Prensa LAUICOM- En el marco del vigésimo aniversario de Russia Today (RT), la diputada Tania Díaz, rectora de la Universidad Internacional de las Comunicaciones, grabó un programa especial de «Sin Truco ni Maña» desde la sede central de RT en Moscú, junto al comunicador Mirko Casale, conductor del reconocido espacio «Ahí les va».
Durante el encuentro, ambos destacaron el rol transformador de RT en la construcción de un orden informativo verdaderamente diverso, capaz de romper la hegemonía narrativa occidental y visibilizar voces del Sur Global. “RT cambió la forma de ver el mundo”, afirmó Díaz, resaltando su alineación con principios como el multilateralismo, la soberanía nacional y el anticolonialismo, valores compartidos por Venezuela.
Casale, de origen argentino yugoslavo pero con profunda identificación venezolana tras vivir 11 años en Caracas, reflexionó sobre los desafíos tras la censura impuesta por la Unión Europea y las grandes plataformas digitales en 2022. Denunció la falta de transparencia en los bloqueos y el doble rasero de Occidente, que prohíbe medios disidentes mientras ignora sus propias violaciones al derecho a la información.
Ambos coincidieron en que la alianza estratégica entre Venezuela y Rusia, recientemente elevada a ley por la Asamblea Nacional, refuerza la lucha por un mundo multipolar. Reafirmaron el compromiso con un periodismo riguroso, basado en hechos verificables, memoria histórica e identidad cultural, frente a una industria mediática que ha abandonado sus principios éticos.
La República Bolivariana de Venezuela repudia y condena en los términos más enérgicos y firmes los recientes bombardeos que el ente sionista ha llevado a cabo en los últimos días en contra de la República Libanesa y su Pueblo.
Prensa LAUICOM- El salón se llenó de ritmo rápidamente por el ambiente de celebración. La Coral de LAUICOM, bajo la dirección de William Blanco, abrió el acto con “El tambor de la alegría” y un vibrante “¡Que viva Palestina!”, convirtiendo el espacio en un rincón de resistencia sonora y pasión. Los aplausos no eran solo de celebración: eran de reconocimiento, de promesa compartida, de unión.
Los rostros de los egresados reflejaban esa mezcla rara y hermosa entre alivio y determinación. Algunos ajustaban sus camisas con nervios contenidos; otros, con sonrisas amplias, se tomaban fotos junto a quienes los acompañaron en este camino de formación política y comunicacional. La delegación panameña, con sonrisas y regalos en mano, selló con gestos cálidos una alianza que trasciende fronteras.
Desde el escenario, las palabras resonaron: LAUICOM no entrega títulos, sino herramientas para la batalla de las ideas. Cada certificado fue, en esencia, una semilla, una invitación a comunicar desde el barrio, la red, la radio bemba. La ofensiva comunicacional no termina aquí; apenas está iniciando.
Al final, los abrazos no se contaron, sino que se sostuvieron. Porque en esta Universidad no se gradúan estudiantes: se gradúan comunicadores en estado de ofensiva permanente, listos para tejer, desde cualquier rincón, la verdad del pueblo venezolano con hilo de coraje y esperanza.
Prensa LAUICOM- El viernes 17 de octubre se graduó la Cohorte XVIII del Diplomado en Comunicación Política de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), institución fundamental en la formación de cuadros revolucionarios comprometidos con la ofensiva comunicacional permanente. Este diplomado, alineado con las directrices del presidente Nicolás Maduro, no solo transmite herramientas técnicas, sino que forja militantes de la palabra capaces de defender la verdad bolivariana en calles, redes, medios, paredes y radio Bemba.
La Coral de LAUICOM, dirigida por el profesor William Blanco, abrió el acto con un emotivo homenaje: interpretó “Estrellas del cielo”, “El tambor de la alegría”, en honor a los estudiantes panameños, y “Que viva Palestina”, canción de amor, solidaridad y resistencia. La delegación de Panamá entregó obsequios a los docentes y anunció próximas acciones conjuntas.
Posteriormente, se presentaron en el podio figuras clave del ecosistema institucional y comunicacional en LAUICOM para recibir a los egresados del diplomado: Ibrahim Infante, Vicerrector de Vinculación Social;Rafael Rosales, Vicerrector de Tecnologíay Plataformas Digitales;Gerson de León, Director Interino del Departamento de Comunicación; junto a las invitadas especiales Gladys Requena, lideresa revolucionaria miembro del PSUV, y Clara Vega, periodista de Venezolana de Televisión.
Requena, en su primer acto público tras más de tres años, subrayó el rol insustituible de LAUICOM en la batalla mediática contra el imperialismo: “Más vale perder el habla que perder hablar”. Rosales reafirmó que LAUICOM no forma solo comunicadores, sino constructores de contrapoder popular. La Universidad, como brazo ideológico del proyecto bolivariano, impulsa una comunicación antiimperialista, popular y liberadora. Los estudiantes expresaron que el diplomado les devolvió la fe en la palabra como arma de resistencia.
En un mundo de desinformación, LAUICOM enseña que la verdad nace en lo cotidiano y se multiplica en la lucha colectiva. Con la entrega de los certificados del diplomado, se selló un compromiso irrevocable: ¡Comunicación para la liberación! Desde cualquier trinchera, siempre al lado del pueblo y en defensa de la Patria Bolivariana.
Prensa LAUICOM- En el marco del III Encuentro Internacional de Publicaciones Teóricas de Partidos y Movimientos de Izquierda, celebrado en la Universidad del Partido Ñico López en La Habana, se reafirmó la urgencia de fortalecer la unidad de la izquierda global frente a la ofensiva imperialista y el resurgimiento de un fascismo de nuevo tipo. Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, subrayó en la inauguración que estos espacios son “urgentes” para promover “las ideas más avanzadas de la izquierda, el pensamiento crítico y la acción política conjunta”, en un momento marcado por la carrera belicista de Estados Unidos y la necesidad de preservar la paz.
Durante el panel “Teoría revolucionaria frente a nuevos desafíos y fascismo de nuevo tipo”, la diputada venezolana Iris Varela repasó los hitos de la Revolución Bolivariana y destacó la “resistencia especializada” ante sanciones y ciberataques. José Luis Centella, representante de España, alertó sobre la decadencia del Norte global y su giro fascista, mientras que Nguyen Xuan Thuy, representante de Vietnam, compartió la experiencia de desarrollo bajo dirección comunista. Vasuki Umanath representante de India, vinculó la lucha de clases, anticolonialismo y antifascismo, y Tim Joye, representante de Bélgica denunció la manipulación mediática y los recortes sociales en Europa.
El intelectual mexicano Fernando Buen Abad, colaborador de la agencia, rindió homenaje a la pasión lectora de Chávez y Fidel y enfatizó que “la agenda teórica no la resuelven genios académicos, sino las protestas campesinas, laborales y populares”. Por su parte, Abel Prieto llamó a construir un frente comunicacional ético que rescate la verdad frente a la postverdad, recordando la frase de Fidel: “Por Venezuela estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre”.
En esta transición histórica, “entre lo viejo que tarda en morir y lo nuevo que demora en nacer”, según Gramsci, LAUICOM reafirma su compromiso con una comunicación antiimperialista, popular y al servicio de la emancipación, formando comunicadores que piensen desde y con los pueblos en resistencia.
Prensa LAUICOM- En una vídeollamada con Rompeviento TV, el doctor en Filosofía Fernando Buen Abad destacó que el Premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado responde a una operación política orquestada desde el Congreso estadounidense. Una carta firmada en agosto de 2024 por el senador Marco Rubio y otros legisladores ya solicitaba este galardón como parte de una estrategia para legitimar la injerencia en Venezuela.
Buen Abad recordó que Machado ha promovido guarimbas, linchamientos y la intervención militar extranjera, llegando a suplicar ante foros internacionales que EE.UU. bombardee su propio país. “Están premiando la traición, la violencia y el saqueo de los recursos venezolanos”, afirmó.
El intelectual vinculó este reconocimiento con la fase superior del imperialismo descrita por Lenin: el control de recursos estratégicos, petróleo, oro, agua, tierras raras, mediante operaciones políticas encubiertas. Como ejemplo, citó el reciente acuerdo entre EE.UU. y el gobierno argentino de Javier Milei, que entrega el manejo del tipo de cambio al Tesoro estadounidense y exige la expulsión de China del país.
Además, criticó la hipocresía del Comité Nobel, que ha premiado a figuras como Henry Kissinger y Barack Obama, mientras ignora luchas legítimas en África y de pueblos originarios. “Han firmado el acta de defunción del Premio Nobel de la Paz”, señaló. Frente a esta ofensiva imperial, Buen Abad llamó a una contraofensiva continental basada en la unidad popular, la defensa de la soberanía y el rechazo a las divisiones impuestas.
“Una nueva batalla por la mente: usar la economía y la comunicación digital para reemplazar las monedas nacionales con las stable coin : dólar”
La desregulación de la economía y la comunicación digital en América Latina y el Caribe presenta una paradoja estratégica. Mientras que la flexibilidad normativa puede impulsar la innovación, la ausencia de marcos claros ha generado un espacio propicio para la consolidación de un nuevo orden financiero global, orquestado desde Estados Unidos.
Este artículo explora cómo la arquitectura legal, institucional y financiera estadounidense soportado en su deuda se erige como un bastión de poder en la era de los activos digitales, desafiando la soberanía económica de los estados nación en América Latina y El Caribe, proyectando un futuro de creciente dependencia.
El Nuevo Orden Financiero Digital: La Arquitectura Regulatoria de EE. UU. como Bastión de Poder
La promulgación de la Ley GENIUS (Guía y Establecimiento de la Innovación Nacional para las Stablecoins de EE. UU.) en julio de 2025 y el avance de la Ley CLARITY (Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales de 2025) marcan el inicio de una nueva era de “claridad regulatoria en Estados Unidos”. Lejos de una simple desregulación, esta es una re-regulación estratégica diseñada para repatriar la actividad económica y el talento al territorio estadounidense, al tiempo que se establece un control sin precedentes sobre la naciente economía digital.
La Ley GENIUS define las stablecoins de pago como un instrumento financiero distinto de los valores o materias primas, asignando su supervisión principal a los reguladores bancarios tradicionales de EE. UU., como la Reserva Federal (Fed), la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC). Este «tridente de autoridad bancaria» tiene como objetivo aplicar los mismos estándares de «seguridad y solidez» del sistema bancario tradicional a este nuevo tipo de activo.
El marco impone “requisitos rigurosos” a los emisores de stablecoins: deben ser entidades formadas en Estados Unidos, mantener reservas que respalden cada stablecoin en circulación en una proporción de al menos uno a uno, y estas reservas deben consistir en activos líquidos y seguros, como dólares estadounidenses, depósitos en bancos asegurados o bonos del Tesoro a corto plazo.
Crucialmente, estas reservas deben estar segregadas de los fondos operativos del emisor y no pueden ser pignoradas o reutilizadas. La ley incluso prohíbe a los emisores pagar intereses a los titulares de stablecoins, eliminando una de sus principales ventajas competitivas frente a los depósitos bancarios tradicionales y asegurando la centralidad de los bancos en el ecosistema.
Desde la perspectiva de la soberanía nacional, esta legislación es un movimiento maestro para EEUU y en simultaneo un instrumento de colonización monetaria para América Latina y El Caribe. Al exigir que las stablecoins estén respaldadas por activos estadounidenses y que sean emitidas por entidades nacionales o bajo estrictas condiciones para los emisores extranjeros (quienes deben mantener reservas en instituciones financieras de los Estados Unidos), EE. UU. no solo garantiza la estabilidad de su propio sistema financiero, sino que transforma las stablecoins en un nuevo y poderoso canal para la captación global de su deuda pública.
En 2025, la deuda tokenizada del Tesoro de EE. UU. ya representaba el 34% del mercado de Activos del Mundo Real (RWA). La proyección es que los bonos del Tesoro de EE. UU. se consolidarán como el pilar fundamental para el respaldo de las stablecoins denominadas en dólares, reforzando su valor como activo seguro y líquido en el ecosistema digital.
Este «modelo de rieles duales» (dual rails), donde los flujos de pagos fiduciarios (vía SWIFT) y los de activos digitales (en redes blockchain) coexisten, no busca la desintermediación, sino la integración controlada, donde los bancos y las instituciones establecidas tienen un papel central, lo que limita la capacidad de los nuevos participantes. La entrada de un consorcio de grandes bancos de EE. UU. (JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo y Citigroup) para explorar una stablecoin compartida valida esta dinámica: el nuevo marco regulatorio está diseñado para permitirles liderar y controlar la adopción de stablecoins desde dentro del sistema establecido.
Este enfoque asegura que el sistema financiero global, incluso en su versión digital, siga anclado en la infraestructura y las regulaciones estadounidenses.
América Latina en la Encrucijada Digital: ¿Soberanía Monetaria o Dependencia del «Dólar Digital»?
El mercado financiero de América Latina y el Caribe (ALC) es un «laboratorio natural para la innovación financiera», con un crecimiento explosivo del mercado de tecnología blockchain, proyectado para alcanzar los USD 57.30 mil millones para 2033 desde USD 0.80 mil millones en 2024, con una Tasa de Crecimiento Anual Compuesta (CAGR) del 53.30%.
La región es el quinto mercado más grande en adopción de criptomonedas, representando el 9.1% del valor total recibido a nivel mundial entre julio de 2023 y junio de 2024. Este crecimiento es impulsado por las fintechs, cuyo ecosistema creció un 340% entre 2017 y 2023, y por una necesidad latente de estabilidad económica e inclusión financiera.
Sin embargo, detrás de estos datos alentadores se esconde una realidad que desafía la soberanía monetaria de los estados latinoamericanos: la primacía de las stablecoins. La adopción de criptoactivos en la región está motivada por la utilidad práctica, más que por la especulación, siendo las stablecoins la herramienta de elección para los usuarios que buscan una reserva de valor estable y un medio de pago eficiente.
48% de las compras de criptomonedas en exchanges ya corresponden a stablecoins, con México liderando la región con el 47% de todas las transacciones de este tipo.
La principal razón de esta adopción masiva es la búsqueda de estabilidad económica en mercados caracterizados por la volatilidad y la devaluación de las monedas locales. Los ciudadanos de Argentina, Venezuela, y otros países, donde casi 2 de cada 10 argentinos usan criptomonedas para ahorrar, están utilizando stablecoins como una forma de proteger sus ahorros «sin importar las políticas monetarias oficiales».
Este fenómeno, si bien beneficia a los individuos, representa una erosión de facto del control monetario estatal y una creciente dependencia de una moneda virtualmente dolarizada. Las remesas son un caso de uso seminal, con empresas como Bitso procesando hasta el 10% de los flujos entre EE. UU. y México. Aunque esto reduce costos y mejora la eficiencia, también canaliza una porción significativa de la economía hacia rieles financieros que están, en última instancia, vinculados y regulados por el sistema estadounidense.
El entorno regulatorio en ALC es fragmentado y evoluciona con criterios diversos. Si bien países como Argentina, Brasil y México están a la vanguardia, sus respuestas regulatorias a menudo buscan controlar el flujo digital. Por ejemplo, México no reconoce los activos virtuales como moneda de curso legal para las instituciones financieras, y Brasil propone restringir las transferencias de stablecoins a billeteras de autocustodia para facilitar el control sobre los pagos transfronterizos.
Estas medidas reflejan un intento fragmentado por mantener la soberanía sobre las finanzas nacionales frente a la globalización digital, pero se encuentran con la realidad de que la utilidad y la estabilidad percibida de las stablecoins ya han calado hondo en la población.
El modelo de negocio propuesto en ALC por empresas que buscan integrar DeFi con TradFi se presenta como un «puente» o una «API para el dólar digital». Esto no solo facilita la adopción de tecnologías blockchain, sino que también refuerza la dolarización digital de facto de la región, abstractando la complejidad de la blockchain para el usuario final, pero sin modificar la realidad de que el valor subyacente sigue siendo el dólar estadounidense.
La oportunidad para ALC de construir su propia infraestructura financiera soberana se ve eclipsada por la adopción masiva de soluciones que, si bien eficientes, consolidan la influencia financiera externa.
La Dominación Silente: RWA, Deuda Pública de EE. UU. y la Proyección de un Futuro Financiero Asimétrico
La tercera arista de esta consolidación financiera es la tokenización de Activos del Mundo Real (RWA) y su intrínseca conexión con la deuda pública estadounidense. Los RWA, activos físicos o intangibles representados en una cadena de bloques, prometen democratizar el acceso al capital, aumentar la liquidez y mejorar la eficiencia.
El valor total bloqueado (TVL) en RWA ha experimentado un crecimiento exponencial, con proyecciones de mercado que alcanzan los USD 4 billones para 2030. Sin embargo, esta revolución, lejos de ser descentralizada en su esencia, está siendo capturada y canalizada por el sistema financiero estadounidense.
La Ley GENIUS, al exigir que las stablecoins de pago estén respaldadas por activos líquidos y seguros como los bonos del Tesoro de EE. UU., no solo asegura la solidez de las stablecoins, sino que también crea una demanda masiva y sostenida de la deuda pública estadounidense a nivel global. Esto convierte a los Bonos del Tesoro de EE. UU. en el «pilar fundamental para el respaldo de las stablecoins denominadas en dólares», abriendo un canal masivo y eficiente para la captación de deuda pública estadounidense a escala global a través de la tokenización.
La proyección es clara: a medida que más entidades obtengan licencias bancarias y se conviertan en «emisores de stablecoins de pago permitidos» bajo la Ley GENIUS, la demanda de bonos del Tesoro de EE. UU. como respaldo para sus stablecoins de 1:1 aumentará significativamente.
La deuda tokenizada del Tesoro de EE. UU. ya representaba el 34% del mercado de RWA tokenizados de USD 23 mil millones en la primera mitad de 2025. Expertos proyectan que hasta el 10% del PIB mundial podría operar con «rieles criptográficos» para finales de esta década, y en este escenario, las stablecoins respaldadas por dólares serán una parte fundamental, con los bonos del Tesoro de EE. UU. como su pilar de estabilidad.
Esto representa un cambio estructural en la financiación del déficit público de EE. UU., donde las stablecoins se convertirían en una fuente no tradicional de demanda para la deuda estadounidense. Es una dominación financiera silente, en la que la «desregulación» en otras latitudes y la búsqueda de estabilidad por parte de los usuarios, se traducen en una centralización de facto del control financiero en EE. UU. y una nueva forma de financiar su hegemonía económica global.
Los sistemas de pago tradicionales como SWIFT, aunque reaccionan con proyectos piloto de tokenización, se verán cada vez más presionados a adaptarse o coexistir con infraestructuras blockchain que ofrecen mayor velocidad y menores costos. La integración de stablecoins en los pagos globales continuará, impulsada por soluciones que «desafían a SWIFT» al integrar alguna stabelcoin:dólar como USD1 (propiedad de World Liberty Financial, empresa de la familia Trump) en los pagos bancarios globales.
En este contexto, la «desregulación» en la comunicación digital en América Latina se convierte en un arma de doble filo. Si bien permite la hiperlocalización de la infraestructura y el contenido, la falta de un marco regulatorio claro en la región crea un «terreno de nadie» que la estrategia estadounidense aprovecha para cimentar su liderazgo, atrayendo talento y capital que buscan reglas de juego predecibles y claras. La transparencia es un pilar fundamental en la estrategia de confianza, pero esta transparencia se inscribe dentro de los marcos regulatorios y de supervisión de EE. UU., consolidando su influencia.
La arquitectura regulatoria de activos digitales en Estados Unidos, con las Leyes GENIUS y CLARITY, no es una mera respuesta a la innovación tecnológica, sino una estrategia geopolítica calculada para solidificar su poder financiero en la era digital. Al exigir que las stablecoins de pago estén respaldadas por su deuda pública y sean emitidas o controladas por entidades bajo su jurisdicción, EE. UU. está construyendo un nuevo Leviatán digital que impacta directamente la soberanía económica de los estados nación latinoamericanos.
La adopción masiva de stablecoins como refugio frente a la inestabilidad local, y la creciente tokenización de RWA con el Tesoro de EE. UU. como principal respaldo, auguran un futuro donde la capacidad de los estados para ejercer un control autónomo sobre sus políticas monetarias y flujos financieros se verá aún más mermada, consolidando una nueva realidad de dependencia financiera digital en las Américas.
Cuando Marco Rubio le comunicó a MCM que la iba a proponer como premio Nobel de la paz, ellos sabían que era un paso más en el plan que tienen para derrocar a la Revolución bolivariana. Imagino las efímeras alegrías que disfrutarían ese día y las fantasías de victoria que endulzarían sus pensamientos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la mesa donde se planifica, todo cuadra, 2 más 2 son 4, pero la práctica puede ser cruel y traicionera. El Profesor Luis Delgado siempre nos alecciona con un aforismo aprendido de su padre, que ilustra esa infausta realidad para los planificadores: «Dibujar una paloma es de gran facilidad, Hacerle el pico y que coma, he ahí la dificultad».
Pues bien, parece que el oxímoron de la guerrera paloma de la paz que dibujaron Marco Rubio y MCM no tiene pico ni puede comer, y corre el riesgo de morir de hambre.
En una investigación usando la técnica de investigación narrativa en la que se pone toda la atención en las historias que teje el «Mundo imaginal» de las personas, se encontraron los siguientes elementos que resultan sumamente interesantes para los patriotas y desalentadores para los enemigos de la patria.
Es bueno recordar que el «Mundo imaginal» como lo propone Corbin, es un mundo intermedio entre el mundo sensible y el mundo inteligible, nosotros creemos que es la parte del psiquismo que teje historias y que esas historias son en realidad metáforas de lo que ocurre en el alma, por eso la técnica de investigación narrativa puede darnos luces de lo que ocurre en el alma de ese sector de la población que apoya a la oposición.
Aplicamos la técnica a una muestra “No probabilística intencional”, de cuatro adultos masculinos, de edad promedio 50 años y de clase baja y media baja, y que estaban en contra del Presidente Maduro, en un sitio público y a cielo abierto, en donde estábamos obligados a esperar y se pueden formar largas y animadas conversaciones. A este grupo les escuché las siguientes frases, que trataremos de analizar y que dividiremos por temas:
1. Preocupación por las condiciones materiales.
«Me dijeron que esta era la última bolsa».
Era evidente la preocupación que manifestaba ese sujeto cuando lo decía; de lo que se desprende que ante la posibilidad de una incursión armada y violenta por parte de los EEUU hacia Venezuela, la persona concluye que hay ciertos beneficios que ya no recibirían. La alegría de la salida de Maduro contrastaba con la dificultad en el acceso de alimentos.
Lo mismo se aplica a la expresión que me dio otro participante;
«La gasolina subsidiada se acaba cuando caiga el primer bombazo».
Un aire de incertidumbre recorría el ambiente ante esas afirmaciones.
2. La fé.
Siguiendo con la investigación narrativa, aparece significativamente en tema de la fé. Un tercer investigado me confió:
«Yo creo que no llegamos a diciembre. Ahora sí se va». (Refiriéndose al Presidente Maduro).
«Tenemos casi 30 años con fe, vamos a ver si ahora sí».
De estos elementos se desprende que la fe en estos casos es un instrumento externo al sujeto. Se trata de un fenómeno de “Externalidad”. El hecho de que las cosas sucedan no depende de su voluntad ni de su conducta, sino que es un elemento en donde el sujeto espera pasivamente que ocurran las cosas. Esta actitud es perfectamente comprensible, luego de los repetidos fracasos que ha tenido la oposición fascista en sus continuados intentos para derrocar la Revolución bolivariana. Podemos afirmar que un proceso político que no incluye la participación voluntaria y activa de sus adeptos es un proceso que está destinado al fracaso. Esta tesis también demuestra lo que venimos afirmando en trabajos anteriores, y es que los sucesos violentos protagonizados por los «comanditos» y los «guarimberos» tenían muy poca participación del pueblo y se debían más a actores políticos pagados que actuaban como verdaderos mercenarios.
Aunque esto no niega que haya opositores civiles se hayan sumado a estas acciones violentas, pero que en todo caso, no implican un sector importante del pueblo, ni una continuidad sistemática de esos civiles opositores en el tiempo para los epilépticos ataques al país (guarimbas). (Ver Psicología de la violencia fascista de este autor).
3. Posibilidad de invasión militar.
Siguiendo con las historias narradas y al preguntar sobre la posibilidad de invasión, nos encontramos con estas perlas:
“Si entran los mariner va a haber una mortandad, y eso es lo que se está evitando».
Ante mi pregunta: ¿Tú piensas que a su familia le puede pasar algo?
La respuesta de uno de los sujetos debe leerse como una lucha entre los mecanismos de defensa y lo que le han hecho creer con la guerra cognitiva, de que solo se trata una «operación quirúrgica de extracción». y luego, de un largo e incómodo silencio dijo:
«No creo, pero uno no sabe»
4. Premio Nobel.
Cuando inquirimos sobre lo que piensan acerca del recién asignado premio Nobel, las perlas fueron más brillantes. Con ese tema, el sujeto que más hablaba me dijo:
«Yo tampoco entendí mucho lo del premio Nobel, es como si le pusieran (a MCM) una armadura». «Algo que la defiende y la protege»
Y cuando repregunto: ¿Y a ti? ¿Quién lo defiende? ¿Quién lo protege? Un largo suspiro y una mirada al punto geográfico opuesto a mi posición y bastante lejos de la conversación, ya decía todo, pero las palabras ponían un sello de realidad:
Mirándose las manos me contestó:
«A mí siempre me han protegido estás manos», lo que obviamente estaba referido a su trabajo y no a la capacidad de defensa de unas manos con un arma, y mucho menos de una «armadura».
Otro de los sujetos evitó la conversación retirándose unos pasos (lo que ya dice mucho) mientras mascullaba entre dientes:
«Eso sí es un peo».
De estas historias se pueden inferir que hay una parte de la población opositora que se siente temerosa y angustiada por una posible invasión militar gringa, y que sabe que no cuenta con la protección de sus líderes.
Inferimos que las fantasías de desprotección gravitan en la mente de los opositores, que aunque tozudamente apoyen a MCM, tienen la sospecha de que, en caso de una invasión, ella, y solo ella, va a estar protegida. Otra vez, la desazón de la soledad y la desprotección asola la mente de los opositores, sin que nadie acuda a ofrecer nada para llenar su falta. De tal manera, que estas historias que teje el mundo imaginal en los opositores, parecieran dirigirse a entender que la protección es para ella sola, y que, como siempre, el pueblo de a pie, siempre pagará los platos rotos.
5. Don de mando
Le hice la ilustración de lo que se ha dado en llamar «Don de mando», en el mundo militar y policial. Y cuando le pregunté al aire: ¿MCM tiene don de mando?
Uno de los sujetos, alzando las cejas y poniendo una expresión entre la duda y el asombro me contesta:
«Debe tener, porque ella no anda sola».
Podemos inferir que las continuas contradicciones de la conducta de MCM, parecen promover la idea de que no se trata de una persona con personalidad ni don de mando, aunque siga siendo el deseo más vehemente de sus adeptos, ya que los epítetos de “Reina” y Libertadora” pululan en las RRSS.
Corolario
Por todo lo anterior, y verificando las insospechadas consecuencias para los opositores que puede traer el hecho de que MCM reciba el premio Nobel de la paz, hacen pensar que esto más que un acicate es un bumerang que le puede hacer más daño que bien. Los opositores pueden albergar una estructura emocional que varía entre el miedo, la angustia, la incertidumbre ya la desprotección.
Por las respuestas se puede inferir que no existe una cohesión monolítica en las filas del oposicionismo, sino que como siempre, parecen unidos porque el odio los aglutina, y que esa falta de cohesión parece estar presente entre los opositores de a pie y los líderes de la oposición fascista.
Este pareciera ser un muy buen momento para preguntar: ¿Quién el verdadero líder de la oposición fascista? Pareciera que aun en las filas de la oposición las respuestas no apuntan a MCM sino a Donald Trump. Es bueno recordar que en la relación vinculante de los mandos y tropas militares, el adjetivo posesivo “Mi” está siempre presente, y ahora cobra mayor fuerza. Se trata de “Mi” capitán o de “Mi comandante”, el “Mío”, el que vela por mí y a quien le puedo confiar mi vida porque es una persona de moral y solidaridad probada. La ciudadanía (que no eran militares) se refería a Bolívar como “Mi general”. Esto no pareciera existir en las filas de la oposición.
P.D.
Este trabajo no debe considerarse como una investigación terminante ya que adolece de fallas metodológicas, pero que afinando la técnica de recolección de datos, de muestro y de extrapolación, puede dar resultados interesantes que den cuenta del mundo imaginal. Estamos en la búsqueda y desarrollo de esa metodología. Pero, estos primeros resultados obligarían a quienes gobiernan a la oposición fascista (a nivel nacional e internacional), a analizar muy bien acerca de si fue pertinente esa elección para el Premio Nobel.
Además de todos lo bloqueos económico-políticos, el imperialismo despliega contra Cuba la guerra cognitiva más prolongada, sistemática y sofisticada en el inventario de dominación semiótica en nuestra época. No se libra solamente contra un territorio, ni contra un gobierno, se libra contra una posibilidad histórica del pensamiento humano. Cuba no es sólo un país; es una semiosis emancipadora, una arquitectura simbólica que condensa la experiencia de […]
Además de todos lo bloqueos económico-políticos, el imperialismo despliega contra Cuba la guerra cognitiva más prolongada, sistemática y sofisticada en el inventario de dominación semiótica en nuestra época. No se libra solamente contra un territorio, ni contra un gobierno, se libra contra una posibilidad histórica del pensamiento humano. Cuba no es sólo un país; es una semiosis emancipadora, una arquitectura simbólica que condensa la experiencia de la dignidad organizada. Atacar a Cuba es atacar la hipótesis de la libertad consciente. Por eso, el enemigo despliega sobre ella todo su arsenal de distorsión cognitiva, manipulación perceptiva y colonización emocional.
I. Semiótica de una agresión prolongada
Toda guerra es una disputa por el sentido. Pero en la guerra cognitiva, el sentido mismo es convertido en arma. Se ataca la capacidad de una sociedad para interpretar su realidad, para amarse en su historia, para pensarse desde su propia experiencia. Contra Cuba se ha diseñado una maquinaria de des-semantización, cuyo objetivo no es destruir físicamente, sino vaciar semánticamente los signos de la Revolución, hacer que “soberanía” signifique aislamiento, que “socialismo” signifique atraso, que “revolución” signifique dictadura. El imperialismo semiótico consiste precisamente en imponer el diccionario de la dominación como si fuera lenguaje universal.
Durante más de seis décadas, Cuba ha sido laboratorio y espejo, el laboratorio donde se ensayan nuevas tecnologías de persuasión imperial, y el espejo donde el mundo observa, según su conciencia, la dignidad o la rebeldía de un pueblo que decidió pensarse sin amos. La agresión cognitiva no se limita a los titulares de prensa o los guiones de Hollywood, infiltra las matrices de percepción, los algoritmos de la emoción, las estructuras de deseo.
II. Armas cognitivas, del rumor a la neurosemiótica del odio
Sus armas cognitivas son “invisibles” pero letales. No disparan balas, sino metáforas envenenadas. No ocupan territorios, sino cerebros. La inteligencia imperial trabaja sobre un principio que la semiótica crítica debe desnudar, dominar es controlar la interpretación. Por eso se fabrican microclimas semióticos —escenarios donde las palabras se cargan de pasiones inducidas—, y se suplantan las categorías de análisis por estímulos emocionales prefabricados.
Sus redes sociales imperiales se han convertido en los nuevos campos de batalla, algoritmos de inteligencia artificial monitorean reacciones, segmentan poblaciones y adaptan mensajes según los puntos de quiebre psicológicos de cada grupo. Esta es la neuro-semiótica del odio, una maquinaria que busca detonar emociones disolventes, desactivar la memoria histórica, inducir frustración y culpar al socialismo de los efectos del bloqueo. La estrategia no es debatir ideas, sino saturar la conciencia de afectos tóxicos hasta anular la capacidad crítica. Cuba es sometida a una agresión donde las fakenews son una bala simbólica y cada silencio mediático es una bomba de vacío. Así opera la ingeniería del desprestigio, no se busca refutar la Revolución, sino intoxicar la percepción de tal modo que el concepto de Revolución pierda su poder convocante. Y entonces dicen que es una “dictadura”.
III. Ontología del bloqueo cognitivo
Su bloqueo económico, político y financiero tiene correlatos en el bloqueo cognitivo. Se trata de impedir que el mundo piense a Cuba como posibilidad, de aislarla del pensamiento planetario mediante una muralla de prejuicios. El bloqueo cognitivo produce una realidad invertida, el agresor aparece como defensor de la libertad, y la víctima, como represor. Es el terrorismo semántico del lenguaje colonial.Nuestra filosofía de la semiosis propone que cada acto de interpretación es una batalla por el ser. Lo que se bloquea en Cuba no es sólo la entrada de mercancías, sino la circulación de significados emancipadores. El imperialismo necesita impedir que las palabras “educación gratuita”, “médico internacionalista” o “solidaridad” se vuelvan deseables para los pueblos. Por eso promueve un sistema mundial de intoxicación semiótica donde la pobreza espiritual se disfraza de progreso.
IV. Ingeniería de la percepción, el mito de la “sociedad cerrada”
Una de las operaciones más finas del ataque cognitivo es el mito de la “sociedad cerrada”. Se construye una narrativa que pinta a Cuba como un enclave detenido en el tiempo, sin libertades, sin creatividad, sin alegría. Es la vieja retórica colonial, pero ahora con estética de Netflix y gramática de influencer burgués. Se confunde deliberadamente la crítica con la calumnia, el análisis con el sarcasmo. Su objetivo es inducir una culpabilidad ontológica, que el pueblo cubano sienta vergüenza de su revolución, que parezca vieja, que la juventud interiorice como “atraso” lo que es en realidad coherencia ética y fututo pleno. Así se pretende vaciar de sentido el heroísmo cotidiano, las colas compartidas, la invención colectiva frente a la escasez. El enemigo quiere que cada carencia material se traduzca en desmoralización simbólica. En derrota moral.
V. Resistencias cognitivas,semiosis de la dignidad
Pero hay otra guerra —silenciosa, profunda, creadora— que Cuba libra con genialidad, la guerra por el sentido emancipado. Cada alfabetizador, cada médico internacionalista, cada músico o maestro, son guerrilleros de la semiosis. En ellos, el signo no se vende ni se arrodilla, se comparte. La cultura revolucionaria cubana ha demostrado que el signo liberado del fetiche mercantil puede ser fuente ética de belleza y conciencia. Cuba resiste no sólo con vacunas, sino con símbolos. En su cine, su poesía, su educación y su comunicación, late una epistemología de la dignidad. En la palabra y la presencia imborrable de Fidel, de Raúl, del Che y de Camilo. Se trata de una praxis semiótica de nuevo género, no busca “competir” en el mercado simbólico, sino des-mercantilizar la producción del sentido. En un planeta donde el entretenimiento se ha convertido en anestesia global, Cuba insiste en la memoria, en la palabra crítica, en el arte como forma de verdad.
VI. Filosofía del ataque, el miedo a la conciencia
¿Por qué tanto odio contra un pequeño país pleno de dignidad que cura enfermos y enseña a leer? Porque el imperialismo teme más a una idea que a un ejército, teme a la conciencia. La guerra cognitiva contra Cuba no se explica por la geopolítica, sino por la semiótica del miedo. Cuba demuestra que es posible una sociedad donde los medios, los modos y las relaciones de producción de sentido no sean propiedad privada, donde la cultura sea bien común, donde la inteligencia colectiva venza al lucro. Esa demostración, aunque imperfecta y asediada, es insoportable para el orden burgués mundial. El capitalismo necesita que la humanidad crea que no hay alternativa. Cuba demuestra lo contrario. Por eso hay que destruirla no físicamente —sería demasiado evidente— sino simbólicamente, de manera que el mito del “fracaso socialista vetusto” se imponga como verdad psicológica. La guerra cognitiva es la forma contemporánea del terrorismo epistemológico.
VII. Hacia una contraofensiva semiótica
Responder a esta guerra requiere más que comunicación, requiere una Filosofía de la Semiosis revolucionaria. Es preciso crear inteligencia de la conciencia, sistemas científicos para detectar, analizar y desmontar las operaciones cognitivas del enemigo. No se trata de propaganda, sino de epistemología militante. Cuba puede ser vanguardia también en este frente si convierte su acumulado cultural en un laboratorio mundial de comunicación emancipadora. Cada escuela, cada radio comunitaria, cada red de pensamiento puede ser un nodo en la red de la semiosis liberadora. La defensa del pensamiento es la defensa de la vida. Hay que alfabetizar cognitivamente a los pueblos, enseñar a leer los signos del enemigo, a detectar las trampas de la emocionalidad inducida, a desarmar las metáforas del poder. La semiótica de la Revolución debe volverse un método cotidiano, pensar críticamente cada imagen, cada palabra, cada gesto.
VIII. Conclusión, el signo emancipado y emancipador como trinchera
Esa guerra cognitiva contra Cuba es la expresión más avanzada del colonialismo simbólico, pero también el escenario donde se forja la nueva ciencia de la emancipación comunicacional. Frente a los arsenales del engaño, Cuba responde con la lucidez de su pueblo, con el poder de su cultura, con la ética de su memoria. Cuba no es sólo víctima, es maestra. Enseña que la dignidad, cuando se vuelve método de pensamiento, desarma imperios. Enseña que el signo, cuando se libera del fetiche capitalista, puede ser trinchera y horizonte. Enseña que la conciencia, cuando se organiza, es invencible. En la era de la inteligencia artificial y la manipulación masiva, la Revolución cubana sigue siendo el acontecimiento semiótico más audaz del siglo XX que aún pulsa en el XXI, una revolución del sentido, un acto de soberanía cognitiva. Defenderla es defender la posibilidad misma de pensar libremente. Porque la guerra cognitiva contra Cuba es, en el fondo, una guerra contra la humanidad pensante. Y resistirla —con ciencia, arte y conciencia— es la forma más alta de amor por la verdad.
Por todo eso, la operación para quebrar la fuerza simbólica de Fidel Castro combina la técnica fría del sabotaje con la arquitectura emocional de la difamación, no basta con conspirar para eliminar al líder físicamente, había que corroer su aura, transformar su presencia pública en fábula de fracaso y ridículo. Desde planes encubiertos descritos en documentos oficiales hasta campañas de radio y folletos diseñados para sembrar desconfianza, la estrategia fue siempre doble,desautorizar la palabra de Fidel y, simultáneamente, reescribir la memoria colectiva que lo legitimaba.
Todos los expedientes desclasificados muestran que la CIA y redes asociadas ensayaron tanto la aniquilación física como la degradación simbólica —desde el asedio mediático hasta propuestas grotescas pensadas para humillar (los famosos ‘cigarros’, la manipulación de su imagen, el sabotaje de discursos)— porque sabían que la huella moral de Castro excedía cualquier blanco militar, atacarlo públicamente era atacar el epicentro narrativo de la Revolución. La violencia semiótica fue por tanto una prolongación instrumental de la agresión política. A ese repertorio se sumaron actores exógenos y locales que alimentaron una guerra total de rumores, falsas atribuciones y operaciones de prensa —desde militantes anti-castristas hasta grupos de la diáspora que trabajaron como multiplicadores—. La desinformación se alimentó de una lógica precisa, convertir la excepcionalidad ética del proyecto cubano en anécdota escandalosa; traducir la solidaridad internacional en fraude; hacer creer que el liderazgo moral de Fidel no es otra cosa que cinismo y simulacro.
Filosóficamente, el ataque a Fidel revela la desesperación del poder hegemónico ante la posibilidad de un ethos alternativo, no se trata sólo de vencer a un hombre, sino de neutralizar una forma de hablar, de actuar y de convocar a la esperanza colectiva. Por eso la contraofensiva emancipadora debe reparar en la dimensión simbólica de la lucha,recuperar la narrativa, reinstalar la memoria crítica, desactivar la bomba semántica del descrédito y volver a convertir la palabra en praxis. Sólo así se desarma la operación que quiso convertir a Fidel en una advertencia y no en un ejemplo de insurgencia moral. “Impedir que sea Dios”.
Tal Guerra Semiótica contra el socialismo es el laboratorio donde el capitalismo fabrica su gramática del miedo. Se trata de una ofensiva total sobre el lenguaje y la imaginación, el enemigo no combate una doctrina económica, sino una forma de sensibilidad. Se manipula el signo “socialismo” hasta saturarlo de connotaciones negativas, fracaso, represión, miseria. Es una guerra donde los conceptos se sustituyen por reflejos condicionados, donde la palabra “colectivo” se asocia a pérdida de libertad y la palabra “mercado” a sinónimo de vida. El capitalismo, maestro en la fabricación de fetiches, necesita que el socialismo sea percibido como una patología de la historia, una desviación contra natura del individuo moderno. Así se implanta la semiótica del miedo al nosotros, la anestesia de clase que impide imaginar cualquier comunión solidaria que no pase por el consumo.
Pero la semiótica socialista, aunque asediada, guarda una potencia latente que el capitalismo teme, su capacidad de traducir la justicia en belleza, la cooperación en conocimiento, la equidad en horizonte simbólico. Por eso el enemigo no deja de atacar su lenguaje, infiltra sarcasmos en la educación, banaliza su historia, caricaturiza sus logros. Quiere envejecerlos a toda costa. Es un intento de vaciar de alma a la idea misma de emancipación. Sin embargo, allí donde la palabra “socialismo” logra recuperarse de la calumnia y volver a ser semilla de esperanza, se produce un milagro epistemológico, la conciencia se emancipa del fetiche, el signo vuelve a ser instrumento de verdad y la lucha de clases se convierte en lucha por la significación del mundo.
Por eso necesitamos la dialéctica de la autocrítica como antídoto científico frente a la petrificación del signo revolucionario en medio de la Guerra Simbólica. Ningún proyecto emancipador puede sostener su potencia si no revisa, con rigor y valentía, las formas en que produce y comunica sus propios significados. En un escenario donde el enemigo domina la semiosis global —las emociones, los relatos, los algoritmos—, el peligro no es sólo ser derrotado por la mentira, sino repetirla sin advertirlo. Síndrome de Estocolmo semiótico. La autocrítica es la forma más alta de inteligencia colectiva, la conciencia de que incluso las causas justas pueden enmudecer bajo los escombros de su propia retórica si no renuevan sus modos de decir y de sentir. En la guerra del sentido, el error no se paga sólo con confusión, sino con desafección. La revolución que no se analiza a sí misma, que no indaga sus fallas comunicacionales, se vuelve su propio enemigo simbólico.
Es extremadamente urgente, para todos nosotros, una redirección en la batalla semiótica par la emancipación. De la mano de Cuba. Autocriticarse no es autodestruirse, sino garantizar que la verdad de los fines no sea traicionada por los medios. Es un ejercicio de higiene semiótica, una pedagogía de la lucidez, una práctica que impide que la conciencia se fosilice en consignas vacías. En la Guerra Simbólica, donde el adversario convierte cada debilidad en espectáculo y cada contradicción en prueba de “fracaso”, la autocrítica es una forma de ofensiva, revela la madurez ética de un movimiento capaz de pensarse y corregirse sin pedir permiso al enemigo. Sólo una semiosis viva —capaz de autorregularse, de integrar el error como aprendizaje— puede mantener la iniciativa cultural. Allí donde hay autocrítica, hay revolución pensante; allí donde falta, comienza la domesticación del símbolo y el triunfo de la impostura. Y no hay tiempo que perder.
La República Bolivariana de Venezuela rechaza las declaraciones belicistas y extravagantes del presidente de los Estados Unidos, en las que admite públicamente haber autorizado operaciones para actuar contra la paz y la estabilidad de Venezuela. Esta afirmación sin precedentes, constituye una gravísima violación del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, y obliga a la comunidad de países a denunciar estas afirmaciones a todas luces inmoderadas e inconcebibles.