Por Prof. Roger Garcés
Vicerrectorado de Investigación
LAUICOM
1. Hable de su dolor.
No se lo calle, ni se lo guarde. Háblelo cuantas veces sea necesario. Cuéntelo a sus amigos, a sus vecinos a sus familiares. Usted puede decirle a su amigo algo como esto: “Yo ya te hablé de mi dolor, pero yo quiero volvértelo a contar ¿Me lo permites?”. Si es amigo suyo seguro lo va escuchar. Piense un segundo: si escuchamos una y mil veces los mismos chistes viejos, por qué no escuchar a alguien que manifiesta un dolor. Mucha gente se confunde y dice: “Es que hablándolo no te va a devolver a esa persona”. Usted puede responder: “Yo sé que no me lo va a devolver, pero yo me voy a sentir mejor elaborando este duelo. También hay gente que dice: “Para qué voy a contar mis problemas, si la gente ya tiene sus problemas”. Si usted habla de su dolor, probablemente le dará la oportunidad a otra persona para que también hable de su dolor y que también podrá liberarse de ese dolor.
2. Llore cuantas veces tenga que llorar.
Llore “A lágrima viva” como dice el poeta Oliverio Girondo. Llore con alguien a quien le cuente sus cosas. NO LLORE EN SOLEDAD. El llanto que se hace en soledad es un llanto que se reedita una y otra vez. El verdadero llanto sanador es el que se llora ante una persona a quien usted le cuenta de su dolor. ¡No se trague el llanto, échelo pa’ fuera! Dese la libertad de llorar. Por siglos nos han mentido diciéndonos que “El hombre macho llora” y esto es una de las falacias más lesivas a nuestro psiquismo. En mi consulta he visto a padres decir: “Es que yo no me puedo derrumbar ante mis hijos” y yo les respondo ¿Usted acaso es Superman? Entonces le remato diciendo: “Señora si usted llora ante sus hijos, ellos van a crecer sabiendo que pueden sanar su dolor llorando y no como usted que aunque se esté muriendo por dentro es incapaz de soltar una lágrima. Sí usted llora ante sus hijos, ellos a su vez le van a enseñar a sus hijos que es sano llorar, y sus nietos van a ser personas más resilientes que saben gestionar mejor sus emociones.
3. Trabaje en comunidad.
Trate de resolver los problemas que aparecerán en este momento siempre con el concurso de los demás. No se aísle, no trabaje solo. No crea que su problema es “solo su problema”. Somos seres colectivos y por eso tenemos la tendencia a juntarnos y reunirnos.
4. No se preocupe si vuelve a angustiarse.
Todos los movimientos del alma son en espiral, así que no se preocupe si vuelve a angustiarse por algo que creía haber manejado muy bien. Puede suceder que se vuelva a angustiar por algo que ya consideraba resuelto. Uno vuelve a pasar por la misma situación una y otra vez, hasta que lo resuelve. Uno escucha «Es que mi esposa todavía está muy sensible”, y esto es completamente normal. En realidad, no se trata de tomar una pastillita y creer que todo se resolvió. Hay que considerar que elaborar la ansiedad es un proceso que se va resolviendo paulatinamente.
5. Trate de habitar el momento presente.
Lleve su mente al presente. Trate de anclar su mente en el presente y evite que su mente vuele. A la mente le gusta imaginar escenarios catastróficos. Un maestro en meditación instruía a sus discípulos con la enseñanza: “Lleva tu cuerpo al cojín, ahora lleva tu mente a tu cuerpo”. Trate de no perderse en las trampas que A CADA SEGUNDO le va poner su mente imaginando cosas terribles. Si usted habita el momento presente puede contrastar sus pensamientos a cada segundo: “No morí, en este momento estoy cocinando” o “No morí, en este momento estoy limpiando”.
6. Cuando tocamos un dolor, estamos tocando un dolor COMPARTIDO.
El dolor que usted siente, con toda seguridad es el mismo dolor que siente su prójimo. Trate de ESCUCHARLO. No lo limite, no lo censure, ni mucho menos lo ridiculice por sentir un dolor. Cada vez que vea a un semejante, con toda probabilidad tiene un dolor igual al suyo. Permita la comunicación entre corazones, le va a hacer bien.
7. Haga grupos de oración.
La oración es una técnica poderosísima para organizar la mente y altamente eficaz para fijar metas que sacan a las personas del marasmo que por lo general produce la situación traumática. Cuando haga estos grupos, puede dedicar un tiempo antes de la oración para que las personas cuenten su experiencia. Recuerde que cada vez que se habla del trauma psicosocial, se va elaborando intelectualmente. Insista en que la oración se haga en forma colectiva y pida a los participantes que VERBALICEN sus peticiones ante el grupo. Esto ayuda a manejar la ansiedad porque ayuda a que la persona RECONOZCA lo que siente y además, establezca una estrategia para alcanzar lo que quiere, observando los criterios del bien común.
8. Síntomas de ansiedad y mareos post temblor son normales.
La presencia de síntomas como: “Mareos post temblor” o “Sensación de terremoto fantasma”, ansiedad, taquicardia, dolores musculares, cervicalgias, son NORMALES en esta fase de la elaboración del trauma psicosocial. Estos síntomas van a ir desapareciendo en la medida en que se vaya trabajando el trauma psicosocial que estamos viviendo.
9. Trate de convertir flechas en flores.
La frase viene del budismo. Se cuenta que cuando el Buda estaba alcanzando la iluminación las hijas del demonio Mara le disparaban flechas para que no se iluminara, pero ya era tarde, las flechas cuando llegaban al Buda, se convertían en flores. Esta historia es particularmente ilustrativa ya que nos dice que podemos convertir cualquier cosa negativa que nos pase, en algo positivo. Se trata de “Convertir el veneno en medicina”. Por ejemplo, este es un maravilloso momento como para elevarnos como pueblo y dejar atrás el odio; podemos comenzar con los miembros de la familia con los que tenemos diferencias y después podemos ir con los sectores de la sociedad que nos cuesta aceptar. Recordemos a san Agustín: “Ama y lo demás se te dará por añadidura”. Recordemos también al Martin Fierro: “Sepan que olvidar lo malo, también es tener memoria.
Convertir flechas en flores también es fomentar y respetar la creatividad de la gente. Nuestro pueblo inventa las formas más ingeniosas y particulares para manejar esta contingencia, el humor está entre las muchas maneras de superar los problemas.
10. Decídase a servir. La felicidad es un proyecto compartido y transhistórico.
Es sabida la sentencia de los antiguos sabios: “No hay salvación individual”. La tesis de que hay UNO que se salva y los demás que se joroben, es falsa. Eso que es lo que nos venden en las películas y en las ideologías individualistas. El Maestro Thay decía que estaba convencido que vendría un próximo Buda, pero que no vendría en forma de un hombre sino en la forma de una comunidad. La felicidad es un proyecto que construimos entre todos y por eso es también transhistorico. Es decir, Trabajamos para los que vienen, así como nuestros ancestros trabajaron para nosotros. La vocación de servicio está en nuestra sangre y en nuestro ADN. Así como apoyamos a TODOS los inmigrantes que vinieron a esta maravillosa Venezuela (y aunque no recibimos la misma moneda ¡No importa! lo seguimos haciendo igual). Así como nos repusimos ante el deslave de Vargas y ante el Covid-19, así lo vamos a hacer en esta oportunidad, trabajando para las generaciones futuras para dejarles un país hermoso y caracterizado por el “Servicio” o el “Vicio de Ser”. Nadie nos puede quitar lo que somos y seguiremos siendo, serviciales, entregados, alegres y amorosos. Para muestra un botón: miremos la inmensa cantidad de motorizados que están bajando voluntariamente a La Guaira a llevar agua, medicina, esperanza y sobre todo aliento. Esta historia de los motorizados se inauguró en 1999 y se reedita hoy otra vez; la vocación de servicio la llevamos en la sangre. (Servicio = El vicio de Ser).

