Smoke rises on the skyline after an explosion in Tehran, Iran, Saturday, Feb. 28, 2026.(AP Photo)

Irán. El laboratorio del caos: de la Doctrina Monroe al asedio de Teherán, el siglo de la sangre unipolar

Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 01 de marzo de 2026.

Nuevamente, los pasdarán de los cartuchos de tinta
intentan avalar la idea de que la agresión a Irán puede
conducir mecánicamente a una salida a la izquierda de
la sociedad. Al igual que en Libia, Irak y Siria, se
busca acreditar la tesis de que una intervención
norteamericana se realiza en nombre del progreso y no
de la destrucción. Esta narrativa, que pretende
presentar la agresión imperialista como partera de la
democracia, ignora deliberadamente los escombros
humeantes de Trípoli, Bagdad y Damasco, donde la
promesa de libertad se tradujo en mercados de
esclavos y estados fallidos.


La actualidad nos golpea con la cruda realidad de la
guerra total. Con el inicio de la operación sionista
«León Rugiente» y el apoyo masivo de la «Furia
Épica» estadounidense, la agresión contra Irán ha
cruzado el punto de no retorno. Los bombardeos sobre
Teherán, Isfahán y Qom, junto con la provocación
directa contra la oficina del Ayatolá Jameneí, finalmente martirizado,
no son simples operaciones militares, sino
una declaración de guerra abierta contra la soberanía
de los pueblos. Trump, al anunciar la destrucción de la
industria de misiles y de la marina iraní, actúa como el
brazo armado de una hegemonía que no tolera
obstáculos.


Para comprender la ferocidad de este ataque, es
necesario decodificar los dos proyectos que hoy se
funden en la sangre de Teherán y Gaza: el «Gran
Israel» y el «Gran Medio Oriente». El proyecto del
«Gran Israel» (Eretz Yisrael Hashlema) no es solo una
pretensión territorial bíblica, sino una estrategia
geopolítica de fragmentación.
Sus bases modernas residen en el Plan Yinon de 1982,
que teorizaba explícitamente la supervivencia de
Israel a través de la «balcanización» del mundo árabe:
la destrucción de los estados-nación fuertes (como
Irak, Siria e Irán) para reducirlos a un mosaico de
entidades débiles y en perenne lucha étnica o
religiosa. Lo que vemos hoy es la aplicación terminal
de este plan: el aniquilamiento de la resistencia
palestina para la expansión definitiva más allá de
cualquier frontera legal.


A esto se une el proyecto estadounidense del «Gran
Medio Oriente» (Greater Middle East Initiative).
Lanzado por la administración Bush y hoy
radicalizado por Trump, este plan apunta a una
reestructuración total del área que va desde el Magreb
hasta las fronteras con China. El objetivo no es la
democracia, sino la «compatibilidad neoliberal»:
derrocar a cualquier gobierno antiimperialista que
rechace el dominio del dólar y el control
estadounidense sobre las rutas energéticas. En esta
visión, Irán representa el último gran pilar de
resistencia soberana que impide el cierre del círculo
unipolar.

La convergencia entre estos dos diseños crea una
tenaza especular a la Doctrina Monroe de 1823. Si
esta última consideraba a América Latina como el
patio trasero de Washington, el binomio Trump-
Netanyahu proyecta la misma lógica de sumisión
sobre Asia Occidental. Irán, al igual que Venezuela,
Cuba y Nicaragua, es la anomalía sistémica a eliminar
porque reivindica el control soberano sobre sus
recursos, algo vital incluso para la estabilidad
económica de potencias como China.
La imposición de la política de los hechos
consumados y la asimetría del poder son ya realidades
que calcan fielmente el modelo aplicado a Venezuela.
Se trata de una estrategia de engaño global: mientras
en apariencia se fingía negociar y se abrían mesas
diplomáticas, por debajo de la mesa las centrales
imperialistas preparaban la agresión militar y el
secuestro de los recursos soberanos. La diplomacia, en
este esquema, no es búsqueda de paz, sino una
maniobra de distracción táctica para desarmar al
adversario antes del golpe de gracia; algo que se sitúa
en las antípodas de la democracia de paz de Venezuela
que, desde Bolívar hasta el presente, tiene una sola
palabra y la cumple.


Tras los fallidos intentos de «revoluciones de colores»
instigados por la CIA y el Mossad el pasado enero, el
imperialismo ha pasado al ataque directo. Esta
asimetría se declina también en el secuestro de bienes
soberanos: el saqueo de Citgo en el caso de Venezuela
y el congelamiento de las reservas de oro son actos de
piratería política que corren paralelos a las
“sanziones”, verdaderas armas de destrucción masiva
financiera que golpean a los más vulnerables, desde
La Habana hasta Teherán.


El dato más inquietante sigue siendo la ausencia de
una oposición real en Occidente. Las izquierdas
liberales se han convertido en los departamentos
logísticos de la OTAN, justificando la masacre en
nombre de una democracia que solo exporta caos.
Estamos sumergidos en un sonambulismo nuclear que
ignora los riesgos de una deflagración global: incluso
cuando, como en el caso de Italia, servimos de
depósito de bombas nucleares para los Estados
Unidos.


La respuesta iraní con la operación «Promesa
Verdadera-4″ y los ataques a las bases
estadounidenses en Al Udeid y Ali Al Salem
demuestran que la resistencia es el único lenguaje que
queda frente a quienes han hecho trizas la Carta de las
Naciones Unidas.


El genocidio en Gaza, con un saldo real que las
proyecciones estadísticas elevan a cientos de miles de
víctimas, es el laboratorio de este nuevo orden. El
secuestro político de Venezuela y de la figura de
Nicolás Maduro y Cilia Flores es su correlato
latinoamericano: si no te pliegas al modelo
extractivista, eres borrado del mapa del derecho.
Hoy, la lucha de Irán se une a la del pueblo
venezolano y cubano. Es una batalla por la
supervivencia contra un sistema que solo puede
subsistir a través de la destrucción masiva. Defender
estos polos de resistencia significa impedir que la fase total de la Tercera Guerra Mundial borre cualquier rastro de soberanía.


El frente antiimperialista es el único dique que queda
en defensa de la paz con justicia social. El pueblo
unido jamás será vencido, y solo la unidad de los
pueblos bajo la bandera de «¡Abajo el imperialismo!»
podrá acelerar el advenimiento de un mundo
multipolare y soberano. Y socialista.

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EN FOTOS | ¡Pueblos del mundo defienden la Patria Grande con unidad, comunicación y fuego sagrado!

En la sede central de LAUICOM en Los Cortijos, Caracas, se llevó a cabo una sesión especial de la Cátedra Internacional Hugo Chávez Comunicador, con la participación de un grupo amplio de personas provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Francia, Guatemala, Honduras, Inglaterra, Italia, México, Nepal, Noruega, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Rusia y Uruguay.

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¡Alza tu voz con Radio LAUICOM: defiende la humanidad frente al imperio!

Prensa LAUICOM – Durante el programa especial de Radio LAUICOM #10, realizado en la Universidad Internacional de las Comunicaciones, moderado por la profesora Tamara Díaz y el profesor Ibrahim Infante, se analizó con profundo pesar el exterminio de la empatía por parte del aparato represivo estadounidense, a raíz de los asesinatos cometidos por agentes federales en fechas recientes.

Con la participación esencial del psicólogo invitado Eduardo Espinoza, magister en psicología social, se desenmascaró cómo estos crímenes son rostro real de un sistema que criminaliza la solidaridad y la empatía.

Uno de los casos expuestos fue el de un enfermero estadounidense, Alex Jeffrey Pretti, ejecutado en Minneapolis tras intervenir para proteger a una mujer agredida; otro, el de una activista, Renee Nicole Good, asesinada por apoyar a una familia latina; y también el de un joven con condición mental, Peter Villalobos, brutalizado hasta la muerte bajo custodia policial. En todos ellos, lo común no era ser una amenaza, sino ser seres compasivos, empáticos, ser humanos.

Eduardo Espinoza explicó que la doctrina Monroe, reactivada con furia racista bajo la administración Trump, busca anular la conciencia colectiva mediante la repetición de la violencia, la fragmentación de la realidad y la deshumanización constante. Su objetivo: que ya no nos duela el sufrimiento ajeno. Que el miedo reemplace a la compasión. Que el poder económico justifique cualquier crimen.

Frente a esa lógica de muerte, el Bolivarianismo responde con vida, como práctica cotidiana: en las calles, en los barrios, en los hospitales, en cada mano tendida. El Bolivarianismo es un latido colectivo, es la certeza de que nadie sobra, de que el dolor del otro es nuestro, de que la patria se construye cuidando, no dominando.

Tras los bombardeos del 3 de enero, Venezuela, ladrillo a ladrillo, abrazo a abrazo, familias enteras se reconstruyeron con apoyo mutuo y respaldo institucional. Aquí, el Estado no abandona; acompaña. Aquí, la espiritualidad no es individual, sino comunitaria. Aquí, la resiliencia nace del amor, no del miedo.

Humanismo ante todo

Desde los salones de LAUICOM, Mikhail Morales, joven estudiante de la Cohorte XX del diplomado en Comunicación Política, expresó con convicción que la formación en LAUICOM forja herramientas para desmontar la desinformación, siembra conciencia, humanismo y lealtad a la patria.

En medio de una guerra cognitiva que busca confundir, fragmentar y paralizar, su generación se levanta con claridad: para defender la verdad con amor, con ética y con compromiso revolucionario.

Porque mientras el monroísmo asesina la empatía, el Bolivarianismo la cultiva como semilla sagrada. Mientras Monroe impone el miedo, Bolívar nos enseña a caminar juntos. Y mientras el mundo se hiela en la indiferencia, Venezuela arde en solidaridad, renace en abrazos y resiste con el alma en alto.

La humanidad se multiplica

Como dijo Martin Luther King Jr.: “Nuestra vida comienza a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan”. Ni Bolívar, ni Chávez ni Maduro se callaron ante el imperio; y hoy, nosotras y nosotros tampoco callaremos frente al exterminio de la empatía.

Alzar la voz es deber revolucionario, defender la dignidad, la solidaridad y la vida en todas partes es el legado vivo que el Bolivarianismo nos encomienda. Porque mientras el mundo se acostumbra a mirar para otro lado, Venezuela sigue mirando de frente y actuando con el corazón.

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¡Sintoniza, escucha y actúa: el pueblo en la radio es poder!

Prensa LAUICOM – Los profesores de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), Rafael Rosales Benítez, Luis Delgado Arria y Pedro Duno, desmontaron la lógica imperial que justifica bloqueos, sanciones y amenazas militares durante el programa especial #8 de Radio LAUICOM en su sede de Caracas, profundizando el análisis sobre la agresión armada contra Venezuela, transmitido en vivo bajo el título “¡Por ahora y para siempre: Poder del pueblo y victoria!”.

Los intelectuales, que recibieron formación en Estados Unidos, expusieron cómo la Doctrina Monroe sigue viva en el sentido común estadounidense, donde la guerra se presenta como “misión civilizadora” y la pobreza como fracaso personal.

La discusión expuso la contradicción entre la narrativa de “democracia” y la práctica de dominación global. El objetivo fue visibilizar la relación entre capitalismo, racismo estructural y la naturalización de la violencia contra los pueblos del sur.

Destacaron que el Corolario Roosevelt no es más que una fachada intelectual para justificar la hegemonía militar y económica, mientras EE.UU. proyecta una imagen de prosperidad, oculta realidades como los 37 millones en pobreza, la crisis alimentaria y la soledad crónica que afecta a la mayoría.

La brutalidad de ICE, que encierra migrantes y separa familias, contrasta con la solidaridad venezolana, que jamás abandonó a sus ciudadanos ni en pandemia ni en bloqueo. Frente al imperio que normaliza la violencia, Venezuela afirma su derecho a construir orden propio, sin tutela ni sumisión. El poder del pueblo no se negocia: ¡es victoria presente y futura!

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Radio LAUICOM: Humanidad contra la Doctrina Monroe

Prensa LAUICOM- Desde la Universidad Internacional de las Comunicaciones, sede principal de Radio LAUICOM, se transmitió su sexto programa especial, abordando la migración como campo de batalla entre dos modelos históricos: el bolivariano de solidaridad y el monroísmo de dominación.

Conducido por Tamara Díaz e Ibrahim Infante, vicerrectores de LAUICOM, el programa responde a la coyuntura global de criminalización migratoria, denunciando cómo Estados Unidos aplica una política inhumana mientras Venezuela garantiza retorno digno y derechos plenos.

La doctrina Monroe, disfrazada de “América para los americanos”, revela su rostro cruel: insensible al sufrimiento, sedienta de poder, expansionista, racista y guiada por un fanatismo religioso que se cree divino. El historiador José Gregorio Linares lo expone con claridad en su análisis del monroísmo (escúchalo aquí).

Mientras, el modelo bolivariano se teje en las calles, en la solidaridad. Marquesa Vázquez, activista colombiana, narra cómo Venezuela le devolvió la vida: sin papeles, fue abrazada; con el Comandante Chávez, obtuvo identidad, estudio y pertenencia.

Maurizio Manocchio, empresario italo-venezolano, contrasta esa humanidad con la deshumanización estadounidense: ayudar a alguien que se cae puede hacerte culpable; apagar un incendio, merecer una multa. El ICE, hoy comparado con la Gestapo, deporta por un tatuaje, por ser pobre, por existir. Eso no es ley: es terror.

Desenmascarados

El imperio ya no disimula. Habla de poseer Groenlandia como antes Irak o Libia: sin excusas, sin vergüenza. Su único lenguaje es la fuerza —el derecho de las bestias—, porque ha perdido el concepto de lo humano.

Frente a eso, nuestra tarea es clara: volver al pensamiento bolivariano. Defender la soberanía, la autodeterminación, la fraternidad entre pueblos. Formarnos, hablar con nuestros jóvenes, caminar hacia lo hermoso: la libertad compartida, la arepa repartida, el amor que nombra.

Venezuela es patria de hermanos. Y en esa patria, la comunicación es acto de resistencia, de humanidad.

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Radio LAUICOM presenta programa especial: Bolívar vs Monroe

Prensa LAUICOM- En el marco de la primera transmisión especial de la radio LAUICOM, la Universidad Internacional de las Comunicaciones puso en escena un análisis profundo y urgente: “Bolívar vs. Monroe: el choque de dos proyectos”. A cargo del profesor Alí Rojas Olaya, y con la participación del Vicerrector de Vinculación Social de LAUICOM, Ibrahím Infante, el programa develó las raíces del conflicto que aún define el destino de Nuestra América.

Frente al reciente bombardeo en territorio venezolano y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, el profesor Rojas situó los hechos dentro de la lógica histórica del imperialismo norteamericano. La Doctrina Monroe, lejos de ser una defensa continental, fue y sigue siendo un instrumento de dominación racial, cultural y económica, cimentado en la idea de que solo unos pocos, blancos, ricos y alineados al capital, merecen gobernar.

Contra ese designio, Bolívar levantó una doctrina de vida: comunal, antiesclavista, inclusiva y fundada en la autodeterminación de los pueblos, la Doctrina Bolivariana. Desde Angostura hasta nuestros días, esa visión se expresa en la resistencia del pueblo venezolano ante las medidas coercitivas impuestas por el imperialismo, en la valentía de Cilia Flores por permanecer al lado del Presidente Maduro, en la firmeza de nuestras Fuerzas Armadas y aliados frente a un adversario de categoría mundial y en la movilización popular que transforma el miedo en esperanza.

Este programa es un llamado a la acción. No hay espacio para la tibieza cuando se juega la existencia misma de la Patria. Hoy, como ayer, la Doctrina Bolivariana es nuestro norte. Y con ella, seguiremos adelante. ¡Nosotras y nosotros venceremos!

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Militancia Comunicacional: Armar al Pueblo con la Palabra

Prensa LAUICOM – En el marco de la Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz de Nuestra América, la diputada de la Asamblea Nacional y rectora de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), Tania Díaz, afirmó con contundencia que la lucha por la soberanía hoy es inseparable de la batalla por la comunicación. Frente a la escalada del imperialismo norteamericano, que reactiva la Doctrina Monroe bajo nuevas máscaras para mantener su dominio sobre el hemisferio, Venezuela no solo resiste, sino que construye una alternativa emancipadora.

Díaz subrayó que la guerra ahora es militar y cognitiva, se libra con algoritmos que invisibilizan, con medios que mercantilizan la palabra, con mentiras industriales que siembran desesperanza. Por eso, la comunicación no puede ser neutral ni técnica: es un acto político, profundamente humano, que debe recuperarse como herramienta colectiva.

En esa línea, llamó a fortalecer espacios de formación como la Cátedra McBride de LAUICOM, dirigido por el Dr. Fernando Buen Abad, donde se analizan y enfrentan los diez núcleos de la dominación comunicacional global, desde el colonialismo informativo hasta la fragmentación del tejido comunitario.

Pero la defensa no se construye solo en las aulas, sino en la calle. Díaz destacó que el pueblo venezolano ha forjado, a través de la praxis revolucionaria, una “vacuna cognitiva”, un modo de resistir que se expresa en las calles, en las redes, en las paredes y en la radio bemba. Esa estrategia, impulsada por el presidente Nicolás Maduro, se asienta en más de 5.300 circuitos comunales y en la democracia participativa y protagónica que el Comandante Hugo Chávez sembró desde la Constituyente de 1999.

La salida al actual orden imperial no vendrá de las instituciones burguesas ni de la ONU, sino de los pueblos organizados. Porque mientras el imperio confunde para avanzar, nosotros nos encontramos, hablamos y construimos. Y en ese encuentro está la victoria.