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Tejiendo hermandad universitaria desde la Patria en marcha

Prensa LAUICOM – Durante el programa especial #6 de Radio LAUICOM, sede central en Caracas, se anunció la activación de dos convenios estratégicos: con la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt (UNERMB) y con la Universidad Nacional del Turismo (UNATUR).

Estas alianzas responden a la necesidad de construir una educación comunicacional arraigada en la soberanía, la identidad popular y el legado del Comandante Chávez.

Unión Soberana

Desde sus núcleos formativos, impulsan un proyecto universitario que trasciende lo administrativo para convertirse en acto de hermandad entre instituciones comprometidas con el pueblo.

La rectora de UNATUR, Azucena Jaspe destacó que el turismo es encuentro de culturas y celebró la consolidación de estos lazos como paso firme hacia la integración nacional.

Por su parte el rector de UNERMB, Rixio Romero, habló de la apertura de espacios formativos donde ya funcionan aulas para la juventud. Subrayó que esta expansión honra la resistencia histórica de los pueblos originarios y el mandato bolivariano.

Rechazó con firmeza las narrativas que criminalizan la lucha popular y enfatizó que, aun bajo ataque, las universidades bolivarianas mantienen la calma, la formación y la dignidad.

Frente a la agresión externa e interna, se reafirma: la soberanía no se negocia, el pueblo no se rinde y la educación sigue siendo arma de liberación colectiva.

En este momento histórico, recuperar referentes como la Carta de Bolívar a Santander es tarea urgente (leer aquí).

LAUICOM avanza: con territorio, conciencia y hermandad. Porque esta patria, en cada rincón, sigue en pie, en lucha y en amor.

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Radio LAUICOM: Humanidad contra la Doctrina Monroe

Prensa LAUICOM- Desde la Universidad Internacional de las Comunicaciones, sede principal de Radio LAUICOM, se transmitió su sexto programa especial, abordando la migración como campo de batalla entre dos modelos históricos: el bolivariano de solidaridad y el monroísmo de dominación.

Conducido por Tamara Díaz e Ibrahim Infante, vicerrectores de LAUICOM, el programa responde a la coyuntura global de criminalización migratoria, denunciando cómo Estados Unidos aplica una política inhumana mientras Venezuela garantiza retorno digno y derechos plenos.

La doctrina Monroe, disfrazada de “América para los americanos”, revela su rostro cruel: insensible al sufrimiento, sedienta de poder, expansionista, racista y guiada por un fanatismo religioso que se cree divino. El historiador José Gregorio Linares lo expone con claridad en su análisis del monroísmo (escúchalo aquí).

Mientras, el modelo bolivariano se teje en las calles, en la solidaridad. Marquesa Vázquez, activista colombiana, narra cómo Venezuela le devolvió la vida: sin papeles, fue abrazada; con el Comandante Chávez, obtuvo identidad, estudio y pertenencia.

Maurizio Manocchio, empresario italo-venezolano, contrasta esa humanidad con la deshumanización estadounidense: ayudar a alguien que se cae puede hacerte culpable; apagar un incendio, merecer una multa. El ICE, hoy comparado con la Gestapo, deporta por un tatuaje, por ser pobre, por existir. Eso no es ley: es terror.

Desenmascarados

El imperio ya no disimula. Habla de poseer Groenlandia como antes Irak o Libia: sin excusas, sin vergüenza. Su único lenguaje es la fuerza —el derecho de las bestias—, porque ha perdido el concepto de lo humano.

Frente a eso, nuestra tarea es clara: volver al pensamiento bolivariano. Defender la soberanía, la autodeterminación, la fraternidad entre pueblos. Formarnos, hablar con nuestros jóvenes, caminar hacia lo hermoso: la libertad compartida, la arepa repartida, el amor que nombra.

Venezuela es patria de hermanos. Y en esa patria, la comunicación es acto de resistencia, de humanidad.

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Comunicación política: ¡Cohorte XX de Lauicom defiende la patria con valentía y dignidad!

Prensa LAUICOM- La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) dio inicio a la Cohorte XX del Diplomado en Comunicación Política, bautizada como “Valentía y Dignidad”.

El nombre rinde homenaje a todo el pueblo venezolano que se mantuvo firme en los acontecimientos del 3 de enero de 2026, para salir masivamente a las calles a defender su soberanía y su paz frente al bombardeo cobarde y secuestro contra el presidente constitucional Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores.

Esta nueva cohorte es una trinchera comunicacional en defensa de la Patria, un acto de resistencia colectiva y un llamado urgente a la unidad nacional.

En medio de agresiones externas e intentos de desestabilización, LAUICOM reafirma su compromiso con la formación de comunicadores capaces de construir relatos desde el territorio, con conciencia histórica y fidelidad al pueblo.

Valentía y dignidad encarna el espíritu de quienes transforman el dolor en organización, el miedo en acción y la indignación en contranarrativa popular.

La Vicerrectora de Asuntos Internacionales de LAUICOM, Tamara Díaz, subrayó que la universidad nació como trinchera frente a la ofensiva mediática global, y hoy cobra un sentido aún más urgente tras los acontecimientos del 3 de enero contra el pueblo venezolano y contra el Jefe de Estado y su esposa.

El diplomado se erige como un laboratorio vivo donde teoría y práctica se funden para enfrentar la guerra cognitiva, los laboratorios de desinformación y los bloqueos mediáticos con herramientas propias.

Con esta formación, LAUICOM impulsa una comunicación política que crea, moviliza y defiende los intereses del pueblo.

Porque la unidad de Venezuela, de su pueblo, es su mayor fortaleza.
¡La comunicación es un acto de amor, de lealtad y de lucha!

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¡Tejiendo hermandad! UNERMB y LAUICOM firman convenio de cooperación

Prensa LAUICOM – En el marco del lanzamiento de la Cohorte XX del Diplomado en Comunicación Política “Valentía y Dignidad”, los rectores Rixio Romero y Tania Díaz firmaron un convenio estratégico entre la Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt” (UNERMB) y la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM).

Este acuerdo sella lazos institucionales para impulsar programas conjuntos de formación, investigación y acción comunitaria en defensa de una universidad al servicio del pueblo.

Romero destacó que este sueño, gestado desde el año pasado, materializa dos logros históricos: la firma del convenio y la territorialización de LAUICOM en el estado Trujillo donde la UNERMB también tiene sede, convirtiéndolo en el primero del país en acogerla.

“Venimos trabajando desde los postulados del alma máter por una universidad de la comunidad”, afirmó, y cerró con firmeza recordando una actividad realizada durante el inicio del diplomado: “Si tuviera que describir a Venezuela con una palabra, sería ¡Bolívar!”.

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Lucha histórica: Simón Bolívar vs. James Monroe, 200 años de pugna

Sistematizado por: Francisco Quevedo

Si crees que el problema de Estados Unidos contra Venezuela es reciente, pues necesitas más información para entender la magnitud del conflicto.

El papel de John Baptiste Irvine, el enviado que intentó desafiar nuestra soberanía

La historia de nuestra Patria no es solo una de batallas con espadas, sino también de una lucha de ideas que aún resuena hoy. En el siglo XIX, mientras Venezuela derramaba sangre para ser libre, se gestaba un choque entre dos visiones del mundo: la de nuestro Libertador Simón Bolívar y la del presidente estadounidense James Monroe.

¿Quiénes eran estos protagonistas?

Simón Bolívar (El Libertador): El gigante de nuestra tierra. Presidente de Venezuela y de la Gran Colombia, cuya visión no se detenía en fronteras locales. Él buscaba la unión de los pueblos americanos que habían sido colonias españolas para formar una sola nación, tan grande y poderosa que pudiera tratar de igual a igual con el resto del mundo.

James Monroe: El quinto presidente de los Estados Unidos (1817-1825). Fue el autor de la famosa «Doctrina Monroe», que bajo el lema «América para los americanos», escondía en realidad la intención de que Estados Unidos fuera el nuevo tutor del continente, desplazando a las potencias europeas para quedarse ellos con el control.

Mientras Bolívar fundaba repúblicas y luchaba contra el imperio español, Monroe gobernaba en Washington. Sus caminos se cruzaron políticamente entre 1817 y 1825, un periodo crítico donde Venezuela exigía respeto a su soberanía y Estados Unidos solo buscaba proteger sus intereses comerciales.

El insolente John Baptiste Irvine y la respuesta de Bolívar

En 1818, James Monroe envió a Venezuela a un agente diplomático llamado John Baptiste Irvine. Pero no vino a reconocer nuestra independencia, sino a reclamar dinero. Dos barcos estadounidenses (Tigre y Libertad) habían sido capturados por los patriotas venezolanos mientras intentaban vender suministros y armas a los realistas españoles que masacraban a nuestro pueblo.

Irvine, con una actitud arrogante y colonialista, exigía que se le devolvieran los barcos, argumentando que Estados Unidos era «neutral». Fue aquí donde Bolívar sacó la casta por nuestra soberanía. En una serie de cartas famosas, el Libertador le puso un freno histórico al enviado de Monroe, explicándole que no permitiría que se ultrajara al Gobierno de Venezuela. Bolívar fue enfático: para nosotros era lo mismo combatir contra España que contra el mundo entero si se nos ofendía. El Libertador dejó claro que Venezuela no se arrodillaba ante nadie, ni ante España ni ante la potencia del norte que pretendía lucrarse con la guerra de otros.

Santander: El enviado que prefirió el norte

Mientras Bolívar defendía la soberanía con firmeza, en las sombras crecía una figura que terminaría traicionando el ideal de unión Grancolombiana: Francisco de Paula Santander. Santander, quien fue vicepresidente de la República de Colombia (algunos la llaman Gran Colombia), sentía una admiración excesiva por el modelo de los Estados Unidos.

Su traición no fue solo política, sino de principios: prefirió las leyes y el sistema de Washington antes que el sueño de Bolívar de una confederación de pueblos hermanos. Santander paso de ser Centralista a llamarse Federalista. Mientras Bolívar desconfiaba de las verdaderas intenciones de Monroe, Santander buscaba su aprobación, facilitando la división de la Gran Colombia y debilitando la fuerza que el Libertador había construido con tanto sacrificio.

El Congreso de Panamá vs. el Panamericanismo

En 1826, Bolívar convocó al Congreso Anfictiónico de Panamá. Su idea era formar una «Sociedad de Naciones» americanas. Bolívar no quería una unión bajo el mando de EE. UU.; de hecho, su intención era unir a los pueblos que compartían la misma historia de lucha contra el colonialismo.

Sin embargo, sectores influenciados por la visión de Santander permitieron que el espíritu de este Congreso fuera infiltrado por lo que hoy conocemos como Panamericanismo. La diferencia es clave: el ideal de Bolívar era una unión de repúblicas hermanas y soberanas para resistir a cualquier imperio, mientras que el Panamericanismo de Monroe terminó siendo una estrategia para que Estados Unidos pusiera las reglas en todo el continente.

Doctrina Bolívar vs. Doctrina Monroe

Para entender nuestra lucha actual por la independencia, debemos entender estas dos visiones opuestas. Por un lado, la Doctrina Monroe planteaba que América debía estar bajo la influencia de Estados Unidos, practicando el intervencionismo y decidiendo por los demás países. Por el otro, la Doctrina Bolivariana defendía que la Patria es la América, basándose en la autodeterminación y el derecho absoluto de Venezuela a ser dueña de su destino sin interferencias extranjeras.

Hoy, el espíritu de Bolívar sigue vivo en cada venezolano que defiende su tierra y su orgullo nacional. James Monroe pasó a la historia como el autor de una doctrina de control; Simón Bolívar es y será siempre el faro eterno de la libertad y la soberanía absoluta de Venezuela.

Las preguntas a las lectoras y los lectores

1) Para quien lee ¿Estás con Bolívar o Monroe?

2) Para los venezolanos en particular ¿Eres patriota venezolano o agente gringo en Venezuela?

Conciencia fragmentada

Conciencia fragmentada y post-verdad: Ouspensky en la Venezuela de hoy

Luis Delgado Arria*

La subjetividad venezolana y la disolución postmoderna del «yo»

Podía sentir mi falta de talento como si fuera ropa barata que llevo puesta. Pero, ¡Dios mío, cómo quería aprender! ¡Para cambiar, para mejorar! No quería nada más. Ni hombres, ni dinero, ni amor, sino la habilidad para actuar.

Marilyn Monroe

En la coyuntura actual de Venezuela, marcada a fuego por incalculables eventos traumáticos tales como conatos de asonadas y golpes de Estado, hiperinflación, conspiraciones, bloqueos, invasiones, bombardeos, y en las últimas semanas, operaciones especiales con dolorosos saldos letales y el impacto político y simbólico del secuestro de nuestro presidente Nicolás Maduro Moros y de la primera combatiente Cilia Flores, la psique del ciudadano medio nos parece que ha entrado en lo que el periodista, matemático y epistemólogo ruso P. D. Ouspensky[1] definía ya a mediados del siglo XX como un “estado de identificación total”.

Según Ouspensky (1949/2005), la identificación total es un estado en que el ser humano «se pierde a sí mismo de lo que está sintiendo, de lo que está pensando y de lo que está haciendo» (p. 156). En este sentido, la subjetividad política venezolana hoy en lo absoluto se nos aparece como un campo homogéneo y macizo. Convendría más bien definirla como un campo de batalla entre muchos «yoes» e imaginarios sociales diversos y hasta neuróticamente confrontados. Creemos que las sucesivas capas de trauma acumuladas en la subjetividad de los venezolanos de a pie, tras dos décadas de asedio y más de una década de abiertas acciones de guerra imperialista que han incluido guerra política y diplomática, económica y financiera, comercial e industrial, eléctrica y cibernética, mediática y cultural, el robo de nuestros principales activos estratégicos (Citgo, Monómeros, y cuentas bancarias en Europa y Estados Unidos), la congelación de nuestras reservas monetarias internacionales y las mal llamadas “sanciones económicas y financieras” a cuyo INRI debemos sumar infinidad operaciones políticas y psicológicas de signo claramente terrorista e intencionalidad destituyente.

A toda esta embestida sumariamente descrita se le suma hoy un nuevo crimen de agresión internacional tras el cerco naval, la cuarentena naval contra la industria petrolera, el bombardeo de cuatro estados ―incluyendo la capital― y lo que las fuerzas especiales occidentales eufemísticamente llaman “operación de decapitación y de extracción” y ulterior juicio espurio del presidente de la República y de la Primera Combatiente ante tribunales estadounidenses sin competencia nacional o internacional para juzgarlos.

La guerra irrestricta contra Venezuela ha buscado afectar y traumar el núcleo civilizatorio/ cultural/ espiritual, de nuestra venezolanidad. Ello a objeto de reprimir toda posibilidad de producir un tránsito hacia un socialismo a la venezolana, bloqueándonos asimismo la posibilidad de elaborar un examen lógico/ racional del fenómeno. Cuando observamos un deepfake sobre una figura de autoridad o una imagen de violencia extrema como un bombardeo, un asalto al bunker presidencial o llamas ardiendo en una instalación militar o una casa de familia bombardeada, en lo absoluto procesamos esa información; esa información nos posee, nos toma. El prominente psicólogo austriaco Carl Jung (1875-1961) solía afirmar que “no tenemos un complejo; el complejo nos tiene a nosotros” (Jung, 1964, p. 86). En contextos traumáticos extremos y prolongados la subjetividad se torna mecánica y nuestras respuestas, predeciblemente reptilianas. Nuestra corporalidad viviente deviene una suerte de resorte que salta irreflexivamente ante cada estímulo de terror o de esperanza proyectados en las pantallas de nuestros televisores, tabletas o celulares.[2]

Sesgos de la guerra cognitiva: los resortes de la máquina

La efectividad de la guerra cognitiva contra Venezuela en buena medida radica en su capacidad para inocular y explotar las leyes de la mecanicidad biológica humana descritas por Ouspensky. Contra la población venezolana ha sido desplegado un arsenal de sesgos cognitivos, incluyendo disonancias cognitivas, distorsiones cognitivas y distorsiones ideológicas que en definitiva buscan que actuemos como «resortes» psicológicos. Entre estos automatismos neurobiológicos destacamos para el presente caso los siguientes tres:

El sesgo de confirmación y la mentira orgánica:

Ouspensky (1950) sostenía que «el ser humano siempre miente; no puede decir la verdad porque no sabe que no sabe» (p. 42). En la crisis venezolana, este sesgo actúa como una verdad incuestionable. El ciudadano medio, desesperado por imprimir coherencia a su vida en medio de fuertes y prolongadas privaciones materiales y ansiedad, inflación y deflación, rumores y recelo, infamias y noticias en cascada, estruendos e imágenes de bombardeos, tiende casi naturalmente a aceptar como verdad absoluta todo deepfake que confirme su sesgo cognitivo previo. Si el video falso muestra a un «adversario» cometiendo una atrocidad, su automatismo biológico lo valida instantáneamente a fin de proteger su precarizada adscripción comunitaria, política o ideológica. Esta es la raíz de no pocos conflictos que han devenido armados; y la leña que ha terminado alimentando trágicas guerras fratricidas como vimos en Ruanda y más recientemente, en Ucrania.

La heurística de disponibilidad y estrechez de conciencia: Puesto ante un ecosistema cultural, informativo y comunicacional enrarecido, con versiones antitéticas y en extremo alarmantes, la mente humana neuro cognitivamente se tiende a aferrar a la información más reciente y más emocionalmente cargada. Un video de 30 segundos de una operación especial tipo swat,[3] al estilo de las mercadeadas durante décadas por Hollywood, aunque sea trucado, suele colonizar toda nuestra conciencia. Ouspensky llamaba a esto la «estrechez de la conciencia de vigilia» (Ouspensky, 1949/2005, pp. 154-157), una distorsión en que el individuo solo alcanza a ver un punto a la vez, dejando de lado el contexto, encegueciéndolo así ante total posibilidad de manipulación. Representaciones contrapuestas y maniqueas de este tipo las vimos, casi en tiempo real, con posiciones favorables a un lado y al otro durante la operación de invasión perpetrada este pasado 03 de enero. Videos animados con IA fueron parte así de la guerra de posiciones que enfrentamos.

El efecto de arrastre (mecanicidad colectiva)

La autoridad discursiva que hoy imponen las redes sociales y el terror inducido anulan la voluntad individual. Ouspensky explicaba que los sujetos cuando devienen individuos/ masa se transforman en una suerte de «máquinas que chocan entre sí» (Ouspensky, 1949/2005, p. 162). El sentimiento de urgencia provocado por el secuestro del Primer Mandatario desencadena una respuesta de enjambre en que el individuo deja de ser un observador crítico para convertirse en parte de un automatismo casi ciego, en extremo propicio para el pensamiento y el comportamiento de rebaño favoreciendo así situaciones que pueden devenir en caos social.

Deepfakes, deshumanización y la senda a la guerra civil El despliegue de un mar de fake news y de deepfakes de signo geopolítico imperialista, en este contexto, no busca simplemente engañar, sino producir una ruptura cognitivo epistemológica terminante. Al fabricar evidencias de desamparo y orfandad, sufrimiento y rendición, delitos de lesa humanidad y desolación, traición o ajusticiamientos extrajudiciales, tales operaciones psicológico digitales asaltan la inteligencia y la memoria histórica con que el sujeto construye su realidad singular y su filiación ideológico política y civilizatoria.

Si el ciudadano ya no puede confiar en lo que ve o escucha, su psique se retrae instintivamente hacia el temor, el miedo, el resentimiento, el recelo, el odio y todos los automatismos biológicos más primarios como atacar, huir o paralizarse. Ouspensky (1931/2012) advertía en Tertium Organum que nuestra percepción del espacio y de la realidad depende de nuestra estructura de conciencia. Al alterarse la realidad percibida producto de una catarata de representaciones truculentas, trucadas o simulaciones de IA, se puede alterar y hasta traumatizar gravemente la eticidad, la moralidad y la politicidad del sujeto. El «otro» deja de ser un compatriota para convertirse en un objeto que debe ser despreciado, perseguido y hasta eliminado, abonando así el terreno para la guerra civil y para la naturalización del fascismo. El caos social es, por tanto, el resultado de miles de «máquinas humanas» reaccionando irreflexivamente a estímulos falsos o manipulados sin el freno del recuerdo humano de sí, del prójimo y de la comunidad familiar, nacional o continental de filiación histórica.

La resistencia desde la conciencia

La utilidad del pensamiento de Ouspensky para la Venezuela de hoy es a la vez de carácter defensivo y liberador. El estudio de la conciencia nos permite entender que siempre que actuemos hipnotizados por una narrativa gris, un fake news o un deepfake, seguimos siendo una suerte de peones en el gran tablero una guerra cognitiva imperialista occidental que tiene una inconfesable intencionalidad geopolítica (Ouspensky, 1949/2005, pp. 200-220). La única salida al caos social y al suicidio civilizatorio es la transición del sueño despierto de que hablaba Ouspensky a la auto observación y al debate crítico. Solo el pueblo que logra «recordarse a sí mismo y a su comunidad ancestral entrañable» en medio del bombardeo informativo o misilístico puede discernir entre la simulación algorítmica y la verdad histórica y humana.

La operación Resolución Absoluta

Pero hoy hemos sido convocados a repensar juntos la guerra cognitiva en este particular momento de invasión cinética e invasión también, neurocognitiva contra Venezuela. La guerra cinética militar promovida por Donald Trump contra Venezuela fue precedida de una vasta operación psicológica que buscaba lograr la rendición y huida al exterior de la vanguardia política y militar de la revolución bolivariana. No sería exagerado decir entonces que el primer misil de esta operación de decapitación a gran escala fue de orden narrativo/ cognitivo. Diversos voceros del gobierno de Estados Unidos, de los medios de comunicación social y de las mal llamadas “redes sociales” zurcieron una incesante y truculenta campaña de extorsión geopolítica[4] que incluyó amenazas simbólicas, físicas y ultimátum legales y militares. La coartada inicial fue que Nicolás Maduro era el jefe de una peligrosa banda criminal internacional denominada El cartel de los soles dedicada a envenenar con drogas de gran poder letal al pueblo estadounidense. Más tarde se alegó que Nicolás Maduro dirigía una peligrosa banda criminal ya disuelta denominada El Tren de Aragua. Posteriormente Trump personalmente alegó que Nicolás Maduro había estado exportando indeseables criminales y enfermos mentales a Estados Unidos.

Esta línea de vocería política del gobierno estadounidense fue escoltada por la acusación de la extremista defensora de un protectorado sobre Venezuela, María Corina Machado, quien justificó y además llamó a acelerar la invasión del país alegando que el mismo había ya sido previamente invadido por activistas del ELN y de Hezbollah; y que además el 60 % de los hombres venezolanos somos delincuentes y las mujeres, trabajadoras sexuales. Llamamos la atención a esta aparente discordancia de acusaciones porque, tras ser efectivamente secuestrado y trasladado el presidente de Venezuela Nicolás Maduro a tribunales en la ciudad de Nueva York, la acusación inicial fue descaradamente alterada, sorteando cualquier mención a que había sido jefe de un apócrifo Cartel de los Soles que diversos especialistas internacionales incluyendo estadounidenses habían denunciado como una mera charada de la CIA. El carácter ambiguo, cambiante, paradójico, rocambolesco y hasta contradictorio de esta acusación es típico en el discurso de la guerra hoy bautizada como guerra cognitiva. Al modo de la operación de confusión perversa que practica el psicópata contra su víctima a fin de confundirla, aturdirla y volverla loca, la discursividad de la guerra cognitiva es premeditadamente perversa y confusa, verdulera y mutante, ilógica y hasta contradictoria.

Es realmente relevante examinar la naturaleza desconcertante y perversa este tipo de discursividad típico de la guerra cognitiva tardo capitalista pues su utilidad no apunta a victimizar únicamente a la víctima primaria cuanto que constituirse en amenaza latente y deletérea contra todo pueblo o gobierno que ose desafiar los dictámenes del Estado imperialista perpetrador. El lawfare muestra así su carácter antijuridico y siniestro para efectos de ortopedia geopolítica. Todo Estado y todo presidente constitucional debe hoy sopesar que el secuestro de Nicolás Maduro prescribe un nuevo estado de naturaleza o una nueva ley de la selva en el plano internacional. El carácter insólitamente rocambolesco de esta operación hace parte del ADN de la nueva guerra cognitiva. Una guerra cuya amenaza no es meramente retórica o simbólica cuanto que existencial. El secuestro y juicio amañado del presidente Nicolás Maduro busca tomar como rehén a Venezuela, a la revolución bolivariana y por extensión a todo el Mundo Sur.

La operación de decapitación de la vanguardia política y militar no apunta así a un solo país o a un solo mandatario, sino que tiene pretensiones de universalidad; esto es, de aplicabilidad a todo mandatario, vanguardia política o vanguardia epistémica que desafíe los dictámenes del nuevo Leviatán. Pero este prototipo de operación no es del todo nuevo. Ya fue ensayado, con variantes, contra el irreverente Partido Pantera Negra que fue muy activo en Estados Unidos entre las décadas de 1960 y 1970; y a la postre en la isla Grenada y otros contextos espinosos de dominar como ha sido recién el caso del Estado Plurinacional de Bolivia. El antiguo leit motiv romano divide et impera se combina ahora con el de atosiga e impera, enloquece e impera, secuestra e impera, ajusticia a cuanto primer mandatario que te ofrezca resistencia e impera.[5] La operación de inducción al fratricidio de la vanguardia política, militar, policial y popular de la Revolución Bolivariana ya ha sido activada por Donald Trump al declarar que había pactado la capitulación del signo multipolar de Venezuela tras el supuesto éxito quirúrgico de la operación Absolute Resolution.

A modo (táctico) de cierre

Frente este aprieto histórico que se despliega en un mundo cada vez más diverso, multicéntrico y pluripolar debemos traer a colación aquella sensata máxima izada por John Kennedy ante la Asamblea General de la ONU en 1961: “La humanidad debe poner un final a la guerra antes de que la guerra le ponga un final a la humanidad” (Kennedy, 1961, párrafo 12).[6] Menos ampulosa que esta cita es la de Albert Einstein quien afirmó en 1955: “El hombre inventó la bomba atómica, pero ningún ratón en el mundo construiría una trampa para ratones” (Einstein, 1955, p. 1). La estabilidad energética a largo plazo que garantiza hoy Venezuela no solo a China sino al mundo es hoy un factor de envergadura existencial. Como decía Andrei Sakharov: “La guerra nuclear puede resultar de una guerra ordinaria” (Sakharov, 1980, p. 45). Por ello no es una hipérbole afirmar que: ¡Salvar a Nicolás Maduro y a la revolución Bolivariana de Venezuela hoy es salvar al mundo!

Referencias

Delgado Arria, L. (2024). Reimaginar la política hoy. Revista Toparquia. Universidad Internacional de las Comunicaciones. Vol. 3, 34-35.

Einstein, A. (1955). Albert Einstein: A documentary biography (R. Clark, Ed.). Andre Deutsch. (Obra original publicada en 1955)

Jung, C. G. (1964). Civilization in transition (R. F. C. Hull, Trans.). Princeton University Press. (Obra original publicada en 1934) (https://doi.org/10.1515/9781400851085)  

Kennedy, J. F. (1961, 25 de septiembre). Address before the General Assembly of the United Nations. https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/united-nations-19610925. Outpensky, P. D. (2005). Fragmentos de una enseñanza desconocida (En busca de lo milagroso) (Original de 1949). Ganesha Editorial.

Outpensky, P. D. (1950). La psicología de la posible evolución del hombre. Editorial Kairós.

Ouspensky, P. D. (2012). Tertium organum: El tercer canon del pensamiento, una clave para los enigmas del mundo (Original de 1931). Editorial Kier. (https://www.editorialkier.com.ar/productos/tertium-organum/)Sakharov, A. (1980).



[1] Peter Demianovich Ouspensky (Moscú, 4 de marzo de 1878-Surrey, 2 de octubre de 1947) fue un esoterista y ensayista ruso. Escribió varios tratados y dictó conferencias y seminarios, especialmente sobre la doctrina esotérica de George Gurdjieff.

[2] Delgado Arria, 2024, (p. 35).

[3] S.W.A.T. es una exitosa serie de televisión estadounidense de drama criminal y operaciones especiales, muy vista en América Latina durante las décadas de 1980 y 1990. La serie fue basada en la película del mismo nombre producida en 1975.

[4] Cabe resaltar que, a la luz de la legislación estadounidense vigente, la extorsión constituye un delito federal que contempla penas hasta de 20 años de cárcel.

[5] Una investigación colectiva en torno a la guerra cognitiva contra Venezuela y contra Bolivia y sus efectos en la inducción programada al conflicto social y al odio de clase fue convocada en 2025 por el Celarg, y fue financiada por el Fonacit.

[6] Cita extraída de Civilization in Transition (Vol. 10 de las Collected Works). Discurso disponible en: https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/united-nations-19610925 Carta abierta publicada en Bulletin of the Atomic Scientists. De My Country and the World.

  • Poeta, ensayista y licenciado en letras (UCV). Magister in Arts (University of Pittsburgh). Doctorante en creación intelectual (UNESR). Catedrático en análisis crítico del discurso, vocería política revolucionaria y comunicación decolonial. Epistemólogo de la guerra cognitiva. Vicerrector de Investigación y Creación Intelectual de LAUICOM.
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Defendamos la Paz como dicta el bolivarianismo

Prensa LAUICOM – En tiempos de agresión imperial, resurge con fuerza el contrapunteo entre el bolivarianismo y el monroísmo. José Gregorio Linares y Alí Rojas, profesores de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), moderan con calma y cordura un programa especial desde los estudios de Radio LAUICOM en Caracas.

Programa convocado para confrontar la injerencia estadounidense y reafirmar, desde la comunicación militante, los principios de justicia, soberanía y unidad latinoamericana que inspiran al pensamiento bolivariano.

El monroísmo, nacido en la insensibilidad ante el sufrimiento ajeno, se expresa hoy en bloqueos, sanciones, guerra cognitiva y bombardeos.

Su sed insaciable de riquezas, su pulsión expansionista, su racismo estructural y su fundamentalismo religioso lo convierten en una amenaza permanente contra los pueblos del Sur.

Frente a ello, el bolivarianismo levanta la bandera de la sensibilidad, la justicia social, la unidad latinoamericana y la defensa inquebrantable de la vida.

Bolívar soñó con un continente donde nadie sufra en silencio. “Hacer el bien no cuesta nada y vale mucho”, cita Linares.

Hoy, esa doctrina guía nuestra resistencia: desde la Misión Vivienda hasta la defensa de la soberanía frente al secuestro criminal de líderes como el Presidente Maduro y la primera dama Flores.

En esa misma línea destaca: «mientras Estados Unidos desprecia a su propio pueblo y al mundo, nosotros construimos felicidad colectiva».

Venezuela busca convivencia respetuosa, por eso, llamamos a defender la paz con conciencia, con historia y con el legado vivo del Libertador. La paz se construye, se protege y se multiplica.

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De Colombia al corazón del pueblo: Brigada Internacionalista de Solidaridad conoce la verdad de Venezuela

Prensa LAUICOM- En un acto de profunda lealtad y resistencia antiimperialista, en colaboración con el Instituto Simón Bolívar para la paz y solidaridad entre los pueblos (ISB), la Brigada Internacionalista por la Soberanía, la Autodeterminación de los Pueblos y la Paz, llegan desde la hermana Colombia a la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), para expresar su solidaridad con Venezuela frente al recrudecimiento de la guerra de quinta generación.

En el actual contexto de embate mediático y agresión político-militar contra Venezuela por parte del gobierno de Donald Trump, realizar un cine foro con la obra «Nicolás: de Yare a Miraflores» se convierte en un acto necesario de resistencia comunicacional. La obra, dirigida por el Colectivo de jóvenes “Artistas por el Futuro”, recupera la trayectoria de un líder nacido en las filas del pueblo, forjado en la lucha por la justicia social y la soberanía nacional.

Frente a las campañas destinadas a distorsionar la realidad venezolana y a aislar a sus principales figuras, esta película ofrece una narrativa auténtica, construida desde la memoria colectiva y la experiencia popular. En momentos en que se busca imponer relatos ajenos para justificar injerencias y fracturar la unidad continental, LAUICOM asume su rol como trinchera viva de la comunicación popular, utilizando el cine como herramienta para reafirmar la verdad, fortalecer la identidad y tejer lazos de solidaridad internacionalista.

Trinchera del pueblo y puente de solidaridad internacional

La diputada a la Asamblea Nacional y rectora de LAUICOM, Tania Díaz, destacó que la universidad fue pensada por el Comandante Chávez “por el pueblo y para los pueblos”, y concretada por el Presidente Maduro como espacio de encuentro entre mundos, red de comunicación popular y bastión contra la imposición hegemónica que busca silenciar la voz de los pueblos libres. En medio del bombardeo permanente de desinformación, esta universidad se consolida como casa de luchadores, lugar donde se tejen estrategias comunes para enfrentar la guerra cognitiva con herramientas propias: el graffiti, la palabra en la calle, las redes, el encuentro humano y la radio bemba.

La presidenta del Instituto Simón Bolívar para la paz y solidaridad entre los pueblos (ISB), Blanca Eekhout, comentó que la Brigada Internacionalista se conformó de forma inmediata y voluntaria tras la acción criminal del 3 de enero, con compañeros y compañeras que recorrieron cientos de kilómetros para expresar su solidaridad con Venezuela. Recordó que, al igual que al Comandante Chávez, hoy al Presidente Nicolás Maduro lo persiguen por su firme defensa de un mundo multipolar, soberano y justo. Lejos del aislamiento que pretende imponer el imperio, la presencia de estos colectivos internacionales confirma que Venezuela sigue siendo faro de resistencia y que su lucha es también la de los pueblos del mundo.


El pueblo unido jamás será vencido

Representantes de La Brigada Internacionalista por la Soberanía, la Autodeterminación de los Pueblos y la Paz reafirmaron su compromiso inquebrantable con Venezuela: conscientes de los embates constantes desde el gobierno de Estados Unidos, que se intensificaron tras la partida del Comandante Hugo Chávez, insisten en exigir sin descanso la libertad del Presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama Cilia Flores. Destacaron el rol fundamental de instituciones como LAUICOM como vanguardia en la batalla comunicacional, agradeciendo el encuentro y ratificando su determinación de desmontar las narrativas, mitos y desinformación del imperio para construir un brazo colectivo que rompa la ignorancia y defienda la verdad.

Frente a quienes pretenden instalar narrativas falsas que caen bajo su propio peso, como el “Tren de Aragua” o el “Cartel de los Soles», para justificar injerencias y políticas migratorias xenófobas, el mundo y LAUICOM responden con memoria, verdad y organización. La batalla por la comunicación humana, directa y callejera sigue en pie. Con lealtad inquebrantable, el pueblo comunicador avanza: ¡Nicolás y Cilia volverán a su tierra, y el imperio será derrotado!

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Radio LAUICOM presenta programa especial: “Por Ahora y Para Siempre, Poder del Pueblo y Victoria”

Prensa LAUICOM- En su más reciente emisión especial, Radio LAUICOM abrió las ondas a la memoria, la lucha y la esperanza con el programa “Por Ahora y Para Siempre, Poder del Pueblo y Victoria”, moderado por los profesores Rafael Rosales Benítez y Erick Gutiérrez, formadores de la Universidad Internacional de las Comunicaciones. Desde sus voces, se tejieron hilos entre el pasado y el presente, recordando que el pueblo venezolano ha vencido siempre, incluso en los momentos más oscuros.

Esa misma savia histórica, ética y victoriosa que nos enseñó a beber el Comandante Chávez, hoy nos impulsa a enfrentar al imperio en decadencia con claridad, unidad y firmeza. No nos distraen sus ruidos ni sus mentiras: sabemos que somos protagonistas colectivos de esta historia, herederos de quienes resistieron antes que nosotros y responsables de lo que vendrá.

Ante la farsa judicial contra el Presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, ambos con inmunidad legítima, el pueblo no se ha doblegado, al contrario: ha salido a las calles, rodilla en tierra, rechazando el secuestro cometido por el gobierno de Trump y exigiendo la liberación inmediata de ambos. Porque, como dijo el Presidente Maduro junto al féretro del Comandante Chávez: “No pudieron contigo, no podrán con nosotros jamás”.

Y es que la guerra ya no se libra solo con armas, sino con narrativas: fake news, deepfakes, operaciones mediáticas diseñadas para confundirnos. Pero el pueblo organizado sabe discernir. No cree en Trump, cree en sí mismo. Y en esa conciencia colectiva, en esa movilización constante, está la clave de la transformación no solo de Venezuela, sino del mundo.

¡Por ahora y para siempre: nosotras y nosotros venceremos!

Cuba, Venezuela

LAUICOM rinde tributo a los 32 hermanos cubanos que defendieron la soberanía de nuestro país

La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) rinde tributo a los 32 hermanos cubanos dignos herederos del Apóstol José Martí quienes han pasado a la inmortalidad defendiendo la soberanía de la patria del Libertador Simón Bolívar, al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y de la Diputada – Primera Dama, Cilia Flores.

En nombre de la Rectora Tania Díaz, de los profesores y trabajadores de LAUICOM extendemos nuestra solidaridad al pueblo cubano en momentos de gran dolor que refuerzan el compromiso en seguir firmes y más unidos que nunca en el pensamiento y la acción de los Comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías.

Con Alí Primera levantamos nuestros puños en alto y les prometemos seguir luchando por la alborada.

Hasta la victoria siempre, camaradas.