Tapas - Prensa

Mapa de ruta para Venezuela: A propósito del discurso de la presidenta (E) Delcy Rodríguez

Por Profesor Julio Valdez
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Abril, 2026

Requerimos claridad de horizontes, y pautas estratégicas definidas para orientar nuestros procesos institucionales, organizacionales y populares en la Venezuela de hoy. Vivimos, sin duda, momentos intensamente difíciles, de ejercicio del poder de unos países sobre otros, en ausencia de mecanismos de control del ordenamiento jurídico internacional. Las guerras cada vez tienen un mayor escalamiento, amenazando con alcanzar dimensiones planetarias.

Es así como, confiando en nuestros gobernantes, requerimos poner la máxima atención a sus mensajes, y a las implicaciones profundas que conllevan. Ello ha de propiciar las orientaciones necesarias para nuestras acciones, en todos los escenarios organizacionales y populares donde nos movemos, fortaleciéndonos cada vez más para el ejercicio creciente de nuestra soberanía plena.

En este sentido, atendemos el discurso a la nación, de nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, el día 08 de abril de 2026. Allí podemos encontrar un mapa de ruta para el momento político actual en nuestro país.

  1. Convocar a todo el país, independientemente de posiciones políticas, gremialistas, grupos de interés. Nuestra presidenta nos llama a abrir las posibilidades de participación a “toda Venezuela sin exclusión alguna, para que tengamos claro el panorama de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos”. Es una convocatoria a la inclusión total, al derribo de barreras que nos fragmentan como nación, asunto, como sabemos, nada sencillo, pero necesario para reencontrarnos y andar juntos.

  2. Comprender amplia y profundamente que la situación del país ha sido causada, en gran medida, por una década de bloqueo económico “que produjo 7 años de pérdida de valor del producto interno bruto”, con sus repercusiones en el poder adquisitivo de la población, en inflación, en desabastecimiento, hechos que afectaron tanto al sector público como al privado. Y, sumado a la campaña mediática y por redes, también incidió en las migraciones a otras latitudes. Es importante que, atendiendo a la situación planteada, debatamos sobre el origen de este bloqueo, y de las medidas coercitivas, hechos asociados con presiones políticas y económicas de unos países sobre otros, en detrimento de la legislación y los acuerdos internacionales.

  3. Destacó que, a partir del 2018, nos “reencaminamos con el programa de recuperación económica que presentó el presidente Nicolás Maduro al país, que nos ha permitido un crecimiento durante 20 trimestres consecutivos”, superando incluso los índices de diversas naciones en el mundo. También hemos ido derrotando la hiperinflación “que golpeó muy duramente a los trabajadores y a las trabajadoras de nuestra patria”, logrando una recuperación progresiva del salario de las y los trabajadores a través de subsidios directos a los servicios y los bonos del sistema patria. Ello nos reta a comprender y apreciar el alcance de las estrategias del gobierno nacional, con efectos positivos en la nación, hecho al que de seguro no hemos brindado la suficiente información y la pertinente reflexión.

  4. También pidió, nuestra presidenta encargada, en un ejercicio de autocrítica, “que corrijamos errores propios del pasado”, reconocerlos, corregirlos y no volver a repetirlos. Es necesario vestirnos de futuro, gestionar una Venezuela “libre de bloqueos, libre de sanciones”, aprendiendo de los errores, pero también reconocimiento y afianzando los logros. Pues, nuestro objetivo inmediato, mediano y a largo plazo es “recuperar sostenida y paulatinamente el ingreso de los trabajadores, mediante un crecimiento productivo”. Ambos aspectos, es importante recordarlos, van de la mano. Requerimos fortalecer la producción, la distribución, atendiendo al plan de la nación en marcha, a sabiendas de que esto “no se logra de la noche a la mañana, ni de la mañana a la noche ni de un día a otro, pero tenemos que empezar”. La recuperación sostenida, pero esto hay que hacerlo con prudencia, con conciencia, con paciencia, pero con “un profundo espíritu de optimismo sobre lo que le depara el futuro a Venezuela”.

  5. Y en la línea de enfatizar estrategias de carácter humanístico y de espíritu de justicia social que nos legara Hugo Chávez, declaró un eventual y responsable aumento de salario a partir de mayo próximo. Para ello, hemos de recorrer un camino para proteger a nuestras y nuestros trabajadores, así como a los jubilados; y es un camino que hay que recorrer desde la unidad de toda la población. Al efecto, instaló la comisión para el diálogo laboral que abarca “la constituyente laboral en curso y de seguridad social con participación del Estado venezolano, con participación del sector privado y con participación de los trabajadores, las trabajadoras”, y para ello pide “la máxima colaboración, que sea una Venezuela que converse, que estos sectores se sienten a conversar, a dialogar y que de allí salga un consenso sobre cuál es el modelo que necesitamos para garantizar el futuro de los venezolanos y de las venezolanas”.

  6. De igual manera, pidió una nueva institucionalidad del Estado, “un estado ágil, un estado digital, transparente, eficiente, profesional”, un nuevo modelo tributario para Venezuela. Del mismo modo, convoca a todos los sectores sociales del país a dejar de lado las diferencias y sumarnos a una gran peregrinación para luchar en conjunto para elevar nuestras voces como una sola voz “para que cese el bloqueo y cesen las sanciones a nuestro país”. Aquí, acuñó las palabras de Simón Bolívar en Angostura:

Volando por entre las próximas edades,
mi imaginación se fija en los siglos futuros y observando desde allá con
admiración y pasmo la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta
vasta región, me siento arrebatado y me parece que ya la veo en el corazón del
universo, extendiéndose sobre sus dilatadas costas entre esos océanos que la
naturaleza había separado y que
nuestra patria reúne con prolongados y anchurosos canales.
Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana. Ya la veo
enviando a todos los recintos de la tierra los tesoros que abrigan sus montañas de plata y de oro. Ya la veo
distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres dolientes del
Antiguo Universo. Ya la veo
comunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuán superior es la
suma de las luces a la suma de las
riquezas que le ha prodigado la naturaleza.

En síntesis, nuestra presidenta encargada Delcy Rodríguez marca la ruta que hemos de seguir para avanzar hacia nuestra soberanía, nuestro bienestar, la suprema felicidad social. Se trata de forjar la unidad de todas y todos, de los diversos sectores sociales de nuestra patria, de la mano con una nueva institucionalidad, es decir, un estado ágil, transparente, altamente eficiente. En este cauce, hemos de sustentar todas nuestras iniciativas para lograr una nación productiva, económicamente fuerte, que garantice la satisfacción de las necesidades de la población. Ello, avanzando hacia la solicitud de un levantamiento de todas las medidas coercitivas que limitan la vida social, económica y política del país.

IMG_20260408_132009_163

Propuestas transformadoras reales en la universidad venezolana. A propósito del PNF en comunicación

Profesor: Julio Valdez. Equipo Académico de LAUICOM

Queremos colocar algunas reflexiones sobre la universidad venezolana, a partir de un suceso feliz. Nos referimos al inicio de actividades previas al desarrollo del Programa Nacional de Formación en Comunicación (PNFC), por parte de nuestra Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM). Las y los aspirantes a cursar estudios de licenciatura en Comunicación transitan un proceso de preparación y actualización que propiciará un soporte de aprendizaje para luego asumir plenamente el PNFC, una vez que nos sea aprobada su gestión por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria. Este programa constituye, sin duda, una propuesta educativa integral y profundamente innovadora, orientada a responder desde el Sur-Sur, a los desafíos comunicacionales más urgentes del contexto nacional e internacional actual

¿Y por qué hablamos de una reflexión general a partir de este grato evento? Porque consideramos que el presente PNFC emerge en un proceso que puede constituir referencias significativas al quehacer de la universidad venezolana del presente. Veamos:

1- El PNFC surge del diálogo, articulación e integración de diversas instituciones de educación universitaria: La Universidad Politécnica Territorial de los Altos Mirandinos Cecilio Acosta (UPTAMCA), la Universidad Nacional de las Comunas (UNACOM) y la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM). Un equipo de docentes de estas tres instituciones, incluyendo autoridades, debatieron durante meses, partiendo de sus propias realidades y estudios de la sociedad, logrando una visión común, integradora, que se incorporó al diseño del programa. Por vía del ejemplo, se logró un diálogo fructífero entre universidades, una reflexión de alto nivel, y un producto académico de alta relevancia que tendrá un inevitable impacto positivo en el país.

2- En la concepción y diseño del PNFC, hubo acuerdos interinstitucionales en orientarlo con una visión de futuro, concibiendo la comunicación como un asunto de interés público en general. Es decir, el programa no se refiere únicamente a la formación de profesionales en comunicación social (periodistas), sino que se dirige a cualquier ciudadana o ciudadano (carácter inclusivo) que pretenda asumir un rol de comunicadora o comunicador en lo político, digital, popular o de gestión de medios y plataformas. Ello sustentado en una concepción plasmada en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, bolivariana, humanista, dialógica, participativa, nuestramericana, emancipadora y crítica. Esta visión encarna una concepción de la universidad como espacio de encuentro vivencial, de reflexión colectiva, creador, de la mano con las causas y las organizaciones públicas y populares.

3- Las universidades autoconvocadas acuerdan que el programa, así como la estrategia de implementación, han de favorecer la formación integral (ética, teórica, práctica) de las y los participantes. De este modo, las y los estudiantes que decidan asumirlo tendrán la oportunidad de fortalecer su compromiso social y su liderazgo, propiciando y sustentando la transformación favorable de los modos de vida de seres humanos concretos, la dignidad, el respeto, la democracia participativa, elementos que han de propiciar el máximo aprovechamiento posible de las capacidades de nuestros estudiantes, destacando su papel protagónico en el presente proceso.

4- Por otra parte, la concepción y desarrollo del PNFC asume la transformación curricular como una propuesta factible, en pleno desarrollo. Ello ocurre en varias dimensiones simultáneas: a) Integración teoría-práctica, hecho que ocurre desde el principio de los estudios, vinculando siempre las reflexiones teóricas al desarrollo práctico de proyectos socio-integradores pertinentes para comunidades y organizaciones; b) El ejercicio de sustentar una triada entre la calidad académica, la pertinencia social y la innovación permanente; c) Incorporación, en el recorrido curricular, de certificaciones intermedias (técnico superior especialista, licenciatura en educación, entre otras), que aporta a las/los estudiantes un aval para el ejercicio laboral; d) Sinergia de todos los componentes curriculares (unidades curriculares, pasantías, proyectos socio-integradores, servicio comunitario, trabajos de grado) con acciones directas en contextos sociales específicos, desde una intencionalidad transformadora; e) Uso de la Acreditación del Aprendizaje por Experiencia, que consiste en un proceso académico sistemático y riguroso para reconocer y certificar aprendizajes previos de las/los participantes, hecho que propicia un avance parcial en sus estudios de licenciatura. Esto constituye, sin duda, la corporización de una propuesta curricular que, cumpliendo con toda la normativa existente, aporta elementos innovadores y transformadores a la concepción y gestión curricular en la universidad venezolana, asunto de la mayor relevancia en la educación actual.

Finalmente, queremos invitar a las universidades venezolanas a proseguir este debate, desde visiones y propuestas específicas. La creación y puesta en práctica del Programa Nacional de Formación en Comunicación implica aportes significativos a la transformación universitaria venezolana, entre otros aspectos, en la integración interuniversitaria saludable, en el redimensionar institucional de los procesos académicos hacia el máximo aprovechamiento académico y el más significativo impacto social, en la promoción organizada y sistemática de la participación protagónica estudiantil y en la concepción-desarrollo de propuestas curriculares innovadoras, de calidad y con alta pertinencia social.

IMG_20260326_121315_583

Kafka en el siglo XXI: el juicio del presidente Nicolás Maduro

Por Profesor Julio C Valdez
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Marzo, 2026

Josef K., trabajador bancario, es detenido una mañana por dos funcionarios. Y así se abre el vórtice de una extraña pesadilla. Este hombre sufre el curso de un absurdo e inexplicable proceso judicial. Josef intenta saber por qué ha sido detenido; pero es inútil. Ni los funcionarios, ni los jueces saben de qué se trata realmente el asunto. Una vez prisionero, Josef K transita diferentes vaivenes: acusaciones imprecisas, culpa, fugaces esperanzas, y la sensación de imposibilidad de escapar de aquella situación… Pero, ¿de qué estamos hablando? Pues, hablamos de la novela El proceso, de la pluma del extraordinario escritor checo Franz Kafka. Es una obra escrita en la segunda década del siglo pasado, que ha tenido un profundo impacto mundial. Entre tantas interpretaciones, aparece la de la filosofía del absurdo. Es decir, la humanidad ha llegado a un estado de absurdo total, que implica las vidas humanas, las instituciones, y la sociedad misma.  Y ¿por qué la estamos recordando ahora? Veamos una situación similar:

Una madrugada del 3 de enero de 2026, el presidente de una república independiente y su esposa fueron secuestrados violentamente  por un comando militar extranjero. Ese comando irrumpió en medio de una feroz incursión bélica por parte de una potencia extranjera, que dejó numerosas víctimas. Ese presidente en cuestión había ganado las elecciones de su país, y estaba en pleno ejercicio de sus funciones cuando ocurrió el rapto. La acción militar fue ordenada por el presidente de la potencia foránea, violando leyes, tratados internacionales y la Carta de las Naciones Unidas que debiera proteger la soberanía de las naciones. Tampoco siguió el trámite de informar al Congreso de su país… Posteriormente el presidente y su esposa fueron conducidos al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en el Estado de Nueva York, Estados Unidos. Como justificación del secuestro, se le atribuyó el liderazgo de una banda delictiva denominada El Cartel de los Soles, que supuestamente estaba incursa en delitos de narcotráfico, lavado de dinero y corrupción. Y en la actualidad, el presidente, desde una celda fría, espera el curso del juicio que se le ha impuesto.

Y es que nos hace inevitable la analogía entre el caso del presidente y el personaje de la novela de Kafka. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, fue secuestrado un día por un escuadrón militar extranjero y trasladado a una prisión en la ciudad de Nueva York. . Se le señalaba como jefe del Cartel de los Soles, y eso se suponía que justificaba la incursión bélica y el secuestro. No obstante, el propio Departamento de Estado del país del Norte retira el argumento central, al declarar la inexistencia del Cartel de los Soles. Es decir, el motivo central de la acusación se ha roto en mil pedazos… Así, como Josef K., Nicolás Maduro se ha visto arrastrado a una situación absurda. Vive actualmente un proceso judicial donde no está claro por qué fue secuestrado y por qué es mantenido prisionero, sin pruebas relevantes para ello.  Y, sin embargo, el juicio prosigue en un tribunal que no tiene jurisdicción sobre lo que se pretende legislar,  hecho que genera graves sospechas sobre la autoridad del supuesto “país de las libertades democráticas”. Ante la debilidad de los argumentos en su contra,  la fiscalía va prorrogando la audiencia para la evacuación de pruebas, al tiempo que  intenta negar que su país de origen aporte los recursos financieros necesarios para la defensa. En fin, una situación que de seguro Franz Kafka suscribiría.

Sólo hay una gran diferencia entre los casos de Josef K. y Nicolás Maduro. En lo que respecta al segundo, se rompe el absurdo en tanto ese proceso judicial e indefinido, enmascara una estrategia de ganar tiempo para seguir intentando subyugar a Venezuela con el fin de apropiarse de sus recursos naturales.  

5026105454773341070

RECONOCIMIENTO, RECONOCEDORES Y RECONOCIENTES


Por Profesor Julio C. Valdez
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Marzo, 2026

¿Qué significa que el gobierno norteamericano, ante el Tribunal de Nueva York, reconozca a Delcy Rodríguez como “la única jefa de estado” de Venezuela? Como cualquier asunto social, ese significado genera múltiples interpretaciones, cruzadas y a veces incompatibles entre sí. Una primera ojeada rápida nos indicaría que se trata de un simple procedimiento legal para que, una vez reconocidos los actores principales, se allane el camino de las negociaciones económicas entre los gobiernos estadounidense y venezolano. No obstante, este asunto tan importante lleva consigo otras diversas lecturas, dependientes de los puntos de vista y de los intereses de los actores en juego.

Por ejemplo, la oposición más radical ve truncada su intención de tomar de una vez el poder del gobierno venezolano. María Corina Machado ha sostenido internacionalmente la idea de que el ejército del norte nos intervendría para colocarla a ella como presidenta. Sin embargo, a pesar del apoyo de parte de algunos funcionarios del gobierno norteamericano y de varios senadores, no sólo no ha recibido la unción del propio jefe del poder, Donald Trump, sino que ha sido desestimada por él. De este modo, el reconocimiento de la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, parece indicar que por ahora ella será la autoridad absolutamente reconocida por el gobierno de USA.

Por otra parte, el citado reconocimiento también presenta una diversidad de miradas. En primer lugar, ya lo decíamos, es un recurso técnico-legal para formalizar las transacciones comerciales. Pero ello nos reta a hacernos otras preguntas. ¿Por qué un gobierno extranjero ha de pronunciarse sobre la legalidad y legitimidad de un gobierno decidido por sus propios habitantes? Y entramos aquí en el juego político. Un gobierno que, desde el poderoso complejo militar-industrial, amenaza y asedia a otro país para extraer sus recursos naturales, ¿tiene la potestad de decidir quién es la autoridad legítima, sin incurrir en violación a las leyes y los tratados internacionales? Claro que, sabemos, este asunto rebasa la frontera de la legalidad para entrar en la esfera de la geopolítica mundial. Y esa geopolítica (”orden internacional basado en reglas”), al parecer, cada vez reafirma más lo que popularmente llamamos la ley del más fuerte.

Hemos referido que no se trata sólo de un asunto doméstico, puesto que, sin duda, se trata de un mensaje más global, que rebasa el suelo nuestroamericano para adquirir rasgos planetarios: un gobierno, con suficiente poder bélico-político puede abrogarse el poder de determinar qué gobierno es legítimo/legal y cuál no lo es. Es decir, se tienden a diluir las soberanías nacionales, las posibilidades de cada pueblo de decidir quiénes son sus gobernantes y cuál ha de ser su destino colectivamente construido.

Otro aspecto relevante es el tratamiento informativo y cognitivo de este suceso. Por ejemplo, Según CNN (12 de marzo, 2026), el encargado del Departamento de Estado para Latinoamérica, Michael Kozak, se refiere al reconocimiento de USA a Delcy Rodríguez como una “normalización” de las relaciones diplomáticas y consulares para promover “la estabilidad”, dar apoyo a la “recuperación económica” y avanzar a la “reconciliación política” en nuestro país. Mientras, Resumen Latinoamericano (13 de marzo, 2026) enfatiza la necesidad de reanudar las relaciones entre ambos países, con la mayor seguridad jurídica posible, a partir (según el politólogo Luis Millán) de una amenaza visible sustentada en la flota del Caribe y el grupo militar que ha de combatir el narcotráfico y el terrorismo. El Tiempo (11 de marzo, 2026) indica que este reconocimiento deja fuera de juego a Nicolás Maduro, quien ya de ninguna forma ha de optar por ser considerado presidente de Venezuela.

Pero es aún de la mayor importancia cómo es percibido este reconocimiento de USA en nuestro país. En la fuente ya citada, CNN, Delcy Rodríguez responde señalando que tal reconocimiento no es a una persona, ni a un gobierno, sino a un país, desde el derecho de ese país a respirar en materia de servicio, de salud, de educación, es decir, que pueda recuperar su vida. Telesur (14 de marzo, 2026) refiere las palabras de nuestra presidenta encargada como un acto de “justicia institucional”, que el restablecimiento de relaciones debe traducirse en beneficios directos para la población. La Agencia Bolivariana de noticias (12 de marzo, 2026), además de reseñar los aspectos antes nombrados, resalta el llamado de Delcy Rodríguez a la unión nacional, exhortando con fuerza a los diversos sectores de la sociedad presentes en la reunión del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática.

En fin, desde los planteamientos anteriores, pretendemos derivar algunas líneas reflexivas para encarar comunicacionalmente el tema que nos ocupa en el presente texto.

1. Una primera línea es cuestionar el desde dónde miramos los hechos. Invitamos a desplazar la mirada, no desde el Departamento de Estado de USA, sino desde nuestro propio país. Esto es, seguir el ejemplo de nuestra presidenta encargada. Delcy Rodríguez coloca este asunto del reconocimiento desde una óptica colectiva, desde un país que lucha por su derecho a ser, a decidir su futuro, que ejerce su derecho a tener relaciones equitativas y ajustadas a derecho con todas las naciones del mundo. Ello nos mueve a mirar el reconocimiento no como un acto voluntario y deliberado de un presidente extranjero hacia nuestro país, sino como un proceso histórico que construimos de modo permanente, resaltando el protagonismo del pueblo.

2. Una segunda línea reflexiva podemos caracterizarla como contextualización del tema. Ello se refiere a mostrar la actual situación de Venezuela tras el ataque militar del 3 de enero, que bajo asedio y amenaza mortal, obliga a nuestro país a negociar preferencialmente sus recursos con el país del norte. Así, nuestras altas autoridades asumen la responsabilidad de gobernar peligrosamente, en un contexto de coacción y desventaja, pero apoyándose en las fortalezas alcanzadas por nuestro proceso político social bolivariano: unidad en el gobierno, apoyo de las fuerzas armadas, marco legal que sustenta la soberanía y la solidaridad internacional. Desde esta contextualización, el reconocimiento del gobierno norteamericano a nuestra presidenta encargada, ha de mutar desde una legitimación que aceptamos pasivamente, a un momento estratégico que acompaña la marcha global de nuestro proceso bolivariano, orientado a superar esta difícil coyuntura para asumir plenamente el proceso civilizatorio que hemos decidido como pueblo.

3. Una tercera línea reflexiva tiene que ver con las oportunidades que, al interior de nuestro país, siguen abiertas para la construcción progresiva del Estado Comunal. En ello, volvemos a las palabras de nuestra presidenta encargada, referidas a que aprovechemos este reconocimiento para lograr beneficios para el pueblo venezolano, en materia de servicios, de educación, de salud. En la medida que se vuelquen estos recursos al pueblo, a partir de los proyectos comunales, y acompañados de procesos permanentes de educación popular, podemos seguir construyendo fuerzas populares para apuntalar el porvenir, atendiendo al llamado del Comandante eterno Hugo Chávez Frías de la unidad cívico-militar.

Tapas - Prensa

DE TRAICIONES, RESISTENCIAS Y DIÁLOGOS

Por: Prof. Julio Valdez

Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)

Marzo, 2026.

El 3 de enero, la administración Trump invadió la República Bolivariana de Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores. Esta agresión militar perpetuada en suelo venezolano, en la que más de cien personas cayeron en combate para la defensa de nuestra soberanía, trajo la imposición de una estrategia de tutelaje político sobre nuestro gobierno para acceder primariamente a los recursos petroleros, con lo que nuestra máxima dirigencia se ha visto forzada a negociar de modo asimétrico. 

Es cierto que estas fuerzas exógenas, imperiales, tienen consigo la fuerza de poderosas armas de última generación, que constituyen una amenaza abierta, real, para la vida y la seguridad del pueblo venezolano. Por otra parte, han construido una red de alianzas en múltiples países, que les apoya en sus intenciones y en sus discursos. Ello les ha permitido, con el envío de sus relevantes emisarios y emisarias, aumentar las posibilidades de acceso a los recursos de nuestra patria, pero no como botín de guerra, sino a través de acuerdos y transacciones debidamente apoyadas en el marco legal nacional e internacional. 

Por otra parte, el proyecto bolivariano mantiene su posición en el gobierno para la defensa de nuestra soberanía. Para ello, cuenta con la lealdad de los altos mandos y las bases de las fuerzas armadas, con el respaldo de la vanguardia organizada del chavismo y la unidad militante de la mayoría del poder popular. Así, en cada encuentro entre figuras claves de Venezuela y de los Estados Unidos, el arribo a cualquier acuerdo se convierte en una lucha de resistencia, de reafirmación de la soberanía desde el espíritu de las leyes y los acuerdos internacionales.  

En este escenario, se destacan sobre nuestros gobernantes miradas destinadas a sembrar desconfianza, duda, principalmente en la militancia chavista y el resto del pueblo de Venezuela, así como de la comunidad internacional. Por un lado, el gobierno norteamericano elogia –hasta el exceso- la disposición colaborativa hacia ellos por parte de nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aparentando una relación sin tensiones ni resistencias (The New York Times dixit). Es lo que el gobierno de USA envuelve con el término “reconciliación”, es decir, el supuesto reencuentro amoroso entre dos estados que, por los delirios socialistas de uno, vivieron una separación previa; pero que ahora se reencuentran en una eventual convergencia de intereses. De ser cierto esto, Delcy Rodríguez habría sido la primera invitada a la desdichada Cumbre “Escudo de las Américas”; el hecho de que Venezuela no haya participado en este evento, muestra que ciertamente no somos parte del entorno íntimo (servil)  latinoamericano del presidente Donald Trump.

Y, por otro lado, la abigarrada ultraderecha venezolana manipula con la supuesta entrega de nuestros recursos al gobierno estadounidense. Ambas miradas (gobierno de USA y ultraderecha) encienden la narrativa de una eventual traición del equipo presidencial de nuestro país a las apetencias hegemónicas, al presentar acciones puntuales descontextualizadas e irreflexivas para ocultar los logros del gobierno bolivariano después de este ataque militar. … Por otra parte, sin duda está presente la intencionalidad de hacer a un lado, o incluso de borrar, la figura del presidente electo de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y de la primera combatiente, diputada Cilia Flores. 

Es importante destacar que tanto los Estados Unidos como la ultraderecha venezolana, sin estar de acuerdo en otras cosas, coinciden en el señalamiento de la traición y de la entrega de nuestro gobierno, con la intención de socavar la base institucional y popular del chavismo y, por ende, del gobierno. Les conviene debilitar totalmente el proyecto bolivariano chavista, para sus fines neoliberales políticos y económicos. Y diversos medios internacionales, y las redes sociales, nos inundan con imágenes e ideas que refuerzan esta narrativa.

Y como quiera que en la guerra mediática se trata de confundir, debilitar, socavar confianzas y lealdades, la extrema derecha destaca aún otras miradas sobre nuestro equipo venezolano del alto mando político-militar. Así,  mediante fake news, intenta presentar a nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, como incursa en todos aquellos delitos con los que involucraron a nuestro presidente Nicolás Maduro, y que el mismo Departamento de Estado de USA ha rechazado: “narcotráfico, corrupción, y lavado de dinero” (Agencia de información AP). Todo esto se circunscribe en su plan para arrancar de raíz el chavismo, del gobierno y del pueblo, lo que les dejaría vía libre para la anhelada toma del poder. Ello es parte de un relato mayor, en el que la extrema derecha se adjudica el rol de libertadora y civilizadora, que ha de llevar al país –de la mano, por supuesto de los Estados Unidos y de Europa- al centro del capitalismo, es decir, a un mundo de libertad y bienestar; por lo que se oponen al chavismo (para ellos, una fuerza primitiva, represiva, retrógrada), a la que hay que eliminar totalmente. Por ello, nada que provenga de este régimen (ni la Ley de Amnistía, ni la recuperación económica) puede ser bueno… En esta óptica, Delcy y Jorge Rodríguez, y Diosdado Cabello, pasan a ser los villanos de su cuento de hadas, los agentes principales de un régimen que, en sí mismo, es portador de todos los males. Y como esa extrema derecha no habla para el pueblo venezolano, sino para el gobierno y el Congreso de los Estados Unidos, y como no tiene ni presencia ni una organización nacional significativa, la solución parece ser que Norteamérica imponga a la brevedad posible las elecciones en Venezuela. 

Ante tal arremetida, nos conviene reflexionar para propiciar afectos patriotas, de encuentro e identidad compartida, en un discurso de contraofensiva, difundido en diversos géneros mediáticos, en que se problematice la sumisión y la traición, con la intención de fortalecer, desde la resistencia, la unidad del Proyecto Bolivariano, a fin de evaluar sus impactos a corto y a largo plazo, así como las posibilidades de potenciarlo en las actuales circunstancias con los vigentes riesgos. 

Es importante, visto lo anterior, destacar comunicacionalmente los aspectos siguientes:

Es necesario resaltar la imagen de nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, desde su trayectoria impoluta, su nivel de formación altamente respetable y su sentido de compromiso con el país. Y contribuir, desde acá, a desmontar los mensajes de las agencias noticiosas y de las redes sociales en contra… En este sentido, sin entrar en detalles de las difíciles negociaciones de nuestro país con los Estados Unidos, en situación de asimetría y amenaza, destacar que todo se realiza bajo los marcos de las leyes (nacionales e internacionales), y de los acuerdos vigentes entre naciones.  Y que, sobre todo lo demás, predomina en nuestras acciones gubernamentales la diplomacia de paz que nos legó principalmente nuestro comandante eterno Hugo Chávez Frías. Y, como consecuencia de ello, hay ingentes ingresos financieros que, producto de estas negociaciones, están llegando al país para proseguir, según el Plan de la Nación, con las obras y los proyectos que el pueblo venezolano requiere y necesita.

Derivado de lo anterior, es decir, del apego al marco legal y a la diplomacia de paz, contamos hoy con un estado y un gobierno intactos, funcionando de manera soberana. Es decir, un país en paz y en orden, en diálogo permanente entre sus diferentes sectores (gobierno, empresarios, instituciones y organizaciones y poder popular). 

Y todo ello, otorgando siempre el protagonismo a las acciones informativas necesarias para garantizar el pronto regreso de nuestro presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de la diputada Cilia Flores.  

Diseño sin título_20260224_152315_0000

Los Criminales (1982)

Por: Prof. Julio Valdez

Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)

Febrero 24, 2026

Damos inicio a esta sección que hemos denominado: La Película de la Semana, en la cual recomendamos trabajos cinematográficos para la reflexión, el estudio, la crítica, la autoformación y el análisis de la coyuntura.

En esta oportunidad se trata de Los Criminales (1982).

Siendo que los Archivos de Epstein desenmascaran el grado avanzado de depravación de altas personalidades del mundo, especialmente de los Estados Unidos, así como los poderes ejercidos hasta hoy para sostener la impunidad, nos permitimos presentar la película venezolana Los Criminales (1982). Esta película refiere temas tan similares a los que aparecen en los referidos archivos, pero situados en nuestro país durante la IV República. Una película de suspenso progresivo, que refiere el clasismo, la misoginia, la corrupción, el racismo, en fin, la degradación humana, en una historia que transcurre en una tarde y una noche, ilustrada en las extraordinarias actuaciones de Chony Fuentes y Orlando Zarramera.

Los Criminales. 1982. Dirigida por Clemente de la Cerda. Guión: Clemente de la Cerda y Rodolfo Santana. Protagonizada por Miguel Angel Landa, Orlando Zarramera, Chony Fuentes y Alicia Plaza.

Puedes verla en: www.youtube.com/watch?v=XFYBOSxd-GY

1759165469

Diálogo intercomunitario: un camino para profundizar aprendizajes

Calles, redes, medios, paredes y radio bemba

Por Prof. Julio Valdez

Hace muchos años, en un congreso educativo en Colombia, escuché un lema interesante. Se refería a poblaciones diversas que, tras realizar procesos de alfabetización, empezaban a olvidar luego las lecciones aprendidas. La solución se resumía en las siguientes palabras: El aprendizaje de la lectoescritura es directamente proporcional a la circulación del papel. Se referían a una iniciativa (hablamos de los años 70-80) de establecer correspondencia entre las comunidades. Practicaban y reforzaban la lectoescritura contándose las cosas cotidianas, reflexionando sobre algo, enseñando-aprendiendo cómo cada quien resolvía los problemas diarios.

¿Y por qué hablamos de esto ahora? Porque esta historia puede ser convertida en referencia para nuestro trabajo en la formación comunitaria en procesos de comunicación liberadora. Por ejemplo, podemos desplegar acciones formativas en guerra cognitiva, artillería del pensamiento, tanques de pensamiento, entre otros, en diversas comunidades, y, desde un inicio, vincularlas entre sí vía correo, Telegram, Facebook, etc… La relación se daría entre comunidades diferentes entre sí: por ejemplo, entre una de La Bombilla de Petare y otra de El Clavo (Estado Miranda); o una de San José (Caracas) y otra de Monte Carmelo (Lara). Desde un inicio, estas comunidades se comprometen a mantener una amistad a distancia. Hablarán, vía electrónica, de lo que hacen, de lo que aprenden, de cómo y dónde lo aplican. Se pondrán “retos” entre sí, como el de hacer un mural patriota, y compartir el proceso y los resultados. Hablarán de cómo resuelven las cuestiones cotidianas, y compartirán conoceres/saberes. Se trata de una comunicación entre comunidades distantes, que no descarta un eventual encuentro con presencia directa en el futuro.

El mantener este vínculo dialógico en comunidades distantes propiciará, además del ejercicio directo de creación de manejo de medios y creación de contenidos (escritos, vídeos, audios, pod-cast) un intercambio constante de experiencias, ideas, propuestas, aprendizajes, que sin duda han de enriquecer el ser y el hacer de cada comunidad. Además, eventualmente, podría realizarse encuentros (presenciales o virtuales) entre diversas comunidades, para sistematizar sus experiencias e ir avanzando hacia conoceres/saberes más colectivos.