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La atención es un campo de batalla: Así LAUICOM enseña a resistir la manipulación digital y reconstruir la palabra popular

Prensa LAUICOM – En el marco del módulo “Participación Protagónica en la Producción de Contenidos” del Diplomado en Comunicación Política Cohorte XIX de La Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), el profesor y diputado Gustavo Villapol ofreció una clase rigurosa y transformadora sobre la guerra cognitiva impulsada por las redes sociales, desmontando el mito del uso inocente de las plataformas digitales en tiempos de ofensiva mediática y manipulación psicológica.

Villapol partió de la confesión de Sean Parker, ex presidente de Facebook, quien reveló que las redes fueron diseñadas para explotar vulnerabilidades psicológicas y generar adicción. Esta intencionalidad, explicó, no es un accidente, sino el eje central de un sistema que domina nuestra atención. Integró esta denuncia con las investigaciones de Johann Hari en El Valor de la Atención, que evidencia cómo el bombardeo digital erosiona nuestro pensamiento profundo, y con el análisis de Zygmunt Bauman en Modernidad Líquida, que alerta sobre un mundo efímero donde los vínculos se disuelven y solo prevalecen reacciones fugaces. Juntas, estas ideas revelan una verdad incómoda: detrás de cada notificación, scroll o algoritmo, hay un diseño calculado para mantenernos atrapados.

Presentó datos contundentes: la atención humana ya no supera los 8 segundos. No es debilidad individual, sino producto de una arquitectura digital que prioriza la permanencia sobre el sentido. Los bots, la manipulación emocional y la ira como combustible son herramientas estratégicas para fomentar la reacción constante y anular la reflexión. “No es casualidad que te alteres, está planeado” señaló.

Su mensaje fue un llamado comunitario: la viralidad no es espontánea, es política. Los ciudadanos no somos usuarios pasivos, sino objetivos en una batalla por la conciencia. La resistencia no está en desconectarse, sino en reconectar: con el pensamiento crítico, con la memoria colectiva, con el diálogo auténtico que nace desde lo popular.

En este contexto, destacó la radio Bemba como arma simbólica: voz sin dueño ni algoritmo, que circula por la calle, el barrio y la confianza. Es allí donde nacen las contranarrativas que desafían el poder. Y es precisamente en ese terreno donde LAUICOM se posiciona: no forma comunicadores técnicos, sino agentes de transformación social.

En LAUICOM no se enseña solo a comunicar, se aprende a liberar la palabra. Se forman ciudadanos capaces de desarmar la lógica del dominio mediático y construir, con ética y creatividad, nuevas formas de decir la verdad. La comunicación, aquí, es dignidad, memoria y emancipación.

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Con tambores y cantos al viento, la Cohorte XVIII de LAUICOM se gradúa en medio de una ofensiva de corazón

Prensa LAUICOM- El salón se llenó de ritmo rápidamente por el ambiente de celebración. La Coral de LAUICOM, bajo la dirección de William Blanco, abrió el acto con “El tambor de la alegría” y un vibrante “¡Que viva Palestina!”, convirtiendo el espacio en un rincón de resistencia sonora y pasión. Los aplausos no eran solo de celebración: eran de reconocimiento, de promesa compartida, de unión.

Los rostros de los egresados reflejaban esa mezcla rara y hermosa entre alivio y determinación. Algunos ajustaban sus camisas con nervios contenidos; otros, con sonrisas amplias, se tomaban fotos junto a quienes los acompañaron en este camino de formación política y comunicacional. La delegación panameña, con sonrisas y regalos en mano, selló con gestos cálidos una alianza que trasciende fronteras.

Desde el escenario, las palabras resonaron: LAUICOM no entrega títulos, sino herramientas para la batalla de las ideas. Cada certificado fue, en esencia, una semilla, una invitación a comunicar desde el barrio, la red, la radio bemba. La ofensiva comunicacional no termina aquí; apenas está iniciando.

Al final, los abrazos no se contaron, sino que se sostuvieron. Porque en esta Universidad no se gradúan estudiantes: se gradúan comunicadores en estado de ofensiva permanente, listos para tejer, desde cualquier rincón, la verdad del pueblo venezolano con hilo de coraje y esperanza.