Libertad

Diccionario de la lucha: la paz venezolana también significa unidad

Hoy la paz en Venezuela dejó de ser, después de la invasión imperial yanqui y del secuestro del presidente en funciones, una noción ingenua asociada al simple silencio de las armas o a la estabilidad administrativa garantizada por el orden heredado. Desde ese punto de quiebre histórico, la paz se resignifica como una conquista política, ética y cultural, inseparable de la soberanía y de la conciencia popular. La revolución bolivariana, al emerger de ese trauma colectivo, no sólo resistió una agresión concreta, sino que inauguró horizontes inéditos para pensar la paz como proceso histórico, como praxis transformadora y como antagonismo activo frente a la violencia estructural del capitalismo imperial.

Tal invasión no fue únicamente un episodio militar o un acto puntual de fuerza; fue la manifestación descarnada de una lógica imperial que concibe a los pueblos como objetos administrables y a sus gobiernos como piezas descartables. El secuestro del presidente, más que una interrupción institucional, fue un intento de secuestro de la voluntad popular, un mensaje dirigido a toda América Latina, la democracia sólo es tolerable mientras no cuestione la arquitectura del poder global. En ese contexto, hablar de paz sin desmontar las condiciones que hacen posible la agresión habría sido una forma de complicidad. La revolución bolivariana comprendió que la paz no podía seguir siendo un valor abstracto separado de las relaciones de fuerza reales.

Desde entonces, la paz comienza a definirse como capacidad colectiva de resistir en unidad sin reproducir la lógica del verdugo, de defender la vida sin someterla al chantaje de la dominación. No es una paz pasiva ni contemplativa, sino una paz en disputa, que se construye enfrentando las causas materiales y simbólicas de la violencia. El imperialismo yanqui no necesita siempre bombardear para destruir; le basta imponer bloqueos, sanciones, narrativas criminalizadoras y asfixias económicas que convierten la vida cotidiana en un campo de batalla silencioso. Frente a esa guerra difusa, la revolución bolivariana plantea una paz activa, consciente y organizada.

Este nuevo significado de la paz rompe con la tradición liberal que la reduce a equilibrio institucional o a consenso entre élites. La paz revolucionaria es, ante todo, justicia social en movimiento. No puede haber paz donde el hambre es inducida, donde la salud es mercancía o donde la educación es privilegio. La revolución bolivariana aporta a la teoría política latinoamericana la idea de que la paz no se negocia desde la debilidad ni se implora al agresor; se construye fortaleciendo al sujeto popular, ampliando derechos y democratizando el poder. En esa clave, la paz deja de ser un fin distante y se convierte en método de lucha.

Esa experiencia venezolana demuestra que el imperialismo teme más a los pueblos organizados que a los ejércitos convencionales. Por eso la agresión se dirige contra la moral colectiva, contra la memoria histórica y contra la capacidad de imaginar futuros distintos. La revolución responde con pedagogía política, con comunicación popular y con una ética de la solidaridad que desafía el individualismo impuesto. La paz, aquí, es también una batalla cultural, disputar el sentido común que naturaliza la dominación y presentar la resistencia como un acto de amor a la vida.

En este horizonte, la paz se redefine como soberanía integral. No sólo soberanía territorial, sino soberanía económica, alimentaria, tecnológica y comunicacional. Cada dependencia impuesta es una grieta por donde se filtra la violencia imperial. Cada capacidad recuperada es un acto de pacificación profunda, porque reduce la posibilidad de chantaje y de sometimiento. La revolución bolivariana entiende que un pueblo dependiente es un pueblo permanentemente amenazado, y que la paz duradera exige autonomía real para decidir el propio rumbo.

En la dialéctica de la lucha bolivariana esta nueva paz no es conciliadora con la injusticia. No busca armonizar intereses irreconciliables ni esconder el conflicto bajo el lenguaje de la neutralidad. Asume que hay contradicciones históricas entre imperio y pueblo, entre capital y vida, entre dominación y emancipación. La paz revolucionaria no elimina esas contradicciones por decreto, pero las enfrenta desde una racionalidad distinta, donde la violencia no es glorificada, pero tampoco se acepta como destino inevitable. Se trata de desplazar la guerra del terreno militar al terreno político, cultural y moral, donde el pueblo organizado tiene ventajas decisivas.

Después del secuestro presidencial, Venezuela aprendió que la institucionalidad sólo es fuerte cuando está sostenida por un sujeto popular consciente. La paz, entonces, ya no se deposita en las manos de intermediarios, sino que se distribuye como responsabilidad colectiva. Cada comuna, cada consejo, cada espacio de participación se convierte en un núcleo de paz activa, porque fortalece el tejido social que el imperialismo intenta fragmentar. La paz deja de ser centralizada y se vuelve capilar, cotidiana, defendida desde abajo.

Este aporte de la revolución bolivariana trasciende las fronteras nacionales. Propone a los pueblos del mundo una lectura crítica de la paz como categoría política secuestrada por los vencedores de la historia. Frente a la “paz” de los cementerios, la “paz” de los mercados y la “paz” de la obediencia, Venezuela plantea una paz con conflicto, con memoria y con proyecto. Una paz que no se arrodilla ante el agresor ni renuncia a la justicia para evitar el castigo.

Así, el nuevo significado de la paz en Venezuela nace de una herida abierta por la invasión imperial, pero se transforma en una fuente de pensamiento y acción emancipadora. No es una paz ingenua ni derrotada, sino una paz que sabe defenderse, que se sabe histórica y que se sabe incompleta mientras exista un sólo pueblo sometido. En esa conciencia reside su potencia dialéctica, la paz como lucha permanente por la dignidad, la autodeterminación y la vida plena, frente a un imperio que sólo puede ofrecer silencio impuesto y orden para pocos.

Autor: Fernando Buen Abad

DSC_3115

Tania Díaz: Venezuela se puso a la Vanguardia de la lucha antifascista

Prensa LAUICOM.- En el contexto de la nueva forma de dominación, impulsada por los conglomerados, que están detrás de los medios de comunicación, Venezuela se pone a la vanguardia de la lucha antifascista.

En este sentido, la Rectora de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), Tania Díaz refirió que, el presidente Nicolás Maduro convocó a un Congreso Internacional Antifascista, donde acudieron más de 2000 personas de todas las regiones del mundo, “que vinieron a Venezuela porque Venezuela se puso a la Vanguardia de la lucha antifascista”, dijo Tania Díaz.

 Explicó que, los medios de comunicación de todo el mundo han tratado de imponer una narrativa que promueve la guerra, y así inocular en la mente de los individuos que, el fascismo es parte de la cultura de los pueblos, a fin de normalizar y justificar acciones violentas.

“Nosotros estamos viendo expresiones a diario de cómo tratan de imponernos una cultura de guerra, de cosas que están viralizando, de cosas que ahorita están ocurriendo en Siria, lo hicieron primero con Ucrania, lo que nos hicieron a nosotros aquí en Venezuela con toda la cultura de la cárcel y el Tren de Aragua”, Señaló la también diputada, Tania Díaz.

La Cátedra Seán MacBride : Un acuerdo del Congreso Internacional de Comunicación

Durante un acto de inicio de la Cátedra Seán MacBride, Tania Díaz explicó que este estudio surgió de un acuerdo del Congreso Internacional de Comunicación, desarrollado en LAUICOM, el pasado mes de enero de 2025, donde participaron más de 800 invitados nacionales e internacionales.

“Esto que estamos haciendo hoy, esta cátedra que estamos inaugurando hoy, es uno de los derivados de uno de los acuerdos que hizo esa internacional antifascista en esta sede, en esta universidad en el tercer Congreso Internacional de Comunicación”, precisó Tania Díaz.

Tania Díaz indicó que, en esta cátedra participan varias universidades del país, tales como: La Universidad Internacional de las Comunicaciones, La Universidad Bolivariana de Venezuela, la Universidad Simón Rodríguez y la Universidad de las Telecomunicaciones, la Universidad del Turismo y la Universidad de la Seguridad.

“Vamos a ser un colectivo de universidades para ponernos al frente de la tarea que nos corresponde, que es la que estamos haciendo, que es la investigación y estudio”, manifestó Tania Díaz.

WhatsApp Image 2025-03-13 at 12.01.29 PM

Este 14 de marzo iniciará el curso introductorio de la Cátedra Seán MacBride

Prensa LAUICOM.- Este 14 de marzo, iniciará el curso introductorio de la Cátedra Seán MacBride en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), un estudio realizado por el rector internacional Dr. Fernando Buen Abad, quien ofrecerá un primer acercamiento a los ejes fundamentales del primer Informe Seán MacBride, su vínculo con la lucha por un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) y las disputas hegemónicas impuestas por los sistemas mediáticos actuales.

El Dr. Buen Abad explicó que, en este informe se analizaron los problemas en materia de comunicación y la necesidad de un nuevo orden mundial de la información y de la comunicación, además el propósito de comprender que somos un solo mundo de voces múltiples.

Señaló que la universidad ha decidido recopilar los materiales que ya contiene este informe y los que se han producido en los años siguientes, con el objetivo de “caracterizar las problemáticas actuales en materia de comunicación”, indicó el profesor Buen Abad.

“Nosotros, con nuestra Cátedra Seán MacBride, haremos lo propio, haremos un esfuerzo por coordinar una comisión en distintas áreas de la tecnología, de la política, de la filosofía, para poder ofrecer con nuestra cátedra, los postulados del Informe MacBride, las alternativas de las posibilidades, de las tareas vigentes que nos competen para democratizar la comunicación y también hacer de la comunicación una herramienta más fuerte, más sólida, más potente para garantizar la democracia”, señaló el Dr. Buen Abad.

LAUICOM: Vanguardia de la democratización de la comunicación

Ante la realidad que vive el mundo en la actualidad y donde el nazifascismo ha tomado un papel importante dentro de la sociedad, con un amenazante auge en los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, LAUICOM se pone a la vanguardia de la lucha por la verdad de los pueblos.

En este sentido, el profesor Buen Abad asegura que esta cátedra es oportuna porque responde a la necesidad de impulsar la “idea de las voces múltiple que  tengan la fuerza para que muestren, para acentuar, para destacar la fuerza magnifica que implica la comunicación en pie de lucha”, dijo Buen Abad.

Este proyecto no será de eruditos o de pura academia para sabiondos “Esta es una cátedra de acción, de intervención crítica, de análisis, pero desde luego, con propuestas (…) nos interesa la praxis, la práctica comunicacional directa”, puntualizó el profesor.

La Cátedra Seán MacBride surge como espacio para el estudio crítico de los problemas mundiales de la comunicación, retomando el legado  un solo mundo, voces múltiples de 1980, desde una perspectiva marxista.

El curso introductorio está dividido en 3 sesiones: la primera iniciará este 14 de marzo, la segunda será el 21 de marzo y la tercera será el 28 de marzo de 2025, con modalidad mixta.

Para proceso de inscripción solo necesitas una fotocopia de la cédula o documento nacional de identidad del estudiante y una breve semblanza, que deberá registrar a través del siguiente enlace: https://registro.lauicom.edu.ve/formulario-macbride/

Daniel Yegres

Daniel Yegres: Teníamos la deuda histórica de contarle al mundo quién era Alí Primera

En la sede de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), se llevó a cabo este viernes el cine foro: Alí Primera, una actividad enmarcada en la Cátedra de Liderazgo y Transformación del Vicerrectorado de Asuntos Internacionales, que contó con la participación de más de 200 estudiantes de esta Casa de Estudios. Una iniciativa del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y la Gran Misión Viva Venezuela.

Miembros

Sindicato de Inquilinos de Los Ángeles: “El pueblo estadounidense y el venezolano tenemos el mismo enemigo: La clase oligarca norteamericana”

En la sede de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), en Caracas, tuvo lugar este viernes, un encuentro celebrado entre el Sindicato de Inquilinos de la cuidad de Los Ángeles, (USA); y estudiantes de la séptima cohorte del Diplomado en Comunicación Política de esa casa de estudios.