Prensa LAUICOM – En el marco del curso Educomunicacional Son de Sucre, la Universidad Internacional de las Comunicaciones, en acción conjunta con el Movimiento Comunicacional Son de Sucre, ejecutaron un taller formativo, marcando con esta jornada el cierre del ciclo de 4 semanas consecutivas para preparar al pueblo comunicador en la adquisición de herramientas que le permita luchar contra la guerra cognitiva.
Gabriela Berrios, concejala, creadora de contenidos y comunicadora popular del JPSUV en el municipio Sucre, condujo con firmeza revolucionaria el taller “Geopolítica del Caos”, un espacio crítico donde se develaron las estrategias del poder imperial y los medios corporativos para imponer narrativas que siembran confusión, fragmentan la conciencia colectiva y desmovilizan al pueblo.
Desde una perspectiva profundamente arraigada en lo comunitario, el encuentro no solo expuso cómo el caos informativo opera como herramienta de dominación, sino que llamó a fortalecer la organización popular, el pensamiento crítico y la resistencia colectiva como respuestas contundentes ante maniobras desestabilizadoras.
Berrios destacó para los presentes el Carnaval Romano como ejemplo histórico de un acto profundamente comunitario y subversivo: un momento en el que la sátira popular y la inversión simbólica del orden dominante permitían al pueblo cuestionar, desde la fiesta y la risa, las jerarquías impuestas. Tanto era su poder transformador que la Revolución Francesa, temiendo su potencial movilizador, decidió abolirlo.
Hoy, en un contexto de saturación mediática, esa sátira se ha desdibujado: la verdad se mezcla con la farsa, y las emociones, más que los hechos, moldean la percepción colectiva.
Desde una mirada crítica y centrada en el pueblo, Berrios analizó cómo movimientos aparentemente opuestos, como Occupy Wall Street y el Tea Party, terminaron alimentando figuras como Donald Trump que se venden como antisistema no por convicción, sino por estrategia: una narrativa emocional diseñada para capturar indignación, fragmentar la lucha popular y canalizarla a través de plataformas digitales que operan como feudos en un nuevo tecnofeudalismo al servicio del poder establecido.
Frente a esta guerra cognitiva, el taller dejó en claro que la salida está en la organización comunitaria, la educación popular y la producción colectiva de sentido desde los barrios, las plazas y las asambleas.
No permitiremos que el caos impuesto desde los centros del poder imperial y mediático nos arrebate la palabra, la lucidez ni la capacidad de construir juntos un porvenir soberano, digno y profundamente nuestro.







