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¿Qué tan emancipada está la emancipación?

Por: Fernando Buen Abad

Preguntar por el grado de emancipación de los “emancipadores” no es devaneo retórico ni capricho incómodo, es ocuparse por una herida abierta en el corazón mismo de los procesos revolucionarios. Interroga no sólo la coherencia subjetiva de quienes luchan por revolucionar las conciencias, sino la estructura semiótica, ética y epistemológica de toda praxis transformadora. Es preguntar, también, por la dialéctica entre conciencia y acción, entre subjetividad y totalidad social, entre discurso y hecho. En ella se condensan siglos de contradicciones no resueltas entre el ideal emancipador y las formas concretas —a veces corrompidas o burocratizadas— de su realización. Preguntarnos qué tan emancipados están los emancipadores es también preguntarnos qué tan libre es el pensamiento que los anima, qué tan descolonizada está su lengua, qué tan radical es su crítica de las formas del poder y qué tan capaces son de revolucionarse a sí mismos mientras intentan revolucionar al mundo. Con una semiótica de combate a fondo.

Urge una crítica sistemática de la cultura y una autocrítica profunda de la intoxicación cultural burguesa que todos, en mayor o menor medida, padecemos. No basta con denunciar los contenidos de la dominación mediática, hay que desentrañar sus mecanismos, sus ritmos, sus estéticas, sus lógicas de seducción que han penetrado incluso en la subjetividad de los revolucionarios. La intoxicación cultural burguesa no sólo habita las pantallas, también se infiltra en el lenguaje, en el humor, en los deseos, en las formas de amar y de imaginar el futuro. Esa contaminación simbólica es tan peligrosa como la represión directa, porque actúa desde dentro, disfrazada de gusto, de modernidad, de diversión. La crítica de la cultura, entonces, no puede ser un ejercicio académico; debe ser un acto político y autotransformador, una purificación dialéctica del pensamiento y de la sensibilidad que permita reconstruir el horizonte estético del pueblo como fuente de emancipación real.

I. La paradoja del emancipador atrapado en la semiosis burguesa

Un emancipador no surge fuera del mundo que combate; se forma en sus entrañas, en el fango de las relaciones sociales que lo determinan y condicionan. Marx lo comprendió con una lucidez insuperable, “Las ideas dominantes de una época son las ideas de la clase dominante”. El emancipador nace en medio de esas ideas, las respira, las reproduce a veces sin advertirlo. Su conciencia crítica, por más elevada que sea, arrastra los signos, los lenguajes y las matrices simbólicas del orden que busca superar. De ahí que la emancipación —si se la entiende como ruptura total con las formas alienadas de conciencia— sea un proceso infinitamente inacabado.

También el emancipador está atrapado en una lucha semiótica, liberar el mundo exige liberar los signos que lo interpretan, y eso implica también liberar el pensamiento que los produce. La burguesía no domina sólo por la fuerza material; domina por la hegemonía semiótica, por la naturalización de su gramática del sentido, por su control del imaginario, del deseo, del tiempo, del valor. El emancipador, si no desmonta críticamente esa maquinaria simbólica, puede reproducir en su discurso los códigos del dominador, disfrazados de consignas redentoras. El capitalismo ha aprendido a neutralizar la radicalidad de los signos, a vaciar de contenido subversivo las palabras que antes ardían en las calles, “revolución”, “democracia”, “pueblo”, “libertad”. Cuando esas palabras se convierten en etiquetas de consumo político o en eslóganes electoralistas, el emancipador corre el riesgo de quedar prisionero del simulacro. Y si no advierte esa trampa semiótica, puede convertirse, sin saberlo, en portavoz de una liberación domesticada. Disfrazada, incluso, de cancionero “popular”.

II. Emancipar la conciencia emancipadora

No hay emancipación verdadera sin autocrítica radical. Toda revolución que no enfrenta el fardo ideológico, estético y cultural burgués, mata la posibilidad de seguir emancipándose. El emancipador debe emanciparse también de sus certezas, de su propio ego mesiánico, de la tentación de creer que ya “posee” la verdad. La verdad revolucionaria no es propiedad de nadie, es proceso dialéctico, construcción colectiva, crítica viva. Marx lo advirtió en su Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, “Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz del hombre es el hombre mismo.” Esa radicalidad exige que el emancipador se examine como producto de las contradicciones históricas. No se trata de purismo moral, sino de coherencia científica, sin emancipación del pensamiento no hay emancipación de la praxis. El peligro está en que los emancipadores se burocraticen. Cuando la organización revolucionaria pierde de vista las tareas de liberación en los territorios de las subjetividades, cuando se fetichiza a sí misma con auto-proclamaciones de superioridad, el proceso emancipador degenera en dogmatismo. Entonces el lenguaje revolucionario se transforma en lengua muerta, conserva la forma de la rebeldía, pero pierde su contenido dialéctico. En ese punto, la emancipación se vuelve decorativa; el emancipador, un funcionario del ideal.

III. Emanciparse de la ideología dominante

Quien ha pasado toda su vida combatiendo por la emancipación del proletariado puede creer que él es la revolución. La historia está llena de emancipadores que, en nombre del pueblo, terminaron reprimiendo al pueblo; de liberadores que fundaron nuevas servidumbres; de tribunos que confundieron la autoridad moral con el derecho a decidir por los demás. El narcisismo revolucionario es una forma sofisticada de alienación burguesa. Consiste en sustituir la praxis colectiva por el culto al yo heroico. Y esa forma del yo es producto del mismo individualismo burgués que el emancipador decía combatir. El héroe solitario es la caricatura liberal del sujeto emancipador. La revolución no necesita héroes sino sujetos colectivos con programa anticapitalista, hombres y mujeres en los que la conciencia individual se reconoce como parte de una totalidad social y simbólica más amplia. El emancipador que no se emancipa del poder ideológico y su falsa conciencia, del prestigio, del reconocimiento, de la vanidad intelectual o política, reproduce dentro del movimiento la lógica del capital simbólico. Así como la burguesía acumula plusvalía económica, hay emancipadores que acumulan “plusprestigio”, “pluspalabra”, “plusautoridad”. Son formas de fetichismo del liderazgo que corrompen la confianza colectiva y debilitan la potencia creativa del pueblo.

IV. La emancipación como proceso semiótico

Hay que insistir en que la emancipación no puede reducirse a un acto económico, es una transformación semiótica del mundo. Implica desmantelar los signos que sostienen la dominación y crear nuevos modos de significar la realidad. En este sentido, la emancipación es también una revolución del lenguaje, de las metáforas, de los imaginarios, de la sensibilidad. Nuestra Filosofía de la Semiosis enseña que los sistemas simbólicos son, en última instancia, sistemas de poder. Quien domina los códigos domina las posibilidades del sentido. Por eso, el emancipador verdaderamente emancipado debe actuar como un creador de signos nuevos, no como un repetidor de consignas. Debe poner en crisis las gramáticas heredadas, desmontar las estructuras de clase que definen qué puede decirse, qué puede pensarse, qué puede soñarse.

Un pueblo emancipado es aquel que puede nombrar su mundo con sus propias palabras también emancipadoras. Y un emancipador emancipado es aquel que no teme aprender de ese pueblo en lucha permanente, nuevas formas de lenguaje, nuevas poéticas del sentido. No hay emancipador emancipado si no se deja transformar por la semiosis del pueblo en lucha, si no escucha la sabiduría de las masas rompiendo cadenas.

V. Emanciparse de las hegemonías del dogma

Toda doctrina, incluso la revolucionaria, si se descuida tiende a fosilizarse. Lo que nació como crítica viva puede convertirse en ortodoxia petrificada. La emancipación de los emancipadores radica entonces en des-dogmatizar su pensamiento, por mantener la dialéctica abierta, por defender el espíritu crítico incluso frente a sus propias tradiciones. No se trata de relativismo ni de eclecticismo posmoderno. Se trata de fidelidad a la verdad en movimiento revolucionario. El marxismo, en su forma más elevada, no es un sistema cerrado sino una ciencia crítica abierta a su propia auto-transformación. “No es tarea nuestra —escribió Marx en una carta de 1879— anticipar dogmáticamente el mundo nuevo, sino encontrarlo en el movimiento de la realidad.” El emancipador que se aferra a fórmulas, que sustituye la investigación por la cita, que confunde el estudio con el ritual, que teme el pensamiento nuevo, se des-emancipa. Vuelve a ser esclavo de la tradición, aunque esa tradición sea revolucionaria. La fidelidad al marxismo exige creatividad, no repetición. Exige praxis, no liturgia.

VI. La dimensión ética de la emancipación

Emanciparse es también asumir una ética. Pero no una ética abstracta, sino una ética materialista, nacida del trabajo, de la solidaridad, de la verdad objetiva del sufrimiento humano y de su búsqueda de la felicidad de los iguales. El emancipador que no vive en coherencia con esa ética, que traiciona con su conducta los principios que proclama, destruye la credibilidad de la revolución. No hay emancipación posible sin honestidad, sin autocrítica, sin humildad ante el pueblo. Fidel Castro lo expresó con claridad, “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado.” Ese “todo” incluye también los vicios internos del movimiento revolucionario, las rutinas mentales, las corrupciones simbólicas, las inercias burocráticas. El consumismo, la tolerancia, la vulgaridad, la mediocridad y el mal gusto burgués. Un emancipador emancipado es aquel que se somete al juicio del pueblo y no al de su propio ego o sus placeres. Que se mide por la eficacia colectiva de su acción, no por el brillo personal de su celebridad. Que comprende que la emancipación no se decreta, se conquista; y que esa conquista comienza por uno mismo, por la renuncia a toda forma de privilegio, incluso el privilegio moral de sentirse “más consciente” que los demás.

VII. Emancipar la inteligencia, ciencia y conciencia

Emancipar sin ciencia es imposible. Pero la ciencia emancipadora no es la ciencia positivista, sino la ciencia dialéctica que comprende la totalidad como proceso y el conocimiento como praxis transformadora. Emancipar la inteligencia implica liberarla del pragmatismo, del empirismo fragmentario, del utilitarismo ideológico. El emancipador debe ser un trabajador de la verdad, no un propagandista del entusiasmo. Su tarea no es sólo movilizar, sino organizar. No se trata de “motivar” emocionalmente al pueblo, sino comprender científicamente las causas de su opresión. La conciencia revolucionaria no es un estado de ánimo, es una forma superior del conocimiento social y su praxis. Pero esa ciencia no puede ser elitista. La emancipación científica del pensamiento debe democratizar el saber y su crítica, debe transformar el conocimiento en fuerza productiva de la conciencia colectiva. Cuando la ciencia se encierra en academias o se convierte en propiedad de minorías ilustradas, el emancipador se aleja del pueblo. La verdadera emancipación intelectual consiste en socializar el pensamiento revolucionario, en convertir la crítica en bien común.

VIII. Emancipar el tiempo y la esperanza

Un emancipador también debe emanciparse del tiempo burgués, el tiempo lineal del productivismo, del éxito, del resultado inmediato. La revolución no se mide en calendarios electorales ni en plazos de marketing político. Es un proceso histórico que requiere paciencia estratégica y simultáneamente urgencia ética. Emanciparse del tiempo burgués es recuperar el tiempo de la esperanza en pie de lucha, que no es pasividad sino conciencia de la historia. Es entender que cada acto, por pequeño que parezca, participa de una totalidad de luchas que trasciende generaciones. El emancipador emancipado no se desespera por los lentos ritmos de cierta transformación, sabe que su tarea hoy es preparar el futuro, sembrar y fructificar las condiciones de la emancipación, incluso si no verá algunos frutos.

IX. La autocrítica como forma de emancipación permanente

Un emancipador no debe bailar ni cantar la basura mediática burguesa porque en cada ritmo prefabricado, en cada letra vaciada de sentido, se reproduce la colonización simbólica del capital. La industria cultural no produce arte, produce obediencia estética, domestica los cuerpos, anestesia las conciencias y uniforma la sensibilidad. Cuando el emancipador se deja arrastrar por esa coreografía del mercado, su cuerpo se vuelve signo de rendición; su gestualidad, mercancía; su energía, espectáculo. La burguesía ha convertido el goce en anestesia y la música en dispositivo de control. Frente a eso, el emancipador debe construir otra sensibilidad sonora y visual, un arte de la emancipación, no del adormecimiento.

Por eso el proceso de emancipación del emancipador no tiene fin. Cada conquista abre nuevas contradicciones, cada victoria encierra sus peligros. El único antídoto contra la degeneración del poder revolucionario es la autocrítica colectiva, sistemática, científica. Autocrítica no significa autoflagelación ni confesionalismo moral; significa análisis dialéctico de las contradicciones internas. Significa reconocer los errores, pero también comprender sus causas estructurales, sus raíces en las condiciones materiales y simbólicas del proceso. La autocrítica es la forma superior de la lealtad revolucionaria. El emancipador que se autocritica no se debilita, se fortalece, porque fortalece la inteligencia del colectivo. Sin autocrítica no hay aprendizaje histórico, y sin aprendizaje no hay emancipación.

No se trata de moralismo ni de puritanismo estético. Se trata de comprender que el capitalismo organiza el deseo y el gusto para convertirlos en mercancías de alienación. Cuando el emancipador se apropia del repertorio burgués —sus “rolas”, sus bailes, sus modas—, no está siendo “popular”, está siendo funcional a la hegemonía del enemigo. La cultura del capital infiltra su gramática en los cuerpos; enseña a moverse, a hablar, a sentir, según las coordenadas del consumo. El emancipador no puede repetir esos signos sin corromper su mensaje, sin diluir la potencia simbólica de la revolución. Debe, por el contrario, crear una nueva estética de la dignidad, donde el cuerpo no se mercantilice sino que exprese libertad, donde la música sea comunión y no mercancía.

Un emancipador no necesita los histrionismos ególatras de la farándula ni las poses vacías de la celebridad. Su presencia no debe ser espectáculo sino testimonio. Su palabra no debe competir con los “influencers” del mercado, sino brillar por la verdad que porta. Cada gesto suyo, cada modo de vestir, de hablar, de reír, debe nacer de la ética revolucionaria que lo guía. La revolución también se libra en el terreno de la estética cotidiana, en el modo de mirar, de escuchar, de amar. Por eso el emancipador emancipado no baila la música del opresor ni canta sus himnos, compone otros ritmos, otras palabras, otros gestos donde el pueblo se reconozca libre, sin máscaras ni sometimientos.

X. Hacia una nueva figura del emancipador

Un militante emancipador emancipado no es el líder carismático ni el burócrata disciplinado, sino el militante consciente de su propia incompletud. Es el que entiende que la emancipación es un proceso sin fin, una construcción semiótica, ética y política que requiere permanente renovación. Su figura es colectiva, no se eleva por encima del pueblo, se disuelve en él como semilla. No se mide por el número de discursos pronunciados, sino por la cantidad de conciencias que ayuda a despertar mientras despierta la suya. No se siente “dueño” de la revolución, sino instrumento de una fuerza histórica que lo trasciende. El emancipador emancipado es, en última instancia, un semiólogo de la liberación, alguien que comprende que el poder se disputa también en el terreno del sentido, y que, por tanto, la lucha política es inseparable de la lucha por un lenguaje nuevo, por una estética de la dignidad, por una ética del amor social.

XI. Emanciparse para emancipar

¿Qué tan emancipados están los emancipadores? Depende de su capacidad de mantener viva la dialéctica entre teoría y praxis, entre conciencia y autocrítica, entre revolución del mundo y revolución del pensamiento. Ningún emancipador está plenamente emancipado, porque la emancipación no es un estado, es un movimiento perpetuo. Cada día, cada gesto, cada palabra debe revisarse a la luz del horizonte que se proclama. No se puede liberar al pueblo con las formas mentales del opresor; no se puede construir el comunismo con las categorías simbólicas del capital.

Emanciparse, entonces, es también descolonizar la conciencia, des-patriarcalizar la práctica, des-mercantilizar el lenguaje, des-alienar el deseo. Es hacer de la revolución un acto de creación simbólica constante, una pedagogía de la libertad, una ética de la verdad. Sólo así los emancipadores podrán emanciparse de su propio reflejo, y sólo entonces la emancipación dejará de ser promesa para convertirse en realidad viva, el momento en que la humanidad se reconoce a sí misma en su poder creador, libre de toda dominación, dueña de su destino y de su palabra.

Ninguna izquierda está a salvo de la intoxicación mediática burguesa, sus dispositivos penetran incluso en los espacios más combativos, modelando inconscientemente los hábitos, las emociones y los lenguajes. No hay lugar para el disgusto cuando se detecta el coloniaje simbólico del capital en las entrañas de su cotidianidad, porque reconocerlo es un deber revolucionario, no una ofensa personal. Y no hay lugar tampoco para la coartada de la “diversión” ingenua, nada en el orden cultural burgués es inocente. Cada canción, cada moda, cada bailecito…cada gesto mediático está diseñado para desactivar la conciencia crítica y domesticar la sensibilidad. Asumirlo con serenidad y rigor, sin sentimentalismos, es el primer paso para liberar a la izquierda de sus reflejos coloniales y devolverle la capacidad creadora que necesita para construir una cultura verdaderamente emancipadora.

Telesur

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LAUICOM celebra el bienestar con técnicas de relajación

Prensa LAUICOM- En el marco de su compromiso con el bienestar integral, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) organizó una sesión de relajación dirigida a estudiantes y personal, facilitada por profesionales del área de salud de la institución.

El encuentro ofreció un espacio para desconectar del estrés cotidiano y explorar herramientas prácticas de autocuidado. Durante la actividad, se presentaron diversas técnicas orientadas a calmar la mente y el cuerpo, destacándose especialmente el método de relajación progresiva de Jacobson. Esta técnica, basada en la tensión y liberación consciente de grupos musculares, fue guiada paso a paso para ayudar a los participantes a identificar y reducir la tensión acumulada.

Además, se complementó con ejercicios de respiración profunda y atención plena, fáciles de incorporar en la vida diaria. La sesión reforzó la importancia de dedicar tiempo al equilibrio emocional y físico como pilar fundamental del desarrollo tanto personal como colectivo, incluso en entornos académicos exigentes.

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Prevención, detección y vida plena: una charla por el Mes Rosa

Prensa LAUICOM- En el marco de Octubre Rosa, se realizó una charla informativa titulada «Más allá del diagnóstico: movimiento y vida después del cáncer de mama”, en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) con el objetivo de concienciar sobre la prevención, la detección temprana y el acompañamiento integral tras el diagnóstico.

El evento fue conducido por dos destacados profesionales: el Dr. Luis Solórzano y Msc. Yulimar Rodríguez, quienes compartieron conocimientos clave sobre los estudios recomendados, especialmente a partir de los 35 años o antes en caso de antecedentes familiares, la importancia del autoexamen y las estrategias para mantener una vida activa y saludable después del tratamiento.

La charla no solo abordó aspectos médicos, sino también el bienestar emocional y físico durante la recuperación, destacando que el cáncer de mama, aunque es un reto, puede ser enfrentado con información, apoyo y esperanza. Fue un espacio amable, empoderador y lleno de herramientas prácticas para cuidar la salud de las mujeres en todas las etapas de la vida.

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Criolla, con declamación, con pintura en vivo

Convertimos el centro histórico en un escenario de resistencia cultural. Porque cuando el pueblo se apropia del espacio público, no solo lo embellece: lo reivindica. Pero quizás lo más poderoso de todo no está en las calles, ni en las paredes, ni en las pantallas. Está en la palabra que se pasa de boca en boca. En la Radio Bemba. Esa red invisible que teje la comunidad con hilos de confianza.

Cuando pintamos un mural y un vecino pasa y dice: “Déjame dar una brochada”, y al día siguiente, al verlo terminado, dice con orgullo: “Yo ayudé a pintarlo”, ahí está la verdadera comunicación. No es viral, no es algorítmica, no es mercancía. Es pertenencia. En la escuela, en la radio, en los talleres, en los consejos comunales, siempre he creído en lo mismo: que nadie es menos que nadie. Que cada persona tiene algo que aportar. Que la educación no es imponer, sino dialogar. Que la justicia no es castigar, sino comprender. Y que la paz no se decreta, se construye con paciencia, con escucha, con amor.

El presidente Maduro desde sus experiencias de comunicador de calle, sabe que la soberanía cognitiva empieza cuando el pueblo se reconoce como sujeto de su propia historia. Yo la he visto en los ojos de un niño que pinta su primer árbol, en la voz de una joven que lee su primer poema en público, en la sonrisa de una abuela que dice: “Mi hijo, el pintor”, y estoy seguro de que él también lo ha visto.

Y si hay una moraleja en todo esto, no es una frase hecha. Es una certeza: No esperes a que te den la palabra, tómala, píntala, grábala, cuéntala. Porque la verdad no está en los titulares, sino en lo que tú y tu gente hacen todos los días para seguir soñando, juntos, en un mundo más justo. Porque al final, comunicar es cuidar. Y cuidar, en tiempos de guerra cognitiva, es un acto de amor revolucionario.

Merwin Pérez. Docente . Doctor en Creación Intelectual.

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¡No Kings! La fuerza del pueblo frente al autoritarismo

Prensa LAUICOM- Las movilizaciones masivas en Estados Unidos bajo la consigna “¡No Kings!” (¡No Reyes!) han marcado un hito en la resistencia civil contemporánea. Estas protestas, surgidas principalmente en rechazo a las políticas migratorias y al estilo autoritario de figuras como Donald Trump, descrito por muchos como un “reyzuelo”, van mucho más allá de una simple queja: expresan el cansancio acumulado durante décadas ante la desigualdad, la represión, el racismo y la explotación.

El filósofo Fernando Buen Abad, rector fundador de la Universidad de la Filosofía, subraya que llamarlas simplemente “protestas” es una estrategia mediática para minimizar su verdadero alcance. Buen Abad menciona que detrás de estas movilizaciones hay una demanda profunda por el derecho a la existencia, la libertad ciudadana y la dignidad colectiva.

Las calles se han convertido en espacios de poesía política, donde personas de distintos orígenes (migrantes, trabajadores, mujeres, jóvenes) se unen para decir “¡Ya basta!”. No solo rechazan a un líder, sino todo un sistema que normaliza la injusticia y criminaliza la disidencia.

Estas acciones colectivas demuestran que, incluso en el corazón del poder global, el pueblo sigue siendo sujeto activo de cambio. La consigna “No Kings” no es solo un grito contra la tiranía, sino una afirmación de que ningún ser humano debe someterse a otro.

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Hacia una comunicación emancipadora: avanza propuesta nacional desde LAUICOM

Prensa LAUICOM – El 23 de octubre de 2025, en el salón Earle Herrera de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), se llevó a cabo una jornada de trabajo con el propósito de avanzar en la consolidación del Programa Nacional de Formación en Comunicación.

La actividad reunió a docentes y especialistas en diseño curricular de la Universidad Politécnica Territorial Cecilio Acosta, la Universidad de las Comunas y representantes del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria.

La reunión fue convocada en respuesta a una solicitud del viceministro de Educación Universitaria, César Centeno, quien impulsó la articulación entre instituciones que actualmente desarrollan propuestas formativas en el área de comunicación social.

Estuvo presente Jennifer García, directora del Despacho del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, quien subrayó la importancia de construir colectivamente un modelo formativo que garantice coherencia curricular, inclusión laboral, promueva la movilidad académica tanto de estudiantes como de docentes, y responda con pertinencia a las necesidades sociales.

Con motivo de presentar una propuesta unificada, sólida, con calidad académica y criterio político que responda a la alta demanda de la carrera en el país, superando la fragmentación institucional.

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Estudiantes de Belice participan en el Centro Internacional de Idiomas Andrés Bello

Prensa LAUICOM- El Centro Internacional de Idiomas Andrés Bello (CIIAB), adscrito a la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), continúa impulsando su Programa de Evaluación y Certificación en lengua española en articulación con el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria de Venezuela.

Esta iniciativa está dirigida a estudiantes aspirantes a cursar estudios en la Escuela Latinoamericana de Medicina “Dr. Salvador Allende” en Caracas, Venezuela, con el fin de garantizar su aporte a su preparación lingüística en pro del buen desarrollo en su formación académica en la ELAM.

El CIIAB ha iniciado un nuevo ciclo de evaluación oral y escrita orientado está vez a estudiantes procedentes de Belice, país de la América Central cuya lengua materna no es el español. «Estas evaluaciones permiten determinar el nivel de competencia en español de los futuros estudiantes, asegurando así su capacidad para desenvolverse con éxito en un entorno universitario plenamente hispanohablante» nos comentó Pedro Duno, Coordinador del CIIAB.

Este esfuerzo refleja el compromiso de LAUICOM con la integración educativa latinoamericana y el fortalecimiento de la cooperación con los países del mundo, no solo facilitando el acceso al conocimiento, sino coadyuvando a la disminución de la brecha idiomática. El CIIAB contribuye a la formación de profesionales de la salud comprometidos con los principios de solidaridad, equidad y servicio comunitario que distinguen a la Escuela Latinoamericana de Medicina Dr. Salvador Allende.

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LAUICOM abre sus puertas a la hermandad mozambiqueña: juntos por una comunicación antiimperialista

Prensa LAUICOM –

La comunicación es el arma más grande que existe

Con el propósito de continuar con el fortalecimiento de los lazos de hermandad y cooperación entre Naciones del Sur Global, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) y el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) consolidaron un primer encuentro en el Salón Earle Herrera de esta casa de estudios. Ambos pueblos, unidos desde sus raíces ancestrales y por sus historias de lucha contra el imperialismo y los constantes ataques de la mediática fascista en las redes sociales, reconocieron en la comunicación una herramienta esencial para defender su identidad y su soberanía.

La diputada y rectora de LAUICOM, Tania Díaz, destacó la importancia de formar nuevas generaciones capaces de contrarrestar la guerra cognitiva, señalando que “la comunicación es el arma más grande que existe”. Por su parte, Ludmila Rafael Maguni, Secretaria del Comité Central de Relaciones Exteriores del FRELIMO, expresó admiración por la resistencia del pueblo venezolano y reiteró el apoyo inquebrantable de Mozambique.

Constantino André, Secretario General de la Juventud de Mozambique, valoró el intercambio de experiencias como base para futuras cooperaciones en educación comunicacional. Ambas partes coincidieron en que la verdadera comunicación nace de la comunión entre pueblos hermanos y reafirmaron que sin dominio de esta, los gobiernos se vuelven frágiles.

Durante su recorrido por la instalaciones de LAUICOM, la delegación mozambiqueña visitó la exposición “Retratos y Relatos del 11, 12 y 13 de abril del 2002”, donde conocieron los momentos más álgidos del golpe mediático contra la Revolución Bolivariana. Este encuentro marca un paso firme de la batalla comunicacional en el ámbito internacional para la construcción colectiva de una narrativa propia de los pueblos, antiimperialista y liberadora.

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El gran despliegue: Real World Assets y la financiarización de la deuda estadounidense

Por: Martín Augusto Román – Tomás Martínez

«El nuevo colonialismo no usa barcos, usa algoritmos: imponer la stablecoin del dólar es el primer paso para el dominio económico total con la comunicación digital como ariete».

La nueva realidad económica se articula en torno a los Real World Assets (RWA) o Activos del Mundo Real. La tokenización que se expresa en la oferta en la criptoeconomía de acciones, oro, bienes raíces, bonos del Tesoro de EE.UU. y crédito privado, ha impulsado la capitalización de este mercado a USD 280 mil millones entre enero y julio de 2025.

El mercado de RWA tokenizado creció más del 260 % en el primer semestre de 2025, superando los USD 23 mil millones, con la deuda tokenizada del Tesoro de EE.UU., representando el 34 % de este total.

Esto significa que, sin darnos cuenta, parte de los ahorros de un latinoamericano en un fondo de inversión digital podría estar compuesto por fragmentos de deuda estadounidense tokenizada, en lugar de invertirse en proyectos locales de infraestructura o desarrollo.

La Ley GENIUS

La Ley GENIUS consolida el uso de los bonos federales del Tesoro de EE.UU. como el pilar fundamental para el respaldo de las stablecoins, lo que no solo refuerza su valor como activo seguro, sino que también abre un canal masivo y eficiente para la captación de deuda pública estadounidense a nivel global.

Para un pequeño inversor en Bogotá o Lima, esto se traduce en que las «stablecoins» que use, para protegerse de la devaluación de su moneda local están, en realidad, financiando el déficit fiscal de EE.UU., no en el desarrollo de su propio país.

Ley CLARITY

La Ley CLARITY delimita las competencias de la SEC (Securities and Exchange Commission – Comisión de Bolsa y Valores), y la CFTC (Commodity Futures Trading Commission) sobre otros criptoactivos. Este marco, aparentemente técnico, tiene implicaciones geopolíticas estructurales profundas. Al normalizar y regular los activos digitales desde el centro del sistema financiero global, EE.UU. exporta no solo un modelo de negocio, sino también un estándar de cumplimiento, regulación, supervisión y gobernanza que los países de América Latina se verán condicionados a adoptar forzosamente para no quedar desconectados y excluidos de los flujos financieros de capital.

Un ejemplo cotidiano: una FINTECH mexicana que quiera emitir un token respaldado por remesas, podría verse obligada a cumplir con normativas de la SEC, diseñadas con estándares económicos-contables-financieros para Wall Street; encareciendo así su operación y limitando su innovación para servir a su comunidad local.

Esta es una «forma paralela de crear dinero fuera del control directo de la Reserva Federal», induciendo un cambio estructural en la financiación del déficit público de EE.UU., que asciende a USD 37.000.000.000.000, junto con una deuda privada de USD 50 billones.

Proyecciones a corto plazo

Esta deuda es tan colosal que, si se distribuyera en forma percapita, a cada ciudadano estadounidense le correspondería afrontar una obligación superior a USD 110.000. Para un latinoamericano, su significación es como si toda la deuda de su hipoteca, su auto y sus tarjetas de crédito estuviera denominada en una moneda que no controla, y cuyo valor lo decide una autoridad monetaria (banco central) extranjero.

Las proyecciones más optimistas de líderes de la industria como Coinbase sugieren que hasta el 10 % del PIB mundial podría operar con «rieles criptográficos» para finales de la década. Y el mercado de stablecoins podría alcanzar billones de dólares estadounidenses para el año 2028.

El Departamento del Tesoro de EE.UU. ya ha duplicado en lo que va del año (2025), la compra de bonos federales del tesoro, en comparación con toda la compra realizada a lo largo del año 2024.

Objetivo principal

Este flujo de capital busca atraer y financiar una red global basada en el dólar digital. Mientras tanto, las reservas internacionales de América Latina y el Caribe suman USD 1.2 mil millones. Una cifra modesta frente a la capitalización de las bolsas de Shanghái, Hong Kong y Shenzhen, que en conjunto alcanzan los USD 13.3 billones de en el 2025; o los USD 62 billones de la Bolsa de Valores de Nueva York y NASDAQ.
La riqueza financiera de toda la región equivale a menos del 2 % de la capitalización de solo la bolsa de Nueva York (NYSE). Es decir, es como si el ahorro de toda una familia latinoamericana fuera una moneda de 100. Mientras el vecino (EE.UU.), tiene una bóveda con 10,000; cualquier decisión que tome el vecino sobre cómo usar su dinero afectará directamente el valor de esa moneda de 100.

Esto permite inferir que la integración de la criptoeconomía y la banca tradicional asociada al SWIFT, los servicios de la criptoeconomía y las plataformas de inversión financiera tradicionales y cripto representan el tridente que trasladará el volumen (USD 37 billones) de deuda de EE.UU. a los usuarios bancarios y no bancarios de todo el mundo, en especial a su denominada “área vital”, América Latina y el Caribe.

Más temprano que tarde, cuando un latinoamericano habitante de cualquier ciudad de América o un pequeño comerciante en el Caribe compre un «token» de oro o deuda a través de su App de banco; estará, sin saberlo, adquiriendo un fragmento de la deuda estadounidense, integrando su exiguo capital a una maquinaria financiera que no prioriza el desarrollo de su propia región. Todo esto fuera del alcance de control y supervisión de los bancos centrales de los estados nación periféricos.

Venezuela News

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Venezuela se alza en fe: sus primeros santos iluminan el camino de la esperanza y la paz

Venezuela celebra con fe y esperanza la canonización de sus primeros santos y reafirma su vocación de paz. La República Bolivariana de Venezuela celebra con profundo júbilo la canonización de los primeros santos venezolanos, el Dr. José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, un acontecimiento espiritual e histórico que honra la fe viva de nuestro pueblo y fortalece el alma de la Patria.