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LAUICOM activa el interruptor de la calma en su Taller de Relajación

Prensa LAUICOM- Con un reencuentro necesario con el silencio y la paz interior, bajo la guía experta de la licenciada Daniela Colina, los asistentes descubrieron que el cuerpo tiene el interruptor perfecto para transformar la tensión en serenidad absoluta. Fue una jornada dedicada a resetear la mente y recuperar la armonía perdida en la rutina diaria de nuestra comunidad universitaria.

La técnica de la respiración consciente fue el hilo conductor de una experiencia que inundó el salón de aprendizajes con una energía renovada. A través de ejercicios profundos de inhalación y exhalación, los participantes lograron soltar las cargas acumuladas en los músculos y despejar la fatiga mental.

​La licenciada Colina enfatizó que aprender a desconectar la ansiedad es una herramienta vital para mejorar significativamente la calidad del sueño y el rendimiento diario. Entre sonrisas y una atmósfera de calma profunda, los presentes experimentaron un alivio inmediato en las tensiones acumuladas en el cuerpo.

Al concluir los 45 minutos de sesión, el ambiente en la Galería José Vicente Rangel vibraba con una sensación de ligereza y un equilibrio total. Los trabajadores y estudiantes presentes salieron del recinto con la certeza de que el bienestar integral es la base fundamental para el éxito profesional.

El Servicio de Bienestar invita a todos a sumarse a estas jornadas que prometen transformar la manera en que enfrentamos los retos cotidianos, donde relajamos el cuello y la espalda, no se trató simplemente de una clase técnica, sino de un regalo necesario para el alma y la salud física de todos.

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Voces de mujeres:¡Por la libertad y la justicia!

Prensa LAUICOM – En un acto cargado de verdad histórica, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) recibió a Yesenia Contreras, especialista en Dirección General de Promoción y Divulgación de los Derechos Humanos de la Defensoría del Pueblo.

Con el corazón en mano, Contreras desmontó las cadenas del patriarcado que, desde la infancia, intentaron encerrar en muñecas, cocinitas y el mandato cruel del silencio a las jóvenes.

Su discurso fue un grito de guerra contra toda violencia que marca el alma y el cuerpo de la mujer venezolana y en todo el mundo.

Frente a estudiantes y profesores, se rompió el tabú, se destacó la violencia durante la etapa del embarazo donde tratan a las mujeres como objetos, el acoso que hiere y el aislamiento que destruye.

Pero también se abrió la puerta a la sanación colectiva: el hombre que llora también libera su dolor, porque el patriarcado nos fragmenta a todos. Yesenia recordó que conquistar el derecho al trabajo, al cuerpo y a decidir fue una batalla ganada con sangre y dignidad, no un regalo.

Bajo el amparo de nuestras leyes y la fuerza inquebrantable de la alianza de las mujeres, LAUICOM reafirma que ninguna mujer estará sola. Ni una más callada, ni una más sometida. La libertad no se pide, se ejerce con límites claros en la intimidad y con la certeza de que el amor revolucionario jamás incluye agresión.

Hoy, desde esta casa de estudios, el mensaje es claro y contundente: somos poderosas, somos el cambio urgente y nuestra voz es el trueno que exige justicia inmediata.

La patria se construye con mujeres libres, serenas y dueñas absolutas de su destino.

¡Que tiemble la opresión, porque la mujer bolivariana ha despertado para no dejarse controlar!

Tapas - Prensa

DE TRAICIONES, RESISTENCIAS Y DIÁLOGOS

Por: Prof. Julio Valdez

Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)

Marzo, 2026.

El 3 de enero, la administración Trump invadió la República Bolivariana de Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores. Esta agresión militar perpetuada en suelo venezolano, en la que más de cien personas cayeron en combate para la defensa de nuestra soberanía, trajo la imposición de una estrategia de tutelaje político sobre nuestro gobierno para acceder primariamente a los recursos petroleros, con lo que nuestra máxima dirigencia se ha visto forzada a negociar de modo asimétrico. 

Es cierto que estas fuerzas exógenas, imperiales, tienen consigo la fuerza de poderosas armas de última generación, que constituyen una amenaza abierta, real, para la vida y la seguridad del pueblo venezolano. Por otra parte, han construido una red de alianzas en múltiples países, que les apoya en sus intenciones y en sus discursos. Ello les ha permitido, con el envío de sus relevantes emisarios y emisarias, aumentar las posibilidades de acceso a los recursos de nuestra patria, pero no como botín de guerra, sino a través de acuerdos y transacciones debidamente apoyadas en el marco legal nacional e internacional. 

Por otra parte, el proyecto bolivariano mantiene su posición en el gobierno para la defensa de nuestra soberanía. Para ello, cuenta con la lealdad de los altos mandos y las bases de las fuerzas armadas, con el respaldo de la vanguardia organizada del chavismo y la unidad militante de la mayoría del poder popular. Así, en cada encuentro entre figuras claves de Venezuela y de los Estados Unidos, el arribo a cualquier acuerdo se convierte en una lucha de resistencia, de reafirmación de la soberanía desde el espíritu de las leyes y los acuerdos internacionales.  

En este escenario, se destacan sobre nuestros gobernantes miradas destinadas a sembrar desconfianza, duda, principalmente en la militancia chavista y el resto del pueblo de Venezuela, así como de la comunidad internacional. Por un lado, el gobierno norteamericano elogia –hasta el exceso- la disposición colaborativa hacia ellos por parte de nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aparentando una relación sin tensiones ni resistencias (The New York Times dixit). Es lo que el gobierno de USA envuelve con el término “reconciliación”, es decir, el supuesto reencuentro amoroso entre dos estados que, por los delirios socialistas de uno, vivieron una separación previa; pero que ahora se reencuentran en una eventual convergencia de intereses. De ser cierto esto, Delcy Rodríguez habría sido la primera invitada a la desdichada Cumbre “Escudo de las Américas”; el hecho de que Venezuela no haya participado en este evento, muestra que ciertamente no somos parte del entorno íntimo (servil)  latinoamericano del presidente Donald Trump.

Y, por otro lado, la abigarrada ultraderecha venezolana manipula con la supuesta entrega de nuestros recursos al gobierno estadounidense. Ambas miradas (gobierno de USA y ultraderecha) encienden la narrativa de una eventual traición del equipo presidencial de nuestro país a las apetencias hegemónicas, al presentar acciones puntuales descontextualizadas e irreflexivas para ocultar los logros del gobierno bolivariano después de este ataque militar. … Por otra parte, sin duda está presente la intencionalidad de hacer a un lado, o incluso de borrar, la figura del presidente electo de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y de la primera combatiente, diputada Cilia Flores. 

Es importante destacar que tanto los Estados Unidos como la ultraderecha venezolana, sin estar de acuerdo en otras cosas, coinciden en el señalamiento de la traición y de la entrega de nuestro gobierno, con la intención de socavar la base institucional y popular del chavismo y, por ende, del gobierno. Les conviene debilitar totalmente el proyecto bolivariano chavista, para sus fines neoliberales políticos y económicos. Y diversos medios internacionales, y las redes sociales, nos inundan con imágenes e ideas que refuerzan esta narrativa.

Y como quiera que en la guerra mediática se trata de confundir, debilitar, socavar confianzas y lealdades, la extrema derecha destaca aún otras miradas sobre nuestro equipo venezolano del alto mando político-militar. Así,  mediante fake news, intenta presentar a nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, como incursa en todos aquellos delitos con los que involucraron a nuestro presidente Nicolás Maduro, y que el mismo Departamento de Estado de USA ha rechazado: “narcotráfico, corrupción, y lavado de dinero” (Agencia de información AP). Todo esto se circunscribe en su plan para arrancar de raíz el chavismo, del gobierno y del pueblo, lo que les dejaría vía libre para la anhelada toma del poder. Ello es parte de un relato mayor, en el que la extrema derecha se adjudica el rol de libertadora y civilizadora, que ha de llevar al país –de la mano, por supuesto de los Estados Unidos y de Europa- al centro del capitalismo, es decir, a un mundo de libertad y bienestar; por lo que se oponen al chavismo (para ellos, una fuerza primitiva, represiva, retrógrada), a la que hay que eliminar totalmente. Por ello, nada que provenga de este régimen (ni la Ley de Amnistía, ni la recuperación económica) puede ser bueno… En esta óptica, Delcy y Jorge Rodríguez, y Diosdado Cabello, pasan a ser los villanos de su cuento de hadas, los agentes principales de un régimen que, en sí mismo, es portador de todos los males. Y como esa extrema derecha no habla para el pueblo venezolano, sino para el gobierno y el Congreso de los Estados Unidos, y como no tiene ni presencia ni una organización nacional significativa, la solución parece ser que Norteamérica imponga a la brevedad posible las elecciones en Venezuela. 

Ante tal arremetida, nos conviene reflexionar para propiciar afectos patriotas, de encuentro e identidad compartida, en un discurso de contraofensiva, difundido en diversos géneros mediáticos, en que se problematice la sumisión y la traición, con la intención de fortalecer, desde la resistencia, la unidad del Proyecto Bolivariano, a fin de evaluar sus impactos a corto y a largo plazo, así como las posibilidades de potenciarlo en las actuales circunstancias con los vigentes riesgos. 

Es importante, visto lo anterior, destacar comunicacionalmente los aspectos siguientes:

Es necesario resaltar la imagen de nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, desde su trayectoria impoluta, su nivel de formación altamente respetable y su sentido de compromiso con el país. Y contribuir, desde acá, a desmontar los mensajes de las agencias noticiosas y de las redes sociales en contra… En este sentido, sin entrar en detalles de las difíciles negociaciones de nuestro país con los Estados Unidos, en situación de asimetría y amenaza, destacar que todo se realiza bajo los marcos de las leyes (nacionales e internacionales), y de los acuerdos vigentes entre naciones.  Y que, sobre todo lo demás, predomina en nuestras acciones gubernamentales la diplomacia de paz que nos legó principalmente nuestro comandante eterno Hugo Chávez Frías. Y, como consecuencia de ello, hay ingentes ingresos financieros que, producto de estas negociaciones, están llegando al país para proseguir, según el Plan de la Nación, con las obras y los proyectos que el pueblo venezolano requiere y necesita.

Derivado de lo anterior, es decir, del apego al marco legal y a la diplomacia de paz, contamos hoy con un estado y un gobierno intactos, funcionando de manera soberana. Es decir, un país en paz y en orden, en diálogo permanente entre sus diferentes sectores (gobierno, empresarios, instituciones y organizaciones y poder popular). 

Y todo ello, otorgando siempre el protagonismo a las acciones informativas necesarias para garantizar el pronto regreso de nuestro presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de la diputada Cilia Flores.  

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¿De las sanciones a la recuperación o del pecado a la sanación?

Por: Profesora Isabel Rivero D’ Armas
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Marzo, 2026.

El que impone el lenguaje impone también como quiere que la realidad sea entendida. Desde la lingüística cognitiva, la imposición de ciertas palabras condiciona la interpretación de los hechos porque mediante estas se activan ciertos marcos cognitivos: estructuras mentales de vieja data que favorecen la aceptación de creencias que pueden ser falsas, y hasta el rechazo de las verdaderas, por más bien sustentadas que estén. Nuestro modo de ver el mundo depende de estas estructuras que conforman el inconsciente cognitivo y es lo que también llaman sentido común.

Desde la orden ejecutiva estadounidense de marzo de 2015, renovada en febrero de 2026, en la que se nos califica de amenaza inusual y extraordinaria, empezaron las sanciones: una serie de medidas coercitivas que superficialmente parecen económicas pero que son esencialmente morales. Estas formas de coerción se centraron, entre otras acciones, en el congelamiento de activos nacionales, la imposibilidad de vender nuestro petróleo, en el robo de empresas estratégicas, caso de Citgo, en la inhabilitación de autoridades para gestionar gubernamentalmente, hasta en la negación de insumos médicos, como las vacunas, en el contexto de la pandemia por Covid del 2020. 

La voz ‘sanción’ es una de esas palabras impuestas por el que ejerce el rol dominador para mantener sumiso a un grupo. La interpretación de esta palabra está condicionada por el marco cognitivo de la moral conservadora, anclada a su vez en el marco del padre autoritario, aquel que castiga al hijo desobediente y que enseña que el mundo es un lugar peligroso, en el que hay que competir, por lo que lo divide en ganadores y en perdedores; existe un mal absoluto y un bien igualmente absoluto. Este marco es parte de otro marco mayor que es la familia, centrado en cómo nos relacionamos con la figura de autoridad, que se forma desde temprana edad.

Concretamente, en el marco del padre estricto se sustenta la ideología del libre mercado. Desde esa estructura, las sanciones económicas son entendidas como sanciones morales, porque el significado subyacente de este constructo es que el país sancionado debe ser castigado por desobediente. Es como el hijo descarriado de la familia.

Asimismo, la sanción está anclada a un marco religioso que ubica al grupo dominado en el lado del mal, entendido como mal absoluto, desde el cual es visto como pecador, por desobediencia, y por ello debe tener una pena, en este contexto, una sanción. Etimológicamente la voz en cuestión proviene de latín sanctio, sanctionis, derivada del verbo sancire, que significa santificar o hacer inviolable.

Después de la invasión a la República Bolivariana de Venezuela hace dos meses, en la que se secuestró al presidente constitucional Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, se anunció por parte de la administración de Trump un plan de tres fases. Una de ellas es la recuperación.  Ahora los pronósticos de crecimiento económico resultan optimistas por el levantamiento de algunas medidas coercitivas como las relacionadas con el petróleo venezolano que liberan el producto de la renta petrolera.

La situación anterior oxigena la economía venezolana que viene de una crisis por el bloqueo. A pesar de la asfixia, el gobierno avanzó en años recientes con el plan soberano orientado a la producción nacional para el abastecimiento alimentario, así como en aspectos como garantizar el derecho a la salud, por las medicinas de los laboratorios venezolanos que sustituyen las importadas, y la tecnología, de empresas nacionales, lo que ha incidido en un aumento de la capacidad exportadora.

Todo lo anterior se suma a favor en la recuperación, que no es otra cosa que la disminución de la coerción, pues el gobierno venezolano ha avanzado en la recuperación económica desde el 2022 presentando importantes logros como es la sustitución de la importación por la producción nacional. Recordemos que en la cuarta república éramos sobre todo un país importador.

Finalmente, las sanciones, mejor medidas coercitivas, que afectaban al pueblo venezolano, desde la moral conservadora, representan la pena impuesta al pecador por coerción, que una vez redimido encuentra la sanación en la salvación, en el tránsito de la amenaza a la amistad, cuando un enemigo deja de ser hostil, representado así por defender su soberanía.

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ATA Zulia: La Revolución de la Comunicación Política

Prensa LAUICOM – En el vibrante corazón del Ambiente Territorial de Aprendizaje de LAUICOM en Zulia, el Diplomado de Comunicación Política, bajo la guía del los apasionados profesores Clara Vega y David Vásquez, se convierte en un refugio de esperanza.

Aquí, cada participante se empodera, reafirmando que aprender haciendo es un un grito esperanzador.

La teoría se combina con la acción y se transforma en motor de cambio, donde las calles se convierten en el escenario de nuestras historias vivas, la energía de la comunidad se siente en cada rincón, creando un ambiente de solidaridad y compromiso.

A través de la militancia comunicacional, rompemos los esquemas establecidos, desafiando el cristal del algoritmo que silencia voces. Cada video, cada relato, es un acto de amor que da vida a la resistencia.

Los participantes se convierten en narradores de su propia realidad, construyendo un relato colectivo.

La formación digital se transforma en un arte de combate, donde cada encuentro es una chispa de creatividad y acción.

La victoria es más que un objetivo; es la mirada transformadora de quienes se niegan a ser espectadores, porque en el ATA-Zulia, la comunicación se convierte en un acto de vida, un compromiso con el futuro.

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Postdoctores de LAUICOM juran defender la verdad desde cada trinchera comunicacional

Prensa LAUICOM – Este 6 de marzo, en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), se celebró un hito histórico: la graduación de la primera cohorte del Postdoctorado Internacional en Educación Mediática y Marketing Electoral.

La solemnidad del evento alcanzó su punto más elevado con la distinguida presencia de magistrados y magistradas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), institución que se erige como vanguardia del derecho y guardiana suprema de la constitucionalidad.

En un momento histórico donde la verdad se convierte en el escudo principal frente a las distorsiones y amenazas, la labor de los graduandos es vital para garantizar que la justicia sirva como pilar fundamental de la independencia patria, asegurando que la ley prevalezca siempre en beneficio de la verdad, la integridad y el resguardo de los altos intereses de la nación.

Caryslia Beatriz Rodríguez, presidenta del TSJ, habló con el corazón en la mano, agradeció a la diputada Tania Díaz por abrir las puertas de tan prestigiosa casa de estudios, de hacer de esta universidad un espacio de debate real y actual.

«Venezuela es paz, amor y fortaleza… En estos tiempos particulares que vive la patria, hemos sido protagonistas de momentos donde hemos vencido las dificultades y cada día nos fortalecemos más como venezolanos…», afirmó, recordando cómo el pueblo vence dificultades día a día.

El Dr. Miguel Sarmiento Madrid, voz de los graduandos, declaró que «estamos viviendo en un momento histórico importante, para él, el verdadero honor no es el título, sino el pacto sagrado con la sociedad para ser guardianes de la verdad: Somos arquitectos de puentes entre la academia y la calle», prometió, listo para combatir las mentiras desde cada trinchera comunicacional.

Cerrando con fuerza, la rectora de LAUICOM, Tania Díaz honró a los graduandos y su labor como defensores de la verdad en la guerra comunicacional. Subrayó que, frente a un adversario desesperado que intenta secuestrar nuestra institucionalidad, nuestra democracia comunal basada en los principios bolivarianos se mantiene inquebrantable.

Que nadie lo dude: la verdad del pueblo venezolano es un río que no se puede detener, no nos rendiremos, no retrocederemos y no habrá mentira que apague nuestra luz. Con el amor revolucionario como escudo y la certeza de que la victoria es nuestra, seguimos marchando.

¡Felicitaciones a todos los graduandos!

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Despertando conciencias: Lauicom llegó a la Comuna «Bolívar Vive»

Prensa LAUICOM – Bajo el cielo de la parroquia La Vega, en el marco de la Cátedra Hugo Chávez Comunicador, la Comuna Bolívar Vive abrió sus brazos y su historia para recibir a LAUICOM como compañera de camino en esta tarea sagrada de formar y despertar conciencias.

Entre risas, abrazos y palabras que nacen del corazón, la generación de oro sembró esperanza, cada intercambio fue un acto de resistencia amorosa, un recordatorio de que, aun en medio del flagelo de la guerra imperial, la unión del pueblo es escudo y semilla de futuro.

Hoy, al conmemorar los 13 años de la siembra del Comandante Hugo Chávez y el venidero centenario de Comandante Fidel Castro, desde esta cátedra latió fuerte su legado: el de líderes que eligieron la palabra, la solidaridad sobre la destrucción, la vida sobre el miedo.

Desde las entrañas de Caracas, esta jornada fue más que formación: fue caricia colectiva, fue memoria viva, fue compromiso renovado.

Y en este suelo venezolano, que conoce el peso de la historia pero también la fuerza de la ternura, seguimos caminando.

Porque la paz es presencia de justicia, de comunidad, de amor en acción.

Paz para Venezuela, paz desde el barrio, paz con Chávez y Fidel en el corazón.

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¡Victoria Popular! Radio LAUICOM exalta la soberanía petrolera de Venezuela

Prensa LAUICOM -Desde Caracas, Radio LAUICOM fue escenario de un debate vibrante sobre el poder del pueblo, conducido por el profesor Rafael Rosales en compañía del ingeniero Luis Prieto. Rosales exploró la importancia estratégica del petróleo venezolano, honrando la memoria del Comandante Hugo Chávez y su proyecto de país en una sesión dedicada a recordar la victoria y la visión de prosperidad.

Se analizó el libro «El Pensamiento Petrolero», del Comandante Hugo Chávez, obra fundamental que guía nuestra soberanía y visión energética.

El profesor Prieto reveló que Venezuela posee la mayor reserva de petróleo del mundo, con 303 billones de barriles. Esta enorme riqueza, que representa el 70% de nuestras reservas, es un símbolo de esperanza y fortaleza para el pueblo venezolano.

Sin embargo, la deuda en inversiones de gas natural sigue siendo un desafío, Prieto recordó la crisis de 2019, cuando se nos impidió comercializar nuestro crudo, y las controversias de corrupción que afectaron a PDVSA. A pesar de estos obstáculos, el espíritu de lucha del pueblo se mantiene intacto.

El petróleo es del pueblo

Durante la emisión se difundió un video donde la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, enfatizó que la nueva Ley de Hidrocarburos busca empoderar a nuestra patria. Hoy, más que nunca, es vital que Venezuela se proyecte al mundo, pues el mundo también la necesita.

Unidos y decididos, celebramos 13 años de la siembra de Chávez, reafirmando que, sin importar las circunstancias, los venezolanos siempre venceremos. ¡Viva Venezuela!»

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El Zulia en acción: formación y compromiso en Comunicación Política

Prensa LAUICOM – Bajo el cielo generoso de la tierra zuliana, el nuevo Ambiente Territorial de Aprendizaje (ATA) de LAUICOM se llenó de voces comprometidas y miradas encendidas por el saber.

El II Módulo del Diplomado en Comunicación Política desde los ATA llegó como un encuentro de hermandad, donde cada participante reconoció en la formación una herramienta para servir con mayor entrega a su comunidad.

La masiva asistencia fue testimonio de un pueblo que cree en la educación como camino de transformación. Hubo abrazos de bienvenida, intercambios de experiencias y la certeza de que aprender juntos fortalece los lazos que nos unen como nación.

En cada palabra compartida, se sintió el respeto por la palabra del otro y la voluntad de construir desde lo colectivo.

Este espacio nuevo de LAUICOM en el Zulia se convierte en hogar para quienes buscan comunicar con verdad y sensibilidad territorial. Los facilitadores acompañaron con paciencia y cercanía, sembrando conocimientos que ya germinan en ideas y proyectos para el bienestar común.

Con emoción y disciplina, el territorio zuliano demuestra que la vanguardia se construye con estudio, escucha y amor por la patria.

Cada módulo es un paso firme hacia una comunicación política que nace del pueblo y vuelve al pueblo, con propósito claro y corazón revolucionario. La formación con visión territorial sigue avanzando, llevando luz y palabra a cada rincón de Venezuela.

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Bad Bunny frente al supremacismo blanco en Estados Unidos: Artículo exclusivo para la RedH de Ramón Grosfoguel

La lucha actual en Estados Unidos se configura como una disputa entre, por un lado, las fuerzas de la supremacía blanca que buscan reestablecer formas renovadas de apartheid —con nuevos dispositivos, pero con niveles similares de represión e institucionalidad— para preservar la hegemonía de una supremacía blanca imperial y, por otro, las fuerzas sociales que se movilizan con el objetivo de transformar estructuralmente el sistema y avanzar hacia una descolonización del imperio desde su interior. Pero ¿qué implica, en rigor, la descolonización del imperio? Supone cuestionar y desarticular el carácter imperialista de Estados Unidos, lo que conlleva una transformación radical tanto de su política exterior como de su política interna, de modo que deje de operar como un Estado agresor frente al Sur global. Esto exige una reconfiguración estructural sostenida hasta que la supremacía blanca sea derrotada en los planos institucional, político y cultural.

Este proceso, el multiculturalismo liberal —hoy debilitado y fuera del centro del poder, en parte porque el imperio ya no dispone de los recursos necesarios para sostenerlo—  desempeñó históricamente un papel de cooptación a las élites de  comunidades inferiorizadas racialmente, cuyos costos políticos y económicos resultaron muy elevados. La experiencia del gobierno de Barack Obama es ilustrativa en este sentido: la pertenencia de un Presidente imperial a una comunidad inferiorizada racialmente no implica, por sí misma, una transformación radical del sistema. El multiculturalismo liberal, en efecto, tiende a otorgar un “rostro diverso” al Estado mientras se mantienen intactas las políticas imperiales vinculadas a la supremacía blanca en Estados Unidos. Si bien este mecanismo no ha desaparecido, ha entrado en crisis, dando pasos a formas más crudas de autoritarismo y represión. Están con la Gestapo en la calle secuestrando gente.

En este contexto debe situarse la intervención de Bad Bunny: lo que está en juego dentro del imperio es la lucha por su descolonización o la derrota de dichas luchas frente a un proyecto de supremacía blanca de corte abiertamente pro-apartheid, asociado a liderazgos como el de Donald Trump. Este conflicto ya había sido anticipado en nuestro artículo “Latinos(as) y la descolonización del imperio estadounidense en el siglo XXI” (2007), inspirado en las grandes movilizaciones de 2006, y que hoy adquiere una vigencia particularmente evidente.

En consecuencia, la lucha antiimperialista en el siglo XXI debe contemplar necesariamente las luchas que se desarrollan dentro del propio imperio. Resulta indispensable una articulación entre las resistencias internas y externas, lo que supone un esfuerzo consciente de coordinación política. Al interior del imperio existen formas de contestación significativas, como las que se han manifestado en Mineápolis (Minnesota), donde han emergido expresiones de insurrección popular frente al Estado. En términos generales, pueden observarse brotes de radicalización social en Estados Unidos con un gran potencial antiimperialista.

A comienzos de este siglo fuimos invitados a dictar una conferencia magistral sobre esta problemática en un instituto de la cancillería venezolana. Hugo Chávez escuchó la exposición y comprendió con claridad la relevancia estratégica del planteamiento. Su respuesta política fue concreta: impulsó el subsidio de calefacción, financiado con petróleo venezolano, destinado a comunidades latinas y afrodescendientes inferiorizadas racialmente y empobrecidas en Estados Unidos, en un contexto de precios energéticos exorbitantes. Esta medida reflejaba una comprensión de la necesidad de articular las luchas “desde afuera” y “desde adentro” del imperio, es decir, de asumir la dialéctica entre ambos frentes de lucha en el siglo XXI.

Hoy se requiere una estrategia de mayor escala. Es necesario abandonar la visión del imperio como una entidad monolítica que invisibiliza las luchas que se desarrollan en su interior. Con frecuencia, incluso cuando estas luchas son reconocidas, se las interpreta de manera inadecuada al proyectar sobre ellas las experiencias históricas de América Latina, pese a que las condiciones sociopolíticas dentro del imperio presentan dinámicas distintas. Esto lo podemos afirmar porque estamos situados con un pie dentro y otro fuera del imperio, como ocurre en la experiencia puertorriqueña— es posible comprender tanto la dominación imperial en el Sur global como la dominación racial-imperial en el interior del propio imperio y en Europa. La participación directa en luchas antiimperialistas y de liberación, dentro y fuera de estos espacios, nos permitió advertir que las luchas descolonizadores internas no son idénticas a las del Sur global: operan con registros, codificaciones y matrices teóricas e históricas distintas.

Por ello, se vuelve fundamental construir solidaridades recíprocas: las luchas dentro del imperio deben ser solidarias con las luchas del Sur global y, al mismo tiempo, las luchas dentro del Sur global deben acompañar los procesos de resistencia que emergen en el interior del imperio. Esta relación debe ser bidireccional. De lo contrario, las luchas internas corren el riesgo de volverse cómplices, por omisión, de las estructuras de dominación imperiales que no son confrontadas. Sin embargo, esta articulación todavía carece de un nivel de organización suficiente. No es que no existan luchas en el Norte o en el Sur, sino que falta la coordinación estratégica que exige el momento histórico actual. Mientras las élites imperiales coordinan activamente con las élites criollas neocoloniales del Sur, los pueblos permanecen desarticulados y, en ocasiones, enfrentados entre sí.

En los últimos días, muchos hermanos y hermanas del Sur global han criticado a Bad Bunny desde posiciones de “purismo” moral que dificulta la construcción de alianzas estratégicas. En este marco debe interpretarse su intervención en el Super Bowl, cargada de simbolismo político y cultural que no siempre resulta fácilmente decodificable fuera de su contexto, aunque ha sido analizado en otros trabajos.[1]

Asimismo, parte de la izquierda latinoamericana —y de otras regiones — andan desorientados analíticamente al desconocer las especificidades de las luchas al interior del imperio, así como las particularidades de la cultura latina y, especialmente, puertorriqueña. Como resultado, se pierden múltiples claves simbólicas y políticas presentes en el espectáculo, que sólo pueden comprenderse adecuadamente a partir de ese contexto sociocultural e histórico específico.

Una semana antes del Súper Bowl, Bad Bunny obtuvo dos premios Grammy y, en su discurso, afirmó: “Antes de agradecer a Dios quiero decir: fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”. Sin embargo, el término “americano” en su boca no se restringe a Estados Unidos, sino que abarca todo el continente, descolonizando así la visión supremacista blanca e imperial que identifica lo “americano” exclusivamente con lo blanco estadounidense. Esta resignificación cuestiona la lógica monroísta de “América para los americanos”, donde, en la práctica, los “americanos” han sido históricamente concebidos como las élites blancas estadounidenses. Esto pone en cuestión Bad Bunny y desafía el racismo de la supremacía blanca estadounidense.

En este sentido, asume una responsabilidad ético-política como puertorriqueño, expresando solidaridad con las poblaciones migrantes de América Latina y del mundo. La condición colonial de Puerto Rico implica que sus habitantes poseen ciudadanía estadounidense, impuesta durante la Primera Guerra Mundial, entre otros motivos, para reclutar varones puertorriqueños en el esfuerzo bélico. Esta ciudadanía forzada impide su expulsión del país y los sitúa en una posición jurídica distinta a la de muchos migrantes, incluso aquellos con residencia legal, que son objeto de detenciones y deportaciones por parte de ICE. En términos simbólicos y políticos, esto coloca a los puertorriqueños en una primera línea de visibilización y denuncia dentro del propio territorio imperial: al haber impuesto su soberanía sobre la isla, el imperio no puede desvincularse de sus responsabilidades históricas ni de las consecuencias de esa dominación. En Puerto Rico a esto le decimos: “Si te comiste la carne, ahora chúpate los huesos”.

La invitación a Bad Bunny para participar en el evento probablemente partía de la expectativa de una intervención crítica moderada; sin embargo, su presentación excedió ese marco. Amparado en su libertad artística, desplegó un mensaje que escapó al control de los productores, combinando contenido político profundo con una estética sutil y no panfletaria. Su intervención abordó, de manera simbólicamente elaborada, temas como el colonialismo en Puerto Rico, el racismo, la supremacía blanca, el fascismo y muchos otros. De haber recurrido a un discurso explícitamente panfletario, es probable que hubiera sido excluido del evento; en cambio, la sutileza artística le permitió introducir estas problemáticas en un espacio de alta visibilidad mediática. No obstante, el espectáculo derivó desde el inicio en una confrontación política directa con Donald Trump, quien, según diversos debates públicos previos, había criticado reiteradamente a la NFL y su orientación cultural. Tras la presentación, sus reacciones públicas reforzaron la idea de que la intervención había tocado una fibra sensible del clima político estadounidense, especialmente en relación con el empoderamiento de las comunidades latinas y su llamado a no actuar desde el miedo, sino desde la organización y la resistencia. En este sentido, también puede leerse como un acto de solidaridad directa con los puertorriqueños y con otras comunidades latinoamericanas.

Bad Bunny está poniendo su cuerpo bajo amenaza de muerte. No es el primero ni será el último. Los supremacistas blancos enseguida comienzaron a movilizarse y a emitir amenazas de muerte. Por eso, Bad Bunny utilizó varias capas de ropa para que no se percibiera que debajo llevaba un chaleco antibalas. Nos parece que hubo cierta subestimación al interpretar esto como si se tratara únicamente de ganar dinero, cuando en realidad se está jugando la vida. Quienes no comprenden Estados Unidos ni las luchas que allí se están desarrollando no advierten hasta qué punto Bad Bunny se está exponiendo. Como artista, podría haber optado por otros caminos, pero no lo hizo. Usó su posición como puertorriqueño —que no puede ser ni expulsado ni tratado del mismo modo que otros migrantes por ICE— para solidarizarse con las hermanas y hermanos latinoamericanos reprimidos por la Gestapo de ICE.

Para Trump, el show fue una “bofetada en la cara” según sus propias palabras. Sin embargo, desde otros espacios esto no se percibe así y se interpreta como mera instrumentalización del capital. En este sentido, el espectáculo puede leerse también como una bofetada simbólica al fascismo en Estados Unidos.

¿Bad Bunny es un producto del globalismo “woke”? Quien sostiene esto pierde de vista el componente antifascista y antirracista de su intervención. En una lucha antifascista es necesario aliarse con todos los sectores posibles. En un contexto donde la población latina es perseguida, detenida, secuestrada, desaparecida y trasladada a calabozos en distintos países del Sur global, la construcción de alianzas amplias se vuelve un imperativo político, aun reconociendo sus límites. En política, las alianzas deben ponerse en función de la factibilidad. También implica aprovechar las contradicciones existentes entre las élites occidentales. Por ejemplo, los palestinos en medio de una situación de genocidio buscan alianzas de todo tipo, incluyendo el uso del discurso de los “derechos humanos”. Hay quienes critican este recurso sin advertir que existen coyunturas en las que movilizar ese lenguaje permite impulsar la lucha y visibilizar la violencia sufrida. No se trata necesariamente de una adhesión plena a ese marco, sino de una estrategia para ampliar apoyos y generar presión internacional. Por ello han acudido a la Corte Penal Internacional para denunciar a Benjamín Netanyahu, y la Corte emitió un pedido de captura contra él y su ministro de Defensa por crímenes de lesa humanidad y crímenes de agresión, aunque todavía no por genocidio. Desde el punto de vista de los derechos humanos y del derecho internacional, estas instancias pueden ser objeto de crítica; sin embargo, en la construcción de un frente amplio contra el fascismo, parte de la lucha consiste en individualizar y denunciar a los responsables.

En otras palabras, cuando se enfrenta una política de expulsión, persecución y disciplinamiento de poblaciones —como las políticas migratorias de Estados Unidos— se configura un escenario que muchos interpretan como una forma de terrorismo de Estado orientada a que las poblaciones latinas abandonen el país. En este contexto, el imperialismo estadounidense atraviesa una fase de decadencia y el recurso a formas autoritarias y represivas se vuelve cada vez más central para preservar su hegemonía. La crisis actual es presentada como existencial para el imperio, y el endurecimiento represivo aparece como un mecanismo para evitar su declive. El fascismo, en esta lectura, opera como una herramienta funcional para intensificar la represión y, mediante organismos como ICE, intimidar a las poblaciones racializadas. Incluso se ha denunciado el hostigamiento y la violencia contra personas blancas que se solidarizan con los migrantes. El mensaje que se percibe, en este clima político, es disuasivo: avanzar sin concesiones y amedrentar a quienes se interpongan. Ese es el contexto que muchos observadores identifican en la actualidad estadounidense.

¿Existen problemas porque Bad Bunny no tiene un discurso radicalmente anticapitalista, claramente antipatriarcal o antisionista? En parte, sí, y por eso el fenómeno debe analizarse con una mirada crítica. Evidentemente, hay sectores del capital que se benefician del consumo masivo generado por el show. Sin embargo, esto también forma parte de la complejidad de la lucha política. Existen momentos de alianzas con sectores en los que no hay coincidencia total. Pero la política implica, muchas veces, construir frentes ante un enemigo principal. Una vez que ese enemigo es derrotado, esos mismos aliados pueden convertirse en nuevos adversarios. Cuando llegue ese momento, el reacomodamiento político será necesario; pero en la coyuntura actual, la prioridad es articular la mayor cantidad de fuerzas posibles contra el fascismo.

Ahora bien, lo “latino” y lo “negro” funcionan como categorías raciales construidas dentro del orden imperial para clasificar poblaciones. Dentro de la experiencia latina existe una profunda heterogeneidad. Hay latinos que ingresan a Estados Unidos y son asimilados al mundo blanco estadounidense; algunos eurolatinos —como ciertos euroargentinos, eurochilenos o sectores de las élites blancas cubanas— han sido blanqueados en términos raciales y sociales, aunque en números reducidos. El territorio estadounidense no es una tabula rasa, sino un espacio atravesado por categorías raciales preexistentes, clasificaciones jerárquicas y racismo estructural. Existen grupos latinos que son racializados como blancos y que, por ello, acceden a determinados privilegios dentro del imperio, aunque constituyen una minoría. La mayoría, en cambio, ingresan como trabajadores explotados y dominados en el marco del capitalismo racial, siendo construidos como sujetos inferiorizados racialmente.

De este modo, el campo migratorio se divide entre quienes son asimilados al mundo blanco y quienes son incorporados al mundo de los no blancos. Por ejemplo, se ha hablado de la “puertorriqueñización” de los dominicanos en Nueva York: dado que los puertorriqueños llevan más de un siglo en esa ciudad, existen imaginarios raciales de larga duración asociados a ellos. Cuando llegan los dominicanos, no lo hacen a un espacio neutral, sino a uno ya estructurado por categorías raciales, y son frecuentemente clasificados como puertorriqueños a partir del fenotipo, el acento u otros marcadores culturales. Entran así al país siendo encasillados dentro de categorías raciales coloniales ya existentes.

Algo similar ocurre con procesos de afroamericanización de migrantes, como en el caso de cubanos o haitianos en Florida, donde en el mundo blanco son percibidos simplemente como “negros”, sin distinciones internas, y quedan sujetos al mismo aparato de dominación racial dirigido históricamente contra los afroamericanos. También se observa la “mexicanoamericanización” de centroamericanos en Los Ángeles, donde el racismo dirigido contra los mexicanos se extiende a salvadoreños, guatemaltecos y otros migrantes de la región. Se trata de estructuras raciales de larga duración que se originan en la clasificación de sujetos colonizados y que luego incorporan a los migrantes dentro de esas jerarquías. No obstante, existe también una minoría de migrantes latinos que es clasificada como blanca. Por ello, la categoría “latino” no puede ser entendida como homogénea, sino como un espacio profundamente heterogéneo, atravesado por distintas experiencias de racialización: puede implicar ser racializado como blanco o como no blanco según el contexto social e histórico.

En consecuencia, no puede afirmarse de manera automática que todo sujeto latino sea un sujeto colonizado dentro del imperio; no necesariamente. Puede tratarse de un latino blanqueado, incorporado al orden dominante y beneficiario de los privilegios de la supremacía blanca. De forma análoga, también existen figuras negras que han sido integradas a las élites del poder estatal e imperial supremacista blanco, como Barack Obama, Colin Powell o Condoleezza Rice. Esto muestra que las categorías raciales no se reducen a la pigmentación, sino que remiten a construcciones sociales de jerarquías y dominación. En este proceso, pueden existir latinos, negros o asiáticos incorporados a las élites imperiales, lo que complejiza cualquier lectura simplista basada únicamente en la identidad.

Bad Bunny no es descolonial, pero sí puede caracterizarse como antifascista y antirracista. Está movilizando a millones de personas, animándolas y elevando su autoestima colectiva, lo cual resulta políticamente significativo. ¿Es anticapitalista? No lo es. Sin embargo, su intervención contribuye a las luchas antifascistas y antirracistas desde el plano cultural. Esto no impide señalar críticas legítimas, como expresiones de sexismo, su inserción en lógicas capitalistas o la ausencia de una perspectiva descolonial en sentido epistemológico. Aun así, no se le puede negar su aporte: está interviniendo culturalmente en favor de causas antifascistas y antirracistas.

No todo puede subsumirse a una lógica sistémica totalizante de la que nada escape. Existen fisuras, ambigüedades y elementos que desbordan la instrumentalización total. En una situación de resistencia, se actúa con las herramientas disponibles y desde los espacios que cada quien ocupa. Adoptar una postura sectaria o purista —según la cual, si una figura no es “anti-todo”, no merece apoyo— conduce a la parálisis política. El “anti-todismo” termina siendo la muerte de la política, porque exigir pureza absoluta imposibilita la construcción de alianzas reales. Ello desconoce el principio de factibilidad política: se pueden sostener discursos moralmente coherentes, pero ineficaces si no inciden en la transformación concreta. Así, se corre el riesgo de caer en un moralismo sin efectos políticos. Desde una perspectiva descolonial se puede aspirar a una crítica integral, pero no es viable exigir que todos los actores de un frente político compartan idénticas posiciones. De lo contrario, no habría política, sino una secta moral basada en un narcisismo político que invalida cualquier alianza con quien no sea una réplica exacta de la propia postura.

Por ello, es posible criticar a Bad Bunny en aspectos como el sexismo, su inserción en lógicas capitalistas o la ausencia de una visión descolonial en sentido epistemológico. Sin embargo, también es necesario reconocer que se está movilizando desde el lugar que ocupa y con las herramientas que tiene. Se puede apoyar su contribución en lo positivo —la lucha antifascista y antirracista— sin dejar de formular críticas. Su intervención cultural constituyó, en ese sentido, un aporte relevante. Frente a ello, el sectarismo y cierto infantilismo político de algunos sectores de izquierda tienden a invalidar luchas que no son una copia exacta de su propia posición, perdiendo de vista la complejidad y la necesidad estratégica de las alianzas en contextos fascistoides de alta violencia y conflictividad política. No olvidemos que los latinos en Estados Unidos están enfrentando a la GESTAPO: secuestran niños/adolescentes/adulto/abuelos y los desaparecen sin que sus familias sepan donde se encuentran. Muchos terminan en calabozos en El Salvador, Ruanda, Congo o Sudan. La lucha anti-fascista es una prioridad. Agradecemos a Bad Bunny por poner su cuerpo en la primera fila de la lucha contra el fascismo.

Fuente: REDH