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Voces de mujeres:¡Por la libertad y la justicia!

Prensa LAUICOM – En un acto cargado de verdad histórica, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) recibió a Yesenia Contreras, especialista en Dirección General de Promoción y Divulgación de los Derechos Humanos de la Defensoría del Pueblo.

Con el corazón en mano, Contreras desmontó las cadenas del patriarcado que, desde la infancia, intentaron encerrar en muñecas, cocinitas y el mandato cruel del silencio a las jóvenes.

Su discurso fue un grito de guerra contra toda violencia que marca el alma y el cuerpo de la mujer venezolana y en todo el mundo.

Frente a estudiantes y profesores, se rompió el tabú, se destacó la violencia durante la etapa del embarazo donde tratan a las mujeres como objetos, el acoso que hiere y el aislamiento que destruye.

Pero también se abrió la puerta a la sanación colectiva: el hombre que llora también libera su dolor, porque el patriarcado nos fragmenta a todos. Yesenia recordó que conquistar el derecho al trabajo, al cuerpo y a decidir fue una batalla ganada con sangre y dignidad, no un regalo.

Bajo el amparo de nuestras leyes y la fuerza inquebrantable de la alianza de las mujeres, LAUICOM reafirma que ninguna mujer estará sola. Ni una más callada, ni una más sometida. La libertad no se pide, se ejerce con límites claros en la intimidad y con la certeza de que el amor revolucionario jamás incluye agresión.

Hoy, desde esta casa de estudios, el mensaje es claro y contundente: somos poderosas, somos el cambio urgente y nuestra voz es el trueno que exige justicia inmediata.

La patria se construye con mujeres libres, serenas y dueñas absolutas de su destino.

¡Que tiemble la opresión, porque la mujer bolivariana ha despertado para no dejarse controlar!

37 años de la rebelión popular del 27 de febrero de 1989

Prensa LAUICOM – 37 años han pasado desde «El Caracazo», aquel día en donde el rugido del pueblo unido hizo historia rompiendo sus cadenas, el 27 de febrero de 1989, el asfalto de Caracas y las laderas de Guarenas se convirtieron en el escenario donde un pueblo explotado, hambriento e ignorado dejó de ser espectador para convertirse en protagonista.

Bajaron de los cerros con la furia de quien ya no tiene nada que perder y todo por ganar; gritando «¡Ya basta, carajo!», que retumbó como un rayo en la conciencia de América Latina, marcando el fin de la sumisión y el nacimiento de la insurgencia consciente.

Aquello fue una rebelión contra el monstruo del neoliberalismo colonialista impuesto por el Fondo Monetario Internacional y ejecutado por un gobierno sordo a los clamores de su propia gente.

El «paquetazo» intentó asfixiar al pobre, pero lo que logró fue encender la mecha de una pólvora que llevaba siglos acumulándose en las venas de los oprimidos.

Fue un estallido espontáneo, puro y visceral, donde la vulnerabilidad se transformó en fuerza imparable, demostrando al mundo que cuando el pueblo se une, no hay ejército ni decreto capaz de detener su marcha hacia la justicia.

Honramos hoy su memoria con el puño en alto por la convicción de que su lucha vive en cada conquista del pueblo venezolano.

Su legado es la advertencia permanente contra el olvido y la certeza de que la verdadera paz solo se edifica sobre la justicia social y la soberanía absoluta.

Gloria eterna a los héroes y heroínas del 27 de febrero; su sangre es el cimiento inquebrantable de la patria libre que hoy defendemos con más fuerza que nunca.

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AN aprueba en primera discusión Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática 

La Asamblea Nacional (AN) aprobó en primera discusión, y por unanimidad, el Proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, cuyo objetivo es consolidar un marco integral de justicia y reconciliación que permita superar la confrontación política y garantizar la paz nacional en Venezuela.
 
El texto legislativo, fundamentado en los principios constitucionales de justicia y paz, no busca la impunidad, sino el establecimiento de una coexistencia basada en la pluralidad y el respeto estricto al Estado de Derecho, y establecer mecanismos legales en el estado democrático de derecho y de justicia.
 
La presentación del proyecto estuvo a cargo del diputado Jorge Arreaza (PSUV/Nacional), quien recalcó que se trata de una iniciativa de la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez.
 
Arreaza enumeró la larga lista de procesos de amnistía que se han registrado en la historia de Venezuela, desde el siglo XIX, con Simón Bolívar, hasta la Ley de Amnistía de Hugo Chávez y su espíritu conciliador.
 
Proyecto de Ley
 
El parlamentario explicó, ante la Plenaria, que el proyecto de Ley de Amnistía señala que quedan excluidos de este beneficio aquellos que hayan cometido delitos que, por su naturaleza, comprometan la ética y la dignidad humana, violaciones graves de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, de guerra, el homicidio intencional, la corrupción y el tráfico de drogas.
 
Indicó que la norma no requiere aportes presupuestarios adicionales, por ser su trascendencia humana, social, y política; e indicó que su implementación recae sobre las competencias ordinarias de los órganos del Poder Público ya existentes.
 
Al respecto , agregó que los principales aportes deben estar destinados a la consolidación de la  soberanía y el blindaje del derecho de los venezolanos y venezolanas a vivir en paz. “Hagamos con la Ley de Amnistía la suma de todos los bienes para el pueblo de Venezuela, que tanto se lo merece”.
 
Arreaza sostuvo que el texto legal constituye un proceso de recomposición, el cual debe ser tomado con ética, compromiso y respeto a los derechos humanos; e invitó a todos los sectores a lograr, en consenso, que esta nueva ley permita avanzar hacia la paz, con justicia y convivencia democrática.
 
Indicó que, dado el proceso histórico que vive la nación, esta aprobación forma parte del avance hacia el cierre de ciclos de confrontación, con prioridad en el futuro y la unión de los venezolanos. “Es importante sanar heridas, ser responsables, reconocerse y entenderse, para construir, en conjunto, los caminos del entendimiento, la paz y la prosperidad, para la estabilidad del país”, dijo.
 
El parlamentario instó a explicar la pertinencia del texto legal al Poder Popular, “de aprobarse en primera discusión, esta ley, hay que darle la cara al pueblo, explicarle su necesidad, su pertinencia, su trascendencia, por ellos y ellas que han pasado por las consecuencias de esta etapa de agresión tan fuerte que ha vivido nuestro país”, acotó.
 
Entretanto, el diputado  Nicolás Maduro Guerra (PSUV/Dtto Capital) destacó que esta norma jurídica busca unificar al país en son de la paz y del desarrollo; y señaló que se está aprobando una ley histórica, para la convivencia, la paz y el desarrollo.
 
Durante el debate participaron por la bancada de la oposición, los diputados Luis Romero (AP/Nacional), Tomás Guanipa (UNTC/Nacional), y David Uzcátegui (FV/Nacional), quienes manifestaron estar de acuerdo con esta iniciativa, por lo que votaron a favor del proyecto.

Fuente: AN

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¡Nuestra América se defiende en unidad!

Prensa LAUICOM – En el marco de la Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz de Nuestra América, voces desde Haití, Cuba, México y múltiples rincones del continente se entrelazaron con la del pueblo venezolano en un coro claro, firme y antiimperialista. Este espacio, forjado en la ética de la solidaridad y la lucha común, dejó al descubierto una verdad inquebrantable: la defensa de Venezuela no es una causa local, sino un deber continental.

En medio de un contexto global marcado por la agresión económica, la guerra mediática y las amenazas militares, las intervenciones recogidas durante el encuentro subrayaron el papel estratégico de alianzas entre formación política, comunicación popular y Poder Popular. Se rechazó con contundencia la narrativa injerencista que busca presentar a Venezuela como amenaza, cuando en realidad es ejemplo vivo de integración, acogida y resistencia digna.

Más de treinta países alzaron la voz, no solo en respaldo, sino en reconocimiento de que el ataque contra Venezuela es el mismo que históricamente ha buscado fragmentar, explotar y someter a Nuestra América. La unidad no fue invocada como consigna retórica, sino como necesidad táctica y moral para enfrentar al imperialismo yanqui y sus formas contemporáneas de dominación.

En esta Asamblea, la soberanía no se declama: se construye. Con educación crítica, con comunicación militante, con pueblos organizados. Porque mientras haya quien sueñe con imponer su ley con bombas, bloqueos o mentiras, habrá millones decididos a alzar sus manos, sus voces y sus conciencias para decir: ¡Aquí no pasan! ¡Nuestra América es de paz, de justicia y de unidad!

PLAZA DE MAYO

En defensa de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo: memoria

Fernando Buen Abad Domínguez*

Hoy más que nunca debemos defender a la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo como un patrimonio ético del pueblo argentino y de toda América Latina. Pero no basta con defender: es tiempo también de pasar a la ofensiva cultural, de disputar el sentido de la educación, de denunciar la pedagogía del ajuste, de multiplicar las experiencias de educación popular, de levantar universidades desde abajo. 

No es una universidad cualquiera, la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo no nació de un decreto burocrático ni de una planificación técnica, sino de una herida abierta en el corazón de América Latina. Nació del grito desgarrado de las madres que se negaron a aceptar el olvido, que enfrentaron con pañuelos blancos a la maquinaria genocida de una dictadura militar y, en lugar de replegarse al silencio, decidieron construir una institución que vinculara el saber con la justicia, el pensamiento con la memoria y el conocimiento con la militancia. 

Hoy, esa universidad –única en el mundo por su origen ético– se encuentra bajo amenaza directa de un régimen que desprecia el pensamiento crítico, ataca la educación pública y promueve un proyecto de país regresivo, clasista y autoritario. Defender a la Universidad de las Madres no es sólo un acto de solidaridad, es una obligación ética y política con la historia de lucha de nuestros pueblos. 

Un alma mater de la militancia y del conocimiento con una perspectiva política, filosófica y educativa, la necesidad ineludible de defender la existencia, autonomía y proyección histórica de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo como símbolo vivo de resistencia, pedagogía insurgente y conciencia transformadora. El anarcocapitalismo busca destruir la memoria. Su lógica es la del mercado sin historia, del individuo sin comunidad, del presente sin pasado ni futuro. 

En este contexto, la Universidad de las Madres encarna una anomalía radical: es un espacio donde el saber académico no se separa del dolor histórico ni de las luchas populares. En ella, las ciencias sociales, la filosofía, el derecho y la historia se enseñan con los pies en la calle y el corazón en las plazas. 

Frente al negacionismo, la pedagogía de la memoria que promueve esta universidad no se limita a la conmemoración. La memoria que cultivan las madres es activa, insurgente y profundamente ética. No se trata de recordar por recordar, sino de transformar el presente a partir del dolor asumido como responsabilidad política. Como dijo Hebe de Bonafini: “Nuestros hijos no murieron por nada. Murieron por una patria justa, libre y soberana. Y por eso los seguimos buscando y por eso seguimos luchando”. 

A la oligarquía le duele que la Universidad de las Madres sea una trinchera contra el olvido. Y en tiempos donde el negacionismo se disfraza de libertad de expresión, sostener esa trinchera es una forma de resistencia intelectual y afectiva profundamente revolucionaria. La ofensiva actual contra la Universidad de las Madres se inscribe en un proceso mayor de desmantelamiento del Estado social y de persecución de las experiencias educativas populares y emancipadoras. En nombre de la eficiencia, el ajuste y la “modernización”, se pretende privatizar la educación, subordinar el pensamiento a las lógicas del mercado y despolitizar el conocimiento. 

Pero la Universidad de las Madres representa lo contrario: una universidad que no responde a las empresas, sino a los pueblos, que no produce capital humano, sino conciencia crítica. Una universidad que no se arrodilla ante rankings ni financiamientos externos, sino que se sostiene sobre el principio irrenunciable de la dignidad humana. 

En tiempos de ofensiva brutal conservadora, donde la cultura represora vuelve a instalarse como sentido común, la existencia misma de una universidad fundada por mujeres que desafiaron a los militares –mujeres sin títulos académicos, pero con una sabiduría política indestructible– constituye una herejía intolerable para el poder neoliberal. Por eso la atacan. Porque es peligrosa. Porque no se vende. Porque enseña a pensar desde abajo. 

A diferencia de las universidades tradicionales, en la de las madres no se enseña desde la neutralidad, sino desde el compromiso. Esta pedagogía no niega la rigurosidad académica, sino que la reubica: el saber es riguroso cuando está comprometido con la vida. Como afirmaban Paulo Freire y los educadores populares de América Latina, no hay educación neutral: toda educación es un acto político. 

En esa línea, la Universidad de las Madres ha formado generaciones de estudiantes que entienden el derecho no como un instrumento para conservar el orden, sino como una herramienta para disputar la justicia; que conciben la historia no como una cronología de próceres, sino como una lucha entre opresores y oprimidos; que ven en la filosofía no una especulación vacía, sino una brújula para la acción. En esta universidad se enseña que el saber debe estar al servicio de la transformación social y que la dignidad no se mendiga: se defiende. 

Este ataque que es síntoma, no es un hecho aislado. Forma parte de una guerra semiótica, política y cultural contra todo lo que huela a pueblo, a memoria, a derechos humanos, a justicia social. Es la revancha de los sectores que nunca aceptaron la verdad, que nunca pidieron perdón, y que hoy vuelven con la furia acumulada de décadas de impunidad. 

Quieren clausurar esta universidad como quisieron clausurar la historia de los desaparecidos. Pero no pueden, porque la Universidad de las Madres no es sólo un edificio ni una matrícula: es un proyecto de país. Un símbolo. Una promesa encarnada de que otro saber es posible, de que otra justicia es necesaria, de que otra Argentina es urgente. 

Y no lo lograrán. Porque cada intento de silenciarla despierta más voces, más alianzas, más solidaridad internacional. Porque donde intentan apagar, renace la llama. La Universidad de las Madres es semilla y raíz. Es escuela de la memoria, universidad del coraje, aula de la dignidad. No la toquen. No la cierren. No la profanen. Porque donde florece el pensamiento de las madres no hay olvido posible. 

*Doctor en filosofía

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LAUICOM expresa repudio ante la agresión al fotoperiodista Pablo Grillo y la escalada represiva del gobierno de Javier Milei

Prensa LAUICOM.- En el marco, de la Cátedra Seán MacBride, la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) emitió una carta, donde expresó repudio aante la agresión al fotoperiodista Pablo Grillo y la escala represiva del gobierno de Javier Milei en Argentina.

A continuación del pronunciamiento íntegro: