Prensa LAUICOM – En el corazón del auditorio de la Universidad Internacional de las Comunicaciones, además de proyectar imágenes: se encendieron conciencias. Ver “Nicolás: de Yare a Miraflores” después del 3 de enero ya no es lo mismo. Es ver con otros ojos, sentir con otra alma.
Esta película, hecha con amor, respeto y entrega por manos del pueblo, se volvió premonitoria, viva, urgente. Es memoria en movimiento, es verdad que se niega a morir y resplandece cada vez más.
Quienes dieron cuerpo y alma a esta obra, con una humildad que conmueve y emoción de aquellos que viven los papeles, son actores por convicción. Sin escuelas de fama, pero con escuelas del pueblo, supieron retratar lo que los medios imperialistas entierran: la verdad de un hombre que eligió quedarse, resistir, luchar.
Su entrega en esta interpretación lo que busca es justicia, y por eso, desde el corazón del pueblo y desde el corazón de LAUICOM, se les agradece: por hacer del arte una trinchera de dignidad y de justicia por la soberanía.
Todos en el elenco, como una sola voz, coincidieron: hay un antes y un después del 3 de enero para ver la obra, lo que antes estaba en susurros, ahora arde en claridad.
Esta cinta revela lo que el imperio no quiere que veamos: cuarenta años de lucha inquebrantable, raíces chavistas profundas, y un amor a la patria que no se negocia.
En este acto de profunda militancia comunicacional se hicieron presentes voceros del Movimiento Izquierda Unida (MIU) de República Dominicana, el Consejo Comunal El Samán de la Montaña en El Marqués, el Movimiento Comunicacional Son de Sucre y representantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela.
Cada palabra, cada silencio, resonó con la certeza de que esta no es solo la historia de un presidente, sino del pueblo que lo apoya siempre a cada paso.
Lazos de hermandad
Desde República Dominicana, el Movimiento Izquierda Unida gritó con fe: “Más temprano que tarde volverán”, porque así lo dicta la verdad, la justicia y la vida.
Esta cinta es historia viva que debe repetirse en cada rincón, en cada plaza, en cada corazón que aún cree en la verdad. Tejida desde el colectivo, desde el barrio, desde la dignidad, su mensaje exige ser visto, compartido, multiplicado.
Y en cada proyección, late la certeza de que el regreso de Nicolás y de Cilia es una promesa.
En LAUICOM, cumpliendo con su vocación de universidad de los pueblos y para los pueblos, seguirá transmitiendo esta obra como una semilla: pequeña, humilde, pero capaz de germinar conciencia, resistencia y amor por la patria.
¡Cilia y Maduro: una sola bandera. Hoy, mañana y siempre!



