Prensa LAUICOM – El diputado Alberto Alvarado inauguró con rigor crítico el módulo “Participación Protagónica en la Producción de Contenidos”, en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), dirigido a los estudiantes de la Cohorte XIX del diplomado en Comunicación Política. Con una intervención que combinó lucidez teórica y compromiso político, Alvarado destacó que “todo comunica” y que, como seres profundamente sociales, «somos seres políticos»: sujetos atravesados por relaciones de poder desde el mismo instante de nuestro nacimiento.
Resaltó que incluso nuestras decisiones aparentemente más personales, como elegir una profesión, definir nuestro estilo de vida, amar a quien amamos, responden a estructuras previamente construidas: normas, saberes institucionalizados, categorías morales y económicas que circulan como sentido común. “El poder es más eficiente cuando no se ve”, recordó, frase atribuida al filósofo Michel Foucault, invitando a revelar los intereses ocultos tras los discursos.
Porque no es mediante la imposición abierta, sino a través de la seducción de lo razonable, lo saludable, lo moderno o lo exitoso, que el poder modela conductas, deseos y hasta nuestra propia subjetividad, haciéndonos creer que actuamos en libertad, cuando en realidad repetimos, sin cuestionar, las líneas invisibles trazadas por regímenes que benefician a unos pocos mientras naturalizan la desigualdad.
Es como cuando una red social promueve, como si fuera una elección espontánea de los usuarios, que pasen más tiempo en la plataforma, compartan datos personales o sigan ciertos tipos de contenido, todo presentado como “tendencia”, “recomendación” o “lo que está sonando”, mientras oculta que esas dinámicas responden a algoritmos diseñados para maximizar la atención, servir a anunciantes y reforzar comportamientos predecibles, no necesariamente deseos auténticos.
Este taller invitó a los participantes a mirar más allá de la superficie: no solo interrogar lo dicho, sino también lo silenciado; no solo iluminar los discursos dominantes, sino rastrear sus zonas de sombra. El propósito fue claro: formar profesionales críticos, capaces de desarmar narrativas hegemónicas y construir, desde las voces y realidades de las comunidades, contenidos comprometidos con la verdad y el bien común.






