1767982318549329135xg

Cuba advirtió que no cederá ante las crecientes amenazas de EEUU

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, advirtió que su país no cederá ante las crecientes amenazas ni el poderío militar de Estados Unidos (EEUU).

«Los cubanos no estamos dispuestos a vender el país ni a ceder ante la amenaza y el chantaje, ni a renunciar a la prerrogativa inalienable con la que construimos nuestro propio destino, en paz con el resto del mundo», indicó Rodríguez en la red social X, tras denunciar el recrudecimiento de las presiones de Washington.

El funcionario recalcó que Cuba tiene de su lado «la razón, el Derecho Internacional y el espíritu patriótico de un pueblo» para enfrenar «el poderío militar descomunal y las dimensiones de su economía, más una vasta experiencia de agresión y crímenes» de EEUU.

Este pronunciamiento del canciller de la isla responden a recientes declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, quien afirmó que la nación norteamericana ha aplicado la máxima presión sobre Cuba y que no queda más que «destruir el lugar por completo».

Con el Mazo Dando

20260107_080313_0000

Cuba rinde homenaje a soldados caídos en Venezuela

El gobierno de Cuba publicó la identidad de los 32 militares de su país que fallecieron el pasado 3 de enero durante ataques perpetrados por Estados Unidos en territorio venezolano. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó el suceso como un acto de terrorismo de Estado y destacó que los oficiales, entre los que se encontraban altos mandos como el coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez, se hallaban en el país sudamericano cumpliendo misiones oficiales de apoyo. El mandatario exaltó la labor de los fallecidos como «héroes» que perdieron la vida defendiendo la soberanía de Venezuela en un contexto de agresión internacional.

Telesur

Screenshot_20260103_110725 (1)

Comunicado | Colectivo Europa por Cuba rechaza bombardeo criminal perpetrado por Estados Unidos

Nuestro colectivo alza su voz para rechazar enérgicamente el bombardeo criminal perpetrado durante esta madrugada sobre objetivos militares y civiles de Venezuela por parte del actual Gobierno de los Estados Unidos de América.

Esta gravísima agresión contra el territorio y la población venezolanos en las localidades de la ciudad de Caracas, capital de la República, y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, que pone en alto riesgo la vida de sus habitantes, es un acto de flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y una amenaza para la paz y estabilidad regional e internacional.

Como solidarios con la Patria de Bolívar y del Comandante Chávez, condenamos este nuevo ataque militar y colonialista del imperio decadente del Norte, capaz de arrasar con vidas inocentes en cualquier terrotorio que se oponga a sus intereses y que destruye todo a su paso persiguiendo el deseo ignoble de apoderarse de los recursos naturales de un país soberano.

Como lo expresó el comunidaco de la República Bolivariana de Venezuela, “Tras más de doscientos años de independencia, el pueblo y su Gobierno legítimo se mantienen firmes en defensa de la soberanía y del derecho inalienable de decidir su destino”. Venezuela no claudicará ante el pujante vecino, que históricamente ha pillado, violentado y masacrado a quienes le oponen resistencia. El estado de Conmoción Exterior ha sido declarado en todo el territorio nacional, “para proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada. Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”.

Pero el imperialismo debe ser combatido en cualquier región del planeta, sin dobles raseros ni silencios cómplices. La agresión a Venezuela no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia contra los pueblos que defienden su autodeterminación, su soberanía y su derecho a decidir su propio modelo económico, político y social.

¡Exigimos desde nuesta trinchera de solidaridad que se respete la paz en la región de América Latina y el Caribe y particularmente la soberanía de Venezuela! ¡Que los gobiernos de Europa y del resto del mundo condenen de manera clara, pública y enérgica este ataque militar y que actúen en favor de la paz, el diálogo y el respeto al Derecho Internacional!

¡Demandamos que se den pruebas urgentes de vida del Presidente constitucional venezolano Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores!

¡No aceptaremos ningún silencio cómplice y nos pronunciaremos ante la inacción frente a la agresión y la injusticia que se comete contra un estado soberano!

¡Denunciamos esta nueva acción vil, criminal e injerencista que pone en peligro la paz y la seguridad mundiales!

Venezuela siempre podrá contar con nuestra solidaridad y firme convicción de defender su soberanía e independencia.

Respeto para la soberanía de Venezuela.

¡ABAJO EL IMPERIALISMO YANQUI!

¡VIVA LA PATRIA VENEZOLANA!

¡ HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Europa por Cuba, 3 de enero de 2026.

icap_0

Declaración del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) condena enérgicamente la amenaza del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un bloqueo naval contra Venezuela.

Esta acción constituye la aplicación práctica del «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe, reasumida explicítamente en la Estrategia de Seguridad Nacional para Nuestra América. El pretexto de combatir el narcotráfico y el terrorismo demuestran una vez más, ser una fachada para justificar acciones totalmente ilegales y que vulneran la paz regional y mundial.

Denunciamos esta maniobra de guerra híbrida, que escala la agresión a un nivel militar peligroso con el objetivo último de controlar las riquezas naturales de Venezuela y coaccionar unilateralmente a un Estado soberano.

El ICAP reitera su solidaridad inquebrantable con el gobierno legítimo del Presidente Nicolás Maduro y el pueblo venezolano. Llamamos a la comunidad internacional: Movimientos sociales, defensores de la paz, parlamentos, gobiernos y organismos internacionales a rechazar este grosero acto imperial y tomar acciones en defensa de la soberanía, la paz y la Carta de Naciones Unidas.

¡No al bloqueo naval! ¡No al saqueo imperialista! ¡Manos Fuera de Venezuela!

Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)

16 de diciembre de 2025, La Habana, Cuba

photo_5030722355637979932_y

¿Quién le teme a la fortaleza cultural cubana?

Por: Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

Quien entiende la cultura como un campo de batalla estratégico, en la lucha por la emancipación de los pueblos, sabe que la fortaleza cultural cubana no se mide únicamente por la riqueza artística, la literatura o el cine, sino por la capacidad de un pueblo de transformar su conciencia, disputar sentidos hegemónicos y sostener un proyecto histórico que articula soberanía política, justicia social y pensamiento crítico. Es decir, lo realmente nuevo para la especie humana. Desde una nuestra perspectiva semiótica y crítica, la cultura es un instrumento material de la lucha de clases, un terreno donde se juega la hegemonía y la contra-hegemonía, donde se consolidan o debilitan los procesos de emancipación. La cultura cubana, producto de su historia, su revolución y su creatividad popular, representa un obstáculo para los intereses globales que buscan homogeneizar el pensamiento, mercantilizar la vida social y subordinar identidades nacionales a los dictados del capital. Quien le teme a la fortaleza cultural cubana no le teme sólo la música, a la literatura o al cine, sino al potencial de un pueblo que se reconoce actor consciente de su historia, que sabe que la educación, el arte y la memoria son armas estratégicas para disputar la realidad y transformar la vida.

Esa fortaleza cultural de Cuba se construye en la intersección de su revolución histórica y su proyecto humanista, entre creatividad popular y disciplina intelectual. No es un museo ni un espectáculo, es un proceso vivo, que se nutre de la experiencia concreta de la población, de sus victorias y derrotas, y de su capacidad de sostener la revoluciónfrente a presiones ideológicas externas y bloqueos económicos. La cultura no es un reflejo pasivo de las condiciones materiales, sino parte activa de la transformación social, capaz de modificar percepciones, organizar la conciencia y movilizar subjetividades hacia la acción.

Desde la música popular cubana, desde la rumba y el son hasta el jazz afrocubano y la trova, su Cultura no sólo entretiene, especialmente articula historia revolucionaria, memoria y moral de lucha. Cada letra, cada improvisación, es un registro vivo de la lucha y un canal para la transmisión dialéctica de valores colectivos. La obra de trovadores como Silvio Rodríguez, Noel Nicola o Pablo Milanés es ejemplo de cómo el arte puede ser vehículo de crítica social y pedagógica, formando conciencia mientras construye belleza. El cine cubano, desde los documentales del ICAIC hasta las películas de ficción contemporáneas, ha mostrado las complejidades de la vida nacional sin claudicar ante estereotipos externos, abordando temas como la desigualdad, la memoria histórica, la revolución y la vida cotidiana de la población, creando un relato que desafía la narrativa hegemónica global. La literatura, desde Nicolás Guillén hasta Leonardo Padura, ha articulado poesía, novela y ensayo como instrumentos de crítica social y formación de conciencia, mientras que el teatro comunitario y la danza afrocubana mantienen vivas tradiciones populares al tiempo que generan experiencias estéticas con sentido emancipador. Una sola revolución con voces de la cultura diversa.

El temor a la fortaleza cultural cubana surge del reconocimiento de que la cultura puede ser un instrumento de emancipación, un eje que organiza la vida social y consolida la autodeterminación. La educación cubana, desde la alfabetización masiva hasta la formación universitaria, ha producido sujetos capaces de pensar críticamente, de cuestionar el orden establecido y de transformar la realidad social. Esto provoca temor en quienes buscan reducir a los pueblos a consumidores pasivos de información y cultura mercantilizada. La fortaleza cultural de Cuba demuestra que otro mundo es posible, que la dependencia y la alienación no son inevitables, y que la conciencia crítica puede articularse con la práctica transformadora. La cultura cubana se convierte así en contra-hegemonía concreta, una demostración palpable de que la educación, el arte y la memoria pueden organizar la resistencia y sostener un proyecto emancipador frente al poder global. Quien no la conoce se ha perdió de un filón enorme del proyecto civilizatorio más joven de nuestro tiempo.

Esta fortaleza también reside en su capacidad de resistir y reinventarse revolucionariamente. No es rígida ni dogmática; es un proceso que asume la historia con sus contradicciones, reconoce los errores y aprende de la experiencia, incorporando saberes locales e internacionales de manera crítica. Los proyectos culturales comunitarios y los programas educativos integrales permiten la participación activa de la población en la producción de conocimiento, generando sujetos conscientes de su poder transformador. La música, el cine, el teatro y la literatura no solo representan estética, sino que son herramientas pedagógicas y políticas que disputan sentidos, refuerzan la cohesión social y consolidan la memoria histórica.

Quien teme a la fortaleza cultural cubana teme la emancipación de los pueblos, la autonomía de la conciencia y la potencia de una cultura que demuestra que crear, resistir y transformar son actos inseparables. La hegemonía cultural, revolucionaria se conquista no sólo por la fuerza o la economía, sino por la capacidad de producir significados, símbolos y prácticas que orienten la vida social hacia la liberación; en este sentido, Cuba ha construido un espacio simbólico propio que desafía las narrativas hegemónicas, y eso genera temor en quienes desean un mundo uniforme, donde la cultura sea mercancía y no herramienta de conciencia.

Ese temor burgués ante la Cultura cubana se amplifica ante la capacidad de su pueblo de vincular educación, arte y política de manera integral. Los programas de alfabetización masiva, los proyectos culturales comunitarios y la sistematización de la educación artística permiten que la población participe activamente en la producción de conocimiento y sentido. Esto desafía la lógica mercantil y elitista de la cultura globalizada y demuestra que la emancipación no es una utopía, sino práctica histórica y consciente. La fortaleza cultural cubana es, en este sentido, un instrumento de soberanía simbólica, que sostiene la resistencia frente al bloqueo económico, la presión mediática y la intervención extranjera, y que proyecta un modelo de desarrollo humano integral que va más allá del consumo y la homogeneización cultural.

Semejante fortaleza cultural cubana no es exhibición ni nostalgia; es un ejercicio estratégico de emancipación, una praxis de la conciencia, la creatividad y la solidaridad que se constituyen en herramientas de revolución permanente. Comprender que esta fortaleza desafía intereses externos, educa, organiza y fortalece la vida colectiva desde dentro, demostrando que la cultura revolucionaria es pilar irrenunciable de cualquier proyecto de liberación social. Temen a Cuba quienes temen que los pueblos se reconozcan como sujetos de su historia, capaces de crear, transformar y sostener un proyecto emancipador que articule justicia social, soberanía y conciencia crítica. La fortaleza cultural cubana permanece, así como prueba viva de que la emancipación es práctica, no ilusión, y un faro para todos los pueblos que buscan construir un mundo más justo, consciente y libre.

IMG_20251209_182021_877

De La Habana a Caracas: Caminos Comunes de Emancipación

Prensa LAUICOM – Con el propósito de estrechar lazos de fraternidad, cooperación académica y compromiso político entre procesos populares, la delegación de la Universidad Ñico López de Cuba inició una visita a la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM).

La jornada marcó un nuevo paso en la articulación entre ambas instituciones, hermanadas por una visión común: formar desde la historia, la resistencia y la emancipación latinoamericana.

La delegación cubana estuvo encabezada por el Rector Jorge Elías Hurtado Pérez, acompañado por Leydis Cruz Herrera, Directora de Relaciones Internacionales; Thais Suset Martín Santana, Jefa del Departamento de Ciencias Sociales; y Juan Enrique Sanabria Dueñas, Vicedecano de la Facultad de Pinar del Río. Fueron recibidos con los brazos abiertos por una representación de LAUICOM liderada por la Vicerrectora de LAUICOM Tamara Díaz.

Durante el recorrido por las galerías «Retratos y Relatos del 11, 12 y 13 de abril de 2002», la Vicerrectora Díaz destacó: “Las paredes de nuestra Universidad cuentan la historia de la revolución bolivariana”, evidenciando cómo el espacio universitario se convierte en aula viva de memoria y conciencia.

Después de recorrer los espacios de LAUICOM, se llevó a cabo un intercambio de obsequios en señal de afecto, respeto y hermandad entre dos universidades que comparten raíces de lucha y esperanza. Asimismo, se revisó el convenio de cooperación vigente y se sentaron las bases de una agenda conjunta, orientada a profundizar lazos académicos, políticos y humanos.

Porque cuando la academia camina junto a las calles, la educación deja de ser mero saber para convertirse en semilla de liberación.

la-revolucion-1020x642

Filosofía de la Revolución. Ética del amor revolucionario.

Por: Dr. Fernando Buen Abad.

La Ética de los fusiles y la Ética de la ternura.

Una consigna ética recorre al mundo. En toda su potencia brilla hoy, más que nunca, la afirmación de Fidel que define: “el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”. Tal consigna es de suyo un enunciado ético, de primer orden, para los tiempos que corren. ¿Cuáles revolucionarios para cuál revolución? No operemos esto con “manuales”. El carácter “universal” de semejante consigna, su alma humanista, excede a Cuba aún siendo su epicentro. Esa era la voluntad de Fidel. En el carácter marxista-leninista de la Revolución cubana se gesta una de las corrientes éticas más importantes de nuestro tiempo. El deber de todo revolucionario también es producir una revolución en la ética y para la ética. Y la Revolución en Cuba es una guía.

En un mundo infestado de humillaciones contra la clase trabajadora, ahogado en falacias “informativas”, atiborrado de vulgaridad, chapucería y banalidades… nos da luz el fulgor de la Revolución cubana con su apuesta ética revolucionaria. En un mundo hundido en miedos, individualismo y egolatrías; saturado por petulantes y mediocres, doctorados en nadería y creacionismos a medida, donde hacen su festín los publicistas y las iglesias, los pornógrafos y los pedófilos… donde se prostituye todo y se mercantiliza el alma… el capitalismo reina a sus anchas y pudre todo lo que encuentra al paso. Mundo infestado con tanto traidor, tanto blandengue, tanto trepador, tanto oportunista, tanto reformismo… Cuba nos llama a trabajar por una Ética de la solidaridad nueva, activa, combativa, rigurosamente, o de lo contrario nos sepultarán con más basura ideológica burguesa y con más capitalismo. Esto es intolerable.

Qué fenomenales desafíos ha debido enfrentar la Revolución cubana. Desafíos que no sólo han demorado la conquista de la máxima felicidad posible para su pueblo sino que la han sometido a las pruebas más feroces de la resistencia económica, psicológica, política y cultural. El balance de la Revolución, que aquí nos interesa, está pasando todavía por el purgatorio criminal del bloqueo que no sólo no ha terminado, sino que se recrudece. Así y todo, la Revolución cubana nos educa, como brújula y praxis que no dejó de proveernos lecciones e interrogantes, luces y autocríticas, sencillamente porque jamás fue una institución puramente teórica o mental para celebraciones idílicas o abstractas, sino porque la Revolución pasó a ser núcleo de las cosas diarias. En la cabeza, en la panza y en los corazones. En la praxis. No lo ve quien no quiere verlo.

No hay tiempo para diletantes. No hay lugar para burocracias bibliográficas ni para farándulas de gurús. Hay que declarar la abolición de la esclavitud semántica y la supresión de todo fanatismo con manuales esotéricos. El caso más aberrante de “Crimen Organizado” a nivel mundial, se llama Capitalismo. En sus más de tres siglos, organizó la destrucción del planeta, la depredación de la condición humana, pobreza, miseria y hambrunas. Ha humillado a los seres humanos y amenaza al futuro.

Cualquiera habla de Revolución refiriéndose a cualquier cosa, pero el problema está en cuánto y cómo, eso que se llama Revolución, realmente cambia paradigmas o solamente los maquilla. Por eso, tarde o temprano, si hemos de asumirla con seriedad, la Revolución cubana nos interpelará. Nos hará preguntarnos, y respondernos, dónde está nuestro granito de arena, nuestro aporte probadamente solidario, ese que ayuda a modificar los paradigmas dominantes para dar lugar a paradigmas emancipadores infatigables. Como es la propia Revolución.

Debemos entender a la Revolución cubana como la conquista ampliada de un Derecho Humanista Fundamental. El derecho a la Revolución. Como el peldaño más alto de la praxis que asciende desde lo deseable a lo posible y desde ahí a lo realizable. Una Revolución que no acepta ser reducida a una abstracción de esos procesos revolucionarios que la hacen internacionalista en sus tonos y colores político-territoriales. Comprender la superioridad, su valor, como factor decisivo en nuestra Historia reciente, nos hace estar convencidos de que luchar tiene un valor superior, en un mundo común en que se vive bajo la ordinariez de las semiósferas burguesas. La Revolución cubana, al asumir el socialismo sobre una base científica y no utópico-ilusionista, se legitima en cuanto que cambio para la organización de la lucha, que no es cosa del pasado, sino necesidad para salir del capitalismo, sin tergiversaciones ni confusiones, porque es expresión de una fase superior de la sociedad que debe desaparecer toda subordinación esclavizadora contra los seres humanos.

Cuba es una forma de la Ética de nuevo género tanto por las ideas revolucionarias, como las acciones revolucionarias que desenmascaran y combaten al capitalismo. Ética que ha sido blanco de todo género de distorsiones y persecuciones en el terreno de la teoría, del centrismo “cientificista” amorfo y ecléctico; en las filas del reformismo que elude las obligaciones concretas y tiende a privilegiar toda demora de la “práctica revolucionaria”, sin aceptar que sólo la teoría marxista puede impartir una orientación revolucionaria a la práctica. Tal cual lo explicó Fidel:

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Nuestro deber es hacer la revolución. Con el surgimiento de la Revolución cubana, el mundo experimentó una transformación geopolítica, cultural y comunicacional que estremeció al imperio. De inmediato se dispuso a destruir todo cuanto significase Revolución y de inmediato salió a comprar “voluntarios” de las armas y de las ideologías (falsa consciencia y engaño) para organizarlas en una guerra, sin cuartel, que no ha cesado un solo minuto. Guerra contra Cuba revolucionaria en todos los ámbitos de la teoría o de la práctica, se dejó sentir como un odio de clase “nuevo” que encolumnó formas de “pensar” y hacer “política” –en su sentido más burgués- para aniquilar la rebeldía organizada y consciente de su ruta. Pero se encontraron con un pueblo organizado de mil maneras (obreros, estudiantes, ciudadanos comunes y campesinos) decididos a no seguir siendo oprimidos… la clase opresora no pudo seguir oprimiendo. Cambió el rumbo, cambió la dirección y cambiaron los dirigentes. Triunfó una Revolución que parió una Ética nueva.

La Ética de la verdad

¿Qué baratijas ideológicas podrán convencernos de aceptar, más tiempo, el negocio macabro de las industrias bélicas; qué palabrerío podrá convencernos de tolerar el espectáculo de pobreza que se transmuta en miseria y hambrunas; con qué saliva querrán anestesiarnos mientras nos despojan del trabajo, la vivienda, la salud, la educación… mientras insisten en que les aplaudamos como focas adictas? Los 2153 millonarios que hay en el mundo, poseen más riqueza que 4600 millones de personas (un 60% de la población mundial), según revela Oxfam en un informe publicado hoy, la víspera del Foro Económico Mundial de Davos (Suiza). Este mundo debe salir del capitalismo, y todos sus desastres, inmediatamente.

Cuba encontró un camino. Semejante parto ético originado en Cuba, tendría que remover, de la vida cotidiana, las instituciones mentales, las costumbres y los hábitos de esclavitud; los pre-conceptos y las definiciones de la vida misma, inoculadas por la ideología de la clase dominante como vectores centrales de la existencia en cada persona, en su relación con los demás seres humanos y con la naturaleza toda. Ese parto ético de nuevo género, debía abonar la tierra de la mentalidad revolucionaria para hacer florecer las ideas nuevas y de reponer el trabajo justo y colectivo, como la mayor riqueza, por encima de la acumulación del capital. Formidable tarea para revolucionar las cabezas y los valores contra toda telaraña mental, momias ideológicas y creencias con raíces hondas como la resignación, el saqueo irremediable y privación de todo para garantizar la buena vida de los amos. Cuba con su Revolución ha construido, paso a paso, un imaginario social nuevo con seres humanos solidarios dispuestos a rehacer en su cabeza, su corazón y su panza, un modo de relacionarse de manera fraterna para producir lo que necesitamos todos y distribuirlo para el bien de todos. Ética para cambiar la dirección de todos los beneficios.

Nuestro deber es hacer la revolución. Ética que organiza democráticamente a una sociedad que lucha por vivir sin clases sociales, sin opresores y sin oprimidos, donde además de modificar el modo de producción, han cambiado las relaciones de producción, esta vez ya en manos de personas empeñadas en ser felices —con toda la dificultad que ello implicaba— y en que logren ser felices los seres humanos contra una realidad global sometida a todo género de infelicidades. Esa es la decisión de un pueblo que avanza con dirección distinta para los seres humanos y para el planeta, que a muchos parecía imposible, utópico, mesiánico o loco… y a otros parecía esperanzador, deseable, posible y realizable; exigió claridad meridiana en el qué hacer y en el cómo hacerlo.

El desafío ético que Cuba trajo con la Revolución exigió —y exige— mucha precisión en el orden de las prioridades y los plazos, en la profundidad y en la amplitud de las transformaciones humanistas. Exigió y exige un cambio, de raíz, en la mentalidad y una disposición solidaria a toda prueba. Exigió, y exige, instrumentos para movernos hacia delante en la ciencia, en las artes, en la teoría y en la praxis. Es imposible orientarse sin una Ética nueva, si realmente queremos salir del mapa del pasado. Ética de exigencias nuevas para la práctica en el proceso que implica la creación de una sociedad donde lo más importante sea el bienestar de la sociedad misma y la integridad ético-política “del dicho al hecho”, para alcanzar los objetivos marcados por la dirección del programa revolucionario.

Para comprender esta Ética, es necesario saber, en primer lugar, que tal ciencia, nacida de una Revolución, tiene un objeto de acción permanente en todo el hacer humano. Tal objeto que incide en la moral revolucionaria, se afirma en, al menos, dos grandes territorios de la actividad humana histórica y social. Ya no es una moral inamovible de afirmaciones extra-históricas, como es uso de algunas, sino que es una forma de la práctica humana, un producto histórico que varía profundamente, y se perfecciona, bajo la fuerza de una Revolución Socialista. La Ética para revolucionar debe revolucionarse a sí misma, bajo la influencia del fenómeno histórico que es la Revolución marxista-leninista, que se ocupa, también, de la conducta de los seres humanos ante el planeta sin dejar de imbricarse con la psicología, la sociología, la economía política y la antropología… con toda lucha que tenga una base material y sobre la que se erige la superestructura con su carácter indisolublemente social.

En Cuba se origina una Ética en transición y para la transición que tiene un origen histórico que se encuentra ya en la comunidad primitiva; para superar la división de la sociedad en clases, enriqueciéndose con la dialéctica marxista, en la praxis. Cuba desarrolla una Revolución no sólo para romper con los modos de producción, y con las las relaciones de producción de la moral burguesa con toda su hipocresía, la moral individualista, Cuba nos plantea el desafío de sentar las bases para una Ética verdaderamente humana, universal, en la que no exista la explotación del hombre por el hombre para la abolición definitiva de la sociedad dividida en clases. Dicho como lo diría el Ché, una ética para el amor.

Nuestro deber es hacer la revolución. Ética rigurosa que debe defenderse de los reformistas, los conciliadores, los disfraces, las emboscadas ideológicas y las guerras mediático-psicológicas, diseñadas principalmente para demorar, abortar, deformar y asesinar todo aquello que implique pasos (así sean pequeños) en la dirección emancipadora. Ética para superar lo viejo (aún no superado) y para impulsar lo nuevo que no termina de nacer. En esa transición (explicada así muy apretadamente) nos hemos visto inmersos muchas décadas y eso nos ha costado vidas y recursos incalculables pero, claramente, en Cuba, la fortaleza ética ha permitido resistir tormentos imperiales indescriptibles, en todos los niveles, desde de lo colectivo hasta lo más íntimo. Los enemigos de la Revolución, en sus delirios genocidas, han dado por muerto todo lo que suene a transformación y, así, dan por muerto el poderío ético cubano, sus logros, sus beneficios y aportes… han llegado a dar por muerta la historia misma. Y se han equivocado, la Revolución ha sido más fuerte que todas sus trabas.

Lo esencial de la Ética revolucionaria cubana no pueden borrarlo. Está viva en la revolución permanente que el pueblo cubano despliega en cada una de sus rebeldías y revoluciones (grandes o pequeñas) de esa Revolución cubana permanente, que ocurre en miles de ámbitos distintos, más visibles o menos; de esa lucha pertinaz e incesante nace un nuevo tipo de valores y acciones, marcadas por el pueblo trabajador, una Ética para la creación de una cultura y una comunicación de lo común, de lo comunitario, de lo comunista como fase superior de la felicidad humana. Sus médicos son un ejemplo preclaro, lo son también los cinco héroes, la música, las artes, la cultura del pueblo cubano. No se trata de un simple “re-acomodo de términos filosóficos”, es imprescindible aprender de la Revolución cubana, de su Moral de lucha y de su Ética, porque en el mundo entero avanza la degradación, la desmoralización y la ruina de los pueblos. Es una situación de vida o muerte para la clase oprimida que representa objetivamente el único futuro viable de la Humanidad. Si la Ética no responde a la dirección marcada por las bases, y no se producen cambios, la especie humana quedará cada día más expuesta a peligros históricos, como el neo-nazifascismo.

Ética de lo deseable, lo posible y lo realizable.

Nuestro deber es hacer la revolución. Solidarios con la Revolución cubana desarrollar las fuerzas productivas, la educación crítica y descolonizada, el pensamiento en la formación científica socialista. La definición de la Revolución nos ofrece aspectos esenciales para la Ética nueva donde se combina un carácter objetivo, normativo, con reglas o protocolos de intervención revolucionaria sobre, por ejemplo, la propiedad de las riquezas y sus distribución para todos; y el carácter fáctico en los actos reales, bajo tensión entre lo hecho y lo que debieron ser. Tal tensión, en condiciones revolucionarias, es dialéctica, uno implica al otro, pero en acción directa, no ilusoria. Necesitamos normas revolucionarias para la Ética revolucionaria, no hay práctica correcta sin teoría correcta. Lo normativo para ser realizado, pero no bajo el designio de normas abstractas, generales, idealistas sino bajo los requisitos del proceso revolucionario que demanda hechos concretos a soluciones concretas y, superar todo freno al desarrollo social.

Si la Revolución cubana nos ha obsequiado con bastiones humanistas de nuevo género, si su generosidad ha sido tal que marca el presente, tanto como el futuro, luchando por las mejores condiciones para la vida buena de todos, entonces nos ha puesto a la mesa de la Historia un plato ético exquisito, rico en motivos, rico en consciencia del fin, rico en decisión firme para la realización del acto ético-revolucionario; rico en voluntad para acompañar indisolublemente la determinación del fin común por sobre otros; rico en la predilección por los medios populares probados históricamente en la realización del fin común, en su realización objetiva, asumidas todas las consecuencias, propiamente, de carácter social. Lo deseable, lo posible y lo realizable. (Adolfo Sanchez Vázquez)

Esta estructura ética forjada por la Revolución cubana, forma una totalidad en las partes cobra realidad en el todo como significado moral. Así, por ejemplo, la legitimidad de una motivación revolucionaria se determina en la praxis y en los consensos donde agente puede reconocerla claramente como obra colectiva. Así la elección de un fin ético, y la selección de un medio, no se hace aisladamente porque pierde sentido moral, aun si el acto se realiza. En todo caso es indispensable plasmar el carácter revolucionario del fin, objetivar la conducta revolucionaria, para que garantice un resultado que podemos medir moralmente en colectivo, al ponerlo en relación con una norma marxista-leninista asociada a un sistema de normas de una comunidad histórico-social revolucionaria, como lo es en Cuba.

Necesitamos un Humanismo concreto, histórico y creador, no abstracto, expresión del conjunto de las relaciones sociales, incluso con sus conflictos madre, como perfeccionamiento ético y espiritual, que rescate las mejores luchas emancipadoras contra la alienación y los atentados a la libertad humana. Esta construcción del humanismo real, se necesita para transformar el mundo existente, conservando sólo lo mejor pero no para reconciliarse entre antagónicos. Un humanismo que debe ser condición fundamental en la conciencia, como necesidad y posibilidad de la transformación del mundo. Conciencia que debe tener una interpretación verdadera y científica del mundo y una crítica consensuada de lo existente.

Celebramos la Revolución cubana, a pálpito de Patria Grande, porque es hija de la Historia y al mismo tiempo camino para la especie humana. Nunca en la Historia se había logrado un desafío ético mayor, una obra revolucionaria, de los humildes, de los oprimidos, de los explotados. Por primera vez en la Historia latinoamericana y caribeña se ha establecido, en la práctica, un horizonte ético obrero-campesino duradero. Se hizo sobre bases revolucionarias, sobre bases marxistas, sobre bases leninistas. Eso implica, el marxismo desde su esencia creadora, su esencia dialéctica, sus principios éticos aplicados de manera revolucionaria, aplicados, también, con un sentido moral, en una época concreta, bajo acoso y bloqueo. El triunfo de la Revolución cubana es, también, seguir luchando, sin cansarse, contra el odio, la represión y el crimen imperiales. Su victoria va sedimentando una Ética de nuevo género que no sólo se ocupa de la economía, de la industria, de la cultura… se ocupa del corazón. Esa es una victoria de la Revolución que vive de la verdad humana, de la franqueza, de la honestidad, de la pureza, de sus principios marxistas y leninistas en acción dialéctica crítica y autocrítica. No nace de la nada. Nuestro deber es hacer la revolución. Completarla permanentemente.

Cuba Periodistas

ex-mandatarios-hugo-chavez-y-fidel-castro-30591

25º Aniversario del convenio Cuba-Venezuela: unión fundamental de ambos pueblos.

Prensa LAUICOM – El 30 de octubre de 2000, los entonces presidentes de Cuba y Venezuela, Fidel Castro y Hugo Chávez, respectivamente, firmaron el Convenio Integral de Cooperación, un acuerdo que sigue vigente y que este 30 de octubre de 2025 conmemora su 25º aniversario.

Dicho convenio marcó un hito en las relaciones bilaterales al sentar las bases de una alianza estratégica orientada a fortalecer la amistad entre ambas naciones y promover su desarrollo económico y social.

Inicialmente centrado en áreas clave como la salud, la educación, la economía y el desarrollo, su alcance se ha ampliado con el tiempo a otros sectores, entre ellos el deporte, la ciencia, la energía, la comunicación y la cultura.

El acuerdo ha sido considerado fundamental por ambos gobiernos como instrumento de cooperación y de impulso al bienestar de sus pueblos.

En el marco de esta conmemoración, el canal de Telegram del presidente Nicolás Maduro destacó: «Hoy, Cuba y Venezuela estamos más unidos que nunca, empeñados en la defensa de nuestra soberanía y de la paz».

1761758293363325707xg

Venezuela Celebra Victoria Mundial de Cuba en la ONU Frente al Bloqueo Imperial

La República Bolivariana de Venezuela felicita al heroico pueblo y al Gobierno de Cuba, así como al Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez y al General de Ejército Raúl Castro Ruz, por la contundente victoria alcanzada en la Asamblea General de la ONU, donde por trigésima tercera vez consecutiva desde 1992 se exigió el fin inmediato del ilegal y criminal bloqueo estadounidense. Esta victoria es de Cuba, pero también del mundo, de la dignidad y del derecho internacional frente a la agresión imperial.

f0436525

Tercera edición del Encuentro Internacional de Publicaciones Teóricas de Partidos y Movimientos de Izquierda

Prensa LAUICOM- En el marco del III Encuentro Internacional de Publicaciones Teóricas de Partidos y Movimientos de Izquierda, celebrado en la Universidad del Partido Ñico López en La Habana, se reafirmó la urgencia de fortalecer la unidad de la izquierda global frente a la ofensiva imperialista y el resurgimiento de un fascismo de nuevo tipo. Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, subrayó en la inauguración que estos espacios son “urgentes” para promover “las ideas más avanzadas de la izquierda, el pensamiento crítico y la acción política conjunta”, en un momento marcado por la carrera belicista de Estados Unidos y la necesidad de preservar la paz.

Durante el panel “Teoría revolucionaria frente a nuevos desafíos y fascismo de nuevo tipo”, la diputada venezolana Iris Varela repasó los hitos de la Revolución Bolivariana y destacó la “resistencia especializada” ante sanciones y ciberataques. José Luis Centella, representante de España, alertó sobre la decadencia del Norte global y su giro fascista, mientras que Nguyen Xuan Thuy, representante de Vietnam, compartió la experiencia de desarrollo bajo dirección comunista. Vasuki Umanath representante de India, vinculó la lucha de clases, anticolonialismo y antifascismo, y Tim Joye, representante de Bélgica denunció la manipulación mediática y los recortes sociales en Europa.

El intelectual mexicano Fernando Buen Abad, colaborador de la agencia, rindió homenaje a la pasión lectora de Chávez y Fidel y enfatizó que “la agenda teórica no la resuelven genios académicos, sino las protestas campesinas, laborales y populares”. Por su parte, Abel Prieto llamó a construir un frente comunicacional ético que rescate la verdad frente a la postverdad, recordando la frase de Fidel: “Por Venezuela estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre”.

En esta transición histórica, “entre lo viejo que tarda en morir y lo nuevo que demora en nacer”, según Gramsci, LAUICOM reafirma su compromiso con una comunicación antiimperialista, popular y al servicio de la emancipación, formando comunicadores que piensen desde y con los pueblos en resistencia.