“No hay negatividad como el odio, ni fortaleza como la paciencia”
Shantideva
Prof. Roger Garcés. Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual. LAUICOM.
La reciente victoria del equipo de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 nos llenó a todos los venezolanos de alegría y orgullo patrio. Pudimos disfrutar de un logro que en el planeta pocos esperaban ya que Estados Unidos era el gran favorito por haber confeccionado un Dream Team con peloteros Grandes ligas y aun así, los criollos, fraguados y reconocidos, dieron la pelea y el equipo venezolano se coronó campeón en 2026, llenando nuestras almas con un brillo que no habíamos experimentado en mucho tiempo.
Más que una crónica deportiva, quiero hacer referencia a las connotaciones psicológicas que conlleva esta victoria. En ese momento nadie preguntó si los que festejaban eran caraquistas o magallaneros, o si eran blancos o negros, o si eran chavistas o de la oposición, solamente una sublime alegría los cubría a todos los VENEZOLANOS con una égida de gloria y enjundia. Y precisamente es en ese sentimiento, en el que quiero hacer la serie de reflexiones que inauguro con este primer ensayo; se trata de la unión entre venezolanos. Habida cuenta de los esfuerzos que ha adelantado el ejecutivo nacional en la figura de la Presidenta (E) Delcy Rodríguez, al que se han sumado otros sectores de la vida pública como la A.N. y se han concretado iniciativas que tienen como objetivo favorecer la convivencia, la armonía y la paz ciudadana y por sobre todo la unidad de los venezolanos. Esa unidad por tanto tiempo anhelada y que de una vez por todas dejemos atrás la odiosa división entre chavistas y opositores, división que lamentablemente ha fragmentado el mismísimo tejido familiar.
No vamos a caer en la trampa de tratar de averiguar quién fue el primer bando que enfiló contra el otro tratando de establecer responsabilidades o culpas. Basta saber que los dos caímos en esa trampa y de nada vale buscar responsables. Ahora necesitamos el compromiso sólido y férreo de todos los venezolanos para la construcción de una Venezuela signada por el progreso, la armonía y el trabajo, con la esperanza puesta en un futuro de prosperidad.
Tal vez, el primer elemento acerca del cual debemos reflexionar es el odio, por eso quiero iniciar esta serie con las enseñanzas de Shantideva, un monje muy poco conocido en nuestra cultura venezolana, pero de gran importancia dentro del budismo. Quiero asimismo alertar que NO SOY BUDISTA, no realizo rituales ni me pongo una túnica púrpura, pero no por eso dejo de reconocer las enseñanzas. Estén donde estén. Una de las cosas que tenemos que trascender los venezolanos es a la tendencia a etiquetar y descalificar todo lo que no entre en nuestro sistema de creencias. Por ejemplo, si somos cristianos y nos hablan de Buda, inmediatamente decimos: “Eso no es de dios”, y no escuchamos el mensaje. Desde estas líneas creemos que las enseñanzas las podemos encontrar en muchos sitios y como dice la misma Biblia “en la casa de mi padre hay muchas moradas” (Jn 14:2). Es decir, aprender la TOLERANCIA nos va a ser de gran beneficio para todos. Por eso me animo a reflexionar acerca de este monje del siglo VII que nos ha dejado valiosísimas lecciones que nos pueden servir, aun a 1.500 años de distancia.
Shantideva fue quien llevó el budismo desde la India hasta el Tíbet en el siglo VIII y fue recibido en la Universidad de Nalanda donde los monjes residentes le tenían una clara envidia.
Se cuenta que en una oportunidad Shantideva fue convocado para dar una charla en la que expusiera las enseñanzas de Buda y los monjes de Nalanda le construyeron un trono (especie de silla para sentarse en posición de loto) para que diera esa instrucción, pero era un trono muy alto y a manera de burla, no le pusieron escaleras. Lo que los monjes no sabían era que Shantideva ya había rechazado un trono, su propio trono ya que era hijo de un Rey y lo abandonó por conseguir la sabiduría. Así los monjes se burlaban de Shantideva con este nuevo trono, era en verdad algo muy irónico e insultante. Sin embargo, Shantideva decidió hacer el discurso de sus enseñanzas en ese ambiente nada favorable, y las inició con estos versos que son una joya de las enseñanzas budistas.
“Lo que voy a decir ya se ha dicho antes
y carezco de aprendizaje y de habilidad con las palabras.
Por eso no pienso que esto pueda beneficiar a otros;
lo he escrito sólo para cultivar mi mente”.
En ese momento los monjes se miraban las caras. Pensaban: ¿Cómo un Bodisatva (monje) hace algo no pensando en beneficiar a los demás sino a sí mismo?
Y Shantideva continuó:
“Así, mi fe se fortalecerá durante algún tiempo
para que pueda habituarme a lo virtuoso.
Pero si otros con mi misma fortuna
llegan a ver estas palabras, puedan también beneficiarse”.
Y luego se dedica a dar su enseñanza que es una de las enseñanzas más caras al budismo tibetano, y dice cosas como esta:
“Todas las acciones positivas, tales como venerar a los Budas y practicar generosidad, acumuladas durante mil eones, serán destruidas en un momento de enfado”.
“No hay negatividad como el odio, ni fortaleza como la paciencia”
“Mi mente no experimentará paz si guarda pensamientos dolorosos de odio. No encontraré alegría o felicidad. Incapaz de dormir me sentiré inquieto”.
“No hay nadie que viva feliz con enfado”
“Al encontrar su combustible en la infelicidad mental de no poder hacer lo que deseo y que se cumpla lo que no quiero, el odio aumenta y me destruye”.
Los monjes que lo escuchaban quedaron asombrados y comenzaron a pedir más y más enseñanzas de Shantideva, y depusieron su actitud hostil.
Y así yo podría seguir y seguir dando citas de ese memorable discurso de Shantideva, lo que es de resaltar, y en realidad, hay miles de cosas por resaltar de este evento; es la manera como Shantideva introduce el tema. Él no se hace el importante haciendo ver que él era más inteligente que los demás (que lo trataban con envidia, cosa terrible en un monje pero que ocurre), sino que iguala los demás a su condición y los invita a buscar la sabiduría. Por eso La “Guía para la conducta de un Bodisatva” es un libro pensado para él mismo, es como un diálogo interno en el que comparte con nosotros como iguales y nos habla a cada uno personalmente. Es un libro en donde para desarrollar las cualidades de la paciencia y la ecuanimidad, y nos anima a familiarizarnos con lo positivo. Y este es un elemento magistral dentro de las enseñanzas de Shantideva. Él no se hace llamar santo, él simplemente dice, “Muchachos yo soy como Ustedes, ¿Me acompañan a buscar la sabiduría? Lo importante aquí es que anula por completo el Ego. No soy YO quien tiene la razón, no voy a imponerte MI razón simplemente por el hecho de que tenga algún poder, o sea el profesor, o tenga más fuerza física o tenga una pistola. La verdad la construimos entre todos.
Un viejo maestro refería: “Si hay dos personas discutiendo acerca de la verdad, o una está equivocada o las dos están equivocadas”. Si dos personas conocen la verdad no puede haber discusión, no puede haber pelea, no puede haber disputa. Si hay alguna discusión, quiere decir, que alguno no la entendió o ninguno de los dos la entendió. Dos personas no pueden pelear por la verdad, porque quiere decir que ninguna de las dos la entendió. La verdad es eterna e inmanente y cuando se conoce alumbra y calienta como el fuego de una hoguera en una noche fría. Pero para eso tenemos que derrotar el Ego. Sí, el Ego, ese que nos pone a pensar; “Ese poco de bichos ojalá no hayan nacido! Si yo tuviera un poder…” El Ego, que nos hace ver la realidad SÓLO desde nuestro punto de vista y creemos que la realidad es así.
Note que distingo Realidad de Verdad, la realidad es subjetiva, la verdad es inmanente.
El Ego es el que nos eleva por sobre los demás y creemos que los demás son unos tarados y no se dan cuenta de lo que YO me he dado cuenta. Por eso Osho decía: “Quien te vende un sistema de creencias es tu enemigo”. Contra ese Ego es que tenemos que luchar porque nos afecta a varios niveles. Nos afecta a nivel político porque YO creo que YO tengo la razón y los demás están equivocados. No afecta a nivel familiar porque nos hace creer que es el otro quien está equivocado y YO no tengo problemas, y nos afecta a nivel personal porque no nos permite ver nuestros errores, y por tanto el Ego no nos permite crecer. Recordemos el axioma alquímico del V.I.T.R.I.O.L. Visita Interiora Terra Rectificando Invenies Occultum Lapidem, que quiere decir: Visita el Interior de la Tierra, Rectificando encontrarás la piedra Oculta. Quiere decir que hay que observarse profundamente uno mismo, pero el Ego no nos permite eso. Justamente de este tema es que Shantideva nos ilustra magistralmente y nos dice ese memorable primer verso. Nos dice, yo no tengo la verdad, pero vamos a familiarizarnos con ella. ¡Qué maravilla de enseñanza! ¡Qué majestuosidad de entendimiento! ¡Qué sublime gesto de humildad!
¡Cuántas cosas tenemos que aprender de Shantideva!
Yo les propongo recorrer este camino juntos, y ya tenemos un primer enemigo identificado, no se trata de magallaneros y caraquistas, o de heterosexuales vs. homosexuales, o de chavistas y opositores, el primer enemigo a vencer es el EGO. ¿Qué tal si aprendemos a dominarlo? No es que yo sepa cómo, y no estoy haciendo como Shantideva, es que de verdad no sé cómo, pero con la sublime asamblea de los iniciados no hay obstáculo que valga. Ya tenemos una primera enseñanza: “Para mí mismo y para mis amigos no quiero sufrimiento ni falta de respeto, ni palabras duras, ni nada desagradable”, Facundo Cabral decía: “Yo no tengo enemigos, yo tengo amigos que no conozco”, el maestro Jesús 500 años más tarde diría: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, enseñanza a la que aquel pensador apuntaba: Amar al que está más cercano, al que está más próximo (prójimo) es fácil, difícil es amar al que consideramos que está más lejano, al que piensa distinto o que participa en el equipo contrario o a un partido político con el que hemos tenido diferencias. Pues ese que está lejano, es al que tenemos que amar.
Y recogemos otra enseñanza: “No hay nada que no se haga más fácil con la familiarización”. Vamos a familiarizarnos con lo positivo. Con pequeñas cosas: La escritura dice: “El contento de lo poco abre las puertas de lo mucho”. Vemos pues que ya tenemos herramientas para manejar estos momentos duros.
Pero, shhhhh, en el fondo, muy en el fondo… ¿No lo sabíamos ya?
COROLARIO:
El primer elemento que debemos trascender es el odio, para trascender el odio debemos anular el Ego, que es el que nos hace creer que somos superiores a los demás, y sería bueno comenzar a familiarizarnos con la armonía, por eso la victoria de Venezuela en el Clásico de Béisbol, nos puede ayudar enormemente. Tal vez debemos festejar, acostumbrarnos al gozo, familiarizarnos con la alegría; con la alegría de encontrarnos con nuestros hermanos venezolanos, tengan el signo que tengan.

