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RECONOCIMIENTO, RECONOCEDORES Y RECONOCIENTES


Por Profesor Julio C. Valdez
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Marzo, 2026

¿Qué significa que el gobierno norteamericano, ante el Tribunal de Nueva York, reconozca a Delcy Rodríguez como “la única jefa de estado” de Venezuela? Como cualquier asunto social, ese significado genera múltiples interpretaciones, cruzadas y a veces incompatibles entre sí. Una primera ojeada rápida nos indicaría que se trata de un simple procedimiento legal para que, una vez reconocidos los actores principales, se allane el camino de las negociaciones económicas entre los gobiernos estadounidense y venezolano. No obstante, este asunto tan importante lleva consigo otras diversas lecturas, dependientes de los puntos de vista y de los intereses de los actores en juego.

Por ejemplo, la oposición más radical ve truncada su intención de tomar de una vez el poder del gobierno venezolano. María Corina Machado ha sostenido internacionalmente la idea de que el ejército del norte nos intervendría para colocarla a ella como presidenta. Sin embargo, a pesar del apoyo de parte de algunos funcionarios del gobierno norteamericano y de varios senadores, no sólo no ha recibido la unción del propio jefe del poder, Donald Trump, sino que ha sido desestimada por él. De este modo, el reconocimiento de la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, parece indicar que por ahora ella será la autoridad absolutamente reconocida por el gobierno de USA.

Por otra parte, el citado reconocimiento también presenta una diversidad de miradas. En primer lugar, ya lo decíamos, es un recurso técnico-legal para formalizar las transacciones comerciales. Pero ello nos reta a hacernos otras preguntas. ¿Por qué un gobierno extranjero ha de pronunciarse sobre la legalidad y legitimidad de un gobierno decidido por sus propios habitantes? Y entramos aquí en el juego político. Un gobierno que, desde el poderoso complejo militar-industrial, amenaza y asedia a otro país para extraer sus recursos naturales, ¿tiene la potestad de decidir quién es la autoridad legítima, sin incurrir en violación a las leyes y los tratados internacionales? Claro que, sabemos, este asunto rebasa la frontera de la legalidad para entrar en la esfera de la geopolítica mundial. Y esa geopolítica (”orden internacional basado en reglas”), al parecer, cada vez reafirma más lo que popularmente llamamos la ley del más fuerte.

Hemos referido que no se trata sólo de un asunto doméstico, puesto que, sin duda, se trata de un mensaje más global, que rebasa el suelo nuestroamericano para adquirir rasgos planetarios: un gobierno, con suficiente poder bélico-político puede abrogarse el poder de determinar qué gobierno es legítimo/legal y cuál no lo es. Es decir, se tienden a diluir las soberanías nacionales, las posibilidades de cada pueblo de decidir quiénes son sus gobernantes y cuál ha de ser su destino colectivamente construido.

Otro aspecto relevante es el tratamiento informativo y cognitivo de este suceso. Por ejemplo, Según CNN (12 de marzo, 2026), el encargado del Departamento de Estado para Latinoamérica, Michael Kozak, se refiere al reconocimiento de USA a Delcy Rodríguez como una “normalización” de las relaciones diplomáticas y consulares para promover “la estabilidad”, dar apoyo a la “recuperación económica” y avanzar a la “reconciliación política” en nuestro país. Mientras, Resumen Latinoamericano (13 de marzo, 2026) enfatiza la necesidad de reanudar las relaciones entre ambos países, con la mayor seguridad jurídica posible, a partir (según el politólogo Luis Millán) de una amenaza visible sustentada en la flota del Caribe y el grupo militar que ha de combatir el narcotráfico y el terrorismo. El Tiempo (11 de marzo, 2026) indica que este reconocimiento deja fuera de juego a Nicolás Maduro, quien ya de ninguna forma ha de optar por ser considerado presidente de Venezuela.

Pero es aún de la mayor importancia cómo es percibido este reconocimiento de USA en nuestro país. En la fuente ya citada, CNN, Delcy Rodríguez responde señalando que tal reconocimiento no es a una persona, ni a un gobierno, sino a un país, desde el derecho de ese país a respirar en materia de servicio, de salud, de educación, es decir, que pueda recuperar su vida. Telesur (14 de marzo, 2026) refiere las palabras de nuestra presidenta encargada como un acto de “justicia institucional”, que el restablecimiento de relaciones debe traducirse en beneficios directos para la población. La Agencia Bolivariana de noticias (12 de marzo, 2026), además de reseñar los aspectos antes nombrados, resalta el llamado de Delcy Rodríguez a la unión nacional, exhortando con fuerza a los diversos sectores de la sociedad presentes en la reunión del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática.

En fin, desde los planteamientos anteriores, pretendemos derivar algunas líneas reflexivas para encarar comunicacionalmente el tema que nos ocupa en el presente texto.

1. Una primera línea es cuestionar el desde dónde miramos los hechos. Invitamos a desplazar la mirada, no desde el Departamento de Estado de USA, sino desde nuestro propio país. Esto es, seguir el ejemplo de nuestra presidenta encargada. Delcy Rodríguez coloca este asunto del reconocimiento desde una óptica colectiva, desde un país que lucha por su derecho a ser, a decidir su futuro, que ejerce su derecho a tener relaciones equitativas y ajustadas a derecho con todas las naciones del mundo. Ello nos mueve a mirar el reconocimiento no como un acto voluntario y deliberado de un presidente extranjero hacia nuestro país, sino como un proceso histórico que construimos de modo permanente, resaltando el protagonismo del pueblo.

2. Una segunda línea reflexiva podemos caracterizarla como contextualización del tema. Ello se refiere a mostrar la actual situación de Venezuela tras el ataque militar del 3 de enero, que bajo asedio y amenaza mortal, obliga a nuestro país a negociar preferencialmente sus recursos con el país del norte. Así, nuestras altas autoridades asumen la responsabilidad de gobernar peligrosamente, en un contexto de coacción y desventaja, pero apoyándose en las fortalezas alcanzadas por nuestro proceso político social bolivariano: unidad en el gobierno, apoyo de las fuerzas armadas, marco legal que sustenta la soberanía y la solidaridad internacional. Desde esta contextualización, el reconocimiento del gobierno norteamericano a nuestra presidenta encargada, ha de mutar desde una legitimación que aceptamos pasivamente, a un momento estratégico que acompaña la marcha global de nuestro proceso bolivariano, orientado a superar esta difícil coyuntura para asumir plenamente el proceso civilizatorio que hemos decidido como pueblo.

3. Una tercera línea reflexiva tiene que ver con las oportunidades que, al interior de nuestro país, siguen abiertas para la construcción progresiva del Estado Comunal. En ello, volvemos a las palabras de nuestra presidenta encargada, referidas a que aprovechemos este reconocimiento para lograr beneficios para el pueblo venezolano, en materia de servicios, de educación, de salud. En la medida que se vuelquen estos recursos al pueblo, a partir de los proyectos comunales, y acompañados de procesos permanentes de educación popular, podemos seguir construyendo fuerzas populares para apuntalar el porvenir, atendiendo al llamado del Comandante eterno Hugo Chávez Frías de la unidad cívico-militar.

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¿De las sanciones a la recuperación o del pecado a la sanación?

Por: Profesora Isabel Rivero D’ Armas
Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM)
Marzo, 2026.

El que impone el lenguaje impone también como quiere que la realidad sea entendida. Desde la lingüística cognitiva, la imposición de ciertas palabras condiciona la interpretación de los hechos porque mediante estas se activan ciertos marcos cognitivos: estructuras mentales de vieja data que favorecen la aceptación de creencias que pueden ser falsas, y hasta el rechazo de las verdaderas, por más bien sustentadas que estén. Nuestro modo de ver el mundo depende de estas estructuras que conforman el inconsciente cognitivo y es lo que también llaman sentido común.

Desde la orden ejecutiva estadounidense de marzo de 2015, renovada en febrero de 2026, en la que se nos califica de amenaza inusual y extraordinaria, empezaron las sanciones: una serie de medidas coercitivas que superficialmente parecen económicas pero que son esencialmente morales. Estas formas de coerción se centraron, entre otras acciones, en el congelamiento de activos nacionales, la imposibilidad de vender nuestro petróleo, en el robo de empresas estratégicas, caso de Citgo, en la inhabilitación de autoridades para gestionar gubernamentalmente, hasta en la negación de insumos médicos, como las vacunas, en el contexto de la pandemia por Covid del 2020. 

La voz ‘sanción’ es una de esas palabras impuestas por el que ejerce el rol dominador para mantener sumiso a un grupo. La interpretación de esta palabra está condicionada por el marco cognitivo de la moral conservadora, anclada a su vez en el marco del padre autoritario, aquel que castiga al hijo desobediente y que enseña que el mundo es un lugar peligroso, en el que hay que competir, por lo que lo divide en ganadores y en perdedores; existe un mal absoluto y un bien igualmente absoluto. Este marco es parte de otro marco mayor que es la familia, centrado en cómo nos relacionamos con la figura de autoridad, que se forma desde temprana edad.

Concretamente, en el marco del padre estricto se sustenta la ideología del libre mercado. Desde esa estructura, las sanciones económicas son entendidas como sanciones morales, porque el significado subyacente de este constructo es que el país sancionado debe ser castigado por desobediente. Es como el hijo descarriado de la familia.

Asimismo, la sanción está anclada a un marco religioso que ubica al grupo dominado en el lado del mal, entendido como mal absoluto, desde el cual es visto como pecador, por desobediencia, y por ello debe tener una pena, en este contexto, una sanción. Etimológicamente la voz en cuestión proviene de latín sanctio, sanctionis, derivada del verbo sancire, que significa santificar o hacer inviolable.

Después de la invasión a la República Bolivariana de Venezuela hace dos meses, en la que se secuestró al presidente constitucional Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, se anunció por parte de la administración de Trump un plan de tres fases. Una de ellas es la recuperación.  Ahora los pronósticos de crecimiento económico resultan optimistas por el levantamiento de algunas medidas coercitivas como las relacionadas con el petróleo venezolano que liberan el producto de la renta petrolera.

La situación anterior oxigena la economía venezolana que viene de una crisis por el bloqueo. A pesar de la asfixia, el gobierno avanzó en años recientes con el plan soberano orientado a la producción nacional para el abastecimiento alimentario, así como en aspectos como garantizar el derecho a la salud, por las medicinas de los laboratorios venezolanos que sustituyen las importadas, y la tecnología, de empresas nacionales, lo que ha incidido en un aumento de la capacidad exportadora.

Todo lo anterior se suma a favor en la recuperación, que no es otra cosa que la disminución de la coerción, pues el gobierno venezolano ha avanzado en la recuperación económica desde el 2022 presentando importantes logros como es la sustitución de la importación por la producción nacional. Recordemos que en la cuarta república éramos sobre todo un país importador.

Finalmente, las sanciones, mejor medidas coercitivas, que afectaban al pueblo venezolano, desde la moral conservadora, representan la pena impuesta al pecador por coerción, que una vez redimido encuentra la sanación en la salvación, en el tránsito de la amenaza a la amistad, cuando un enemigo deja de ser hostil, representado así por defender su soberanía.

Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi Pueblo, que sobre esta moribunda constitución, haré cumplir e impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la

02 de febrero de 1999: 27 años de la Revolución Bolivariana

Prensa LAUICOM – 27 años atrás, Caracas contuvo el aliento mientras el Comandante Hugo Chávez elevaba su voz al cielo y a la tierra con el pueblo como testigo, pronunciando las palabras que romperían cadenas:

«Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi Pueblo, que sobre esta moribunda constitución, haré cumplir e impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos, lo juro».

Aquel 2 de febrero de 1999 fue el renacer de una nación que recuperaba su soberanía, su dignidad y su sueño de justicia social frente al imperio.

La Quinta República brotó del juramento hecho grito colectivo, latiendo hoy en cada aula llena, en cada médico que cura, en cada semilla que rompe la tierra. El poder popular no es memoria: es pulso vivo que late en las calles.

27 años después, aquel amanecer bolivariano sigue iluminando nuestro camino. Jurar ante el pueblo fue sellar un pacto eterno con la historia. ¡Que arda siempre esta patria libre! ¡Paz y victoria para Venezuela!

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¡Defendamos la Zona de Paz! ¡Libertad para Nicolás Maduro y Cilia Flores!

Prensa LAUICOM – Doce años después de la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, el PSUV convocó un encuentro internacional para defenderla frente a la agresión que dejó más de 100 muertos, 150 heridos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y la primera dama Cilia Flores.

Desde Caracas, Nicolás Maduro Guerra, diputado e hijo del presidente Maduro, reafirmó en esta conferencia que solo con soberanía se logra una paz verdadera: científica, social y dialogante.

En este momento crítico, Venezuela avanza con firmeza constitucional bajo el liderazgo de la presidenta Delcy Rodríguez, impulsando acuerdos nacionales como la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos para convertir al país en gran potencia petrolera.

La unidad cívico-militar y popular se mantiene inquebrantable, sin espacios para la violencia, pero sí para la movilización pacífica global que exija justicia.

En unión por el Derecho Internacional

Del 9 al 11 de febrero, Caracas acogerá a 200 juristas internacionales en defensa del Derecho Internacional, hoy amenazado por intereses hegemónicos. «No permitiremos que se privatice la justicia ni se repita la historia de opresión del siglo pasado» indicó. La lucha por la paz es resistencia activa contra todo atentado a la soberanía latinoamericana.

¡Que en cada rincón del mundo se levante la voz! ¡Que se sienta el clamor por la libertad de nuestros líderes y por una América Latina libre, unida y en paz!

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Delcy Rodríguez recibe insignias como Comandante en Jefa de Fuerza Armada Nacional Bolivariana

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió este miércoles en acto solemne en Caracas las insignias de Comandante en Jefa de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Al ser recibida con los honores correspondientes en el Patio de Honor de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela en el inicio de la ceremonia, Rodríguez declaró que “toca a la juventud militar garantizar el futuro esplendoroso de una patria libre e independiente”.

Tras la bienvenida, la presidenta encargada saludó a las autoridades militares presentes en el acto, acompañada del vicepresidente sectorial de Defensa y Soberanía y ministro de Defensa, Vladimir Padrino López; el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y Diosdado Cabello, ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela.

Con la presencia de 3.200 soldados de la FANB y altos mandos presentes, el acto que reviste vital importancia para el país y sigue los preceptos legales y la Constitución Bolivariana.

Más temprano en la jornada, al anunciar la ceremonia, Padrino López reafirmó el respaldo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.

Subrayó que la FANB actuará conforme a la Constitución y a la reciente interpretación emitida por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), confirmando que la conducción del estamento militar se mantendrá bajo el liderazgo de la mandataria encargada.

En el mensaje difundido en Telegram, el ministro de Defensa destacó la legitimidad de la presidenta encargada, tanto de origen como de ejercicio, y ratificó el respaldo pleno de la institución castrense en la defensa del país, la preservación de la paz y el impulso de procesos de reconciliación y democracia.

Fuente: teleSUR

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Secuestro de un Presidente: Artículo de Luis Britto García

Hay actos que dejan atónita a la opinión mundial por su avilantez, su ilegitimidad, su intrínseca brutalidad.  Reiteramos que el ilegal bloqueo y las  ejecuciones extrajudiciales contra pescadores violan los artículos 1 y 2 de la Carta de la Organización de Naciones Unidas; el Estatuto de Roma sobre Crímenes de Lesa Humanidad y la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar. Con mayor razón las viola el rapto de un Presidente y el asesinato a mansalva de venezolanos en su propio territorio..

El secuestro es acto de ilegítima  privación de libertad tipificado  como punible en todas las legislaciones del mundo. El perpetrarlo contra un alto funcionario no lo excusa. lo agrava, así como la ejecución del magnicidio agrava el delito de homicidio.

Tras cometer tal crimen contrario a las leyes de Venezuela, a las de la comunidad internacional y a las de su propio país, el Presidente Trump declaró, que “ahora manejaremos Venezuela”. En su primer mandato afirmó que había que apoderarse del petróleo venezolano, pues era valioso “oro líquido”. En  el segundo, postuló que le pertenecían “la tierra, el petróleo y los recursos de Venezuela”. Son elucubraciones de delincuente, cuyo único propósito es adueñarse de los haberes de su víctima. Nada más equivocado desde la perspectiva legal, política y práctica.

Añadamos que  la perspectiva de saquear el “oro líquido” parece haber enmudecido los demás pretextos para agredir a nuestro país. Nadie sataniza como “invasión” el modesto flujo de migrantes venezolanos hacia el Norte. Nadie invoca al imaginario “Cartel de los Soles”; la propia Agencia Central de Inteligencia reconoce que tal organización “no existe”. Por ninguna parte aparecen pruebas de supuestos cultivos, laboratorios o embarques de drogas que en realidad se mueven por el Pacífico; mucho menos de fentanilo, que contrabandean otros países. Nadie proclama  como “Presidente legítimo” al anodino González Urrutia; Trump no  recibe a la señora Machado ni le contesta el teléfono aunque ésta le prometa transferirle el Premio Nobel de la Paz; ante los medios declara que  ella “no tiene apoyo” ni “capacidad”. Confesión irrecusable de que absolutamente nadie cree que hubieran ganado jamás elección alguna.

Parece que lo único de que se puede acusar a Nicolás Maduro es de presidir un país rico en hidrocarburos. Pero las leyes de Estados Unidos no son aplicables a un ciudadano venezolano por actos efectuados en Venezuela. Las normas estadounidenses  son sólo aplicables en su propio  territorio, y sus autoridades no tienen competencia ni jurisdicción para actuar fuera de sus límites. Tales leyes tampoco justifican la violación del territorio del Estado soberano de Venezuela, ni el asesinato en él de arriba  de un centenar de víctimas inermes o que ejercían su derecho a la legítima defensa, ni el bombardeo, incendio y destrucción de infraestructuras e instalaciones.

Los estadounidenses sólo  pueden  tomar prisioneros fuera de su territorio en estado de guerra, y es público y notorio que durante el secuestro del Presidente Nicolás Maduro no existía guerra legítimamente declarada entre Venezuela y Estados Unidos, sino ilegal destrucción por  fuerzas estadounidenses  de lanchas pesqueras y sus tripulantes, y robo de nuestro petróleo trasladado en diversos tanqueros.

Añadamos que, según la Convención de Viena, los presidentes de Estados soberanos gozan de inmunidad diplomática durante el ejercicio de sus funciones.

El secuestro implica responsabilidad penal para sus perpetradores, pero no para sus víctimas, pues el delito no crea derechos para el delincuente. El ilegítimo secuestro de un Presidente no legitima a sus perpetradores para “manejar el país” de la víctima, Ni las leyes de Venezuela, ni las de Estados Unidos, atribuyen ningún tipo de derechos a los secuestradores sobre sus víctimas ni sobre el patrimonio privado o público que éstas administren.

El ilegítimo secuestro violento de un Presidente por efectivos armados de otro país, que ni siquiera fueron autorizados para ello por el

Congreso de éste, no debe  ser considerado más que como falta temporal del funcionario, ya que el mismo está vivo y existe la posibilidad de que sea reintegrado a sus funciones, a cuyos efectos la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dispone:

Artículo 234. ° Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional hasta por noventa días más.

Si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta

Añadamos una reflexión pertinente. ¿Qué futuro aguarda a la comunidad internacional si se acepta que pueden y deben ser secuestrados todos los mandatarios que no agraden al Presidente de una sola potencia?

Una cosa es aniquilar pescadores inermes o secuestrar ciudadanos, y otra obtener el consentimiento de más de treinta millones de compatriotas.

De lo único que los criminales han  logrado apoderarse es de la persona física del Presidente, quien ya ha sido sustituido de manera constitucional y temporal por la Presidenta encargada.

Los poderes públicos, las riquezas, el territorio y la población de la República Bolivariana de Venezuela siguen perteneciendo única y exclusivamente a los venezolanos, y no a forajidos foráneos sin otra motivación que apoderarse de lo que no les pertenece.

Por tanto, ningún poder extranjero determina el contenido de nuestras leyes,  los actos de ejecución de ellas, ni las sentencias que resuelven las dudas sobre su correcta aplicación, ni en el ejercicio del sufragio ni en los actos de control sobre dichos poderes ejercido por el Poder Moral. Ni una sola de las decisiones de nuestros Poderes Públicos es dictada, ni puede serlo, por delincuentes de otras nacionalidades.

Ni un palmo de territorio de la República Bolivariana de Venezuela  está ocupado por un invasor extranjero. Ni un metro de su territorio está actualmente fuera del control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Tampoco hay bases militares manejadas por efectivos foráneos. Nuestras leyes se aplican de manera uniforme a lo largo de nuestra extensión territorial. Tampoco está nuestro territorio fragmentado en zonas en las cuales tengan potencias foráneas distintos grados de privilegio o de autoridad legislativa, ejecutiva y judicial. Richard Wolff denunció que a mediados de diciembre ya existía un plan para fragmentar las zonas ricas en minerales de Venezuela entre varios consorcios extranjeros propietarios de sus recursos, y dejar el resto a un gobierno sin ingresos ni medios para el gasto social.

Pero las riquezas y derechos que nuestra Constitución atribuye a la República siguen perteneciendo a ésta, así como las  empresas cuya propiedad exclusiva la Ley Fundamental otorga  a la Nación.

Cualquier intento de invalidar estos principios sería nulo de toda nulidad; constituiría sólo tentativa  de violación de  nuestra soberanía y aniquilación de nuestra República, y todos los venezolanos y venezolanas estamos revestidos en consecuencia del deber y el derecho de resistirlo por todas las vías, según lo dispuesto en el artículo 333 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:

Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.

En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia

Sólo  merece Patria quien la defiende.

(Luis Britto Garacía)

REDH

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Rusia: Venezuela tiene derecho a decidir su destino sin intervención externa

Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin intervención desde el exterior, declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, sobre el ataque de Estados Unidos (EE. UU.) contra la nación Bolivariana.

Por medio de un comunicado, la cancillería resaltó que «se debe garantizar a Venezuela el derecho a decidir su propio destino sin ninguna intervención destructiva, y mucho menos militar desde el exterior”. Asimismo, destacó que «América Latina debe seguir siendo una zona de paz, tal y como se proclamó en 2014».

La Cancillería rusa denunció que se trata de «un acto de agresión armada contra Venezuela» perpetrado por Estados Unidos. Además, el organismo diplomático indicó que las «excusas» esgrimidas para justificar los ataques contra el país latinoamericano son «insostenibles».

«La animadversión ideológica ha prevalecido sobre el pragmatismo empresarial y la voluntad de construir relaciones de confianza y previsibilidad», denunció la cartera.

En este contexto, el Ministerio de Exteriores del país euroasiático enfatizó que lo más importante es evitar una mayor escalada y buscar una salida diplomática a la situación. Añadió que Rusia parte de la base de que «todos los socios que puedan tener reclamaciones entre sí deben buscar formas de resolver los problemas a través del diálogo», además de asegurar que Moscú está dispuesta a apoyar a las partes del conflicto en este proceso.

«Reiteramos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro apoyo al rumbo de su liderazgo Bolivariano, orientado a la defensa de los intereses nacionales y a la soberanía del país», reza la misiva oficial.

Fuente: RT

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Más de 750 voces internacionales se unen en defensa de la paz y la soberanía: arranca la movilización por el 11° aniversario de la Declaración de la CELAC

Prensa LAUICOM – Con la participación de más de 750 representantes internacionales provenientes de más de veinte países, se llevó a cabo la primera reunión preparatoria rumbo al undécimo aniversario de la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en La Habana por los 33 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

La actividad, realizada desde Caracas en la Universidad Internacional de las Comunicaciones y coordinada por la Secretaría de Asuntos Internacionales del PSUV, contó con la conducción de la Secretaria de Asuntos Internacionales y Victoria Mundial del PSUV, Tania Díaz, acompañada por el Diputado Roy Daza, insistiendo en la importancia de articular una respuesta colectiva frente a la ofensiva imperial contra Venezuela y la región.

Díaz reafirmó con firmeza que Venezuela vive en paz, al tiempo que recordó que el país mantiene relaciones solidarias y respetuosas con todos sus pueblos hermanos de la región y no sostiene ninguna confrontación con sus vecinos. Denunció, sin embargo, que el único conflicto proviene de la agresión unilateral y criminal del gobierno de Estados Unidos, cuyas políticas imperiales buscan asfixiar al país y desestabilizar a toda Nuestra América.

Voces del mundo

Gloria Flórez, presidenta de Colombia Humana, subrayó con contundencia que Venezuela constituye un pilar fundamental del proyecto de integración latinoamericana y caribeña por su defensa inquebrantable de la soberanía, la justicia social y la autodeterminación de los pueblos.

Por su parte, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba evocó con profundo sentido histórico el legado compartido del Comandante Fidel Castro y del Comandante Hugo Chávez, visionarios de una patria grande fundada en la resistencia antiimperialista, la cooperación Sur-Sur y la dignidad de los pueblos. En su mensaje, reiteró con firmeza que la lucha que hoy libra Venezuela no es solo por su propio destino, sino por el futuro de toda América.

Agenda Política Comunicacional:

Esta agenda busca articular una campaña política y comunicacional internacional en defensa de la soberanía venezolana, promoviendo la Declaración de la CELAC como instrumento de unidad regional y resistencia ante las amenazas externas.

  • Desde el 5 al 11 de enero, movilización en parlamentos nacionales para consignar la Declaración de la CELAC y respaldar las instituciones venezolanas;
  • Del 12 al 24 de enero, presentación ante oficinas de la ONU acompañada de pronunciamientos de partidos y movimientos sociales, junto con actividades movilizadoras;
  • Del 26 al 31 de enero, actos conmemorativos del undécimo aniversario en Venezuela y otros países. También se lanzará un canal en Telegram como repositorio de difusión colectiva, y se realizará una segunda reunión preparatoria el 16 de enero.

En este contexto, las palabras de Miguel Ángel Pérez Pirela, de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, adquieren una relevancia estratégica: su llamado a la unidad como condición para la resistencia, y su recordatorio de que, como ha dicho el presidente Maduro, “no basta con resistir: hay que atacar y contraatacar”, se alinea con la lógica movilizadora de la agenda.

Por su parte, el canciller Yván Gil reafirmó que el 97% de la población venezolana rechaza de forma contundente cualquier forma de agresión externa, consolidando un frente de defensa basado en la soberanía y la autodeterminación. Lejos de dividir al país, las presiones han fortalecido la unidad cívico-militar-popular, demostrando que la resistencia es una práctica arraigada en el tejido social.

Y en un escenario global marcado por la creciente oposición ciudadana a las aventuras bélicas, Gil remarcó un dato clave: el 70% del pueblo estadounidense se opone a la gestión de Donald Trump, consciente de que está siendo arrastrado a una guerra que no desea. Reforzando la urgencia de construir alianzas internacionales que pongan fin al unilateralismo y defiendan la paz como bien común de la humanidad.

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¡Nuestra América se defiende en unidad!

Prensa LAUICOM – En el marco de la Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz de Nuestra América, voces desde Haití, Cuba, México y múltiples rincones del continente se entrelazaron con la del pueblo venezolano en un coro claro, firme y antiimperialista. Este espacio, forjado en la ética de la solidaridad y la lucha común, dejó al descubierto una verdad inquebrantable: la defensa de Venezuela no es una causa local, sino un deber continental.

En medio de un contexto global marcado por la agresión económica, la guerra mediática y las amenazas militares, las intervenciones recogidas durante el encuentro subrayaron el papel estratégico de alianzas entre formación política, comunicación popular y Poder Popular. Se rechazó con contundencia la narrativa injerencista que busca presentar a Venezuela como amenaza, cuando en realidad es ejemplo vivo de integración, acogida y resistencia digna.

Más de treinta países alzaron la voz, no solo en respaldo, sino en reconocimiento de que el ataque contra Venezuela es el mismo que históricamente ha buscado fragmentar, explotar y someter a Nuestra América. La unidad no fue invocada como consigna retórica, sino como necesidad táctica y moral para enfrentar al imperialismo yanqui y sus formas contemporáneas de dominación.

En esta Asamblea, la soberanía no se declama: se construye. Con educación crítica, con comunicación militante, con pueblos organizados. Porque mientras haya quien sueñe con imponer su ley con bombas, bloqueos o mentiras, habrá millones decididos a alzar sus manos, sus voces y sus conciencias para decir: ¡Aquí no pasan! ¡Nuestra América es de paz, de justicia y de unidad!