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Fidel: ética en la política y sabiduría comunicacional

Por: Irene León

El legado de Fidel es sinónimo de revolución y socialismo, es memoria de una vida que se mimetiza con la ética en la política, como también con la justicia económica, geopolítica, cultural, social, del conocimiento y comunicacional, que se interrelacionan de manera dialéctica en sus ideales de humanidad y en la concreción de una de las mayores alternativas históricas contemporáneas: Cuba.

A la vez, la visión integral que es transversal en su visión de mundo, es pieza ineludible para explicar tanto la persistencia del proyecto socialista cubano como la trascendencia de Fidel y Cuba en el mundo. Gracias a esta perspectiva, la isla caribeña ha logrado posicionarse como el mayor referente histórico de los cambios antisistémicos en todas las latitudes geopolíticas, en todos los idiomas y culturas y entre todas las tendencias políticas, incluso en aquellas que adversan el socialismo, pero han tenido que reconocer ese paradigma y formular posturas estratégicas.

En los #100AñosConFidel no hubo lugar para las medias tintas pues, con una perspectiva estratégica, él sustentó sus ideas en el pensamiento propio y crítico, llamando las cosas por su nombre, lo que marcó un parteaguas que definió el respeto que Cuba ha logrado en el mundo. Esto se expresa, por ejemplo, en Naciones Unidas cuando anualmente los países votan con unanimidad contra el bloqueo, como un acto de reconocimiento moral frente a unos hechos sustentados con tal transparencia que apenas Estados Unidos y su satélite osan contradecir.

La coherencia entre propuesta y acción se evidencia también en una telaraña de relaciones internacionales que no deja a nadie fuera, la presencia de Cuba en el mundo muestra que ese posicionamiento se logra más gracias a una visión interrelacional que a través de un poder vertical o de riquezas materiales. Y esto es aún más tangible a nivel interno, donde las generaciones hechas en revolución exhiben no sólo un bagaje cultural fuera de lo común en países pares, sino que los elevados niveles de dignidad se constituyen en un escudo frente a las agresiones infligidas por Estados Unidos desde inicios de la revolución.

En 1961, luego del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, el presidente de Estados Unidos, John F Kennedy, al evidenciar que los principios antisistémicos subyacentes a la visión socialista representan para su país “una lucha que en muchos sentidos es más difícil que la guerra”, atribuyó esa complejidad principalmente a influencias externas y enfatizó en la voluntad de su país para aplicar una estrategia multifacética, orientada a erradicar el proyecto cubano y las aspiraciones socialistas del hemisferio. Esa perspectiva, que ha sido una constante por casi siete décadas, se ha agravado en la actualidad con la agudización de una guerra híbrida y cognitiva sin precedentes, con inéditas nociones de castigo colectivo, que buscan anular la dignidad, socavar el pensamiento propio y fracturar el espíritu de victoria.

A más del sabotaje económico, estas modalidades de agresión buscan neutralizar la centralidad de la política como expresión de lo colectivo y los principios de igualdad, solidaridad y justicia que son parte del acervo cultural cubano. Se pretende, asimismo, inhibir la influencia de Cuba en la región y en el mundo, principalmente a través del robustecimiento de una movilización comunicacional dirigida a afectar su credibilidad política y socavar el reconocimiento logrado como potencia cultural, del conocimiento, deportiva, tecnológica y otros. Esto es de tal magnitud, que cabe mencionar una expresión de contraofensiva popular que dice: “si el socialismo es tan malo ¿para qué gastar tanta energía en desacreditarlo?”.

Y justamente, en esa línea de tiempo de casi siete décadas, el pueblo cubano, con las estrategias de dignidad provenientes del ideario de Fidel, ha consignado la persistencia de su proyecto y hasta su misma existencia como indicios de victoria. El pueblo no se muestra dispuesto a retrotraer su proceso histórico al pasado de injusticias, desigualdad y corrupción que caracterizaron a la fase de protectorado neocolonial previo y por eso resiste y se proyecta al futuro desde lo propio.

Eso explica, en buena parte, por qué “N” veces han quedado en evidencia los desaciertos de las estrategias de la Central de Inteligencia de Estados Unidos -CIA- en su pretensión incesante de subvertir la revolución, a la vez que paradójicamente su gobierno, atribuyéndose una presunta superioridad étnica y un mandato de la providencia para la dominación, reedita sin pausa varias modalidades del mismo guión, consistente principalmente en: infiltrar y producir procesos comunicacionales hostiles, inducir levantamientos, aplicar agresiones psicológicas, avivar la sedición e incrementar las presiones externas adversas maximizando el bloqueo económico y financiero.

En la fase actual las presiones revisten características de crímenes de lesa humanidad, pues la agudización del bloqueo genera una privación de los elementos básicos para la vida, como alimentos, energía, agua, medicinas y otros. Es más, la persistencia y masividad de estas agresiones configuran un cuadro de genocidio. Asimismo, según la teoría de la guerra cognitiva, al generar la carencia de insumos básicos se aplica una presión máxima, pues las personas y colectividades se ven obligadas a centrar su cotidiano en prioridades de supervivencia, lo que induce no sólo el desinterés en lo colectivo sino que azuza la polarización, indispensable para lograr la implosión de una sociedad.

Cuba tiene fuertes indicios de estar siendo agredida por esta modalidad de guerra, “que es una estrategia sostenida y de largo alcance que, en su etapa avanzada, exhibe como posibles resultados desde la pérdida de la voluntad colectiva y la fractura o implosión de una sociedad, hasta diversos niveles de autodestrucción individual y colectiva, pasando por daños irreversibles en el cerebro de las personas”Para llevar a cabo esos propósitos, el primer campo de batalla son el cerebro/la mente y los comportamientos humanos, que se busca a desestabilizar a través de un conjunto multidisciplinario de intervenciones, donde concurren la comunicación, la neurociencia, la psicología, la sociología y una diversidad de componentes de tipo no cinético, tales como operaciones psicológicas, operaciones de (des) información y operaciones cibernéticas.

Esa estrategia para obtener el control individual y colectivo, de cerebros y comportamientos, que se implementa principalmente a través de las tecnologías digitales, es considerada indispensable para transitar hacia los nuevos requisitos de individualismo y sentido de la competencia, como exige la implantación del mercado total, en el marco del nuevo modo de acumulación capitalista, signado por la omnipresencia del poder omnímodo de los poderes fácticos privados: el capital financiero, las corporaciones transnacionales y el Complejo industrial, militar y digital. Esta visión está consignada, entre otros, en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, al enfatizar en que ese país defenderá los intereses de sus corporaciones, incluso con la fuerza militar.

Esto último nos lleva al pensamiento de Fidel, que puso en perspectiva los principales antídotos para contrarrestar las afectaciones de esta forma de guerra, como son: el pensamiento propio y crítico, la ética en la política, la solidaridad, la noción de interdependencia entre las personas y las perspectivas de humanidad. Asimismo, Fidel colocó en el centro de toda proyección societal la primacía de la vida humana y del planeta, ergo, la economía y la tecnología deben atender a las necesidades humanas y no el contrario. De modo que, aún si Fidel no llegó a relacionarse con las aplicaciones de inteligencia artificial y similares, sí dejó sentados los principios de soberanía tecnológica, científica, cultural y del conocimiento, que son clave para dirimir las complejidades sociales que resultan de estos giros sociotecnológicos ahora.

El gran comunicador que, mientras cundía la censura de la dictadura de Batista, llevó al New York Times a constatar y dar testimonio de la propuesta de cambios que se instrumentaba con las luchas de la Sierra Maestra, hizo desde entonces de la comunicación una vertebra de la acción política, en relación permanente con su pueblo estableció mecanismos de interlocución permanente, sobre lo simple y lo complejo, sobre el cotidiano y la geopolítica, sobre las personas y la humanidad. Con Fidel, Cuba conoció desarrollos propios de las tecnologías de comunicación e información -TICs, experimentó el software libre y proyecto iniciativas de soberanía digital pioneras.

Y estos son apenas algunos de los elementos que explican la adhesión del pueblo cubano a su revolución y el amor imperecedero por el estadista, cuya cercanía hizo que lo llamaran simplemente: Fidel, a la vez que impulsó una dinámica interactiva que el Ché describió así:

“Hay momentos donde la masa, silenciosa, pende de los labios de Fidel. Pero otras veces el pueblo reclama también su participación en la discusión colectiva: grita, baila, a veces salta, reclama y muestra sus emociones de mil maneras, de tal suerte que en el gobierno sabemos así lo que es mejor, lo que le interesa más al pueblo, lo que le gusta más y cual es la ruta la más justa que hay que seguir”.

Y esos modos de construir comunicación y sociedad han sentado las bases de la proeza cubana viva y con proyecciones para otros #100AñosConFidel.

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¹ F. Kennedy. Address before the American Society of Newspaper Editors, Washington, D.C., April 20, 1961 https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/american-society-of-newspaper-editors-19610420

² John L. O’Sullivan. (1845 / 07). Anexión. Democratic Review. New York

³ León, Irene. (2025/03) La guerra cognitiva y su propuesta de daño estructural. Voces del Periodista. www.vocesdelperiodista.mex. México

⁴ Herbert Matthews. (1957/02) Entrevista a Fidel Castro en la Sierra Maestra. NYT. https://cubanstudies.history.ufl.edu/joyas-del-archivo-es/primera-entrevista-grabada-de-fidel-castro-en-sierra-maestra-abril-de-1957/?lang=es

⁵ Dayana García Armenteros. Fidel, las comunicaciones y la informatización de la sociedad. https://www.centrofidel.cu/fidel-las-comunicaciones-y-la-informatizacion-de-la-sociedad

⁶ Ernesto « Che » Guevara en 1961, citado por Pierre Kalfon, Che, Editions du Seuil, Paris, 1997