Por Prof. Roger Garcés
Profesor e Investigador
Universidad Internacional de las Comunicaciones. LAUICOM
Tesis Central:
El mensaje del Presidente Nicolás Maduro en el marco de la celebración de Pentecostés define una guía místico-política orientada a la fe absoluta, el acuerdo colectivo y la unificación nacional como condiciones indispensables para recoger la prosperidad de la patria.
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Ejes Temáticos:
Exegesis del Evangelio de Mateo (fe, oración y confluencia colectiva) , evolución histórica de la fiesta de las semanas como el ciclo espiritual del trabajo (preparación, siembra y satisfacción) , y la urgencia estratégica de erradicar la desunión política.
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Nuevamente el Presidente Maduro nos sugiere lecturas de versículos de la biblia y ya estamos acostumbrados a que cada sugerencia viene envuelta en un paño blanco de ternura que disimula muy bien la profundidad y lo complejo de cada enseñanza que nos deja. Cada versículo que el Presidente Maduro nos regala, siempre estará a la altura de quien lo lee; sí el lector es una persona superficial, pues encontrará una lectura hermosa pero banal; pero si al lector le gusta escudriñar y sacarle el jugo a las enseñanzas, tendrá un océano profundo de maravillas que harán crecer su alma a dimensiones nunca imaginadas.
Así ocurre en esta oportunidad; en el marco de la fiesta de Pentecostés nos deja un mensaje aparentemente sencillo, pero que basta atizarlo un poco para que comience a chispear. Los invito a analizarlo para que las sorpresas aparezcan y las enseñanzas florezcan a niveles inenarrables.
Un mensaje en Pentecostés
¿Por qué justamente en Pentecostés el Presidente Maduro nos habla de Mateo? El domingo 24 de mayo de este 2026, día de Pentecostés, el Presidente Maduro en unión con la Primera Dama Cilia Flores, nos envió un mensaje del que abstraigo solo la siguiente cita:
«Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis… … si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis». (Mt 21:21)
Y también nos pide que leamos:
19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (Mt 18: 19, 20)
Y estas recomendaciones las hace en el contexto de Pentecostés al que se refiere con:
«Pidamos recibir la guía y las bendiciones del Espíritu Santo como las recibieron los apóstoles … …y sobre todo la unión para consolidar nuestro camino como país bendecido por el espíritu Santo”.
«La distancia que hay de Semana Santa a Pentecostés es la distancia mística del trabajo y la satisfacción: el tiempo de recoger lo sembrado.»
Exégesis y hermenéutica
Recordemos que Pentecostés inicialmente era una fiesta de las cosechas. Originalmente se llamaba «Fiesta de las semanas» y se fechaba al día siguiente de cumplirse siete semanas del punto vernal, que es el día de inicio de la primavera y que generalmente ocurre el 21 de marzo. Es importante tener en cuenta que la primera luna llena, luego de ese punto, marca nuestra semana santa. 40 días antes de esa primera luna llena luego del punto vernal, se celebraba el carnaval, y un día después de que hayan pasado siete semanas, luego de ese punto vernal, o sea, el quincuagésimo día (de ahí la palabra Pentecostés), se celebraba la fiesta de las cosechas o de las Semanas. Entonces tenemos:
- Punto vernal = inicio de la primavera (más o menos 21 de marzo para el hemisferio norte).
- Primera luna llena inmediatamente después del punto vernal es Semana santa.
- 40 días antes de esa luna llena es Carnaval
- 50 días después de esa luna llena es Pentecostés.
De manera que Pentecostés hay que entenderlo desde el carnaval. Imaginemos un momento de juerga y excesos (carnaval), en dónde nos comimos lo que quedó del invierno, y luego pasamos 40 días preparándonos para sembrar (Primavera = Semana santa) y luego de eso, 50 días para recoger lo sembrado (Pentecostés). Es decir, la distancia que hay del Carnaval a la Semana santa es de PREPARACIÓN, y la distancia que hay de Semana santa a Pentecostés es de TRABAJO Y SATISFACCIÓN. Se cuenta que el día de Pentecostés bajó una llamarada del cielo y encendió la cabeza a los asistentes a una celebración y éstos aprendieron a hablar en lenguas (Ver Hechos 2:1-4). Denotando con eso que el fuego del Espíritu Santo le fue dado a cada cual y asimismo el poder de hablar muchas lenguas para transmitir la buena nueva. Este hecho, ocurrido, justamente el día de Pentecostés, marca el nacimiento de la Iglesia y la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús. Ya pueden imaginar la inmensa carga energética y simbólica que tiene esta fecha.
«Cualquier asomo de desunión va a ser utilizado de manera inmediata e inmisericorde por los enemigos de la patria.»
Entonces, tenemos 40 días de trabajo previo a la primavera (sembrar = preparación), y luego 50 días para cosechar y tener la satisfacción del trabajo realizado (recoger la cosecha = Pentecostés). De manera que esos días de júbilo están presentes en la memoria histórica de la humanidad, y el Presidente Maduro los aprovecha y nos deja un mensaje, que toma de Mateo: «Si ustedes se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier asunto que pidan, les será concedido por mi Padre, que está en los cielos. Porque donde dos o tres han sido reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18: 19,20).
Habíamos titulado este aparte con dos palabras rimbombantes: “Exégesis y hermenéutica”; yo creo que no hace falta mucho análisis para darnos cuenta de lo que nos está queriendo decir el Presidente Maduro. A mi manera de ver, el mensaje que nos da a nosotros iría por el siguiente tenor:
Luego de nosotros trabajar incansablemente, y luego de ver los frutos y de regocijarnos y tener la autoridad moral para recogerlos, aun así, y especialmente en ese momento, debemos TENER FE y ABSOLUTAMENTE TENER UNIÓN. El Buda decía que había tres momentos en los cuales debemos prestar especial atención a nuestra conducta: Antes durante y después. O sea que SIEMPRE debemos estar atentos a nuestra conducta y a las consecuencias de nuestra conducta. Siempre debemos estar conscientes que CUALQUIER COSA que hagamos, ya que INDEFECTIBLEMENTE va a repercutir sobre los demás. No somos islas individualizadas como la dominación nos ha hecho creer. En verdad, estamos INEXTRICABLEMENTE INTERCONECTADOS, de manera que siempre vamos a impactar a los demás con lo que hagamos. No importa lo que hagamos, pequeño o grande, siempre estamos impactando a los demás. Por ello, no podemos deshacernos de la noción de vínculo y “donde haya dos o tres reunidos en mi nombre, ahí estaré yo”. Por eso, es absurdo hacer daño a los demás y pensar que a uno no le va a pasar nada. Es tonto creer que, si ponemos guayas asesinas y degollamos motorizados, si quemamos gente viva, si insultamos a los demás diciéndole “Mono” y si pedimos sanciones para el país, nos vaya a ir bien. ¡Esto es el contrasentido más grande que hayamos podido ver!
El significado profundo de Pentecostés es contrario a la desunión, ya que es una fiesta de la colectividad y como se basa en una fiesta muy anterior al cristianismo, está inscrita en la memoria cultural de TODA la humanidad; así Pentecostés se basa en la satisfacción colectiva. Si a ello le sumamos toda la carga simbólica que le ha puesto el cristianismo, tenemos que Pentecostés es una celebración que trasciende la religión cristiana, abraza el judaísmo y la tradición pagana indistintamente.
Pentecostés nos habla de que nos comimos lo que quedaba del invierno, de que preparamos para el trabajo y de que nos regocijamos al recoger la cosecha. De manera que es algo que tenemos inscrito muy profundamente en nuestra alma y en nuestro inconsciente colectivo, por ello no podemos obviarlo; no podemos ignorarlo, está con nosotros y estará con nosotros por muchas generaciones. ¿Esa “celebración” de Pentecostés no la barrunta ya nuestra alma? Hay algo que nos dice que está cerca ¿No nos dicen las chicharras con su canto que se aproximan las lluvias y los cultivos nos darán de comer? ¿No nos dicen las nubes grises que los embalses pronto subirán su nivel de agua? ¿No sospecha nuestra alma, que más temprano que tarde, nuestra patria recobrará su prosperidad? La significación actual es que tenemos un trabajo que es recuperar Venezuela, para la realización de ese trabajo y la posterior satisfacción por ese trabajo se hace IMPOSTERGABLE ponernos de acuerdo. Cualquier asomo de desunión va a ser utilizado inmediata e inmisericordemente por los enemigos de la patria.
El Presidente Maduro nos advierte, que para el momento de recoger la cosecha, que poco a poco se avizora, necesaria y obligatoriamente, tenemos que ponernos de acuerdo. Nos dice la escritura que si nos ponemos de acuerdo, todo lo que pidamos “Nos será concedido por el Padre”, y esta petición debemos hacerla con la ABSOLUTA FE y confianza de que así como lo pedimos, así va a ocurrir.
Termino con estas palabras que son verdaderamente lapidarias:
«Los hechos son los que nos unen, las palabras nos separan.
Sí nos ponemos a discutir sobre las cosas que vemos diferentes, vamos a pasar una vida discutiendo.
Sí trabajamos en lo que estamos de acuerdo, vamos a pasar una vida trabajando»
Raúl Sendic.
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