Por Prof. Roger Garcés
Vicerrectorado de investigación
LAUICOM
El momento político que nos ocupa en nuestra amada Venezuela pide a gritos trascender las diferencias y los odios. Para ir desmontando el edificio del odio, conoceremos sus mentiras. Llámelo como quiera, odio, ira, rabia, resquemor, molestia; todos tienen el común que se basan en la energía del rechazo, y ya sabemos que el rechazo es un veneno del alma. La rabia tiene una cantidad de mentiras para justificar su existencia y sus efectos negativos, y aunque algunas veces nos damos cuenta de esas mentiras, siempre terminamos creyéndolas. Estas mentiras serán explicadas con ejemplos cotidianos y sencillos, para que veamos hasta donde vivimos las mentiras de la rabia sin darnos cuenta, y estas mentiras pasan a formar parte de nuestra vida. A continuación, les dejo algunas de estas
MENTIRAS DE LA RABIA
1- El que odia cree que la rabia elimina aquello que le molesta.
Porque si esto fuera cierto, la primera vez que la esposa le regaña al marido porque llega tomado un viernes en la madrugada se acabarían los problemas. NO, vemos que esa conducta se sigue repitiendo incluso por años. Entonces la rabia no elimina aquello que nos molesta. Es como el que maldice y toca corneta en una cola en la autopista, la rabia no elimina la cola, lo único que hace es molestarse innecesariamente. Los grandes cosas que de verdad nos atormentan no podemos eliminarlas, como la muerte, la vejez o la enfermedad, y TODAS las cosas que nos molestan, de alguna manera tienen que ver con estos miedos.
2- El que odia cree que el poder lo tiene el otro.
El que odia cree que el otro tiene aquello que es necesario para su felicidad. Es decir, el otro tiene a la mujer que me gusta, o al carro que me gusta, o la ropa que me gusta, o el alimento que me gusta, o el empleo que me gusta, y que creo que ESO que tiene el otro en absolutamente necesario para mi felicidad.
En la dinámica social, un grupo social cree que el otro grupo tiene privilegios y entonces despotrica, se queja y esto lo hace rabiar hasta la locura, y la mayoría de las veces se trata solo de la fantasía de ese grupo social. En la conflictividad social ocurre lo mismo, creemos que los recursos son limitados y que ELLOS (el otro, los otros) tienen aquello que NOSOTROS no tenemos, en realidad cada sector piensa lo mismo, el uno del otro.
En nuestra dinámica política actual los opositores creen que los chavistas son “Enchufados” y que tienen los mejores empleos y los chavistas creen que son los opositores los principales beneficiarios de las misiones y grandes misiones.
En las peleas entre parejas se ve muy claramente esta mentira. Cada uno cree que el otro tiene algo que el uno necesita para vivir.
Así nos olvidamos de que somos nosotros los que tenemos en nuestro interior la capacidad de ser feliz, y nos hacemos a la falsa idea de que el otro tiene el poder de hacernos felices.
3- Lo que se desea es algo concreto.
El que odia porque cree que el otro tiene algo que él no tiene, él cree que aquello que desea es algo particular. Cuando nos aferramos a algo, creemos que ese algo es algo sólido. No nos damos cuenta que solamente es una construcción mental que hacemos con respecto a eso que creemos sólido. Entonces el que odia cree que aquello que le hace falta es algo real, y no se da cuenta que es solamente una construcción mental cargada de simbolismo.
La mayoría de las veces cuando el que odia evalúa lo que quiere y cree que el otro tiene, se pierde tratando de definir qué es aquello que quiere. Porque generalmente no es algo concreto sino una colección de sentimientos. Por eso, para acabar con la rabia, no basta que el sujeto que supuestamente hizo rabiar le dé al que odia aquello que pide, nunca va a ser suficiente y la rabia siempre va a seguir. Por eso, sí lo que el que odia pide es una disculpa, una vez recibida la disculpa la rabia va a perdurar, y así con cada cosa que demande el que odia. Como decíamos antes, no se trata de un objeto concreto ni de una conducta en particular, se trata de un rosario de sentimientos, generalmente mal encolados que corresponde al que odia examinar.
4- El que odia cree que el otro tiene el poder de hacerlo rabiar.
Cuando nos molestamos decidimos molestarnos voluntariamente. Con frecuencia escuchamos decir: “Yo estaba tranquilo y ella me hizo molestar” o “Es que ellos tienen la culpa”, cuando en realidad nosotros mismo somos los responsables de nuestra conducta.
Ya nos dimos cuenta que el pensamiento es como un gusanito que aparece y después degenera en la emoción perturbadora de la rabia. Si nosotros dejamos que ese gusanito actúe a sus anchas va a generar la rabia. Somos nosotros los que permitimos a ese gusanito alimentarse y crecer. No son los demás. Cuando decimos: “ÉL me hizo rabiar” es como si “Él” tuviera una varita mágica y con un conjuro, tipo película de Harry Potter dominara por completo nuestra personalidad al punto de no tener voluntad y solamente cumplir con los mandatos de “Él”. Ya sabemos que no es así, YO permití ese pensamiento y lo acepté. EL puede hacer lo que quiera, pero queda de mi parte si me engancho o no.
5- El que odia cree que NO tiene ninguna relación con aquel a quien odia.
El que odia cree que es independiente de la conducta que realiza el otro. En realidad, todos estamos interconectados, y tenemos una interdependencia muy estrecha con TODOS los seres. Hace años veía por T.V. un programa de Marietta Santana donde entrevistaban a unos Neo Nazis en Venezuela, y un joven neonazi rubio le decía a un negrito que se veía como de clase humilde: “Lo que queda claro es que YO no tengo nada que ver contigo”. Los que odian se sienten desconectados lo que corresponde a un error GIGANTESCO. Ya todo el mundo sabe que todos formamos parte de todo. Ya está suficientemente aclarado que todos estamos interconectados y que las cosas materiales no están desconectadas de nosotros. Si hay un problema entre dos personas es un problema que se ha construido entre dos, y por tanto, corresponde a DOS arreglarlo. La cómoda situación de culpabilizar al otro nos exime de asumir responsabilidades en la dinámica que originó la situación problemática. Recuerde lo que escribía Borges: “Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio”.
6- El que odia cree que la expresión del odio disminuye el odio.
La gente cree que la rabia es como un tanque de un líquido que uno tiene en la cabeza y que si uno expresa su rabia, entonces en la medida que lo exprese ese “tanque” se irá vaciando y cuando se termine ya no habrá más rabia. Esto da lugar a la falsa creencia de que si uno no expresa la rabia, ésta se queda adentro como un cuerpo extraño que incomoda y puede causar enfermedades. Uno escucha a la gente cuando triunfante dice: “¡Pero le dije sus cuatro cosas!” como si eso representara una gran victoria y garantizara su salud mental. En realidad, no es así. La expresión de la rabia, solo aumenta la rabia. En los años 70 los psicólogos de EEUU desarrollaron tecnologías para el control de la rabia y ponían al sujeto en una habitación acolchada para que le dieran golpes con un bate de goma-espuma, y pasaba que después de un rato dándole golpes a las paredes le preguntaba al sujeto ¿Te sientes mejor? Y éste respondía: “Si, me siento mejor”. Lo que pasaba era que se cansaba, pero cuando descansaba volvía la rabia. Realmente, todos hemos pasado por esa situación; nos molestamos por algo y expresamos enérgicamente nuestra rabia, y de alguna manera se arreglan las cosas, y al cabo de un tiempo, la misma situación nos vuelve a dar rabia y otra vez viene la rabia, y así vamos rabiando y expresando la rabia. Repito. La expresión de la rabia solo aumenta la rabia, y esto ocurre porque le damos energía en nuestra mente. Por eso, aquel inmaduro candidato que perdió las elecciones en 2013 y llamó a “Descargar la arrechera” lo que hizo fue incitar al odio y recordemos que ese día hubo 13 muertos y muchos C.D.I. quemados. Lo mejor es no engancharse con la rabia.
7- El que odia cree que no está involucrado en el proceso del odiar.
Es frecuente escuchar: “Yo estaba tranquilo y de repente ella se volvió loca y empezó a insultar”, como si nosotros de alguna manera no hubiésemos colaborado en la acción de la rabia. No solamente estamos involucrados en el hecho que produjo la rabia, sino que primeramente nos vemos involucrados en la interpretación de la acción. Por lo general ponemos a las personas características que solo nosotros les reconocemos y que por lo general son proyecciones nuestras. El conocido fenómeno de la “Imagen en espejo” que la psicología social ha estudiado desde hace bastante tiempo nos da luces. Por ejemplo, los países fronterizos; cada uno cree que los habitantes del otro país son ladrones, etc. La gente de Caracas ha creído siempre que los colombianos son carteristas, y los bogotanos han creído siempre que los venezolanos son carteristas. En las parejas se ve mucho este fenómeno; cada uno acusa al otro de lo que la misma persona hace. Entonces, no es verdad eso de que “Yo estaba tranquilo y ella se volvió loca”. La verdad es que de alguna manera yo estoy involucrado en la interpretación y en la construcción del hecho de la rabia. Es decir, algo hago para favorecer la rabia y después acuso al otro de tener rabia.
Sería de gran avance que cada grupo social RECONOCIERA los errores que ha cometido y deje de estar culpando al otro, y de esta manera desentenderse de su rabia. Lo que sí puedo afirmar es que descalificar a los demás por de color de su piel, decirle “Mono” al contario, quemar gente viva o degollar motorizados no es algo adecuado para una adecuada práctica política.
8- El que tiene una pequeña molestia no odia.
La molestia, la incomodidad, la rabia, el rencor, el odio, todas tienen la misma energía. Se trata del ya conocido veneno del alma “Rechazo”. Cuando tratamos de eliminar algo de nuestra vida y no aprendemos a convivir con ello, se genera el rechazo que envenena nuestra alma como sabiamente lo describió el Buda. De nuevo, la gente cree que lo que tiene en el alma no es odio, y cree que odio nada más es lo que sentía Hitler contra los judíos. Pues no, póngale el nombre que quiera, sigue siendo odio.
Para terminar, les dejo estas palabras de Buda:
“Somos lo que pensamos,
todo lo que somos surge de nuestros pensamientos,
con nuestros pensamientos hacemos el mundo.
Habla y actúa con una mente impura
y los líos te seguirán,
como la rueda sigue el buey que jala la carreta.
Somos lo que pensamos,
todo lo que somos surge de nuestros pensamientos,
con nuestros pensamientos hacemos el mundo.
Habla y actúa con una mente pura
y la felicidad te seguirá,
ineludible como tu sombra.
«Mira cómo me abusó y me pegó,
Cómo me tiró y robó.»
Vive con pensamientos de ese tipo y vivirás en el odio.
«Mira cómo me abusó y me pegó,
Cómo me tiró y robó.»
Abandona los pensamientos de ese tipo y vivirás en el amor.
En este mundo todavía
el odio nunca ha eliminado al odio.
Sólo el amor elimina al odio.
Esta es la ley, antigua y sempiterna.
Tú también vas a perecer;
sabiendo esto, ¿Cómo puedes pelearte?

