lucha actual por la independencia, debemos entender estas dos visiones opuestas. Por un lado, la Doctrina Monroe planteaba que América debía estar bajo la influencia de Estados Unidos, practicando el intervencionismo y decidiendo por los demás países. Por el otro, la Doctrina Bolivariana defendía que la Patria es la América, basándose en la autodeterminación y el derecho absoluto de Venezuela a ser dueña de su destino sin interferencias extranjeras.
Hoy, el espíritu de Bolívar sigue vivo en cada venezolano que defiende su tierra y su orgullo nacional. James Monroe pasó a la historia como el autor de una doctrina de control; Simón Bolívar es y será siempre el faro eterno de la libertad y la soberanía absoluta de Venezuela.
Las preguntas a las lectoras y los lectores
1) Para quien lee ¿Estás con Bolívar o Monroe?
2) Para los venezolanos en particular ¿Eres patriota venezolano o agente gringo en Venezuela?


