Por: Profesora Isabel Rivero D’ Armas
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Abril, 2026.
A pesar de las más de mil medidas coercitivas unilaterales (MCU), la economía venezolana ha avanzado en materia de producción y abastecimiento soberano, apoyo a emprendedores, economía comunal, desde 2022, de manera importante. Estas MCU se mantienen en el presente; nuestros recursos se han exportado recientemente debido al otorgamiento de licencias, de tiempo definido, consentidas por la administración Trump, que solo han aliviado el bloqueo económico de más siete años.
Por lo anterior, nuestra presidenta (E) Delcy Rodríguez, en su reciente mensaje a la nación, hace un llamado al levantamiento de las MCU, al que se suma el pueblo venezolano, víctima del asedio económico y moral que le ha causado fuertes heridas, y hasta su identidad ha sido objeto de ataque.
Como he explicado aquí, estas agresiones, mal llamadas sanciones, se interpretan, desde un marco cognitivo moral, como un castigo similar al que un padre autoritario propina a un hijo quien decide tomar su propio rumbo para no depender más de la figura paterna. En nuestro caso, elegimos un sistema que privilegia lo social, lo humano está por encima de lo económico; la alimentación, por ejemplo, es considerada en nuestra Carta Magna un derecho, al igual que la salud y la educación.
Por lo anterior, los combos de alimentación desde los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) aparecen en un momento, específicamente en 2016, en que el desabastecimiento y el acaparamiento inducido representaron una manera de desestabilizar políticamente: la harina de maíz no se conseguía en un abasto o supermercado, pero un remedo de vendedor, conocido como bachaquero, la ofrecía a un precio considerablemente mayor, lo que mermó bastante el poder adquisitivo del venezolano en esa etapa.
Hace nueve años, también los medicamentos eran bachaqueados. Desde el gobierno nacional se dio respuesta a esto: se gestionaban gratuitamente desde las instituciones públicas, aparecieron los camioncitos de la farmacia móvil que vendían a un precio subsidiado medicinas de laboratorios de Irán y la India, se apoyó la producción nacional de medicinas y se priorizó la investigación científica en materia de salud. Desde el presidente Hugo Chávez hasta el presente, la atención a los más vulnerables ha sido una inversión social y no, como en la cuarta república, un gasto. Cuando Antonio Ledezma era alcalde del municipio Libertador, recordemos, los adultos mayores eran reprimidos, hasta encarcelados, por exigir el pago justo de la pensión que además llegaba con retraso.
No les convenía que un sistema social, centrado en proteger a los más vulnerables, a la infancia y a los adultos mayores, de incentivo a los más jóvenes en materia educativa y cultural, fuera exitoso. Había que perforarlo, para luego promover el liberalismo, actualmente capitalismo global, como salvación, cuando sabemos que este sistema, por sustentarse en la guerra, atenta contra la vida y la preservación del planeta.
Aparecieron, junto a las MCU, el linchamiento indecente y el aislamiento internacional por las calificaciones ya conocidas, tales como amenaza, estado fallido, régimen, y las voces agoreras desde organizaciones nacionales no gubernamentales de “derechos humanos”, como “voces expertas”, comenzaron a hablar de represión y persecución, lo que continúan haciendo, a pesar de que la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática ha beneficiado a más de ocho mil personas.
Es una tarea pendiente mejorar el poder adquisitivo del venezolano, en particular, del trabajador público y del pensionado. Esto comenzó en 2023 con el bono contra la guerra económica para el funcionario activo, que ha ido aumentando de 30 a 150 dólares, y el bono alimentario de 40 dólares. También los pensionados han sido atendidos por esta política de la bonificación. A la par, los subsidios a los servicios públicos, como electricidad y gas, han formado parte de la protección al ingreso de los trabajadores. También los subsidios a alimentación, como los combos proteicos otorgados de manera regular, han beneficiado a las familias desde las comunidades.
La atención a las y los trabajadores mejorará con los aportes de la instalación de una comisión para el diálogo laboral en busca de un modelo que corrija las distorsiones y garantice un aumento digno a los trabajadores, responsable y sostenible, en palabras de la presidenta (E), protegido de la inflación inducida y la especulación, formas de desestabilización de las que ha sido blanco la clase trabajadora en estos últimos años.

