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Comunicar es decidir: el poder invisible en los discursos

Prensa LAUICOM – El diputado Alberto Alvarado inauguró con rigor crítico el módulo “Participación Protagónica en la Producción de Contenidos”, en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), dirigido a los estudiantes de la Cohorte XIX del diplomado en Comunicación Política. Con una intervención que combinó lucidez teórica y compromiso político, Alvarado destacó que “todo comunica” y que, como seres profundamente sociales, «somos seres políticos»: sujetos atravesados por relaciones de poder desde el mismo instante de nuestro nacimiento.

Resaltó que incluso nuestras decisiones aparentemente más personales, como elegir una profesión, definir nuestro estilo de vida, amar a quien amamos, responden a estructuras previamente construidas: normas, saberes institucionalizados, categorías morales y económicas que circulan como sentido común. “El poder es más eficiente cuando no se ve”, recordó, frase atribuida al filósofo Michel Foucault, invitando a revelar los intereses ocultos tras los discursos.

Porque no es mediante la imposición abierta, sino a través de la seducción de lo razonable, lo saludable, lo moderno o lo exitoso, que el poder modela conductas, deseos y hasta nuestra propia subjetividad, haciéndonos creer que actuamos en libertad, cuando en realidad repetimos, sin cuestionar, las líneas invisibles trazadas por regímenes que benefician a unos pocos mientras naturalizan la desigualdad.

Es como cuando una red social promueve, como si fuera una elección espontánea de los usuarios, que pasen más tiempo en la plataforma, compartan datos personales o sigan ciertos tipos de contenido, todo presentado como “tendencia”, “recomendación” o “lo que está sonando”, mientras oculta que esas dinámicas responden a algoritmos diseñados para maximizar la atención, servir a anunciantes y reforzar comportamientos predecibles, no necesariamente deseos auténticos.

Este taller invitó a los participantes a mirar más allá de la superficie: no solo interrogar lo dicho, sino también lo silenciado; no solo iluminar los discursos dominantes, sino rastrear sus zonas de sombra. El propósito fue claro: formar profesionales críticos, capaces de desarmar narrativas hegemónicas y construir, desde las voces y realidades de las comunidades, contenidos comprometidos con la verdad y el bien común.

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La constitución de 1999: El poder supremo es el pueblo

Prensa LAUICOM.- Este jueves, el Director Ejecutivo de la Magistratura Sánchez Zerpa Silio César dio la ponencia “Los principios Constitucionales y el Ejército de la Comunicación en el contexto venezolano”.


En este sentido, explicó las transformaciones profundas del Estado venezolano a partir de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, impulsada por el comandante, Hugo Chávez.


Refirió que, quienes escribieron la constitución de 1961, lo hicieron de modo tal que el pueblo venezolano iba a tener que vivir por miles de años con esa misma constitución y solo podían reformarla o enmendarla, según la constitución 1961. Esto como una especie de trampa para continuar con estas mismas leyes y modelo de Estado.


“¿Qué hizo Chávez? Se agarró del artículo 4 de aquella constitución, que establecía la figura de Referéndum Consultivo, y con esa figura de Referéndum Consultivo, le consultó al Tribunal Supremo si él podía llamar a una consulta pública nacional y si el pueblo quería darse una nueva constitución”, explicó Sánchez Zerpa Silio.


Asimismo, hizo énfasis en todo lo que tuvo que hacer el comandante, Hugo Chávez, para poder cambiar la esencia de la constitución venezolana de 1961. “Si se hubiera guiado estrictamente lo que decía la constitución, era imposible hacer una nueva constitución. Legalmente, normativamente estaba impedido hacerla”, dijo Sánchez.

El poder supremo es el pueblo


“Esa constitución considera que las leyes son un producto del pueblo y que el pueblo tiene derecho a cambiar su ley cuando él quiera, o sea, que el poder supremo es el pueblo y no la ley”, precisó Sánchez, al hacer referencia a la constitución de 1999.
Explicó que, en la Constitución de 1961 (de la Cuarta República) y en la teoría jurídica de la Revolución Francesa contempla que el Estado debe ser un Estado de Derecho, el que establece que dice que “la norma se cumple” . Ese Estado de derecho en la Constitución de 1999 se transformó en un Estado democrático social, de derecho y de justicia.
“El problema es que el Estado no tiene que responder a las normas nada más, si no que tiene que construir justicia”, dijo Sánchez.

Un comunicador debe entender el modelo de Estado venezolano


El magistrado exhortó a los comunicadores presentes a conocer el Estado venezolano con el objetivo de explicar con argumentos en cada una de sus notas e investigaciones, de una manera simple.


“Si yo soy comunicador en Venezuela, es importante que yo entienda el modelo de Estado venezolano, pero, además, la relación de ese modelo de Estado con la superación de un modelo de Estado. Eso es fundamental”, precisó Sánchez.


En este sentido, señaló que, si los periodistas comprenden la profundidad de lo que sucedió en Venezuela, con el cambio de constitucional de 1999, es más fácil poder comunicar esta inflación a quienes no vivieron la historia del país, como los jóvenes.