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Miguel Hernández: el rayo que habita la palabra armada

Pedro Luis Penso Sánchez, director del Centro de Investigación VICI-LAUICOM
A la luz del calendario de la resistencia, en este marzo de 2026, mientras la osamenta del
viejo mundo cruje bajo el peso de un imperio que se desmorona golpeando a ciegas, invocamos al Pastor de Orihuela. No lo llamamos desde el mármol gélido de los
panteones, sino desde el barro fértil de las trincheras que hoy se extienden, como una sola
herida y una sola esperanza, desde el Caribe hasta el Levante.

El regreso del rayo: Miguel en la hora de los pueblos
No retornas de la muerte, Miguel, porque tu fin fue apenas un descuido del cronómetro. Vienes del viento que no cesa, con el aroma visceral de la sangre, el estiércol y la pólvora, a recordarnos que el poeta no es un adorno de salón ni un herbolario de nostalgias, sino
un hacha de combate. Hoy, cuando el hegemón herido lanza sus últimos zarpazos de
bestia acorralada, ignorando leyes y rasgando cielos con su soberbia imperial, tu figura se
agiganta sobre el mapa de las agresiones como un faro de acero.

El pastor que se niega a huir ante la jauría
Te hallamos en la médula del compromiso. Te vemos ahí, Miguel, rechazando el pasaje
hacia la vida cómoda que la mano fraterna de Neruda te ofrecía. Para ti, el privilegio era
una forma de traición; entendías que vivir es, esencialmente, desvivirse por los demás. Del
pueblo venías y de ese volcán manaba tu luz.

Mientras otros buscaban el abrigo de la distancia, tú miraste a los ojos a la historia para
decirle que tu sitio estaba en el frente. No eras un intelectual de escritorio; eras el hombre
que, en medio de la opulencia insultante de una recepción burguesa, tuvo el coraje de
abofetear la indiferencia con la verdad del hambre. Aquella bofetada física que recibiste
de María Teresa León palidece ante la bofetada simbólica que tú le asestaste a la
vacuidad: la lealtad de un hijo de la tierra que no tolera el derroche mientras el miliciano
solo tiene su pecho para detener las balas. Entre el genocidio y la resistencia
Vuelves hoy, Miguel, y compruebas que el fascismo que combatiste en Teruel ha mudado
de uniforme, pero no de alma y conserva el mismo colmillo. Lo ves en Gaza, donde el olivo
llora sangre bajo el bando sionista que ejecuta el genocidio con el aval del mismo imperio
que hoy acecha a Irán. Ves la «guerra de nuevo tipo», esa que no solo busca el cuerpo, esa
neuro-agresión que no solo busca el territorio, sino que pretende anular la voluntad de lucha, colonizando las mentes, bloqueando la capacidad de pensar a través de pantallas que destilan veneno informativo. Quieren que olvidemos cómo soñar, pretenden que el miedo nos impida resistir.

El aliento de Nuestra América: Venezuela y Cuba

Te traemos a Caracas, Miguel, a esta Venezuela que es hoy tu nueva trinchera de Madrid. Aquí, donde el enemigo ha saltado de la «zona gris» a la cinética del secuestro, arrebatando al Presidente constitucional en un acto de piratería que busca el «cambio de régimen» para saciar su sed de energía y minerales estratégicos.

Sabemos del sabor metálico de la extorsión, del pan amargo de las concesiones tácticas
que el gobierno bolivariano ha tenido que morder para salvaguardar el proyecto
estratégico, mientras la maquinaria de propaganda imperial los dibuja con trazos de
servilismo. Tú, que conociste de derrotas, la oscuridad de las cárceles, sabes que el
silencio es, a veces, un grito contenido para preservar la semilla.

Y en Cuba, Miguel, el bloqueo naval pretende que el hambre sea la bayoneta que
implosione a un pueblo invicto. Pero así como tú cantaste a los aceituneros, hoy nosotros
cantamos a los petroleros, a los trabajadores de la luz, a los humildes que sostienen la
dignidad en medio del asedio.

La poesía como cuchilla de muchos filos

Bien lo sentenció «el Chino» Valera Mora: hay que hacer de la poesía un fusil implacable
hasta la hermosura. Tú entendiste, como Mayakovsky, que la palabra tiene el calibre
del «camarada Mauser». No hay refugio para la sensibilidad mediocre de la que advertía
Mariátegui.

«Aún en medio de las más terribles tormentas,

siempre he optado por defender

la dignidad de la poesía.

Volverla a sus orígenes:

a su deslumbrante cuchilla de muchos filos».

Tu poesía, Miguel, es un arma y el nervio que moviliza la fibra de los pueblos. Tu poesía
sigue siendo movilización y combate contra el imperialismo. Contra los pequeño- burgueses que desdeñan el trabajo político y cultural —esos que viven perdidos en las
formas porque han extraviado el fondo—, nosotros alzamos tu voz de rayo. Porque la
batalla por la hegemonía no es solo política, no es un trámite administrativo; es el alma de
las masas la que debemos conquistar para que el socialismo sea, al fin, la estancia
definitiva de la humanidad.

¡Feliz natalicio, camarada Miguel! Aquí estamos, con el puño en alto y el verso afilado, organizando la esperanza para que el capitalismo deje de ser, de una vez y para siempre, el verdugo de la tierra.

Palabras claves: poesía, zona gris, palabra, resistencia, pueblos, Venezuela, Miguel

  • Ingeniero egresado de la UCV, magíster en Historia y doctorante en Creación Intelectual
    (UNESR). Decano Honorario de la Universidad Iberoamericana. Profesor Honorario de la
    Universidad Politécnica Territorial Alonso Gamero. Diplomático. Director General del
    Centro de Investigación Contrahegemónica “Luis Acuña” del Vicerrectorado de
    Investigación y Creación Intelectual (VICI) – Universidad Internacional de las
    Comunicaciones (LAUICOM) y coordinador de la Red Internacional de Investigación
    Antifascista (RIA).

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El potente uso de las metáforas en el ¿Qué hacer? De Lenin

Pedro Luis Penso Sánchez

En el ¿Qué hacer? (1902), Vladimir Lenin, hace un potente uso de la metáfora para exponer el complejo tema que se mueve en medio del mundo imaginal, que se encuentra entre el mundo sensible y el mundo inteligible donde nacen los sueños y las utopías.

El fragmento completo del ¿Qué hacer? donde Lenin cita al crítico ruso Dimitri Pisarev (Capítulo V del Que Hacer). Este párrafo del texto señalado es fundamental para entender la conexión entre la teoría política y la imaginación estratégica.

“¡Hay que soñar!”. He escrito estas palabras y me he asustado. Me he imaginado sentado en el “Congreso de unificación” y teniendo enfrente a los redactores y colaboradores de Rabócheie Dielo. Y entonces se levanta el camarada Martínov y me dice en tono conminatorio: ´Permítame: ¿tiene todavía la redacción de una Iskra soberana el derecho de soñar sin consultar al Comité del Partido?”. Y tras él se levanta el camarada Nadiezhdin y (reforzando al camarada Martínov, que hace ya tiempo ha reforzado al camarada Krichevski) me grita con mayor severidad aún: “Voy más lejos: pregunto si un marxista tiene, en general, derecho de soñar, si no ha olvidado que, según Marx, la humanidad siempre se plantea tareas realizables y que la táctica es un proceso de crecimiento de las tareas del partido, que crecen junto con él´

Al solo pensamiento de estas preguntas amenazadoras me da escalofrío y mi único pensamiento es dónde podría esconderme. Trataré de esconderme detrás de Pisarev.

Hay divergencias y divergencias —escribió Pisarev a propósito de la divergencia entre el sueño y la realidad—. Mis sueños pueden adelantarse al curso natural de los acontecimientos o bien desviarse hacia donde el curso natural de los acontecimientos no puede llegar jamás. En el primer caso, el sueño no hace ningún daño; incluso puede sostener y reforzar las energías del hombre trabajador… En sueños de esta índole no hay nada que deforme o paralice la fuerza de trabajo. Todo lo contrario: si el hombre estuviese privado por completo de la capacidad de soñar así, si no pudiese adelantarse de vez en cuando y contemplar con su imaginación el cuadro enteramente acabado de la obra que empieza a perfilarse por su mano, no podría yo imaginarme de modo alguno qué móvil obligaría al hombre a emprender y llevar a cabo vastas y fatigosas tareas en el terreno del arte, de la ciencia y de la vida práctica… La divergencia entre el sueño y la realidad no tiene nada de nociva, siempre que la soñadora crea seriamente en su sueño, observe atentamente la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje a conciencia para que su fantasía se convierta en realidad. Cuando existe algún contacto entre el sueño y la vida, todo va bien”. (Lenin, V. I., 2012)

El Pisarev que Lenin rescata es una joya de la literatura política porque utiliza figuras retóricas para resolver un problema filosófico: la relación entre la subjetividad (lo que deseamos) y la objetividad (lo que es posible).

A continuación, se analizan las metáforas más potentes que estructuran este pensamiento:

1.El sueño como «cuadro enteramente acabado»

Pisarev nos dice que el hombre necesita contemplar con su imaginación el «cuadro enteramente acabado de la obra que empieza a perfilarse por su mano».
• Análisis: Esta es una metáfora artística. Imagina al escultor frente a un bloque de mármol o al pintor ante un lienzo en blanco. Si el artista no tuviera la capacidad de «ver» la estatua terminada dentro de la piedra, no tendría la fuerza para dar el primer golpe de cincel.
• Sentido Didáctico: Lenin aplica esto a la política: la revolución es una «obra de arte» social. Sin la visión de una sociedad sin clases (el cuadro acabado), el militante no soportaría el peso de las tareas cotidianas, grises y agotadoras. El sueño es la prefiguración del triunfo.

2.Los «castillos en el aire» y el suelo de la realidad


Pisarev menciona la necesidad de comparar las observaciones de la vida con los «castillos en el aire».


• Análisis: El «castillo en el aire» es una metáfora clásica del idealismo puro, de lo que no tiene base. Sin embargo, Pisarev le da un giro positivo. No nos pide que derribemos el castillo, sino que construyamos los cimientos desde abajo hasta que el suelo y el aire se toquen.
• Sentido Didáctico: Aquí reside la clave de la praxis. El sueño no debe ser una fuga de la realidad, sino un plano arquitectónico. Si el sueño (el castillo) y la observación de la vida (el terreno) coinciden, la fantasía deja de ser una ilusión para convertirse en un proyecto de construcción.

3.El sueño como «móvil» y «energía»

Se describe al sueño como aquello que «sostiene y refuerza las energías del hombre trabajador».
• Análisis: Es la metáfora del motor o combustible. Pisarev y Lenin entienden que el ser humano no se mueve solo por leyes económicas frías, sino por el deseo. El sueño es la chispa que enciende la voluntad.
• Sentido Didáctico: Sin esta «energía», la acción política se vuelve mecánica y, finalmente, se rinde ante la adversidad. Lenin utiliza a Pisarev para combatir el «economismo» de su época, que pedía a los obreros conformarse con pequeñas mejoras salariales. Lenin les dice: «¡Sueñen con el poder total, porque ese sueño les dará la energía para las batallas más duras!».

Síntesis como la dialéctica del contacto


La metáfora final y más importante es la del «contacto entre el sueño y la vida».
Para Lenin, el revolucionario es un equilibrista:

  1. Si solo mira la vida (la realidad inmediata), se vuelve un oportunista sin horizonte.
  2. Si solo mira el sueño, se vuelve un utópico desconectado.

El genio de Lenin consiste en convertir el sueño en una categoría del análisis científico. No sueña para escapar del mundo, sino para saber exactamente en qué parte del mundo debe golpear para que este cambie. Como bien dice el texto: «Cuando existe algún contacto entre el sueño y la vida, todo va bien».

El sueño y la utopía en una perspectiva materialista

Es pertinente analizar el concepto de «sueño» que desarrolla Lenin y la diferencia de la «utopía» en otros textos marxistas.


Para comprender la diferencia entre el «sueño» leninista y la «utopía» en la tradición marxista, debemos imaginar dos formas distintas de mirar el horizonte: una que se pierde en la bruma de lo deseable y otra que utiliza el horizonte para medir la distancia que sus pies deben recorrer.

En el marxismo clásico, la palabra «utopía» no siempre fue un elogio; a menudo, fue una advertencia. Aquí te explico las tres diferencias fundamentales:

1.El sueño como «arquitectura» vs. La utopía como «espejismo»

En la obra fundamental de Friedrich Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico, se marca una línea divisoria clara.


• La Utopía: Para los socialistas utópicos (como Saint-Simon o Fourier), la nueva sociedad era un dictado de la razón o la moral. Era un «remedio» inventado por una mente brillante para sanar los males del mundo. Para Marx y Engels, esto era como intentar construir una casa empezando por el tejado, suspendido en el aire de la ética.

• El Sueño Leninista: Como vimos en Pisarev, el sueño no inventa leyes nuevas; descubre potencias ocultas en la realidad. Mientras la utopía es un espejismo que aparece en el desierto, el sueño de Lenin es el plano de un pozo que sabe exactamente dónde cavar porque ha analizado la geología del terreno.

2.La «receta» vs. El «motor de la praxis»

Marx era famoso por su rechazo a escribir «recetas para las cocinas del porvenir». Él creía que no se podía diseñar el futuro con detalle porque el futuro lo crearían las masas en lucha.


• La Utopía es estática: Presenta un cuadro acabado y perfecto de la sociedad futura (ciudades ideales, horarios fijos, armonía total). Es un destino donde el movimiento se detiene.


• El Sueño es dinámico: Para Lenin, el sueño es un combustible psicológico. No es el cuadro de la meta lo que importa tanto como la energía que ese cuadro devuelve al presente. El sueño leninista es una función de la praxis: sueño porque necesito actuar, y actúo porque mi sueño me permite ver lo que los demás llaman «imposible» como algo simplemente «difícil».

3.La Diferencia entre el «Deseo» y la «Tendencia Histórica»

Aquí interviene otro gran pensador marxista, Ernst Bloch, quien en su obra El principio esperanza intentó reconciliar estas ideas mediante el concepto de “Utopía Concreta”.


• Utopía Abstracta: Es un «no-lugar» (etimológicamente u-topos). Es un deseo que no tiene raíces en el presente, una fantasía que vuela sin hilos.


• Sueño/Utopía Concreta: Es lo que Bloch llama el «Todavía-No-Ser». Es algo que ya está germinando en las contradicciones del capitalismo. Lenin sueña con la caída del Zar no porque sea un romántico, sino porque lee en la huelga del obrero y en el hambre del campesino la tendencia real de la historia. Su sueño es la flor que él ya ve dentro de la semilla.

Referencia
Lenin, V. I. (2012). ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento. Akal. (Obra original publicada en 1902).
Engels, F. (2006). Del socialismo utópico al socialismo científico. Fundación Federico Engels. (Obra original publicada en 1880).
Bloch, E. (2004). El principio esperanza (F. González Vicén, Trad.; Vol. 1). Trotta. (Obra original publicada en 1954-1959)

• Pedro Luis Penso Sánchez: Ingeniero y magíster en Historia egresado de la UCV; y Doctorante en Creación Intelectual (UNESR). Decano Honorario de la Universidad Iberoamericana. Profesor Honorario de la Universidad Politécnica Territorial Alonso Gamero. Diplomático. Director del Centro de Investigación Contrahegemónica Luis Acuña de LAUICOM. / pedropenso@gmail.com